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VASCONIA

la primera idea que ofrece este nombre , es la de una nación ant. enriscada allá en las escabrosidades del Pirineo central y occidental, con una demarcación que es preciso deducir de la reducción de los pueblos que le atribuye Ptolompo; pero asi este geógrafo como todos los del imperio romano, á quienes por lo mas debemos el c o nocimiento de nuestras antigüedades, tuvieron noticias muy mezquinas de esta nación. A pesar de ello, los escritores nacionales que les h a n sucedido hasta nuestros dias, se h an limitado á investigar lo poco que los antiguos supieron d e cirnos, dándose por muy satisfechos con atribuirse el honor de haber entendido y reducido mejor que otro las doctrinas de aquellos. Siguiéndolas según sú modo de ver cada uno, todo el conato ha consistido en rastrear los inciertos limites que por ellas cabe establecer, promoviendo á veces interminables cuestiones para la introducción de insignificantes diferencias. Numeroso es el catálogo de los escritores eminentes que se han esforzado en ilustrar las antigüedades vasconasjmas nadie ha concebido que h o y , entrando en esta cuestión con la debida emancipación mental, fuese posible razonar un sistema nuevo, que casi orille la a u t o r i dad de los mismos Estrabon, Plinio y Ptolomeo. no obstante ser estos los grandes maestros de la ciencia. El sabio Guillermo de Humboldt se ocupó ya en examinar las investiga- | ciones sobre los primitivos hab de España por medio de la lengua vascongada, y hasta allí mismo debe remontaisc quien pretenda conocer cual corresponde la Vasconia , d e jando las noticias suministradas por los geógrafos mayores para á su tiempo citarlas como comprobantes de la idea que entonces se tuviera de ella.

Ya hemos espuesto en diferentes art. de la presente obra nuestra opinión sobre la primera población de España , t r a y é n – dola de O r i e n t e , donde colocamos el ibón de las naciones, en orden contrapuesto al establecido por el eruditísimo Baílly, que lo puso en el Norte , con el necesario sacrificio de sus creencias mismas, hecho á un propósito apasionado. Una razón física esplicada por las historias sagradas y profanas, por las tradiciones de todos los pueblos y por las memorias conservadas en todo el Occidente marcan el curso de la población v de la luz moral regido por el de la luz física, y no hay duda, que al hablar de los vascones ti atamos de aquella ralea primitiva Asi supuesto, ¿podremos d e c i r , cual muchos escritores, que son los primeros iberos? En todo caso sería dando á esta voz un sentido figurado si por ello se entiende que son los primeros hab. de la I b e r i a , cierto. Y con frecuencia lo haremos nosotros mismos. Pero no se olvide, que también mas de una vez hemos establecido ser el nombre Iberia y la alcurnia ibera muy posteriores á aquella población y de procedencia opuesta los iberos son ya aquella reacción del N., que mas allá de los tiempos mythicos sabemos alcanzó ya hasta los Algarbes (antiguos cynetes ó c u neos) •. son los oriundos de aquellos orientales que, habiendo dominado los montes Rífeos, acrecentándose en el salvage origen de los hielos, degenerados por la dureza de estos so desprendieron luego sobre los poseedores de climas mas felices; desprendímientohorrible, que asoma casi periódicamente en la historia del mundo, siendo uno de los orígenes arrobadores de los progresos morales. Es preciso deslindar asi los orígenes y nombres de los vascones é iberos aquellos son orientales y estos del setentrion.

Siendo los vascones procedentes de aquella población hispánica, que viene significada en la mitología bajóla partición del mundo entre ‘los dioses, y en las fábulas del Hércules primitivo v de la conquista de Pan; en las letras sagradas bajo la dispersión de ios noachidas e t c . , ¿diremos con los apadrinadores de la lengua vascongada que es la traida por aquel pueblo originario que la recibiera del mismo Dios?

También hay un distinguido humanista moderno que , ilustrando los orígenes de los idiomas con una independencia digna de imitación, aunque fuera de apetecer otra ostensión en su trabajo, al llegar á este punto dice con harta j u s ticia «¿Quién no se lastima al ver que hombres eminentes han presentado como originario el dialecto vascongado, t e niendo con frecuencia frases dificultosas por palabras, y siendo el resultado de la amalgamación de distintos idiomas, dura y bárbara, como decía del francés cierto escritor, con relación al tiempo anterior á su cultura?» Es , sin embargo, muy de aprovechar la luz que produce el examen de este idioma; pues aunque sea tal como aquí se le califica, en medio de su degradación asoman aun innumerables raices orientales, que manifiestan ser donde este origen se ha conservado mejor, preponderando siempre sobre los demás allegados; sin que neguemos por esto que los trastornos sufridos en tan larga serie de siglos, durante la cual repetidas veces se han visto retroceder las naciones á su infancia, las frases mas cspresivas hayan parado en palabras de dificultosa pronunciación, ya como resultado de la misma escelencia de su origen, ya porque á estas mismas palabras so hayan unido otras de distintos idiomas, estremando su dureza.

La lengua vascongada es siempre un comprobante del origen oriental de esta nación.

Si la nación vascona data de la primitiva población de Españ a , ¿á qué época reduciremos su diferencia respecto de las demás regiones de la Península? ¿Cabrá establecerla desde su mismo origen , cuando este hermana á los antiguos vascones con el resto de los españoles? No hay duda q u e , á pesar de esta omonia originaria , hubo de existir desde entonces mismo cierta diferencia entre los hab. del Pirineo y los de las llanuras; por lo menos seria desde el principio un deslinde geográfico que pronto á la acción respectiva de las localidades vendría a ser característico. El hab. de Jos riscos y las escabrosidades, el hombre obligado á luchar con la naturaleza brava del origen de los rios, que solo se presta á la gran vegetación, para obtener una subsistencia siempre escasa y trabajosa, no puede menos de diferenciarse del dueño de las llanuras, que espontáneamente le rinden lo necesario, tras de lo que solo encuentra el hombre el abandono, la pereza y todos los vicios entretanto el montañés no puede menos de ser sobrio, ágil, a c t i v o , inquieto y laborioso , y he aqui el origen de la nacionalidad vascona, del que este mismo nombre es un recuerdo todavía.

La radical del nombre Vasconia ó Vascon, es conocidamente originaria, recibida como t a l e n diversos idiomas, y ha ido variando de formas, según las pronunciaciones Ask, Eusk, Osk, Ausk, y Vask ó Bask, de donde vienen las voces modernas Vascon ó Vasco, Vascuenz, Vascongados, Vizcaya y Gascuña. En el griego, donde también aparece esta radical, nos resulta esplicada, derivándose de ella el verbo askeo, estar inquieto, agitado, e t c . , cuyo concepto cuadra tanto al pueblo del Pirineo no hay duda que esta fue su razón denominante y este el significado de la voz Vasconia ó Enskaldunia. El ilustrado Cortés le da también est e sentido; pero mientras nosotros acudimos al griego solo por una espheacion, en la inteligencia de que el griego y el vascuenz han recibido de un origen común la radical mencionada, él supone que la voz Vasconia se ha formado del participio Ascon nosotros, que escaseamos mucho mas los orígenes griegos, no encontramos razón para admitirlos en unas regiones desconocidas á aquella nación hasta que la conquista romana franqueó la entrada en ella á los estrauj e r o s , quienes vinieron ponderándonos su aislamiento y su barbarie. Otros han esplicado la voz Vasconia diciendo que «es de origen vascongado, compuesta de la palabra vaso »que significa monte, y el caso del nombre co, puesto según »reglas del idiona; de «suerte que vasocoy por contracción »vasco, viene á significar lo mismo que del monte ó monetarias, de cuya palabra formaron los latinos el sustantivo uVasconia, siguiendo los preceptos de su lengua.» Pero toda esta esplicacion está rebosando de ignorancia. La e s puesta anteriormente cuenta ademas en su apoyo los dictados de inquietos y ligeros que dieron á los vascones Avieno v Silio Itálico, acreditando asi ser estas las principales cualidades características de este pueblo, y que por consiguiente pudieron ser también sus denominantes s basta esta razón para aducir en apoyo de nuestra doctrina los testos de aquellos dos insignes españoles, sin que avancemos á suponer que, conociendo ellos el significado del nombre vascon, quisieron traducírnoslo en los sinónimos latinos tnquietus y levis; lo que seria una suposición harto aventurada.

Esta primera consideración de la nación vascona, por lo que hace al concepto geográfico, viene á quedar arrinconada tal vez mas allá de 16 siglos antes de la era cristiana; acaeciendo por las gargantas del Pirineo la grande irrupción íbera que hemos indicado. Entonces los vascones, arrollados por los bárbaros del Norte, se ladeaion á la invasión , dejando libre paso á aquellos paia que se derramasen por los mejores t e r ritorios tfe la Peníusula, especialmente al N . , 0 . , S. y cent ro de ella. Los vascos apoyados de sus riscos, quizá d e s preciados por aquellos bárbaros á cuya vista se dilataban regiones mas felices, volvieron al dominio esclusivo del valle del Ebro desde su nacimiento hasta su confluencia con el Segre la Vasconia quedó entonces casi con la integridad de su pureza, deslindada de otra nación gemina y que g e neralmente se liama, aunque con poca propiedad, ibera; los montes Idúbeos y los Pirineos limitarou la ralea primitiva libre del general contagio; pero de todos modos habia sido grande para ella misma la catástrofe sufrida; la d e s gracia hizo al vasco mas indómito y mas fiero; la antigua cultura de los paises comarcanos, cuyos efectos aspiraba con resultado contra la natural tendencia de su situación á la dureza, habia sucumbido á la invasión; esta se repitió mas tarde y como 6 siglos antes de Jesucristo con mayor resultado sobre la Vasconia misma-, los vascones por fin participaron de la barbaiie céltica ó s c y t h i c a , aunque no se cruzasen entre ellos las castas como en otros paises, donde apareció la nación celtíbera. Asi pudo decir Estrabon, que todos los montañeses del N. de la Iberia, los yalecios, los astures, ios cántabros y los vascones, se asemejaban en su modo de vivir. Allá puede fecharse el origen de aquella ferocidad tan decantada por los historiadores y poetas romanos, y la introducción del politeismo e n t r e los vascones, que generalmente, aunque sin razón alguna, se ha atribuido á los griegos y á los romanos, constando que en tiempo de Sertorio les era común el culto de los dioses á la manera de Roma y tenían fama entre los romanos mismos de ser los mas grandes conocedores del porvenir por el vuelo de las aves (Lamprul., invit. Alex. Sev.). Muchos siglos antes de nuestra era hacian sacrificios humanos al modo galo, con la particularidad de creer que las almas de las víctimas q u e daban endiosadas por el sacrificio (Prudencio). Eran sumamente belicosos ligeros en sus armas y modo de guerrear, ni siquiera llevaban cubiertas sus cabezas; eran terribles en los encuentros y su ímpetu arrollador irresistible á sus cont r a r i o s en casos de absoluta necesidad no escrupulizaban comer la carne humana (Valerio Máximo), y les era privativa aquella heroica institución tan celebrada de los antiguos, por la cual, según espresion de César, ciertos valientes vinculaban sus vidas á un caudillo para no sobrevivirle, muriendo á su lado en la batalla ó suicidándose si no conseguían fenecer eu el trance.

Los vascones, sin conocer en su aislamiento mas estranjeros que los bárbaros, cuyas invasiones no habian acertado á atajar en las gargantas del Pirineo, conservaron largos siglos la ferocidad que estas desgracias les produgeran y que aquellos les comunicaran, estableciéndose en s us confines occidentales y del Sudeste, donde la última irrupción mencionada produjo la nación celtíbera Estrabon atribuyó aun la fiereza y barbarie de los cántabros y vascones, cuya vida vino á ser la misma, al poco trato y sociedad con las naciones cultas. ¿Creeremos hallar ya un hecho histórico c i e r t o , perteneciente á este pueblo, en la grande espedicion de Aníbal sobre Italia? Nada tendí ia de estraño que un pueblo t a n dado á la guerra y que como sus vecinos los cántabros y celtíberos, la buscaría dentro de sí mismo cuando no la encontrase en el e s t r a n g e r o , bu- Diese enviado algún contingente voluntario á la fama de aquella espedicion, negociado por el púnico; pero es poco Erobable esta negociación con un pueblo que siglos después abia de ser aun calificado de bárbaro y fiero, por su poco comercio y sociedad con las naciones cultas. Menos podia ser este contingente obligado; pues « Anibal en su espedicion á los Vacceos no pudo llegar á los Várdulos, ni mucho menos á los Vascones….» (Cortés); y estos pueblos quedaron con la integridad de su primitiva independencia.

Cuando Silvio Itálico va nombrando bajo las banderas de Anibal los pueblos principales de España, lo hace por mera amplificación histórica, y pinta las gentes conocidas en su tiempo como si lo hubieran sido en el que acaeció la espedicion aquella. Desde la primera entrada de los Escipiones en España se cree fechar las relaciones entre vascones y romanos; p e r o , en todo caso, hubieron de ser muy débiles; fallando razón que los robusteciera cierta apartada la Vascunia del teatro de la guerra entre cartagineses y romanos, permaneció en absoluta incomunicación con unos y otros, sin alternar en una lucha que miraba como agena. D. Miguel Cortés y López se esfuerza en probar que Tiberio Sempronio Gracho engrandeció ya una. población vascona y le dio su nombre para que sirviese de monumento de su gloria; mas lejos de persuadirnos sus razones, por mas fuerza que les dé el profundo respeto, que justamente tributamosáeste escritor distinguido, creemos que aquella ciudad estuvo en la Celtiberia, cercana a l s i t i o d e s u memorable triunfo, obtenido en las faldas del Moncayo, á algunas millas de la Vasconia (V. lloréis, Grachuris y Agreda); y que los habitantes de esta región eran mirados aun por los romanos como desconocidos, indómitos y temibles en medio d é l a situación pacifica que estaban conservando. Por fin se cambiaron las cosas al asomar la guerra sertoriana.

La partp meridional de la Vascouia fue muy adicta á Sert o r i o ; en su partido se inmortalizó Calahorra (V.), y descolló la admirable institución vascona de aquerenciarse los soldados con su caudillo hasta la m u e r t e , de lo que ya hemos hablado. Después do asesinado Sertorio, todos estos valientes sirvieron de holocausto á sus manes y á la Tierra, madre de todos los mortales; véase el curioso epitafio puesto á aquellos héroes Hinc multce quce se manibus Q. Ser toril Turmas, et Térros Mortalium omnium parenti Devovere, dnm, eo sublato, Super esse tcederet, et portiter Pugnando invicem oecidere, Morle ad prcesens óptala jacent.

Válete, posterL.

«Aquí se han sacrificado numerosos batallones á los mane« de Q- Sertorio, y á la T i e r r a , madre de todos los mortales.

Después de la perdida de su gefe, la vida les eia insufrible carga. y supieron hallar la muerte, objeto de sus anhelos combatiendo entre sí. Descendientes, adiós.» Algunos han atribuido este monumento á soldados romanos que se inmolaran á la memoria de sus generales Publio y Neyo Escipion; pero se acomoda mejor á los vascones y á esta época.

También hubo vascones que estuvieron contra Sertorio, quien por este motivo castigó á ios cascantinos; Pompeyo recorrió la región y, para afianzarla en el dominio romano, erigió en ella la ciudad de Pompegopolis (Pamplona, v.). Desde entonces las continuas relaciones con los romanos fueron reduciendo su anterior dureza, aunque sin menoscabo de su ardimiento guerrero. Asi fue, que posteriormente en la conquista de las Galias por Julio César asomaron también los vascones por la otra parte del Pirineo en ausilio de sus vecinos, y ademas de su genial denuedo, llevaban al frente generales muy diestros en pelear á la romana, amaestrados á las órdenes de Sertorio. Sin embargo, P. Craso los batió con menos g e n t e , haciéndoles una matanza horrorosa, á favor de un ataque ejecutado oportunamente por retaguard i a , con el cual logró el astuto Craso desconcertarlos en lo recio de la pelea y depararse la mas completa victoria. Es notable que una nación tan belicosa y que de este modo llevaba sus armas á otros paises, contra los romanos nada diese que hacer á Augusto en la guerra cantábrica y astu- V A S 615 riana; quiérese esplicar esto recordando, que las correrías de los cántabros sobre las ciudad aliadas y pacíficas solo se e s tendieron á losautrigones, á los turmodigos y á los vacceos setentriouales; pero asi se satisface solo el concepto de que no figurase en ella por la razón que e s t r s regiones; mas no al que desease averiguar cuál era su condición en aquella época, supuesto que no hostilizó á los romanos y á los que se les habían sometido ó aliado como los hostilizaron los cántabros, ni aprovechó aquella coyuntura para aliarse con estos en defensa de la independencia común. La historia de aquel tiempo escrita por los latinos, que solo se esmeraron en referir sus conquistas, ó por los griegos, que también se cuidaban poco de las cosas de los vencidos en cuanto su r e lación no habia de adular á sus señores, no es estraño que adolezca de bstas lagunas que ya no es posible llenar á no ser con enlaces ideados. Aunque las repetidas reducciones y tropelías de los romanos hubiesen hecho servir á los vascones de la parte medía del valle del Ebro á las últimas montañas, no se hallarían muy supeditados después de la catástrofe de Sertorio, cuando hicieron la mencionada ostensión de su independencia á favor de los galos; ni aun quedarían muy deprimidos por el destrozo sufrido en aquella guerra cuando las noticias que alcanzamos de su estado en tiempo de Augusto nos prueban lo poco que aun habia influido en ellos el trato con los romanos, no obstante fechar de mas atrás el principio de este influjo. Estrabon nos dice que era uno su modo de vivir y el de los cántabros, ponderando su fiereza y barbarie; sabemos también que mientras el conato de aquel emperador consiguió generalizar la lengua latina, y aun los conocimientos del griego en toda la Península, los vascones conservaron todavía, con sus ant.

costumbres, su propio idioma. No obstante el aislamiento nacional y repugnancia á lo advenedizo que esto indica y que siempre han prevalecido en el pueblo vascongado, permaneció pacifico en tiempo de los emperadores. Aun alcanzaban en tiempo de Augusto desde el Agreda al Segre los lim. de esta ralea castiza, y ni toda la prolongada dominación romana fue bastante á arrancarle sus costumbres nacionales é idioma fuera de la parte de barbarie que antes presentaban aquellas. Su valer descolló aun en aquel tiempo dando el imperio á Vespasiano una cohorte vascona que Galva habia alistado y que después habia formado parte do las legiones de Egipto y J u d e a , la cual embistiendo denodadamente por el costado una de las alas del ejército de Vitelío produjo la derrota general de este.

En el siglo III de Jesucristo volvieron á sufrir la invasión de los bárbaros del N . , que otra vez se derramaron en la Península por las gargantas del Pirineo; y repetida esta invasión en el siglo V se abre una era del mayor sufrimiento y gloria para el pueblo vasco sus riscos, santuario de la primitiva independencia española, ai rinconada en ellos por lo dominación estranjera, van á ser constantemente acometidos por otros enemigos, avezados también á las montañ a s , y apenas dejaran de aparecer enrojecidos con la sangre de los continuos asaltos, hasta que al fin la libertad indígena prevalezca. ¿Cuál era la demarcación vascona que encontraron estos invasores? Arreglada á los pueblos que les atribuye Ptolomeo, cuya guia es el mejor documento que tenemos del imperio romano , para conjeturarl a , cerrando esta región las Españas, tocaba con el r. Bidasoa y era suyo el cabo de Higuer con todo el t e r r . de San Sebastian y» Oyarzun bajaba confinando con los várdulos por Tafaila; pasaba el Ebro abrazando á Calahorra; seguia al Oriente por sobre Tarazoua á Alagon, dejando á Mallen para los celtiberos; y abrazaba á Huesca y á Jaca.

Tenia 15 ciudad y todas acudían á ventilar sus pleitos al conv.

jurídico de Zaragoza (Plinio). En este estado fue asaltada por los suevos, que se estrellaron contra la pujanza enskara.

Los vascones acometidos por aquellos bárbaros, al mando de Requiario, hicieron la guerra de montaña que les es p r o pia ; y aunque consiguió vencerlos aquel en los llanos y en algunos valles, no pudo avasallarlos. Detrás de los suevos se abrió la obstinada contienda con los godos. Leovigildo los d e r r o t ó , se posesionó de sus pueblos, y luego, por blasón de su triunfo, edificó en los Caristos una ciudad á que se dio, y aun conserva, el nombre de Vitoria (581). Pero el resultado de estos acontecimientos fue la conquista del pais, mas no de los h a b . m u c h o s de ellos pasaron á establecerse á la otra parte del Pirineo, en la Gascuña; y otros se d i s pusieron á volver por su independencia. Gundemaro tuvo que acudir también personalmente á su reducción (611). Lo mismo se vio precisado á hacer, con todas sus fuerzas, Suintila; y después que se le sometieron, atajados por todas partes», «e limitó á recobrar la presa y á precisarles A enviar cierto número de operarios á la construcción de Olite. También dieron que hacer á Recesvinto y obtuvieron de él el desagravio de los abusos sufrid »s. Nuevamente alzados contra Warnba , acudió este en persona con un grande e|éreito, que los acosó hasta sus últimas guaridas, arrasando sus fortificaciones y posesionándose de sus pueblos y ald Pero nada bastó á su reducción definitiva y basta el rey Rodrigo hubo de ensayar sus revueltas. Asi este pueblo libre protestaba contra el dominio de un señor; pues tal era su práctica inconcusa en falleciendo el rey va estaban sobre las armas y era corriente una guerra en eí principio de lodo reinado. Nunca lograron los godos ejercer soberanía absoluta sobre estas montañas. Los vascos formaron siempre una nación, cuyos distintivos fueron la independencia, el aislamiento y el denuedo siempre hablaron su antiquísimo idioma y siempre constituyeron una confederación de pequeñas repúblicas, hermanadas solo con el vínculo de su origen y habla común.

Los árabes que amagaron la libertad vasca después que los godos, llamaroná este pais Djalikiah, y lo comprendieron también en el nombre de Afrank, común á las Asturias y Galicia, á los pueblos galo-romanos, y á los ver • daderos francos del N. del Pirineo. Los vascas’, alternando entre sublevaciones y rendimientos, según lo exigían las circunstancias, lograron que prevaleciese su independencia nacional en medio de los embales árabes, asturianos y francos, que todos atentaron contra ella. En esta época empezaron á asomar parte de ellos con el nuevo nombre de Navarros, y en el a r t . Navarra puede verse como su posición militar continuada vino á producir una monarquía en menoscabo del ant. sistema allí se hallará lo demás concerniente á esta parte de los pueblos vascones. La constitución especial del pais, que hemos mencionado, y que continuó al través de todas sus vicisitudes, al paso que facilitó este cambio político en parte de la Yasconia, reuniendo varias de sus repúblicas federadas para formar la base del poderoso reino pirenaico, fue causa de que no toda esta nación cor r i e s e igual s u e r t e ; perpetuándose el sistema primitivo en el rincón donde hoy mismo las tres provincia Vascongadas Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, nos presentan los restos de aquel insigne pueblo.

VALLE DE SANTA ANA

Lugar con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Badajoz (11 leg.), part judicial de «Jerez de los Caballeros (1), aud! t e r r . de Cáceres (22), ciudad g. de Estremadura S I T . en un valle que forman las elevadas sierras que le rodean, ofrece un aspecto muy grato , principiando á la falda E. de la sierra de San José varias fuentecitas, casas y huertos y desde estos baja un arroyo por medio de la población, formando barrios aislados , con intermedios de haciendas p o bladas de fruíales; parala comunicación de estos barrios hay 3 puentecillos sobre el arroyo, y las casas se comunican también entre sí por sus corrales y h u e r t o s el CLIMA es por lo tanto muy suave y solo se padecen enfermedades estacionales.

Tiene 362cASAsdiseminadas; una escueladotada e n 2,200 reales de lo^’fondos p u b l i c ó s e la que asisten 50 niños; otra de niñas sostenida por retribución en la que se educan 12 niñas; iglesia p a r r . (Sta. Ana) curato de 2.° ascenso y provisión de S. M. apropuesta de! Tribunal Especial de las Ordenes Militares corno pertenecientes á la de Santiago; una e r mita (La Purísima Concepción) y el cementerio.Se surte de aguas potables de los puros manantiales, en medio délos barrios y fuera de ellos,deesquisita calidad sus afueras son todas un delicioso paseo por su abundancia di árboles. El término es común con Jerez de los Caballeros, por manera que este 1 no tiene mas jurisd. que el recinto del pueblo y haciendas de su campiña; el ayuntamiento ha reclamado el deslinde y así le está prevenido á la» ciudad de Jerez omitimos por lo tanto hablar del TERRENO. Los CAMINOS á este valle son esca – brosos y malos el CORREO se recibe en Jerez por carga v e cinal tres veces á la semana, PROD. trigo, cebada, avena, v i no , a c e i t e , verduras y frutas; se mantiene ganado vacuno, cabrio , lanar , yeguar y de c e r d a , y se cria caza de todas clases, IND. y COMERCIO 15 molinos harineros; uno de aceite, una prensa de i d . ; algunos telares de lienzos y mantas; elaboración de cal y carbón que se esporta á otros pueblos, POBL. 390 vec»., 1,406 almas CAP. PROD.  621,997 r s. IMP. 47,225. CONTR.  11,353 reales 21 mreales PRESUPUESTO MUNICIPAL 10,180 reales del que se pagan 2,200 al secretario y se cubre la mayor parte por derrama vecinal.

Es población moderna, fundada, según se cree , con el apellido del Pino, por algunas familas’ emigradas de Jerez de los Caballeros á sazón que una epidemia trabajaba aquella v.

VALLE DE CABUÉRNIGA

partido j u d . d e entrada en la provincia y diócesis de Santander, audiencia t e r r . y ciudad g. de Burgos, compuesto de los 4 valles de Cabezón de la Sal, Cabuérniga, Potaciones ó Poblaciones y Tudanca, con 37 pueblos, algunas barrios ó a l d . , y varios caseríos y despoblados que forman 7 a y u n t . , cuyas distancias entre sí á la cabecera del partido, cap. de provincia, audiencia t e r r . , ciudad g. y corte; asi como su población, riqueza, contribución y otros pormenores estadísticos, se manifiestan en los estados que insertamos al final de este artículo.

TÉRMINO. Confina N. valle de Alfoz de Lloredo, partido

j u d . d e San Vicente la Barquera; E. Valdeiguña, del de Torrelavega; S. Campó y Perma de los de Reinosa y Cervera del Rio Pisuerga, y O. Rionansa del mencionado San Vicente la Barquera su estension de N. á S. es de 6 leg. y de 3 la de E. á O . ; su CLIMA es aunque frió y húmedo, templado y sano; reinan con mas frecuencia los vientos del NE., S. y NO.

TERRIIORIO Y CAMINOS. Las principales montañas de este p a r t . , son las conocidas con el nombre de puerto de Sejos situado al S. del valle de Cabuérniga, y E. del de Polaciones, y la que al NE. de este último se denomina Peña Sagra desde Sejos corriendo de S. á N . , parten dos ramificaciones que forman los valles de Cabuérniga y Cabezón, dividiéndolas la situado al E. la de Valdeiguña y la del O. de el de Tudanca, hallándose el de Poluciones ent r e las dos montañas de Sejos, y Peña Sagra la p r i mera de ellas tiene algunas veredas bastante penosas, Íf un camino carretero denominado del puerto de Paombera, el cual dirige desde el valle de Cabuérniga, saliendo por Barcenamayor á Reinosa; otro para el mismo punto bastante peligroso en su t r á n s i t o , le atraviesa de E. á O . , y otro también carretero titulado puerto de P a n t i e – bre facilita la comunicación desde Tudanca á Polaciones.

Peña Sagra, en lo que ocupa el p a r t . que describimos, no tiene mas que un camino carretero conocido por puerto de las Escaleras, que atraviesa desde Polaciones al valle de Rionansa, partido de San Vicente la Barquera tanto este c a mino como el de Pantiebre son dos ramales que se dividen en Polaciones y punto de Callecedo, del que conduce desde el centro de Castilla la Vieja por Cerveí a de Rio Pisuerga á San Vicente la Barquera; reunidos dichos dos ramales en Cosió, dejan en medio la montaña que Tudanca tiene á su occidente ; entre ellos y al pie de los dos puertos de S e – Í’os y Peña Sagra, evitando estos rodeos peligrosos, ha d e – iido hacerse el camino real concedido á dicho San Vicente, que aproximaría entonces su puerto á las Castillas mas que ningún otro conocido en estas costas desde Bilbao á Galicia.

La montaña que á su occidente divide á Cabuérniga de T u danca naciendo en Sejos y partiendo de S. á N . , tiene un camino carretero en muy mal estado llamado la Valsemana que desde el pueblo de Teran dirige á Tudanca, y un sendero desde Valle al mismo punto esta misma montaña, t i e – pe otro camino carretero llamado la Collada, que también VALL toca en el mencionado pueblo de Valle, único que se conoce por real en e s t a p a r t e del O. de la provincia, incluso Liébana para Santander, saliendo desde el mismo punto un sendero que dirige á Cosió por la montaña llamada Zanzamorosa si se sigue la misma dirección N . , se encuentra otro camino peonil que desde Rúente va á Carmona y Valle de Rionansa.

En la parte que ocupa el Occidente del valle de Cabezón, ademas de varias sendas y caminos de caballería, los que mejor facilitan su acceso, son los que por NO. conducen desde Cabezón al valle de Valdaliga y Comillas el N. de dicho valle de Cabezón y de todo el partido, le forma una mont aña de poca consideración, accesible toda oda por cualquier Sunto, pero con especialidad por un camino que dirige á ovales, v por el que desde Cabezón y Casar, corriendo toda su falda dirige al puente San Miguel, Santillana y otros puntos la montaña que forma el E. del valle de que «tratamos, es del mismo orden que la a n t e r i o r , con dos caminos carreteros, uno que atraviesa los campos llamados de E s trada y sirve á lodo el Occidente de la provincia de comunicación con su cap. S a n t a n d e r , y otro que partiendo desde el mismo punto por el monte de Sierra y pueblo de Cohicillo?, entra en el real de Reinosa por Riocorbo la que ocupa el S. del valle no tiene mas caminos que los de servidumbre; es sin embargo accesible á pie por cualquier punto desde este valle y punto de Sta. Lucia, ha.ta entrar en el de Cabuérniga, forman las dos montañas una garganta de medio cuarto de leg., conocida con el nombre de Hoz de Sla. L u cia , t an estrecha que solo permite el paso del rio y el c a mino que comunica estos valles. Aunque las ramificaciones que constituyen el valle de Cabezón pueden atravesarse generalmente por cualquier punto, no asi la que forman el de Cabuérniga, pues se puede asegurar que fuera de los c a minos designados, por ningún otro lado pueden andarse sin grave riesgo siendo un continuo despeñadero, igualmente que el del Occidente de Tudanca, el cual solo desde el pueblo de la Lastra en dirección á los puertos de Rionansa, puede transitarse y con poca comodidad, por un camino tan pendiente, que» aunque puede subir un caballo ha de ser sin ginete. Desde Tudanca al valle de Polaciones, dist. como de 4/4 de leg. donde espiran las dos m o u t a ñ a s , peñas ó puertos de Sejos y Peña Sagra, forman una garganta estrechísima llamada Bejo, que puede decirse q u e m el río tiene el suficiente hueco para c o r r e r , pero se separan horizontalmente, hallándose la montaña de Sejos tan perpendicularmente cortada que presenta un despeñadero de cerca de 2,000 brazas. Escusado parece decir que todas las montañas referidas están llenas de sinuosidades, y ademas las d e Cabuérniga, Tudanca y Polaciones de espesuras y parages peligrosos, entre los que se cuentan como mas notables / el que desde el pueblo de Valle en Cabuérniga se interna como 4/4 de leg. al O , el de Barceníllas, el de ücieda v el de Mazacuerras, pues los demás aunque continuos son «torcedoras y recodos de poca consideración. En cualquier punto se e n cuentran canleras de piedra de grano ó de sillería , y en todas partes piedra d e c a í , pudieudo decirse que todo el valle de Tudanca, es una continua cantera de esta clase de piedra. Minas no h ay ninguna esplotada, pero por las aguas ferruginosas que se advierten en algunos sitios, particularmente en el pueblo de la Miña, se cree con fundamento haya alguna de hierro, y por algunas piedras sueltas que aparecen en la montaña entre Cabuérniga y Tudanca, que algunos inteligentes han examinado á simple vista; se cree también exista alguna de plomo y plata, si bien no se ha buscado el origen de unas ni de o t r a s , que tal vez no fuera fácil hallar por la mucha estension de las montañas. Esceplo el valle de Polaciones en que ambas montañas desde su pie á la cumbre están pobladas de árboles de roble, haya, avellano, abedul, espino y otros arbustos, y alguno que otro en las restantes de Cabuérniga, Cabezón y Tudanca , todas las demás montañas son p e l a d a s , destinadas á pastos, y en parages donde el ganado no puede entrar ó fas personas abandonan su tránsito por algún tiempo, so pueblan y llenan de tal manera del arbusto ilamado argoma, que se h a cen impenetrables, hasta que se queman después de cuya operación ¿ale el pasto mas abundante. Aunque hay muchas yerbas medicinales seria muy prolija su enumeración, por lo que nos concretamos solo á decir que se conocen vanas de las purgantes y venenosas.

Ríos y ARROTOS. LOS dos únicos r. que se puede decir cruzan y nacen en el partido son el Saja y el Nansa ; el primero se forma de las muchas fuentes que bajan de Sejos; corre por toda la llanura del valle de Cabuéiniga de S. a N.; entra en el de Cabezón por la Hoz de Sta. Lucia; atraviesa este valle de SO. á NE., y sale del partido pot el pueblo de Casar, introduciéndose en el de Torrelavega aunque ningún otro r. se le agrega, son tantos los manantiales que en él confluyen , que es difícil su enumeración , ademas de ser de poca entidad ; por eso pues solo mentaremos el que nace en S e – lores y entra en el r. por j u n t o á Sopeña ; la abundantísima fuente nace en Rúente con la particularidad de secarse dos ó t r e s veces al año por 24 h o r a s , para volver á brotar con la misma fuerza; el riach. Mayones que naciendo en la s i nuosidad que tiene al E. el pueblo de Ucieda , desagua en el r. e n la embocadura de la garganta de Hoz de Sta. Lucia; y el Cintul que nace y muere en término de Mazcuerras; cuenta el r. de que nos ocupamos varios p u e n t e s , y una b a r c a , impulsando sus aguas las ruedas de alguuos molinos h a rineros.

El Nansa tiene origen de la porción de fuentes que salen del occidente de la montaña de Sejos, y oriente de Peñasagraeu el valle de Polaciones; entra por la garganta ó embocadura de Bejos, baña el valle de Tudanca, pasa por el E. de la Lastra, SantoTis,y pie de la colina donde se fundó Zarceda, á cuyo 4/2 leg. entra en Rionansa conservando siempre su nombre hasta desaguar en Moñorrodero, tiene varios puentes para su paso, 3 molinos en Polaciones, y 1 en cada pueblo de los 4 que forman el valle de Tudanca. Asi como es rayando casi en lo imposible dar noticia exacta de todas las fuentes que nacen en este p a r t . , porque puede decirse que no se da paso sin que se advierta un manantial particularmente en los puertos, puede decirse únicamente que todas ellas son potables y hasta esquisitas, si es que asi puede hablarse con propiedad, y solo deberá hacerse especial mención de las salinosas de Cabezón , situado en la misma plaza de la v . , cuyo N. le forman las casas que la cubren y sus fábricas ; y aunque en el radio del p a r t . se advierten algunas ferruginosas , todas ellas en descuido , escepto la que nace en el pueblo de la Miña , en Cabuéiniga , á que concurren varias personas que beben sus aguas, generalmente con buen éxito para las dolencias de estómago y otras afecciones.

PRODUCCIONES. El terreno arenoso generalmente , en parte calear y parte arcilloso, es muy á p.opósito para Í>astos , á lo único que están destinadas las faldas de todas as montañas que componen estos valles, siendo las mejores la de las llamadas Ocejos y Peña-sagra, puertos á que se destinan los ganados en tocio el verano. Las llanuras de los valles de Cabezón y Cabuéiniga están labradas, y sus tierras mezcla de arena y greda de difícil labranza, pues con la misma facilidad se endurece con el sol que se aplana con el agua, son á propósito para el maiz, producción preferida en el p a i s , si bien entre ello se mezcla la alubia, nabos, guisantes ú otras cosas de objeto secundario ; lo mismo en Tudanca , aunque allí siembran la falda cercana á los pueblos y sitios que en ella ocupan, si bien su terreno calear no es t an á proposito para aquella semilla.En Poblaciones aunque feraz en pastos no hay otra producción; pues sus naturales con la esclusiva que hasta el dia han tenido en la conducción de sales de un punto á otro en varias provincia de la Península, han abandonado la agricultura ; sin embargo, el clima tan ingrato que disfrutan, no les permitiría avanzar mucho; pero ya en estos últimos años han sembrado patata con feliz é x i t o , y dedicándose á este cultivo , cogerían en cantidad tal que pudieran extraerlas al resto de la provincia y otras part e s ; y con su producto no echarían de menos la ventaja que los otros valles les llevan en la siembra del maiz. Los ganados que en este partido se crian son, en abundancia el vacuno como preferido; y el caballar , aunque en poco número, es mas atendido en» Poblaciones hay ovejas y cabras en mas número que debiera permitirse por la cria del arbolado en cuanto á fieras y demás indómitos se hallan los osos, jabal i e s , lobos, corzos, rebecos, zorros, gatos y ardillas ; toda clase de aves carnívoras mas conocidas y comunes, y muchas clases de las o t r a s , si bien escasea la perdiz.

INDUSTRIA Y COMERCIO. Asi como está abandonada la agricultura, también es escasa la ind., emigrando la mayor parte de la j u v e n t u d á las provincia de Andalucía, siendo esta la causa del abandono de aquella y la falta de esta dentro del territorio en los valles de Tudanca y Poblaciones se ocupan en la elaboración de horcas de madera para el hacinamiento de míeses, palas, y carros que llevan á vender al centro de las provincia de Patencia , León y Salamanca , y e m plean su importe en trigo y vino ; y l o s v e c . de Carmona se ocupan en la construcción y venta de almadreñas, que v e rifican en el mercado de Torrelavega; lo demás queda reducido á la cria de ganado, conducción de sales, como queda dicho, y alguno que otro artefacto no hay esti acción de artículos de consumo, porque ninguno alcanza á los naturales si se esceptúan las carnes, porque el ganado vacuno es lo único que abunda ; el valor de cada res comunmente es de 44 á 46 duros por término medio; pero en cambio se importan todos los demás comestibles y bebidas, incluso el maiz, siendo el precio de este generalmente de 40 r s . fan., de este precio á 50 la de trigo, de 20 á 24 la cántara de v i no, 44 la arroba de alubias; los demás artículos varían s e gún el precio de los mercados inmediatos y sus portes. El precio de los jornales en toda clase de trabajo y épocas es de 5 á 6 r s. FERIAS Y MERCADOS. En el partido se celebran las ferias siguientes-, una en un desp. del valle de Tudanca y entrada del puerto de Pautiebre, sitio que llaman Rao de la Reina; cuyo nombre lleva la feria el día 5 de agosto, reducida á sola la venta de ganado vacuno, sin que concurra ningún otro artículo , que solo dura algunas horas otra por el mismo orden pero insignificante en el pueblo de Rúente y siendo la principal y que llama la atención de este partido y sus cercanías la que se hace con el nombre de Sta. Lucia, tocando al mismo puente y garganta que desde Cabezón pasa á Cabuérniga, barrio de Sta. Lucia; dura desde el 2 4 de diciembre al 6 de e n e r o , y constituye su tráfico muchísimo ganado vacuno v de c e r d a , tiendas» de varios géneros de tela y paños, algo de caballar, y frutas del tiempo en a b u n dancia.

ESTADÍSTICA CRIMINAL. Los acusados en este partido j u d. en el año de 1843 fueron 43 , de l o s que resultaron absueltos de la instancia 4 , penados presentes 44,contumaces 4 , reincidenles en el mismo delito 4 ; de los procesados 4 contaba de 40 á 20 a ñ o s , 7 de 20 á 40 y 5 de 40 en adelante; 7 e r a n h o m b r e s y 6 mujeres; solteros 8 , casados 5 ; sabia» leer y escribir 6 «, de 7 se i g n o r a b a la instrucción; ejercían ciencias ó a r t e s liberales 4, y 42 artes mecánicas.

En el mismo periodo se cometieron 8 delitos de homicidio y heridas con una arma de fuego de uso licito, 2 instrumentos contundentes y un instrumento ó medio no espresado.

VALLE (SAN ESTEBAN DEL)

V. con a y u n t . de la provincia y diócesis de Avila (4 0 leg.), partido j u d . de Arenas de San Pedro (2), audiencia t e r r . de Madrid (24), ciudad g. de Castilla la Vieja (Valladolid 3 4 ) ; SIT. en una bondonada del valle ó barranco llamado Mombeltran y á corta dist. del r . Ramacastaña; la combaten bien los vientos; su temperatura es templada y el CLIMA sano. Tiene 200 CASAS de dos pisos, la mayor p a r t e con corredores de madera y de 24 á 30 pies de altas; 6 calles empedradas, bastante angostas y limpias, una plaza de figura irregular con soportales de madera, en la cual se encuentra la casa de ayuntamiento con cárcel segura y escuela de primeras letras á cargo de un maestro dotado con 5 r s .

diarios de propios, mas alguna retribución que pagan semanalmente los padres de los 40 niños que á ella concurren y una iglesia parr. (S. Esteban Proto-Martir), con curato de término

y de provisión ordinaria; en los afueras y parte N. se e n cuentra el cementerio capaz y saludable, y al E . una fuente con pilón de piedra sillar labrado y c a ñ o , de buenas y s a ludables aguas, de que usan los v e c . para sí y para sus g a nados ; rodean ea todas direcciones á la población grandes y hermosos pagos de olivares y viñedo, muchos castañales, huertas con árboles frutales, legumbres, moreras y algunos otros arbustos que la hacen una quinta sumamente pintoresca y agradable. El término confina N. Villareio del Valle; E .

Mijares y Gavilanes; S. Santa Cruz del Valle, y O. Mombelt r a n se estiende desde 4/4 á 4/2 leg. y comprende abundant e s pastos altos y bajos que se aprovechan concejilmente, y una mina de hierro y azufre con un hermoso color de oro, lo cual dio margen en el año de 1834 á denunciarla como de este metal; no se beneficia en el dia; bañan el término diferentes manantiales y arroyos, que procedentes de las sierras E . y N . , algunos se introducen en el pueblo y sirven para la limpieza de las calles, y todos asi como el r. Ramacastaña ya citado, benefician las h u e r t a s , prados y demás heredades que circunvalan la v. El TERRENO es de primera, segunda y tercera calidad y se cultivan sobre 800 fan. CAMINOS los de pueblo á puc-blo en buen estado, PROD. trigo tremesin o , centeno, mucho aceite y vino, castañas, liño , legumbres y frutas; mantiene ganado lanar, cabrio, vacuno,’algo de cerda, y cria caza menor, IND. varios telares de lienzo mucha arriería, ganadería, diferentes molinos de harina y aceite y la cria de gusanos de seda; el COMERCIO está reducido á la esportacion de lo sobrante , é importación de los los a r t . de que se carece, POBL. 352 v e c , 1,239 almas CAP.

PROD. 4.135,750 reales IMP. 165,430. IND. 46,450. CONTR 35,677 r s . , 17mrs

VALLE

arroyo en la provincia de Córdoba, partido j u d . de Fuente- Obejuna nace á 2 leg. N. de la v. de Espiel, desaguando en el r. Guadiato á 4/2 leg. O. de la misma población; sus aguas dan movimiento á un molino harinero.

VALLADOLID

pdrt.judicial de término en la provincia, audiencia t e r r. ciudad g. y diócesis de su nombre fórmanlo una c . , 4 I v . , 8 L, 2 arrabales, 16 c a s . , í> desp. y u c sitio r e a l , que componen 20 ayuntamiento  las dist. de las principales población entre s í , á la cabecera diíl p a r t . , provincia y diócesis y á la c o r t e , aparecen del estado siguiente (Ver en el original)

S I T . á la parte N. de la p r o v . , confina en esta dirección con el de Valoría la Buena; E. Peñafiel; S. Olmedo, y O. Mota del Marqués-, estiéndese unas 4 4/2 leg. de N. á S. y 5 de E. á O. El CLIMA es algo frió y propenso á nieblas en el invierno, que producen algunas afecciones cerebrales y ilusiones á la Doca, dejándose sentir en varios puntos las intermitentes.

CALIDAD V CIRCUNSTANCIAS DEL TERRENO. LlailO en SU totalidad con algunos cerros aislados que forman deliciosos valles; parte de 9ecano y de regadío, es fuorte y de escelento calidad á propósito para toda clase de producciones en particular para los cereales; no faltan tampoco las frutas y las alamedas y bosques de olmos, álamos, pinos, e n c i n a s , retama y otros arbustos; hállanse á las inmediaciones de la cap. y término de Fuentes de Duero, Herrera, Laguna , Traspinedo, Villalba y otros pueblo* abundan los prados y buenos pastos naturales.

Ríos, ARROYOS, CANAL.ES Y LAGUNAS. Bañan el terr. el r. Duero que penetra por la jurisd. de Peñalba, y marchando de E. á O. abandona el partido por mas abajo de Simancas.

El Esgueva, que se introduce por los, término de Renedo y continúa á Valladolíd, bajo cuya ciudad desagua en el Pisuerrja que entra en el partido por e n t r e La Oberuela y Santovenia, corre de NE á SO. y después de recibir al precedente desemboca en el Duero, frente al monast. de Aniago. El Jaramiel, que viene por el term. de Villabañez y afluye en el Duero por cerca de Tudela. El canal de Castilla en su ramal del Sur que viniendo de la provincia de Patencia, penetra en el partido de que nos ocupamos, hasta terminar en la cabeza del mismo (V. el a r t . de esta y el del canal de Castilla). En d i s t i n t a s direcciones se encuentran varias fuentes mas ó menos abundantes, quedas unas solo sirven paraproveer á las necesidades domésticas de algunos pueblos y las otras dan origen á varios arroyos, que sirven para aumentar las corrientes de los repetidos r . ; tales son el Rodaslillo que se forma de 4 fuentes en el t é r m . de Ciguñuela y va á desaguar . en el Pisuerga; el Valdezarce que se une á aquel cerca de su desagüe , y otros de menos importancia. En el pueblo do Laguna hay una de agua salada, que le da nombre, y de la que se hace sal, por cuenta de la Hacienda pública y en tiempos de tormentas y avenidas pu MIC considerarse h mayor parte del t e r r . como una estensa laguna; pues la e s tremada llanura del terreno y la poquísima profundidad del cauco de los r . hace que estos se desborden, inundando la3 heredades de sus márgenes hasta gran les distancias.

CAMINOS. La carretera que desde la corte dirige á Valladolíd ; las que de esta ciudad parten para Asturias / Galicia, Burgos, Salamanca y demás provincia limítrofes. los hay también provinciales para la comunicación interior, y todos ellos son transitables para carruages; de aqui los infinitos medios de trasporte conque se halla Favorecido el partido; pues ademas de que hay diligencias de la corte á Valí uíolid y León salen también de dicha ciudad para Burgos, provincias Vascongadas y Santander hillanse asi mismo galeras y carromatos que hacen viages periódicos en las referidas d i recciones, y muchos arrieros de caballerías, principalmente los maragatos que no son los que menos géneros y efectos conducen de Valladolíd á Madrid y por último otro de los medios de trasporte que se ofrecen, os el canal de C a s t i lla . por las b a r c a s , desde la cabecera del p a r t . hasta Palencia.

CORREOS. Para el servicio de este ramo, hay en Valladolidjina adm. principal con u n administrador, 4 oficiales, un mozo de oficio, un ordenanza y 6 c a r t e r o s están a g r e gadas á esta adm., las estafetas de Palencia, Medina do Rioseco, Carrion, Sahagun, Cuellar y Dueñas.

PRODUCCIONES cereales, legumbres, vino, rubia, cáñamo, zumaque, hortalizas, frutas ¿piñón, leñas de combustible y carboneo; maderas de construcción GÍYÍI , y abundantes y buenos pastos, con los que se mantiene ganado mul a r , yeguar, algo de vacuno y lanar; abunda la caza menor.

INDUSTRIA. Ademas de la manufacturera que se ejerce en la cabecera del partido (V. su art.) la principal es la agrícola y la recriacion de muletas que so traen de León; hay b a s t a n tes aceñas; en La Flecha, una fáb. de papel; en Cesterniga se elabora baldosa, ladrillo, teja y c a l ; en varios pueblos

hay telares de lienzos y paños ordinarios; y en la mayor parte no faltan lo? oficios y artes mecánicas mas indispensables-, otras Je los ramos de industria los constituyen el carboneo, la panadería y la arriería , principalmente para la osportacion de trigos»y harinas á los depósitos próximos al canal de Castilla.

COMEHCIO. Este importante ramo de c u \ a parle principal se da cuenta en el art. de Valladolio ciudad (V.) se estiende á todo el part», del que se e s t r a e n ganados lanares y mular e s , trigos, harinas y démas frutos sobrantes con los productos de la ind.; en’cambio se importan pescados frescos y salados, carnes, tocino en vivo y salazón, géueros ultramarinos y coloniales, ropas y «otros ai t . tanto de primera necesidad comodelujo, siendo, puede decirse, el punto central de su depósito, la c a b . del p a r t . ; con especialidad en sus mercados semanales y en la concurridísima feria queanualmente se celebra el29de setiembre.

C U A D R O s i n ó p t i c o por a y u n t a m i e n t o s , de lo c o n c e r n i e n t e á la población de e j é r c i t o , s u r i q u e z a imponible e n t o t a l i d a d y c o n t r i b u c i o n e s que s e pngan ESTADÍSTICA CRIMINAL. Los acusados en este partido judicial en el aho d e 1843 fueron 158, de los que re>ullaron absuello» de la instancia 15, libremeute 10 , penados presentes 118, contumaces 1 5 , reincidenles en el mismo delito 6, en otro diferente 13 con el i n tervalo de 5 á 11 meses y 2 á 7 años, de los procesados 29 contaban de 10 á 20 anos, 94 de 20 á 40 y 20 de 40 e n a d e l a n t e ; eran hombres 115 y mujeres 43; solteros 65, casados 78; -ai)i .u solo leer 2 2 , leer y escribir 40, no sabian 8 1 ; ejercían ciencias ó ai t es liberales 16 y 127 artes mecánicas; de 16 acusados se iguoraba la e d a d , el estado, la i n s – tiuccion y el ejercicio.

En el misino período se cometieron 61 delitos de homicidio y heridas con 5 armas de fuego de U o o licito, 1 de ilícito, 27 armas blancas permitidas, 9 prohibidas y 15 inst r n n e n t o s contundentes. Concluimos este articulo publicando el siguiente, (Ver en el original)

VALLADOLID

provincia interior de segunda clase, en el t e r r . de Castilla la Vieja, audiencia t e r r . y ciudad g de su nombre, cuya cap. es la misma ciudad de Valladolid; sít á los 0 o 4 1 ‘ long. oriental del meridiano de Madrid y 41° 42’ de lat. N. de id •. fórmanla 9 p a r t . judicial que reúnen 2 c . , 477 v . , 86 lug., 7 a r r a bales, 4 barrio, 47 gramas, 31 cas. y 90 desp. (*) De estas población corresponden 27 a la diócesis de Avila , 48 á la de León, 79 á la Palencia, 6 á la orden de San J u a n , 17 á la diócesis da Segovia, 83 á la de Valladolid y 43 á la de Zamora; romprendiéndose también las de que se t r a t a en la nota indicada.

Las distancias de todas las cabecera de p a r t . entre s i , provincia confinantes y la c o r t e , resultan de la escala siguiente (Ver en el original)

SITUACIÓN, CONFINES Y CLIMA. Colocada en el interior y ala parte N. de la Península, confina en esta dirección con tes provincia de León y Palencia; por el E . y S E . con las de Burgos y Segovia; por el S. con esta última, las de Avila y S a lamanca , y por el O. con la de Zamora el CLIMA en lo g e neral es muy templado en el v e r a n o , frió en el i n v i e r n o , si bien bastante sano, aun cuando en algunos puntos p u e d en considerarse como endémicas las fiebres intermitentes, erecto en unos de las densas nieblas que se dejan sentir en la estación del frió, y en otros de las balsas ó lagunas que por la planicie del terreno y la escasa profundidad de los r. se forman en las desbordaciones de estos y en las épocas de grandes lluvias abraza el terr. una estension de 235 leg.

cuadradas.

Esta ant. provincia ha sufrido en la demarcación de sus lím., las alteraciones que las demás de su clase, en distintas épocas nosotros empero, sujetándonos á las que por base general hemos procurado en nuestro Diccionario dar á conocer á nuestros lectores como acaecidas en el presente siglo, pnucipiamos por la que con el nombre de Departamentos] se verificó en el año de 4809; según ella se denominó De- . partamento del Duero y Pisuerga; su lím. N. era con los delArlanzon y Carrion elconfin del primero principiaba en el Pico de Urbion, continuaba por la sierra Cebollera, marchando luego á cruzar las de Pineda y Cabezote hasta terminar en la confluencia de los r. Añamaza y Alhama para ir á atravesar la laguna de Zumbel en busca del r. Arlanza, desde Cobarrubías hasta el punto en que se reúne con el Pisuerga , de donde principiaba el lím. con el departamento del Carrion, que lo formaba en parte el mencionado Pisuerga hasta unirse con el Carrion; la linea divisoria pasaba por los montes de Patencia y de Dueñas, y los térm de Paredes del Monte, Castromocho, Villarramiel y Belmont e , hasta unir cerca de Villagra con el Valderaduey. Al E. confinaba con el departamento del Duero alto; la línea de demarcación principiaba desde el r. Arlanza, cerca de Cc- Darrubias, seguía por las j u r i s d . de Hura, Castroceniza, Caleruega, Peñaranda de Duero, Langa, Aranda de Duero, Aorremocha y Torresuso, hasta terminar cerca de Villacadima, desde donde empezaba la línea del Tajo alto y Tajo y Alberche, que era el confín del S.; seguía por Cantalojas hasta llegar á Somosierra, de aqui continuaba por los ant.

lím. de la provincia de Guadalajara hasta el camino de Buitrago en el puerto de Arenas; iba por los altos de la sierra á pasar entre San Ildefonso y el Paular, por el nacimiento del r. Eresma, al S. de Cruz de la Gallega, alturas de Guadarrama, por la Paramera de Avila, al S. de esta c . , terminando en el estremo que separa el departamento del Águeda del que nos ocupa, que por el O. limitaba con los del Tormes y Águeda; principiando la línea en el primero por el término

de Palacios Rubios, siguiendo á los de Cantalapiedra, Torrecilla, Olmo, Urueña, Villagarcia, Medina de Rioseco, Moral y Aguilar, acabando entre los dos últimos. No se puso en práctica lá división bajo el concepto de departamentos; pero sí bajo el de prefecturas, á consecuencia del decreto espedido por el intruso rey Bonaparte, en 17 de abril de 4810. conservándola los precitados lím. y fijando la residencia del prelecto en Valladolid y las de los sub-prefectos en la misma c . , Segovia y Aranda de Duero.

Conseguida la restauración y espelidos los invasores, volvió la provincia de Valladolid á su ant. régimen y á comprender los pueblos que por anteriores disposiciones tenia asignados; permaneciendo asi hasta que restablecido en 4820 el sistema constitucional en 27 de enero de 4 822 se acordó una división t e r r . , por la que confinaba la provincia de Valladolid N. con la de León; NE. la de Palencia; E. la de Burgos; S. las de Segovia y Avila, y O. las de Salamanca y Zamora.

El lím. E . , NE. y N. empezaba en el r . Cea al frente de Pobladura del Monte, seguia por la izquierda de este r. hasta Melgar de Arriba, y se dirigía por e l N . de este pueblo á buscar el Valderaduey, á encontrar por el S. de Villada el r. Sequillo, cuya der. seguia hasta Benavides, donde lo cruzab a , y continuando la linea por el O. de Frechilla y Villarramiel, por el E. de Herrín y Gaton, por el O. de la Torre de Mormojon y NE. de Ampudia, venia á cruzar el Pisuerga entre Dueñas y Ntra. Sra. de Onecha; seguia el arroyo de Cevicolatorre hasta cortarle al N. de este pueblo; se dirigía al E. pasando por el S. de Alba de Cerrato y N. de Fuenvellida, giraba al NE. y por entre Ceviconavero y San Pelayo de Cerrato iba á buscar el lím. de la provincia de Burgos al N. de Tortoles, desde cuyo punto por entre N t r a . Sra. de Gracia, Guzman, Villaescusa y Boada, y por el E. de P e – droso y Mambrilla se dirigía á encontrar el Duero al E. de Roa. El lím. meridional empezaba en la orilla der. del espresado Duero , siguiéndola hasta 4/4 de leg. al O. del pueblo de Bocos, de cuyo punto atravesando dicho r. en dirección al S. cortaba igualmente al r . Duraton pasando al E. de Peñafiel que quedaba para Valladolid; desde este punto continuaba á pasar al O. de Rábano y Canalejas por el E. de Olombrada y por el nacimiento del arroyo Bembibre á buscar el r. Cerquilla entre Frumales y Aldehuela; seguia l u e go por la orilla der. de este r. hasta un arroyo que desagua en e l , y pasaba por el pueblo de Hesamayor, desde donde torciendo con dirección al NO. y después al S O . , pasaba por encima de Cuellar dejando esta v. y sus arrabales para la provincia de Segovia, yendo á cortar el r. Cega por entre Puente-Quebrada y los Barrancales; siguiendo siempre como al SO. cortaba el r. Pirón por el S. de Remondo pasando al N. de Chañe y Fuentelolmo y al S. de Villaverde, continuando siempre al citado rumbo y algo mas al S. á buscar el r. Eresma en el ant. lím. con Segovia y Avila, siguiéndolo á pasar por el S. de Puras y Maquines, y atravesando ‘el r. Adaja 4/2 leg. al S. de Almenara continuaba por entre San Pablo de la Moraleja y Palacios de Goda por el S. de San Salvador y Muriel, y por el N. é inmediación de Sinlabaj o s , que quedaba en Avila, iba á buscar el estremo E. del gran recodo del r. Zapardiel, y continuando hacia el O. por el mismo r. lo abandonaba cruzándolo por el S. de Lomoviejo , pasando luego por el N. de Madrigal y atravesaba el Trabancos en dirección de E. á O. hasta encontrar el a r royo de la Cruz por debajo de Orcajo de las Torres, desde cuyo punto seguia la orilla izquierda de él con rumbo al SO. á cortar el r. Menines entre Paradinas y Cantaracillo.

El límite occidental principiaba hacia el N. en el punto en que el Menines desagua en el Guareña junto al conv. de Virtudes, siguiéndole á pasar al O. de Regama y al E. de Aldehuela de las Flores, Palacios-Rubios, y Cantalapiedra; de aqui seguia al r. Guareña tomándolo á leg. y media al S. del Olmo y siguiendo por su orilla der. hasta frente de este pueblo continuaba con dirección al N. á cortar el Duero en su conflencia con el Hornija; y atravesando este r. seguia por la orilla del arroyo Bo/oz, cortándolo cerca del puente de Morales de Toro continuaba por el E. de Villalonso, y O. de Benafarces, Castromembibre, Pobladura y Villavelli; cortaba el r. Sequillo entre Belber y San Pedro del Ataree y se dirigia por entre Cotanes y Villardiga á encontrar el Valderaduey alS. de Villalpando ; marchaba al N. por la izquierda de este r. hasta mas arriba de Villanueva del Campo al O. de Villar de Fallaves, donde le cruzaba, y por entre Valdefuentes y Villanueva de la Condesa , Valderas y Bustillo corría hasta el r. Cea frente de Pobladura del Monte.

Esta demarcación rigió hasta que abolido el sistema constitucional en el año de 1823, volvió á seguir la antigua; y á consecuencia del real decreto de 30 de noviembre de 1833, se dio nueva forma á esta provincia señalándole los confines que quedan indicados al principio de este a r t . , según los que el límite N. empieza y sigue el mismo que el meridional de Palencia en el r. Esgueha; va al N. de Ntra. Sra. de Gracia de Encinas y Canillas; continúa por e s t e r . hasta poco mas arriba de Fuenvellida, desde donde tuerce al O. por elN.

de este pueblo y del de Torre de Fuenvellida, al montecillo del Vizconde de Valoría , por el S. de Población y Cubillas de C e r r a t o , se dirige á buscar el arr. que pasa junto á este pueblo, el cual sigue hasta su confluencia con. el Pisuerga al S. de Ntra. Sra. de Onecha; atravesando este r. va por entre los montes de Fransilla y Dueñas ; por el N. de Cubillas de S t a . ‘ M a r t a , Villalba del Alcor, Matallana , Montealegre y Palacios de Campos , hasta el S. de Belmonte. Desde aqui dirigiéndose hacia el N. pasa por el O. de este pueblo por entre Castril de Vela y Tamariz; E. de Gaton, ViUafrades y Herrín á buscar el r. Sequillo , continuando por el O. de Benavides, de Boadilla d é l a s Avellanas, Villazaler, Villada y Pozuelos donde termina el límite con Palencia. En este punto tuerce hacia el SO. y sigue el límite de León, cortando el Valderaduey mas abajo de Arenillas del mismo nombre , y el r. Cea, por encima de Melgar de Arriba. Sigua luego el curso de este r. hasta la confrontación de Pobladura del Monte, donde se aparta á la i z q . , pasa al O. de Bustillo por entre Valdefuentes de Valderas y Villanueva de la Condesa al comedio de San Miguel del Valle y Bolaños, donde termina.

El lím. O. principia aqui y va á buscar el Valleraduey por mas arriba de Barcial; sigue luego su curso hasta el S. de Villalpando; pasa por entre Cotanes y Villar diga á cortar el r. Sequillo entre Belber y San Pedro del Ataree, y sigue par el E. de Vezdemarban , O. de Pobladura , Castro-Membibre y Benafarces, por el E. de Villalonso á encontrar el arroyo Bajoz al E. de Morales de Toro. Continúa luego á atravesar el r. Hornija en San Román de Hornija, y va por la márg. izquierda de este r. á atravesar el Duero en su confluencia con este Desde aqui sigue recto á buscar el Guareno, al E. del Olmo, y marchando por el curso de este r. como una l e g . , pasa por el E. de Tarazona, Villaflores, Cantalapiedra y Palaciosrubios, al O. de Orcajo de las T o r r e s , donde termina.

El lim. S. empieza en e s t e punto, y sigue por el N. de Orcajo de las Torres y Madrigal; corta el r. Trahancos al S. de Lomoviejo, que quvda para esta provincia, y sigue por el N. de Palacios de Coda y de Olmedillas á cortar el Ada¡a.

en el ant. lím. con Avila, y desde aqui lleva el lím. N. que se ha señalado para Segovia.

El lím. E. empieza e n t r e Castrillo de Duero y Navas de Roa, quedando este para Burgos y aquel para esta provincia; y sigue por el O. de San Martin de Rubiales el ant lím. con Burgos, hasta encontrar el lím. E. de Palencia, donde termina.

CALIDAD Y CIRCUNSTANCIAS DEL TERRENO. Llano el de la prov que nos ocupa, en su totalidad puede decirse, pues son cortas sus excepciones, y fértilísimo en particular para c e r e a l e s , la única cordillera que merece este nombre, es la de los Alcores, que ocupando la parte N. y E. del p a r t . de La Mota del Marqués, penetra en el de Medina de Rioseco por el S. y O . , formando el famoso, y antes temible monte de Torozos, poblado de escelentes y robustos robles, con a l guna encina é infinidad de yerbas» aromái icas y medicinales, y dando base al valle de Torrelobaton hállanse igualmente en el partido de Rioseco diferentes cabezos y tesos sueltos, hijuelas de los mismos Alcores, cuyas vertientes hacen infinidad de valles, no tan considerables y estensos como el espresado perteneciente á dichos dos p a r t .  lo mismo sucede en los de Peñafiel, Valona la Buena, Villalon y Olmedo; pero son estos tesos tan poco sensibles, que apenas pueden considerarse algunos como un ligero desnivel del terreno, casi imperceptible á muy corla dist., aunque suficiente para formar deliciosas cañadas; en todas direcciones se ven frondosos montes poblados unos de roble y encina, y otros de pinos albares y negrales; abundan las arboledas de olmo, álamos, chopos y sauces, diferentes arbustos y yerbas a r o máticas y medicinales, entre ellas la salvia de superior c a lidad y el espliego, y ademas de los muchos y finos pastos 3ue por do quíer se encuentran, hay infinidad de prados que an alberguo á toda clase de ganados, asi de labor como de giangeiia, entre ellos bastantes yeguas de vientre y muchas muletas que se traen de León para recriar no se» conocen minas de ninguna clase de metales; en el partido de Olmedo hay canteras de yeso blanco y negro, de piedra caliza y otra mas fuerte para sillares de esta última clase las hay también en el de Peñafiel; y en el de Valoría la Buena, el mas quebrado de toda la provincia, se encuentran de piedra de muy buena calidad para toda clase de edificios.

Ríes Y ARROYOS. El principal de los que bañan el t e r r. es el Duero, que penetra por el p a r t . juu. de Peñafiel, y en su curso de E. á O. atraviesa por el espresado partido v los de Valoría, Valladolid, Medina del Campo, Mota del Marqués y Nava del Rey, saliendo de este último, por entre Castronuño y San Román de la Hornija , á la provincia de Zamora sin prestar mas utilidades, en su curso de 20 leg. por la de Valladolid, que el impulsar algunas aceñas son afluent e s del mismo, el Duraton, que viniendo de la de Segovia por el p a r t . de Peñafiel, término de Rábano, lo da sus aguas junto á Padilla de Duero y Peñafiel; el arroyo del Cuco que nace en San Llórente y se le une junto á Bocos; el Cerra ¡al que. penetra por el término de Pinel de Arriba y le afluye por el de Pesquera; el Botijas que le entra por la jurisd. de P e ñafiel ; el Jaramiel que, después de recorrer los partido de Valona y Valladolid, le paga el tributo junto á Tudela; el Valcorba que le vierte por Traspinedo; el arrovo de Valdecoqeces que brota en el p a r t . de Peñafiel y va á morir en el Duero por el mismo pueblo de Valdecogeces; el r. Ceqa que desde la provincia de Segovia penetra por el partido de O l medo y se le une por la jurisd. de Valladolid; el Adaja que nace en la provincia de Avila , penetra en la de que nos ocupamos por el partido de Olmedo, y marcha de S. á N. hasta introducirse en el Duero antes de llegar* al ex-monaslerio de Aniago; el Pisuerga, origendel canaldeCastilla, que pierde su nombre en el mismo, viniendo de la provincia de Palencia por el p a r t . ¿ta Valoría, con curso de N. á S. hasta la deh.

de Pesquei uela ; el Zapar diel que nace en la provincia de Avila, se introduce en el partido de Medina del Campo por la jurisd.

de San Vicente del Palacio y va á terminar por la de Tordes i l l a s ; e l Traoancos que* desprendiéndose también desde la provincia de Avila, viene á terminar de igual suerte mas abajo de Pollos.

Ademas de los espresados f. y arroyos atraviesan la provincia otros muchos; entre ellos el r. Eresma que , desde la de Segovia, viene al partido de Olmedo á unirse al Adaja junto al santuario de Ntra. Sra. de Siete Iglesias entre los térm de Alcazaren y Hornillos el Esgueva que entrandode la de Búigos y corriendo por un vaile de 10 leg. desemboca en el Pisuerga, tocando á Valladolid, habiendosido e l primero en que se ha ensayado un sistema de encauzarnie»*4- to, que se halla casi terminado, cosleado por los mismos pueblos que han dividido y vendido en pública subasta los t e r renos de primera clase, que á consecuencia del mismo iban á resultar cultivables; produciendo tal concurrencia de Incitadores, que las obras se están concluyendo, puede d e cirse, sin ningún sacrificio; obteniéndose ademas la ventaja de hacer feraces muchos terrenos, hasta ahora improductivos; y sobre todo arrancar á la terrible y pestilencial plaga de las mortíferas t e r c i a n a s , las innumerables víctimas que causaba en los 15 pueblossituado á la orilla del valle- háse originado lal efecto de este ejemplo práctico en el valle de’ír. Sequillo, que se ha tratado de ponerlo en e j e cución, formándose el proyecto por el ingeniero D.Juan de Mata García , cuyos trabajos presuponen el importe de la obra en dos millones de r s . y han sido aprobados por el Gobierno, el cual ha dispuesto, que los pueblos cubran las dos terceras partes del presupuesto y el r e s to se abone del provincial; moviéndose también por «aquel impulso á practicar lo mismo, aunque en menor escala, y mereciendo la debida aprobación su proyecto, los h a b . del valle de Villavaquerin; lo cual prueba «que los pueblos conocen sus v e r daderos intereses.

Recorren asi mismo el t e r r . el r. Cea que desde la provincia

de León donde n a c e , entra en esta por el partido de Villalon, término de Melgar de Arriba y sale por el de San Miguel deL Valle el Yalderaduey de igual procedencia y c u r s o el a r royo Bajoz que desprendiéndose del p a r t . de Rioseco marcha á la provincia de Zamora, asi como el Hornija que después de ¡tañar el partido de Valladolid , donde tiene su n a c i miento, hace lo mismo con los de la Mota del Marqués y Nava del Rey.

No serian «suficientes los límites de un art. de Diccionario si hubiéramos d e , solamente, enumerar aquí la infinidad de riach. y arroyos mas insignificantes y de menor importancia que» los precitados, los cuales nacen dentro de la provincia y mueren en la misma; por cuya razón y la de q ue ya se describen al hacerlo de los p a r t . , de ellos mismos y de los pueblos por donde corren, lo omitimos ahora; pasando, ya que se presta la oportunidad, á continuar la* noticias que en su lugar dimos de los

(Continua en el original)

VALLADOLID

audiencia t e r r . compuesta de la provincia de su nombre y de las de León, Palencia, Salamanca y Zamora; se halla S I T . al NO. de la Península entre los 40° 12’45» y 43° 5’57» de latitud N . , y los 0- I4r52″ y 3 o 24*30″ de longitud al ,Q. del Meridiano que pasa por el observatorio astronómico de Madrid; se estiende su circunferencia 1,735 leg. cuadradas, divididas en los partido j u d . que del estado que sigue resulta, asi como la» c , v . , L., a l d . , c a s . y desp. y el núm.

de ayuntamiento y h a b . do cada una de las p r o v i n c i a s.

Confina al N. con la de Asturias, y la de Burgos por su provincia de Santander; al E. con la última, y la de Madrid por su provincia de Segovia; al S. también con la de Madrid por su provincia de Avila y con la de Cáceres; al O. con el veciudad reino de Portugal, y al NO. con la d e Galicia y su provincia de Orense.

Su CLIMA es en lo general sano, pero frió y húmedo e n trecortado el terreno por diferentes sierras presenta dilatados valles, regados por muchos r. abundantes en pesca; los principales son el Duero, en el que desaguan por el N. el Esla, enriquecido con las aguas del Tera, Orbigo , Cea y otros; y por el S. el Eresma, reunido con el Adaja, el Zapardieí, el Tormes y el Águeda, el Sequillo y el Pisuerga, con el cual confluyen el Carrion, Arlanza, Arlanzon y Esgueva.

Corre por el t e r r . el Canal de Castilla, unido con el de Campos, navegable ya en el dia desde Alar del Rey hasta Valladolid. Tambien’se hallan en él diferentes manantiales de aguas medicinales y termales con muchas fuentes de esquisitasaguas potables. Son fértiles sustierras y producen muchos granos , de los que hace considerable esportacion, | legumbre.-,, garbanzos, frutas, vinos, lino y cáñamo en sus \ estensos pradds, cubiertos de ricas yerbas de p a s t o , mantiene mucho ganado de toda clase, con especialidad vacuno.

Tie*ne grandes bosques poblados de buenas maderas de c o n s trucción civil y naval, y en sus montes abundantes mármoles pintados de variedad de colores, y se hallan minas de cob r e , hierro y carbón de piedra. Su COMERCIO interior y e s – tenor consiste en granos , harinas y otros frutos, y en los prod. de su IND. esta se reduce á tejidos de lana, hilo, queso, manteca y prod. de sus ferrerias y martinetes.

Dos universidades la de Salamanca, la mas famosa de la Península hasta nuestros dias y contemporánea de las mas célebres y ant. de Europa, y la de Valladolid, siempre a c r e ditada por los buenos profesores que en todo tiempo tuvo y por los hijos eminentes que desde su creación ha dado en todas las ciencias, son los dos principales establecimientos de instrucción pública que se cuentan en el t e r r . ; posee también cinco seminarios conciliares y muchos colegios, institutos y sociedades económicas; pero la primera enseñanza se halla en el t e r r . al mismo nivel que en los otros de la monarquía.

Tampoco se ve desmentido en él, el celo caritativo y filantrópico, que por todos los ángulos de la Península animaba á nuestros mayores, como lo acreditan los muchos establecimientos de beneficencia y las muchas fundaciones de igual naturaleza que se conservan en las cinco provincia Aunque ios usos, costumbres y carácter no sea uniforme en t o dos los hab. de la j u r i s d . , pues estos accidentes varían s e gún la s i t . topográfica de las p r o v . , so observa en sus moradores religiosidad sana y pura ; obediencia á las leyes ; r e s peto á las autoridades;»juicio maduro; disposición para las c i e n c i a s ; hospitalidad y buenas.costumbres. Hemos dicho en resumen cuanto conviene para estimar la influencia de las causas geográficas y morales en los r e s u l tados de la criminalidad para adquirir mayor conocimiento del t e r r . , de su ind. y comercio y demás que proporciona un examen geográfico, físico y civil, remitimos á nuestros lectores á los a r t . d e las respectivas p r o v . , y vamos á ocuparnos de lo que tiene relación con el establecimiento del t r i bunal superior del terr.

Sabido es de todos que hasta la publicación del real d e creto, espedido por los reyes Católicos en Medina del Campo el año de 1489 , la audiencia del Rey, tribunal colegiado el mas antiguo que en España se conoció, creado por el r ey D. Enrique II en 1371, seguía continuamente á la c o r t e con todos Jos inconvenientes que esta movilidad llevaba consigo lo;espresados reyes Católicos, que tuvieron el mas decidido empeño en regularizar la administración de j u s t i c i a , dispusiemaíz ron por el mencionado decreto que la audiencia del rey residiera continuamente en Valladolid, tomando el nombre de Chancilleria A ella se llevaban en apelación todos los pleitos del reino de Castilla y León , hasta que persuadidos los mismos reyes de los perjuicios que se originaban de acudir todos los litigantes á Valladolid, crearon en 30 de setiembre de 1494 la chancilleria de Ciudad-Real, que se trasladó después á Granada, dividiendo entre ambas todos sus reinos y señoríos, sirviendo por lím. divisorio el r. Tajo; de modo que todas las ciudades, villas, lugares, castillos, fortalezas, granjas , caseríos y cortijos , situados allende del Tajo con el Andalucía, reino de Granada y el de Murcia con el marquesado de Villena y con lo que las órdenes de Santiago, Alcántara, Calatrava y San Juan tenían en dichas comarcas y las islas Canarias acudiesen á la chancilleria de Granada, y que todos los hab. sit aquende el Tajo y los puertos hasta el mar, con lo que restaba del reino y arz.

de Toledo, y los ob. de Cuenca, Sigüenza, Plasencia y Coria , llevasen sus apelaciones á Valladolid. El número de oidores consignados á esta chancilleria fue el de 46 y un Í>residente distribuidos en 4 salas con 4 oidores cada una y a facultad en el presidente de alternar en ellas, si bien se le obligaba á asistir á aquella sala en que en revista se tratasen pleitos de 100,000 mreales arriba y se comenzasen por demanda de caso de c o r t e e n las audiencias.

No atendieron los reyes Católicos solo al mejoramienlo de la administración civil de justicia, al crear la chancillería de Vadadolid ordenaron que ademas del presidente v oidores, hubiese laminen 3 ule. que conociesen de iodos los pleitos criminales, asi por casos de c o r t e , como por apelación y suplicación ante ellos mismos y sentenciasen j u n tamente, debiendo ser suplidos en caso de ausencia, impedimento, ó recusación por los oidores. En o de noviembre de 1092 ordenó D. Carlos II que presidiese la sala de alcaldes un oidor y á estos presidentes, generalizados on todas las audiencia so les dio el nombre de gobernadores de las salas del crimen por decreto de 8 de noviembre de 1700. No e s timando suficiente Carlos III una sola sala de alcaldes en las chancillerias, dispuso por resolución consultada de 13 de octubre de 1770 que las salas de hijos-dalgo se convirtiesen en salas del crimen, formando asi 2 salas en la de Valladolid con un gobernador que asistiese á entrambas. Ademas del p r e s i d e n t e, oidores, alcaldes y j u e z mayor de Vizcaya, había en la chancilleria de Valladolid lo mismo que en otras audiencia 2 fiscales, uno para lo civil y otro para lo criminal, y un alguacil mayor con 2 tenientes.

Como se ha visto por lo hasta aqui referido, las audiencia e s taban regidas por un presidente de la clase de letrados, y asi continuaron hasta que ü. Carlos IV por real decreto dé 30 de noviembre de 1800 confirió las presidencias á los capitanes generales, y en ausencia de estos á los gobernador e s , segundos cabos, vanándose la denominación de los primeros presidentes, que conservaron las mismas preeminencias y atribuciones judiciales que antes tenian, en la de regentes. Por lo relacionado se viene en conocimiento que la chancilleria de Valladolid, hasta el arreglo provisional de justicia, se compuso de un presidente (el capitán general de Castilla la Vieja , un r e g e n t e , 46 oidores repartidos en 4 salas, un gobernador de las salas del crimen, 0 alcaldes d i vididos en 2 salas, 2 fiscales, un alguacil mayor y 2 t e n i e n t e s , con el competente número de relatores y procuradores, escribanos, receptores, canciller, tasador, repartidor, porteros y alguaciles. En la espresada época perdió por último el nombre de chaucilieria, que habia recuperado en las dos restauraciones de 14 y 2 3 , y el número de sus salas quedó reducido á 3 , como la generalidad de las a u d . , habiéndose creado con los ministros sobrantes de ella la audiencia de Alba~ cete. El estado que sigue da razón del personal de la audiencia y de los juzgados de L.» instancia, con el haber de cada uno y el gasto ordinario y estraordinario. Conocidos los principales accidentes geográficos y morales del t e r r . y la historia de la fundación de este tribunal superior, vamos á ocuparnos de su estadística criminal, á cuyo efecto presentamos como base de los cálculos y observaciones que hayamos do h a c e r , los estados que siguen.

El número 3 t r a t a de las personas, esto e s , del número de acusados, absueltos libremente y de la i n s t a n c i a , de los penados presentes y contumaces, y de los reincidentes en el mismo delito, ó en otro diferente; esplica también las circunstancias especiales de los acusados a s a b e r su edad, sexo, estado, instrucción y ejercicio, y refiere las proporciones que las indicadas clases guardan entre sí, y mas particularmente la población con los acusados, dato preferido por todos los estadistas como el mas propio para estimar la criminalidad.

Siguiendo estos antecedentes, se ve que los acusados de 40 á 20 años, están en relación con los de 20 á 40 de 0’298 á 4 , y estos con los del último período, ó sean los de 40 años en adelante de 3’483 á 4; los hombres con las mujeres de 9′ 142 á 4; los solteros con los casados comoO’746 á 4; los que saben leer con los que á esta circunstancia unen la de escribir como 0’695 á 4 ; los que saben leer y escribir con los que carecen de toda instrucción como 0’695 á 4; y los que ejercen profesión científica ó a r t e liberal con los que se hallan dedicados á artes mecánicas como 0’058 á 4. Se ve igualmente que los absueltos están con los acusados en razón de 0’4 40 a 4 ; los penados con los acusados de 0’860 á 4; los contumaces con los presentes de 0’083 á 4 , y los xeincidentes con los penados de 0’4t)O á 4 ; y por último, manifiesta la proporción, como ya se dijo, en que la población

se halla con los acusados. El t e r r . judicial contiene 970,315 a l mas, y siendo el número de acusados 3,256, la relación de los primeros con los segundos es de 298’008 á 4 , resultado que coloca á la audiencia de Valladolid en proporción mas favorable á la moral que las audiencia de Pamplona, Madrid, Cácer e s , Albacete, Granada, Burgos y Sevilla, y en mas desventajosa que las de Valencia, Coruña, Canarias, Mallorca, Barcelona y Oviedo. Si conducidos por este mismo dato b u s camos la proporción en que cada una de las provincia concurrió á la formación de la suma total de procesados, hallaremos el máximo en la de Valladolid, á la cual sigue la de Zamora.

Menester es convenir en que no es el estado normal de la criminalidad de la provincia el que manifiesta el estado. No son los h a b . de la provincia de Valladolid, ni por causas físicas, ni morales, mas inclinados á los delitos que los h a b . de otras provincia; pero tuvo por espacio de muchos años en su t e r r . el canal de Castilla, al cual se destinaban los reos de atentados mas a t r o c e s , y su crecido número atrajo á la provincia las familias de ellos con todos los vicios inherentes, debiendo agregarse á esto la facilidad con que desertaban para e n tregarse á nuevos delitos tan funestos ejemplos relajaron algún tanto las costumbres honestas del p a i s , y á estas circunstancias debe atribuirse el crecido número de procesados en la provincia No presentan iguales motivos las de Z a – moray Salamanca, si bien contribuye otra causa no meaos impulsiva de los delitos, á s a b e r su proximidad á la frontera de Portugal, lo que proporciona a los delincuentes el burlar con facilidad la vindicta pública; la relación entre la población y los acusados en la provincia de Patencia es mas favorable que en las a n t e r i o r e s , escediendo el término de la comparacioncoalade Salamanca en 46 unidades; la de León aventaja á todas las demás, siendo su relación 433 449 á 4. En la escala comparativa proporcional de t o das las provincia de la monarquía la de Valladolid ocupael 4 6.° lugar, Ta deZamoraeH7,la de Salamanca el 22, la de P a tencia el 29 y la de León el 42.

El estado núm. 4 se contrae á los delitos de homicidio y de heridas y á los instrumentos empleados en su comisión.

Aunque muy importantes los dos objetos de que se ocupa, no se presta por sí solo á todas las observacionesque-debieran esperarse, pues ni se puede apreciar por él la gravedad d é l o s delitos, ni la proporción mayor o menor’á lasque afectan á las personas ó alas cosas- nos ceñiremos, pues, á comparar el primer estremo que el estado abraza con los otros t e n . .en el cuadro que va á continuación < o crResulta , pues, del cuadro que precede, que el número de atentados contra la vida ha sido menor en el terr. de Valladolid que en los de Burgos, Cáceres, Cortina, Granada, Madrid, Sevilla y Valencia, y mayor que en las de Albacet e , Barcelona, Canarias, Mallorca, Oviedo y Pamplona.

Pero ea la generalidad de los a r t . de audiencia, hemos procurado llamar la atención acerca de la diferencia notable que existe entre aparecer un t’irr. con mayor ó menor número de delitos de sangre y la gravedad relativa de estos, deducida de la clase de instrumentos empleada en su perpetración.

Guiados por esta observación, notamos con oportunidad que habían sido menos graves, que habia concurrido menos encarnizamiento, que los ca os de alevosía, y por último, que las consecuencias de los crímenes de sangre habian sido menores en los t e r r . de Cáceres , Burgos y la Coruña , sin embargo del crecido número de ellos , que en los de Albacete, Pamplona y otros, y mas que en los de Barcelona, Oviedo y Canarias,» á pesar del mucho menor número de delitos de homicidio y de heridas ocurrido en estos t e r r . Vamos por tanto á examinar á qué altura se halla en el terr. de Valladolid la relación entre el número de atentados contra la seguridad personal y su gravedad, lle^.

vando por medio de averiguación la clase de instrumentos ocupados como cuerpo del delito, para hacerlo después de solo los homicidios, en comparación con las demás audiencias.

En el t e r r . de Valladolid se advierte mayor número de armas de todas especies que en las demás audiencia , escepto la de Granada; y también prevalece mas que en todas el uso de armas blancas de uso licito, y en las de ¡lícito de la misma especie solo le preceden las de Granada , Valencia y Pamplona de las de fuego de uso licito se ocuparon en mayor número en los t e r r . de Albacete, Cáceres, Granada y Valencia; mas en las de uso ilícito, solo se cuentan en menor número en las de Barcelona, Canarias, Coruña, Mallorca y Oviedo.

Por la regla que generalmente hemos sentado, debiera decirse, que no solo prevalece en el t e r r . d e Valladolid la proporción á los homicidios y heridas, sino también la gravedad y encarnizamiento en los a t e n t a d o s , puesto que el número de armas escede á la mitad de los instrumentos , y que con ellas fueron consumados mas de la mitad de los d e litos.

Sin embargo no es a s i , faltando en esta parte la exact i t ud de la observación, como lo demuestra el estado com parativo que sigue, el cual comprende el número de acusados por homicidio en cada aud., y la proporción que la pobl guarda con ellos.

Acusa• dos por AUDIENCIAS. Población. homiciProporción.

dio.

986,236 475 2,076’29 á 4 4 63 6,387’65 á 4 Burgos 966,543 456 6,495*79 á 4 Cáceres 547,420 475 3,428’41 á 4 499,950 42 16,662*50 á 4 4.474,982 489 7,788’26 á 4 4.211,124 405 2,990’43 á 4 L.022,074 258 3,963″X5 á 4 Mallorca 229,197 5 45,839*40 á 1 434,635 45 28,975*67 á 1 230.925 450 4,649’46 á 1 Sevilla 4.4 40,935 268 4,257*22 á 4 956,940 420 2,225’44 á 4 970,318 467 5,84 0’27 á 4 Por la demostración que precede, se ve ser menor la g r a vedad de los delitos de que se ocupa el estado número 4, que en las audiencia de Albacete, Cácere«, Granada, Madrid, Pamplona, Sevilla y Valencia, á pesar de contarse mayor número de armas de fuego y blancas en su t e r r . que en casi todas las otras audiencias.

Después del examen comparativo general hecho del estado núm. 4 parece conforme inquirir la razón con que caria una de las provincia concurre á la suma total de delitos y de instrumentos. La de Valladolid presenta el máximo de, los delitos , resultando en ella la proporción de uno por cada 596 hab. é igual proporción sino mas exagerada se encuent r a en las armas de toda especie-, la sigue en ambos e s t r e ñios la provincia de Zamora que da un delito por 7S9 ahn. en la de Salamanca la relación de los delitos con la población, es uno á 943. También es comparativamente menor en ella el núm de armas que en las dos anteriores la de Patencia aventaja á las otras cuatro en la proporción de las armas en la de los delitos, resulta uno por 4,408 hab La provincia de León tiene la proporción mas favorable respecto á los homicidios y h e ridas 4 á 4,386 en las armas jcede á la de Patencia; En la escala comparativa general de las provincia , la de Valladolid ocupa el 4 0.» lugar, la de Zamora el 48 , la de Salamanca el 22, la de Patencia el 31 y la de León el 38.

El estado núm. 5 contiene los acusados por toda especie de delitos, divididos por clases y comprendiendo en cada una de ellas aquellos que tienen mas relación entre s i , y las penas impuestas por cada clase de delitos. Este es verdaderamente el estado en que puede con mas exactitud observarse la cuestión de propensióná los delitos contra las personas y las cosas, y la gravedad de los atentados, por la intima relación que la misma tiene con las penas impuestas.

Para ventilarla primera nos circunscribiremos á las clases de crimines que mas directamente afectan á las personas y á las cosas. Siguiendo este dato , en el t e r r . de Valladolid prevalece la propensión á los delitos contra la propiedad. El número de procesados es de 1,302 y el de acusados por delitos contra las personas 1,118, diferencia 484. Preciso es convenir que este resultado , que da una idea de los progresos de la civilización, no se encuentra sino en muy pocas audiencias.

Procedamos ahora al examen de las diferentes clases de delitos los acusados por delitos políticos fueron 231 y habiendo sido absueltos 21 quedaron 210 penados , 18 á presidio correccional, 11 á peníncular , 3 á destierro , 51 á cárcel, 5 á inhabilitación ó privación de empleo , 14 á prisión sufrida, 70 á multa, 29 á redención pecuniaria, 17 a vigilancia y 8 á apercibimiento. No se debe estrañar el crecido núm. de penados por delitos políticos atendida la época á que los estados se refieren, ni puede menos de confesarse la poca importancia de ellos , cuando de las penas impuestas, s f se esceptuan los 1 1 de presidio peninsular y los 5 de inhabi – litación, los demás pertenecen ala clase de menores, y ño se castigó a ninguno de los procesados con alguna de las p r o piamente llamadas mayores.

Los acusados por delitos de defraudación á la Hacienda y connivencia de empleados fueron 488, número eiis verdad sorprendente, si se atiende á que las circunstancias que favorecen el contrabando en esta provincia se hallan reducidas á las corlas fronteras de las provincia de Salamanca y Zamora con el vecino remo de Portugal.

Por inmoralidad fueron acusados 443 individuos, de los cuales fueron absueltos 1 5 , quedando reducido el númeio de penados á 128, castigados con 32 penas de presidio correccional, 4(¡ de peninsular, 41 de destierro , 38 de c a n a l , 4 4 de prisión sufrida , 42 de multa y 5 de apercibimiento.

Por delitos correccionales ó de policie resultaron procesados 9 4 , absueltos 10 v penados 8 4 , á presidio correccional 28 , á peninsular 3 , á cárcel 20 , á prisión sufrida 4 3 , á mull a . ~ , á redención pecuniaria G, á vigilancia 2 y á apercibimiento 4.

(Continua en el original)

VALVERDE DE JUCAR

v. con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Cuenca (5 l e g . ) , partido j u d . de San Clemente (7), audiencia ‘ ‘ t e r r . de Albacete (18) y e . a. de Castilla la Nueva (Madrid 22). SIT. en terreno desigual y á 1 leg. escasa del r. Júcar; su CLIMA es templado, combatido por los vientos de E. y O., y propenso á cátanos y pulmonias. Consta de 320 CASAS, entre las que se cuentan 2 de hermosa construcción, la llamada palacio y la del señor Hurionabuena, de nueva p l a n t a , distribuidas en 16 calles y 2 p l a z a s ; la escuela de niños se halla concurrida por 140, y dotado su maestro con 1,800 rj».; y la de niñas, á la que asisten 400 , tiene de dotación la maestra 700 r s . ; fuera de la población hay una fuente, á la salida para Talayuelas , de buenas aguas , de la cual se s u r t e el vecindario; la iglesia p a r r se halla servida por un cura de segundo ascenso y de provisión ordinaria. El término confina por N. con el de Albaladejo del Cuende ; E. Valera de Abajo ; S. Honrubia, y O. Villaverde. El TERRENO es desigual y bastante productivo, principalmente la parte de vega; en la que se ven algunas alamedas de olmos n e gros ; el r. Júcar le circunda por el S. y O . , y en su término

se halla el puente dicho del Licenciado. Los CAMINOS son locales y en mediano estado. La CORRESPONDENCIA se recibe en este pueblo para varios de la prov ; hay también casa de • postas, PROD. t r i g o , centeno, cebada, avena , vino, aceite y algunas legumbres; se cria ganado lanar y algún cabrio; caza de l i e b r e s , perdices v conejos, y alguna pesca, IND.

la agrícola y 2 molinos de’aceite. COMERCIO algunas tien- i das de telas» de s e d a , algodón y l a n a , aceite , arroz y otros | comestibles se estrae mucho trigo para Valencia se celebra \ un mercado los sábados de cada semana, cuyo principal ¡ tráfico consiste en la venta de granos que llevan los pue- j blos inmediatos, surtiéndose al mismo tiempo de aceite, arroz y demás art. de consumo ordinario , de que se halla j bien surtido, POBL.  348 vecinos, 1,774 almas CAP. PROB. ¡ 2.719,080 reales IMP.  435,954. El PRESUPUESTO MUNICIPAL asciende á 12,000 reales con corta diferencia, y se cubre de los bienes del común y con los arbitrios del pueblo.

Esta v. fue erigida cabeza de condado á que dio nombre, ¡ corriendo unido ai de Mora y marquesado de Valdecarzano

VALVERDE

desh. y desp. en la provincia de Palencia, partido judicial de Baltanas y término ju. isd. de Antigüedad su t e r r e no destinado para pastos , tiene también un pedazo de monte poblado de roble y encina , 2 CASAS que sirven de habitación á los guardas v una ermita que se dice ser la p a r r . que tuvo antes de su despoblación.

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