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ACADEMIA DE MEDICINA Y CIRUGIA (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela del Cordon núm. 4). Esta sociedad fundada en 1734 por el rey F e lipe V con el título de Real Academia de Medicina y ciencias naturales, debió su origen al celo é ilustración de algunos profesores p a r t i c u l a r e s , que en 1732 se juntaban diariamente á conferenciar sobre los puntos mas difíciles de la ciencia, y sobre el modo de promover en España los progresos de la instrucción general en las profesiones médicas.

Deseoso el rey de promover en el reino los adelantos en todas las ciencias, tomó bajo su protección la que entonces se llamaba Tertulia Literaria Médica , erigiéndola en Real Academia, concediéndole permiso para abrir un sello particular, y aprobando los estatutos por los cuales se habia de regir y designando en ellos los particulares en que se debia de ocupar la nueva corporación científica. Las ocupaciones que le fueron asignadas eran 4.° el estudio de la historia natural médica, principalmente de España 2.° la descripción de las enfermedades endémicas ó propias de cada provincia , con su curación y modo de destruirlas 3 o .

la relación exacta de las enfermedades epidémicas que invadiesen ó desvastasen las provincias, sus causas productoras y medios de prevenirlas 4.° la educación de la juventud española que se dedicase al estudio de la medicina y ciencias naturales 5.» la bibliografía médica y de ciencias naturales de España 6.° la nomenclatura ó esplicacion de las voces técnicas españolas 7.° la censura de las obras médicas y demás concernientes á las ciencias que abrazaba la Academia 8.° la medicina forense, ó sea la decisión de los puntos difíciles é importantes, pertenecientes á la legislación médica y física 9.° la dirección de la fábrica y situación de hospitales, lazaretos , hospicios, cuarteles, cárceles, mataderos y cementerios 40 la resolución de los problemas de la inoculación de las viruelas, contagio de la t i s i s , de las enfermedades tenidas por incurables etciudad 44 la policia médica para contener los progresos y aun estinguir las viruelas, el mal venéreo, peste e t c .  42 el modo de destruir la anarquía médica, desterrando toda clase de curanderos 4 3 la averiguación de la falsificación de las drogas 44 el examen de los varios específicos , remedios nuevos, de los milagros, p o r t e n t o s , monstruosidades y otro sucesos estraños. Todos estos cargos fueron desempeñados por la ant. Academia Médica de Madrid con el celo é ilustración que siempre distinguió á sus socios, ayudados con las muchas noticias que sobre los mismos puntos la dirigían los profesores mas célebres, tanto nacionales como estrangeros, que desde su creación se honraron con el título de sus socios corresponsales, pudiéndose ver el producto de sus trabajos en las muchas memorias que existen en los archivos, de las cuales no han visto la luz pública sino las que forman el primer tomo de sus memorias impresasen 4 797 , no habiendo continuado después tan interesante publicación por las vicisitudes de los tiempos y por los escasos fondos con que siempre ha contado la corporación.

En 4830 , el rey D. Fernando VII fundó diferentes Academias de esta c l a s e e n varios puntos de la Península, dándoles un reglameuto que estaba en armonía con el plan de estudios médico , publicado en 4 827 , y en cuvas academias fueron refundidas todas las sociedades médicas existentes e n t o n c e s , sufriendo la misma suerte la ant. Academia Médica de Madrid, tomando desde entonces el título de Academia de Medicina y Cirujia de Castilla la Nueva.

Por el nuevo reglamento, ademas de las ocupaciones literarias designadas á la ant. Academia , se le encargaba directamente, como á todas las de su clase en sus respectivos distritos , de todos los ramos de la salud pública, de la policía de la facultad, de ilustrar á los tribunales en las cuestiones médico-legales que le consultasen , y de constituirse en tribunal de examen cuando la superioridad, de quien dependía, asi lo estimase oportuno, y en tribunal de censura en las oposiciones á plazas de médicos pagados_por el erario público. Por espacio de 17 años ha desempeñado esta corporación los cargos que le habian encomendado con la laboriosidad y celo que siempre ha caracterizado á sus individuos, hasta que en 1847 S. M. la reina deseosa de que las Academias de Medicina y Cirujia solo se ocupasen de los asuntos científicos propios de esta clase de corporacion e s , tuvo á bien disponer en el decreto sobre sanidad, que la intervención que basta entonces habia tenido cn los ramos de salud pública y policia médica, pasase á cargo de los gefes políticos, quedando solo las Academias como cuerpos’consultivos en los asuntos pertenecientes á dichos ramos.

En este estado se encuentra en la actualidad la corporación de la que tan breve reseña acabamos de hacer, ocupándose por todos los medios que están á su alcance en los adelantos de la ciencia, que primitivamentele fueron en comendados, y sirviendo de cuerpo consultivo á las autoridades civiles y judiciales en materia de higiene pública y Medicina legal. A e s t e fin celebra sus sesiones dos veces ál mes en el local que se le ha concedido por S. M. en la facultad de Medicina, teniendo tambien asignado un corto presupuesto para atender á sus gastos mas precisos.

ACADEMIA DE ESCULAPIO (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela del Cordón núm. 4).

Esta corporación científica fue creada en el año de 4 84o por varios jóvenes estudiantes de Medicina áfin de adquirir por medio de la discusión los conocimientos tan indispensables en la profesión que un dia debian de ejercer. Pertenecen á ella algunos profesores los cuales toman parte en las discusiones científicas que se suscitan, ilustrando con sus conocimientos los de los jóvenes estudiantes. Celebrasus sesiones en el mismo local que tiene la Academia Quirúrjica.

ACADEMIA MATRITENSE DE JURISPRUDENCIA Y LEGISLACIÓN (HISTORIA DE MADRID)

(calle de la Montera, núm. 32;. El objeto de esta Academia, como indica su título, es el estudio de la Legislación y Jurisprudencia. Es heredera de todas las corporaciones que han existido en la corte desde el tiempo de Carlos III, por cuya razón puede asegurarse que desde aquella época hasta nuestros días ha prestado servicios importantes á la ciencia de su instituto. La primera de estas academias fue la que se conoció con el t í t u lo de Derecho español público de Sta. Bárbara, cuyos estatutos fueron aprobados en 20 de febrero de 1763.»Posterior á esta fue la de la Purísima Concepción, que se fundó en el de 1766 por varios cursantes de la Universidad de Alcalá de Henares y Valladolid, con el objeto de repasar cn los meses de v a caciones las materias que en las aulas habian estudiado. Los principales estatutos de esta Academia fueron los publicados en 1796, y su objeto , como en los mismos se espresa, fue desde aquella época consolidar los principios de d e r e cho civil, canónico y real, adquiridos en las Universidades,adornarlos con aquellas nociones teóricas é ideas correspondientes, para que los jóvenes que se hallasen en la cort e en tiempo de vacaciones, pudiesen adquirir la sólida i n s trucción necesaria , á fin de llegar á ser perfectos jurisconsultos españoles. Ambas Academias sufrieron varias vicisitudes, llegando al mayor apogeo de esplendor y prosperidad durante la vida del monarca que las habia erigido en corporación pública, y que t a n t a protección les habia dispensado; pero cuando con su muerte desapareció el espíritu de progreso y de reformas que en todos los ramos de la administración se habian inoculado, principiaron tambien á decaer estas sociedades científicas, y cerraron del todo sus sesiones el año de 1808 , en que nuevos acontecimientos vinieron á turbar la paz y sosiego de que disfrutaba la Península.

En los catálogos de esta Academia se encuentran los nombres de Floridablanca, Campo-manes, Sotelo, Galvez y otros célebres jurisconsultos , y en sus archivos se conservan todavía preciosos documentos y manuscritos que atestiguan la parte que tuvieron estas corporaciones en las reformas administrativas y económicas, que hicieron tan notable el reinado de aquel monarca. Cuando las huestes de Napoleón evacuaron la Península y Fernando VII, se restituyó á ella , volvió á aparecer en la escena literaria la Academia de la Purísima Concepción , introduciendo una gran novedad en sus e s t a t u t o s , cual fue , la de destinar una de sus sesiones á la instrucción de toda clase de espedient e s , á fin de que sus individuos adquiriesen la práctica n e cesaria para presentarse en los tribunales. En 4 826 se cerraron otra vez sus sesiones por efecto de disensiones i n t e s tinas, y en el mismo por orden del Gobierno se volvieron á abrir, si bien se refundió en otras dos que se crearon con el nombre de Carlos III y Fernando VII en el de 4 836 volvió á resucitarse la de la Purísima Concepción, y los individuos de las dos anteriores formaron p a r t e , de esta a n t i gua corporación, que t an gratos recuerdos habia dejado en todos los que alcanzaron los tiempos de su brillo y engrandecimiento.

No conviniendo ya á las necesidades modernas ni al espíritu de la época los antiguos estatutos de esta corporación, se formaron otros mas adecuados á su objeto, que después á su vez fueron reemplazados por los del año de 4840, convirtiendo el antiguo nombre de esta Academia en el que hoy tiene y los cuales la rigen en la actualidad.

Consta de dos clases de académicos a saber, profesores y numerarios la Academia concede el título de mérito al que por sus relevantes trabajos se hace digno de este honor.

Celebra dos sesiones en la semana; la una teórica que consiste en la discusión de un punto de legislación civil y c r i minal ó de derecho público , y la otra práctica , que se r e duce á la sustanciacion de toda clase de espedientes que despachan los mismos académicos, desempeñando unos las funciones de jueces, otros las de abogados, escribanos e t c ., á informes en estrados, y á la resolución de una consulta sobre cualquier caso práctico.

Para la dirección y administración de la Academia hay su j u n t a de gobierno compuesta de un presidente, dos vice- presidentes, un censor, 5 revisores, un bibliotecario, un tesorero y dos secretarios. Pertenecen á esta Academia todos los abogados de mayor crédito de la corte, y en sus sesiones , que siempre han llamado la atención por su celebridad é importancia, ha procurado conservar cl nombre respetable que las ant. academias le han transmitido en herencia.

ACADEMIA DE CIENCIAS ECLESIASTICAS O DE SAN ISIDRO (HISTORIA DE MADRID)

Esta Academia llamada en su origen de Sagrados Cánones é Historia Eclesiástica de San Juan Nepomuceno, fue creada en virtud de real cédula espedida en 13 de agost o de 1757; en 1767 cambió este nombre por el de canonica- eclesiástica, y en setiembre de 1769 tomó el de h i s t ó r i – co-canónica de San Isidro. Posteriormente, en 1773, añadió las denominaciones de cánones , liturgia , historia y d i s c i plina eclesiástica ; y por último en 1837 adquirió el nombre por el que hoy se le conoce. Su objeto era el que indican las diversas denominaciones que h a tenido los ejercicios, que al principio consistían en conferencias, esplicacion, r e paso sabatino, historia y argumentos, se redujeron después á la discusión entre los académicos y las personas que g u s taban concurrir á estos actos. Tan fecunda esta Academia en vicisitudes como en nombres, varió hasta nueve veces sus estatutos, hasta que por orden del Gobierno fue disuelta y depositados todos sus papeles y documentos en la Academia de Jurisprudencia y Legislación

ACADEMIA ESPAÑOLA DE ARQUEOLOGIA (HISTORIA DE MADRID)

(calle del Olivar número 35). Esta academia actualmente científica, literaria y artística, es sucesora de la Sociedad Numismática Matritense fundada en L.° de Abril de 1837 por D. Basilio Sebastian Castellanos de Losada, bibliotecario a n t i cuario de la Nacional de Madrid, su conservador del g a b i nete y del museo de antigüedades y de medallas, y fundador de las primeras cátedras de arqueología que ha habido en España. En 4 de diciembre de 1839 se amplificó la Sociedad tomando el título de Sociedad Arqueológica Matritense y central de España y sus colonias, y por real orden de 5 de abril de 1844 la declaró S. M. la reina, Academia Española de Arqueología. El objeto de esta asociación es difundir por toda la nación el estudio y examen científico de las antigüedades en todos los ramos del saber; buscar y publicar las obras inéditas de autores españoles que merezcan ver la luz pública, siempre que versen sobre puntos arqueológicos é históricos ; evitar en cuanto pueda la destrucción de los monumentos antiguos españoles, y en caso inevitable pasarlos á la posteridad por medio de descripciones, dibujos y grabados; fomentar entre los hombres entendidos en a r – ueologia, sean de cualquier nación, una sociedad cuvos i n – ividuos se ausilien mutuamente en las obras científicas y literarias que emprendan y se presten una amistosa hospitalidad en sus viages; establecer un lenguage arqueológico universal; formar la estadística monumental de Europa y promover por último por cuantos medios sean factibles el progreso de las ciencias arqueológicas. Esta corporación científica se divide en académicos de mérito, de número, corresponsales y honorables. La primera clase se compone de profesores y escritores en la ciencia de las antigüedades; la segunda de los que se dedican á e s t e estudio y se sujetan á disertar sobre materias arqueológicas, los cuales ascienden á la clase de Mérito por los medios que marca el reglamento; los Corresponsales son los nombrados en las provincias y en el estrangero; la Academia dispensa la gracia de Honorables á las personas de cierto rango y categoría ó á los s o cios que se distinguen por algun servicio estraordinario de ínteres general en la ciencia. La Academia se divide en cuatro secciones á saber; una de Numismática paleográfica é inscripciones; otra de Artes y monumentos; otra de Etica y literatura y otra de Geografía é Historia. Todos los r a mos de la arqueología se reparten para la formación de e s pedientes entre las secciones, las que se dividen al efecto entre sí en los círculos que espresan las denominaciones anteriores.

Para el mejor éxito de los asuntos que t r a t a esta Academia y uniformar la ciencia en todo el mundo civilizado, formando un lenguaje técnico universal, tiene en la capital de cada nación, una Sección Arqueológica Española, compuesta de las notabilidades principales de la ciencia en el pais, cuyos nombramientos los hace la Academia. Tambien t i e n e u n a Diputación Arqueológica , en cada provincia de España y sus colonias , y otras subalternas en los partidos donde existen monumentos de consideración, ó en que han existido en lo antiguo ciudades de primer orden. Los embajadores, encargados de negocios, cónsules ó representantes españoles son individuos natos de las secciones estrangeras, y los gefes políticos de las diputaciones arqueológicas, así como’ los ministros de Estado y de Instrucción p ú blica, lo son de la j u n t a directiva de la Academia. Con el fin de estrechar mas los vínculos de afecto que deben unir á todos los académicos, establece el reglamento que se auxi- 8 2 7 lien mutuamente en sus v i a g e s , á cuyo fin , presentando un socio el título de t a l , se le nombre un amigo ó mentor amigable , para que le acompañe á ver todo lo notable y curioso que haya en el pueblo que visite y le proporcione los medios de las noticias que desee adquirir. El reglamento dispone tambien que se establezcan hospederias donde alojar cómodamente el primer dia y noche al académico viajero, y el modo de socorrerlo si hubiese sido robado ó le hubiera sucedido otra desgracia. La Academia tiene d e t e r minado el establecimiento do cátedras públicas gratuitas, una biblioteca, un boletin arqueológico . un museo de a n t i güedades, un monte pío de socorros mutuos entre sus asociados y la promoción de asociaciones españolas por medio de acciones para comprar los terrenos en que estuviesen situadas poblaciones antiguas, como para adquirir monumentos y objetos notables de la antigüedad. La Academia según su reglamento debe reunirse á lo menos una vez al mes á escepcion de los de julio, agosto y setiembre. En d i chas reuniones después del despacho, se discuten los- t r a bajos de los socios que presentan las secciones con su dictamen; se oyen las disertaciones que leen los académicos de número ó los que aspiran á s e r l o , pasando después á las secciones respectivas para su calificación é imforme. Discútese tambien sobre la estadística monumental, la tecnología ó lenguaje de la ciencia que va formando la Academia , ó sobre cualquier punto arqueológico anunciado en la sección anterior. La Academia se rige y gobierna por una j u n t a d i rectiva, compuesta de un director , un vice-director , un conservador, los comentarios que nombra la Academia, un secretario general, otro de correspondencia e s t r a n g e r a , un vice-secretaiio de elección del d i r e c t o r , un bibliotecario archivero-contador y un depositario de caudales. Al t e r m i nar cuanto hemos creído oportuno decir para dar á conocer el objeto útilísimo de la Academia Arqueológica , uo debemos pasar en silencio los nombres de los fundadores que ayudaron al señor de Castellanos en su formación, los cuales fueron ü. Francisco Bermudez de Sotomayor, catedrático de árabe y oficial de la Biblioteca Nacional, el art i s ta D. Pedro González Mate, célebre autor dramático, (ya difunto, y el escultor P. Nicolás Fernandez

ACADEMIA DE NOBLES ARTES TITULADA DE SAN FERNANDO (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Alcalá, número 19 ). En tiempo de Felipe IV tuvo lugar el primer proyecto para la fundación de esta Academia; mas no llegó á tener electo por circunstancias especiales agenas á nuestro propósito. Don Juan Domingo Olivieri y el marqués de Villanas, este ministro de Estado y aquel escultor de cámara, propusieron á Felipe V la formación de la Academia el rey acogió con suma satisfacción el pensamiento. Entusiasta Olivieri por cl a r t e que profesaba, abrió en su casa un estudio público, en el cual gratuitamente daba lecciones de dibujo á los jóvenes que deseaban adquirir conocimientos en él. La traslación de este estudio á la casa Panadería, ocurrida en 1 3 de julio de 1 7 4 4 , fue el primer paso que se dio para el establecimiento de la Academia. El cimiento quedó echado desde aquel momento, pero la perfección ñ o l a adquirió hasta el reinado de Fernando VI, cuyo monarca manifestó siempre una grande predilección por este establecimiento , á quien dio su nombre.

En 3 0 de mayo de 1757 se aprobaron los estatutos por los que se gobierna actualmente la Academia; la dotó con la suma de 12,500 pesos, y estableció premios generales y pensiones para las personas que debian de recibir en el e s trangero el complemento de su educación artística. El objeto especial de la Academia es el adelanto y perfección «de la p i n t u r a , escultura y arquitectura. Como estímulos para los que se dedican al estudio dc cualquiera de estas artes, tiene establecidos premios que adjudica cada tres años con la mayor pompa y solemnidad; concede en rigurosa oposición las pensiones, y celebra todos los años entre los meses de setiembre v octubre una esposicion pública, en la que figuran los trabajos de nuestros artistas. Es del cargo de esta corporación inspeccionar v aprobar los planos de cuantos edificios se levantan en el p a i s , siendo este uno de los servicios mas importantes que p r e s t a , y al que se debe el restablecimiento del buen gusto en la arquitectura, tan corrompido por el capricho y el abuso. Sostiene ademas cátedras gratuitas de matemáticas, y escuelas de d i bujos en todos sus ramos. Para el gobierno y dirección de la enseñanza de las jóvenes, hay unida á la Academia una j u n t a de damas académicas de honor y m é r i t o , que desempeña aquellas funciones con incansable esmero y admirable acierto. Consta la Academia de dos clases de individuos; académicos y profesores honorarios y de mérito. Posee una selecta biblioteca pública y una escogida y numerosa colección de pinturas y esculturas, habiendo debido el mayor número a e estas obras á donaciones del célebre Mengs. Para su gobierno tiene una j u n t a compuesta de un protector, que lo es el ministro de la Gobernación, un vice-protector, un director general, 6 consiliarios, 1 s e c r e t a r i o , ! contador y el competente número de profesores y dependientes. Tiene sus oficinas en su suntuosa casa de la ya citada calle de Alcalá , en cuyo piso segundo se halla el gabinete de la Historia Natural. Desde que el rey Don Fernando VI fundó la Academia, se dirigieron sus constantes esfuerzos á fomentar el estudio y enseñanza de las a r l e s de su instituto, sin que sea causa bastante para hacer dudar de sus loables des e o s , el que hasta estos últimos años no haya logrado resultados positivos y beneficiosos para la enseñanza de las a r t e s , singularmente cn la a r q u i t e c t u r a , por ser bastante notorias las causas que fatalmente han podido influir para neutralizarlos. La Academia, aprovechando los momentos que ha podido, ha planteado grandes reformas, ha discutido nuevos planes de estudios^ ha solicitado recursos, yantes de poderlos realizar, nuevos acontecimientos han venido á paralizar su acción reduciéndola á la inercia. Después de varias vicisitudes que seria prolijo enumerar, el Gobierno aprovechando el plan que la Academia habia trazado para el estudio de la arquitectura y de los trabajos particulares de varios profesores y personas ilustradas, dio los reales decretos de 2 5 de setiembre de 1 8 4 4 y reglamento de 28 del mismo de 1845, los cuales determinan la organización y r e glamento para la espuela de nobles artes, que modificado y desenvuelto por disposiciones posteriores, está rigiendo en la actualidad. En el se ha atendido debidamente á la parte científica sin descuidar los estutios puramente artísticos, tan necesarios cn la profesión y t an difíciles, que solo algunos genios privilegiados han podido sobresalir en ellos.

La Galería de Pinturas que hemos indicado posee esta Academia, consta de unos 300 cuadros debidos á la munificencia de los reyes de España y á donativos particulares están colocados en 11 salas del piso principal, y entre ellos los hay originales de nuestros célebres Murillo, Ribera, Velazquez, Zurbaran, Morales, Cano, Ricci y Carducho; los hay también de otros notables autores ant. y de varios modernos profesores y aficionados, así como de las escuelas estrangeras; bien q u e , trasladadas muchas de las pinturas al Musco, la galeria de la Academia ha perdido gran parte de su caudal artístico; sin embargo, conserva en su sala primera el admirable cuadro de Morillo, que se hallaba en el hospital de la Caridad de Sevilla, y representa á Sta. Isabel reina de Hungría curando á los pobres. En la sala segunda estan los dos célebres medios puntos del mismo autor, en los que se représela la visión que tuvieron un patricio romano y su mujer, acerca de la edificación del templo de Sta. María la mayor de Roma. Hay ademas una sala de lindísimos grabados, y finalmente, un crecido número de bustos de gran mérito, de yeso, mármol y b r o n c e , distribuidos en k>-s 11 salas sin perjuicio de la , Galería de Escultura situado en el piso b a j o , compuesta ae vaziados en veso de las estatuas antiguas y modernas de esquisito mérito también lo tienen los bajos relieves y domas objetos de esculturas reunidos alli, que sirven para el estudio de las bellas obras de la ant iyüedad. , , En estas galerías se permite la entrada al público desae el dia 21 de setiembre al 5 de octubre, en cuya época se nace al mismo tiempo la esposicion de pinturas contemporáneas, que al efecto envian los profesores y aficionados.

El edificio en que sc halla establecida esta Academia, tue construido para estanco de tabacos por D. José Churnguu segunelmal estilo que usaba esteprofesor , habiendo lo»’ do en v i r t u d de él u n alto puesto en el catálogo de los ptu fesores que prostituyeron la arquitectura española. Ai u ¿ ladarse á e s t e local la Academia fue comisionado D. Diego Villanueva para reformar la caprichosa fachada, poniéndola en un estado correspondiente al nuevo destino de esta casa al efecto picó los adornos supérfluos, y construyó una elegante portada da g r a n i t o , compuesta de 2 columnas dóricas exentas é istriadas, y el correspondiente cornisamento , que e s á la vez repisa del balcón c e n t r a l , y en su frente se lee la siguiente inscripción de D. Tomás de Iriarte; Carolas III Rex Naturam et Artem sub uno tecto in publicam utilitatem consociavit. Anno MDCCLXXIV.

La decoración de los balcones consiste en jambas labradas , y en el interno se encuentran 2 escaleras de piedra que desembarcan al nivel del piso principal, bajo una misma caja.

ACADEMIA DE CIENCIAS NATURALES (HISTORIA DE MADRID)

calle de Capellanes n.» 1). El pensamiento de la creación de esta Academia, establecida en época muy reciente, es muy antiguo, y aun (legó á realizarse, si bien de una manera muy imperfecta.

Hacíalos años 1580 ú 81 existió en Madrid uña Academia de Ciencias dc que no hay mas noticias que haber pertenecido á ella el marqués de Moya y algun otro personaje, y en ellas habia establecidas varias enseñanzas. El duque de E s calona tuvo el proyecto de formar una igual á la Academia Española que no llegó á realizarse. Por aquella época varios escritores ilustrados empezaron á manifestar la necesidad de impulsar en nuestro ¡tais el estudio de las ciencias, considerando muy ventajoso para conseguirlo la creación de una Academia , que reuniese en su seno los hombres mas entendidos en ella. El Gobierno de Fernando VI dio orden al erudito Luzan para que escribiese las bases dc la Academia y propusiese cuanto creyera oportuno para realizar este pensamiento. El celoso comisionado formó el plan, r e dacto los estatutos y aun propuso las personas que debian ser nombradas, sin embargo, nada se hizo por entonces . a pesar de que el Gobierno mandó al estrangero profesores de diversas facultades, asi para estudiar los diversos nielodos de la enseñanza, como para adquirir los aparatos necesarios para las ciencias físicas. Posteriormente llegaron á reunirse en Cádiz, mientras se establecía en Madrid la Academia, los ilustres matemáticos D.Jorge Juan y Don Antonio Ulloa, el Dr. Porcel v D. Pedro Virgilio, en r e p r e sentación de las ciencias médicas, y D. José Garbonell y el marqués de Valdeílores, orientalista el primero, é historiógrafo cl segundo. Apenas se creerá que aun entonces se deshizo todo , hasta que en 1834 á favor del nuevo sistema político que se introdujo , se espidió en 7 de febrero el d e creto de fundación, conforme á la cual, ésta Academia se compone de cuatro secciones, que son 1 . a Historia natur a l ; 2 . a Ciencias físico-matemáticas; 3 . a Ciencias físico-químicas, y 4 . a Ciencias antropológicas. Tiene para su dirección y gobierno un director general, dos s e c r e t a r i o s, un de ellos para correspondencia estrangera, ademas de los presidentes de cada sección, y un reducido número de d e pendientes; pero la Academia «de ciencias naturales en razón de la escasez de fondos con que cuenta, no ha podido p u blicar los interesantes trabajos que existen en su archiv

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA (HISTORIA DE MADRID)

(Plaza Mayor núm. 30 y 32). Este interesante cuerpo , que tiene por objeto aclarar la verdad de los sucesos que la ignorancia ó la malicia han oscurecido, debió su origen á la casual reunión de varios amigos aficionados á las l e t r a s , que en conferencias privadas, trataron de investigar los diversos ramos de la Literatura, especialmente el de la Historia. Se constituyeron en cuerpo por el año 1735, organizándose interiormente ya adoptando las reglas que pudieran servirles de guia en el desempeño de su oujeto, aunque sin atribuirse carácter alguno público; consiguirron en 1736 que el célebre señor Navarro, bibliotecario mayor de S. M., les cediese una pieza d é l a Biblioteca Real para celebrar sus reuniones, hasta que aumentando el número de sus individuos, y aprovechando la feliz disposición que Felipe V mostraba por los establecimientos hteratios, determinaron solicitar su real protección. El éxito fue sin duda favorable, pues con fecha 18 de abril de 1738 , espidió este rey en Aranjuez 3 decretos , mandando por el L.° la creación de la Academia, .con aprobación de sus estatutos; concediendo por el 2.° á sus individuos el fuero de criados de la Real Casa, con todos sus privilegios, y disponiendo por el 3.° que continuase la Academia celebrando sus sesiones en la Biblioteca Real.

Permaneció allí algunos años, hasta que por decreto de 25 de junio de 1773, dispuso D. Carlos III se trasladase al piso principal de la casa Panadería, que acababa de comprar la Academia de Nobles Artes de San Fernando, en cuyo sitio continúa todavía. La esperiencia y el cambio de las circunst a n c i a s , enseñaron muy pronto que los estatutos antiguos necesitaban reforma, y en su consecuencia se dedicó la Academia á la formación de otros nuevos que fueron aprobados por real orden de 15 de noviembre de 1792. Estos son los que al presente r i g e n , si bien la corporación ha ido haciendo después algunas aclaraciones y aun adiciones, que bajo el nombre de acuerdos generales, forman una segunda parte de aquellos. Dichos estatutos establecieron 4 clases de académicos los de número, que debian ser 24; los supernumerarios que debian ser otros t a n t o s ; los honorarios y los corresponsales. Para entrar en estas dos clases no se exijia trabajo alguno literario; pero para ser admitido enla de supernumerario, debia el aspirante solicitarlo y presentar una muestra de su ilustración y conocimientos en los ramos del instituto, bien en alguna obra que hubiese publicado, bien en algun escrito, discurso ó disertación. Los supernumerarios ascendían á la clase de número en las vacantes que ocurrían, pero no solo necesitaban haber dado pruebas de aplicación y asistencia á las j u n t a s de la Academia y sus comisiones, sino también presentar un trabajo, nuevo y especial, escrito al efecto. El real decreto de 25 de febrero de 1847, ha dado una nueva organización á este importante cuerpo por él se ha aumentado el número de los académicos hasta 36; se ha suprimido la clase de supernumerarios; la de honorarios solo corresponderá en adelante , á los estranjeros, á quienes la Academia tenga por oportuno dispensar esta h o n r a , por sus méritos literarios o por otras circunstancias especiales. En real orden de 20 de marzo siguiente, y á virtud de lo espuesto por aquella, sobre el modo de llevar á efecto la reorganización del cuerpo, se .determinó que los españoles que lo eran honorarios, fuesen entrando en la clase de número, unos por antigüedad y otros por elección, conservándose la clase de individuos corresponsales , no mencionados en el decreto de 25 de lebrero , en el cual se disponia tambien que la Academia propusiese las variaciones que en su consecuencia hayan u nacerse en los estatutos vigentes de 1792. , Fija siempre esta corporación en su principal instituto a aclarar la verdad de los sucesos, desterrando las «buia* introducidas por la ignorancia ó la mala fé, y deseando con un laudable celo desembarazar el camino que conduce ai co nocimiento de muchas cosas oscurecidas por su antigüedad ó sepultadas por el abandono y el descuido; ha intentado desde su creación los mas atrevidos planes, que en un principio fracasaron por falta de medios pecuniarios , pues que entonces la Academia solo estaba sostenida con los esfuerzos de sus propios individuos. Algo mejoró en los años sucesivos , pero habiendo perdido después la mayor parte de aquellos y no pudiendo contar va con su apoyo ni con su influencia, estuvo á punto de desaparecer de la escena pública.

Tan lamentable estado no podia continuar por mas tiempo, y en su consecuencia, recurrió á la liberalidad de S. M., quien condescendiendo con lo que se le proponía r e fundió en la Academia, por el año 1743, los oficios de cronistas de estos reinos, dándole por via de dotación los sueldos que aquellos disfrutaban, y ascendia á 4,000 ducados; agregándole después en 1756 el oficio de Indias, dotado con 12,000 reales anuales, y que habia desempeñado el P. Sarmiento.

Con estos fondos v gobernada por los estatutos que se le habian dado, siguíó sus tareas con nuevos brios, haciéndose un lugar honorífico entre los mas notables cuerpos literarios de Europa. Entonces d i o principio á la formación de su preciosa biblioteca, así de impresos como de manuscritos; a su monetario y á la reunión de algunos monumentos de antigüedad histórica, cuyos objetos han ido recibiendo un grande aumento con nuevas adquisiciones, que ha hecho y hace cada dia la Academia, por donaciones que ha debido a la generosidad de los reyes, sus protectores, á los cuerpos literarios de todos los paises, con quienes está en la mejor inteligencia, y á muchísimos particulares que la han favorecido con sus producciones literarias, con monedas y medallas, con copias de inscripciones y de varios documentos , y con otros materiales que le han suministrado y suministran los archivos generales del reino, autorizados al efecto por disposiciones superiores.

El monetario que ha podido formar la Academia , es s o bre manera interesante, no solo por el gran número de monedas, medallas y medallones que comprende, sino por lo raro y curioso délas mismas, bien sea en la parte relativa á la colección particular de España, bien á la general de todo el Orbe. Debió un grande incremento á la adquisición del monetario del conde la Cañada , y fue verdaderamente notable la que hizo en 1847 de un gran disco dedicado al emperador Teodorico, todo de plata de la mejor calidad y de peso de 533 onzas y 6 ochavas, descubierto el 25 de agosto en una heredad inmediata al pueblo de Almendralejo en la provincia de Badajoz.

Una de las tareas á que desde sus primeros años se ha dedicado esta Academia, ha sido la de la ilustración de muchos puntos difíciles y dudosos de nuestra historia, sobre los cuales tiene así mismo un gran caudal de disertaciones trabajadas por sus individuos. Con el objeto indi— cadoy para dar la mayor autenticidad á sus trabajos, dispuso en otro tiempo Viaje» Literarios, á fin de examinar y cotejar los códices antiguos, é inspeccionar los monumentos que pudieran conducir á la averiguación exacta de la verdad histórica. Varios de estos viajes se hicieron al Escorial, al colegio mayor de Alcalá, ala biblioteca de la Sta. Iglesia de Toledo, á Cártama cuando estaban ejecutándose las escavaciones que mandó hacer el r e y ; á Cádiz. Ceuta , Mecida, Salamanca y Priorato de líeles , habiendo sido el mas interesante el que la Academia encargó á D. José Cornide, para visitar las minas del sitio conocido con el nombre de Cabeza del Griego, en el término de Saelices cerca de Ucles y á Talavera la Vieja; cuyo viage se halla impreso en el tomo III de las memorias que publicó esta corporación. La necesidad de estos viajes disminuyó notablemente con el nombramiento de académicos corresponsales en las provincia, a quienes se cometen estos encargos cuando lo exije la necesidad.

Fruto de dichos viajes, de la diligencia de los individuos del cuerpo y de otras personas ilustradas , celosas del bien y honor nacional, son las muchas é interesantísimas colecciones que ha adquirido y formado la Academia así en la parte diplomática y litológica , como en el ramo de antigüedades é inscripciones , y en el de monumentos de antigüedad romana, gótica y arábiga. Componen todas ellas un total de 830 volúmenes, los cuales forman un caudal inmenso de literatura, particularmente histórica, de que con la mayor generosidad hace partícipes la Academia 8 2 5 á los literatos, tanto nacionales como estranjeros, que gustan ó necesitan disfrutar de los materiales reunidos con tanto afán y diligencia.

Con este acopio de materiales, con los interesantes discursos que los académicos supernumerarios leian antes de pasar á ser de número, y con el aumento que Carlos IV d i o á la dotación de la Academia, se dedicó esta á la p r e paración de varias obras que debia imprimir, á fin de que se reconociese por todos su laboriosidad. Las que hasta ahora han visto la luz pública son varios tomos de Memorias , entre los que se encuentran cosas de sumo interés; las Partidas de D. Alonso el Sabio ; los opúsculos legales del mismo rey, que son el Espéculo, el Fuero Real; las Leyes nuevas y las del Estilo, el Diccionario histórico-críticogeográfico de las Provincias Vascongadas y Rioja; el Diccionario de voces españolas geográficas; el Ensayo sobre alfabetos de letras desconocidas, que se encuentran en las ant. medallas y monumentos de España, por D. Luis José Velazquez , marqués de Miraflores; el catálogo de los nombres de pesos y medidas españolas; l a s c a r í a s de Gonzalo de Ayora escritas al rey D. Fernando V desde Rosellon; el Informe dado al Consejo sobre la disciplina ecl. antigua y moderna, relativa al sitio de las sepulturas; los Epigramas latinos de D. Casimiro Ortega; la Disertación del Sr. Llórente sobre la Inquisición; las diversas oraciones gratulatorias con que la Academia ha felicitado á l o s reyes en su advenimiento al t r o n o , nacimiento de los príncipes ó infantes y otros sucesos famosos en 1765, 1780, 1783, 1789, 1816, 1833; el tratado sobre las monedas del tiempo de Enrique IV y su correspondencia con las actuales por el señor Saenz; un apéndice á la crónica de D. Juan I I ; la colección de Cortes antiguas de los reyes de León y Castilla, de que van publicados 38 cuadernos; v la Disertación del Sr. Navarrete sobre la historia de la Náutica.

Los proyectos ó planes de trabajos que ha intentado la Academia desde sus primeros años , son muchos en número y muy interesantes por su naturaleza y objeto. El primero fue el de un Diccionario histórico-crítico-universal de España; otro fue el de reunir y coordinar los materiales para formar unos Anales del tiempo ; otro el de escribir una Historia ecl. nacional; un Catálogo cronológico-histórico de los reyes de España desde San Fernando hasta el dia ; y otro de los varones insignes de la nación en l e t r a s , armas y p o – litica desde los Reyes Católicos; una Historia metálica de los reyes de España; una Biblioteca cronológica de la historia de esta nación; un Diccionario de voces arábigas geográficas usadas en lengua castellana; una Paleografía y Bibliografía españolas, y como parte de esta obra, la Paleografía arábiga e inscripciones cúficas; una Diplomática española; una Historia de Indias y otra porción de obras de sumo i n terés.

La enumeración de todos estos proyectos basta por sí sola para dar una idea de los esfuerzos que ha hecho y está haciendo este cuerpo para corresponder debidamente á la confianza de nuestros monarcas, que le han protegido, y al compromiso que tiene contraido para con la nación, que todo debe esperarlo de los respetables individuos, de que se compone esta corporación. La multitud de empresas que ha querido abarcar y su gran entidad dan á conocer cuánto tiempo, cuánto trabajo y sobre todo qué caudales tan exhorbitantes se necesitan para realizarlas, y qué dificultades t a n invencibles no han opuesto y continúan oponiendo á su ejecución las desgraciadas circunstancias de los tiempos y los escasos caudales con que la Academia cuenta para cubrir todas sus atenciones. Sin embargo, piensa dar á l u z , según lo permitan los fondos que pueda ir facilitándole el Gobierno, el tomo 8.» de las Memorias, que tiene ya preparado; las Crónicas de Fernando IV y Enrique Ivimpresas ya en mucha parte ; los cuadernos de Cortes antiguas de León y Castilla ; la colección de nuestros cronicones; los tomos»de la España Sagrada y Viage literario de las ;gl. de España, que tambien están preparados; la Historia de Indias de Gonzalo Fernandez de Oviedo, notablemente aumentada y corregida , y otros trabajos de diversa especie, pero todos concernientes á los objetos de su i n s t i t u t o . Fuera prolijo enumerar los nombres de los dignos españoles, que con sus vigilias y su material trabajo contribuveron á la formación de tan rico depósito , como posee la Academia baste indicar que ha tenido la gloria de con tar en su s e n o , como individuos suyos, á los varones mas insignes y á los mas célebres literatos

ESCUELA ESPECIAL DE ESCRIBANOS Y NOTARIOS (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela de Provincia , núm. 5.) Por decreto de 13 de abril de 1844, así como en todas las cap. donde reside audiencia terr., se estableció en e s t a corte una cátedra para la enseñanza de los que se dediquen á la carrera de escribanos y notarios porque como dice el art. 8.» del espresado decreto «nadie podrá obtener el titulo de escribano ó de notario de los reinos , escepto los abogados , sin acreditar, ademas de las cualidades que se exigen por la legislación vigente , haber cursado y probado dos años académicos, y de haber practicado después del examen del último curso un año completo en el oficio de un escribano, incorporado en alguno de los colegios de esta clase.» (*) La matrícula está abierta del 15 de setiembre al L.» de o c t u b r e , desde cuvo dia no se admite á ningún a s p i r a n t e , salvo aquellos que puestos en camino sufriesen algun contratiempo inevitable. Los aspirantes se sujetan á examen de gramática castellana y aritmética y el curso escolástico es de dos años, durandoJ?l mismo tiempo que los de la Universidad. En el primer ano se estudia toda la parte del derecho civil español que tiene relación con el oficio de escribano, v en el segundo práctica forense ó sustanciacion civil y criminal y otorgamiento de documentos públicos para pasar al segundo es necesario ganar y probar el anterior , pues no son admisibles las prot e s t a s , ni está permitido la simultaneidad, abono, permuta ni dispensa de años. Los exámenes generales se verincan ante la Junta Gubernativa de la audiencia cuyo secretario espide eltcertificado de aprobación si el interesado la obtiene.

cátedras están servidas la primera por el licenciado D.• » » dro López Claros y la segunda por el doctor D. Juan lgn » ció Moreno que las vienen desempeñando desde ‘ a , c r e a c l ¡ s _ con notable aprovechamiento de los alumnos, que han as – tido á ellas en el número que aparece en el siguiente cuan

ESCUELA NORMAL DE INSTRUCCIÓN PRIMARIA (HISTORIA DE MADRID)

a calle ancha de San Bernardo núm. 80). Tuvo su origen en 4834, en cuya fecha se formó una junta suprema y directi va de la instrucción primaria, la que en vista de las n o t i cias y datos que poseia, se convenció de la necesidad de establecer escuelas normales en todas las provincias, para la formación de maestros de instrucción primaria, que })udiesen desempeñar con provecho, el delicado cargo de a educación moral, y de la instrucción del pueblo. Así se ordenó por la ley de 24 de julio de 1838 , estableciéndose en esta capital una escuela superior general, que hiciese veces de provincial para la provincia de Madrid. Desde su creación hasta la publicación de dicha ley , la junt a encontró mas ó menos apoyados sus laudables esfuerzos, por todos los ministros que se fueron sucediendo en el ramo de Gobernación, y que dieron diferentes reales órdenes con el objeto de llevar a cabo esta empresa. En 1837 se facilitó por el Gobierno el local, que habia sido anteriormente conv. de religiosas de Sta. Clara, en la calle Ancha de San Bernardo, donde se halla desde entonces establecida la escuela así las cosas, se resolvió definitivamente la instalación de la Normal central de esta corte, á cuyo fin se mandó por real orden, que cada una de las p r o v . , envíase dos jóvenes comisionados , para que hiciesen los e s tudios determinados en la citada ley, elegidos estos alumn o s , y sostenidos por las repetivas diputaciones provinciales.

Concurrió desde luego un gran número de estos discípulos, y en su consecuencia, se instaló la escuela con toda solemnidad el dia 8 de marzo de 1839. El número de alumnos en los años de 1840 y 41 fue de 70, los cuales hicieron notables progresos. Con estos discípulos se formaron después las escuelas normales de provincias, por cuyo medio se ha logrado ver reformada la primera educación en todo el pais , con ventajas conocidas, á pesar de las circunstancias difíciles de la época. En 1843, no habiendo ya alumnos sostenidos á espensas de las provincias , se ordenó por el Gobierno, que el número de discípulos pensionados por el Estado, para seguir su carrera en la escuela Normal, se fijase en 40. Por reales órdenes de 24 y 30 de junio de 1846, se dispuso tambien por ser escesivo el núm. de maestros de escuelas de instrucción primaria superior, que se r e dujese el de alumnos de la escuela normal primaria á 20 , y se estableciese en el mismo local un Colegio r e a l , ó sea una escuela normal de segunda educación, con otros 20 pensionados por el Estado , y destinados á la enseñanza ó profesorado de ciencias, siendo director de ambas escuelas el ilustrado Sr. D. Pablo Montesino, que lo era ya de la anterior. Se observa por esta relación que la escuela normal que fue solo de primera enseñanza, en el dia lo es de p r i mera y segunda. A la primera corresponden hoy 274 alumnos, inclusos los estemos, de ellos han sido aprobados 191, y declarados hábiles para obtener título de maestros de enseñanza superior; reprobados, ó que no han concluido la c a r r e r a , ó que han fallecido 4 7 , y 36 se hallan cursando actualmente. Los alumnos del Colegio real están divididos en tres secciones la 1 . a compuesta de 8 individuos para el estudio de las ciencias físicas y matemáticas; la 2 . a de 6, para el de la química, y la 3 . a de otros 6 para el de la Historia natural. Estos jóvenes estudian 3 años en las diferent e s cátedras de la Universidad, al cabo de los c u a l e s , si son aprobados, gozan de las ventajas siguientes 1 . a ser , sin mas ejercicios, licenciados en su sección respectiva, y r e gente de primera clase , entregándoseles los títulos con esencion de derechos 2 . a tener durante los 3 años siguient e s , un sueldo de 5,000 r s . , á no ser que se coloquen antes en la enseñanza, con otro igual, por lo menos. La escuela normal de 1 . a y 2 . a enseñanza , cuenta en el dia 55 alumn o s 49 de 2 . a , destinados al profesorado; 20 internos de primera para el magisterio, y 16 estemos de igual clase.

En esta escuela hay un d i r e c t o r , un vice-director, un inspector y 13 profesores, todos de real nombramiento el vice-director, desempeña ademas de una cátedra, las funciones de secretario contador ; el director é inspector tienen á su cargo diferentes enseñanzas, y hay tambien profesores auxiliares para los elementos de Física, Química é Historia natural. La administración y disciplina del establecimiento corren á cargo del inspector, á las órdenes del director. Las materias indispensables de enseñanza, son religión y moral, lengua castellana, a r i t m é t i c a , elementos de geometría, dibujo lineal, elementos de tísica, elementos de Historia natural, geografía é Historia, principios generales de educación moral e intelectual y física, métodos de enseñanza y pedagogía, lectura y escritura. Estas materias se han estudiado en dos años; pero por real orden de 7 de agosto de 1847 se dispuso , que en vez de los dos años, fuese de t r e s para los alumnos pensionados por el Estado.

En este seminario, se halla tambien establecida una escuela de niños dirigida por uno de los profesores ó maestro reg e n t e , donde los alumnos normales practican los mejores métodos y sistemas adoptados á esta escuela concurren ordinariamente de 170 á 180 alumnos, pobres la mayor p a r t e , á quienes se educa gratis á los pocos que hay de p a g o , se les exige una pequeñísima retribución, destinada á sufragar los gastos de t i n t a , plumas, papel, y demás.

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