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PLAZA DE ORIENTE (HISTORIA DE MADRID)

Esta plaza, formada en la época de José Napoleón, con el derribo de varias manzanas que comprendían los conv. de San Gil y Sta. Clara, la parr. de San J u a n , la Biblioteca, el jardin de la Priora y mas de 50 casas, era entonces un espacio inmenso irregular y sumamente molesto en su tránsito en el rigor de las estaciones.

Fernando VII quiso remediar el daño causado por el estrangero, reemplazando los destruidos edificios con una magnífica plaza circular y un gran t e a t r o , enlazando el palacio con la población de la que estaba separado por aquel vasto desierto pero Madrid que en todo tiempo ha sido pueblo desgraciado en la construcción de sus edificios, por no pensar bien las cosas desde el principio, como decia el erudito Pons; Madrid que vio enterrar sumas inmensas en el Campo del Moro cuando se construyeron los cimientos de una capilla , que hubiera desfigurado el esterior del palacio y presentado en el interior un todo incoherente y desproporcionado ; Madrid que vio posponer los preciosos diseños de Rodríguez en la iglesia de San Francisco, á unos que fue preciso variar y mejorar en cuanto se pudo; Madrid vio tambien, que en la plaza de Oriente se malgastaron muchos millones de reales en construir un teatro de cuya rara belleza se hablará mas adelante, y dos galerías que habian de enlazar con dicho edificio, una de las cuales llegó á estar bastante adelantada en su alzado i consistía ésta en arcos de medio punto de granito, con columnas dóricas entregadas de igual m a t e r i a , y los triglifos, castillos de las metopas y otros ornatos de piedra de Colmenar.

Cuando se habian sacado casi todos los cimientos de una y otra galería, se habia labrado mucha piedra y se habia levantado parte del alzado; entonces pareció que las proporciones de las galerías eran mezquinas y se desistió de la comenzada obra, quedando así perdido lo gastado.

Si de las proporciones y demás circunstancias de un edificio no se ha de formar juicio hasta construirle, ¿para qué sirven los diseños ? El resultado fue, que por espacio de algunos años se cerró con unas malas tablas el inmenso espacio comprendido entre Santiago, la Encarnación, la calle del Espejo, y un puenlecillo en la embocadura de la calle de las Fuentes, quedando de noche interceptado el paso. Posteriormente se habilitó el tránsito por medio de andanadas alumbradas de faroles, se niveló el terreno, se fabricó el t e a t r o , se demolió la parte de la galería que se habia construido, y últimamente por cuenta de particulares se construyeron varias manzanas de casas entre la iglesia

de Santiago y la calle del Espejo, formando calles bien acordeladas , con igualdad de altura en el alero de cada manzana , pero tristes en general y poco transitadas. En tal estado se hallaba esta disforme plaza en 1841, cuando el real Patrimonio (dirigido entonces por el Sr. D. Agustin Arguelles, dignísimo tutor de S. M., y por el Sr. D. Martin de los Heroes , no menos digno intendente de Palacio , ambos distinguidos ciudadanos , modelo de honradez y patriotismo), acometió la empresa de embellecerla sucediéndose desde entonces nuevas mejoras hasta ponerla en el brillante estado en que se halla.

Ocupa el centro de la ya citada plaza una glorieta elíptica , cuyo eje mayor corre desde Palacio al t e a t r o ; se halla elevada como dos pies sobre el terreno y rodeada de una elegante escalinata compuesta de 3 gradas de piedra caliza, interrumpidas por 2 0 zócalos de granito , en los que sientan 40 pedestales con asientos intermedios de piedra ae Colmenar sobre dichos pedestales se elevan otras tant a s estatuas, pertenecientes á la gran colección que estuvo colocada en la balaustrada que corona el Realtalacio estas estatuas son de una magnitud estraordinaria , y no producen el buen efecto que debia esperarse, porque además de que no fueron ejecutadas para ser v i tas tan de cerca, lo que al presente mas lucen son JO mantos que justamente es lo p e o r , así por ser la parte n i ños acabada, como por las señales de las barras que>t vieron introducidas para asegurarlas en la gran a l t l j™ que se hallaban representan á los reyes godos Atau » Teodorico, Eurico , Leovigildo , Suintila, y Wamba; de Asturias D. Pelayo, D. Alonso I el Católico, D. AWso II el c a s t o , D. Ramiro I , D. Ordoño I y D. Alonso III el Magno; á los de León D. Ordoño I I , D. Ramiro I I , Don Alonso V y D. Alonso IX ; á los condes de Castilla Fernan- Gonzalez, «primer conde, D. Alonso VIII y Doña Berenguela; á los reyes de Castilla y León D. Fernando I , D. Alonso VI, Doña U r r a c a , D. Alonso X el Emperador, D. Sancho IV, D. Alonso X I , D. Juan I , Doña Isabel la Católica, D. Fernando V y D. Felipe I I ; al fundador del reino pirináico Iñigo Arista; á los reyes de Aragón D. Ramiro I , D. Ramiro I I , Sancho Ramirez, D. Alonso V el batallador, Doña Petronila, D. Jaime I y D. Sancho IV el b r a v o , y á los condes de Barcelona Wilfredo el Belloso, y D. Ramón Berenguer. La escalinata cuya circunferencia es de 1,286 pies, da subida á una calle de igual figura, de 64 pies de ancha, adornada con dos filas de acacias en el centro se eleva sobre zócalos de cantería y piedra de Colmenar con asientos á uno y otro lado la elegante berja de hierro bronceado que cierra la glorieta en una circunferencia de 886 p i e s ; dentro de esta berja hay un lindo jardin de flores y árboles frutales, adornado con 4 pequeños y graciosos surtidores.

Elévase en el medio de la espresada glorieta un alto zócalo de granito, en el que sienta un elegante pedestal de planta rectangular, cuyo neto está adornado por los costados con dos bajos relieves, en los que se representa á Felipe IV condecorando á Velazquez con el hábito de Santiago , y al mismo rey dispensando su protección á las ciencias y las a r t e s ; en los trentes del indicado neto hay recuadros de mármol con inscripciones. La que mira á Palacio dice REINANDO ISABEL II DE BORBON, AÑO DE 1844.

En la que corresponde á la parte del t e a t r o se lee PARA GLORIA DE LAS ARTES Y ORNAMENTO DE IA CAPITAL, ERIGIÓ ISABEL II ESTE MONUMENTO.

En cada uno de los dos frentes hay una fuente que consiste en la estatua de un anciano que simboliza un r . , el cual vierte el agua de la urna á unas conchas que la derraman en un gran pilón semicircular. Entre uno y otro pilón a t a n do con los mismos y por cada uno de los costados del monumento hay un plano al que dan subida 3 g r a d a s , y en el que se ve un mascaron que arroja agua en un pequeño p i lón , á cuyos lados hay asientos y balaustradas de hierro.

Dichos planos unidos á los pilones forman una circunferencia elíptica en relación con la de la glorieta. Las referidas esculturas y otras que en obsequio de la brevedad se omit e n , están ejecutadas en piedra blanca de Colmenar. En los cuatro ángulos se ven cuatro pedestales con otros tantos leones de bronce de gran magnitud todas estas obras han sido ejecutadas por los escultores de cámara D. F r a n cisco Elias y D. José Tomás. Sobre el monumento descansa la estatua ecuestre del rey D. Felipe IV, que fue trasladada al efecto desde el real sitio del Buen Retiro donde se hallaba.

Las noticias y descripción que de esta bellísima estatua da el erudito y gran crítico D. Antonio Pons, nada dejan que decir, y así creemos acertado insertar íntegro cuanto escribió aquel célebre autor sobre el precioso objeto que nos ocupa. Así lo hizo tambien el Sr. Mesonero en su apreciable Manual.

«Sábese que el Sr. Felipe IV escribió á la gran duquesa de Toscana, Cristina de Lorena, pidiéndola encargase al célebre escultor de aquella ciudad Pedro Tacca, la obra de esta e s t a t u a . Habiendo esta señora confiado al gran duque el encargo que t e n i a , llamó este al profesor, y se la ordenó con la circunstancia de dejar cualquier otro» trabajo y de que habia de correr por cuenta de S. A.^que con ella pensaba hacer un regalo á S. M. Después de algunos estudios que Tacca habia hecho, se le manifestó que gustaría al rey, que no se hiciese el caballo en la conformidad que los otros de su género, esto es en acto de p a s e o , sino ele corveta ó de galope. En vista de lo cual, y deseoso de agradar al rey, e s cribió á esta corte solicitando se le enviase un ejemplar ejecutado por buen pintor , para gobernarse y acertar mejor en la obra. En efecto, dentro de pocas semanas se le envió un cuadro de mano de Diego Velazquez con el rey á caballo , y á mas de esto otro r e t r a tó de medio cuerpo , que el mismo Velazquez hizo del rey.

«Vista la actitud que se habiVde dar al caballo por los profesores y aficionados que habia en Florencia, tuvieron por imposible que la obra pudiera efectuarse , tratándose de mantener en el angosto espacio de dos pies una mole de mas de diez y ocho millares de l i b r a s , la cual habia de subsistir fuera del equilibrio y por consiguiente posar en falso, como era preciso para representar el galope o la corveta, y así se tuvo por quimérico el pretender hallar fuera de la figura del caballo, ó sobre el plano ó debajo de él un equilibrio para t a n gran salida. Algunas noticias de aquel tiempo indican qué el célebre Gahleo Galilei consideró imposible la empresa; pero las mas ciertas son, que el mismo Galilei sugirió al Tacca la manera de mantenerlo. La destreza del Tacca contribuyó tambien al sostenimiento de esta máquina en el modo que tuvo de formar los gruesos y pegar las partes de ella hízola de dos t r o z o s , esceptuando las piernas y los brazos el un trozo hasta la cincha y otro desde la cincha á la cabeza macizó las piernas y así fue aumentando ó disminuyendo los gruesos conforme tuvo por conveniente para su intento. Pesa toda la otra de la estatua y el caballo diez y ocho mil libras. En cuanto á la actitud se dirá lo que sintieron los inteligentes del arte de cabalgar, suponiendo antes que el caballo se maneja en dos maneras, esto e s , en los aires altos y en t i e r r a . Una de las operaciones del manejo en cl aire es la corveta , formándola cuando se levanta, caminando siempre doblando los brazos hacia el Eecho, y manteniéndose ó equilibrándose sobre las ancas, ajando la grupa hacia el suelo. La posada es otra especie de operación en el a i r e , y esta la hace el caballo al t e r m i nar cualquier manejo , hágase en t i e r r a ó en el a i r e es un género de corveta, con la diferencia de que en la posada se levanta mas en el aire que en la corveta , y después se para y afirma con los cuatro pies; la alzada es nombre g e nérico de todos los movimientos que hace el caballo al alzarse con los brazos, y posarse sobre las piernas. La actitud que dio Tacca al caballo, es como un medio ó compuesto de las dos referidas operaciones, no siendo corveta por no sostenerse lo bastante sobre las ancas bajando la grupa y levantando la cabeza y espaldas. Tampoco es posada por describir su figura una línea casi plana desde los ojos a lo alto de la g r u p a , debiendo ser inclinada y últimamente no es galope, pues para serlo debiera echar hacia atrás una de las a n c a s , y la otra adelante y no estar iguales como están por tanto se considera ser un cierto medio como se ha dicho en las tales actitudes, en lo que el profesor procedió con sabiduría habiendo observado los que ejercitan la noble arte de la escultura, que cualquier otro movimiento hubiera sido menos gracioso. Acabada esta grande obra , y espuesta en la misma casa de Tacca, fue admiración dc los ciudadanos de Florencia; pero el artífice acabó sus dias inmediatamente , por graves disgustos que dicen le ocasionó un ministro del gran duque, nombrado para entender en los gastos necesarios, y en la recompensa de la obra. Esta se envió á Madrid para ofrecerla á S. M. en nombre del gran duque Fernando; y de dos hijos de Tacca vino el mayor, llamado tambien Fernando , y ahijado del gran duque , el cual por haber estudiado la profesión del p a d r e , y por su buen talento se consideró capaz de hacer este oficio con el r e v , do colocar la máquina en su sitio y de componer los pedazos que lo necesitasen. La referida obra se nalia estimada en los inventarios del Retiro en el precio do cuarenta mil doblones, aunque costó menos sin comparación en la cincha del caballo se lee esta firma Petrus Tacca F. Floren cice anno salutis MDCXXXX. Hay muy pocas entre las obras modernas de esta línea que se le igualen en el brío como e s t a espresado el caballo , en la dignidad del ginete, en la hermosura y lo acabo de las labores que se ven particularmente en los e s t r i b o s , freno, silla y e n l a banda del rey.» Apesar de este elegante adornedo aun aparecia desairada la plaza por los grandes espacios de terreno que por todos lados continuaban en su anterior estado ; pero constante el Real Patrimonio en embellecerla por todos los medios imaginables , hizo se construyesen al NO. SO. dos jardines, cada uno de 237 pies de ancho por 385 de largo, los cuales forman seis divisiones ó cuadros, separados por cuatro filas de árboles, por medio de los cuales van tres calles destinadas á paseo; que se plantase una calle de árboles que se estiende hasta la plaza de los Ministerios, y se subastasen los solares contiguos al t e a t r o y la Encarnación , en los que se están construyendo en el día diferentes casas que completarán por aquellos lados el adorno de la plaza al propio tiempo que la reservarán algun tanto de los vientos frios del N.

PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN O MAYOR (HISTORIA DE MADRID)

Tuvo su origen einando Don Juan II, en cuyo tiempo se formó con pobres Y toscos edificios un espacio» vasto é irregular, que llarnaj ^ n plaza del Arrabal. En tiempo de Felipe III fueron demolaos los espresados edificios , y bajo la dirección del hábil arquitecto Juan Gómez de Mora se dio principio en 4617 á ta actual plaza, cuyo coste fue de un millón, según Baena, J cuya construcción duró dos a ñ o s , como lo espresa la s i guiente inscripción, que existe al estremo opuesto del callejón del Infierno ó Arco del Triunfo en el pórtico de la P a nadería «Reinando Felipe I I I , por su mandado se derribó »y deshizo la plaza antigua de esta villa y se labró de nue- »vo en tiempo’de dos a ñ o s , siendo presidente de Castilla »Don Fernando de Acevedo, arzobispo de Burgos, y su- »pcrintendcnte de su fábrica el licenciado Pedro Tapia , del «Consejo Supremo de Castilla y de la general Inquisición, y «corregidor de esta villa Don Francisco Villacio, caballero »de la orden de Santiago ; y regidores comisarios Juan F e r n a n d e z , Don Gabriel Ocaña y Alarcon, caballero de orden »de Santiago, Juan Pinedo, Francisco Enriquez Villacorta »y Don Fernando Vallejo, gentil hombre de cámara de S. M. »y se acabó- año de 1619.» ,. .

Las muchas tiendas que habia en esta plaza, la abundancia de comestibles que en ella se vendían y la concurre ncia de gran número de forasteros la dieron una celebridad que estaba muy lejos de merecer, considerada artísticamente; Eues si bien las casas que la componían eran simétricas, abian sido construidas mezquinamente y sin ornato alguno de arquitectura.

Tres horrorosos incendios ocurrieron en esta plaza-, el primero en julio de1631,enel que se desplomó todo el lienzo de las carnicerías hasta el arco de la calle de Toledo; el s e gundo en 2 de agosto de 4672, quedando destruida la Pan a d e r í a , y el tercero en 16 de agosto de 1790. Este lamentable suceso fue para Madrid un verdadero conflicto empezó por la escalerilla y se estendió hasta la embocadura de la calle de Toledo por un lado y portales de Bringas por el o t r o , destruyendo completamente las casas comprendidas en este vasto espacio. Apurados todos los recursos humanos , se trajeron á esta plaza las imágenes de mas devoción del pueblo madrileño y se colocó el Santísimo en el balcón de la Panadería.

Encargado el arquitecto Don Juan Villanueva de la r e edificación del lienzo destruido, sustituyó con edificios sólidos los inmensos maderajes que t a n fácilmente eran presa de las llamas. Siguiendo el plan de Villanueva se ha construido toda la plaza, escepto un trozo y un arco en ia banda de Oriente y otro arco y unas casas á la izquierda de la Panadería en el lado del Norte.

Tiene la plaza que describimos la figura de un paralelógramo rectángulo con 434 pies en la línea mayor; 334 en la menor y 1,536 de circuito. Las casas se levantaron sobre pilares de granito, que forman soportales y tienen tres suelos esteriormente y dos en los espresados soportales, terminados á los 71 pies de altura. Todos los huecos se hallan decorados con jambas simétricas de piedra en los tres p i sos , lo que ocasiona poca variedad.

Las entradas están formadas por arcos de medio punto que llenan con su vuelta el espacio del cuarto principal.

Cerca de la escalerilla hay un arco rebajado, que según el plan de Villanueva debia servir de modelo para todas las entradas de esta plaza, y así llegó á estar la de la calle de Toledo; pero viéndose que tales ingresos eran feos é incómodos , se demolió el de esta calle y se adoptaron los grandes arcos de medio punto que existen.

Habiéndose desempedrado esta vasta plaza para dar corridas de toros en las funciones reales celebradas en octubre de 1846, se decidió mejorarla y adornarla procurando adoptar un plan que no impidiese tener en ella funciones de t o ros.

Al efecto se ha dejado en el centro una esplanada elíptica, circundada de una calle empedrada de adoquines para el paso de los carruajes, y en las enjutas de los cuatro ángulos se han hecho aceras levantadas, que se estienden por delante de los soportales.

Al rededor de la referida esplanada , hasta la cual se ha calculado que llegarán los tendidos, hay faroles y asientos; y en medio de la misma está colocada sobre un pedestal, rodeado de una alta verja de hierro bronceada, la estatua de Felipe I I I , fundador de esta plaza, ejecutada en bronce por el famoso Juan de Boloña, que la empezó, y por el no menos célebre Pedro Tacca, que la terminó en Florencia el año de 1616. Para hacer la e s t a t u a que nos ocupa se tuvo presente un r e t r a t o del rey que aquella representa, pintado por Juan Pantoja de la Cruz.

No estuvieron á la verdad en esta obra tan felices como en otras aquellos hábiles a r t i s t a s , particularmente en el c a ballo, cuyo vientre es demasiado abultado.Sin embargo, á pesar de estos y otros defectos el todo constituye un ornat o digno del sitio en que se halla. Tal vez en la colocación no se h a tenido el mayor acierto, pues al parecer debia mirarai palacio de la Panadería, objeto principal de toda la plaza.

Entre las reformas últimamente practicadas se cuenta la de haber igualado el piso de los soportales, condenando para los carruages todas las e n t r a d a s , escepto la de los portales de Guadalajara, ó calle de Ciudad-Rodrigo, y la que da salida á la plazuela de Sta. Cruz, formando así un estenso y cómodo paseo cubierto.

Muchos son los sucesos que en esta plaza han tenido l u g a r , así por fiestas magníficas en ella celebradas, como por terribles incendios, por autos de fé, y finalmente por naber sido en la misma ajusticiadas personas notables, pues hasta cl año de 1790 no se llevó á la plazuela de la Cebada el cadahalso que se colocaba frente á la Panadería ; cuando era en garrote delante del portal de Paños; si en horca y para los degollados en la parte de las carnicerías.

DIVISION INTERIOR (HISTORIA DE MADRID)

el área de Madrid se halla dividida de distintos modos según el ramo administrativo, judicial, eclesiástico ó militar que se considere; vamosvá ocupar á n u e s tros lectores de cada una de ellas.

La división municipal de Madrid ha sufrido diferentes alteraciones las últimas tuvieron lugar enlósanos 1838 y 1840, mas como guardan bastante analogía con la división que en el dia r i g e , y de esplanar aquellas nos envolvería en muchas repeticiones», preferimos detenernos en demostrar la actual, manifestando después la división j u d i c i a l , eclesiástica , militar y de policía. Madrid se divide municipalmente en dos cuarteles, 10 distritos y 89barrios en los términos que constan del estado que sigue e V díl « q u e s e P a r a l o s doscuartelesdenominadosdelNor- Por la t w U l J e . m P i e z a en los confines de Alcorcon, y viene d e SesovS!? A j a l C a s a d e C a m P ° f h a s t a c e r c a d e l P u e n t e ma nospI;« I u e s t e ángulo continúa por la tapia de la misce á o S 1 1 ‘ h a s t a l a alcantarilla que sale de ella; aquí t u é r t e n t e y corta el rio y su ribera por el Norte de la er- TOMO X. mita de la Virgen del P u e r t o ; sigue luego por la linde entre el Parque del Rey y la Tela, subiendo hasta el portillo de la Vega , v altillo de Losa. Desde elsitio donde estuvo a antigua puerta,» continúa por la calle de Malpica, la de la Almudena v Platerías , calle Mavor, Puerta del Sol, calles de Alcalá y del P ó s i t o , todas inclusive. Desdóla puerta do Alcalá sigue la tapia del Retiró h a s t a la esquina de la Montaña Rusa; toma luego el camino viejo de Vicálvaro y dejando para el Sur la Huerta del Caño gordo, concluye en el arroyo Abroñigal y término de Vicálvaro.

Cada uno de los 2 cuarteles se divide en 5 distritos. Los del Norte son Palacio, Universidad, Correos, Hospicio, y Aduana. Los del S u r , el Congreso, Hospital, Audiencia, la Latina é Inclusa.

Los límites del distrito de Palacio, desde la puerta de la Vega hasta la de Fuencarral, son la plaza de la Armería, pretil de Palacio , plazuela y calle de Rebeque, calle de Noblejas, de la Amnistía y de la Independencia, plaza de Isabel I I . , calle y plazuela de los Donados, costanilla de los Angeles, plazuela de Sto. Domingo, todas inclusive y lo misino la calle ancha de San Bernardo.

En los afueras, el barrio de la Florida se comprende entre la línea divisoria de los 2 cuarteles hasta la p u e r t a de la Vega, y entre otra que desde la puerta de San Bernardino corre por tapias del Príncipe Pío y real Florida hasta llegar al término de Fuencarral.

El d i s t r i to déla Universidad tiene por límitesdesde la p u e r t a de F u e n c a r r a l , toda la calle ancha de San Bernardo, la calle de Tudescos y Corredera baja de San Pablo , la plazuela de San Ildefonso, la Corredera alta y el remate de la calle de Fuencarral todas inclusive.

En los afueras el barrio del Campo de Guardias ¡ se limita al Poniente desde la puerta de San Bernardino por la tapia del Príncipe Pió y la real Florida, comprendiendo en este distrito y barrio la casa de San Bernardino, y al Oriente d e s de la p u e r t a de Bilbao por el camino real de Francia inclusive, hasta tocar ambas líneas el término de Fuencarral.

El distrito de Correos empieza donde estuvo la primitiva puerta de la Vega, y tiene esclusive los límites señalados al cuartel de Palacio h a s t a la plazuela de Sto. Domingo, las calles de .lacometrezo y de la Montera, tambien esclusive, la Puerta del S o l , calle»Mayor, la de las Platerías, Almudena y Malpica inclusive , comprendiendo tambien la casa de Benavente donde cierra su contorno. No tiene afueras.

El distrito del Hospicio tiene por límites desde la puerta de Bilbao, el remate de la calle de Fuencarral, la Corredera alta de San Pablo y la plazuela de San Ildefonso, la Corredera b a j a , la calle de Tudescos, las calles de Jacometrezo y de Hortaleza todas inclusive.

En los afueras el barrio de Chamberí está comprendido entre el camino de Francia esclusive y el d e la Fuente Castellana , desde la puerta de S t a . Bárbara hasta el término de Chamartin.

El distrito de la Aduana tiene por límites la calle de Hortaleza esclusive, y las calles de la Montera, de Alcalá y del Pósito inclusive.

En los afueras tiene el b a r r io de la Plaza de Toros que se comprende entre el camino de la Fuente Castellana y Chamartin por la p u e r t a de S t a . B á r b a r a , y por la de Alcalá los dos cuarteles de la línea divisoria del Norte y Sur.

El distrito del Congreso tiene por límites desde la puerta de Alcalá las calles del Pósito y Alcalá esclusive, calles de Espoz y Mina y la de la Cruz inclusive, toda la plazuela del Ángel ídem., y la calle de Atocha esclusive, desde la calle de Carretas hasta el Prado y puerta de dicho nombre.

En los afueras tiene el barrio dejas Delicias, limitado al Nort e por la línea divisoria de los dos cuarteles desde laesquina alta del R e t i r o , y desde la puerta de Atocha por el paseo de las Delicias inclusive hasta la segunda plazuela, desde donde sigue la línea por el camino esclusive que va á la primera e s clusa del Canal hasta llegar al arroyo Abroñigal y término de Vallecas.

El distrito del Hospital General tiene por límites, la calle de Valencia, la plazuela y calle de Lavapies inclusive, la calle de Relatores esclusive, y la calle de Atocha inclusive, desde la esquina de aquella hasta la puerta.

En los afueras tiene el barrio del Canal, cuyo contorno empieza en el portillo de Embajadores, y sigue la ronda hasta la esguina del Hospital, torna la dirección del paseo de las Delicias esclusive hasta la última plazuela; continúa por el camino inclusive de la primera esclusa hasta el arroyo Abroñigal y linderos con Vallecas, baja por estos al rio .Manzanares , vuelve por su orilla izquierda hasta la cabecera del Canal, sube por el pretil del puente de Toledo, y viene por el camino del portillo de Embajadores, en el que concluye.

El distrito de la Inclusa tiene por límites la calle de Toledo esclusive desde la puerta hasta San Millan, la calle de las Maldonadas , la travesía del Rastro , las calles de la Encomienda , de la Esgrima y del Calvario inclusive, tomando la de Jesus y Maria desde la expresada de la Esgrima para abajo, las calles de Lavapies y Valencia esclusive. No tiene afueras.

El distrito de la Latina tiene por límites las calles de Segovia , Puerta Cerrada, y Tintoreros esclusive y la calle de Toledo inclusive desde San I s i d r o hasta la puerta.

En los afueras, el barrio del puente de Toledo comprende desde la puerta de Segovia hasta el portillo de Embajadores.

Desde este baja la línea divisoria por el camino que va al puente de Toledo toma el pretil oriental, y sigue hasta la cabecera del Canal; de aquí pasa ai r io y sigue su curso hasta el término de Vallecas, vuelve desde el soto del Luzon por la mojonera de Villaverde y Carabanchel hasta encontrar el camino que de este pueblo» va á la ermita de San Isidro, se dirige por é l , y dejando fuera dicha ermita corta el rio por bajo de los pontones, y sube por el camino esclusive que comunica con la puerta de Segovia.

El d i s t r . de la Audiencia empieza en el derruido portillo de la Vega y comprende todo el ámbito de sucuestahastaelsitio de la ant. puerta; desde aquí forman sus límites las calles de Malpica, de la Almudena, de las Platerías y Mayor, v la Puerta del S o l , todas esclusive; las calles de Espoz y Mina y de la Cruz, tambien esclusive; la calle de Atocha desde la de Carretas hasta la esquina de la de Relatores, y la misma de Relatores, ambas inclusive; el principio de la calle de Lavapies, las del Calvario, Esgrima, Encomienda, Bast ro y Maldonadas, esclusive; la plazuela de San Millan y la calle de Toledo, tambien esclusive, hasta San Isidro. Siguiendo la dirección de la calle del Estudio comprende este distr. la calle de Toledo a r r i b a , desde el ángulo obtuso que hace la acera frontera á San Isidro. Completan sus límites las calles de Tintoreros, Puerta Cerrada y Segovia hasta la puerta de este nombre, todas inclusive.

En los afueras tiene el barrio del puente de Segovia comprende las casas inmediatas al mismo por ambos lados, la erm. de la Virgen del P u e r t o y la Tela, siendo su lím. al N. la división de los dos cuarteles. Sigue desde el ant. portillo de la Vega hasta la puerta de Segovia, y toma el camino de los pontones de San Isidro con las casas de ambos lados, cruza el r . por el pontón, continúa por la subida á la ermita y dejando á esta dentro del b a r r i o , se dirige por la senda que se va á Carabanchel y concluye en el t é r m . del pueblo.

Los distr. cuyos lím. preceden , sirven tambien para la elección de concejales como lo demuestra el siguiente (VER EN EL ORIGINAL)

PORTILLO DE SAN VICENTE (HISTORIA DE MADRID)

E 1 S e r i o r D o n Carlos IIIhizo a| hábiln m e z c l u i n o Y ridículo que antes habia , y encargó v0 D a ? Francisco Sabatini, que construyese en el n u e – Sabafe ° ^ florida un ingreso digno.de la»Córte. Ejecutó S e n o t l n i e s t a obra en \ 775 con la solidez y buen gusto que S 0 D r a n en todos los edificios de tan entendido profesor.

e n C u U I í doble zócalo se levantan dos columnas arrimadas dillado^ 1 ¡ a t , e r c o l u n i o hay u n arco de medio punto almohau el cornisamento está adornado de triglifos con castillos en las metopas y en el c e n t ro una lápida con la siguieninscripcion CAROLUS 111 APERTA VÍA PORTA STRUCTA COMODITATI AC ORNAMENTO PUBLICO CONSULTUM VOLVIT ANNO MDCCLXXV.

Termina el todo un frontispicio triangular, coronado por unos trofeos. En la p a r t e que mira á la población, pues la descril ta es la del campo, hay solamente fajas en el ingreso c e nira). A cada lado se ve una puerta con arco horizontal y en los estremos fajas con trofeos y pinas en los remates. Usó el orden dórico Sabatini en esta puerta, en la que supo combinar como en la de Alcalá los resaltos, que vistos desde buen punto hacen bellísimo efecto. La materia es granito y piedra caliza de Colmenar.

Desde aquí se corren los jardines recientemente plantados á espaldas del Palacio Real, en lo que se denominaba parque antiguamente, y al terminar estos se eleva la cuesta de la Vega, en la cual se halló hasta cl corriente año de 1848 en que na desaparecido el portillo de este mismo nombre, reducido á una abertura en las tapias que por aquel lado cierran la v. Bajando por el E. se encuentra la

PORTILLO DEL CONDE DUQUE (HISTORIA DE MADRID)

llamado también de Guardias, por su inmediación al que fue cuartel de los Guardias de Coros; aunque fabricado de ladrillo, revestido de yeso imitando á piedra, es de buena forma. Consiste en un «arco de poca elevación con sus pilastras de orden dórico una á cada lado, sobre las cuales descansa la cornisa que sostiene el ático, el cual termina en un trofeo militar que sirve de base al escudo coronado de las armas de Castilla y de León.

PORTILLO DE RECOLETOS (HISTORIA DE MADRID)

. Fue construido cn I 7oG al levantar la cerca de las Salesas por mandato de Fernando VI con diseños de D. Francisco Carlier, y bajo la dirección de Don Francisco Moradillo , que al mismo tiempo tenia á su cargo la obra de las mencionadas Salesas este portillo se halla situado

mirando al N. y al fin del paseo de su mismo nombre. Consiste en u n arco de medio punto con archivolta, y en la clave un mascaron de mujer dentro de una concha decoran este arco 4 medias columnas dóricas pareadas , que sientan sobre urt primero y segundo zócalo. Sobre el correspondiente cornisamento se eleva un frontispicio t r i a n gular con un escudo de armas reales en la cumbre, y á los lados dos figuras alegóricas algo inclinadas que al parecer representan la abundancia. A cada lado hay una puerta p e queña de arco á regla, coronada con una ¿alustrada, bien inútil á la verdad, y debajo de la misma y encima de la puerta se ve un tarjéton en cada una con inscripción latina, que no merece copiarse por ser á cual mas exagerada. La decoración del mencionado monumento es igual en todo por sus dos frentes, y la materia piedra de Colmenar en los adornos y granito en lo demás. La arquitectura es razonable, como propia de aquel periodo en que volvia el buen gusto clásico á dominar.

NACLA O DE LOS ALAMOS (LA)

rambla en la provincia de Granada, partido judicial de Motril. Tiene su origen en los límites del term . de esta c, al N. 4/4, NE. y á media hora de dist. de ella en la cumbre del cerro de los Perdidos, de donde se dirige al S. SO. por un barranco profundo y escarpado , paralelo al camino de Granada y al pie de las ermitas de San Nicolás y San Antonio, variando luego al SE. para unirse con otra «rambla mas pequeña, llamada del Toro, que nace dentro del mismo término al NE 1/4 y á 3/4 hora de Motril en el barranco de Puertas, y que desciende por entre montes en dirección S SO.  desde dicha unión y en este mismo rumbo sigue por debajo del cementerio de la c, y por entre llanos hasta los cerros de Capuchinos que faldea al E , sesga luego hacia SO . y penetra en la vega de Motril á 74 varas distante á E. de esta población, precipitándose por un puente calzada de 4 6 varas de largo y í de altura, que cubre la acequia de regadío , corriendo tortuosamente v en la misma dirección un espacio de 2,964 varas por dicha vega hasta el mar donde acaba á 324 varas E. del cast. del Baradero. Esta rambla es siempre seca, recibe las vertientes de los montes mas bajos que á E. circundan á Motril , y «en las grandes lluvias corre sin causar desbordaciones hasta el camino de la Torre Nueva, 760 varas mas abajo de la calzada de la acequia; pero desde allí al mar produce daños notables en la vega, mas su cauce . que al pie de la calzada es de 33 varas de ancho, angosta insensiblemente hasta reducirse á á 1 1/3 á las 840 varas antes de concluir en el mar, y como además corre tortuosamente al nivel y aun á 4 4/2 vara de elevación sobre el ter-eno, sin mas defensas que un pequeño soto y cañaverales en ambas orillas , inunda y destruye la mayor parte de ¡as tierras colindantes , en particular las del lado de Paterna, calculándose en 4,800 el número de los marjales espuestos. Esta rambla tiene su nombre de la hacienda de la Nacía, sita en su márg. izn. frente á la ermita de San Nicolás, donde hay un puente de mampostería y de un ojo que comunica á dicha hacienda; y desde el cementerio basta el mar se llama de los Alamos á causa de los árboles de esta clase que habia en sus orillas y de los cuales solo quedan algunos en la vega y el soto referido en número de unos 500 en todos en su curso atraviesa los caminos (¡ue de Motril salen para Granada y Almería.

NACAROS (LAGUNA DE LOS) Ó PALUS NACARORUN

Avieno hace mención de esta laguna, espresando estar situada no lejos de Peñíscola. Dice que en el centro de esta laguna se veia una isleta poblada de olivos, por lo que estaba consagrada á Minerva. Diago, en sus anales de Valencia , dice ser esta laguna la que se \e en tiente de Albalat mas arriba de Oropesá. El mismo Diago da á la \oz Nacaros él significado de Ánades; Masdeu el de Vellones

MADRID

v. con ayuntamiento, cap. de la monarquía españoladéla provincia civil, intendencia, vicaría ecl. y partido judicial de su nombre con G juzgados de primera instancia; residencia hahit nal de la corte; del gobierno c e n t r a l ; de los cuerpos c o legisladores , de los embajadores, enviados estraordinarios Y ministros representantes de los otros soberanos y e s t a dos; de los tribunales y oficinas superiores en todos’ios r a mos de la a d m . ; de la audiencia t e r r . y ciudad g. de Castilla la Nueva, Y dependiente en lo eclesiástico de la diócesis de Toledo (13 leguas.)

Situación. Se halla situado en la márg. izquierda del r . Manzanares sobre una porción de colinas de arena desiguales y de poca elevación , en el centro de una estensa llanura, l i mitada al NO. por las montañas de Somosierra y Guadarrama y sin otro confín aparente por los demás puntos que el horizonte sensible. El centro de la plaza mayor de Madrid s e encuentra á 2,450 pies de altura (*) sobre el nivel del mar a los 40» , 2 4 ‘ , 57″ de l a t i t ud Norte , y á los 0 » , 1’ , 12″ , 7 aJ O- del meridiano que pasa por el Observatorio meteorológico situado en lo alto del R e t i r o , y que fue antiguamente construido para las observaciones astronómicas. Este m e r i diano es el que hemos adoptado en todo el curso de nuestra obra; y sus longitudes, respecto de otros usados frecuentemente tanto en España como en el e s t r a n g e r o , son las s i guientes 2°, 3 6 ‘ , 33″ E. del Observatorio ant. de Cádiz; 2°, 3 1 ‘ , 12″, 5 E. del de San Fernando en la Isla de León; 4o, 3 2 ‘ , 59″ E. del Ferrol; 12°, 5 8 ‘ , 58″ E. del Pico de Tenerife; 14°, 30’ , 54″ E. de la punta de la Dehesa en la isla de Hierro; 5», 2 7 ‘ , 43″ E. del Observatorio de Lisboa 6°, 1 ‘ 2″ O. del de Paris y 3» , 40’ , 38″ E. del de Greenwich. Su lat. N. es de 40°, 2 4 ‘ , 35″, 8. Su posición es la mas adecuada para la adm. y gobierno del r e i no ocupa casi el centro de e s t e , á igual dist. con c o r t a diferencia de las provincia mas apartadas está á 84 leg. de la frontera de Francia por el N. y á 140 por el N E . ; á 66 leg. O. de la frontera de Portugal por Badajoz, y á 120 l e g . S. del estrecho de Gibraltar.

Las distancias á todas las cap. de provincia en la Península ó islas adyacentes y de estas entre s í , como tambien la d e signación de la r u t a que hemos seguido para cada cual d e s de Madrid , constan del siguiente cuadro. (Ver en el original)

C l i m a . La falta de arbolado en sus contornos, de que tanto abundó en otros tiempos, en términos de abrigarse en sus bosques mucha caza mayor, hizo esperimentar una n o table variación en esta p a r t e á los templados vientos que en todas estaciones soplaban, han sucedido los frios y p e netrantes del N . , que reinan con mas frecuencia durante el invierno; los del O. y S. enla primavera, que por lo regular son precursores de lluvias (especialmente el último) y de una notable destemplanza en la atmósfera en el verano sopla á las veces el viento S . , aunque lo mas frecuente en la espresada estación es la absoluta quietud de los vientos, ejerciendo el sol abrasador toda la fuerza de que pudiera ser capaz en una región meridional; solo al principiar el dia y á la caida de la tarde es cuando se disfruta en esta estación de alguna benignidad atmosférica.

Las primaveras son pues, destempladas y lluviosas por lo general los inviernos crudos, mayormente cuando reina el viento N . , que atravesando la cadena de los montes carpetanos, casi siempre coronados de nieve, llega á la corte después de haber recorrido 7 leg. sin encontrar ningún impedimento que pueda dulcificar la frialdad que durante su marcha adquiere el otoño es de todas las estaciones del ano la mas apacible y templada, si bien principian ya á restrecar los vientos á la caída de la t a r d e . El siguiente estado, formado por el laborioso y entendido profesor de astronomía D. José Martínez Palomares, encargado del Observatorio meteorológico de esta v., presenta en resumen las observ – ciones de esta especie hechas en todo el año 1846 , com también el término medie de las verificadas en los 8 anos del 39 al 46 ambos inclusive.

H i g i e n e . Pocas son las enfermedades epidémicas que han conseguido desarrollarse en esta capital; circunstancia que sin duda se debe á la ventilación de que disfruta, atendida su situación topográfica, y al celo de sus autoridades municipales, que de algunos años á esta parte han empezado á tomar varias medidas de salubridad pública. Son pues las principales enfermedades que en ella se padecen, ó estacionales, dependientes de los cambios que las estaciones determinan en el organismo animal, ó esporádicas, llamadas tambien accidentales, que dependen de circunstancias puramente individuales, como son el sexo, la edad, la constitución física, la intemperancia, las privaciones, laalimentacion escasa ó mal condicionada e t c . , e t c . ; enfermedades que se padecen en todas partes con mas ó menos escepciones , así agudas como crónicas. Las endémicas son poquísimas, pues aunque se observan algunas que reinan de un modo continuo ó por intervalos, la mayor parte cs debida á las condiciones de insalubridad en que están envueltos sus moradores en este caso, pretenden algunos poner á la enfermedad llamada cólico convulsivo dc Madrid, al propio tiempo que otros no la consideran con tales visos cíe endemicidad á esta sigue la pulmonía que acaso con mas razón que á aquella pudiera llamársela endémica por la frecuencia y m u cha agudeza con que se desarrolla, ocasionando un crecido número de víctimas á la entrada del invierno y durante la larga estación del frió; las fiebres catarrales, catarros, reumas musculares y articulares, artritis y espasmos, son debidas ya á las vicisitudes atmosféricas, ya á la repentina transición del calor al frió, ya á las humedades, ya á las faltas de higiene, así pública como privada las fiebres wflamatorias, hemorragias y anginas son consecuencia de la elevada, situación de [ a v . , de la inconstancia de la a t mósfera y de la impetuosidad de sus vientos , á que pueden añadirse «el uso frecuente de escitantes, y las esaltaciones de animo. Las variadas afecciones nerviosas dependen de las necesidades que crean el lujo y costumbres de las poblaciones grandes, y de las pasiones de ánimo que de t a n t o s y t an aferentes modos destruyen el equilibrio vital. Las fiebres gástricas y biliosas, así continuas como intermitentes, durante los fuertes calores del verano , son debidas por lo r egular á las condiciones de insalubridad de las calles y c a sas donde de continuo se desprenden gases mefíticos», y á °ba porción de causas ya estacionales, ya individuales , no tardando á las veces en» nacerse tifoideas, nerviosas y p ú tridas , y recorriendo largos espacios por donde llevan con trecuencia el luto y la desolación. Las hemorragias y flujos Pasivos, como diarreas , disenterias , leucorreas , catarr o s pituitosos, bloncorreas. etciudad, son también enfermedadesque se padecen con alguna frecuencia, como causas d e bilitantes de muchas de las ya enunciadas. De lo dicho puede deducirse que son pocos los q u e en esta capital llegan á na edad abanzada, envejeciéndose con notable prontitud °s niños sucumben en crecido número y con facilidad, por infl C-r r e s ‘ s t i r 1° endeble de sus órganos la multitud de luencias nocivas de que ya hemos hecho mención. Al ver cumulo de enfermedades espuestas, parece natural deduque Madrid es un pueblo mal sano, y que no debe vivirsa] 6)}-0 habiendo tantas y t a n graves contingencias para la rar ^e r ° s ‘ n ‘ n c u r r ‘ r en u n contrasentido puede asevetam 6 ‘ t ^ U e d e t o d ° s l ° s puntos de nuestra España, tan j u s – p™e m e celebrada de sana por Homero, Strabon, Pompévo, ban ° n i ° M e ^ a ^ o t r o s historiadores antiguos, que la d a – c j – U n a S r a n preferencia á todas las demás naciones por su risirn S e r e n o Y despejado, por respirarse en ella un aire puplanT V a n o ‘ P o r l a s a l u b r m a d ele sus aguas , por la t e m – arbust» ,e § i o n en que e s tá s i t . , por k abundancia de s u a m ( ° . s Y plantas aromáticas que embalsaman y purifican de tor!¡ Y/t e ‘ y P o r otras muchas causas que en sí encierra, duda A ? u n t o s de España , repetimos , es Madrid sin dar P ‘ U I ] 0 «e los pueblos, que con mas ventajas podia abuntára al* m e n l o s d e s a l u b r i d a d , si la polic ía sanitaria d i c – ‘áénira n t a n t o c o n inteligente constancia las medidas h i – eficae ^ U 6 e s P e r i e n c i a aconseja , y vigilar su puntual cumplimiento aconseja, y vigilara con celo y tórric1aü .?c l n t o d c M a d r i d . Prescindiendo de cuestiones hisde la población desde la mayor ant. que cabe demarcarlos. E n tonces se supone empezaba su cerca por el Alcázar situado en el mismo sitio que hoy ocupa el Palacio Real; seguia á la puerta de la Vega por detras de las casas del marqués de Pobar, que hacen esquina á la calle de Malpica, y detras tambien de las muy suntuosas que fueron del duque de U c e da, hoy los Consejos, haciendo división entre ellas y lo q ue solía llamarse Huerta de hamon (pie desemboca e n l a calle de Segovia frente á la casa de la Moneda este lienzo t e r m i naba en el arco de Sta. Maria, que estaba entre la dicha casa de los Consejos y la calle del F a c t o r ; continuaba después la muralla por donde se encuentra esta última calle; bajaba por otra que se llamaba de la P a r r a , y pasando por frente á San Gil cerraba con el Alcázar. Esta muralla era muy fuerte de cal, canto y argamasa, de 12 pies de espesor con grandes cubos, torres, barbacanas y fosos, siendo su mayor defensa la que ofrecían el Alcázar, la torre de Nariques situado

j u n t o á las aguas del pozacho cerca dc la puerta de la Vega, y á la parte del muro, contiguo á las casas del marqués de Pobar; y la llamada torre Gaona fuera de muros é inmediata á los Caños del Ver al, hoy plaza de Isabel IL. Como h e mos visto, solo habia dos puertas en este primer recinto la de la Vega, que miraba al O., era de entrada angosta y e s t a ba debajo de una fuerte torre caballero tenia dos estancias; en el hueco de la de adentro habia dos e s c a l e r a s , á cada lado la suya, por donde se subia á lo a l t o en la de afuera habia en el punto del arco un agugero donde tenian oculta una gran pesa de hierro que en tiempo de guerra dejaban caer con violencia para despedazar á los que se hallaban d e bajo en medio de las dos estancias aparecían las puertas guarnecidas con una recia oja de hierro y muy fuerte clavazón.

La segunda puerta ó arco de Sta. Maria miraba al E. era una t o r r e caballero tambien muy fuerte de pedernal bastante angosta.

Posteriormente ensanchóse la circunferencia de Madrid y partiendo su muralla desde la misma puerta de la Vega, venia á seguir la linea de demarcación con corta d i ferencia por los actuales puntos de la cuesta y callejón de San Lázaro, calle de Segovia, plazuela y costanilla de San Andrés, plazuela de la P a j a , y la de Puerta de Moros, Cava Baja, plazuela de Puerta Cerrada, calle de Cuchilleros y Cava de San Miguel; atravesaba la de las Platerías y siguiendo por la de los Milaneses á la de las Fuentes (*) pasaba por d e t r a s del juego de pelota á la p u e r t a de Balnadú , uniéndose con el antiguo cerco junto á la plazuela de Sto. Domingo.

De este modo recibió poco mas ó menos un aumento de 1200 pies por cl centro y p a r t e N., y 2,300 por el del S . , e n cerrándose en esta nueva periferia, ademas de lo mencionado, la cuesta de Ramón, calle de la Ventanilla , y la de la Villa, plazuela de la Cruz Verde, calle del Rollo, plazuela de San Javier, calle y plazuela del Cordón, calle y costanilla de San J u s t o , costanilla de San P e d r o , calle del Nuncio, pretil de San Esteban, calle del Almendro , del Sacramento y dc Madrid; plazuela de la Villa, calle del Codo, d é l a Almudena, plazuela y calle del conde de Miranda, y otras varias. En este recinto era la puerta principal la de Guadalajara, que estaba como á la embocadura de la calle de los Milaneses , la cual era sin duda dc las mas suntuosas que habia en Castilla. Se compuso primero de dos t o r r e s colaterales de pedernal con dos inespugnables caballeros á los lados; la entrada era pequeña y hacia t r e s vueltas, que se derribaron para ensanchar la puerta y mejorar el paso. Quedó destruida esta puerta por haberse incendiado en el año 1580 con motivo de las muchas luces que se pusieron en ella en una de las noches que celebraba funciones la villa por haber terminado el r ey D. Felipe II la conquista de Portugal.

La puerta llamada después de Moros, porque daba al camino de Toledo , estaba situado al S. cerca d é l a iglesia de San Andrés, donde en el dia hav una fuente que conserva aquel nombre, lo mismo que su plazuela era tambien estrecha y se entraba por vueltas. La Puerta Cerrada tenia igual fortaleza que las o t r a s ; estaba en la plazuela que hoy conserva su nombro v donde hay una fuente entre la Cava de San Miguel y la Cava Baja de San Francisco. Fue de entrada angosta, al principio derecha; hacia el medio formaba una vuelta en línea r e c t a , y al fin otra para entrar en el pueblo; de manera que ni los de adentro podian ver á los de afuera, ni viceversa. Se llamó antes de la Culebra por terminar su arco con un dragón y se conservó hasta el mes de junio de 1562 que se derribo para ensanchar el paso. Se la llamó Cerrada , porque como era tan estrecha y formaba las r e – bueltas que se han d i c h o , escondiéndose de noche allí los facinerosos, robaban á los que entraban y salian. Para r e mediar tan gran daño estuvo cerrada hasta que poblándose la p a r t e esterior volvió á abrirse para poner en comunicación el arrabal con la v. La puerta de Balnadú se hallaba al N. junto á la antigua casa del Tesoro cerca del palacio su entrada y fábrica era semejante á la de las otras puertas.

Estramuros se hallaban los arrabales de San Francisco, San Martin y San Ginés

(Continua en el original)

MADRID

partido judicial para la administración de justicia en primera instancia, se halla dividida la corte en 6 juzgados cuyos nombres, distritos municipales, barrios que comprenden y población en vecinos y almas constan del siguiente e s t a d o (Ver en el original)

E s pues la población de Madrid de 202.570 hab.; y siendo el total de los acusados en los 6 juzgados 1,232, resulta éntrelos primeros v los segundos la proporción de 164’i 25 a I de los procesados en todo el año 1843 fueron absueltos «e la instancia 112, libremente 8 1 ; penados pt escotes 976; contumaces 6 3 ; reincidentes e n el mismo delito 8 1 , v en otro diferente 54; 203 contaban de 10 á 20 años de edad; «13 de 20 á 40 v 163 de 40 en adelante; 1,020 eran hombres ? 206 mujeres;» 723 solteros v 485 casados; 546 sabían leer ) escribir; loO egercian profesión científica ó a r t e liberal y o87 artes mecánicas. No consta la edad de 51 procesados, el sexo de 6 , el estado de 7 4 , la – instrucción de 686 ni el ejercicio de 399.

En el mismo período se p e r p e t r a r o n 291 delitos de homiciflio y dé heridas v siendo como se ha dicho 202,570 los m t ) . , la proporción de estos con los delitos es 690’048 á 1; ios instrumentos empleados e n l a ejecución de los delitos ‘nerón 5 armas de fuego de uso lícito v 3 de ilícito, 83 armas blancas permitidas, 14 prohibidas, 60 instrumentos contundentes y 33 instrumentos ó medios no espresados.

Los precedentes resúmenes son lo único que podemos dar siguiendo los datos estadísticos publicados por el Gobierno, porque comprenden en sumas unidas los acusados, sus diferentes circunstancias, los delitos de homicidio y heridas y los instrumentos empleados para su comision en los seis partidos judiciales. No puede por tanto hacerse demostración alguna acerca de la mayor ó menor criminalidad que se advierte en los respectivos cuarteles para llenar este vacio, que en verdad debe considerarse de alguna importancia, hemos formado el estado que sigue, sacado de la e s tadística criminal del mismo año de 43 remitida por la aud.

del t e r r . de Madrid al Supremo Tribunal de Justicia , comprensivo de la población en vecinos v almas, del número de causas y acusados y la edad, sexo’, estado y ocupación de estos con las oportunas proporciones.

La primera observación que del precedente estado emana es, que la población se halla con las causas incohadas en proporción de 308’796 á 1 y con los acusados enla de190’394 á i ; los de 10 á 20 años con los de 20 á 40, en la de ó 238 á 1 y los segundos con los de la última edad de 5’27 á 1; que los hombres se hallan con las mujeres en relación de 4’81 á 1; los solteros con los casados de 1 ’50 á 1; los casados con los viudos de 4’86 á 1, y los que ejercen profesión científica ó arte liberal con los que ejercen artes mecánicas en la de 0’06 á L. bi de las observaciones generales pasamos á la comparación entre los juzgados, tomando por término de ella la población, las causas y los acusados, se ve que el juzgado menos criminal es el de Lavapies, donde la proporción de la población con las causas es 522*897 á 4 , y con los acusados 423’298 á 4 , al cual sigue el de Maravillas que da la proporción de 394’250 á 4 en las causas y de 280’652 en los acusados; y que el máximo de la criminalidad se encuentra en el juzgado del Rio, en el cual la relación entre la población y las causas es 208’626 á 4 y conlos acusados 445’498 á 1 pequeñ a diferencia presenta con este el del Barquillo, en el quelarelacionconel primer término de la comparación cs 263’504 ú \ y con el L.° 462’454 á l .Sorprende enver dad este r e sultado inesperado, si se considera que los dosjuzgados en que sesustanciaron mayor número de causas y hubo mayor número de acusados, son aquellos en que se halla la población mas acomodada y mejor instruida de la corte, y los otros dos ademas de encerrar multitud de familias jornaleras, tienen la nota de abrigar en su seno crecido número de vagos, y gente de vida airada, mas prontos (según suele decirse) de manos que de lengua.

Considerada la criminalidad de la capital de las Españas por los delitos, presenta un cuadro en verdad menos oscuro que lo que es común en las cortes de todas las n a ciones y en los pueblos de gran radio y de crecido número de habitantes. En todo el año 43 según los datos de que nos servimos , no se cometió ningún envenenamiento, ningún parricidio, ninguno de aquellos grandes crímenes que por sus circunstancias horrorosas, pasan á la posteridad el siguiente estado nos da á conocer el número de delitos de inmoralidad, homicidio, suicidio, infanticidio, heridas y contusiones, golpes y malos tratamientos, y r o b o , hurto y estafa que se perpetraron en cada uno de los juzgados y la proporción que guardan con la población La primera observación que del precedente estado emana, es que la población está con el total de los delitos de 1 1 2 ‘ 66 á 1 ; con los delitos de inmoralidad y escándalo de 3 3 7 6 ‘ 1 7 á 1; con los homicidios de 2 8 5 3 ‘ 1 0 á 1 ; con los suicidios de 1 0 , 1 2 8 ‘ 5 0 á 1; con los infanticidios de 2 5 , 3 2 1 ‘ 2 5 á 1; con las heridas de 5 7 3 ‘ 8 5 á 1 ; con los golpes y malos tratamientos dé 1 3 6 8 ‘ 7 2 á 1 ; y con los r o b o s , hurtos y estafas de 2 1 6 ‘ 4 2 á 1 . La segunda, que en Madrid predominan los delitos contraías cosas,resultado satisfactorio, pues cualquiera que sea la gravedad que á l o s atentados de e s t a especie se a t r i b u ya, siempre es menor que la de aquellos que se dirigen cont r a la vida délos ciudadanos, y sus consecuencias no son t an fatales. La tercera viene confirmando lo antes ya dicho; que, sin poder dar una esplicacion satisfactoria, en los juzgados mas céntricos, y donde en consecuencia se halla la población mas culta y mejor acomodada; es mayor el número de delitos y mayor su gravedad para justificar este aserto véanse las casillas correspondientes á los juzgados del Barquillo, Prado y Rio, y compárense con las de los de Lavapies, Maravillas» y Vistillas. ¿Podrá deducirse de aqui la consecuencia de que la criminalidad se halle en razón directa de la c i vilización?

De ningún modo-, convendremos, si se quiere, en que entre las clases mas civilizadas es mayor la relajación de las costumbres, porque, como se dijo eñ el artículo aud., la civilización acorta las distancias entre las diferentes clases de los ciudadanos, aproxima mas los sexos y rebaja la etiqueta y los r e s p e t o s ; porque en las mayores comodidades que disfruta, halla mas medios de saciar sus apetitos ; pero e s t o q u e , bien puede llamarse desarreglo, rara vez pasa á atropellar los principios sagrados de moralidad hasta el e s tremo de convertirse en crimen, y menos en crímenes de aquellos que presuponen bajeza de alma com endremos en que los pocos delitos perpetrados por las espresadas clases van generalmente acompañados de la premeditación, y que se hallan por lo común revestidos de circunstancias agravantes ; pero jamás admitiremos la proposición de que la criminalidad se halle en razón directa de la civilización, por mas que los estados precedentes aparezcan justificándola.

La esperiencia viene todos los dias demostrando lo contrario y no seria tampoco buena lógica, atribuir á laclase civilizada mayor propensión á delinquir, porque en los puntos donde ella habita se abrigue mayor número de delincuentes la causa de este hecho es muy n a t u r a l ; los criminales buscan siempre para morada aquellos puntos que les ofrecen mejor medio de eludir la vindicta pública, é indudable es que h a llan esta garantía mas fácilmente en los juzgados del Barquillo, Prado y Rio que en los o t r o s , por cuanto la vigilancia de las autoridades es mas • descuidada en ellos, por la confianza que la posición social de la generalidad de los h a bitantes les inspira.

En el artículo audiencia (V.) hemos esplicado las causas de la mayor criminalidad en la c o r t e ; creemos que reproducirlas á nada conduciría, mucho mas cuando son de todos t a n c o nocidas.

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