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PARROQUIA DE SAN GINES (HISTORIA DE MADRID)

(calle del Arenal, número 13, donde está su puerta principal hay otra en la plazuela de San Ginés, número 4 , y o t r a , cerrada, en la calle de Bordadores, número 16). Dicen los historiadores de Madrid que fue muzárabe esta p a r r . , y que los reyes ant. la reedificaron , poniendo en en ella sus armas. Levantó en 1 493 la capilla mavor un veciudad de Madrid, y fue demolida con lo d e – mas del edificio en 1 462, construyéndose en seguida el templo actual, en el término de tres años, á costa de un rico feligrés, llamado Diego de San Juan. Sufrió la mencionada iglesia un incendio en 1824, día dc San Roque, pereciendo en esta ocasión el gran cuadro del altar mayor, obra de Francisco de RizL. Es clara, espaciosa, y de tres naves, y está cerrada con un cascaron en el crucero. La capilla mayor tiene un cuadro g r a n d e , y de medio punto, que representa el martirio del titular, «San Ginés de Arles, aunque la primera dedicación de esta iglesia fue, según Quintana, á un San Ginés, martirizado en Madrid por los años de 362; sobre el referido cuadro hav ángeles ejecutados por D. Pedro Herm o s o , y florones en fa arcada. Es notable, entre las capillas de que tratamos, la del Sto. Cristo, que es de crucero con cúpula, y fue reedificada en 1056, habiéndose renovado la ant.

en 1 300 reinando D. Pedro; tanta es la antigüedad de este sanitario.

Las pilastras y demás ornatos del cuerpo de la capilla, que describimos, fueron delineados por D. Francisco Sánchez.

El retablo y presbiterio son de mármoles, consistiendo su inepto mas en la materia quo en la arquitectura. Obra de Alfonso «ergaz es cl crucifijo que hav en dicho altar, á los lados del c»al se ven cuatro ángeles «de b r o n c e , que se atribuyen á Pompeyo LeonL. Los dos retablos colaterales tienen marcos de mármol con adorno* de bronce. En el que está al lado de la Epístola se halla un cuadro que representa á Jesucristo desnudOj sentado sobre una p e ñ a , y e s , como dice Ponz, de lo mejor, mas espresivo, y bien colorido de Alonso Cano.

La decoración de esta capilla» consiste en pilastras istriadas dc orden dórico, y el correspondiente cornisamento. Completan el ornato las pechinas y cúpula pintadas al fresco, viéndose en la última la resurrección. No existen ya las pinturas de Jordán y de Andrea Vaearo, dc que habla’Ponz al describir este sagrado recinto. Pasando á examinar las demás capillas y retablos, se encuentra bastante que observar.

En el collateral del lado del Evangelio está Ntra. Sra. de «»alvaneda, obra de Alonso de los Rios, y los santos que adornan el mismo altar son de D. Valeriano Salvatierra. En una de las capillas, a l a parte del Evangelio ,< se halla una escultura de San José, ejecutada por D. Juan Adán. Ha «esaparecido ]¡, pintura al fresco hecha por Ignacio Ruiz, y retocada por Palomino , en la capilla de los Remedios, y lo Mismo ha sucedido con varios cuadros dc mérito de «que «abia Ponz; subsistiendo en la sacristía el entierro de Cris- °> de D. Pedro Ruiz González. Ni por su materia, ni por v,’l ^ l ^ e c t u r a es digna de ser mencionada la torre de esta pero aunque ligeramente hablaremos de ella, por tener a Particularidad de que su chapitel cs un verdadero paraayos , en el que hace veces de aguja la c r u z , y de conduel e s 0 cadenas las a r i s t a s , habiendo sido notada esta cirnnstancia la primera vez por un mongo de San Martin, á l’mcipios de este siglo, y posteriormente por los veciudad del arrio, que en algunas ocasiones se han alarmado viendo ^minadas las esquinas ó aristas del espresado chapitel. lia sino publicado uii folleto sobre este a s u n t o , y en el año pajado de 1S1-7 dio á luz el señor cura varios documentos s o – ) r e la materia. Está servida por el párroco, 3 tenientes, agonizante, sacristán mayor, 1 colector, 1 beneficiado y 7 capellanes de número se halla en su distrito la capilla de Sta. Catalina de los Donados, con un rector

PARROQUIA DE SANTA MARIA (HISTORIA DE MADRID)

(su puerta principal en la plazuela de los Consejos , número 122, fin de la calle de la Almudena, con otra á la plazuela de Sta. Maria , núm. 4, y otra , aunque inutilizada, en la calle de Procuradores, tambien con el núm. 4.) Es la matriz ó mayor de las iglesia de Madrid, y sin duda la mas a n t .  dícese que fue c a t e d r a l , y que pasó á ser de canónigos regulares sirvió de mezquita durante la dominación de los sarracenos y fue purificada y consagrada después d é l a reconquista. En varias ocasiones se trató de hacerla colegiata; pero nunca tuvo efecto á pesar de que llegó á colocarse la primera piedra con asistencia del r e y Felipe’ IV, y de muchos personages de la Corte, habién-dose levantado una cruz en el sitio en que aquella se puso.

Esta iglesia, que es de pobre arquitectura en su esterior , está dedicada a Ntra. Sra. de la Almudena, patrona de Madrid, que se venera en su altar mayor, y cuya historia es uno de aquellos asuntos que por demasiado conocidos ofrecen poco interés. Dicho retablo está cubierto de planchas de plata, que costeó la v. de Madrid en 1G40 en el segundo cuerpo hay un cuadro de Alonso Cano, que representa ó San Isidro sacando á su hijo del pozo. Lo mas notable de esta parr. es la espaciosa capilla dedicada á Sta. Ana, que en 4 542 se levantó á espensas de Juan de Bosmed i a n o , según el gusto plateresco ó sea del renacimiento.

Da ingreso é esta capilla un arco de medio p u n t o , enriquecido con muchos ornatos de escultura, así esteriormente como en la vuelta cierra dicho arco hasta la altura de las impostas una verja de h i e r r o , sino de las mejores de su época , notable al menos por ser única de su clase en Madrid.

El interior está cubierto con bóvedas á la manera gótica, y en el t e s t e r o se ve un retablo plateresco de varios cuerpos con tres bajos relieves, muchas columnitas y otros objetos.

Aunque del mismo estilo, es inferior este altar al de la capilla del Obispo en San Andrés, apesar de lo cual seria muy sensible que desapareciese, por lo escaso que es Madrid de monumentos del tiempo á que pertenece. La decoración de la puerta de la sacristia y la de una tribuna que hay encima corresponden también al mismo estilo. Fue reformado el templo en 1649 y se doraron las paredes. En 4777, con motivo de amenazar r u i n a , se d i o comision á D. Ventura Rodriguez, el cual hizo cuanto pudo, afirmando el edificio, decorándole interiormente con florones y otros ornatos de buen gusto y despojándolo de las ennegrecidas doraduras que le afeaban entonces desapareció la a n t . techumbre que cubría esta i g l . , en la que habia retratos de canónigos regulares y otras pinturas, algunas de las cuales eran apreciables entre las que al presente subsisten , hay una de Jordán, colocada en un altar cerca de la sacristía, que representa la Concepción y el Padre Eterno. Para que todo fuese completo, ejecutó el mismo arquitecto Rodriguez los diseños de un retablo mayor y colaterales que no tuvieron efect o . El servicio de e s t a iglesia está desempeñado por el párroco, un beneficiado, 2 tenientes, un capellán penitenciario, otro colector, 3 capellanes de número y 3 agregados. Se hallan s i t . en el radio de esta parr. la iglesia del conv. de religiosas Bernardas del Stmo. Sacramento, con 2 capellanes, y con uno la ermita de Ntra. Sra. del P u e r t o ; cuya descripción, la del espresado c o n v . , y las de otros templos enclavados en la demarcación de las

EDIFICIOS (HISTORIA DE MADRID)

Dada una idea general del casco de Madrid, y habiendo dicho en nuestro concepto lo suficiente para que se comprenda su importancia, descendemos á la descripción particular de sus edificios y monumentos , clasificándolos , según el método que nos hemos propuesto. Empezamos por los dedicados al culto seguirán los edificios públicos en sus diferentes destinos, y por último los de particulares y los establecimientos ele recreo y diversión.

Creemos deber descartar de ellos todos los que por su í n t i ma relación con su objeto y uso, no han de separarse de Jo que verdaderamente constituye su importancia, puesto que parecía anómalo el q u e , separásemos la descripción del e d i ficio de su destino interior, truncando así la idea del e s t a blecimiento, que debe ser uniforme y compacta. Por esta razón nuestros lectores no encontrarán en estas secciones nada sobre Museos, Hospital General, Colegio de Medicina, Universidad», Monte de Piedad y tantos otros como hay en j Madrid, porque hemos creído no deber desmembrar su par e artistica de la que se refiere á su d e s t i n o , que es á no dudarlo lo mas esencial y lo que debe embeber necesariamente todo cuanto haga relación al edificio. Si estudiamos la arquitectura de todos ellos; si nos remontamos á considerar su antigüedad, pocos son los monumentos que veremos levantados mas allá del reinado de Carlos IIL. El fraccionamiento completo de nuestra monarquía en otros tiempos; la continua movilidad de la corte, sin residencia fija ni asiento determinado hasta Felipe II , y las asoladoras guerras que por espacio de largos años tuvieron que sustentar nuestros reyes, fueron sin disputa otros tantos obstáculos para que la heroica v. que levantaba sus negruscos paredones en las humildes márgenes del Manzanares , no ostentase esa magnificencia con que posteriormente fue enriqueciéndose, y que hoy la hace digna de ser el centro común del Gobierno supremo de la nación. Es verdad, que en épocas no remotas gobernaba á dos mundos; es verdad, que España hacia sentir su influencia en las regiones mas apartadas del globo ; pero el gobierno tenia tan solo ocupada su atención en los ímporportantes negocios de alta política , y los tesoros de la n a ción no podían destinarse á otros fines, que á mantener nuestro dominio en todas partes; sin cuidarse con el esmer o que hubiera sido de desear , de las artes , que generalmente solo florecen con la protección y con la paz. En siglo y medio que la dinastía austríaca habitó esta v., solo se l e vantaron algunos conv., dignos sí de la piedad de sus fundadores, pero que artísticamente hablando, no anadian ningún embellecimiento á la Corte, mientras que las oficinas públicas, careciendo de un local propio y digno, tenian que mendigar su colocación en los grandes caserones de la antigua nobleza. Esta , agrupada al rededor del t r o n o , y en la precisión de fijar su residencia en Madrid, tuvo necesidad de construir otros edificios dignos de su alcurnia y de sus blasones; pero, sea tal vez por el mal gusto de la é p o c a , ó por un lamentable descuido , no presentan estos antiguos palacios otra cosa que grande estension , mucha capacidad y colosales proporciones, careciendo por lo general de elegancia y de primor artístico.

OTRAS FUENTES (HISTORIA DE MADRID)

La que estaba al final de la calle del Pez, llamada del Cura, ha sido suprimida, distribuyendo sus dos caños; uno á la plazuela de los Mostenses» para aguadores, y el otro a l a travesía déla Cruz-verde, calle Ancha de San Bernardo, como caño de vecindad; la de Valverde ha s i d o suprimida, y conducido s u Gaudal de agua á la de San Antonio, aumentando á esta un caño mas; la de la plazuela de Celenque se trasladará á la nueva que se está construyendo con este fin en la plazuela de Pontejos; la de la plazuela de S t o . Domingo se halla bastante deteriorada , y termina con una estatua de Venus muy mutilada.

En la de Puerta Cerrada se ve á Diana, en la de» Puerta de Moros ú Endimion, y en la de la plazuela de Provincia á Orfeo. Estas figuras, como dice Ponz, (*) se labraron con i n teligencia , y los diseños de las espresadas fuentes fueron hechos, según parece, por Rutilio Gaxi Florentino. La que habia en la plazuela de la Cebada ha sido sustituida por otra muy sencilla, que consiste en un pedestal con un j a r r ó n las de San Antonio, Fuencarral, Cabestreros, San Juan, Ave Maria y calle Ancha de San Bernardo son insignificantes, y es aun mucho mas r u in la del P i o j o , en la plazuela de los» Mostenses. De las situado en el Salón del Praüo y demás paseos se hablará cuando se t r a t e de e s l o s de la que se nalla en la glorieta de Oriente, hemos dicho lo bastante hablando de esta plazuela. Las de las afueras se describirán en su lugar oportuno , y existen por último otras fuentes particulares en algunas casas, destinadas esclusivamente para utilidad de sus moradores ó dueños, según los convenios que celebran entre sí. Los estados siguientes nos ponen de manifiesto el número y circunstancias de cada una.

FUENTE DE RELATORES (HISTORIA DE MADRID)

Se halla al final de la plaza del Progreso estaba colocada un poco mas delante , en la e n – cruzijada dc las calles de la Magdalena , Relatores y Lavapies; y demolido el conv. de la Merced fue construida en el sitio que ocupa en 4 842. Erigió esta fuente el a y u n t . de Madrid, habiendo ejecutado los diseños el distinguido a r q u i t e c t o nuestro particular amigo Don Juan Pedro Ayeguí.

Consta de un zócalo ó base triangular con tres caños , en la que sienta un pedestal de planta cuadrada, que sostiene un jarrón de piedra caliza, decorado con u n a larga guirnalda de rosas. Hay en lo demás otros adornos de escultura que son festonesy coronas de l a u r e l , y en el frente que c o r r e s ponde á la plazuela se ve una inscripción que espresa el año en que se hizo esta fuente, cuya materia es g r a n i to y piedra caliza de Colmenar

ALUMBRADO DE GAS (HISTORIA DE MADRID)

La introducción de los aparatos de gas para el alumbrado público en muchas de las cap. de Europa y América, ha tenido tambien eco en Madrid, como era natural, en medio del germen de mejoras que se h a desarrollado.

Sin mezclarnos nosotros en la cuestión de u t i l i dad ó perjuicios que puedan sobrevenir á nuestro comercio de aceites; sin calificar el mérito de ninguna de las empresas, que han tomado á su cargo la propagación de este g é nero de ind , diremos tan solo los esfuerzos que se han h e cho en Madrid para plantearla, y el estado en que se encuentra en el dia.

El alumbrado por medio del gas fue conocido desde la mas remota antigüedad; en varios paises se observaron los fenómenos que producia en lagos y pantanos, al través de los cuales pasaba dicho fluido, inflamándose al contacto de cualquier cuerpo en ignición. Plinio cita un g r an número de estos fuegos naturales, y todos conocen en Francia la fuente ardiente del Delfinado, la de Santa Catalina cerca de Edimburgo; los fuegos de Pietra Mala en Italia, y otros varios que seria prolijo enumerar.

En Inglaterra fue donde primeramente se estudió el gas desprendido naturalmente de las minas de carbón, hacia los años 1700 , por el doctor Clayton, quien le llamó espíritu de carbón de piedra este y otros varios le recogieron en vejigas y se sirvieron de él para el alumbrado, pero como un objeto de curiosidad. El verdadero inventor del alumbrado del gas fue, sin embargo, el escocés Murdoch, quien alumbró su casa y oficinas en 1702, valiéndose para ello del carbón de piedra. Todos sus aparatos se reducían en un principio á vejigas y tubos elásticos unidos á estas. El pueblo tuvo este alumbrado por hijo de la magia. Casi al mismo tiempo, el ingeniero francés Le bom alumbró su casa y jardines con gas destilado de madera y carbón vegetal.

En 1798, Mr. Murdoch alumbró la primera fábrica con el hidrógeno carbonado y después ae infinitas vicisitudes y adelantos, la parroquia de Santa Margarita en Londres contrató con una compañía inglesa el alumbrado público de su distrito por medio del gas. Con motivo de la paz de 4814, el ingeniero Elegg dirigió la iluminación con gas de una pagoda construidcTpor orden del gobierno en San James Park.

Desde entonces el alumbrado de gas no ha cesado de hacer Progresos en aquel pais, siendo su renta en solo la ciudad de Londres 60 millones de reales. En Erancia y Alemania no tardó en adoptarse el g a s , y desde 1821 las compañías para el alumbrado público y particular , se ban aumentado sin cesar tanto en Paris como en t o das las población de provincia En 1807 se ensayó este alumbrado e n Cádiz y en Granada, pero á pesar de los laudables esfuerzos de las personas ilustradas, que intentaron introducir tan precioso invento, durante la invasión francesa, nada se a d e lantó hasta que la real junta de Comercio de Cataluña le adoptó para alumbrar las salas de sus escuelas de dibujo.

, de junio de 1826 se hizo la primera prueba, y el 18 «e diciembre del año siguiente el Rey visitó dichas» salas, 1 «minadas entonces por 72 mecheros el 16 de noviembre de 1829, este número era de 700; estos trabajos fueron d i o i c o s por el doctor Don José Roura, profesor de química ^Pilcada á las a r t e s , por la referida real j u n t a de Comercio.

* u e llamado a l a corte en 1832 para establecer el mismo •cimbrado. La cañería se colocó en todo el perímetro de la u e r ^ a del Sol, estendíéndola por las calles de Alcalá, Carra de San Gerónimo, Carretas, Mayor, Arenal, Carmen y cafan e M a D o r a t o r ‘ ° s e planteó en un jardin contiguo ál ate de la Victoria, conociao por el de Lorencini; las r e t o r – j a s . luoron t r e s , con otros tantos fuegos, y el gasómetro era de .°Jade latabarnizada, capaz de contener 1,750 piescúbicos; crV i a r ° ° d e ‘ ° c l u e a 8 r a c l ó este alumbrado, quedó circunsro P ^6 a ‘ P a ‘ a c ‘ ° » c u Y a l a b – se situó en el campo del Mog j ‘ 1 ^ 0 0 liempq después , el a y u n t . de Madrid contrató el des 0 P ^ l i c o por medio del gas con Viejo Medrano, y g j t s p , u e s de haber padecido esta contrata toda clase de vicie n ‘ l s ‘ r ‘ S e – c o r n P r o P0 1* l ° s señores Manby y Partington cied i ^ u ^ n e 3 ‘ a cedieron bajo varias condiciones á la s o – c l . d ar>ónima La Madrileña. Esta sociedad, formada e s – d r i d ‘ V a m e n t e – P a r a el alumbrado público y particular de Maa por medio del gas, se constituyó definitivamente en el d vid A m a r z ° d e i 8 4 6 c o n e l capital de 12 millones de r s . , •° e n 3,000 acciones de 4,000 r s . cada una. Según sus e s t a t u t o s , los señores Manby y Partington contrataron la construcción de una fáb. capaz de surtir 5,000 luces p a r t i culares y 1,000 luces públicas, con una canalización de 25,000 varas por la cantidad de 8.000,000 de r s .  casi al mismo tiempo que la Madrileña se formaron las sociedades Peninsular y Moralidad ; ambas para alumbrar con cas las ciudad de provincia, dedicándose tambien esta última á la fabr ícacion, compra y esportacion de los aceites nacionales. La P e ninsular compró las fáb. de Valencia y Cádiz, cuyas población alumbra en el dia, habiéndose principiado igualmente la construcción de una fáb. de gas en Málaga. La Moralidad nollegó á constituirse.

Los Sres. Manby y Partington, siguieron llevando á cabo su contrata , y á petición del ayuntamiento, llegaron á encender en julio de 1847″ los faroles del P r a d o , calle del Prado y Lobo, por vía de p r u e b a , y únicamente para que se viese el efecto del nuevo alumbrado , y se pudiesen escoger los tipos de mecheros que debian establecerse en la población Desde esta época empezaron á colocar aparatos en casas particulares; pero con motivo de la crisis que ya empezaba á dejarse s e n t i r , los Sres. Manby y Partington , no pudieron terminar completamente su contrata , y la existencia de la compañía se hubiera visto amenazada á ho haberse provisto suficientemente sus almacenes de carbón y resinas para todo el invierno. Sin embargo, en abril de 1848, estas e x i s tencias se hallaban concluidas, no habiendo en los depósitos mas que una pequeña cantidad de carbón de desecho; y en razón de lo apurado de la é p o c a , todos temian que la compañía no pudiese continuar alumbrando muchos dias mas.

En este e s t a d o , y con motivo de haberse despedido el d i rector inglés de la f á b . , se e n c a b ó de su dirección el señor Don Meliton Martin de Bartolomé. Después de infinitos e s fuerzos j>udo seguir dando gas á la población hasta setiembre de dicho año de 1848, en cuyo mes, se nombró director esclusivo de la empresa por el término de 3 a ñ o s , al activo ó ilustrado joven D. Gregorio López de Mollinedo, bajo un pliego de condiciones aprobado en j u n t a general de accionistas.

Desde que se encargó dicho señor, el alumbrado se va generalizando prodigiosamente, y se puede decir, que en ninguna población de Europa ha sido admitido el gas mas r á p i da y favorablemente cpie en Madrid; infinitos son los o b s táculos con que tiene que luchar la empresa; pero no se pueden comparar con los que encontraron las primeras compañías en Inglaterra y Francia. El alumbrado de gas no se halla establecido masque en los puntos arriba mencionados y en la farola de la Puerta del S o l , porque á pesar de los incesantes esfuerzos de la compañía, no h a logrado t e r minar como deseaba la contrata ¿el alumbrado público, á pesar de estar canalizadas las calles principales como en su lugar diremos. En el dia sin embargo se halla dicha contrata aprobada por el Gobierno, y casi en un todo concluida; debiéndose esperar, que muy en b r e v e sustituirá el alumbrado establecido en todas las principales ciudades de E u ropa al antiguo del aceite.

La l a b . de gas s i t . á la izquierda de la p u e r t a de Toledo á 240 varas de la misma y á 30 de las t a p i a s , se halla sobre un terreno de 249,574 1/2 pies cuadrados, y contiene dos casas para oficinas y habitaciones de los empleados á la entrada , una sala de hornos con techumbre de hierro , 4 almacenes para carbones, resinas y útiles, un taller de c a r pintería con sus techados espaciosas, una fragua, almacén de cal, cuarto de análisis de p r u e b a s , una cuadra y una sala para el regulador. La sala de hornos contiene 8 hornos de cinco retortas y 4 de t r e s , formando un t o t a l de 52 r e tortas.

Ademas hay un condensador, un lavador y 3 purificadores de cal. El contador principal dc la fáb. está situado á continuación de estos últimos, desde donde pasa el gas á los recipientes ó gasómetros; estos son dos ; uno con aljibe de hierro colado y cuyo contenido es de 45,000 pies c ú bicos; el otro tiene el aljibe de mampostería, y su contenido es de 65,000 p i e s ; ambas campanas son de palastro ó chapa de hierro, y se mueven entre siete columnas de fundición ; ademas ele estos d o s , está hecho el desmonte y emplazamiento para otro tercer gasómetro. Después de m e dido el gas en el contador principal y depositado en los g a sómetros , pasa por el regulador para darle la j>resion conveniente en toda la v . , y , c o r r e por las cañerías de l as calles siguientes calle de Toledo hasta la Imperial; San Millan, Duque de Alba, plaza del Progreso, Relatores, Mag dalcna, Concepción Gerónima, Atocha , Carretas , plazuela del Ángel, Matute , León , Lobo , Prado , Príncipe , Cruz, Espor y Mina, Victoria, Carrera de San Gerónimo , plazuela de las Cortes, todo el Prado y salón del mismo, Peligros, Alcalá, Barquillo, plaza del Rey, Caballero’de Gracia, Clavel, Montera, Carmen, Jacometrezo, plazuela de S t o . ü o – mingo, Torija, Mayor, Correos , subida de S t a . Cruz , plaza Mayor, Platerías, Postas y Santiago. Anteriormente se unia está canalización con la que se halla establecida al rededor del Real Palacio, habiendo dado este alumbrado lá compañía Madrileña, después de rescindida la contrata, que con la Real Casa tenia hecha Don Vicente Calderón, para alumbrar dicho recinto con su gas hidráulico. En 2 de diciembre , sin embargo, se hizo que cesase dé alumbrar el esterior del Palacio la compañía Madrileña. Con e s t e motivo se cortó y levantó la cañería que surtía de gas al Palacio, y el gasómet ro de la real casa se entregó, mediante una nueva contrata, á Don José Manby, hermano de 1). Eduardo , y uno de los socios fundadores» de la compañía Madrileña.

El gas que se fabrica es de ulla y una pequeña proporción dc resina ; varios son los criaderos de la primera de qae se ha surtido la fáb. basta el d i a ; siendo los mejores los de Espiel y Belmes cerca de Córdoba , y los de Asturias y P a lencia estos carbones nada tienen que envidiar á los ingles e s , á pesar de llegar á Madrid enteramente desmenuzados por las muchas cargas y descargas en el camino , y los malísimos medios de conducción. El carbón usado actualment e es todo de la Florida, y las resinas en su mayor parte de los pinares de Cuenca. Las luces particulares hasta ahora establecidas se acercan al número de 2,000 , y es de e s p e rar, que e s te número se duplique en todo el invierno , en vista de la acertada dirección é incesantes esfuerzos de los actuales encargados.

Últimamente presentamos los precios de e s t e alumbrado que han regido hasta ahora, aunque según tenemos entendido variarán desde L.° de enero próximo en adelante

EMPEDRADOS Y ACERAS (HISTORIA DE MADRID)

Incierto es el origen de los em- pedrados de Madrid; pues á pesar de haber registrado uno por uno todos los papeles del archivo relativos á e s t e ramo, no hemos podido ni aun con aproximación fijarle época, pudiendo solo asegurar , que los primeros espedientes que obran en aquel archivo acerca de empedrados, no se remontan mas alia del año 1545, en el que se da ya por supuesta su existencia. Entre dichos documentos hay una petición de los veciudad de la ant. calle de la Cárcel, desconocida hoy, pero que debia estar en las inmediaciones de la actual cárcel de Corte, que es la primitiva de Madrid, en cuya p e t i ción solicitaban se empedrase un trozo de calle que aparecía desempedrada por haber sido ensanchada la misma calle. En 1611 se nombraron 7 comisarios de empedrados, número igual al de los cuarteles en que estaba dividida esta v . , á fin de que vigilasen con el mayor esmero sobre este ramo de la adm. municipal. Entonces se hacia el empedrado por los veciudad y la v \ , costeando aquellos lo que ocupaban las aceras ó frontis de sus casas, y la v. el centro de las calles; y se ejecutaba con tal escrupulosidad !a visita de los comisarios, q u e , advertida la falta ó necesidad del empedrado , se notificaba á los v e c . , para que en el término de tercero dia empedrasen sus pertenencias, pues de lo cont r a r io se baria á su costa. La parte que correspondía á la v. se sacaba á pública subasta, adjudicándose la obra en el mejor postor, como se ha ido verificando hasta nuestros tiempos.

Habiendo observado en 1665 el corregidor de Madrid y los comisarios de empedrado, que se encontraba en muy mal estado el paso desde la entrada del Consejo de las Ordenes hasta la calle de la casa del Tesoro (parage que correspondía á la actual plaza de Oriente en las inmediaciones de Palacio), por donde era frecuente el tránsito de los coches de la real casa, acordaron empedrar dicho trozo de encajonado de adoquines de berroqueño , al precio de 6 1 ¡i reales cada pie de adoquines y canales, lo que así se verificó.

Este es sin duda el primer proyecto de esta clase ejecutado en esta y., el cual no tuvo al parecer otro incremento por entonces á causa de su mucho coste, y así vemos publicar en 1747 una instrucción, e n l a que se disponía, que los empedrados fuesen de buena piedra, llamada Cabeza de Perro, de los montes de Vallecas ó Coslada y con tierra de tapiadores , con otras disposiciones dirigidas al cumplimiento de las ordenanzas dadas en febrero de 1745. Por los años de 1761 presentó á S. M. el ingeniero Don Francisco Sabatini un proyecto para la limpieza y empedrado de Madrid, que fue aprobado por real orden de 14 de mayo de dicho a n o , en el qne se disponia entre otras cosas, que el empedrado de las ca’les se nabia de hacer á costa del público, toda vez que ya se mandaba en el mismo la colocación de baldosas en losfrentes y costados de las casas. Tambien dispuso S. M. en real orden de 31 de mayo de 1761 que la v. de Madrid destinase con la calidad de por ahora de sus fondos de propios, parala ejecución del empedrado y limpieza de las calles, la suma de 250,000 reales anuales; y por otra real orden anterior de 22 de setiembre de 1746 y posteriores resoluciones , consignó en los caudales de sisas de Madrid L.053,400 r s . , para dicho objeto y otros gastos ordinarios y estraordinarios de la causa pública. Asi continuo el ramo de empedrados por muchos años, levantando solo el de algunas calles que se empedraban de nuevo, y recomponiendo los baches y rodados que se hacian; pero algunas contratas onerosas que se celebraron, y el descuido de algunos asentistas en et cumplimiento de sus respectivas obligaciones, fueron causa del malísimo estado en que se encontraba por los años de 1827 , lo que obligó á D. Francisco de Paula Verger, regidor encargado del r a m o , a prestar en 1828 un nuevo pían comprensivo de muchos c a P ‘ t u l ^ en el que se disponia principalmente que los empedracío debían hacerse con paralelipipedos de pedernal bien cua jado é iguales en su a l t u r a , por ser lo mas duradero y económico.

. „J0 Pero un nuevo método de empedrados se había ensay en otras capitales de Europa, y Madrid debía precisameu seguir los adelantos hechos en aquellas. Celoso «1 =>r.

Ventura de Aguirre Solarte, residente en Londres, por H su patria participase tambien de los inventos, pracuo en aquella populosa c , ó impulsado por las mejoras oe población, remitió en 181-1 á su amigo Don Juan Bautista de Llano , un modelo en diferentes piezas de tablazón de los varios métodos ensayados con buen éxito en Londres con varios cuadernos impresos y manuscritos; todo lo cual fue entregado por dicho Sr. Llano al ayuntamiento de esta y,, sin ninguna retribución, el que lo pasó a una comision especial, compuesta de los Sres. Ogarrio , Talavera , Cano y Aróstegui, para que lo inspeccionasen y diesen su dictamen. En 26 de j u n i o del mismo año evacuaron su informe diciendo, que el proyecto merecía ensayarse en una calle, que no siendo de gran estension ni anchura, fuese de bastante tránsito de carruages para que se viese la utilidad que podia reportar; que reconocían su mayor coste comparado con el existente, pero que su utilidad seria grande y conocida, ya por la mayor comodidad de los que van á pie, ya porque los edificios no se resentirán tanto al paso de carruages, ya porque no se harían tantos lodos ó barro, y ya en fin porque no habrá necesidad de recomponerle tan ámenudo como sucedía con el existente. El ayünt. adoptó la idea , y señaló la calle Angosta de Peligros , en la que se efectuó el empedrado de madera, según el modelo venido de Londres, habiendo costado 95,863 r s . 16 pero sea por el poco cuidado que se tuvo en la recomposición, sea porque el piso uo se reformó con la solidez que debia, ó porque las continuas llu\ ias dañan y pudren la madera, es lo cierto, que dicho proyecto no ha proporcionado otro resultado que grandes gastos para su ejecución , habiendo tenido que quitarse en el presente año 1848 para sustituirlo con el nuevo de adoquines, de que vamos á ocuparnos.

Los primeros ensayos de este empedrado principiaron en 1845 á virtud de una’esposicion del regidor, Sr. marqués de Barbóles, comisario del ramo do empedrados, en la que p r o puso diferentes proyectos para el mejoramiento de los de esta población El primero se reduce á usar la cuña de pedernal, procurando que la cara superior sea lo mas igual posible y su tamaño lo menos de 6 pulgadas en cuadro, dejándoles bastante t i z ó n , formando cajones de 4 á 6 pies de ancho y 8 á 10 de largo, compuestos con adoquines depiedra berroqueña de 1 /2 pie de ancho, 1 de largo y 1 I /4 de tizón, y llenando el intervalo de cuña de buena calidad, recibiéndolo con mezcla de cal y a r e n a , apelmazando el terreno con los p i sones de cuña y formando un buen sólido de escombro de cal y arena, sobre cuyo firme se ha de colocar el empedrado.

Se reduce el segundo provecto á usar solamente la pied.-a berroqueña dura formando los cajones con adoquines de la misma clase y macizando los esnacios con paralelipípedos de berroqueña de 1/2 pie de aneno, 1 de largo y 1/2 de t í – £ 0 n = y el tercero es relativo á que en las calles donde no haya un gran tránsito y en los arrabales, se aproveche el morrillo que se levante de las calles donde se pone nuevo empedrado, formando cajones de adoquines de berroqueño v sentando el morrillo con lechada de cal. El primer proyect e ensayó desde luego en la calle del Correo, que costó 15,955 r s . 25 m r s . , habiéndose «continuado después en algunas travesías de la plaza de Oriente. El segundo fue autorizado tambien para plantearse en las calles que se creyese conveniente, pero con la modificación de suprimir el e n cuitado de adoquines, y que los paralelipípedos de ber- °queno, en vez de 1 1 ¡í pie de t i z ó n , sean solo de un P’e. Según este método se empedró la calle del Príncipe 4u e costó 192,838 r s . 16 m r s . ; la del Caballero de Gracia ^2, 3 0 7 ; la estensa calle Mayor L.114,597; la Puerta del 353,550; la Carrera de San Gerónimo 280,076 17; la ueuirretas 199,463; la de la Montera 293,243 17; la Angosta j«j Peligros 75,955 (*); y ahora se está levantando la del ^rrnen para usar del mismo empedrado. Es sin duda este hoK m a s c o s t o s o que el a n t e r i o r , pues cada cuña sale un A ^ r s ‘ c u a n d ° e n el empedrado de morrillo vale cada rn v A 6 C u a r t o . s a 1 real ; pero es mucho mas cómodo y de doS ( * r a c ‘ o n s ‘ s e tiene cuidado de apisonarbien el piso cuanó r H ^ a ‘ y ^ e c o m p o n e r l o á medida que se note algun bache cer i a s í s e e v i l a r a kl gasto que se ha tenido que hatan f C a ^ e s ^ P r í n c i p e Y Caballero de Gracia, levana o de nuevo el empadrado y volviéndolo á colocar por los muchos hundimientos y desigualdades que presentaban.

Tambien se autorizó el ensayo del tercer proyecto, que se ha practicado en diferentes puntos, y se ira estableciendo en los barrios de Madrid.

Se vé por esta reseña que el ayuntamiento de esta corte no ha perdonado, ni perdona gasto ni medio alguno á fin de que la capital de la Monarquía ofrezca toda la comodidad y aseo compatible con sus fondos, á cuyo fin ha dispuesto se bagan 3,000 pies semanales de empedrado ciudade adoquines; siendo de aprobar el nuevo método adoptado en todas las calles de levantar el centro de ellas formando una media c u r v a , con el objeto de que las aguas corran por los lados, dejando algunos tragaderos, que en nuestro concepto debian multitiplicarse para evitar esas grandes corrientes en tiempos de lluvias. Sin embargo conocemos que para esto era necesario antes concluir el ramo de alcantarillas, cuyos trabajos hemos visto paralizar con sentimiento, después que se han gastado unos dos millones de r s . , desde el año 1845 que empezaron de nuevo estas obras.

Las personas que tiene empleadas el ayuntamiento en el ramo de empedrados y sus sueldos, aparecen de la siguiente (Continua en el original)

PASAGE DEL IRIS (HISTORIA DE MADRID)

se abrió por primera vez la noche del 23 de setiembre de 1847, presentando un aspecto verdaderamente grandioso sirve de comunicación entre lar- calles de Alcalá y Carrera de San Gerónimo , por la casa núm. 11 de la primera, y núm. 12 de la segunda, con 2 magnificas puertas principales á cada una, estendiéndose entre las dos una soberbia galería llamada de Madrid, que tiene á sus costados otras^dos de menor estension llamadas de París y de Londres, cada una con su espaciosa puerta á la calle de Alcalá; las dos primeras están destinadas para tiendas , y la última para un bonito y bien servido café. La construcción de las tiendas es ingeniosa, los mostradores todos do rica caoba maciza, las columnas de división entre ellas, cubiertas de espejos y las maderas doradas las guarda malletas con que están decoradas por fuera, son de t e r c i o pelo carmesí con franjas de oro y adornadas con grandes canelones y borlas de metal doradas á fuego; pero el i n t e rior de ellas es aun reducido , principalmente en la última mitad de la galería de Madrid, en las que apenas cabe el mostrador los techos de las galerías, escepto los huecos destinados á dar la luz del dia, están cubiertos de espejos en los estremos de la bóveda de cristales que hay en el cent ro de la galeria de Madrid, se ven dos esferas que señalan la hora de un mismo r e l o j , y el alumbrado es de magníficos quinqués de gas, distribuidos con profusión. La suntuosa puerta de la Carrera de San Gerónimo, es de h i e r r o , las de la calle de Alcalá dc nogal, y las que corresponden á la galería del centro, tienen á sus costados dos grandes faroles de gas por la parte de afuera, que iluminan las entradas.

PLAZAS QUE SIRVEN DE MERCADOS (HISTORIA DE MADRID)

en el citado número de plazas están igualmente incluidas las destinadas á la venta de comestibles y son las llamadas del Carmen, de San Miguel, de la Cebada , del Rastro, del Humilladero, délos Mostenses, de Herradores, y el sitio conocido por las Cuatro-calles, entre las de San Antón y Arco de Santa Maria la 1 .* se halla situado e n t r e las calles de las Tres Cruces, Abada, los Negros y San Alberto es grande, cuadrada y de las mas surtidas de Madrid fue ideada por el difunto Don Antonio Begás, bien conocido por sus constantes trabajos en utilidad pública, y habiendo propuesto su idea y planes al Exmo. a y u n t . , dispuso este la realización de tan útil proyecto comprando una casa ruinosa, que se derribó para ello. Últimamente , en 1 8 3 0 y á indicación del mismo Regás, se dispuso la traslación de los cajones que afeaban la Bed de San L u i s la 2 . A entre las calles de las Platerías, Conde de Miranda y Cava de San Miguel, es igualmente grande y sumamente concurrida , la separa de la calle de las P l a t e r í a s , un arco sobre el cual se simbolizan los frutos que allí se venden en su centro hubo una estatua de Fernando V la 3 . A que sin duda es la mayor de Madrid, se encuentra entre las calles de Toledo, Cebada y Puerta de Moros, sus edificios son poco notables y desiguales; tiene en su centro una fuente , y sirvió para las ejecuciones de justicia hasta el año 1 8 3 4 en que el distinguido corregidor Pontejos hizo trasladar semejante espectáculo fuera deja puerta de Toledo la 4 . A cuyo nombre suena en boca de todos los chalanes y revendedores, nada ofrece de P A R T ! C U7 lar en su c a s . ; pero en cambio es de notar por la multitud de objetos que allí se presentan , por la animación , voces, ajustes y t r a t o s que á cada paso divierten sin duda a u espectador curioso se halla entre las calles de las Maldonadas , Ruda y Embajadores la 5 . A es el espacio que meaw entre la anterior y la P u e r t a de Moros; es mas bien ua* prolongación entre una y otra , sirviendo tambien de tra – sito á la plazuela de San Andrés y Cava-baja la 6 . A nuevamente destinada á este objeto, pues su mercado se tiaiw en la plazuela de Sto. Domingo, es tambien espaciosa.w arbolado de nueva plantación y dos pequeñas fuentes e n .

estremos ; se halla entre las calles de Maria Cristina,, AI*» .

y Travesia de la Parada, v ha resultado del derrino ^ convento de los Mostenses»que ocupaba el mismo smo . ^ 7 . A es estrecha irregular y de escaso interés, s e , a a ¿ ^ . – . a a 0 , las calles de San Felipe N e r i , Caza, Costanilla de ™ü™z; Fuentes y las Hileras; y por último la 8 . A cuya situado n j indicado ya, es tambien reducida por cuya razón »e den los puestos de ventas á las calles inmediata

PLAZA DE ISABEL II (HISTORIA DE MADRID)

Cerca de la anterior y al final de la calle del A r e n a l , entre e s t a , la de los Caños y las que conducen á Palacio, se halla esta nueva plaza, casi cuadrada de una estension bastante regular y formando su principal adorno la fachada del t e a t r o de Oriente está descubierta al S . , en cuyo lado se encuentra la verja y alcantarilla de la Escalinata, y sería de desear que se derribasen las viejas tapias del lado N. sustituyéndolas con edificios, que como en otros lados correspondiesen al importante y frecuentado sitio en que se halla.

En el número de plazas y plazuelas se cuentan las llamadas generalmente Puertas, por haber existido en los mismos puntos las que daban entrada á la ant. v . ; estas son las llamadas, Puerta del Sol, Puerta de Moros, Puerta Cerrada y Puerta de Guadalajara, la cual ha sido sustituida con el nombre de calle de Ciudad-Rodrigo las 3 últimas nada ofrecen de particular; la de Moros «se halla entre las calles del Humilladero, Don Pedro y Carrera de San F r a n cisco con una fuente en su centro ; la Cerrada, entre la Cava-bajs, calles de Latoneros , Cuchilleros y Segovia, con o t r a fuente; la de Guadalajara, entre las de Platerías, Milaneses y Mayor restaños pues hablar de la

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