fue construido este bello edificio en 1770 por D. Jacobo Stuart Fitz James, duque de Liria. Desgraciadamente se empezó mal este palacio, pues la planta baja consiste en un cuerpo almohadillado de granito de muy poca elevación; falta que no pudo remediar el e n tendido D. Ventura Rodriguez cuando tomó a su cargo la dirección de la obra, limitándose á labrar la p a r te superior del palacio desde la imposta del piso principal con la elegancia y buen gusto que caracterizan sus o b r a s por muerte del espresado D. Ventura lo continuó y terminó D, Illas Beltran Rodriguez. Entre la puerta de San Bernardino y la plazuela de Afligidos se levanta este palacio que pierde mucho de su efecto por hallarse á su inmediación el cuartel de Guardias de Corps. Forma su planta un paralelógramo rectángulo, con 43 huecos en cada una de sus lineas mayores y 5 eu las menores, consistiendo la decoración de las dos fachadas principales en pilastras dóricas y columnas arrimadas del mismo orden, que adornan el cuerpo s a liente del c e n t r o , sobre el cual se eleva un gi’acioso ático, en el que se ven las armas de la casa y las cifras de los duques fundadores. Una espaciosa escalera de ida y vuelta, elegantemente decorada da subida á las habitaciones principales , oportunamente distribuidas, hallándose en ellas el lindo oratorio adornado de pilastras corintias y hondos casetones en la arcada del nicho en que se encuentra el altar. Ocupa el palacio el centro de una vasta plaza y un ameno j a r d in ; la primera está cerrada por verjas de hierro con pilares almohadillados de granito, coronado de esfinges, no de sirenas como dicen algunas descripciones. El gran jardin consta de dos planos; uno en el medio al piso del cuarto bajo, y otro que le circuye á la altura del principal, dando vueíta á los dos terrados que se ven en los costados del edificio sobre la plaza. A la der. del palacio existe una galería de pinturas y esculturas, ejecutadas unas y otras por célebres profesores. Frente al hospital m i litar está la portada del j a r d in que cs de buena forma
PALACIO DE DOÑA CRISTINA DE BORBON (HISTORIA DE MADRID)
La entrada principal en el dia por la plaza de los Ministerios, sin número; por la de la calle de las Rejas, núm. L. Este edificio fue casa de los marqueses de Sta. Cruz del Viso , á Suienes pertenecía casi toda la manzana, y habiendo pasao á poder de la reina Madre, se han hecho en él notables variaciones y mejoras, entre l a s q u e se cuenta la construcción de la fachada principal en uno de los 2 lados menores del paralelógramo rectángulo que forma toda la mencionada manzana, dando frente al palacio del Senado. Consiste esta fachada en 2 pabellones, cuyo primer cuerpo es un almohadillado de mampostería con 3 vanos de medio punto y buena forma en cada uno de aquellos, constituyendo la decoración del segundo cuerpo pilastras con capiteles algun tanto caprichosos.
Atando con dichos pabellones se estiende por el frente una verja de hierro con 3 puertas, de las cuales la del cent r o tiene 2 pilares de granito con pilastras alquitrabadas de piedra de Colmenar, coronando los indicados pilares 1 leones.
Sirven de entrada las mencionadas puertas á un espacio semicircular, en el que se hallan 2 escalinatas cerradas con cristales de colores, que dan subida al palacio, el cual no es mas que un conjunto ó agregado de edificios sin orden ni simetría en sus huecos y tejados.
COCHERA DE LA REAL CASA (HISTORIA DE MADRID)
Esta magnífica pieza accesoria délas caballerizas, se halla aislada en el Campo del Moro, entre el picadero real y la cochera que fue cuadra de caballos padres. Forma en su planta un paralelógramo rectángulo con 278 pies en las líneas mayores y 101 en las menores; hay en cada una de estas 3 espaciosos ingresos de medio punto y en las primeras 11 de igual forma , componiendo el total 28 entradas, algunas de las cuales se hallan al presente condenadas. Cubre este vasto espacio una magnífica armadura de las llamadas deformascon 33 t i r a n t e s , s i e n do notables los bien entendidos cortes. Fue construida esta gran cochera en tiempo de D. Fernando VII con diseños y bajo la dirección del arquitecto D. Custodio Moreno , quien dio al esterior un aspecto sencillo y severo, cual conviene al destino del edificio que está coronado de una cornisa de granito sostenida por ménsulas de igual materia
REALES CABALLERIZAS (HISTORIA DE MADRID)
En el espacio que ocupa la v a s ta plaza de la Armería existieron las caballerizas del antiguo alcázar , de cuva forma y construcción se hablará al describir la Armería» Fueron labradas las actuales en el reinado de Garlos III con diseños v bajo la dirección del hábil arquitecto 1). Francisco Sabatini, quien dio á esle inmenso edificio la decoración , estructura y distribución mas convenientes a su objeto. Desgraciadamente está s i t . el vasto edificio que vamos á describir en un terreno que prescnlaconsiderables desniveles , que desfiguran v deslucen su esterior.
Tiene la planta ia figura de un polígono irregular, S’eudo el mavor de sus lados el que corresponde al pa- S í o ó cuesta «de S. Vicente , cl cual présenla una estension de cerca de TOO p i e s . La fachada principal está en la calle de Bailen, antes Nueva, y tiene una sencilla portada de granito, formada por un arco rústico , rebajado, t e r minando el todo con un escudo de las armas reales.
Consiste la decoración de los vanos en jambas llanas de Piedra berroqueña, de cuya materia es el zócalo almohadi- «ado , los cantones y el cornisón. En la banda del S . , que es la correspondiente al Campo del Moro, hay otra portada jnas sencilla que la anterior , luciendo la severidad del edit i ‘ i o en dicha fachada cual en ninguna de las restantes, por serla única que se halla e n u n plano horizontal.
Entrando por la puerta principal se encuentra un patio rectangular , circundado de un pórtico cuyos pilares son de granito y sostienen arcos rebajados de fábrica , tododc b u e na forma. En el centro del lienzo del O. se halla la pequeña capilla dedicada á San Antonio Abad. Hay otros varios patios repartidos por el interior de este suntuoso edificio, que tienen fuentes de agua potable algunos, los cuales se resienten en su figura de la planta ingrata de un pentágono irresu- lar que presenta aquel. La p a r t e principal de estas obras, consiste en las estensas y magníficas galerías sostenidas por dobles filas de pilares qué constituyen las caballerizas. Const a n estas dc una espaciosa cuadra de caballos de persona, digna por su amplitud y lo bien entendido de sus plazas de toda atención ; hay otra de caballos españoles de silla y t i r o, otra de caballos y yeguas estrangeras y otra de muías. Establecimiento tan vasto y suntuoso requería cuantas dependencias le deben ser anejas, y así se observa que no se lia omitido gasto alguno para reunir dentro de él como en efecto se ha conseguido piezas destinadas para enfermerías, cuadras de forrajes y de contajio, baño frío y caliente , fraguas, herradero y holiquin, provisto de todo lo necesario.
En las caballerizas pueden acomodarse sobre 500 cabezas de ganado existiendo en el dia 115 caballos de silla, que á e s cepcion dc 5 que son estrangeros, los restantes pertenecen casi en su totalidad á las yeguadas que tiene S. M. en Aranjuez.
Cuando t a n t o se pondera la raza inglesa, creyéndose por algunos mas superior á las nuestras , cualquiera puede cotejarla con los caballos sacados de las dehesas de Aranjuez, v verá magníficos potros que en estampa, ligereza y gallardía compiten con los mejores que pueden presentarse.
Además de los caballos de silla, todos á cual mas hermos o s , hav 08 de tiro (pie llaman justamente la atención por lo raro de las capas , siendo negros 9 , igual número de b a yos cerbunos , 9 castaños, 7 t o r d o s , oíros 7 tigres , 8 perlin o s , 7 alazanes y 7 bayos claros; lambieu hay 4 tiros de á 7 yeguas estrangeras. cada uno pertenecientes al servicio de S.M. la reina v’dos troncos al del r e \ , y 172 ínulas todas de las castas de Aranjuez. Otro de los objetos dignos de verse en las caballerizas, esel guadarnés general, ó sea guarnés que es una estensa nave de 3 crujías con lOOpiesde ostensión. En los 65 armarios que en ella hay se conservan colocados con mucha simetría mangníficos y «lujosos atalajes, sillas, artolas, las ropas de los lacayos y cocheros, penachos, mosqueros, látigos y antiguos restos de mantillas, bridas y otros objetos curiosos ; en esta sala está ahora el vetusto coche que habia en la Armería real y que fue el primero que rodó por las calles de Madrid en tiempos del primer vastago de la dinastía austríaca. En las espaciosas cocheras de éste departamento se encierran 7 coches de gala de un mérito sobresaliente y que solo lucen en las grandes solemnidades; 23 de servidumbre diaria; 12 carretelas; 8 berlinas; 2 diligencias; 2 sillas de posta; 6 coches de camino ; 7 furgones de t r a s p o r t e y 13 americanas, birlochos, briskas y drovrskys.
Merece tambien la atención el picadero real construido en una de las esplanadas que miran al Campo del Moro de 190 pies de largo y 68 de ancho, la cochera de enfrente , antes cuadra de caballos padres. La dirección y administración económica de las caballerizas, está confiada á un director general, siéndolo en la actualidad el brigadier de caballería D. José Maria Marchesi, que con una amabilidad y condescendencia digna de nuestro reconocimiento nos ha facilitado la inspección de cuantos objetos contiene el edificio, p r e s tándose todos sus empleados á suministrarnos los datos que hemos creído necesarios adquirir. El personal de todo el d e partamento , consta de 136 empleados de planta v 153 j o r naleros.
Su coste anual asciende á 2.850,000 reales de los cuales L.804-,000 r s . se invierten cn sueldos de todas clases, j o r nales, mesillas, cesantias y jubilaciones; 480,000 en la manutención del ganado y el resto en obras de guarniciones, carruajes y composturas de todas clases, incluso el herrado de mutas y caballos, alumbrado del edificio y cuadras, vestuario , libreas y otros objetos.
Para formar una idea aproximada de la estension del e d i ficio baste saber, que además de las cocheras, cuadras y cuantas oficinas dejamos reseñadas, tiene habitaciones en que viven 486 personas de los empleados y sus familias. El coste general de las obras que constituyen las caballerizas, según los datos que hemos consultado, asciende á unos 34 millones de reales
CAPILLA REAL (HISTORIA DE MADRID)
En el centro de la fachada del N. al nivel de las habitaciones reales y con entrada por la galería se halla la Capilla Real, cuya estension es regular, y cuya decoración si se hubiese terminado según habia de estar, con arreglo al proyecto que se formó, seria de la mayor suntuosidad , pues debía cubrirse toda de mármoles y bronces; empero en lugar de realizarlo así hubo la desgracia de que se invirtieron sumas cuantiosas en labrar unas robustísimas bóvedas de granito para levantar una capilla, que unida con la a c t u a l , según el plan que á la sazón habia, la daria sin duda amplitud , pero desfiguraría el Palacio por el e s t e rior , y presentaría en el interno , como ya hemos indicado un todo incoherente y desproporcionado. Dichos cimientos de granito se hicieron en el Campo del Moro entre las escalinatas en aquella sima se enterró un caudal que hubiera estado mejor empleado en dar principio á una iglesia catedral que t a n t a falta hace en Madrid, ó cuando menos en decorar dignamente esta capilla , y ponerla un pavimento de mármoles en lugar del miserable solado de ladrillo que ahora tiene. La planta de esta Real Capilla es bastante irregular, pues viene á forman una elipse en el centro con dos grandes nichos en los estremos de su eje mayor; á un lado otra elipse menor que forma la e n t r a d a , y al frente de esta una semi elipse. Consiste principalmente la decoración de la capilla en 16 columnas entregadas de mármol negro y de una sola pieza, traídas con otras 8 ^de las cuales una se quedó r o t a en el camino) de las canteras de Manaría, merindad de Durango en el sen. de Vizcaya. Dichas columnas y las pilastras que imitan mármoles tienen capiteles dorados de orden corintio y sobre unas y otras corre el cornisamento, hecho sin duda por quien no se propuso por modelo las obras de Herrera, pues tiene tantos martillos en toda su estension, que las cornisas en espresion de buenos arquitectos, forman sierras. Los 4 arcos torales están dorados y en las bóvedas hay florones y otros ornatos tambien dorados alternando con estucos que imitan mármol blanco. Entre las figuras de esta clase hay dos ángeles sobre el arco de la capilla mayor, ejecutados por D. Domingo Olivieri; los niños que están encima de la entrada de la galería y los serafines de las pechinas son de D. Felipe de Castro. Hizo Don Roberto Michel el león y los ángeles que se ven al frente de la entrada. Corona y cierra el crucero una media naranja compuesta de un ático decorado esteriormente por ocho flameros é iluminado por cuatro grandes claraboyas adornadas por el interno como los macizos que hay entre ellas por esculturas que hizo D. Roberto Michel. Elévase dicho ático sobre la cubierta del edificio , y en él sienta la semiesfera, que es una rosca de ladrillo pintada al fresco , por Don Corrado Giaquinto, quien representó una gloria con la Santísima Trinidad inmediata á su trono aunque en sitio inferior se halla la Virgen , y entre los muchos coros que forman los bienaventurados se distinguen , Sto. Tomás de Aquino , San Vicente F e r r e r , Sto. Domingo, San Francisco , San Antonio de Padua y otros muchos santos y ángeles que entran en esta hermosa composición. Pintó el mismo autor las cuatro pechinas colocando en ellas á San Isidoro , no á San Dámaso, como dice Ponz ; pues tiene mitra y no t i a r a ; San Hermenegildo, San Isidro y Sta. Maria de la Cabeza. Sóbrela entrada se ve tambien al fresco la batalla de Clavijo en el coro principal hay varias figuras alegóricas con molduras doradas al rededor, y por último en el otro coro sobre el altar mayor está Jesucrito muerto con el Padre Eterno y unos ángeles , ejecutado todo por el mencionado D. Corrado. Decoran la entrada de esta capilla los cuatro evangelistas hechos por D. José Ginés y colocados en hornacinas á los estremos de la elipse que forma el ingreso.
Dos ángeles mancebos , obra de D. Esteban de Agreda sostienen dos grandes lámparas de bronce á los lados del presbiterio, y en el centro pendiente del anillo de la cupula hay otra de» plata labrada en la fáb. de Martínez. La mesa de altar y sus correspondientes gradas han sido hechas de ricas piedras. En el testero hay un cuadro con marco dorado que representa á San Miguel, y fue copiado por Bayeu de uno de Jordán. Se halla dedicada esta capilla á dicho arcángel por haberse construido parle del ant. alcázar sobre el terreno que ocupaba la parroquia de San Miguel de la Sagra, pues la antigua tenia la advocación del Triunto del Cordero. Frente á la puerta se ve un altar en que esta colocada una bellísima pintura que representa la Anunciación, obra de D. Antonio Rafael Mengs, que falleció sin concluirla.
Ademas de las tribunas reales hay varias repartidas por las paredes cerca del cornisamento. Fue colocada lac™2 que existe sobre la media-naranja de esta capilla e n f , ^ Se bendijo al efecto por el cardenal Mendoza el 10 de lebrero del citado a ñ o , habiendo estado espuesta en el mismo dia á la veneración pública algunas horas con cirios encendidos y bajo un dosel de terciopelo. Contiene dicha cruz eu el c e n t r o de los brazos un pomo circular de bronce dorauu mirando á S. en el que se contienen varias reliquias y una auténtica del señor Quintano y Bonifáz , arzobispo de Farsalia de la que hemos tenido á la vista copia fehaciente.
En la circunferencia del espresado pomo que encierra las reliquias, se lee la siguiente bella inscripción de Iriarte Mus sacra latent parce procella sacris. Anno 1757. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)
PALACIO REAL (HISTORIA DE MADRID)
. Entre los grandiosos monumentos artísticos que h an erigido en la capital de España los monarcas de la dinastía r e i n a n t e , merece particular atención, y es sobre manera honroso á la memoria de aquellos soberanos, el magnífico palacio construido á mediados del pasado siglo en el estremo occidental de la p o b l . , sobre la misma área en que se levantaba el famoso y vetusto Alcázar de Madrid.
Oscura es la historia de e s t e notable edificio, obra del tiempo de los moros según unos, de Alfonso Visegun otros, y de incierta fecha según varios mereciendo mayor aprecio entre opiniones t a n diversas la del señor Llaguno , que fija la fundación del mencionado alcázar en el reinado de Don Pedro. La sana crítica de que estaba dotado aquel distinguido escritor, los curiosos datos que á fuerza de indecible trabajo llegó á reunir en sus noticias históricas de la arquitectura española, y la circunstancia de haber hecho un estudio particular de la»vida del r ey Don P e d r o , cuya crónica ilustró con eruditas notas, son muy suficientes motivos para que se prefiera á otros pareceres el del espresado autor. Según el mismo, sufrió un incendio el edificio que nos ocupa, en tiempo de Don Enrique II, y consta por Quintana y Pinelo que en 1389 León V, rey de Armenia, como señor dc Madrid reedificó las t o r r e s del deteriorado alcázar, al cual parece que dio alguna forma de palacio Enrique III por los años de 1405; y» para depositar en él los tesoros que hizo restituir á los g r a n d e s , levantó nuevas torres (de buena estofa* como dice Mariana, en cuyo tiempo existían. Beinando Juan II se consagró la capilla del edificio mencionado, el dia 1 ° de enero de 1434, por Don Gonzalo de Celada, obispo de Calcedonia, según lo espresaba un pergamino que habia en un arca de reliquias, la cual se hallo ai renovar la citada capilla en 1543, en cuyo año se coloco dicha arca en la pared al lado del Evangelio ; noticias que hemos tomado con o t r a s muchas que en esta reseña insertamos de los manuscritos que posee la respetable Academí de la Historia. .
Arruinó parte del regio alcázar madrileño un terrempt acaecido en 1466 , según el señor Llaguno, y le reparo y mejoró Enrique IV, quien residió en él largas temporada y falleció en el mismo en 1474. Con t a n t o s aumentos y re» paraciones el alcázar de Madrid, situado entre precipicios | cuestas y asegurado con varios cubos y torreones, ‘ l e ?
ser una imponente fortaleza, cuya importancia se d e ( T j a S de la obstinada resistencia que a su abrigo hicieron..a tropas de la reina Isabel la Católica , mandadas por el uiiq del Infantado, los partidarios de Doña Juana la Beltranej , los cuales para defensa del interesante fuerte P » s , e r . °» presidio y con abundante provisión de armas y basun tos 400 hombres valerosos, escogidos entre los mej ^ que su parcialidad seguian. Dueño el duque de la v . , o – y aisló con una pared el alcázar , del qne se hizo entrega á la reina Isabel al cabo de dos meses. Figuró igualmente el edificio de que hablamos en la guerra de las comunidades, en cuya ocasión fue sitiado por los madrileños , que se l e vantaron á favor de aquellas. Hallábase ausente el alcaide Francisco de Vargas, y su muger defendió heroicamente el codiciado alcázar, que al fin se rindió por falta de víveres; encontrando en él la comunidad al ocuparle 20,000 picas, dos cañones gruesos y otras armas que menciona el h i s t o riador Sandoval. Habiendo llegado a Madrid el emperador Carlos V con cuartanas, sanó á poco tiempo, y tomando afecto á esta v. por lo saludable de su clima , determinó a l gunos años después reedificar y ampliar el alcázar. Era e s te mas bien una fortaleza que un verdadero palacio, y apenas poseía mas terreno que el de su perímetro; cercándole por el E. varias casas de la p o b l . , algunas de ellas miserables; por N. y O. cuestas y precipicios, y por el S. la parroquia de San Miguel, que era pequeña pero muy a n t i g u a, y estaba delante de la puerta del alcázar; por «lo que fue demolida para llevar á cabo las obras proyectadas por el Emperador, trasladándola con el título de San Gil á un punto inmediato.
Se renovó la capilla é hiciéronse dos t o r r e s , varias h a bitaciones y patios cou galerías de columnas, sobre las que volteaban arcos, en cuyos lunetos habia escudos dé armas imperiales y sobre las puertas la siguiente inscripción Carolas V. tiisp. Rex. Rom. Imp. Dirigieron alternativamente las espresadas obras desde el año de 1537 el célebre Covarrubias y Luis de Vega, quien siguió por si solo al frente de las de Madrid.hasta el año 1562; pasando el primero á continuar el alcázar de Toledo.
Hallábase el de Madrid bastante adelantado , cuando en 1543 el Emperador salió de España, dejando por g o bernador del reino á su hijo el principe Don Felipe; este prosiguió con particular empeño las comenzadas obras , y compró los terrenos que eran necesarios para hacer plazas, jardines, parque y caballerizas; comprendiéndose en dichas adquisiciones, para las que contribuyó la villa con 536,000 maravedises, el Campo del Rey, que asi se llamaba el espacio comprendido entre el alcázar y la puerta de la Vega. Varias cartas escribió Felipe 1! á Luis de Vega sobre las obras del alcázar, espresando, en la que le dirigió des- , de Toledo en mayo de 1561, que habia determinado ir á Madrid con su casa y corle, y quería hallar todo concluido en su palacio. Prueba la indicada carta que la corte no vino á Madrid en 1560 como se ha creido, sino después como aseguran Quintana y Pinelo, aunque no están conformes en el año. Hizo Felipe II e n t r e otras cosas una galena en la fachada del O. v Varios salones magníficos. Continuaron embelleciendo el alcázar los monarcas austríacos, valiéndose ue Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Juan Gómez de Mora, Alonso Carbonel, Juan Bautista Crescenti, marqués de la Torre y otros hábiles arquitectos. Escasas son á la verdad las noticias que se conservan del alcázar ó palacio en que residieron los monarcas de la dinastía austríaca; Pudiéndose únicamente asegurar, que la capilla real se hallaba pintada al fresco por Lúeas Jordán y (¡ue en un gabinete de una de las t o r r e s , pintado también al fresco por Becerra, se conservaba una estantería de nogal tallada, en la que Felipe 11, muy inteligente en arquitectura, guardo cuidadosamente los diseños de e s t e alcázar, los del E s corial^ otros que se salvaron como aquellos del incendio ? n ^J34, y después desaparecieron por descuido. Consta igualmente que la fachada principal, hecha de sillería en el primer tercio del siglo XVII, era estensa, suntuosa y de buen gusto, y miraba al S. como la primitiva del mismo alcázar y •a del actual palacio las otras fachadas, á pesar de sus a n tiguos cubos, nada vahan, unas paredes eran de tierra, otras ae argamasa, sin orden ni simetría en los h u e c o s , pisos y r v e s t a n Q , o aquel edificio muy lejos de merecer los desmedidos elogios que de él hacen el maestro Juan López . e Hoyos y Quintana , sin q u e dejara de ser por muchos t í tulos interesante.Tenia suficiente estension para contener en su recinto, ademas de las habitaciones reales, varias dependencias delEstado como los Consejos de Castilla, de Aragón, de 1 l r í * ^ ‘ ^ 6 l t s m a > ^ e Glandes y de las Indias y las secretarías del despacho, que estaban en los aposentos bajos, llamados covachuelas. En 1622 se abrieron unas ventanillas que se llamaban «escuchas» y servían para que el r ey oyese las decisiones de los consejos; noticia que el señor Mesonero h a lló en un documento del archivo de Madrid , y dio á conoceren suapreciablé.WamtaZ. Las magníficas casas con balcones dorados que formaban la plaza y las tiendas que habia en los palios del palacio, de que habla Alvarez y Colmenar, y otras noticias que inserta en su estensa obra impresa en lengua francesa en Amsierdam, son otras tantas fábulas con que quiso adornarla; pues consta por algunos dibujos antiguos que en la plaza del S. solo se hallaba el cuartelillo que se está demoliendo al presente. Según la vista que da el citado Colmenar del patio del alcázar , y que h a y algun dato para creerla e x a c t a , estaba construido bajo aquel e s tilo del último período de Carlos V , que Ponz g r a d u a do seco, hablando de otros edificios de la misma época, en los 3ue la arquitectura se habia despojado dc la gala y riqueza el gusto plateresco ó sea del renacimiento, y no había llegado á laelegancia del reinado de Felipe IL. E x i s t e l a d e s c r i p – cion del relicario que ocupaba un oratorio debajo de la capilla real delespresado alcázar, el cual estaba adornado con 26 columnas de mármol de San Pablo, 12 ángeles, 6 virtudes y otros tantas pirámides, todo de bronce. Las reliquias eran mas de-700, y estaban repartidas en t r e s altares y adornadas y guarnecidas de diamantes, perlas y toda clase de piedras preciosas de incalculable valor. Entre las mencionadas r e liquias habia 32 insignes, á cada una de las cuales señaló rezo propio en 1721 el duque de Abrantcs, obispo electo de Cuenca, en virtud de facultad del patriarca. Este riquísimo rélíquiario, que ;c redujo á cenizas en el incendio de 1734, merece particular mención , por la circunstancia de ser la única parte del ant. alcázar que llegó á tener descripción impresa, de la que no hablan los autores que se ocupan de aquel edificio, por lo r a ro que es hallar ejemplares de ella.
Una sola particularidad falta espresar antes de concluir esta reseña histórica, lisie alcázar. si bien por su e s t e r i o r , esceptuando la fachada del S., la t o r r e que llamaban de Carlos V, y otra que se levantó al mismo tiempo que la i n dicada fachada, cía feo y de ningún mérito ; se hallaba interiormente enriquecido con bellísimas pinturas y otros adornos exquisitos, y colocado entre los deliciosos jardines del Parque y la Priora. Mas por una de aquellas anomalías tan comunes en el h o m b r e , los monarcas que protegieron generosamente las nobles artes y emplearon los mejores artistas en adornar su morada, conformándose con el desaliño de aquel tiempo, en que las calles se veian cubiertas de inmundicia hasta el reinado del gran Carlos III, dejaban que su palacio se hallase en el estado que pinta el siguiente p á r rafo.
«Bien manifiesto está que por la p a r t e del N. (inmediat o al Real Palacio) transitan descubiertas todas las aguas «impuras que bajan de Madrid, cuyos vapores, que no se «puede dudar exaian y se introducen en él, es innegable sean «muy ofensivos.» Así hablaba el ingeniero José Alonso de Arce en las «dificultades vencidas para la limpieza y aseo de la corte», memoria que sometió á la censura en 1734 y e s t a ba en prensa cuando ocurrió el incendio del alcázar. Este suceso del que sin duda han quedado pocas noticias , como de todo lo relativo al antiguo edificio, cuya historia bosquejamos, ha sido con todo presentado basta ahora en las obras que de él h a b l a n , con mas oscuridad de la que en realidad hay. En primer lugar, los reyes no residian en el alcázar cuando ocurrió la catástrofe, pues basta leer las Gacetas de aquella época para saber (pie en el dia 14 de diciembre de 1734 llegaron del Pardo al palacio del Buen Betiro las p e r sonas reales, y continuaron en el todo el mes; habiendo ocurrido el famoso incendio el d i a 2 4 del mismo, nada hay que añir á lo e x p r e s a d o , como no sea que desde principios de 1729, que marchó la c o r t e a Sevilla,no volvió á estar habitado el alcázar por sus augustos dueños, pues cuando regresaron de aquel viageen 1733, se alojaron en el citado palacio del Buen Retiro, verificando lo mismo todas las veces q ue después vinieron á Madrid desde los sitios. Limítanse los historiadores á dar noticia, de que en la noche del 24 de d i ciembre de 1731, fue destruido por un incendioel alcázar de Madrid,sin espresarcircunstanciaalgunaparticular; suphendoalgun tanto esta falta la Gaceta del 4 dc enero de 4 /35 en la que se lee, que tan luego como se notó el fuego acudieron.tropas é infinitas gentes entre las que habia personas de distinción, religiosos e c t . ; mas por la violencia de un viento impetuoso que se levantó, no fue posible atajar el daño, lográndose um camente que no se comunicase el incendio a l a s casas de la población, que á la sazón las habia muy inmediatas, y que se pudiesen salvar el Santísimo , algunas alhajas, cuadros y tapices preciosos; lo que hizo menos sensible, dice la e s presada Gaceta, la pérdida de «tan insigne y ricamente adornado palacio.» Varios documentos auténticos que hemos t e nido á la v i s t a , entre ellos un memorial firmado por el patriarca, confirman la circunstancia de que un viento fuerte fue causa de que no se pudiese atajar el fuego.
No correspondiendo á la grandeza del rey de España el edificio del Buen Retiro, única residencia que le quedaba después de haber perecido el alcázar, formó Felipe V el proyecto de construir un palacio, que en estension y magnificencia aventajase á los mejores de Europa. A fin de llevar á cabo su idea, hizo venir á Madrid al abateD. Felipe Juvarra, natural de Mesina , muy conocido por las obras que inventó y ejecutó en Roma, Milán y particularmente en Turin.
Bajo la dirección del mencionado arquitecto y con arreglo á la traza que habia delineado, se hizo el precioso modelo de de madera que existe en el cason del Buen Retiro , y según el cual habia de ser el nuevo palacio un cuadrado con 4700 pies de línea horizontal en cada fachada, 23 patfosy34 entradas.
Todas las demás partes principales, accesorias y de ornato habian de corresponder á la grandiosidad del conjunto.
No habiendo suficiente área para tan vasto edificio en el sitio que ocupaba el antiguo alcázar, que era el punto elegido por el r e y , no fue posible por desgracia realizar los planes de Juvarra, cuya muerte acaeció a poco tiempo. Sucedióle I). Juan Bautista Saqueti su discípulo, natural de Turin,quien hizo nuevos diseños , acomodándose á los deseos del rey y apartándose mucho de la traza de Juvarra en los alzados, no solo en las proporciones, sino tambien en la decoración.
Al recordar el tristísimo estado á que llegó la arquitectura en el primer tercio del último siglo, y al ver que para levantar el nuevo y suntuoso palacio de Madrid, se buscaban profesores cn el cstrangero, no faltará quien crea que en España, enla patria de Herrera, en la cuna de t a n t o s artistas esclarecidos, era imposible hallar un solo a-quitecto, que no se hubiese dejado llevar de la corriente , y no participase del mal gusto que en su tiempo dominaba. Afortunadamente no es así al mismo tiempo que en Madrid dirigía un italiano el mencionado palacio, el brigadier español D. Juan Medrano trazó y comenzó el célebre y magnífico teatro de San Carlos de Ñapóles.
Volviendo á nuestro asunto, del que nos separó el deseo de vindicar el nombre español, decimos, que habiendo sido aprobado el proyecto de Saqueti, so dio principio á la construcción del actual palacio, cuya primera piedra se puso con mucho a p a r a t o , habiéndose espedido al efecto una realorden para que la bendijese D. Alvaro de Mendoza, arzobispo de Tiro, quien asistió al acto dc la colocación procesionalmente con la capilla real. En la tarde del segundo dia de Pascua florida á 7 de abril de 4 738, no 37 como dicen algunas obras, se fijó la espresada piedra que es de granito ó sea berroqueña en el centro de la fachada del S. á los 40 pies de fondo, contados desde la superficie de la plazuela.
El marqués de Villena duque de Escalona, en nombre de rey, introdujo una caja de ¡domo, que contenia monedas de oró, plata y cobre de las fábricas de Madrid, Sevilla, Segovia, Méjico y el Perú en un hueco de la referida piedra, eii la que está grabada la siguiente inscripción Aedés Maurorum quas Henricus IV composuit. Carohis V ampliftcavit. Philipus III ornavit. Iqnis consumpsit octavo Kalendas Januarii Auno MDCCXXXIV. Tándem Philipus V spectandas restituit oeternilah Anno MÜCCXXXVIIL. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)
CUARTEL DE INVALIDOS (HISTORIA DE MADRID)
(Atocha.) Careciendo España de un establecimiento, que prestase asilo á los militares Sutilizados en campaña , hallábase el infeliz soldado, que P°r su intrepidez ó su desgracia se veia en aquel caso , sin e l consuelo de la esperanza que se dispensaba en otros paises, donde se ostentaban con orgullo los filantrópicos monumentos destinados al abrigo de los valientes veteranos.
u . n real decreto publicado en 20 de octubre de 1835 vino S lembargo á domostrar, que^el Gobierno no desatendía la Justicia, que era debida á los defensores de la patria y á consecuencia de aquel, se instaló el 20 del mismo mes una Junta, para que se ocupara de la formación de un proyecto ue reglamento, por el cual pudiera plantearse, regirse y g o bernarse.
Esta junta llevó con alguna lentitud sus trabajos; Pero nombrado director , comandante general y gefe superior del establecimiento el Sr. D. José Palafox y Melci, ca- Pjt an general, duque de Zaragoza, siguiendo en e s to el ejemplo de 0 t r a s naciones, en donde se destina siempre a t an dé i , c a , ‘ 8 ° a «na dc las primeras y mas altas notabilidao h u a M m c i a , removió con celo y perseverancia cuantos nstaculos se oponían á la realización de tan grandioso pensamiento, logrando, que el provecto formulado por la junta fuese presentado y discutido eñ el Congreso Nacional, rm» S u , C o n s e c u e n C i a s c sancionó y promulgó la ley de 0 de rana – , r e d e 1 8 3 7 ‘ fijando las bases mas esenciales, decla- V á i a españoles, que tienen derecho á la gracia de i n f l a o s , medios de solicitar ventajas conocidas, y a u t o r i zando por último al Gobierno para que á la posible brevedad eligiese uno de los edificios pertenecientes al estado donde pudiera plantearse.
La elección del edificio fue uno de los puntos de mayor importancia, y de difícil solución por el deseo de conciliar el decoro nacional, con el bien estar de los inutilizados m i l i t a r e s , y la economía que el estado del erario reclamaba; mas al fin se acordó, y el Gobierno hizo entrega de los conv.
de Atocha y San Gerónimo con todas sus accesorios bajo el proyecto bien calculado de unir los dos edificios -por medio de sus h u e r t a s . La ventajosa situación, y espaciosidad de los referidos c o n v . , ofrecíanlas circunstancias necesarias al objeto para que se destinaban, y á pesar del lastimoso estado en que y a c í a n , cuando tomó posesión de ellos el d u que de Zaragoza, formó con toda brevedad los planos y el presupuesto de la o b r a , inspeccionándola con esquisito i n terés y atendiendo á todo lo indispensable con asombrosa economía. La falta de medios pecuniarios retardó por algún tiempo la realización de los trabajos; pero obtenida al fin por lo que respecta al conv. de Atocha, vio el público abierto el asilo destinado al v a l o r , á la lealtad y á premiar los sacrificios hechos en campaña, el 19 de noviembre de 1838, dia de cumple años de S. M. la Reina Doña Isabel IL. En San Gerónimo ofreció mas dilaciones el término de SUJ mejoras; mas alcanzado va en las localidades que debieran ocupar los gefes y oficiales, en el año de 1840, se hallaban amueblados y corrientes siete pabellones q u e , no llegaron á s e r – vir por haberse facilitado la entrada á algunos batallones de e j é r c i t o , y después al cuerpo de artillería con su parque y oficinas, habiéndoles quedado solo del segundo edificio el usufructo de la h u e r t a , y la casa para el hortelano con los pajares y cuadras para el ganado. El conv. de Atocha, que verdaderamente es el cuartel de Inválidos, ofrece un espectáculo lisonjero y una fundada esperanza de mas grandioso porvenir. En la parte nueva se ha construido unaespaciosa, clara y cómoda escalera, que da comunicación á los cuatro ffisos ó largas crujías de que se ha de componer por ahora a habitación de los soldados estas crujías dan al Mediodía y disfrutan de buen temple, sanidad y ventilación cada una de ellas está destinada á servir de estancia para una brigada de 100 hombres, v forma una sala tan estensa com o t o d a la fachada del edificio que mira paralelamente al camino de Vallecas tiene balcones hacia dicho p u n t o , y v i s t a s tambien hacia E. y O., y todas las ventanas con hermosos cristales que dan abrigo y luz á las alegres habitacion e s las puertas y ventanas están pintadas de verde al óleo; cada dormitorio tiene de 3 á 6 camas según su capacidad, y estas camas se componen de un gergon, un colchón, dos sábanas, almohada, dos mantas y colcha, y cada soldado tiene un cajón para colocar su ropa y utensilios de aseo c o mo cepillos, p e i n e s , ligeras e t c . las salas están esteradas en en el invierno, y entre balcón y balcón hay grandes camapes de madera pintada, y de trecho en trecho algunas sillas de paja. Hasta el d í a s e han habilitado completamente cuatro crujías para 100 hombres cada una, pero solo hay 2 de ellas amuebladas y ocupadas. Se ha construido tambien una grande y económica cocina con su fuente, y en su inmediación un espacioso y claro comedor , al cual se pasa el servicio desde el fogón mismo por una ventana esta magnífica pieza de comer está rodeada de mesas anchas y pintadas para las cuales hay manteles decentes, servicio de z i n c , y de loza cubiertos de hierro fino y demás. También se halla concluida otra grande pieza con e s t a n t e r í a , que sirve de almacén de vestuario, ropa blanca, zapatos, y chismes de limpieza, así como también otras vanas habitaciones para los diferentes usos del establecimiento. Ocurrida la muerte del duque de Zaragoza, se encargó la dirección de este establecimiento al no menos digno Sr. D. Pedro Villacampa, decano de los tenientes generales, y uno de los militares que en todas ocasiones, en las varias vicisitudes de su vida pública, se ha conducido con la lealtad y honradez que han reconocido cuantos, como nosotros, han t e n i do ocasión de cultivar su amistad desde nuestros infantiles años. Desde luego pidió y obtuvo permiso el Sr. Yillacampa para construir y habilitar en el conv. de Atocha un número de pabellones para gefes y oficiales, puesto que no podían usarse los de San Gerónimo por los motivos espresados; y habiendo emprendido la obra, bajo los auspicios del cuerpo de ingenieros, bien pronto se hallaron concluidos 25 de i i – chos pabellones cómodos y decentes, costeados por los fondos propios del cuartel, por no gravar en lo mas mínimo el presupuesto de la g u e r r a , merced ciertamente á la inesplicable actividad del comandante general, á cuyo anciano venerable se veía á todas horas del día escitar el celo de los trabajadores, y á la inteligencia y economía con que distribuyelos fondos de la casa. Tambien se han concluido un pabellón cómodo y decoroso, con vistas al paseo de Atocha para el señor director; local apropósito para secretaria, con habitación contigua para su encargado como tercer gefe del cuartel ; pabellón para el facultativo, capellán párroco y sacristán c a n t o r , y maestro de escuela de los inválidos.
El régimen interior de este es el mas apropósito para fortalecer su salud , curar hasta donde es posible sus heridas , y hacerles útiles á la sociedad la comida es sana y abundante, el aseo y limpieza estremados, el orden y disciplina escelentes. Todos los diversos c a r g o s , desde el gefe d i r e c t o r , hasta el del último ayudante, están servidos por veteranos, sin mas sueldo que el que les corresponde por s u d a s e ; dc suerte que en este punto no sirve de ningún gravamen al Tesoro nacional el moderado prest, de 5 r s . señalado á cada individuo, b a s t a , bien manejado, para su decente sostenimiento, á lo que contribuye en gran manera el haberle sido agregada la hermosa huerta de Atocha, en la que puede cogerse aceite, vino y hortaliza con alguna abundancia. El vestuario de los acogidos en el establecimiento es de buena calidad y construcción; se compone el de casa de un levitin color de castaña con botonesnegros pantalón celeste y gorra con un león bordado; el de calle diario es lo mismo, con solo la diferencia, de una blusa de paño azul obscuro con cuello encarnado y botón dorado en lugar del levitin; y el de gala, de levita y pantalón dc lo mismo y una cachucha. Su reglamento q u e , algunas dudas y dificultades habian hecho ilusorio por algun tiempo, se Mió por fin en el mes de noviembre del año 184-7, y en él se observa con delicia el buen tino que ha presidido á las bases de su organización, y sobre todo la magnanimidad de S. M. Ia Reina, cuyo augusto y sensible corazón sc lia complacido en crear un cuerpo compuesto de un número indeterminado de individuos, para que tengan entrada en el cuartel y participen de sus señalados beneficios, todos aquellos á quienes alcance el testo de la ley.
Creemos de sumo interés los tres estados que á continuación insertamos. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)
PARQUE DE ARTILLERIA (HISTORIA DE MADRID)
(San Gerónimo’. Habiéndose presentado en la corte de Enrique IV un embajador del duque de Bretaña, fue solemnizada su llegada con magnificas fiestas,que se celebraron en el Pardo por espacio de t r e s dias. Dispuso en el 4.° un torneo, el privado Don Beltran, y tuvo lugar cerca de Madrid, donde ahora está el puente v e r d e , frente á San Antonio, defendiendo un paso, á la usanza antigua , dicho privado tan á gusto del r e y , que mandó construir un monast.
en memoria»del suceso, que no fue á la verdad de tanta importancia como la que le quiso dar el pobre monarca Elresultado fue, que el conv. se fundó llamándose Ntra. Sra. del Paso, título que el mismo Enrique IV mudó en el de San Geror nimoel Beal, borrando asi el recuerdo profano y trivial que habia unido al naciente conv., cuya sít. era mal sana por estacausa fue trasladado en 1502 al sitio en que al preséntese halla, junto al Museo de Pinturas. Corresponde este suntuoso edificio á la época en q u e el estilo gótico declinaba, y el arco de medio punto empezaba á luchar con la ojiva, que fue vencida al fin por aquel en la primera mitad del siglo XVL. Una vasta y hermosa nave con crucero, labraua según el estilo llamado impropiamente gótico , y con nía exactitud ojival, fórmala iglesia de este insigne monast., viéndose repartidas á uno y o t ro lado del cañón 10 capillas, qu en la guerra de la Independencia fueron despojadas d e l s retablos y curiosas memorias sepulcrales que las adornaríai, quedando solo una p a r l e del ornato que decoraba la cap de San Juan, una de las mas bellas que habia en Madria concento del erudito Don Antonio Ponz en tiempo de e, escritor contenían las referidas capillas mucho ‘ 3 . u e n ? P g n U, observarno sucede así al p r e s e n t e , pues se h a l l a n ^ ^ das y faltas de todo , hasta de retablos. Restauraron’ m r . n . , a o n o U ;«1 A U ; „ — „ n ^1 „ „ f TV.IO m a u m . OUC C0n=’3 superior una g real en tiempo de Fernando VI, y en el se celebra la c e r e monia de la j u r a de los príncipes de Asturias, habiendo sido el primero que fue jurado en este monast. Felipe II, el año de 1528. Carece esteriormente este edificio del ornato de crestería, que graciosamente corona otros monumentos de su misma época. Sensible es que no se lleve á cabo el p r o yecto de trasladar á la referida iglesia la parr. del Retiro, pues se lograba de este modo asegurarla existencia de un edificio interesante, t a n t o por sus recuerdos históricos como por su arquitectura. En este monast. teñían los reyes un d e partamento al que llamaban cuarto de San Gerónimo , el cual comunicaba con la iglesia por la primera capilla del lado del Evangelio. Aun se conserva un patio de gusto clásico en el centro del claustro, que se halla saliendo por una puerta del lado de la Epístola. Hoy dia está convertido todo el e d i ficio y su iglesia en parque de artillería con todas sus oficinas y depósitos de armas.
SANTO TOMÁS (HISTORIA DE MADRID)
(Supremo Tribunal de Guerra y Marina).
La incomodidad que sufrían los religiosos enfermos del conv. de Ntra. Sra. de Atocha, por e s t a r í a n d c ¿ – viado de la v. , inspiró al bachiller Sto. Domingo y á Doña Ana de Artiaga su m u g e r , la idea de proveer á su remedio, á cuyo efecto legaron algunos bienes á dicho conv.
bajo ciertas condiciones, ordenadas á este efecto. Muerto el primero, tuvo necesidad su muger de cumplir lo mandado, f en su consecuencia dio 400 ducados y unas casas j u n t o á a iglesia de San Salvador, para que en una de ellas se leyese una’ lección de teología y dijesen ciertos aniversarios. La orden aceptó cl legado, y como la casa de la difunta no era á propósito, compraron otra con su precio en la calle de Atocha, que sirvió de base al conv. de Sto. Tomás, que hoy vemos al núm. 4 de dicha calle, en donde pusieron un vicario, el procurador general de la provincia, un lector y otro r e ligioso.
En esta forma estuvo algunos a ñ o s , hasta que por eí de 1583 , á instancia de fray Diego de Chaves, confesor de Felipe II, se consiguió desmembrar la casa de Sto. Tomás de la de Atocha, haciéndola priorato y facultándola para que se pudiera servir del número competente de r e l i giosos.
Por el año 1611 se pasó á este colegio la hospedería del monast. de Atocha; y en nuestros tiempos, después de la esclaustracion de los r e g u l a r e s , se destinó el conv. á cuartel de Milicia Nacional, á cuyo fin fue reformada su fachada en 1843, bajo la dirección del acreditado arquitect o , nuestro particular amigo, Don Juan Pedro Ayegui, el cual puso en el centro la portada que estaba á un lado, j u n t o á la iglesia propia del mencionado conv., y dio á toda la fachada un aspecto análogo con su nuevo destino. Desarmados los nacionales en ermismo año , ocuparon el edificio el Tribunal Supremo de Guerra y Marina con su archivo , la j u n t a gubernativa del Monte Pió Militar; y posteriormente la Auditoria de Guerra , y el ministerio de la Guerra cort su archivo. Todas estas oficinas permanecen cn la actualidad, menos el ministerio de la Guerra que se ha trasladado á Buenavista , debiendo hacerlo pronto tambien su archivo.
Consta la referida portada de un cuerpo con dos columnas dóricas á cada lado y bajo el medio punto que arranca del cornisamento que aquellas sostienen, habia un bajo relieve que ha desaparecido , como las estatuas y medallas que adornaban los dos intercolumnios. Los fustes de dichas c o lumnas, sirvieron con basas y capiteles jónicos en el bellísimo ingreso de los Mostenses. Las v e n t a n a s de este edificio tienen jambas, y corona el todo una balaustra sobre la cornisa con un sotabanco detras de aquella, elevándose en el centro un templete elíptico, formado por seis columnas y cerrado por un cascaron. En el espresado templete se hallan colocadas las campanas del reloj, cuya muestra se ve en el medio del sotabanco. Hállase dentro de esle edificio un espacioso patio, cuyos cuatro lienzos están hechos de granito ó sea piedra berroqueña por el corruptor José Donoso , por lo que ya se deja conocer, queeste patio noes un modelo de buen gusto. La escalera principal es la misma que usaban los religiosos
PALACIO DE BUENA VISTA (HISTORIA DE MADRID)
P a l a c i o d e « u e n a – v l s t a . Obra de los opulentos duques de Alba es el magnífico palacio que se levanta magestuosamente sobre una eminencia en lo último de la calle ue Alcalá cerca del Prado. Según el primitivo proyecto llama de tener este vasto edificio la entrada principal por la calle de la Emperatriz, mas tarde del duque de Alba, no existente en la actualidad, que estaba al N. entre el Bar- ^»¡H0 y las Salesas, sobre terreno que hoy corresponde á edificios situado en las calles del Saúco y del Almirante ; y en efecto llegó á construirse en dicha calle un ostentoso ingreso con verjas de hierro y la p a r t e de la casa cn que estaba la escalera principal, el magnífico oratorio y otras muchas piezas de las que ni aun las paredes maestras han Quedado. La célebre duquesa de Alba, doña María del Pilar teresa de Silva, que eclipsaba con su fausto á los primeros Personages de la corte de Carlos III y Carlos IV , rivalizando con la reina Maria Luisa, al decir de sus admiradores, ^ propuso hacer de este palacio una morada correspondente á su elevado rango é inmensa fortuna. Dirigía por l r j s anos de 4782 el arquitecto D. Pedro Arnal los trabajos j . 6 , 0 / 5 ^ 8 r a n fáb., en cuyos salones habia de colocarse la eihsima colección de pinturas de la casa de Alba, enriquecida con los estimables y numerosos cuadros de Yillnranca y Medina Sidonia , propios del esposo de la duquesa mericionada, el Sr. D. José Alvarez d e ‘ T o l e d o , poseedor e las dos indicadas grandezas. Al edificio que tan ricamente se trataba de adornar, habian de rodear jardines E°,r B?, S. y O., con varias fuentes, entre ellas una de pórmona C O n s Dos horrorosos incendios paralizaron estos planes, y des • truyeron gran parte de lo que estaba construido en dirección al N . ; de manera que la famosa duquesa murió á principios del siglo presente sin haber llegado á residir en el suntuoso palacio. No teniendo herederos forzosos aquella señora, dejó á varias personas sus cuantiosos bienes lib r e s , entre los que se contaba el referido palacio, que la villa de Madrid compró á los nuevos dueños y se le regaló á Godoy, en cuyo secuestro quedó comprendido. Forma al presente esta gran casa un rectángulo , con la fachada principal en la banda de S . , que ocupa una de las dos líneas mayores de aquel, y tiene 253 pies de frente con 64 1/2 de elevación. Esta fachada era la del j a r d i n , según el plan ant. y estaba á espaldas de la principal; consta de 4 ordenes de vanos, contando los de los sótanos, con 17 balcones en cada uno de los dos pisos superiores y tres menos en el entresuelo. Hállase-en el centro la portada con dos grandes hornacinas, y comprende en el cuerpo superior el cuarto principal y segundo, rematando el todo un frontispicio triangular que sienta sobre 4 pilastras istriadas de orden corintio. En esto solamente se diferencia esta fachada de las de E. y O. Atando con la base de dicho triángulo, sc estiende por uno y otro costado la cornisa.
Hay un zócalo de sillería en las tres fachadas mencionadas», sobre el que se levanta un cuerpo almohadillado de mampostería hasta la imposta que separa el entresuelo del piso principal, cuvos balcones se ven decorados con guarda-polvos v los del segundo con jambas. La fachuda de E . , que» ahora es menor que la de S., cuando Ponz publicó la segunda edición de su viage tenia la coulos siderable estension de 402 pies de linea horizontal, es d e c i r , unas dos terceras partes mas que al p r e s e n t e , lo que parecería difícil de creer si no lo asegurase el citado viagero, y no lo confirmasen los cimientos y muchos paredones de la planta b a j a , que aun subsisten y eran prolongación de los arranques, todavía existentes a los lados de la fachada del N . , cuyo centro decorado por 4 pilastras i s t r i a d a s , correspondía» á un suntuoso patio. El efecto que el conjunto produce no puede ser mejor, contribuyendo á ello su bella y magestuosa arquitectura, su ventajosa posición en t e r r e no muy elevado, la armonía de sus t r e s filas de balcones, y por último el que ningún edificio impide que se descubra desde fuera de Madrid Lástima es que no esté desmontado el espacio que media entre el palacio y la calle de Alcalá, en cuyo punto hay una portada moderna con tres ingresos, uno mayor en e f medio y dos menores á los lados con recuadros encima, y está labrada de sillería y agramilado. Entre ésta entrada y el palacio hay tres espaciosos caminos, ancho el del centro para carruages; mas estrechos, de asfalto, y recientemente construidos los laterales, que sirven para las personas. Al piso principal de este edificio da subida una escalera de piedra de un solo tiro que está decorada con 4 columnas dóricas de granito.
Muy exacto es cuanto dice Ponz sobre las deliciosas vist a s «que desde los balcones del referido palacio se gozan, pues á nuestro parecer no hay o t ro edificio en Madrid, incluso el Palacio Real, qué las ofrezca tan pintorescas y encantadoras el Retiro sobre todo presenta un aspecto singular En este edificio sc encuentra la dirección general de Ingenieros con su museo; la de artillería v caballería ; h a biéndose trasladado á mediados del mes de agosto ele 1847 el ministerio de la Guerra desde el conv. de Santo Tomás, que ocupó por algun tiempo después del incendio de la casa de los Ministerios, en donde antes residia.
