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TEATRO DEL MUSEO (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Alcalá núm. 27)En cl año oe 1838 so creó en la corte una sociedad Lírico-Dramática y literaria bajo la dirección de Don Félix López, la cual se ocupó desde luego en la formación de los e s t a t u t o s por los cuales debia r e g i r s e , que fueron aprobados el año 1840 y Publicados en 1842. Según el artículo primero , esta sociedad tenia por objeto fomentarla literatura, la música y d e – mas bellas a r t e s , proporcionando además útiles y decorosas diversiones. Los individuos de esta sociedad se dividían en 2 clases; socios de número y de m é r i t o , los que componían las 4 secciones de que constaba el Museo, y e r a n Literatura, Música, Pintura y Declamación. Las muchas personas, que en un principio se inscribieron en la sociedad, te dieron grande impulso v ofrecía desde luego los mayores Progresos, por cuva razón, v siendo el local cn que se celebraba sus sesiones algo reducido, sc trasladó en 1839 á la casa Conservatorio de Maria Cristina. Posteriormente, en 1841 •torio un t e a t ro esta sociedad, en la calle de Alcalá en el local que fue iglesia del conv. dc las Vallecas, en donde a c tualmente (181 o ¡ existe.El salón tiene 00 pies de l u z y 3 2 de ancho y el escenario 27 de luz por 42 de largo. Este teatro, n el cual trabaja hoy una compañía lírica bajo la dirección oeil maestro Don Juan Shoczdopole, contiene unas 600 localidades repartidas en 21 palcos, 90 butacas y 120lunetas. Las ecoraciones en número de 30 casi todas»son nuevas. Por circunstancias agenasá este lugar, la Sociedad Lírieo-Draatica formada por el señor López ha ido decayendo de su dn U 0 e sPl c r > d o r , y en eldia cl local del t e a t ro está ocupai ) c – P | 0 l . – u n a c^«)pa5ía públiea que da en él di» s nrieas, que a t r a en mucha concurrencia

TEATRO DEL CIRCO (HISTORIA DE MADRID)

(Plaza del Rey núm. 1 ). Hace pocos años que con el objeto de servir á las compañías gimnásticas (pie bajo la dirección de Abrillon , Paul y otros transpirenaicos vienen anualmente á ofrecer su habilidad á los madrileños, fue construido este teatro en la plaza del Rey, al fin de la calle de las Infantas, y en su construcción, aprobada para el objeto, se estuvo sin duda lejos de pensar, que algún dia habia de convertirse en teatro de ópera italiana , de baile serio, y hasta de verso. Pero la escasez de teatros de Madrid, y la progresiva afición del público, hizo habilitar este para dichos objetos, construyendo un escenario en uno de sus f r e n t e s , y procurando aproximar en lo posible lo demás á este nuevo servicio mas como deja conocerse, no h a podido ser esta variación tan radical, que no se resienta aun en todas sus partes del primitivo origen de su institución, pues ni su figura, ni sus dimensiones están conformes con las reglas ópticas y acústicas que exige un teatro , y en el ornato carece tambien de la suntuosidad y elegancia que requiere la escena de una c a pital notándose que las entradas sc hallan á los costados del escenario loque sena causa de un conflicto para la concurrencia si por desgracia ocurriese un fuego. Apesar de todo desde que el Señor Salamanca tomó á su cargo la empresa de este teatro , se vieron en el decorado déla escena , y en el adorno del edificio mejoras notables ; y al celo de este empresario, que procuró contratar lo mas notable de Europa en cl género de c a n t o , como son la Persiani , Ronconi, S a l v f y otros muchos célebres cant a n t e s , se debió quizás la preferencia que lo mas escogido y brillante d é l a sociedad madrileña dio á este, sobre todos ios demás t e a t r o s , en t é r m i n o s , que empezó á competir con ventaja con los del Príncipe y la Cruz.

Cerrado el edificio desde la última temporada del año ant e r i o r , parecía (pie debia permanecer así por mucho tiempo , atendidas las grandes pérdidas que habian sufrido las últimas empresas y el estado de penuria que esperimenta esta capital. Estas consideraciones hubieran retraído á cualquiera de acometer una empresa de tal magnitud en las circunstancias que atravesamos, pero D. Nemesio Pombo, joven resuelto y a t r e v i d o , concibió el proyecto de abrir de nuevo este t e a t r o , y para llevarlo á cabo lo tomó en arrendamiento en unión con D. Basilio Basili á principios de setiembre de 1848. Luchando desde luego con obstáculos de todo g é n e r o , díó principio la nueva empresa á una obra de adorno y embellecimiento del edificio, que fue ejecutada bajo la dirección del Sr. F o r n a r i , habiendo quedado ahora este coliseo mucho mas grandioso y brillante que lo ha estado jamás. Entre los adornos ejecutados merecen particular mención los de la bóveda, en que se ven sobre un fondo del mas brillante blanco relieves de oro formando un gran grupo en el centro del (pie está suspendida la magnífica lucerna para el alumbrado de g a s , v á cierta dist. una sencilla guirnalda y una esplendente corona de laurel que da vuelta por el estremo de la bóveda. Al mismo tiempo se ocupaba la nueva empresa en la formación de una compañía de ó p e r a , que no desmereciese de las que siempre se habían presentado en la corle. Por causas (pie sobrevinieron salió el Sr. Basili de la empresa y quedaron cn su consecuencia paralizados los trabajos por algun tiempo; pero Don Nemesio Pombo con su infatigable actividad , no descansó hasta tomar de nuevo el teatro , y asociado con Don Andrés Vila trabajó sin descauso hasta completar la compañía de ópera y formar otra de baile, enviando un comisionado al estranjero para que trajese las partes principales de una y otra. Entre tanto para apresurar la apertura del coliseo, se puso en escena con las partes que se encontraban ya en esta capital, la ópera del maestro Merendante La Leonora , dándose su primera representación el 20 de noviembre, en medio de la mas brillante v numerosa concurrencia. Pero no pudiendo representarse» las óperas modernas, hasta que no viniesen los artistas que se esperaban del e s t r a n j e r o , hubo que suspender las funciones. Estos han llegado y a , y la empresa ba puesto en ejecución algunas funciones líricas y de baile. Vario es el juicio de la prensa periódica; diferentes las opiniones de los que á este teatro concurren; se hacen comparaciones entre los artistas de hoy y los de otras épocas; nuestro humilde parecer, de poca importancia en e s ta materia es (pie el Sr. Pombo ha t r a i do las partes mejores que ha podido encontrar, y que estas forman dos Inicuas compañías , de baile v de canto.

TEATRO DEL PRINCIPE (HISTORIA DE MADRID)

(Calle del Principe núm. 31).

Este teatro es propiedad cicla v. de Madrid está situado en ía calle del mismo nombre sc construyó sobre el mismo t e r reno que ocupaba el llamado Corral del Principe en 17 i ri; mas habiéndose quemado á principios del siglo , se volvió á reedificar en 180!) bajo los planos del arquitecto Villanueva.

Es e s te teatro el mejor dispuesto y mas elegante de los que hay e n l a corte su foro es espacio; los camarines y demás dependencias interiores, aunque pequeños v en corto número, están bien repartidos , y no carecen de comodidad.

Tiene sin embargo, el grave defecto de no contar dentro del edificio talleres y almacenes, siendo preciso conducir diariamente las decoraciones y demás enseres desde grandes distancias , arrostrando muy amenírdo las lluvias, lo cual les hace desmerecer mucho mas, y mas pronto que el servicio á que están destinadas.

Las localidades en que está dividido este teatro son las siguientes 10 filas de lunetas principales que componen un total de 211- asientos, al precio dc 12 r s . v 8 mreales cada uno.

Dos filas de galería á la der. v otras dos á la i z q . , que componen en todo 404 asientos, á 0 r s . y 8 mreales cada uno.

, Quince sillones á la i z q . , v 45 á la der. al precio de 10 r s .

v 8 mis. cada uno. Cinco filas de lunetas de platea que t o r – ! man en total 100 asientos á 10 r s . y 8 m r s . , y 8 r s . y 8. mreales las demás. Ocho filas de anfiteatro, que hacen en todo 182 asientos á 8 r s . y 8 mreales la primera, y á 4 r s . y 8 mreales las restantes. Doce palcos bajos á 05 r s . y (i mreales cada uno; 42 id. principales á 01 r s . y 0 m r s .  8 id. segundos á i’J reales

6 mreales cada uno. A la altura dc estos últimos hay dos grandes palcos que se venden por asientos , cuya división es la siguiente 34 delanteras á 8 r s . 8 mreales cada una 32 asientos de segunda fila , y 30 de tercera á 0 r s . y 8 mreales cada uno.

La Tertulia que es el último piso está dividida cn dos p a r tes iguales, destinada la de la izquierda á señoras solas, y la de la der. á hombres solos cada parte está dividida en 30 delanteras á 8 r s . y 8 mreales u n a , y en 41 segundas, y 13 terceras á 4 r s . y 8 mreales cada una.

Hay «ademas en el piso principal un palco destinado á S. M. y dos que so reserva el ayuntamiento de Madrid, de mayores dimensiones que los demás del t e a t r o , puesto que el de S. M. tiene el tamaño de tres de los ordinarios, y cada uno de los del ayuntamiento el de dos.

Este teatro está muy rico en decoraciones, vestuarios y demás enseres para el servicio de la e s c e n a , debiéndose esta riqueza en su mayor parte al a r t i s t a empresario Don Julián Romea , que en los 7 años que ha tenido á su cargo la dirección del Príncipe , no ha perdonado medio ni sacrificio para ponerlo á la altura que reclaman los adelantos del siglo, y el público de la corte. Es el teatro del Príncipe, por los artistas que r e ú n e , por cl género de obras que en él sc representan, por la severidad en fin de su marcha en general, el primer teatro de España.

t’lt ¡mámente, no habiendo empresario que lo baya querido tomar por las escesivas cargas que sobre él pesan, sc ha quedado el ayuntamiento con la empresa , poniendo al frente de la dirección á los distinguidos actores los señores Romea , y La Torre , y la compañía toda se compone de lo mas selecto de los actores españoles. Todas estas circunstancias , y la de ser el t e a t ro á que hoy dia dispensa la moda sus favores , nos hacen creer sea el mas brillante y concurrido en la presente temporada cómica

TEATROS Y DIVERSIONES PÚBLICAS (HISTORIA DE MADRID)

e a t r o s y d i v e r s i o n e s p ú b l i c a s . No se -abe á punto fijo, cuando tuvo principio la representación de comediasen Madrid; pero si que las habia ya enlos primeros años después del establecimientodelacorte en esta villa, v en esta época debió ser ciertamente cuando brilló el famoso poeta Lope de Bueda, á quien un autor llama el embeleso de la corte de Felipe II y de quien el célebre Cervantes dice que se le vio representar siendo aun muchacho. En el a ño de 1568 se sabe ya que habia varias compañías dc comediantes, los cuales alquilaban un corral en la calle del Sol, y otros dos en Ja del Principe para hacer sus representaciones. En 1574, de resultas de un reñido pleito que medió entre dos cofradías que solicitaban el privilegio ele señalar puesto á los comed i a n t e s , y que terminó conviniéndose en ir en compañía, se reformó y alquiló un corral denominado de la Pacheea, situado en la calle del Príncipe á un comediante italiano llamado Ganasa, contratando con él que se habia de cubrir dicho c o r r a l , que no lo estaba, verificándose asi menos le patio-, el cual solo se cubría con un toldo para librarse del s o l , pues en aquella época las funciones eran de dia. También consta que por entonces sc rehabilitó otro corral en la calle del Lobo para la representación de comedias , y que por último fabricaron dos teatros propios, uno en la calle de la Cruz, y otro cn la del Príncipe; aquel en el año I57SL, y este en ef de 1582, cesando desde entonces el de la cMle del Lobo. Tal es origen de los t e a t r o s de Madrid; y creciendo sucesivamente sus productos basta un punto t a l . <pm }<,’ se arrendaban en 115.400 ducados por i- años desde •H>’-‘ 1633, fueron cargados con pensiones en beneficio de varios hospitales y establecimientos dc beneficencia , hasta qjj en 1638 se encargó de ellos la villa de Madrid, pagando una indemnización correspondiente á los hospitales. Desde c – toncos se suscitaron en diversos tiempos muchas pro i l i ciones contra las comedias , y aunque con mayor o l t n ^ _ trabajo . siempre triunfaron estas . valiendo para ello mucho él piadoso fin en que se invertía su producto. y ™ el reinado de Felipe IV se elevaron á mayor grado de op geo por la inclinación particular del r e y , llegándose a presente* no solamente en los corrales, sino en los salones de palacio, y en el nuevo suntuoso teatro del Buen-Retiro, resonando en todos ellos las producciones innumerables de Lope de Vega, Calderón , Tirso de Molina , Morolo, Solís, Rojas y otros infinitos que suministraban á la decidida afición del público un alimento inagotable. Pasó esta época; vino otra de privación, y apenas los últimos acentos de Cañizares, Candamo y Zamora lograron sostener el renombre de nuestro teatro en medio de aquel universal silencio. «La Talia Española, dice Jovellanos , habia pasado los Pirineos para inspirar al gran Moliere»; y cn t a n to ni el t r i s t e reinado de Carlos I I , ni las agitaciones de la guerra de sucesión que siguieron después , eran á propósito para h a cerla tornar á nuestra nación. Contribuyó después ¡i p r o longar su olvido la construcción del teatro de los Caños del Peral, en principios del siglo pasado, donde representaba una compañía de italianos, y mas que todo la afición que despertó Fernando VI á las óperas de aquella nación que se empezaron á ejecutar en este teatro y en el del R e tiro.

No eran ya las gracias sencillas del ingenio las que llamaban la gente á los t e a t r o s , sino el aparato de la escena, la magnificencia en los edificios y decoraciones y el sonido brillante y armonioso de las mas» escogidas orquestas, las vistosas danzas y todos los r e c u r s o s , en fin, que emplea el arte para la seducción de los sentidos. Los mas célebres a r tistas venidos de Italia y otras partes sorprendían con su habilidad. El t e a t ro de los Caños, mucho mas espacioso y elegante que los antiguos , e r a un sitio digno de t a n bellos espectáculos; pero dónde sobresalían estos hasta un punto de magnificencia sorprendente, era en el del Retiro , colocado enmedio de los estensos j a r d i n e s , que á las veces s e gún lo pedia el drama , servían de decoración , pudiéndose yer maniobrar en ellos tropas de caballería, y haciendo la ilusión tan verdadera, que desaparecía toda idea de ficcio n escénica. En t a n to los dos corrales de la Cruz y del Principe, ocupados por los mosqueteros y gente de broma, ofrecían un campo indecoroso de batallas continuas de los aficionados y s u s partidarios. La medianía de los a c t o r e s , lo mezquino de la escena, la ninguna propiedad cn trages y decoraciones, la poca comodidad de los c o n c u r r e n t e s , y mas que t o d o , lo soez y grosero de las piezas que por e n tonces sostenían la escena , bajo la iníluencia de los Cornelias y Zavalas, eran causas todas que reunidas produgeron en nuestro teatro el estado en que le pinta el célebre Moratin en La Comedia Nueva. Pero las medidas del gobierno que empezaron á alejar las causas físicas dc este desorden, arreglando la mejor disposición de los t e a t r o s ; el buen gusto que se estendió con las bellas producciones dc Morabu , Iriarte , Quintana y otros vario-; y finalmente la aparición en la escena de dos genios verdaderamente sublimes, la Rita Luna é Isidoro Maiquez, fueron bastantes á hacer ganar al t e a t ro el puesto que debia ocupar, y á llevarle entre nosotros á un cierto grado de decoro. La guerra de los franceses, la destrucción de los dos hermosos teatros del Retiro y los Caños, y las circunstancias turbulentas y poco apropósito que desde principios de este siglo ocuparon á España, hicieron sentir su influencia e n l a escena; y h a biendo desaparecido los principales t e a t r o s , los primeros autores y los actores mas distinguidos, volvió á caer cn una medianía t r i s t e , si bien no se resentía ya dc aquello falta de decoro, y propiedad que tuvo en cl «siglo pasado , pues aunque lentamente sc hacían sentir en ella los progresas del entendimiento, los adelantos de las artes , y el imperio, en nn , de la razón La afición del público, la aparición en la república literaria de muchos jóvenes y distinguidos poetas Y la de nuevos actores escelen’es, entre los cuales no podernos menos de citar á los señores Latorre, Romea. (Jarcia Luna y Guzman ; las señoras Matilde Diez, Llórente y La Madrid, volvieron a l a escena el perdido prestigio, y nunca, desdo la época de Felipe IV se ba observado en» ella tal abundancia dc producciones originales , tal brillo y elegancia en la ejecución, tal entusiasmo de p a r te del público. Por desgracia su incansable curiosidad no se satisface con las muchas obras de nuestros ingenios contemporáneos, y la moda que antes daba la preferencia á las antiguas comedias de capa y espada, niega hoy sus favores á ios ingeniosos enredos de Lope y Calderón , razón por la cual tienen que alternar harto frecuentemente en nuestra escena propia, los 7 7 7 autores franceses, el infatigable Scribe, los terribles lingo y pumas el clásico Delavigne y otros menos célebres , con quien tienen que sostener formidable competencia nuestros modernos y distinguidos autores dramáticos, cuyos nombres son bien conocidos y justamente apreciados «del público. La poca ó ninguna protección que h a s t a el dia han tenido las empresas de t e a t r o s y las escesivas cargas que s o bre ellos pesan , han sido causa sin duda alguna de que no hayan tenido efecto las subastas abiertas e l l o y 24 dc marzo del presente año de 1848; la primera por falta de Imitadores, y la segunda por no haberse considerado admisibles ninguna de las proposiciones que se presentaron, se acordó por el ayuntamiento se remitiese al gobierno el espediente original para que resolviese lo mas conveniente. Este paso produjo la real orden del 12 de abril por la que el Gobierno mando que el teatro del Principe quedase por el presente año Cómico á cargo y bajo la administración de la corporación municipal. Esta manifestó en contestación, la imposibilidad en que se hallaba de dar cumplimiento á la citada real orden, alegando varias razones , siendo la mas p r i n c i pal el mal estado de los fondos, y resultando de aquí varias conferencias entre el señor alcalde corregidor, la comision del ayuntamiento y el ministro de la Gobernación, en las cuales convencida la comisión del ayuntamiento por su p a r te de la necesidad de dar cumplimiento á la orden del Gobierno, y el ministro por la suya de que e s t a nueva carga era insoportable á los fondos municipales , se convino el ayuntamiento á tomar á su cargo la empresa del t e a t ro del Principe, ofreciendo solemnemente el ministro cargar en el presupuesto de gastos imprevistos de su ramo las cantidades que resaltasen en pérdida á los fondos municipales. Bajo esta principal condición, y otras de menor importancia que seria prolijo enumerar, p»rocedió la comision del ayuntamiento á formar la compañía, cuyo personal y mérito ya conoce el público, abriendo con ella el teatro el domingo de Pascua. Besulta, pues , que por primera vez en España (y ya e ra tiempo), el gobierno trata de proteger de una manera mas ó menos directa , pero positiva, el teatro n a cional, proporcionando recursos al del Príncipe para que pueda dignamente sostener el decoro del a r t e y dc los que a él se dedican en sus diferentes ramos; mantener nuevas las antiguas glorias de la escena española, y con ella el n o ble estimulo cielos que en el cha aspiran á igualadas, y abierta la escuela del buen gusto literario, de las costumbres decentes , de las tradiciones gloriosas, donde cl autor dramát i c o , o! actor y el público pueden acudir con provecho y aprender los linos ¡a verdadera elevación v la filosofía del a r t e , los otros el modo de interpretar las concepciones del poeta sin desvirtuarlas , debilitarlas ó trastornarlas e n teramente ; y por último, los espectadores á recompensar y apreciar con justicia el mérito del conjunto y dc cada una de las partes que componen el espectáculo cosa que tiene que aprender mas de l o q u e á la mayor parte les p a r e c e , y mucho mas q u e enseñar

CASA DE MANUEL MATEN (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Espoz y Mina «lím. 4. En la calle de Espoz y Mina á mano derecha e n trando por la Carrera de San «(Jerónimo, se encuentra la rasa perteneciente á aquel capitalista, construida en 4841 en parte del terreno que ocupó el conv. de la Victoria, que s<» describe en su lugar. Su planta, que tiene una figura muy regular, ocupa una superficie de 22,135 pies cuadrados, y la línea de su fachada es de 145 pies . formando tres pabellones salientes, uno en el c e n t r o de 47 pies de long., dos en los estremos de 18 pies cada u n o , y los dos t r a s – cuerpos que resultan intermedios de 31 pies cada uno. La decoración de esta fachada, que tiene la forma de un p e queño palacio, es sencilla, severa, magestuosa y seguido en ella constantemente en todas sus molduras v perfiles el carácter del orden dórico, que sobre el embasamento que forman las alturas del piso bajo y entresuelo, embellece las dc los pisos principal y segundo, coronando el edificio una proporcionada y graciosa balaustrada, ha construcción de esta casa es t an esmerada y entendida ciue, á juicio de algunos arquitectos, es el edificio mejor concluido de cuantos en Madrid se han hecho de muchos años á esta parte. Su distribución interior no desdice de su carácter e s t e r i o r , porque ademas de las habitaciones p r o ductivas en los pisos bajo, entresuelo y segundo, la del principal es elegante , cómoda v desahogada, pues la crujia principal en que hav grandes salones, tiene 24 pies de ancha igualmente que las otras laterales que forman el r e c i n t o del p a t i o , el cual tiene 70 pies de lado m e n o r , por 80 dc lado mayor, y en su centro se ha estado perforando un pozo a r tesiano, cuyo barranco llegó á la profundidad de mas de 600 pies, sin que haya dado’un buen resultado. La escalera para la habitación del piso principal es dc mármoles de d i – . ferentes clases y colores, así como los solados de la parte \ noble de la misma habitación. Las o t r a s escaleras para c o municaciones interiores, son en su construcción de varias formas y todas de peldaños y demás p a r t e s de madera. El proyecto de este edificio y la dirección en su construcción, es del arquitecto académico de mérito, y de número déla Real dc Nobles Artes dc San F e r n a n d o , í ) . Antonio Herrera de la Calle.

CASA DEL CORDERO (HISTORIA DE MADRID)

(calle Mayor núm. 1). Sc halla situado al principio de la mencionada calle inmediata á la»Puerta del Sol, por frente de la casa del conde dc Oñate. Este edificio se ha levantado sobre el t e r r e n o en que estuvo _el famoso conv. de San Felipe el Real, cuya área la señaló el mismo Felipe II el año de 1547. La iglesia de este conv. se quemó en 1718, p e r o s e reedificó nuevamente, aunque no de tan buen gusto como la ant. El claustro de este conv.

era una de las mejores obras que habia en Madrid., y todo él estaba fabricado de granito cárdeno ó piedra berroqueña, con 28 arcos sobre pilares cn cada uno de los dos cuerpos de que se componía. Hoy se ve e s t e local convertido en una manzana de casas edificada por el tan nombrado Maragato, D. Santiago Alonso Cordero , bajo los diseños y dirección del entendido arquitecto de la Academia de San Fernando, D. J . J . S. Pescador.

Dicha manzana se trazó ensanchando y regularizando notablemente las calles del Correo y de E s p a r t e r o s , que ant e s eran estrechas y mal alineadas, rompiendo una nueva calle por la contigua plaza de San E s t e b a n , y dejando otra plazuela al frente del costado izquierda de la casa de Postas, con el fin de colocar en ella la fuente que estuvo en la Puerta del Sol.

Todo el terreno del conv. quedó para edificar, según la alineación aprobada por el ayuntamiento; y se ha dividido en seis partes desiguales, labrando sobre cada uno de los solares una c a s a , de las cuales cinco forman un solo grupo, aparentando en el esterior ser una sola. La otra casa que tiene su frente principal á la calle de San E s t e b a n , no juega ya con las primeras, en atención á su mayor altura y áque tiene diferente decoración.

La fachada que da á la calle Mayor de 203 pies de línea horizontal y con 15 vanos en cada»piso, tiene en su centro un pabellón»(pie coge 5 huecos de medio punto con archiv o l t a , decorado con pilastras del orden jónico compuesto, el cornisamento arquitrabado completa el orden que comprende en su altura dos p i s o s , y forma el principal coronado dc un piso ático. La imposta del piso principal de estas casas corre á [nivel en todo el contorno de las fachadas disimulando el fuerte declive de las calles de Esparteros y del Correo por medio de dos pabellones laterales en cada una, con arcos que cogen todo el basamento, compuesto de los pisos bajo y entresuelo. ‘ .

Las 0 casas mancomunadas en luces y aguas, tienen bien alumbradas sus habitaciones por 7 p a t i o s , algunos de ellos bastante espaciosos, conteniendo todas en los pisos bajo, entresuelo, principal, segundo, tercero -y boardillas, Habitaciones cómodas , v algunas de ellas dc grande estension incluyéndose en este húmero las t i e n d a s , almacenesy grandes sótanos que contiene.

En el piso de la casa núm. 4 de la calle Mayor sc encuentra un establecimiento de baños públicos, con pieza cómodas y decentemente amuebladas, habiendo en algún’ de ellas dos pilas, y siendo todas de hermoso marmol c o i vetas rojas y amarillas de la sierra de San Felipe dc J a t r«-i de elegante forma v labradas con esmero. Estos baños e s ic bien surtidos de escelentes aguas, cstraidas por una noria, cuyo pozo no llega á 60 pies de profundidad.

La manzana de casas tiene 286 ventanas y 400 v e c , y el solar sobre que está construida, que como hemos manifestado al principio, era el conv de San Felipe, subió en puja cuando la subasta á cerca de 17 millones de r s . en p a pel por el decidido empeño , plausible por cierto, de nuestro querido amigo y compañero, T). Santiago Alonso Cordero, que deseaba levantar un suntuoso edificio con la crecida fort una (¡ue habia adquirido, aumentando así la riqueza pública, contribuyendo al ornato de la población y fijando su suerte y el porvenir de su familia, en una finca urbana de esta naturaleza , de esta importancia.

CASA DEL CONDE OÑATE (HISTORIA DE MADRID)

(calle Mayor, núm. 1 antiguo y 0 moderno). Se halla en la mencionada calle, y es notable únicamente por su estension y por servir de casa palacio á los señores condes dc Oñate, ocupando una s u perficie de mas de 34,000 pies cuadrados con 277 de línea •horizontal en su fachada principal que da á Ja calle citada anteriormente. Fue labrado este edificio en el siglo XVI y á esta época corresponde la menor de las dos portadas que t i e n e , sencilla y severa ; no sucede lo mismo con la mayor ó sea principal, que es un promontorio de. granito que se eleva comprendiendo todos los pisos de la casa. Como obra del período llamado comunmente churrigueresco , ofrece solamente que n o t a r l o improvo del trabajo material, que no está en armonía con lo elegante de la forma.

En el interior de este edificio se encuentra entre varias salas correspondientes al elevado rango de su ilustre dueño, el oratorio coronado por una cúpula en cuyo remate hay una cruz que domina toda la casa. Es e s te oratorio de planta circular con ocho columnas agrupadas de orden dórico, que forman tres entradas y cuatro tribunas

CASA DEL DUQUE ABRANTES (HISTORIA DE MADRID)

(calle de la Almudena núm. 1 20). Este edificio, cuya construcción recuerda los s i glos XVI yXVII está situado e n l a calle déla Almudena, presentando su fachada principal 122piesde línea horizontal. Hasidoreformado últimamente bajo la dirección del hábil arquitecto Don Anibal Alvarez , quien ha sabido dar á esla casa un aspecto nuevo y elegante sin desfigurar la severidad p r i mitiva , que está representada en la estructura de la misma y en las dos t o r r e s que la coronan. Embellecen los balcones seis escudos de armas que hacen muy buen efecto , pero que por su pobre materia prometen poca duración , como sucede conlas impostas y con toda la bien entendida decoración de este notable edificio, cuya portada de granito , si bien no corresponde por su arquitectura con el resto de aquel, ha sido conservada con mucho t i n o , cosa poco c o mún en nuestros dias por haberse introducido la costumbre de picar y alterar las portadas.

PALACIO DEL DUQUE DE VILLAHERMOSA (HISTORIA DE MADRID)

(plaza de las Córx ‘esj-núm. i En el estremo de la Carrera de Ssn Gerónimo y hermoseando la entrada del magnífico paseo del Prado, s e lev anta este suntuoso palacio, coastrúids a principios de e s -l e siglo por Dona Maria iPignaleli y Gonzaga , duquesa viuda de Villahermosa, madre del duque actual. Dio la traza y dirigió la obra D.Antonio López Aguado, el cual estuvo mas feliz en esta fabrica que en otras muchas, no porque se halle exenta de notables defectos.

Constituyela planta, próximamente, un rectángulo, y tiene la fachada principal en la mencionada Carrera con una portada que decoran dos columnas dóricas, en las que sient a la repisa del balcón central, cuya balaustrada es de piedra, y sobre el cual se lee la siguiente inscripción Amo DnL. MDCCCVL.

La materia de que está fabricado el palacio es solidísimo agramilado con los c a n t o n e s , testeros de crujía, impostas, jambas y guarda-polvos de balcones y ventanas de granito, de cuya materia es igualmente el cornisón. Dando frenle á un espacioso jardin se halla la fachada opuesta á la de e n t r a d a , y es la mas notable, por resaltar su centro casi todo de sillería y estar coronado por un elegante frontón , sobre cuyo vértice campean airosamente las armas ducales esculpirlas en piedra caliza con bastante primor. En el tímpano del espresado frontispicio hay una inscripción que dice ¡ In Eodem luco artis perfectionem el naturas oblectamentum Maria Emmanuela Ducissa de Villahermosa consociavit.

La fachada de mas estension de las tres que tiene este palacio es la que corresponde al P r a d o , y aunque no la mas adornada, es tal vez en la (pie luce cual en ninguna la r e gularidad, la sencilla y elegante decoración de los vanos, y ía escelente construcción malerial de este edificio, que e el mejor de Madrid, enlre los que existen de agramilado.

No podemos aplicar ai interior los justos elogios que h e mos tributado al esterior de este palacio, pues no se halla en él la grandiosidad correspondiente en muchas de sus partes. Ocupa en el patio el sitio principal del edificio frent e á la entrada, la suntuosa capilla ducal, que comprende en su altura, todos los pisos, y está cerrada por una linda cúpula, embellecida con elegantes casetones, y varios querubines ejecutados por el célebre Maella, de quien es igualmente el cuadro del altar, que representa el nacimiento del Hijo de Dios. Sensible es, que no llegase aquel entendido profesor á pintar las pechinas, cuyos bocetos tenia preparados.

La escalera es de piedra, y no carece de suntuosidad por su caja. Da subida á la» habitación principal, en la que se halla el magnífico salón de baile tan conocido del público. Es su planta un rectángulo, y eslá cubierto con una soberbia bóveda. artesonada y con lunetos ; fuera de este gran salón todas las demás habitaciones del piso dc que hablamos son muy reducidas, y no corresponden a la grandiosidad del conjunto y al coste de nueve millones de reales que tuvo este palacio.

Réstanos decir solamente, que el vasto y cómodo entresuelo c o n s t i t u y e l a habitación de verano, que en él vivió el duque de Angulema en 1823, y que en este palacio hay una hermosa colección de cuadros y tapices , é igualmente una biblioteca que comprende parle de la de los Argensol a s , propio todo dc la casa; pues de lo relativo al Liceo que ocupa este local se habla en otro lugar. Por último, es curiosa la colección de r e t r a t o s de los duques de Villahermosa, entre los que hay varios ejecutados por Esguarte

PALACIO DEL CONDE DE ALTAMIRA (HISTORIA DE MADRID)

(calle Ancha de San Bernardo número 48). Eutre los palacios que ha levantado en la corte la aristocracia española , ninguno hubiera igualado al magnifico de los condes de Altamira, si para ornato de la capital, para honra de aquella ilustre casav para recreo de los inteligentes se hubiera terminado. Hizo los diseños de esta grandiosa fáb. el inmortal D. Ventura R o d r í guez . habiéndose llegado á construir una p a r t e de aquella por la calle de la Flor Alta, en la que se ve, aunque muy r e ducido é incompleto, el vasto plan que habia formado R o driguez, según el cual la fachada principal del comenzado palacio sc habia de l e v a n t a r e n la calle Ancha de San B e r nardo con 200 pies de línea horizontal y 72 de elevación hasta la cornisa, coronando todo el edificio una balaustrada.

Debia constar esta fachada de 4 órdenes de v a n o s , i n clusos los sótanos, hallándose calculado todo con el mavor acierto para que resultase un modelo de elegancia y e s q u i s i to g u s t o . La diferencia entre Ja actual fachada por la calle de la Flor y la principal que no se llegó á construir , consiste, en que á la última hubieran decorado G columnas istriadas de orden compuesto en el centro y pilastras del mismo g é nero por uno y otro lado. La portada con 3 arcos de medio punto y 2 ventanas intermedias presentaría á la v i s t a del observador uno de los cuerpos mas lindos que se han ideado.

Todo el proyecto en íin era digno del incomparable D. Ventura, de aquel hombre singular, cuyas obras y c u yos diseños serán en todo tiempo elocuentes apologías de la arquitectura clásica, d é l a arquitectura que todo lo da hecho, en concepto de algunas personas, pero que en honor de la verdad, son pocos los que llegan á comprenderla y e s – presarla. Exagerado parecerá , á quien no tenga idea de la arquitectura monumental, el tributo que rendimos á la m e moria del esclarecido artista que mereció el honroso t í t u lo de restaurador déla arquitectura española; pero así lo e x i gen de consuno la imparcialidad y la justicia. Volviendo a palacio , solo nos resta d e c i r , que fuera del referido trozo de la calle de la Flor , cuyos balcones se hallan decorados con frontispicios semicirculares, y cuyas ventanas tienen bellísimo o r n a t o , lo restante del edificio es como la mayor parte de las casas de los grandes que solo se diferencian de cualquier casa particular en el tamaño. Hace pocos años sin embargo, se hizo en esta casa-palacio un portal espacioso adornado de a d t a n t e s y otras e s c u l t u r a s , y una escalera de 2 ramales al frente.

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