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ARCHIVOS DEL MINISTERIO DE GOBERNACIÓN DEL REINO Y DEL COMERCIO, INSTRUCCIÓN Y OBRAS PUBLICAS (HISTORIA DE MADRID)

(casa de la calle de Torija, número 14). En « » » cuando se creó el Ministerio de la Gobernación, se ioru este archivo con los papeles que vinieron de las otras & c r e t a r í a s , según los ramos que comprendia aquel; pero creado en febrero de 1847 el otro Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras públicas, necesariamente ha tenido que dividirse»aquel archivo en dos, debiendo ocupar este el piso bajo de la casa del Ministerio, en la calle de Torija, y el de la Gobernación el piso bajo de la casa de Correos, si bien actualmente no se na verificado aun la total separación de los papeles que á cada uno corresponde, por e s tarse arreglando las piezas en que ha de estar el último.

Los documentos custodiados en estos archivos datan por lo general del año 1720 , si bien en los referentes á la Inquisición los hay desde el año 1500 se refieren á los d i versos ramos de la adm. que forman las atribuciones de ambos Ministerios, y á los que se trajeron todos los que existían antes en las secretarías del Despacho v direcciones suprimidas. A no ser entre los papeles del archivo que fue de la Suprema Inquisición, y se están reconociendo ahora paulatinamente, no hay documentos históricos raros y de m é r i t o , pues están reducidos al gobierno y adm. dé los pueblos. Para el servicio de estos archivos hay en cada uno un a r c h i v e r o , 5 oficiales, y la correspondiente dotación de escribientes.

INSTITUTO ESPAÑOL (HISTORIA DE MADRID)

(calledi las Urosas, núm. 8). Esta sociedad , fundada en abril de 1839 por el marqués de S a u – 1¡, Don Basilio Sebastian Castellanos y otros literatos y a r t i s t a s , tiene por objeto principal la instrucción y educación del pueblo, proporcionando al mismo tiempo útiles y decorosas diversiones á los socios. Estos se hallan divididos en dos clases de mérito, que contribuyen al indicado objeto por medio de la enseñanza, y á cuyo fin están formadas las secciones de l i t e r a t u r a , bellas a r t e s , comercio, de declamación, música, gimnasia y b a i l e , y la segunda comprende á los socios de numero, que pagan 12 r s . mensuales para sostener el establecimiento; de cuyos fondos se destinan algunas cantidades por Navidad para socorrer á la indigencia y premiar á los a r t i s t a s que se distinguen en obras prevenidas por la j u n t a directiva, como tambien para premiar á los socios de mérito que sobresalen por sus obras en las esposiciones públicas ó en otros y determinados casos. Esta sociedad sostiene dos colegios, el uno con 200 niñas y otro con igual número de niños á aquellas se les instruye en todas las labores principales y de adorno de su s e x o , la música, el dibujo y baile, y á los niños, ademas de la primera educación como á las «niñas, se les proporciona clases de latinidad y Filosofía con los adornos de una educación e s merada.

Ál mismo tiempo, y con el mencionado fin de propagar la instrucción, sostiene el Instituto todo el año 16 ó 20 cátedras gratuitas de griego, árabe, hebreo, francés, italiano, inglés, literatura, geografía, astronomía, Filosofía, t a quigrafía , partida doble, matemáticas, arqueología, historia y otras, servidas todas por los socios de mérito costea tambien una escuela de a d u l t o s , en la que diariamente se enseña á leer, escribir y aritmética en las primeras horas de la noche á los artesanos pobres , criados de servicio y demás personas que en su menor edad no aprendieron tan indispensables conocimientos. El colegio de señoritas se halla bajo la inspección de una sección de damas á cuyas órdenes están la d i r e c t o r a , maestras de labores y profesores el colegio de niños corre á cargo de un socio director, individuo de la junta directiva, y de otro socio visitador, sin perjuicio de que en lo general todo lo respectivo á enseñanza y á la beneficencia estén bajo la salvaguardia de los inspectores superiores de beneficencia, que to son hoy los señores arzobispo de Toledo y patriarca de las Indias. Para proporcionar la útil y decorosa diversión de los socios, tiene el Instituto un t e a t r o , en el que celebran funciones los consocios al paso que ejercitan sus conocimientos, así en la literatura como en la música , en la declamación, baile y gimnasia. Para estos actos de recreo tienen los socios el derecho de entrada y el de un billete para señora, así como las socias el de ser acompañadas por un caballero.

De la reseña que acabamos de hacer, se desprende la idea de los beneficios que el público reporta de este establecimiento, que ha tenido no pocos contratiempos, luchando ahora con las dificultades que otras sociedades le presentaban, ahora con determinaciones del Gobierno, que le han puesto un grave compromiso. El Gobierno cedió en 1841 al Instituto el estinguido conv. de la Trinidad. La sociedad lo habia solicitado y obtenido como uno de los destinados á objeto de utilidad pública ; mas sin embargo, se vio p r e cisado en diciembre de 1843 á abandonarlo en pocas horas, con pérdida de los costosos gastos que en él habia hecho.

Pero los nuevos esfuerzos de la j u n t a directiva y la generosidad de su digno presidente el marqués de Sauli, evitaron no solo la destrucción de esta sociedad , sino es que ni un solo dia se notase la falta de las cátedras y colegios el marqués de Sauli construyó á su costa la magnífica casa y t e a t r o que ocupa el establecimiento en la citada calle de las Urosas, donde desde el 30 de octubre de 1845 continúa el I n s t i t u to llevando á cabo su lema dc Instrucción ij Beneficencia.

ACADEMIA ESPAÑOLA DE ARQUEOLOGIA (HISTORIA DE MADRID)

(calle del Olivar número 35). Esta academia actualmente científica, literaria y artística, es sucesora de la Sociedad Numismática Matritense fundada en L.° de Abril de 1837 por D. Basilio Sebastian Castellanos de Losada, bibliotecario a n t i cuario de la Nacional de Madrid, su conservador del g a b i nete y del museo de antigüedades y de medallas, y fundador de las primeras cátedras de arqueología que ha habido en España. En 4 de diciembre de 1839 se amplificó la Sociedad tomando el título de Sociedad Arqueológica Matritense y central de España y sus colonias, y por real orden de 5 de abril de 1844 la declaró S. M. la reina, Academia Española de Arqueología. El objeto de esta asociación es difundir por toda la nación el estudio y examen científico de las antigüedades en todos los ramos del saber; buscar y publicar las obras inéditas de autores españoles que merezcan ver la luz pública, siempre que versen sobre puntos arqueológicos é históricos ; evitar en cuanto pueda la destrucción de los monumentos antiguos españoles, y en caso inevitable pasarlos á la posteridad por medio de descripciones, dibujos y grabados; fomentar entre los hombres entendidos en a r – ueologia, sean de cualquier nación, una sociedad cuvos i n – ividuos se ausilien mutuamente en las obras científicas y literarias que emprendan y se presten una amistosa hospitalidad en sus viages; establecer un lenguage arqueológico universal; formar la estadística monumental de Europa y promover por último por cuantos medios sean factibles el progreso de las ciencias arqueológicas. Esta corporación científica se divide en académicos de mérito, de número, corresponsales y honorables. La primera clase se compone de profesores y escritores en la ciencia de las antigüedades; la segunda de los que se dedican á e s t e estudio y se sujetan á disertar sobre materias arqueológicas, los cuales ascienden á la clase de Mérito por los medios que marca el reglamento; los Corresponsales son los nombrados en las provincias y en el estrangero; la Academia dispensa la gracia de Honorables á las personas de cierto rango y categoría ó á los s o cios que se distinguen por algun servicio estraordinario de ínteres general en la ciencia. La Academia se divide en cuatro secciones á saber; una de Numismática paleográfica é inscripciones; otra de Artes y monumentos; otra de Etica y literatura y otra de Geografía é Historia. Todos los r a mos de la arqueología se reparten para la formación de e s pedientes entre las secciones, las que se dividen al efecto entre sí en los círculos que espresan las denominaciones anteriores.

Para el mejor éxito de los asuntos que t r a t a esta Academia y uniformar la ciencia en todo el mundo civilizado, formando un lenguaje técnico universal, tiene en la capital de cada nación, una Sección Arqueológica Española, compuesta de las notabilidades principales de la ciencia en el pais, cuyos nombramientos los hace la Academia. Tambien t i e n e u n a Diputación Arqueológica , en cada provincia de España y sus colonias , y otras subalternas en los partidos donde existen monumentos de consideración, ó en que han existido en lo antiguo ciudades de primer orden. Los embajadores, encargados de negocios, cónsules ó representantes españoles son individuos natos de las secciones estrangeras, y los gefes políticos de las diputaciones arqueológicas, así como’ los ministros de Estado y de Instrucción p ú blica, lo son de la j u n t a directiva de la Academia. Con el fin de estrechar mas los vínculos de afecto que deben unir á todos los académicos, establece el reglamento que se auxi- 8 2 7 lien mutuamente en sus v i a g e s , á cuyo fin , presentando un socio el título de t a l , se le nombre un amigo ó mentor amigable , para que le acompañe á ver todo lo notable y curioso que haya en el pueblo que visite y le proporcione los medios de las noticias que desee adquirir. El reglamento dispone tambien que se establezcan hospederias donde alojar cómodamente el primer dia y noche al académico viajero, y el modo de socorrerlo si hubiese sido robado ó le hubiera sucedido otra desgracia. La Academia tiene d e t e r minado el establecimiento do cátedras públicas gratuitas, una biblioteca, un boletin arqueológico . un museo de a n t i güedades, un monte pío de socorros mutuos entre sus asociados y la promoción de asociaciones españolas por medio de acciones para comprar los terrenos en que estuviesen situadas poblaciones antiguas, como para adquirir monumentos y objetos notables de la antigüedad. La Academia según su reglamento debe reunirse á lo menos una vez al mes á escepcion de los de julio, agosto y setiembre. En d i chas reuniones después del despacho, se discuten los- t r a bajos de los socios que presentan las secciones con su dictamen; se oyen las disertaciones que leen los académicos de número ó los que aspiran á s e r l o , pasando después á las secciones respectivas para su calificación é imforme. Discútese tambien sobre la estadística monumental, la tecnología ó lenguaje de la ciencia que va formando la Academia , ó sobre cualquier punto arqueológico anunciado en la sección anterior. La Academia se rige y gobierna por una j u n t a d i rectiva, compuesta de un director , un vice-director , un conservador, los comentarios que nombra la Academia, un secretario general, otro de correspondencia e s t r a n g e r a , un vice-secretaiio de elección del d i r e c t o r , un bibliotecario archivero-contador y un depositario de caudales. Al t e r m i nar cuanto hemos creído oportuno decir para dar á conocer el objeto útilísimo de la Academia Arqueológica , uo debemos pasar en silencio los nombres de los fundadores que ayudaron al señor de Castellanos en su formación, los cuales fueron ü. Francisco Bermudez de Sotomayor, catedrático de árabe y oficial de la Biblioteca Nacional, el art i s ta D. Pedro González Mate, célebre autor dramático, (ya difunto, y el escultor P. Nicolás Fernandez

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA (HISTORIA DE MADRID)

(Plaza Mayor núm. 30 y 32). Este interesante cuerpo , que tiene por objeto aclarar la verdad de los sucesos que la ignorancia ó la malicia han oscurecido, debió su origen á la casual reunión de varios amigos aficionados á las l e t r a s , que en conferencias privadas, trataron de investigar los diversos ramos de la Literatura, especialmente el de la Historia. Se constituyeron en cuerpo por el año 1735, organizándose interiormente ya adoptando las reglas que pudieran servirles de guia en el desempeño de su oujeto, aunque sin atribuirse carácter alguno público; consiguirron en 1736 que el célebre señor Navarro, bibliotecario mayor de S. M., les cediese una pieza d é l a Biblioteca Real para celebrar sus reuniones, hasta que aumentando el número de sus individuos, y aprovechando la feliz disposición que Felipe V mostraba por los establecimientos hteratios, determinaron solicitar su real protección. El éxito fue sin duda favorable, pues con fecha 18 de abril de 1738 , espidió este rey en Aranjuez 3 decretos , mandando por el L.° la creación de la Academia, .con aprobación de sus estatutos; concediendo por el 2.° á sus individuos el fuero de criados de la Real Casa, con todos sus privilegios, y disponiendo por el 3.° que continuase la Academia celebrando sus sesiones en la Biblioteca Real.

Permaneció allí algunos años, hasta que por decreto de 25 de junio de 1773, dispuso D. Carlos III se trasladase al piso principal de la casa Panadería, que acababa de comprar la Academia de Nobles Artes de San Fernando, en cuyo sitio continúa todavía. La esperiencia y el cambio de las circunst a n c i a s , enseñaron muy pronto que los estatutos antiguos necesitaban reforma, y en su consecuencia se dedicó la Academia á la formación de otros nuevos que fueron aprobados por real orden de 15 de noviembre de 1792. Estos son los que al presente r i g e n , si bien la corporación ha ido haciendo después algunas aclaraciones y aun adiciones, que bajo el nombre de acuerdos generales, forman una segunda parte de aquellos. Dichos estatutos establecieron 4 clases de académicos los de número, que debian ser 24; los supernumerarios que debian ser otros t a n t o s ; los honorarios y los corresponsales. Para entrar en estas dos clases no se exijia trabajo alguno literario; pero para ser admitido enla de supernumerario, debia el aspirante solicitarlo y presentar una muestra de su ilustración y conocimientos en los ramos del instituto, bien en alguna obra que hubiese publicado, bien en algun escrito, discurso ó disertación. Los supernumerarios ascendían á la clase de número en las vacantes que ocurrían, pero no solo necesitaban haber dado pruebas de aplicación y asistencia á las j u n t a s de la Academia y sus comisiones, sino también presentar un trabajo, nuevo y especial, escrito al efecto. El real decreto de 25 de febrero de 1847, ha dado una nueva organización á este importante cuerpo por él se ha aumentado el número de los académicos hasta 36; se ha suprimido la clase de supernumerarios; la de honorarios solo corresponderá en adelante , á los estranjeros, á quienes la Academia tenga por oportuno dispensar esta h o n r a , por sus méritos literarios o por otras circunstancias especiales. En real orden de 20 de marzo siguiente, y á virtud de lo espuesto por aquella, sobre el modo de llevar á efecto la reorganización del cuerpo, se .determinó que los españoles que lo eran honorarios, fuesen entrando en la clase de número, unos por antigüedad y otros por elección, conservándose la clase de individuos corresponsales , no mencionados en el decreto de 25 de lebrero , en el cual se disponia tambien que la Academia propusiese las variaciones que en su consecuencia hayan u nacerse en los estatutos vigentes de 1792. , Fija siempre esta corporación en su principal instituto a aclarar la verdad de los sucesos, desterrando las «buia* introducidas por la ignorancia ó la mala fé, y deseando con un laudable celo desembarazar el camino que conduce ai co nocimiento de muchas cosas oscurecidas por su antigüedad ó sepultadas por el abandono y el descuido; ha intentado desde su creación los mas atrevidos planes, que en un principio fracasaron por falta de medios pecuniarios , pues que entonces la Academia solo estaba sostenida con los esfuerzos de sus propios individuos. Algo mejoró en los años sucesivos , pero habiendo perdido después la mayor parte de aquellos y no pudiendo contar va con su apoyo ni con su influencia, estuvo á punto de desaparecer de la escena pública.

Tan lamentable estado no podia continuar por mas tiempo, y en su consecuencia, recurrió á la liberalidad de S. M., quien condescendiendo con lo que se le proponía r e fundió en la Academia, por el año 1743, los oficios de cronistas de estos reinos, dándole por via de dotación los sueldos que aquellos disfrutaban, y ascendia á 4,000 ducados; agregándole después en 1756 el oficio de Indias, dotado con 12,000 reales anuales, y que habia desempeñado el P. Sarmiento.

Con estos fondos v gobernada por los estatutos que se le habian dado, siguíó sus tareas con nuevos brios, haciéndose un lugar honorífico entre los mas notables cuerpos literarios de Europa. Entonces d i o principio á la formación de su preciosa biblioteca, así de impresos como de manuscritos; a su monetario y á la reunión de algunos monumentos de antigüedad histórica, cuyos objetos han ido recibiendo un grande aumento con nuevas adquisiciones, que ha hecho y hace cada dia la Academia, por donaciones que ha debido a la generosidad de los reyes, sus protectores, á los cuerpos literarios de todos los paises, con quienes está en la mejor inteligencia, y á muchísimos particulares que la han favorecido con sus producciones literarias, con monedas y medallas, con copias de inscripciones y de varios documentos , y con otros materiales que le han suministrado y suministran los archivos generales del reino, autorizados al efecto por disposiciones superiores.

El monetario que ha podido formar la Academia , es s o bre manera interesante, no solo por el gran número de monedas, medallas y medallones que comprende, sino por lo raro y curioso délas mismas, bien sea en la parte relativa á la colección particular de España, bien á la general de todo el Orbe. Debió un grande incremento á la adquisición del monetario del conde la Cañada , y fue verdaderamente notable la que hizo en 1847 de un gran disco dedicado al emperador Teodorico, todo de plata de la mejor calidad y de peso de 533 onzas y 6 ochavas, descubierto el 25 de agosto en una heredad inmediata al pueblo de Almendralejo en la provincia de Badajoz.

Una de las tareas á que desde sus primeros años se ha dedicado esta Academia, ha sido la de la ilustración de muchos puntos difíciles y dudosos de nuestra historia, sobre los cuales tiene así mismo un gran caudal de disertaciones trabajadas por sus individuos. Con el objeto indi— cadoy para dar la mayor autenticidad á sus trabajos, dispuso en otro tiempo Viaje» Literarios, á fin de examinar y cotejar los códices antiguos, é inspeccionar los monumentos que pudieran conducir á la averiguación exacta de la verdad histórica. Varios de estos viajes se hicieron al Escorial, al colegio mayor de Alcalá, ala biblioteca de la Sta. Iglesia de Toledo, á Cártama cuando estaban ejecutándose las escavaciones que mandó hacer el r e y ; á Cádiz. Ceuta , Mecida, Salamanca y Priorato de líeles , habiendo sido el mas interesante el que la Academia encargó á D. José Cornide, para visitar las minas del sitio conocido con el nombre de Cabeza del Griego, en el término de Saelices cerca de Ucles y á Talavera la Vieja; cuyo viage se halla impreso en el tomo III de las memorias que publicó esta corporación. La necesidad de estos viajes disminuyó notablemente con el nombramiento de académicos corresponsales en las provincia, a quienes se cometen estos encargos cuando lo exije la necesidad.

Fruto de dichos viajes, de la diligencia de los individuos del cuerpo y de otras personas ilustradas , celosas del bien y honor nacional, son las muchas é interesantísimas colecciones que ha adquirido y formado la Academia así en la parte diplomática y litológica , como en el ramo de antigüedades é inscripciones , y en el de monumentos de antigüedad romana, gótica y arábiga. Componen todas ellas un total de 830 volúmenes, los cuales forman un caudal inmenso de literatura, particularmente histórica, de que con la mayor generosidad hace partícipes la Academia 8 2 5 á los literatos, tanto nacionales como estranjeros, que gustan ó necesitan disfrutar de los materiales reunidos con tanto afán y diligencia.

Con este acopio de materiales, con los interesantes discursos que los académicos supernumerarios leian antes de pasar á ser de número, y con el aumento que Carlos IV d i o á la dotación de la Academia, se dedicó esta á la p r e paración de varias obras que debia imprimir, á fin de que se reconociese por todos su laboriosidad. Las que hasta ahora han visto la luz pública son varios tomos de Memorias , entre los que se encuentran cosas de sumo interés; las Partidas de D. Alonso el Sabio ; los opúsculos legales del mismo rey, que son el Espéculo, el Fuero Real; las Leyes nuevas y las del Estilo, el Diccionario histórico-críticogeográfico de las Provincias Vascongadas y Rioja; el Diccionario de voces españolas geográficas; el Ensayo sobre alfabetos de letras desconocidas, que se encuentran en las ant. medallas y monumentos de España, por D. Luis José Velazquez , marqués de Miraflores; el catálogo de los nombres de pesos y medidas españolas; l a s c a r í a s de Gonzalo de Ayora escritas al rey D. Fernando V desde Rosellon; el Informe dado al Consejo sobre la disciplina ecl. antigua y moderna, relativa al sitio de las sepulturas; los Epigramas latinos de D. Casimiro Ortega; la Disertación del Sr. Llórente sobre la Inquisición; las diversas oraciones gratulatorias con que la Academia ha felicitado á l o s reyes en su advenimiento al t r o n o , nacimiento de los príncipes ó infantes y otros sucesos famosos en 1765, 1780, 1783, 1789, 1816, 1833; el tratado sobre las monedas del tiempo de Enrique IV y su correspondencia con las actuales por el señor Saenz; un apéndice á la crónica de D. Juan I I ; la colección de Cortes antiguas de los reyes de León y Castilla, de que van publicados 38 cuadernos; v la Disertación del Sr. Navarrete sobre la historia de la Náutica.

Los proyectos ó planes de trabajos que ha intentado la Academia desde sus primeros años , son muchos en número y muy interesantes por su naturaleza y objeto. El primero fue el de un Diccionario histórico-crítico-universal de España; otro fue el de reunir y coordinar los materiales para formar unos Anales del tiempo ; otro el de escribir una Historia ecl. nacional; un Catálogo cronológico-histórico de los reyes de España desde San Fernando hasta el dia ; y otro de los varones insignes de la nación en l e t r a s , armas y p o – litica desde los Reyes Católicos; una Historia metálica de los reyes de España; una Biblioteca cronológica de la historia de esta nación; un Diccionario de voces arábigas geográficas usadas en lengua castellana; una Paleografía y Bibliografía españolas, y como parte de esta obra, la Paleografía arábiga e inscripciones cúficas; una Diplomática española; una Historia de Indias y otra porción de obras de sumo i n terés.

La enumeración de todos estos proyectos basta por sí sola para dar una idea de los esfuerzos que ha hecho y está haciendo este cuerpo para corresponder debidamente á la confianza de nuestros monarcas, que le han protegido, y al compromiso que tiene contraido para con la nación, que todo debe esperarlo de los respetables individuos, de que se compone esta corporación. La multitud de empresas que ha querido abarcar y su gran entidad dan á conocer cuánto tiempo, cuánto trabajo y sobre todo qué caudales tan exhorbitantes se necesitan para realizarlas, y qué dificultades t a n invencibles no han opuesto y continúan oponiendo á su ejecución las desgraciadas circunstancias de los tiempos y los escasos caudales con que la Academia cuenta para cubrir todas sus atenciones. Sin embargo, piensa dar á l u z , según lo permitan los fondos que pueda ir facilitándole el Gobierno, el tomo 8.» de las Memorias, que tiene ya preparado; las Crónicas de Fernando IV y Enrique Ivimpresas ya en mucha parte ; los cuadernos de Cortes antiguas de León y Castilla ; la colección de nuestros cronicones; los tomos»de la España Sagrada y Viage literario de las ;gl. de España, que tambien están preparados; la Historia de Indias de Gonzalo Fernandez de Oviedo, notablemente aumentada y corregida , y otros trabajos de diversa especie, pero todos concernientes á los objetos de su i n s t i t u t o . Fuera prolijo enumerar los nombres de los dignos españoles, que con sus vigilias y su material trabajo contribuveron á la formación de tan rico depósito , como posee la Academia baste indicar que ha tenido la gloria de con tar en su s e n o , como individuos suyos, á los varones mas insignes y á los mas célebres literatos

ESCUELA NORMAL DE INSTRUCCIÓN PRIMARIA (HISTORIA DE MADRID)

a calle ancha de San Bernardo núm. 80). Tuvo su origen en 4834, en cuya fecha se formó una junta suprema y directi va de la instrucción primaria, la que en vista de las n o t i cias y datos que poseia, se convenció de la necesidad de establecer escuelas normales en todas las provincias, para la formación de maestros de instrucción primaria, que })udiesen desempeñar con provecho, el delicado cargo de a educación moral, y de la instrucción del pueblo. Así se ordenó por la ley de 24 de julio de 1838 , estableciéndose en esta capital una escuela superior general, que hiciese veces de provincial para la provincia de Madrid. Desde su creación hasta la publicación de dicha ley , la junt a encontró mas ó menos apoyados sus laudables esfuerzos, por todos los ministros que se fueron sucediendo en el ramo de Gobernación, y que dieron diferentes reales órdenes con el objeto de llevar a cabo esta empresa. En 1837 se facilitó por el Gobierno el local, que habia sido anteriormente conv. de religiosas de Sta. Clara, en la calle Ancha de San Bernardo, donde se halla desde entonces establecida la escuela así las cosas, se resolvió definitivamente la instalación de la Normal central de esta corte, á cuyo fin se mandó por real orden, que cada una de las p r o v . , envíase dos jóvenes comisionados , para que hiciesen los e s tudios determinados en la citada ley, elegidos estos alumn o s , y sostenidos por las repetivas diputaciones provinciales.

Concurrió desde luego un gran número de estos discípulos, y en su consecuencia, se instaló la escuela con toda solemnidad el dia 8 de marzo de 1839. El número de alumnos en los años de 1840 y 41 fue de 70, los cuales hicieron notables progresos. Con estos discípulos se formaron después las escuelas normales de provincias, por cuyo medio se ha logrado ver reformada la primera educación en todo el pais , con ventajas conocidas, á pesar de las circunstancias difíciles de la época. En 1843, no habiendo ya alumnos sostenidos á espensas de las provincias , se ordenó por el Gobierno, que el número de discípulos pensionados por el Estado, para seguir su carrera en la escuela Normal, se fijase en 40. Por reales órdenes de 24 y 30 de junio de 1846, se dispuso tambien por ser escesivo el núm. de maestros de escuelas de instrucción primaria superior, que se r e dujese el de alumnos de la escuela normal primaria á 20 , y se estableciese en el mismo local un Colegio r e a l , ó sea una escuela normal de segunda educación, con otros 20 pensionados por el Estado , y destinados á la enseñanza ó profesorado de ciencias, siendo director de ambas escuelas el ilustrado Sr. D. Pablo Montesino, que lo era ya de la anterior. Se observa por esta relación que la escuela normal que fue solo de primera enseñanza, en el dia lo es de p r i mera y segunda. A la primera corresponden hoy 274 alumnos, inclusos los estemos, de ellos han sido aprobados 191, y declarados hábiles para obtener título de maestros de enseñanza superior; reprobados, ó que no han concluido la c a r r e r a , ó que han fallecido 4 7 , y 36 se hallan cursando actualmente. Los alumnos del Colegio real están divididos en tres secciones la 1 . a compuesta de 8 individuos para el estudio de las ciencias físicas y matemáticas; la 2 . a de 6, para el de la química, y la 3 . a de otros 6 para el de la Historia natural. Estos jóvenes estudian 3 años en las diferent e s cátedras de la Universidad, al cabo de los c u a l e s , si son aprobados, gozan de las ventajas siguientes 1 . a ser , sin mas ejercicios, licenciados en su sección respectiva, y r e gente de primera clase , entregándoseles los títulos con esencion de derechos 2 . a tener durante los 3 años siguient e s , un sueldo de 5,000 r s . , á no ser que se coloquen antes en la enseñanza, con otro igual, por lo menos. La escuela normal de 1 . a y 2 . a enseñanza , cuenta en el dia 55 alumn o s 49 de 2 . a , destinados al profesorado; 20 internos de primera para el magisterio, y 16 estemos de igual clase.

En esta escuela hay un d i r e c t o r , un vice-director, un inspector y 13 profesores, todos de real nombramiento el vice-director, desempeña ademas de una cátedra, las funciones de secretario contador ; el director é inspector tienen á su cargo diferentes enseñanzas, y hay tambien profesores auxiliares para los elementos de Física, Química é Historia natural. La administración y disciplina del establecimiento corren á cargo del inspector, á las órdenes del director. Las materias indispensables de enseñanza, son religión y moral, lengua castellana, a r i t m é t i c a , elementos de geometría, dibujo lineal, elementos de tísica, elementos de Historia natural, geografía é Historia, principios generales de educación moral e intelectual y física, métodos de enseñanza y pedagogía, lectura y escritura. Estas materias se han estudiado en dos años; pero por real orden de 7 de agosto de 1847 se dispuso , que en vez de los dos años, fuese de t r e s para los alumnos pensionados por el Estado.

En este seminario, se halla tambien establecida una escuela de niños dirigida por uno de los profesores ó maestro reg e n t e , donde los alumnos normales practican los mejores métodos y sistemas adoptados á esta escuela concurren ordinariamente de 170 á 180 alumnos, pobres la mayor p a r t e , á quienes se educa gratis á los pocos que hay de p a g o , se les exige una pequeñísima retribución, destinada á sufragar los gastos de t i n t a , plumas, papel, y demás.

SOCIEDAD ECONOMICA MATRITENSE (HISTORIA DE MADRID)

la Creación de la Sociedad Económica Matritense de Amigos del Pais, fue u n pensamiento dc los mas grandiosos, concebido en el año *?75 por Don Vicente de Rivas, Don José Faustino Medina Y Don José Almarza, impulsados por el celo de Don Pedro Hodriguez Campomanes, fiscal que era del Supremo Consejo de Castilla. Obtenida la competente licencia del Consejo para fundar tan útil establecimiento, invitaron los e s – Pasados fundadores á otros individuos para que se asociasen á ellos. En la primera conferencia celebrada con el fin oe darle el conveniente impulso, se reunieron con las mencionadas personas otra porción de lo mas instruido, notable é ilustrado de la corte. Verificada la r e u n i ó n , se instaló . a „ . , o c ‘ e d a d , celebrando su primera junta en dicho año en la casa de uno de los individuos que á ella pertenecían , hasta que á consecuencia de una orden del Consejo, el ayuntamiento franqueó su sala de j u n t a s á la Sociedad para que celebrase las s u y a s , como así viene ejecutándose desde aquella época. Instalada la Sociedad, y convencida desde su creación, que su primer objeto era fomentar la riqueza publica en sus tres fuentes principales, agricultura, artes y comercio, se dividió en otras tantas secciones, para aten- I c a d a una respectivamente y con especialidad á uno de •os ramos indicados enseguida formó sus e s t a t u t o s , que nerón aprobados por el Consejo, dando desde luego principio á sus tareas en beneficio público. Muy largo y prolijo sena el dar aquí una noticia circunstanciada de los muchos Y diversos asuntos de que la Sociedad se ha ocupado desde s u creación , fomentando la agricultura y las artes por cuantos medios han estado á su alcance, impulsando los adelantos de toda especie, propagando conocimientos ú t i – ‘ e s , proporcionando estímulos, ofreciendo y distribuyendo Premios á la aplicación y al t r a b a j o , anunciando otros anualmente por medio de programas sobre puntos interesantes que propone á la pública discusión y c e r t a m e n , propagando los nuevos inventos en los diferentes ramos de la industria y de las a r t e s á favor desmemorias y de periódicos destinados á este fin, atendiendo á mejorar la condición de las clases mas pobres, cuidando de su educación, y contribuyendo en fin todos sus individuos con el mayor celo á llenar los benéficos objetos de su i n s t i t u t o . Pero para dar al m e nos una idea de sus trabajos, se referirán sucintamente algunos de los mas notables. A la cabeza de estos puede colocarse el célebre informe sobre Leg agraria, resultado de muchas y de muy detenidas meditaciones de la Sociedad, en el espediente formado con dicho título, cuyo informe fue redactado por la hábil y entendida pluma de su i n dividuo , el distinguido literato Don Melchor Gaspar de Jovellanos, y dirigido al Consejo de Castilla en 3 de diciembra de 1794. Este informe inauguró desde luego una época de progreso en la economía política-nacional, combatiendo muchas preocupaciones y funestas prácticas que se oponían al libre desarrollo de la agricultura y de la industria; y sent ó , puede decirse así, las bases del sistema de progreso y de mejora, que forman el espíritu de la a s o c i a c i ó n q u e ha seguido constantemente, propagándolo por todos los m e dios posibles. Así e s , que la Sociedad ha pedido diversas veces al Gobierno la franquicia para la introducción de varios artículos, especialmente de nuestras colonias, la l i bertad de comercio en algunos puestos de e s t a s , y otros diversos objetos no menos interesantes, habiendo conseguido las mas veces la adopción de las medidas por ella propuestas.

Con el mismo fin, y siguiendo el espíritu de protección y de fomento, que sin interrupción le ha dominado, ha evacuado y evacúa de continuo los muchos informes q u e , ya por el Gobierno, ya por las autoridades se le han pedido y piden sobre asuntos de interés público. Ha hecho y hace la Sociedad esposiciones muchas y muy diferentes, sobre asuntos de interés público, entre las cuales pueden citarse r e cientemente la que con el éxito mas favorable dirigió al Gobierno sobre la abolición de la prueba de limpieza de sangre, que se acostumbraba á exigir en diversos establecimientos, y para entrar en ciertas c a r r e r a s ; y la que con suma oportunidad dirigió á las Cortes sobre la abolición del diezmo.

Otros puntos gravísimos tiene pendientes de examen ó d i s cusión , siendo entre ellos el desestanco de la s a l , ó su arreglo en beneficio de la agricultura y de varias especies de industrias; el de la legislación necesaria para el a p r o v e chamiento de las aguas de los rios y arroyos que debian fecundizar el suelo del p a i s , no perdiendo de vista aun aquellos objetos al parecer menos importantes; pero que interesan sin embargo por algun concepto al bien público, como lo fue por ejemplo, el plantío de á r b o l e s , no solamente en Madrid, en donde tuvo la gloria de haber plantado uno de sus primeros paseos, ofreciendo así un ejemplo que imitar en todos los demás que al présense hermosean los alrededores de la c o r t e , sino tambien en los pueblos inmediatos, en las demás provincia y en los caminos de esta.

La Sociedad ha creado diferentes establecimientos de instrucción y de beneficencia, siendo dignos de notarse el de Escuelas patrióticas de hilados y t e j i d o s , el colegio de sordomudos y ciegos; las cátedras de taquigrafía , de economía política, de paleografía, de e s t a d í s t i c a , de economía industrial todas ellas fueron las primeras que se establecieron en e s ta corte para dichas enseñanzas, y de las cuales las dos primeras las adoptó el Gobierno, dotándolas é incluyéndolas en el plan general de estudios. A petición de la Sociedad se mandaron establecer ocho cátedras de agricultura en diferentes puntos del r e i n o . A la Sociedad Económica Matritense se debe el establecimiento del actual Ateneo de Madrid y de la Sociedad para propagar y mejorar la educación del pueblo , que lo verifica por medio de las cinco escuelas de párvulos que tiene en la c o r t e , que t a n tos beneficios está produciendo, y cuyo ejemplo se ha e s tendido ventajosamente por toda» la Península. Así mismo creó desde un principio la Junta de Damas, que forma una sección de la Sociedad, la cual ha estado dedicada siempre á cuidar de los establecimientos de beneficencia y educación de su sexo. No es posible en un artículo indicar todos los benficios de que el público es deudor á esta Sociedad .patriótica baste decir, que hasta el presenta serán muy pocos los asuntos de interés general de que no se haya ocupado y ocupe, unas veces, como ya hemos dicho, por c omision especial del Gobierno, otras por informes pedidos por las primeras autoridades del Estado y otras por propuestas ó á invitación de algunos de sus individuos. El n ú mero de sus socios ha sido y es sumamente estenso, pues se cuentan actualmente hasta 280, sin perjuicio de los que sucesivamente pretenden su admisión, y son recibidos cuando reúnen las condiciones requeridas en los estatutos.

Entre sus diversos socios han figurado siempre sugetos de los mas notables por diferentes conceptos, pertenecientes á todas las c l a s e s , gerarquías y condiciones, habiendo honrado sus listas los r e y e s , como protectores y socios déla corporación, y los príncipes de la real familia, como individuos de ella.

ESCUELA DE PARVULOS (HISTORIA DE MADRID)

Esta institución que planteó el fabricante y filantrópico inglés, Robert Owen, y que desde luego admitieron y han mejorado casi todos los e s t a dos de Europa, no era desconocida en España desde muy antiguo existían entre nosotros las escuelas de párvulos con el nombre de Amigas, en las q u e , sin distinción de s e x o s , se recogían los niños de corta edad , cuyas madres podian dedicarse á á sus quehaceres, sin temer por la suerte de sus hijos ; pero tambien es verdad se exigia una pequeña retribución, que á veces no podian satisfacer, y que era muy escasa la instrucción que se daba en aquellas escuelas. Desde 1834 principió el Gobierno á mirar con algun interés la instrucción pública , t a n abandonada en aquella época, y desde entonces entró en sus planes el establecimiento de las escuelas de párvulos; mas la situación en que se halló por efecto de la guerra civil, no le permitió realizar este proyecto que confió á la Sociedad Económica Matritense, por real orden de 24 de mayo de 1838 , encargándola formase una asociación destinada esclusivamente al establecimiento y propagación de estas escuelas. Aquella corporación hizo una invitación general á los habitantes de Madrid, y el 15 de julio del mismo año se instaló la Sociedad para propagar y mejorar la educación del pueblo 582 socios reunieron muy en breve 1,320 acciones, y en 4 de agosto de 1839 habia 4 escuelas con unos 480 párvulos la primera se estableció en la calle de Atocha, y á pocos dias se encontraba capaz de competir con las mejores del estranjero á ella siguieron otras no menos notables y la a b i e r t a con tanta oportunidad en la Fábrica dc Tabacos.

La falta de recursos y la poca seguridad de poder reunir fondos suficientes para sostener las escuelas, obligó á la Sociedad á limitar el establecimiento de las que ella misma consideraba indispensables en Madrid; tambien se vio precisada por varias causas, á suprimirla establecida en Chamb e r í , de manera que desde 1841 al 46, solo mantuvo 5 escuelas, y en la última fecha cedió 2 al ayuntamiento; pero aun cuando la Sociedad nunca pudo organizar ni sostener en esta corte el número de escuelas que exige la población, consiguió el objeto para que fue instituida, pues considerando que la mayor dificultad para organizar la enseñanza de los párvulos seria la falta de maestros, determinó dar ala escuela de la calle de Atocha el carácter de normal, y de ella ha salido un gran número de maestros que repartidos por las provincias, dirigen las establecidas en ellas. Y no contenta la Sociedad con este medio encargó la formación de un Manual de la enseñanza de párvulos á una comision de que formaba parte el Sr. D. Mateo Seoane, actual secret a r i o , y que tan relevantes servicios ha prestado á la instrucción del pueblo, con sus grandes conocimientos y asidua laboriosidad. Publicado este manual, ha contribuido á estender la enseñanza, dándola á conocer hasta en sus mas pequeños pormenores.

A los 3 años de la existencia de esta Sociedad, las suscriciones voluntarias de 20 r s . anuales , que al principio ascendían á 1,500 duros, fueron bajando, de manera que en 1844 solo se recaudaron unos 18,000 r s . , decadencia cada vez mas notable y que hubiera obligado á la junta directiva á suspender en todo ó en su mayor parte la enseñanza, sin los auxilios extraordinarios qué ha sabido proporcionarse entre ellos debemos citar la donación hecha por su dignísimo vocal D. Francisco del Acebal y Arratia, del sueldo de la plaza de consejero provincial, aplicada por mitad al sostenimiento de las escuelas y sociedad económica. La Junta ha tenido que luchar tambien con dificultades de otro géner o , pues habiendo el Gobierno donado en 1845 alas monjas que antes lo ocuparan, el conv. de la calle de Atocha, exigieron aquellas se sacase del edificio la escuela normal de que hemos hablado; y la J u n t a , que aun cuando hubiera mirado con indiferencia las cuantiosas sumas invertidas en el establecimiento, se hallaba sin recursos para plantearla en otro l o c a l , se vio obligada á resistir las instancias délas religiosas , para impedir Ta completa destrucción de la primera escuela de párvulos de España e s t a resistencia produjo un pleito, que después de largos trámites y considerables g a s t o s , terminó por un acomodamiento , quedando la escuela en donde fue establecida.

Finalmente, la sociedad sostiene hoy t r e s escuelas que son la normal, de que acabamos de h a b l a r , llamada de > ir i o , en memoria de un célebre español, establecido en Alemanía, que dejó 40,000 r s . con el fin de fundar en España esta clase de instrucción; la s i t . en la calle del Espino qn tomó el nombre del Sr. Montesino, y la de la calle de velarde , que lleva el del Sr. Arias, por los servicios n e c r o s , la Sociedad por estos recomendables vocales de su jun directiva. , v El número de párvulos que concurren á estas escuetas v. á las que están á cargo del a y u n t . , es alterable , conforme las estaciones, pues disminuye bastante en el invierno por I dias de lluvia ó escesivos trios, sin embargo, vamos á p r e – la imposibilidad de llevarlos á los establecimientos en los | sentar el

ESCUELA PIA DE SAN ANTONIO ABAD (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Horraleza núm. 69). Este colegio tambien de Padres escolapios ue fundado sobre las ruinas del edificio , que en aquel p u n – 1 0 ocupaba la antiquísima orden antoniana, cuya área y e scombros cedió el monarca en 1755 á los Padres escolapios , q u e provisionalmente tenían establecidas escuelas Sratuitas en la calle de Fuencarral, con el nombre de Colero Calasancio. Bajo los auspicios de aquel monarca, y con l 0 s esfuerzos de los hijos de Calasanz se edificó el vasto y suntuoso edificio, en que hemos dicho sehalla el colegio dé ‘To!/ ^ n t o n ‘ a^ c u a i s e trasladaron con solemne pompa en * <9* los Padres escolapios. En la descripción del templo n ° s limitaremos á manifestar que fue construido con a r r e – . glo á la traza que d i o el conocido churriguerista D. Pedro Bíbera, y á pesar de haber sido reformadas las fachadas y la decoración del interno, tiene detectes que es imposible remediar , como son, la planta que es desgraciadísima, y la estructura del alzado que corresponde con aquella. El r e tablo mayor consiste principalmente en un cuerpo con cuatro columnas corintias ; y el ornato de todo el templo consta de pilastras compuestas. Un cuadro que se halla colocado en uno de los retablos del lado de la Epístola , es obra de D. Francisco Goya, siendo el único objeto digno de particular atención , que se encuentra en este sagrado recinto representa al esclarecido fundador de las escuelas pias , recibiendo la comunión, seguido de infinitos niños.

Hay en esta iglesia mucho esmero en el culto. En este colegio ademas de las habitaciones para los profesores religiosos, distribuidas simétricamente en dos espaciosos claustros, hay dos departamentos, destinado el primero para morada y enseñanza de los seminaristas, y el segundo para la i n s trucción de los alumnos estenios con total independencia, sin embargo de estar unos y otros subordinados á una sola autoridad rectoral; hay ademas un salón de estudio de 114 pies de long. , 16 (le altura , y 23 de lat. con grandes ventanas , y alumbrado de noche por l i lámparas modernas; una capilla espaciosa para los ejercicios ele piedad y religión, con un cuadro de las escuelas justamente celebrado gor los mejores a r t i s t a s , en su sencillo pero elegante retalo ; una galeria corrida donde se presentan á un solo golpe de vista todas las cátedras del seminario; 5 salones para dormitorios, dos de ellos de 190 pies de long. , y r e p a r t i mientos bien entendidos, dejando independientes las alcobas; 4 espaciosos corredores ó galerías, y un gran patio para r e c r e o ; un comedor capaz de 170 cubiertos, y finalmente otras varias piezas de servicio todos con una»esmeradísima limpieza. Este seminario posee tambien un buen gabine de física , con todos los medios auxiliares para la primera y segunda enseñanza (pie se da por acreditados profesores, y con la ampliación de otros ramos de bello adorno, propio del rango á que pertenecen los seminaristas, entre los cuales se hallan los hijos de muchos ilustres d e s graciados que el Gobierno ó el’ rey han querido , costeándoles la educación, premiar en ellos las virtudes y servicios de sus padres. El número de los alumnos internos no baja de 100, y no cesan de solicitar su admisión otros muc h o s , aun antes que resulten vacantes. Pero el celo é interés que los escolapios se toman por sus educandos, no se reserva para solo los seminaristas; con la misma asiduidad y esquisito esmero se dedican á la educación gratuita de 600 a 700 niños de la clase menesterosa de lii sociedad, dándoles la primera enseñanza con toda estension en 6 diferentes cátedras , y suministrando el alimento y los i n s trumentos necesarios á los niños pobres de sus escuelas.

En suma, los escolapios han contribuido en mucho a la educación del pueblo de estas escuelas han salido muchos de los ilustres personajes que han figurado en nuestros días entre los miembros del Gabinete , en los cuerpos colegisladores y en los altos destinos de la nación. Conocidas son nuestras opiniones en favor de este i n s t i t u t o por él hemos hecho cuanto nos ha sido posible y alguna parle hemos t e nido en su salvación, cuando por ciertas personas se le combatía. Por lo mismo deseamos que en San Antón y San Fernando, en Madrid y en los demás puntos que la escuela pia tiene colegios , sea cada vez mas esmerada la educación, mas sólida la inslruccien, á fin de que no decaiga la importancia de t a n útiles establecimientos literarios. Por lo mismo que somos apasionados de la escuela pia, sentiríamos que desmereciesen sus colegios. No lo esparamos; pero así debemos esplicarnos los Padres escolapios saben que estas palabras son la espresion de nuestro cariño á la escuela pia donde largos años recibimos útilísimas lecciones

ASOCIACIÓN DE GANADEROS (HISTORIA DE MADRID)

(calle de las Huertas , núm. 30.) proceed del a n t . honrado Concejo de la Mesta general de Castilla, León y Granada, cuyo origen no se sabe con esactitud, y se cree coetáneo de la independencia del Condado de Castilla. Su fundación debió ser en t i e r ra de Soria ; pues la cuadrilla de ganaderos de la ciudad de este nombre era la primera del Concejo de la Mesta. El p a r t . ó cuadrilla general de las sierras de Soria , que comprendía las cuadrillas particulares de ganaderos de los o b i s pados de Calahorra , Osma , Sigüenza , e t c . , era tambien el primero de los cuatro en que se dividía la jurisdicción del dicho Concejo. Debió luego estenderse ú la sierra de Cuenca , que comprendia el segundo partido ; y á la de Segovia, que daba nombre al tercero. El c u a r t o , titulado de León, pudo formarse á consecuencia de la unión de este reino con el de Castilla. Lo que resulta de cierto , por los documentos legales mas antiguos, que son del r ey Don Alonso el Sabio , es que ya en tiempo de su padre Don Eernaudo el Santo , existia la institución del Concejo de la Mesta de los pastores de su Reino; que trashumaban los ganados por las cañadas destinadas al efecto, yendo á los estreñios que se celebraban mestas (esto e s , j u n t a s generales de g a naderos) , el dia L.° de enero en Montemolin , y en otras épocas del año en los lugares que en aquel se señalaban; que en ellas se hacia acuerdos on real servicio y provecho de la t i e r r a , para la guarda de los pastores y de sus cabanas , y de sus m e s t a s ; que nombraban alcaldes para cuidar de su ejecución , exigiendo prendas á los inobedientes; y que el rey tambien nombraba unos jueces suyos llamados entregadores (esto e s , reintegradores), para dispensar la real protección y defensa á los pastores y ganados, y auxiliar la jurisdicción de los alcalaes de la Mesta. La reunión de las juntas generales se redujo después á 2 veces al año , una por invierno en las provincias meridionales, y otra por verano en las s i e r r a s , cuyo método se observaba ya en tiempo de los Reyes Católicos sucesivamente fueron retrasándose hasta primaveta y otoño, y últimamente se fijaron para empezar las primeras el 25 de a b r i l , y las segundas el 5 de octubre, debiendo durar unas y otras por lo menos ocho dias. Muchas veces en el siglo pasado , así en p r i mavera como en otoño se reunieron en esta c o r t e . Las últimamente celebradas fuera de ella, se tuvieron en Léganos por primavera en 1795. Desde otoño dc aquel año se han celebrado constantemente en Madrid. Cuando estaban reunidas las Cortes, al mismo tiempo que el Concejo de la Mesta, enviaban á este uno de sus procuradores ; y cuando no estaban abiertas, la Diputación de los Reinos comisionaba uno de sus individuos.

La jurisdicción y acción del Concejo de la Mesta se fue entesdiendo con la restauración cristiana á todas las tierras de la corona de Castilla y de León, incluyendo por fin el reino de Granada al tiempo de su conquista pero no comprendía el reino de Galicia, las provincias de Asturias y Santander. La Comunidad de Sta. Maria de Albarracin y la de Teruel con sus sierras se incorporaron tambien en la Mesta general de Castilla en lo antiguo , perteneciendo al partido ó cuadrilla general de Cuenca. Mas modernamente se agregaron algunas cuadrillas subalternas de ganaderos del reino de Valencia, en Vivél, Chiva, Castellón vBenicarló.

La jurisdicción real de los Alcaldes mayores entregadores se dividía igualmente en cuatro partidos con los citados nombres de Soria, Cuenca, Segovia y León; y fijaban sucesivamente sus audiencias en tas provincias y pueblos que se les designaban, según lo exigía la conservación de los derechos y servidumbres de los ganados, que el r ey les t e nia encomendada. Aquel elevado oficio tuvo varias formas unas veces se confirió á las personas mas principales del reino; otras veces estuvo enagenado de la Corona, con facultad de nombrar Tenientes. En tiempo de Alonso XI, lo tenia Iñigo López de Orozco cuando sc trajeron la primera vez en las naves carracas las pécoras de Inglaterra d España; y el r ey Don Pedro se lo dio á Fernán Sánchez de Tovar, quitándolo á Juan Tenorio, todos personages ilust r e s de su c o r t e , como escribía el Bachiller Ciudad Real en su epístola 73. En 1568reasumió el r ey dicho oficio, indemnizándose á su poseedor el conde de Bucndia, por la Mesta.

Después se eligieron los 4 entregadores á propuesta del consejo de Castilla ó de su p r e s i d e n t e ; y últimamente á consulta de la Cámara. En 1796 fueron suprimidos, y se puso su jurisdicción en los corregidores y alcaldes mayores, realengos y de las órdenes militares , y alguna vez sé amplió á los de Señorío, con el nombre de subdelegados de la presidencia de la Mesta. Los entregadores después de concluidas sus visitas, se presentaban con las relaciones de sus procedimientos ante las j u n t a s generales del concejo déla Mesta , así para proteger las deliberaciones de e s t a s , como para ser ellos residenciados y satisfacer á las reclamaciones de los querellosos.

En tiempo de los señores Beyes Católicos, tuvo principio el establecimiento de presidentes del concejo de la Mesta, y los primeros de que hay noticia fueron el licenciado Gutiérrez del Consejo Beal, y otros hasta 1500 en que fue nombrado el licenciado Hernán Pérez de Monreal, cuya real c e – dula de presidencia es la mas antigua que consta. El insigne doctor Juan López de Palacios Rubios, ejerció esta comisión desde 1510 á 1522. Después se nombraba el presidente para un año y sus dos j u n t a s desde 1594 empezó la práctica de que asistiesen á cuatro consejos en 2 a ñ o s , alternando por su antigüedad los señores del Consejo Real; y asi na continuado (aunque con alguna escepcion de próroga) hasta el año de 1834 en que se dio á aquel nueva forma. En los cuatro años de 1779á 1782 ejercióla presidencia el ilustre conde de Campomanes; y á su dirección se deben muchas de las mas importantes instrucciones, por las que aun se rige la ganadería. El Sr. rey D. Fernando VII presidió en perona las juntas generales de primavera , celebradas en la indicada casa de la Mesta los dias 20 de abril y 3 de mayo de 4815; y la de L.» de mayo de 1818.

En ia época constitucional de 1820 continuó el que se hallaba de presidente de la Mesta , á la cabeza de la junta general gubernativa de ganaderos, sin nombre de tribunal ni uso de jurisdicion y habiendo aquel fallecido, fue nombrado por S. M. en 1822 el Sr. Don Andrés de Moya Luzuriaga, como director de Fomento general del r e i n o , para presidir dicha j u n t a . Desde otoño de 1823 siguió el turno de los individuos del primitivo consejo de Castilla; hasta que por su supresión en 1834 c e mandó que la presidencia de le Mesta recayese en un ministro cesante del mismo.

En tal estado, con objeto de separar las atribuciones j u diciales y gubernativas, y de que el presidente del Concejo de la Mesta reuniese los conocimientos administrativos y económicos que la buena dirección de la cabana española reclama; se resolvió por real orden de 10 de febrero de 1835, que la corporación misma sea la que proponga para la real aprobación persona adornada de las cualidades competentes para presidirla; quedando desde luego suprimido el tribunal de escepcion del dicho honrado Concejo, y entendiendo las audiencias respectivas en los negocios contenciosos, que estaban antes cometidos á la presidencia. Por real orden de 31 de enero de 1830 se mandó que aquella corporación se denominase Asociación general de ganaderos.

Por otra de 15 de julio siguiente se dispuso, que sigan en observancia las leyes actuales del ramo de ganadería, hasta la formación de otras que las deroguen o reformen que la presidencia continúe ejerciendo las atribuciones gubernativas y administrativas que las mismas leyes señalan al presidente del ant. Concejo de la Mesta que «los demás funcionarios del ramo de ganadería sigan igualmente desempeñando sus respectivos encargos; y que los gobernadores civiles y demás autoridades cooperen al cumplimiento de estas «disposiciones. La precedente declaración fue confirmadapor real decreto de 27 de junio de 1839, por el que se devolvió á la presidencia la suprema inspección délas cañadas reales, caminos pastoriles y demás servidumbres públicas para uso do los ganados, que por algun tiempo estuvo incorporada en la Superintendencia y Dirección general de Caminos.

Así, pues, el presidente tiene dos clases de atribuciones; unas que ejerce con las juntas generales ó por sí solo, como delegado del Gobierno, para el régimen interior de °sganaderos y policía pecuaria; y otras que en virtud de ‘a misma comisión regia le competen para la protección esterior de sus dercc líos, é inspección de funcionarios que ‘ntervienen en su conservación.

Por la indicada supresión del tribunal de la Mesta, cesaron desde 1833 las subdelegaciones de Mesta ; y sus funciones se han ejercido ya por los jueces de primera instancia, y ya por los subdelegados del Fomento general, y sucesivamente por los gobernadores civiles y gefes políticos, hasta que por real orden de 13 de octubre de 1814 y ‘a real declaración de una competencia en 23 de junio de 1846, se han escluido los procedimientos de los jueces cn lo tocante á la conservación de pastos, pasos y demás derechos de la ganadería. Por consiguiente cuando se hacen contenciosos algunos do estos negocios conocen los tribunales administrativos.

En virtud de real orden de 3 de octubre de 1836 los alcaldes ordinarios y ayuntamiento constitucionales están encargados de las funciones «(pie estaban cometidas á los ale. de Mesta, debiendo desempeñarlas con arreglo á la Constitución y á las leves v reglamentos vi»entes del ramo de ganadería.

En consecuencia de todas las referidas disposiciones, los gefes políticos y ale. constitucionales son los encargados ue cooperar al desempeño de las atribuciones de la presidencia; y esta las ejerce bajo la inmediata dependencia del Ministerio de Comercio, al que pasó del de la Gobernanon el negociado de ganadería por real resolución de 11 de agosto de 1847. El presidente de la Asociación general de ganaderos es individuo nato del Consejo Real dé agricultura , industria y comercio, con agregación á la sección de agricultura, según real decreto de 24 de febrero dc 1848.

En el ant. régimen solo tenían voto en las juntas generales de la Mesta los ganaderos moradores ó con casa abierta cn las cuatro Sierras Nevadas; pero por efecto de las actuales instituciones políticas y administrativas, gozan todos los ganaderos de iguales derechos sin distinción ni privilegio, habiéndose declarado derogada aquella limitación en las juntas generales de otoño de 1836, y que d e ben tener voto y ser convocados igualmente los ganaderos de sierras y de tierras llanas á las juntas generales, en los términos y para los objetos que disponen las leves vigent e s del r a m o y así fue aprobado por S. M. sin perjuicio d é l o que se resuelva en la definitiva reforma de las mismas.

Tambien con real aprobación se han reducido las juntas generales á una sola reunión al a ñ o , en la estación de p r i mavera , empezando el dia 25 de abril.

Para su convocación y organización está la Asociación dividida en cuatro departamentos de sierras y otros cuatro de tierras llanas; comprendiendo cada uno las provincia siguientes, según la actual demarcación de e s t a s , y no por obispados como antiguamente (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

PLAZA DE TOROS (HISTORIA DE MADRID)

(fuera de la puerta de Alcalá.) Al reblar dc la de Madrid y de las corridas que en ella se ejecutan , debemos prescindir de las cuestiones que traen agitados á los aficionados á esta clase de diversiones acere, de su índole y origen. Bien sea que en España no se con ciera la lidia’de toros antes de la invasión de los africano^ ya que en tiempo de loÍ romanos se empezara á lance\n en algunas justas y circos, es lo cierto que data dciudadm y ant. en nuestro pais esa decidida afición que se nota 1 es-I a c- il.a.s-e- dJ e. .e spectácu.loL.s., rL a exageració„n„ de .a|.l’iginimoso e^se^ del tonto de arte de l i d i a r / q u e en lo ant». e ra un terrible espéetaeuo critorés tauromáquicos les ha llevado á decir, que ning .

•onocido un oríeen mas noble que la uci ( t i n to asimilarla á íá p o r t e mas vilipendiada de la sociedad.

profesión ha reconocido origen i m u i t *» ~ . ¿ c r e r ó , mientras otros la han deprimido hasta cl punit en cl cual luchaba la fiereza de un b r u t o con el arrojo y valor del hombre, se ha modificado notablemente; entonces no estaba sujeto á reglas dc ninguna especie, y eran muy frecuentes las desgracias que originaba. Posteriormente se empezaron á estudiar los modos de precaverlas , e s tableciéndose algunos principios tan perfectos y bien entendidos, que el que los posea con las circunstancias que ellos previenen evitará con facilidad los riesgos tan comunes que acarrea la lidia. Algunos aficionados se ocuparon en escribir ciertos tratados para probar la necesidad dc crear una cátedra de tauromaquia , en donde se aprendiese con todas sus reglas, colocando al frente un maestro, con los elementos necesarios para llevar adelante la enseñanza de los que quisieran dedicarse al t o r e o ; establecióse en efecto por decreto de 28 dc mayo de 1830 una escuela de tauromaquia en Sevilla, á cuyo maestro se le asignaron 12,000 reales anuos, 8,000 á un ayudante y 2,000 á cada uno de los 10 alumnos deque debia constar. Esta medida fue en España, fue en Europa censurada, en nuestro juicio con fundamento, formando particular contraste con la real orden que pocos meses después , despidiendo á los alumnos, mandó cerrar las universidades.

Hecha esta ligera reseña , hablemos de la plaza de Madrid.

Desde muy ant. Venían celebrándose en esta v. algunas corridas de toros en la Plaza Mayor, á las que concurrían un inmenso gentío, ya de la cap. como dc los pueblos comarcanos, en términos, que fue necesario disponer otro local de mas amplitud, habilitándose al efecto una plaza junto á la casa de Medinaceli; después otra hacia la plazuela de Antón Martin; otra hacia el soto de Luzon; otra saliendo de la puerta de Alcalá, mas dist. de la que hoy hay, y últimamente la que en la actualidad existe, que se labró para propiedad del hospital general, estrenándose con gran pompa y lucimiento en 1749 , habiendo sido reformada en el reinado del señor Don Fernando VIL. La plaza está construida con toda solidez, siendo de cal y canto la pared que la cierra, la cual forma un círculo de 1,100 pies, dentro del que se contiene el todo de dicha plaza. En ella caben cómodamente unas t 2,000 personas , repartidas en 110 balcones ó palcos, bajo de los cuales esta la grada cubierta que consta de t r e s órdenes de asientos; al píe de ellos hay °tros llamados delantera ; á estos sigue el tendido , que es de sillería, el que termina con la contrabarrera. Contiene ademas la plaza diferentes departamentos , como enfermería, grandes corrales, habitaciones para facultativos y otras dependencias análogas. En ella se dan por lo regular 24 medías corridas al año, desde los meses dc marzo ó abril hasta octubre y siempre los lunes por la tarde, lidiándose por las mejores cuadrillas toros de las ganaderías mas acreditadas de España. El espectáculo que ofrece este g é nero de diversión es original en su especie; cn él todo es bullicio, confusión y gritería ; mientras los unos baten palmas y ondean sus pañuelos aplaudiendo alguna suerte ó un ‘asgo de valor de algun individuo de la cuadrilla , otros prorumpen en gritos y silbidos apostrofando, bien á un p i cador ó b a n d e r i l l e r o / ó al espada que no ba estado feliz en la muerte del bicho, según lenguaje de los aficionados.

Aquel bullicio v variedad se empieza á notar en los días de t o r o s , desde la misma Puerta del Sol y calle de Alcalá con el continuo movimiento de coches , ómnibus y calesas Jjue van y vienen á la plaza conduciendo gente. Por último, las corridas de toros entre nosotros tienen tanta simpatía, especialmente entre la clase media de la sociedad, que hay minutas personas tan entusiastas y apasionadas á ellas, que »’comente dejarían trascurrir un lunes sin asistir á este espectáculo.

Los precios generalmente s o n palco á la sombra 120 r s – ; al sol 100; id. por asientos 14; grada cubierta á la sombra 14; al sol 8 ; tendido á la sombra 6 y al sol 4. En e s t a plaza suelen darse también funciones dc* novillos v de volatines y caballos

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