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NAVAS DE RIOFRIO Ó LAS NAVÍLLAS

, conalciudadped. que forma ayuntamiento en unión de Revenga (1/2 leg.) en la provincia y part, judicial de Segovia, audiencia terr. de Madrid (42), ciudad g. de Castilla la Nueva, diócesis Vero, nullius de la abadia de San Ildefonso, SIT. en la falda de las sierras de Guadarrama , y al pie de la montaña Peñalosa; le combaten todos los vientos, con mas frecuencia el 6. el CLIMA es mediano y se padecen por lo común calenturas intermitentes tiene 45 CASAS de un solo piso y de mediana distribución interior un pósito pió, y una iglesia parr. (Santa Maria) con curato de provisión del abad; el cementerio, aunque al rededor de la iglesia noperjudica ala salud pública en los afueras de la población y formando cuerpo con ella,se encuentra un esquileo y un gran lavadero dé lanas, fundado en 4 813 por Don Santiago Herranz y la Torre ocupa un terreno de 5 obradas y 1 /2 y contiene habitaciones para dueños y operarios, almácenesde lanas limpias, prados cercados para tenderlas; y sacarlas, y cuanto puede apetecerse y esnecesario para el fina que está destinado se surte de aguasde 2 estanques que hay al S. yá poca distancia, y se esquilan por lo común sobre 4 4,000 cabezas al SO. y como á 4/8 leg. hay cacería llamada Granjilla, que era un punto de recreode los PP. Gerónimos de Segovia , y hoy casa de labor ; es edificio bastante capaz, con muchas habitaciones, buenos encerraderos de ganado, un cercado con álamos, un estanque para tencas, otro para el agua, y un gran huerto destinado á hortalizas los veciudad se surten de aguas para sus usos de las de una fuente que hay inmediata al pueblo; haciéndolo para el de los ganados de un arroyo que pasa por el mismo v su término Este confina N. sitio real de Riofrio; E. Revenga»; S. pinar de Valsain,yO. la Losa se estiende 3/4 leg. de N. á S. y 4/2 de E. á O.; y comprende de 70 á 80 fan. de sembradura de todas clases y sobre 114 obradas de prados naturales, las 14 de regadío y riego de primera calidad; y las restantes de secano y pastos también existe un monte de cha>- parro separado del de Riofrio, por la tapia que rodea á todo este real sitio . le cruza un .arroyo titulado Jiioperrs, que tiene su nacimiento en las sierras á E. una leg. de dist., y se dirige al N. bañando el pueblo , y sirviendo para el riego de sus prados el TERRENO participa de flojo, pedregoso y de miga CAMINOS los que dirigen á los pueblos limítrofes; y á corta distancia pasa la carretera de Segovia al puerto de Guadarrama PROD. trigo, centeno, algarrobas, patatas y yerbas mantiene ganado vacuno , lanar, y algunas yeguas»; y cria caza menor IND.  la agrícola; y en temporadas carreterías el COMERCIO está reducido á lá esportacion de lo sobrante é importación délos artículos de que se carece POBL.

15 vec, , 41 almas CAP. IMP. 34.418 reales CONTR. según el cálculo general v oficial de la provincia 20 , 72 por 100

NAVARRA

intendencia de ant. creación, compuesta do las ciudad, v. L., barrios, cas., granjas , palacios, ventas, despoblados y cot. red. de que habla el anterior articulo. Formando la actual provincia la misma división administrativa de tan largos siglos conocida, no necesitamos ni agregar, ni segregar porciones de terr. y por consiguiente no ofrecerá este trabajo las dificultades que otros de la misma naturaleza han presentado. Sin mas esplicaciones entramos en el eNAmen de la POBLACIÓN. Según datos oficiales y particulares, antiguos y modernos, que á la vista tenemos, esta provincia contaba en la época á que estos se refieren el número de hab. que espresa el siguiente estado (Ver en el original)

PRIMERA POBLACIÓN. En el censo del siglo XVI (‘) publi cado por el Sr. D. Tomás González resulta, que en 6 de agosto de 4 5 5 3 , el duque de Alburquerque, D. Beltran de la Cueva, virey, capitán general de Navarra, sus fronteras y comarcas pidió á las merind. de Pamplona, Tudela, Estella, Sangüesa y Olite la memoria de los veciudad que habia en cada una de ellas el resultado de estas investigaciones fue el siguiente

Merindad de Pamplona 9,631 fuegos.

Id. de Tudela 4,849 Id. de Estella 7,086 Id. de Sangüesa 5,654 Id. de Olite 3,613 Total 30,833

Las poblaciones principales según este dato, esto es , las que reunían mas hab. ó fuegos son las siguientes Pamplona 4,974 Tudela 4,797 Estella 884 Corella 635 Yiana 499 Tafalia 475 Sangüesa 458 Puente la Reina. … 443 Cascante 389 Olite 379

Al reducir á almas el número de veciudad que acabamos de presentar, figura Navarra en el referido censo con 454,465 individuos.

S E G U N D A P O B L A C I Ó N . En el censo del señor conde de Floridablanca que corresponde al año de 4 787 (*) se halla remitido por el virey el estado general de la población del reinode Navarra, cuyo resumen aparece en el siguiente cuadro. (Continua en el original)

NARRILLOS DEL ÁLAMO

Lugar con ayunt, de la provincia y dióc de Avila (12 leg.\ part, judicial de Piedrahita (3), audiencia terr. de Madrid (23), ciudad g. de Castilla la Vieja (Valládolid 24) S I T . en la falda de una montaña titulada la Serrezuela, \ en su lado N. le combaten los vientos N. y O. y su C L I M A es sano, padeciéndose sin embargo algunas’calenturas gálicas tiene por anejo Amercadillo y ambos componen 128 C A S A S de interior construcción hay escuela de instrucción primaria, común á ambos sexos, á laque concurren 43 alumnos que se hallan á cargo de un maestro, dotado mezquinamente, y una iglesia parr. (Ntra. Sra. de la Asunción), servida por un párroco, cuyo curato es de primer ascenso y de provisión ordinaria, Mercadillo tiene otra iglesia (San Miguel Arcángel) en las afueras de la población se’encuentran 2 fuentes de buenas aguas, de las cuales se utilizan los vecinos para sus usos, y el cementerio en parage que no ofende la salud pública confina el T É R M . N. Ármentelos, á 2 leg., E. Bercimuelle, á 1, S. Gallegos de Solmiron, á2, y O. Áldealabad del Mirón, á 1 y 1/5 comprende un cas. titulado Cedes, y varios montes bien poblados el T E R R E N O es de mediana calidad C A M I N O S de herradura que dirigen á los pueblos limítrofes en regular estado el C O R R E O se recibe de la cabecera del part, por carga vecinal PROD. trigo, cebada, centeno, garbanzos, algarrobas, lino, patatas y hortalizas man tiene ganado lanar, vacuno y de cerda, y cria caza de liebres, conejos, perdices y otras aves IND. la agrícola, y un molino harinero de viento el C O M E R C I O está reducido á lá esportacion de los frutos sobrantes é importación de los artículos de que se carece-, P O B L . 78 vec, 360 almas C A P . P R O D U C C I Ó N 696,225 reales IMP. 27.X49 IND. Y F Á B . 1,400CONTR. 5,537 reales con 32

NARRILLOS DE SAN LEONARDO

Lugar con ayuntamiento de la provincia, partido judicial y diócesis de Avila (1 leg.), audiencia terr. de Madrid (10), ciudad g. de Castilla la Vieja (Valládolid 2.1) S I T . en un pequeño cerro, le combaten los vientos N. S. y O su C L I M A es frió tiene 54 C A S A S inferiores, inclusa la dé ayuntamiento

en la que está la cárcel, escuela de instrucción primaria común á ambos sexos, á la que concurren sobre 40 alumnos, varias fuentes de buenas aguas de las que se utilizan los vecinos para sus usos, y una iglesia parr. (San Leonardo Mártir; con curato de entrada, y provisión del prior de la orden de San Juan de Sabagun de Salamanca. El T É R M . confina N, Cardeñosa; E. Laíñedilla; S. Mingonia; y O Avila se estiende 4 leg por N. S. y O. y 4/2 por E. comprende un pequeño monie chaparral y diferentes prados con buenos patos le atraviesa el r. Adoja, pasando al E. de la población el T E R R . es arenisco y de mediana calidad CAMINOS los que dirigen á los pueblos limítrofes en mal estado el C O R R E O se recibe en Avila PROD trigo, cebada, centeno, patatas y algunas legumbres mantiene ganado lanar, vacuno, y cabrio, y cria caza de liebres, conejos, y perdices v otras aves.

IND. la agrícola y varios molinos harineros el C O M E R C I O está reducido á la esportacion de los frutos sobrantes ó impoitacionde los artículos de que se carece P O B L . 38 vec, 4 30 almas

C A P . PROD. 347,700 reales I M P . 13,431 IND. Y F A B . 1230 CONTR. 3,073 reales con 33 mrs

ESCUELA DE PARVULOS (HISTORIA DE MADRID)

Esta institución que planteó el fabricante y filantrópico inglés, Robert Owen, y que desde luego admitieron y han mejorado casi todos los e s t a dos de Europa, no era desconocida en España desde muy antiguo existían entre nosotros las escuelas de párvulos con el nombre de Amigas, en las q u e , sin distinción de s e x o s , se recogían los niños de corta edad , cuyas madres podian dedicarse á á sus quehaceres, sin temer por la suerte de sus hijos ; pero tambien es verdad se exigia una pequeña retribución, que á veces no podian satisfacer, y que era muy escasa la instrucción que se daba en aquellas escuelas. Desde 1834 principió el Gobierno á mirar con algun interés la instrucción pública , t a n abandonada en aquella época, y desde entonces entró en sus planes el establecimiento de las escuelas de párvulos; mas la situación en que se halló por efecto de la guerra civil, no le permitió realizar este proyecto que confió á la Sociedad Económica Matritense, por real orden de 24 de mayo de 1838 , encargándola formase una asociación destinada esclusivamente al establecimiento y propagación de estas escuelas. Aquella corporación hizo una invitación general á los habitantes de Madrid, y el 15 de julio del mismo año se instaló la Sociedad para propagar y mejorar la educación del pueblo 582 socios reunieron muy en breve 1,320 acciones, y en 4 de agosto de 1839 habia 4 escuelas con unos 480 párvulos la primera se estableció en la calle de Atocha, y á pocos dias se encontraba capaz de competir con las mejores del estranjero á ella siguieron otras no menos notables y la a b i e r t a con tanta oportunidad en la Fábrica dc Tabacos.

La falta de recursos y la poca seguridad de poder reunir fondos suficientes para sostener las escuelas, obligó á la Sociedad á limitar el establecimiento de las que ella misma consideraba indispensables en Madrid; tambien se vio precisada por varias causas, á suprimirla establecida en Chamb e r í , de manera que desde 1841 al 46, solo mantuvo 5 escuelas, y en la última fecha cedió 2 al ayuntamiento; pero aun cuando la Sociedad nunca pudo organizar ni sostener en esta corte el número de escuelas que exige la población, consiguió el objeto para que fue instituida, pues considerando que la mayor dificultad para organizar la enseñanza de los párvulos seria la falta de maestros, determinó dar ala escuela de la calle de Atocha el carácter de normal, y de ella ha salido un gran número de maestros que repartidos por las provincias, dirigen las establecidas en ellas. Y no contenta la Sociedad con este medio encargó la formación de un Manual de la enseñanza de párvulos á una comision de que formaba parte el Sr. D. Mateo Seoane, actual secret a r i o , y que tan relevantes servicios ha prestado á la instrucción del pueblo, con sus grandes conocimientos y asidua laboriosidad. Publicado este manual, ha contribuido á estender la enseñanza, dándola á conocer hasta en sus mas pequeños pormenores.

A los 3 años de la existencia de esta Sociedad, las suscriciones voluntarias de 20 r s . anuales , que al principio ascendían á 1,500 duros, fueron bajando, de manera que en 1844 solo se recaudaron unos 18,000 r s . , decadencia cada vez mas notable y que hubiera obligado á la junta directiva á suspender en todo ó en su mayor parte la enseñanza, sin los auxilios extraordinarios qué ha sabido proporcionarse entre ellos debemos citar la donación hecha por su dignísimo vocal D. Francisco del Acebal y Arratia, del sueldo de la plaza de consejero provincial, aplicada por mitad al sostenimiento de las escuelas y sociedad económica. La Junta ha tenido que luchar tambien con dificultades de otro géner o , pues habiendo el Gobierno donado en 1845 alas monjas que antes lo ocuparan, el conv. de la calle de Atocha, exigieron aquellas se sacase del edificio la escuela normal de que hemos hablado; y la J u n t a , que aun cuando hubiera mirado con indiferencia las cuantiosas sumas invertidas en el establecimiento, se hallaba sin recursos para plantearla en otro l o c a l , se vio obligada á resistir las instancias délas religiosas , para impedir Ta completa destrucción de la primera escuela de párvulos de España e s t a resistencia produjo un pleito, que después de largos trámites y considerables g a s t o s , terminó por un acomodamiento , quedando la escuela en donde fue establecida.

Finalmente, la sociedad sostiene hoy t r e s escuelas que son la normal, de que acabamos de h a b l a r , llamada de > ir i o , en memoria de un célebre español, establecido en Alemanía, que dejó 40,000 r s . con el fin de fundar en España esta clase de instrucción; la s i t . en la calle del Espino qn tomó el nombre del Sr. Montesino, y la de la calle de velarde , que lleva el del Sr. Arias, por los servicios n e c r o s , la Sociedad por estos recomendables vocales de su jun directiva. , v El número de párvulos que concurren á estas escuetas v. á las que están á cargo del a y u n t . , es alterable , conforme las estaciones, pues disminuye bastante en el invierno por I dias de lluvia ó escesivos trios, sin embargo, vamos á p r e – la imposibilidad de llevarlos á los establecimientos en los | sentar el

INSTRUCCIÓN PÚBLICA (HISTORIA DE MADRID)

Por real orden de 25 de julio de 1844, se reformó la de Madrid, reduciendo á 30 el número de las escuelas de cada sexo , dotadas por el ayuntamiento , dejando á cargo de este el dividir la población en diez distritos, y establecer en cada uno de ellos una de enseñanza mutua», modificada convenientemente, sobre la base de 160 discípulos , y distribuir las r e s t a n t e s de enseñanza simultánea, también modificada, sobre la base de 70.

Mas como antes de la reforma había en la c o r t e 41 profesores y 46 profesoras dotados, se facultó igualmente al ayuntamiento para elegir 60 de ambos sexos de entre los mas idóneos y de mayores méritos para cubrir el servicio de las escuelas fijadas», cuya dirección exige precisamente un profesor de ilustración y buenas circunstancias. La asignación señalada en la reforma fue de 6,000 r s . anuales a los que regentasen una de las de enseñanza mutua; 4,000 á los que fuesen de la simultánea; 5,000 á las maestras de primera clase y 3,000 á las de segunda; casa para sí y su familia; abono»de gastos menores de escuela, según costumbre, y el 25 por 100 del producto de la retribución de los niños, que no fuesen absolutamente pobres, los cuales pagarian alo menos un real por mes; si bien los que acreditasen serlo, ante las comisiones de d i s t r i t o , recibirán gratis la educación.

Conforme á la real orden de que estamos hablando, se pusieron estas escuelas , bajo la inmediata dirección del a y u n t . , no obstante las atribuciones que se reservaron la comision superior de la provincia y el Gobierno de S. M. para casos especiales. En cada uno de los diez distritos se mandó instalar una comision compuesta de un teniente de alcalde , presidente , un cura párroco y tantas personas como escuelas hubiera en su demarcación , nombradas por el alcalde con aprobación del gefe superior político, para cuidar del buen orden que deBia observarse en ellas, y » e l adelanto moral é intelectual de los alumnos s la vigilancia general de los distritos se sometió á 2 inspectores nombrados por el Gobierno á propuesta del ayuntamiento, y dotados con 10,000 r s . anuales cada uno ; por último, se mandó que en los sitios correspondientes se estableciesen o e – cuelas de párvulos ademas de las que y a habia. Como r – sultado de estas disposiciones del Gobierno , tuvo efecto división de la capital por d i s t r i t o s en cada uno se estar» ^ cieron 3 escuelas de niños y otras 3 de niñas , en u 0 n a e ^ j sigue con la enseñanza simultánea en los de Palacio y Hospicio hay 4 escuelas por habérseles agregado, al p » * ro las de Puerta de Segovia v la Florida , y al segundo w » Chamberí y afueras dé Sta.» Bárbara. Con el titulo ae e cuela de Pontejos y de Santa Cruz se establecieron * párvulos, v se proyectaron o t r a s , una de ellas para ei rio de Chamberí. Los maestros que resultaron ees?n> después de cubierto el número de las 64 escuelas, s ^ sifisaron como jubilados con 5 r s . diarios los de n n l°yt e s las de n i ñ a s , ó como escedentcs con opción a las w que ocurrieren , con arreglo á su antigüedad. Los ac p ^ efectiva , ademas de su asignación , reciben del a v » u n i » ‘ e – mo se ha dicho , casa g r a t u i t a y u n t a n to para gasto* J L ñores fie enseñanza; pero no tuvo efecto el abono del 25 por 100 de la retribución de los niños que pagan su educación, y solamente los de las escuelas de párvulos reciben 4 mreales por cada uno en los 6 dias útiles de la semana. Podríamos estendernos mas cn la enseñanza de este ramo , que miramos como el mas importante de la administración, pero después de examinar los datos que hemos podido adquirir, consideramos que los lectores hallarán suplido nuestro t r a bajo en el siguiente (VER EN EL ORIGINAL)

PALACIO REAL (HISTORIA DE MADRID)

. Entre los grandiosos monumentos artísticos que h an erigido en la capital de España los monarcas de la dinastía r e i n a n t e , merece particular atención, y es sobre manera honroso á la memoria de aquellos soberanos, el magnífico palacio construido á mediados del pasado siglo en el estremo occidental de la p o b l . , sobre la misma área en que se levantaba el famoso y vetusto Alcázar de Madrid.

Oscura es la historia de e s t e notable edificio, obra del tiempo de los moros según unos, de Alfonso Visegun otros, y de incierta fecha según varios mereciendo mayor aprecio entre opiniones t a n diversas la del señor Llaguno , que fija la fundación del mencionado alcázar en el reinado de Don Pedro. La sana crítica de que estaba dotado aquel distinguido escritor, los curiosos datos que á fuerza de indecible trabajo llegó á reunir en sus noticias históricas de la arquitectura española, y la circunstancia de haber hecho un estudio particular de la»vida del r ey Don P e d r o , cuya crónica ilustró con eruditas notas, son muy suficientes motivos para que se prefiera á otros pareceres el del espresado autor. Según el mismo, sufrió un incendio el edificio que nos ocupa, en tiempo de Don Enrique II, y consta por Quintana y Pinelo que en 1389 León V, rey de Armenia, como señor dc Madrid reedificó las t o r r e s del deteriorado alcázar, al cual parece que dio alguna forma de palacio Enrique III por los años de 1405; y» para depositar en él los tesoros que hizo restituir á los g r a n d e s , levantó nuevas torres (de buena estofa* como dice Mariana, en cuyo tiempo existían. Beinando Juan II se consagró la capilla del edificio mencionado, el dia 1 ° de enero de 1434, por Don Gonzalo de Celada, obispo de Calcedonia, según lo espresaba un pergamino que habia en un arca de reliquias, la cual se hallo ai renovar la citada capilla en 1543, en cuyo año se coloco dicha arca en la pared al lado del Evangelio ; noticias que hemos tomado con o t r a s muchas que en esta reseña insertamos de los manuscritos que posee la respetable Academí de la Historia. .

Arruinó parte del regio alcázar madrileño un terrempt acaecido en 1466 , según el señor Llaguno, y le reparo y mejoró Enrique IV, quien residió en él largas temporada y falleció en el mismo en 1474. Con t a n t o s aumentos y re» paraciones el alcázar de Madrid, situado entre precipicios | cuestas y asegurado con varios cubos y torreones, ‘ l e ?

ser una imponente fortaleza, cuya importancia se d e ( T j a S de la obstinada resistencia que a su abrigo hicieron..a tropas de la reina Isabel la Católica , mandadas por el uiiq del Infantado, los partidarios de Doña Juana la Beltranej , los cuales para defensa del interesante fuerte P » s , e r . °» presidio y con abundante provisión de armas y basun tos 400 hombres valerosos, escogidos entre los mej ^ que su parcialidad seguian. Dueño el duque de la v . , o – y aisló con una pared el alcázar , del qne se hizo entrega á la reina Isabel al cabo de dos meses. Figuró igualmente el edificio de que hablamos en la guerra de las comunidades, en cuya ocasión fue sitiado por los madrileños , que se l e vantaron á favor de aquellas. Hallábase ausente el alcaide Francisco de Vargas, y su muger defendió heroicamente el codiciado alcázar, que al fin se rindió por falta de víveres; encontrando en él la comunidad al ocuparle 20,000 picas, dos cañones gruesos y otras armas que menciona el h i s t o riador Sandoval. Habiendo llegado a Madrid el emperador Carlos V con cuartanas, sanó á poco tiempo, y tomando afecto á esta v. por lo saludable de su clima , determinó a l gunos años después reedificar y ampliar el alcázar. Era e s te mas bien una fortaleza que un verdadero palacio, y apenas poseía mas terreno que el de su perímetro; cercándole por el E. varias casas de la p o b l . , algunas de ellas miserables; por N. y O. cuestas y precipicios, y por el S. la parroquia de San Miguel, que era pequeña pero muy a n t i g u a, y estaba delante de la puerta del alcázar; por «lo que fue demolida para llevar á cabo las obras proyectadas por el Emperador, trasladándola con el título de San Gil á un punto inmediato.

Se renovó la capilla é hiciéronse dos t o r r e s , varias h a bitaciones y patios cou galerías de columnas, sobre las que volteaban arcos, en cuyos lunetos habia escudos dé armas imperiales y sobre las puertas la siguiente inscripción Carolas V. tiisp. Rex. Rom. Imp. Dirigieron alternativamente las espresadas obras desde el año de 1537 el célebre Covarrubias y Luis de Vega, quien siguió por si solo al frente de las de Madrid.hasta el año 1562; pasando el primero á continuar el alcázar de Toledo.

Hallábase el de Madrid bastante adelantado , cuando en 1543 el Emperador salió de España, dejando por g o bernador del reino á su hijo el principe Don Felipe; este prosiguió con particular empeño las comenzadas obras , y compró los terrenos que eran necesarios para hacer plazas, jardines, parque y caballerizas; comprendiéndose en dichas adquisiciones, para las que contribuyó la villa con 536,000 maravedises, el Campo del Rey, que asi se llamaba el espacio comprendido entre el alcázar y la puerta de la Vega. Varias cartas escribió Felipe 1! á Luis de Vega sobre las obras del alcázar, espresando, en la que le dirigió des- , de Toledo en mayo de 1561, que habia determinado ir á Madrid con su casa y corle, y quería hallar todo concluido en su palacio. Prueba la indicada carta que la corte no vino á Madrid en 1560 como se ha creido, sino después como aseguran Quintana y Pinelo, aunque no están conformes en el año. Hizo Felipe II e n t r e otras cosas una galena en la fachada del O. v Varios salones magníficos. Continuaron embelleciendo el alcázar los monarcas austríacos, valiéndose ue Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Juan Gómez de Mora, Alonso Carbonel, Juan Bautista Crescenti, marqués de la Torre y otros hábiles arquitectos. Escasas son á la verdad las noticias que se conservan del alcázar ó palacio en que residieron los monarcas de la dinastía austríaca; Pudiéndose únicamente asegurar, que la capilla real se hallaba pintada al fresco por Lúeas Jordán y (¡ue en un gabinete de una de las t o r r e s , pintado también al fresco por Becerra, se conservaba una estantería de nogal tallada, en la que Felipe 11, muy inteligente en arquitectura, guardo cuidadosamente los diseños de e s t e alcázar, los del E s corial^ otros que se salvaron como aquellos del incendio ? n ^J34, y después desaparecieron por descuido. Consta igualmente que la fachada principal, hecha de sillería en el primer tercio del siglo XVII, era estensa, suntuosa y de buen gusto, y miraba al S. como la primitiva del mismo alcázar y •a del actual palacio las otras fachadas, á pesar de sus a n tiguos cubos, nada vahan, unas paredes eran de tierra, otras ae argamasa, sin orden ni simetría en los h u e c o s , pisos y r v e s t a n Q , o aquel edificio muy lejos de merecer los desmedidos elogios que de él hacen el maestro Juan López . e Hoyos y Quintana , sin q u e dejara de ser por muchos t í tulos interesante.Tenia suficiente estension para contener en su recinto, ademas de las habitaciones reales, varias dependencias delEstado como los Consejos de Castilla, de Aragón, de 1 l r í * ^ ‘ ^ 6 l t s m a > ^ e Glandes y de las Indias y las secretarías del despacho, que estaban en los aposentos bajos, llamados covachuelas. En 1622 se abrieron unas ventanillas que se llamaban «escuchas» y servían para que el r ey oyese las decisiones de los consejos; noticia que el señor Mesonero h a lló en un documento del archivo de Madrid , y dio á conoceren suapreciablé.WamtaZ. Las magníficas casas con balcones dorados que formaban la plaza y las tiendas que habia en los palios del palacio, de que habla Alvarez y Colmenar, y otras noticias que inserta en su estensa obra impresa en lengua francesa en Amsierdam, son otras tantas fábulas con que quiso adornarla; pues consta por algunos dibujos antiguos que en la plaza del S. solo se hallaba el cuartelillo que se está demoliendo al presente. Según la vista que da el citado Colmenar del patio del alcázar , y que h a y algun dato para creerla e x a c t a , estaba construido bajo aquel e s tilo del último período de Carlos V , que Ponz g r a d u a do seco, hablando de otros edificios de la misma época, en los 3ue la arquitectura se habia despojado dc la gala y riqueza el gusto plateresco ó sea del renacimiento, y no había llegado á laelegancia del reinado de Felipe IL. E x i s t e l a d e s c r i p – cion del relicario que ocupaba un oratorio debajo de la capilla real delespresado alcázar, el cual estaba adornado con 26 columnas de mármol de San Pablo, 12 ángeles, 6 virtudes y otros tantas pirámides, todo de bronce. Las reliquias eran mas de-700, y estaban repartidas en t r e s altares y adornadas y guarnecidas de diamantes, perlas y toda clase de piedras preciosas de incalculable valor. Entre las mencionadas r e liquias habia 32 insignes, á cada una de las cuales señaló rezo propio en 1721 el duque de Abrantcs, obispo electo de Cuenca, en virtud de facultad del patriarca. Este riquísimo rélíquiario, que ;c redujo á cenizas en el incendio de 1734, merece particular mención , por la circunstancia de ser la única parte del ant. alcázar que llegó á tener descripción impresa, de la que no hablan los autores que se ocupan de aquel edificio, por lo r a ro que es hallar ejemplares de ella.

Una sola particularidad falta espresar antes de concluir esta reseña histórica, lisie alcázar. si bien por su e s t e r i o r , esceptuando la fachada del S., la t o r r e que llamaban de Carlos V, y otra que se levantó al mismo tiempo que la i n dicada fachada, cía feo y de ningún mérito ; se hallaba interiormente enriquecido con bellísimas pinturas y otros adornos exquisitos, y colocado entre los deliciosos jardines del Parque y la Priora. Mas por una de aquellas anomalías tan comunes en el h o m b r e , los monarcas que protegieron generosamente las nobles artes y emplearon los mejores artistas en adornar su morada, conformándose con el desaliño de aquel tiempo, en que las calles se veian cubiertas de inmundicia hasta el reinado del gran Carlos III, dejaban que su palacio se hallase en el estado que pinta el siguiente p á r rafo.

«Bien manifiesto está que por la p a r t e del N. (inmediat o al Real Palacio) transitan descubiertas todas las aguas «impuras que bajan de Madrid, cuyos vapores, que no se «puede dudar exaian y se introducen en él, es innegable sean «muy ofensivos.» Así hablaba el ingeniero José Alonso de Arce en las «dificultades vencidas para la limpieza y aseo de la corte», memoria que sometió á la censura en 1734 y e s t a ba en prensa cuando ocurrió el incendio del alcázar. Este suceso del que sin duda han quedado pocas noticias , como de todo lo relativo al antiguo edificio, cuya historia bosquejamos, ha sido con todo presentado basta ahora en las obras que de él h a b l a n , con mas oscuridad de la que en realidad hay. En primer lugar, los reyes no residian en el alcázar cuando ocurrió la catástrofe, pues basta leer las Gacetas de aquella época para saber (pie en el dia 14 de diciembre de 1734 llegaron del Pardo al palacio del Buen Betiro las p e r sonas reales, y continuaron en el todo el mes; habiendo ocurrido el famoso incendio el d i a 2 4 del mismo, nada hay que añir á lo e x p r e s a d o , como no sea que desde principios de 1729, que marchó la c o r t e a Sevilla,no volvió á estar habitado el alcázar por sus augustos dueños, pues cuando regresaron de aquel viageen 1733, se alojaron en el citado palacio del Buen Retiro, verificando lo mismo todas las veces q ue después vinieron á Madrid desde los sitios. Limítanse los historiadores á dar noticia, de que en la noche del 24 de d i ciembre de 1731, fue destruido por un incendioel alcázar de Madrid,sin espresarcircunstanciaalgunaparticular; suphendoalgun tanto esta falta la Gaceta del 4 dc enero de 4 /35 en la que se lee, que tan luego como se notó el fuego acudieron.tropas é infinitas gentes entre las que habia personas de distinción, religiosos e c t . ; mas por la violencia de un viento impetuoso que se levantó, no fue posible atajar el daño, lográndose um camente que no se comunicase el incendio a l a s casas de la población, que á la sazón las habia muy inmediatas, y que se pudiesen salvar el Santísimo , algunas alhajas, cuadros y tapices preciosos; lo que hizo menos sensible, dice la e s presada Gaceta, la pérdida de «tan insigne y ricamente adornado palacio.» Varios documentos auténticos que hemos t e nido á la v i s t a , entre ellos un memorial firmado por el patriarca, confirman la circunstancia de que un viento fuerte fue causa de que no se pudiese atajar el fuego.

No correspondiendo á la grandeza del rey de España el edificio del Buen Retiro, única residencia que le quedaba después de haber perecido el alcázar, formó Felipe V el proyecto de construir un palacio, que en estension y magnificencia aventajase á los mejores de Europa. A fin de llevar á cabo su idea, hizo venir á Madrid al abateD. Felipe Juvarra, natural de Mesina , muy conocido por las obras que inventó y ejecutó en Roma, Milán y particularmente en Turin.

Bajo la dirección del mencionado arquitecto y con arreglo á la traza que habia delineado, se hizo el precioso modelo de de madera que existe en el cason del Buen Retiro , y según el cual habia de ser el nuevo palacio un cuadrado con 4700 pies de línea horizontal en cada fachada, 23 patfosy34 entradas.

Todas las demás partes principales, accesorias y de ornato habian de corresponder á la grandiosidad del conjunto.

No habiendo suficiente área para tan vasto edificio en el sitio que ocupaba el antiguo alcázar, que era el punto elegido por el r e y , no fue posible por desgracia realizar los planes de Juvarra, cuya muerte acaeció a poco tiempo. Sucedióle I). Juan Bautista Saqueti su discípulo, natural de Turin,quien hizo nuevos diseños , acomodándose á los deseos del rey y apartándose mucho de la traza de Juvarra en los alzados, no solo en las proporciones, sino tambien en la decoración.

Al recordar el tristísimo estado á que llegó la arquitectura en el primer tercio del último siglo, y al ver que para levantar el nuevo y suntuoso palacio de Madrid, se buscaban profesores cn el cstrangero, no faltará quien crea que en España, enla patria de Herrera, en la cuna de t a n t o s artistas esclarecidos, era imposible hallar un solo a-quitecto, que no se hubiese dejado llevar de la corriente , y no participase del mal gusto que en su tiempo dominaba. Afortunadamente no es así al mismo tiempo que en Madrid dirigía un italiano el mencionado palacio, el brigadier español D. Juan Medrano trazó y comenzó el célebre y magnífico teatro de San Carlos de Ñapóles.

Volviendo á nuestro asunto, del que nos separó el deseo de vindicar el nombre español, decimos, que habiendo sido aprobado el proyecto de Saqueti, so dio principio á la construcción del actual palacio, cuya primera piedra se puso con mucho a p a r a t o , habiéndose espedido al efecto una realorden para que la bendijese D. Alvaro de Mendoza, arzobispo de Tiro, quien asistió al acto dc la colocación procesionalmente con la capilla real. En la tarde del segundo dia de Pascua florida á 7 de abril de 4 738, no 37 como dicen algunas obras, se fijó la espresada piedra que es de granito ó sea berroqueña en el centro de la fachada del S. á los 40 pies de fondo, contados desde la superficie de la plazuela.

El marqués de Villena duque de Escalona, en nombre de rey, introdujo una caja de ¡domo, que contenia monedas de oró, plata y cobre de las fábricas de Madrid, Sevilla, Segovia, Méjico y el Perú en un hueco de la referida piedra, eii la que está grabada la siguiente inscripción Aedés Maurorum quas Henricus IV composuit. Carohis V ampliftcavit. Philipus III ornavit. Iqnis consumpsit octavo Kalendas Januarii Auno MDCCXXXIV. Tándem Philipus V spectandas restituit oeternilah Anno MÜCCXXXVIIL. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

PARROQUIA DE SAN ANDRES (HISTORIA DE MADRID)

P a r r o q u i a d c S a n A n d r é s ‘^plazuela de SU nombre, núm. 49, con 4 puertas; una que conduce á la capilla de San Isidro, otra por donde se piden los Sacramentos, otra principal y otra tapiada á la calle de los Mancebos tiene 2 puert a s cerradas ; y á la plazuela de la P a j a , núm. 9, otra abierta.)

Sc ignora su fundación, siendo la primera noticia que de esta parr. existe el haber sido enterrado en su cementerio San Isidro labrador por los años de 1430. Fue capilla de los reyes Católicos, por cuya razón se aumentó la iglesia que á la sazón habia, con el cementerio , y se hizo la tribuna cerrada con cristales que subsiste á la p a r t e de la Epístola. En 4656 se arruinó la capilla mayor que estaba donde ahora el coro, y en 4 657 se construyó él templo actual que es pequeno y de ninguna consideración por su arquitectura. Hállase la capilla mayor en el terreno que ocupaba el cementerio antiguo, de manera, que la primitiva sepultura de San Isidro , que según hemos indicado quedó comprendida en el recinto de e s ta parr. en tiempo de los Reyes Católicos, desde la última reedificación se encuentra en el presbiterio á la parte del Evangelio, cubierta con una reja que todos los años el dia de San Isidro está levantada. En el fondo de la referida sepultura se ve una losa de mármol puesta en el siglo pasado, en la que hay una inscripción que recuerda haber estado sepultado en este sitio el virtuoso patrón de Madrid. Pocos son los objetos artísticos que en e s t a iglesia se hallan dignos de particular mención; la bella imagen del titular sobre el nicho de la p u e r t a , es obra de Manuel Pereira de quien es igualmente la efigie de Sta. Maria de la Cabeza , que se halla en una hornacina al lado de la Epístola en la embocadura de la capilla mayor. Hace juego con dicha efigie al lado del Evangelio otra de San Isidro», que tiene la particularidad de representar al santo con unas vestiduras de escultura semejantes á las que cubrían el sagrado cuerpo de aquel, cuando fue sacado de la primitiva sepultur a . Curiosa es una arca que esta parr. posee por haber estado en ella el cuerpo ele dicho santo, atribuyéndose su construcción al tiempo de Alfonso VIII, sobre lo cual hablan largamente Pellicer y Rosell. A la derecha de la puerta principal de esta iglesia subsiste en un nicho el sepulcro de un niño de la casa del Infantado, hecho por invención de Don Pedro Arnal y con escultura de Vé*rgaz. Aunque esta parr.

es pobre en su a r q u i t e c t u r a , se halla adornada con dos capillas que pudieran honrar á una c a t e d r a l , y son la titulada del Obispo, y la de San Isidro.

Antiguamente existia en Ja parroquia de San Andrés, que acabamos de describir, una capilla al lado del Evangelio del primitivo presbiterio, correspondiendo á la p a r t e del N. de la indicada parroquia; pues como ya hemos dicho, la capilla mayor de San Andrés se hallaba hasta mediados del siglo XVII donde ahora está el sotacoro. No es posible fijar la época de la fundación de e s ta capilla, que ocupa el mismo sitio de la que se llamó después del Obispo, aunque algunos autores respetables, como Bleda, Rosell y otros dicen, que la erigió Alfonso VIIL. De todos modos, es un hecho incuestionable , que el precioso cuerpo de San Isidro Labrador, después de haber estado 40 años en el cementerio descubierto de San Andrés y de haber sido trasladado, como re; fiere Juan Diácono, á un sepulcro de piedra que se fabrico entre el altar del titular y un collateral dedicado á San Pedro, se colocó en la capilla susodicha, en la que se le daca culto público , siendo visitado por los reyes siempre que venian á Madrid. En v i r t ud de u n breve espedido en lo-o por León X , levantó el licenciado Francisco de Vargas una capilla en el mismo sitio que ocupaba la a n t e r i o r ; y habiendo fallecido anuel antes de que fuese terminada, la concluye, el obispo dePlasencia Don Gutierre de Carbajal, hijo au ilustre fundador, de cuya circunstancia tomó el nomDre qm, hoy lleva. Estuvo espuesto á la veneración publica en nuevo edificio el glorioso sepulcro del insigne patrón de ^ drid 24 años, al cabo de los cuales fue de nuevo traslaaau al presbiterio de la contigua parr.; y la capilla que ha,ta eu toncesse tituló del Cuerpo de San Isidro, tomó la advocación de San Juan de Letran, que es su verdadero nombre, si bien es llamada vulgarmente del Obispo, á causa de que la terminó y dotó el mencionado D. Gutierre. Mientras duró la obra de la parr., en 1557 volvió á ser colocado cl cuerpo de San Isidro en la capilla, cuya historia hemos referido aunque ligeramente, la cual consta de una sola nave cubierta con bóvedas del estilo gótico ú ogival, y está enriquecida con un retablo y tres sepulcros delrenacimiento, obras tan apreciables, que los mas acérrimos partidarios del gusto clásico no han podido menos de admirarlas y dc perdonar al artista, el que se apartase de las severas reglas que prescribe el espresado gusto, en obsequio de lo armonioso y rico del conjunto, de lo bien calculado del efecto, y de la»verdad, bizarría y conveniente actitud de las figuras principales. Por minuciosa y exacta que sea una descripción de semejantes obras, nunca llegara á dar una completa idea de ellas; pues solo viéndolas, y esto repetidas veces, se comprende el pensamiento grandioso del artista y el primor en la ejecución de los detalles. Indicaremos sin embargo lo mas notable que en esta capilla se halla. En primer lugar, llama la atención la bellísima puerta dc dos hojas que está en el ingreso de la capilla, no en el interior, como dice alguna obra M A D R I D . 711 moderna, no teniendo presente que así estaba en tiempo de ceeess ssee halla independiente. Muchos objetos artísticos han Ponz, ppeerroo no en el día. Obsérvanse cn los postigos de la desaparecido de la corte en este siglo esquisitas pinturas referida puerta, entre muchas v muy buenas escultura dos pasages del Antiguo Testamento, que son, Moisés orando mientras el pueblo de Israel pelea, y Josué deteniendo el sol; en la parte superior se representa á un ángel armado, echando del Paraíso á nuestros primeros padres. Hay ademas medallas, escudos de armas y otros ornatos hechos como todo lo referido, con inteligencia y prohgidad, según espresa acertadamente el erudito Ponz. Se conserva dicha puerta en buen estado, porque la resguarda una verja de hierro. En la entrega 18 del Renacimiento se dio á luz en julio de 1847 una lámina que representa esta hermosa puerta, acompañada de una exacta y estensa descripción de la misma, escrita por Don Manuel de Asas. El retablo mayor es, como dice el mencionado Ponz, de los que mas trabajo de escultura tienen en España. Consiste en cuatro cuerpos con multitud dc columnas talladas en los tercios inferiores; hay en los intercolumnios diez bajo-relieves que espresan pasages de la vida y pasión de Jesucristo, rematando el todo con un Padre Eterno, que no inspira, ciertamente, tanta devoción como otros de su misma clase. Completan el ornato escudos de armas con tenantes de muy buen efecto.

Sobre la cornisa hav otros tenantes del tamaño natural, los cuales, en la magnífica obra monumental que publicaron eu París los señores Escosura y Villamil, se ven convertidos en personas que se asoman á la balaustrada y forman corros, en la perspectiva que formaron de esta capilla dichos señores.

En los estremos del ábside hav dos sepulcros simétricos de mármol blanco, decorados por columnas jónicas y otros muchos ornatos. En el de la parte del Evangelio está sepultado el licenciado Francisco de Vargas, cuya estatua se ve en el arco sepulcral de medio punto, y en el lado opuesto se halla el busto dc su esposa. Mas suntuoso que los referidos cs el monumento que encierra los restos del Obispo Don Gutierre en la pared del cuerpo de la capilla, en la banda de la Epístola. Muchas veces hemos tenido la satisfacción de examinarle y siempre hemos hallado en él nuevos obje tos que contemplar. Desde la inscripción que se encuentra cn la base y está rodeada de innumerables, diminutos y Preciosos niños, hasta el estremo del segundo cuerpo, no fiay una sola pulgada (como dice con mucha razón el señor Villamil, este distinguido, activo, laborioso y anreciable pmtor y escritor, enla España monumental) «donde el cincel no haya impreso su huella.» Las repisas, los pedestales, l a s columnas, los cornisamentos, la vuelta del arco, todo e n fin, está cubierto de mil suertes de esculturas lindísimas Y bien entendidas ; la estatua del tamaño natural del prelado, la alfombra de su reclinatorio, los bultos de los tres familiares, los mancebos que tocan y cantan, las mugeres llorosas, las figuras alegóricas, en fin, son obras dignas del mayor aprecio y es necesario palpar y examinar la materia para creer que «es mármol, pues solo en cera parece que se podrían ejecutar tantas, tan prolijas y tan bien acabadas bellas esculturas, notables edificios ; pero mientras se conserve la parroquia de San Andrés con sus gratos recuerdos Y sus dos riquísimas capillas, no ha perdido Madrid una de las bellezas artísticas que mas honran la población.

Suntuosa y rica es la capilla de San isidro que se halla á la parte del Evangelio en la referida parr. de San Andrés.

Dióse principio á su construcción en 1657 , colocando la primera piedra en presencia de Felipe IV y de su segunda esposa Doña María Ana de Austria, el patriarca de las Indias D. Alonso Pérez de Guzman, el dia 12 de abril del espresado año. Con arreglo á los diseños que trabajó Fr. Diego de Madrid, dirigió la obra en un principio José de Villareal , que falleció por desgracia antes de terminar la capilla, entrando á sucedcrle Sebastian de Herrera Barnuevo, el cual no tenia en arquitectura tan buen gusto como en pintura y escultura. En los 12 años.que duraron los trabajos, se invirtieron 1L.960,000 reales Hízose dicha obra á espensas del monarca y de la villa de Madrid, habiendo contribuido con sumas cuantiosas los vireyes de Méjico, Nueva Granada y el Perú. Fue trasladado al nuevo y magnífico edificio el cuerpo de San Isidro con mucha ostentación el dia 15 de mayo dc 1669 , reinando Carlos II, á la sazón do menor edad. Consta esta grandiosa capilla de dos piezas ue forman unidas un paralelógramo rectángulo. Es cuadra- „a la primera, y tiene decoración de pilastras de mármol sobre un pedestal de igual materia, viéndose las paredes, cornisas y bóveda recargadas con multitud de ornatos, entre los que se ostentan los blasones de la casa de Austria y los de la v. de Madrid. Tres medios puntos hay en cada lado, correspondiendo á una puerta el del centro, y conteniendo un cuadro cada uno de los dos restantes ; en el primero, á la derecha, entrando por el arco toral de la parr., se representa á San Isidro haciendo salir agua milagrosamente para satisfacer la sed de su amo; este cuadro y el de la misma banda , cn cl que se ve al rey D. Alfonso VIH reconociendo cl cuerpo de San Isidro, son de Juan Carreño. En los de la pared opuesta espresó Francisco Rizi la batalla de las Navas en el uno, y el milagro del pozo en el otro. La segunda pieza es ochavada, y constituyen principalmente su decoración 14 columnas exentas c istriadas de mármol negro, con basas y capiteles dorados, que inclinan al orden compuesto y sientan sobre el pedestal de mármol que circunda las dos estancias de la capilla. En los 10 intercolumnios hay nichos de medio punto, que ocupaban las beUas efigies de santos labradores que fueron trasladados á San Isidro el Real en tiempo de Carlos III, cosa estrafia á la verdad en un soberano espléndido, amante de las artes y que podia valerse de Mena y de otros buenos artistas para decorar la espresada iglesia de San Isidro, sin despojar esta capilla de las esculturas que tanto realce la darían. Cada santo labrador tenia debajo una breve, pero curiosa noticia de su vida , espresándose en ella la circunstancia que mas le asemejaba con San Isidro. Hasta hace pocos anos se conservaban estas noticias; pero al presente se hallan cubiertas con el nombre del santo que llena cada hornacina, pues han sustituido á las ant. bellísimas estatuas varias imágenes sobrantes de las iglesia demolidas. En los mismos intercolumnios por bajo del cornisamento, subsisten los cuadros de la vida de lá Virgen, que fueron encargados en 4658 á Francisco Caro, el cual murió, faltándole que hacer dos ó t r e s , los que ejecutó Alonso del Arco. Cierra esta pieza una alta cúpula que consta de cuerpo de luces, cascaron y linterna, y está llena, como su anillo y el cornisamento de la capilla, de infinitos estucos, bien ejecutados algunos y de razonable dibujo, pero que manifiestan el d i ferente gusto que tenían Villareal y Herrera Barnuevo el primero, contemporáneo y subalterno del gran Velazquez, como observan los ilustrados redactores de la España artística y monumental publicada cn P a r í s , mostró en los pedestales y en otras partes y miembros de esta gran c a pilla su estilo ajustado á la severidad clásica; cl segundo, licencioso en demasía, dio un paso avanzado en la senda de la corrupción, recargando con adornos supéríluos este r e c i n t o , por muchos conceptos notable. Elévase aislado en el centro de esla segunda estancia el retablo dc mármoles, decorado en cada uno de sus cuatro frentes con dos c o lumnas e x e n t a s , no arrimadas como dicen algunas descripciones, y terminado con una cubierta calada llena de figuras doradas. Cien años ocupó este retablo cl cuerpo dc San Isidro Labrador, y en su lugar se halla una efigie del mismo santo , hecha por D. Isidro Carnicero, cuando se trasladó á la iglesia del colegio imperial el referido y sagrado cuerpo, en atención á que se estipuló que habia de seguir dedicada al esclarecido patrón de la corte la capilla que vamos describiendo. Está unida á la parr. de San Andrés, por el lado del N., y presenta descubiertas sus 3 fachadas de E., S. y O. con pilastras compuestas pareadas en los ángulos, y columnas en las portadas en la primera y última de las indicadas fachadas; sobre cuyo cornisamento corre un antepecho calado, coronado por jarrones y pirámides. Las p i l a s t r a s , el cornisamento y el antepecho con su adorno, son de granito llamado comunmente piedra berroqueña. Esteriormentc se halla adornado el cuerpo de luces de la cúpula por-16 estatuas de piedra, que representan los Apóstoles y los Doctores, y están colocadas en hornacinas ó los lados de las 8 ventanas del espresado cuerpo. Los buenos c r í t i c o s , Ponz y F a b r c , y los autores de la España monumental, no menos entendidos en arquitectura que los p r i meros , opinan que, si bien se apartó el artista en esta grande obra de la buena senda que habia sido trazada por Herrera, hay sin embargo solidez, buena construcción y regularidad clásica, suficiente para comprender la ordenación del edificio sin que lo impida la profusión del ornato, observándose que lucen las pinturas por cl escaso viudo del cornisamento. En la parte material es un conjunto de gran magnificencia la espresada capilla, en una cíe cuyas portadas íiay una imagen de Ntra. Señora, obra de Pereira.

Está servida la parr. por el cura propio, 1 teniente mavor y colector, 2 tenientes de Sacramento, 2 agonizantes», 1 mayordomo de fábrica, 1 sacristán mayor y 6 sacerdotes de número la capilla del Obispo tiene 1 capellán mavor y otro de número, y la de San Isidro 1 capellán. Se hallan eii el radio de esta «parr. el Colegio de San Ildefonso (vulgo Doctrinos) con I rector; la iglesia dé San Francisco el grande con otro rector la iglesia de la V. O. T. dc San Francisco con 4 vicario y 1 sacristán mavor; el hospital de la misma Orden Tercera con 1 capellán mavor»y 2 penitenciarios ; la capilla de Ntra. Sra. de la Soledad (vulgo do la Paloma) con 1 r e c t o r ; la iglesia de los Irlandeses con o t r o ; la capilla de San Isidro de la Sacramental con 1 capellán ; la ermita de San I s i d r o , estramuros, con 1 capellán, y la capilla del cementerio de San Miguel y San Justo con otro capellán.

LIMPIEZA E INCENDIOS (HISTORIA DE MADRID)

Este ramo ha estado desde muy antiguo á cargo de dos regidores del ayuntamiento de Madrid , c o mo comisarios de é l , quienes entendían en ocurrir á todas las necesidades del servicio público, en la mejor forma que los fondos del común lo permitiam Dichos regidores, con la denominación de cuarteleros, vigilaban los dos cuarteles del Norte y del Sur en que a l a sazón estaba dividida la cap. Elbarrido de las calles se hacia semanalmente, estrayendo de los basureros que existían en las casas, las basuras que en ellos arrojaban los vecinos, sin que hubiera otra clase de aseo en las calles, que en los momentos de verificarse esta estraccion.

Posteriormente se aumentó este servicio , verificando el barrido un dia sí y o t r o n o ; hasta que por último se mandaron suprimir los basureros de las casas en el año de 1833, para prevenir los estragos del cólera m o r b o , que entonces afligía á otros paises, ejecutándose diariamente la limpieza de las calles, en las que desde aquella época se depositaban las basuras durante la noche. En el dia se hace la limpieza general de Madrid á las primeras horas de la mañana, recorriendo luego las calles unos carros provistos de su correspondiente campanilla, siendo obligación de los vecinos bajar á ellas las espuertas de basura desde las 6 á las 8 de la mañana en los meses de mayo á octubre , y de las 7 á las 9 en los restantes de! año.

La limpieza de los pozos de inmundicia ha sufrido muy ligeras variaciones desde su establecimiento; reduciéndose estas á el aumento de carruages y ganado que en ella se ocupaba, para hacerla en el menor tiempo posible y á la distinta y mas adecuada forma que se h a dado á las cubas destinadas á dicho servicio. Tambien ba disminuido considerablemente el número de pozos de inmundicia desde que sa atiende con mas esmero á la construcción del alcantarillado de desagüe de la población , y se terminará definitivamente el dia en que se haya conseguido su completa ramificación.

Los riegos de los paseos y calles principales , que en la actualidad y particularmente en los meses de v e r a n o , es uno de los servicios de mas interés para el vecindario , estubo reducido en lo antiguo á bien poco ; pues t a n solo se verificaban aquellos en los sábados de dicha estación y espacio comprendido desde el paseo del Prado h a s t a la iglesia de Atocha, por la circunstancia de ir los reyes á e s t e iglesia en los espresados dias. En la actualidad se h a aumentado considerablement e el riego de los paseos y calles principales, acudiendo á el los dependientes de la limpieza de dia con un número considerable de cubas (que está prevenido sean do las denominadas de lluvia, y no de las antiguas de manga), así que, por la sequedad de la e s t a c i ó n , ó por el polvo que ocasiona la afluencia de gentes en las calles, lo creen necesario los regidores encargados de este ramo, que está unido al de limpiezas. Por este medio se consigue, no solo que todos los paseos estén regados durante el v e r a n o , sino que lascalies princípa’es de Madrid participen en esta estación deigual beneficio, y a u n q u e algunos parages mas frecuentados lo obtengan dos veces al dia. Sin esto seria insufrible el transito por ciertas calles mas públicas de la c a p i t a l , ya por el escesivo concurso de gentes que en ellas se observa, ya por cl número considerable también de carruages de todo género que circulan por ellas, y por último por la demolición y b e – cuente renovación de casas que se advierte de algunos anos á esla parte.

El ramo de incendios está unido á los anteriores de limpieza y riegos. Es muy atendible la utilidad de este servicio en una población tan grande y muy propensa á los incendiospo el orden de construcción que se sigue en los edificios. Far cortarlos tiene destinadas la municipalidad 5 bombas co sus correspondientes bombillos, carros de herramienta, f i chónos y demás útiles necesarios, y una manga demoaeri invención destinada á procurar la salida de los vecinos q no lo puedan verificar por las escaleras de las c a s a s ‘ , ? u a r ¡ o n son invadidas por el fuego. Ademas acuden por o b l l S a ( l a s en estos casos los dependientes de limpiezas con las cu del riego que al efecto se hallan siempre P r e P a r a d a s . e h ] ¡ c a s cuarteles respectivos, los aguadores de las fuentes pupi , y la cuadrilla de jornaleros de policía urbana, abonanao los 7 de estos que llegan mas pronto 80 r s . al primer-o j ^ á los demás por cada incendio. Asimismo se a i ? o n a n , – » j n ‘ E l mayoral de la t « . bomba que acuda al sitio incendiaao servicio gue proporciona en estos casos Ja sociedad de seguros de incendios, que es El adjunto estado demuestra el costo que ha tenido el espresado ramo de limpieza, independiente del ayuntamiento y se halla montada de un modo brillante, está limitado á las riegos é incendios en el último quinquenio de 1843 á 1847.

fincas que se hallan inscriptas cn sus registros y asociación. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

PUERTA DE BILBAO (HISTORIA DE MADRID)

(antes de los Potos.) bs muy sencilla y de razonable arquitectura, consistiendo en un arco de medio punto en el centro y dos menores adintelados á uno y otro costado, terminando» el cuerpo central con un frontispicio triangular bajo el cual en una lápida apaisada de igual materia que la r e s t a n t e fábrica que es granito, se lee por la parte de la población la siguiente inscripción con letras de bronce A LOS iiF.nóir.os DEFENSORES Y LIBERTADORES DE LA INVICTA VILLA DE BILBAO. LOS HABITANTES DEL PUEBLO DE MADRID.

y en la parte esterior correspondiendo con la inscripción precedente, PUERTA DE BILBAO

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