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Historia de Madrid. Casa de Cisneros.

.  Este edificio (píese halla entre la calle del Sacramento y la plazuela de la Villa fue construido por el célebre cardenal arzobispo de Toledo D. F r .  F r a n c i s co Giménez de Cisneros, quien le vinculó al mayorazgo que fundó, y del que es poseedor al presente el conde dc Oñate.

Poco notable es la fachada que corresponde á la plazuela de la villa, y la que da á la calle del Sacramento, ha perdido su aspecto severo é imponente con el moderno revoco de color ama-illo, que está muy lejos de guardar relación con los r e cuerdos históricos que» hacen á esta casa digna de especial mención.  Consérvase en ia última de las indicadas fachadas una puerta dc medio punto que dio ingreso á una capilla y tiene escudos de armas á los lados y encima un balcón d e corado por dos columnas arrimadas y un frontón triangular con otros ornatos del gusto plateresco ósea del renacimiento cuya conservación miramos como un prodigio por el frenesí, poco ilustrado por cierto, que se nota de picar y a l t e r a r los edificios cosa muy propia de una época á nuestro parecer mas t r i s t e para la arquitectura que la churrigueresca.

Estamos conformes con los autores modernos, que dudan ocurriese en esta casa-palacio del cardenal la famosa escena de manifestar aquel á ios grandes las tropas que tenia á su disposición, espresándoles que gobernaba á España con aquellos poderes, pues debia ocurrir este notable suceso en la gran casa de D. Pedro Laso dc Castilla, hoy del duque de Osuna y del Infantado sita en la plazuela de la Paja, puesto que en aquella se alojaron el cardenal Jiménez y el deán de Lobayna gobernadores del reino.  En el núm.  7o del Semanario Pintoresco año de 1837 se publicó una vista de la fachada de la casa-palacio de Cisneros por la calle del Sacramento según estaba antes de que se la desfigurase con el i m propio revoco que ahora tiene.

Historia de Madrid. Colegio de Loreto.

(plazuela de Matute y calle de Atocha, núm.  73.)  Este establecimiento dc ninas huérfanas debe su origen á D. Felipe I I , quien lo fundó en 1581 para la enseñanza de niñas pobres, y así continuó hasta el reinado de D. Felipe IV.  E s t e monarca lo convirtió en casa de educación de señoritas, hijas de militares beneméritos, de m a gistrados del reino y de empleados de la real Casa y P a t r i monio ; pero aunque al efecto fue dotado con juros sobre rentas del Estado hasta la cantidad de 70,361 r s .  , 15 mreales anuales, la decadencia y desprecio en que ha caido la deuda interior se hicieron sentir en este establecimiento de una manera notable.  Don Fernando VII dispuso, que por la r e n t a de correos se entregasen al colegio 2,000 r s .  Mensuales é igual cantidad por loterías , por espolios y por la tesorería rie su real Casa; con cuyos 8,000 r s .  Se atendía á la subsistencia y esmerada educación de las alumnas , culto de la iglesia, sueldo de empleados y sirvientes del colegio.  Mas estas rentas cesaron desde abril de 1837, y desde entonces principió á decaer rápidamente y hubiera desaparecido si nuest r a augusta reina Doña Isabel II no hubiese atendido á las súplicas del actual y digno administrador D. José Oleína:

S. M. á tomado bajo su protección á este benéfico establecimiento y señaládole la consignación suficiente para cubrir sus principales atenciones, reservándose la provisión ó g r a cia ae la admisión de las 15 colegialas de número á propuesta del rector-administrador.

La iglesia  De e s te colegio se levantó en 1654: su planta es de cruz latina y en el retablo mayor que es de orden corintio, se venera uña imagen de Ntra.  Sra.  De Loreto: adorna el ático un cuadro deDonoso, que representa la Asunción, y en el collateral de la Epístola hay un San José del tamaño n a t u r a l , obra de Pereda.  La fachada tiene 2 t o r r e s y una portada con frontón triangular, correspondiendo el todo de ella, por su sencillez y regularidad con cl interior.

Historia de Madrid. Colegio de Santa Bárbara

Este colegio , fundado en 1590 por Felipe I I , para el mejor servicio de su Real Capola , se hallaba situado  En la calle de Leganitos •.  Su dotación era de 6 n i ñ o s , servia de rector el maestro de la Real Capilla, y estaba al cuidado de un vice-réctor , quien les ensenaba latinidad, religión y moral: otro maestro los instruía en el solfeo y demás rudimentos de la música , hasta que se encontraban dispuestos para que el rector les diera lecciones de estilo y composición.  Estos alumnos asistían diariamente á la Capilla Real y servían al coro y música, conforme l° iba permitiendo el estado de su instrucción: los gastos de manutención, ropas , maestros y criados, se sufragaban P°r la tesorería de S. M. Varios fueron los jóvenes que m e recieron á este colegio la instrucción musical de que hicieron alarde, y por cuyo medio consiguieron una decente subsistencia,» pero e n c l año de 1835 fue suprimido , sin duda por no creer necesaria esta clase de instrucción, que gratuitamente se da hoy en el Conservatorio de Música de Maria Cristina.

Historia de Madrid. Escuelas de Párvulos

 

Esta institución que planteó el fabricante y filantrópico inglés, Robert Owen, y que desde luego admitieron y han mejorado casi todos los e s t a dos de Europa, no era desconocida en España : desde muy antiguo existían entre nosotros las escuelas de párvulos con el nombre de Amigas, en las q u e , sin distinción de s e x o s , se recogían los niños de corta edad , cuyas madres podian dedicarse á á sus quehaceres, sin temer por la suerte de sus hijos ; pero tambien es verdad se exigia una pequeña retribución, que á veces no podian satisfacer, y que era muy escasa la instrucción que se daba en aquellas escuelas.

Desde 1834 principió el Gobierno á mirar con algun interés la instrucción pública , t a n abandonada en aquella época, y desde entonces entró en sus planes el establecimiento de las escuelas de párvulos; mas la situación en que se halló por efecto de la guerra civil, no le permitió realizar este proyecto que confió á la Sociedad Económica Matritense, por real orden de 24 de mayo de 1838 , encargándola formase una asociación destinada esclusivamente al establecimiento y propagación de estas escuelas.  Aquella corporación hizo una invitación general á los habitantes de Madrid, y el 15 de julio del mismo año se instaló la Sociedad para propagar y mejorar la educación del pueblo: 582 socios reunieron muy en breve 1,320 acciones, y en 4 de agosto de 1839 habia 4 escuelas con unos 480 párvulos : la primera se estableció en la calle de Atocha, y á pocos dias se encontraba capaz de competir con las mejores del estranjero : á ella siguieron otras no menos notables y la a b i e r t a con tanta oportunidad en la Fábrica dc Tabacos.

La falta de recursos y la poca seguridad de poder reunir fondos suficientes para sostener las escuelas, obligó á la Sociedad á limitar el establecimiento de las que ella misma consideraba indispensables en Madrid; tambien se vio precisada por varias causas, á suprimirla establecida en Chamb e r í , de manera que desde 1841 al 46, solo mantuvo 5 escuelas, y en la última fecha cedió 2 al ayuntamiento; pero aun cuando la Sociedad nunca pudo organizar ni sostener en esta corte el número de escuelas que exige la población, consiguió el objeto para que fue instituida, pues considerando que la mayor dificultad para organizar la enseñanza de los párvulos seria la falta de maestros, determinó dar ala escuela de la calle de Atocha el carácter de normal, y de ella ha salido un gran número de maestros que repartidos por las provincias, dirigen las establecidas en ellas.  Y no contenta la Sociedad con este medio encargó la formación de un Manual de la enseñanza de párvulos á una comision de que formaba parte el Sr.  D. Mateo Seoane, actual secret a r i o , y que tan relevantes servicios ha prestado á la instrucción del pueblo, con sus grandes conocimientos y asidua laboriosidad.  Publicado este manual, ha contribuido á estender la enseñanza, dándola á conocer hasta en sus mas pequeños pormenores.

A los 3 años de la existencia de esta Sociedad, las suscriciones voluntarias de 20 r s .  Anuales , que al principio ascendían á 1,500 duros, fueron bajando, de manera que en 1844 solo se recaudaron unos 18,000 r s .  , decadencia cada vez mas notable y que hubiera obligado á la junta directiva á suspender en todo ó en su mayor parte la enseñanza, sin los auxilios extraordinarios qué ha sabido proporcionarse: entre ellos debemos citar la donación hecha por su dignísimo vocal D. Francisco del Acebal y Arratia, del sueldo de la plaza de consejero provincial, aplicada por mitad al sostenimiento de las escuelas y sociedad económica.  La Junta ha tenido que luchar tambien con dificultades de otro géner

o , pues habiendo el Gobierno donado en 1845 alas monjas que antes lo ocuparan, el conv.  De la calle de Atocha, exigieron aquellas se sacase del edificio la escuela normal de que hemos hablado; y la J u n t a , que aun cuando hubiera mirado con indiferencia las cuantiosas sumas invertidas en el establecimiento, se hallaba sin recursos para plantearla en otro l o c a l , se vio obligada á resistir las instancias délas religiosas , para impedir Ta completa destrucción de la primera escuela de párvulos de España : e s t a resistencia produjo un pleito, que después de largos trámites y considerables g a s t o s , terminó por un acomodamiento , quedando la escuela en donde fue establecida.

Finalmente, la sociedad sostiene hoy t r e s escuelas que son: la normal, de que acabamos de h a b l a r , llamada de > ir i o , en memoria de un célebre español, establecido en Alemanía, que dejó 40,000 r s .  Con el fin de fundar en España esta clase de instrucción; la s i t .  En la calle del Espino qn tomó el nombre del Sr.  Montesino, y la de la calle de velarde , que lleva el del Sr.  Arias, por los servicios n e c r o s , la Sociedad por estos recomendables vocales de su jun directiva.  , v El número de párvulos que concurren á estas escuetas v. á las que están á cargo del a y u n t .  , es alterable , conforme M A D R I D ; 803 las estaciones, pues disminuye bastante en el invierno por I dias de lluvia ó escesivos trios

Historia de Madrid. Colegio de Nuestra Señora de la Presentación.

Calle déla Reina , núm.  16.)  Este colegio , llamado vulgarmente de Niñas de Légañas, es debido á la caridad cristiana que animaba al Sr.  D. Andrés Spinola, natural de Genova, quien en 1630, compadecido de la desgraciada suerte de I a s muchas niñas huérfanas que recorrían las calles de Madrid, solicitó el permiso y fundó el Recogimiento de niñas ^amparadas de Ntra.  Sra.  De la Presentación.  Dotó opinóla este colegio con unas casas que poseia en la citada calle de la Reina, donde se halla tambien la iglesia, señalándote ademas la renta de 30,000 reales  Impuesta en j u r o s y lugares de montes de Roma.  El fundador dispuso q u e e n este c o legio se recibiesen y criasen todas y solas las niñas que p u diesen sostenerse con el producto de las rentas, pero que no iuesen admitidas, sino las destituidas de todo favor humano v que contando de 6 á 10 años de edad, fuesen de buena s a – l u d y capacidad intelectual; que se prefiriese las de mejor parecer, por la mayor ocasión de perderse , y que de ningun a manera se recibieran á las que tuviesen defectos físicos, ^ue las impidiese conseguir salida para casada, religiosa ú otro destino conque pudiesen vivir con decencia.  Asimismo dio el patronato á su primo cl marqués de los Balbases y sucesores de su casa y mayorazgo, con la prevención de que uurante las ausencias» del patrono ejerciera este encargo el Marqués de Leganés, como tuvo efecto á mediados del s i glo XVII, y por cuya razón adquirieron el nombre de AT¿- nas de Legones, que han conservado no obstante que hace ya dos sigíos continúa desempeñándole el referido marqués de los Balbases.  Limitadísima era la enseñanza que en un principio se daba á las recogidas en esta casa , donde llevaban una vida monástica sin permitirles la salida del establecimiento sino para colocarse , pero la concurrencia de algunas otras niñas que por voluntad de sus padres y sostenidas por ellos entraban para ser educadas, le d i o él nombre de colegio de educación de niñas , y desde luego hubiera progresado, si los funestos acontecimientos de la guerra de 1808 no hubieran ocasionado grandes pérdidas á esta casa, que vino á quedar enteramente desierta.  Bestablecida la p a z , aunque los p a t r o n o s , capellanes y administradores reorganizaron dicha casa y dieron relevantes pruebas de su celo, ya en fines de 1833 no podia sostenerse.  Afortunadamente en 1834 se encargó de la dirección y administración el actual capellán D. Antonio Tolosa y Casadevall, y á su ilustrado celo y asiduidad debe el colegio el buen estado en que se encuentra.  Las colegialas reciben en él la educación que abrazan los ramos siguientes: catecismo, urbanidad, lectura, escritura , aritmética, geografía , h i s t o r i a , dibujo, música é idioma francés; tambien se las enseña á coser, bordar, labores de adorno y adm.  Doméstica.  Hoy cuenta el e s tablecimiento con 27 colegialas gratuitas y 12″ pensionistas, bajo la dirección de una r e c t o r a , 2 maestras, y 4profesores con el número necesario de criados para la decente asistencia conque son tratadas Tiene esta casa una pequeña iglesia  Con planta de cruz griega, muy parecida en su estructura y decoración al crucero de San Isidro el Real; de manera que atendida esta circunstancia y la de haberse levantado en 1630, bien pudiera a t r i buirse la traza de esta iglesia  De la Presentación, al hermano Francisco Bautista, coadjutor de la Compañía de Jesús , arquitecto hábil pero licencioso , el cual dirijia en dicho año la construcción d é l a espresada iglesia  De San Isidro; empezada por él mismo pocos años antes.

Lo mas notable que esta iglesia  Contiene , es el cuadro del altar mavor , en el que Alonso del Arco representó á San Joaquin y Sta.  Ana, rodeados de sus parientes y de las personas más ilustres de Jerusalen, presentando á la Santísima Virgen Maria en el templo , sobre cuyas gradas aparece el sacerdote que la ha de recibir, completando la composición varios ángeles que presencian tan solemne acto.

Historia de Madrid. Colegio de San Ildefonso, llamado de Doctrinos.

 (Carrera de San Francisco número 3).  Este establecimiento fundado desde tiempo inmemorial bajo los auspicios del ayuntamiento de Madrid, ha tenido siempre por patrono á esta corporación protectora de la horfandad indigente.  Por los años dc 1700 contaba 40 alumnos, los cuales para ser admitidos , debian acreditar ser huérfanos de padre por lo menos, naturales de la corte é hijos ligítimos de matrimonio.

La ocupación é instrucción que se les daba era muy reducida ; pero en la actualidad comprende una enseñanza mas estensa , y educación mas acomodada y provechosa á sus alumnos.  Admitido y aprobado el último proyecto de sus estatutos, han principiado á observarse en primero de enero del presente año de 4848: declarado establecimiento municipal de primera enseñanza, continúa bajo la tutela del ayuntamiento , quien designa un individuo de su seno, que con el título de regidor comisario, entiende en todo lo relativo al nombramiento de colegiales , gefes de la casa, dependientes y demás : según el referido reglamento, no puede contar mayor ni menor número que 28 acogidos, 3ue deben ser como a n t e s , de legítimo matrimonio , hijos e Madrid y huérfanos de padre , de 7 años cumplidos de edad y no mas de 9.  Una vez contados entre los ajumnos permanecen en el colegio hasta que llegan á los 15 a ñ o s , en cuyo tiempo se les enseña á leer, escribir, contar, gramática castellana, aritmética, geometría lineal y dibujo, con algunas nociones y principios de agricultura: los más a d e lantados son admitidos regularmente en clase de aspirantes ó meritorios en las oficinas de ayuntamiento.  La dirección interior está encomendada á un rector eclesiástico , un maestro , que es igualmente mayordomo ó administrador, 2 celadores ó ayudas de cámara, una ama con el títuto de m a d r e , y una criada ó cocinera.

Historia de Madrid. Sociedad de Puentes Colgantes.

 (calle de Atocha, núm.  113, cto.  Pral).  En v i r t ud de la concesión hecha por el Gotíferno á la casa de Julio Seguin y comp.  De Francia, en real orden de 21 de octubre de 1840 , se formó en esta corte una Sociedad en participación, la cual quedó definitivamete constituida el 8 de julio de 1842.  Su capital social, que fue desembolsado en su totalidad, era de tres millones de reales representados por 30 acciones de 100 mil reales cada una •.  Su objeto la construcción de cuatro puentes colgant e s , á saber: Fuentidueña, inaugurado ya el 8 de agosto de 1842: Carandia en 15 de julio de 1843; Arganda , 1.» de noviembre del mismo año , y el de Zaragoza sobre el r. Gallego, en 19 de noviembre de 1844.  La concesión se hizo por 50 años respecto de los 3 primeros , y por 25 en cuanto al último ; contándose en todos el tiempo desde que el puent e se entregó al servicio del público.  El concesionario .1. Seguin , está obligado á tener en esta corte un ingeniero de la Sociedad, para responder de la conservación de los p u e n tes y como representante para todos los asuntos que ocurran con aquella ó con el Gobierno; cuyos 2 cargos desempeña el ingeniero francés D. Luis Lamart’iniére: en cambio el Gobierno aseguró por el puente de Arganda un minirnun de 420,000 r s .  ,por el de Carandia, 4 00,000 , por el de F u e n t i dueña , 80,000, y por el de Zaragoza, según el arancel del año de su conclusión.  La Sociedad celebra anualmente junta general de accionistas, y tiene para su administración un d i rector y un subdirector ¡ el primero hace la repartición de los dividendos, cada vez que reúne en caja 60,000 reales.

Historia de Madrid. Cementerio de la Puerta de Toledo.

Al S. de la v. de la que d i s t .  Mucho, habiéndose construido hace pocos años un cómodo camino desde los paradores del puente de Toledo hasta las puertas de este cementerio, cuyo esterior es muy sencillo ocupando el centro la casa para el capellán y dependientes, dentro dc la cual está la capilla, pequeña y poco notable.  Dos puertas de medio punto dan paso al espacioso patio que principalmente torma este cementerio, en cuyos costados y testero se levantan por toda su estension anchurosas galerias, bajo las cuales se ven colocados en las paredes los nichos y panteones.  Como los del otro cementerio general esperan estos en vano quien los ocupe á causa de que las familias que se hallan con facultades para satisfacer su importe prefieren incorporarse á una Sacramental.  En el c e n t ro de la galería del testero hay una capilla decentemente adornada, pero mas pequeña aun que la primera ya referida.  A los lados de aquella hay panteones y nichos de preferencia.  Nada ofrecen que observar los nichos del resto d j las galerías, careciendo muchos de ellos aun de lápida, por lo que tienen cl epitafio escrito en el panderete.  Algunos árboles y arbustos aunque no en el número que seria de apetecer, adornan este vasto patio.

Se levanta en el centro de esta t r i s t e mansión una cruz de piedra de buen dibujo, colocada sobre un gallardo pedestal.

Fue construida por diseño del célebre D. Ventura Rodríguez , y estuvo colocada en la plazuela del Ángel en el sitio que por espacio cíe 109 años hasta el de 1769 ocupó el antiguo oratorio de San Felipe Neri.  Un solo monumento sepulcral recientemente construido cerca de la segunda capilla con mármol de San Pablo existe en este cementerio, cuya descripción terminamos diciendo, que inmediato al espresado patio está el que contieno la ancha y profunda zanja en que se ponen por capas y cubiertos con un poco de tierra los centenares de cadáveres que al cabo del •.ño se entierran de misericordia.  Cuando la funesta zanja se Ijena hay o t r a que la sucede, viéndose una cruz como s e ñal de consoladora esperanza entre t a n t a desolación.

Historia de Madrid. Cementerio de la puerta de Fuencarral

  Está situado en la p a r t e del N. á corta dist.  De la población  Y fue construido en 4 809 con diseños y bajo la dirección de D. Juan de Villanueva.  Tiene al frente de su entrada una cruz de granito de grandes dimensiones que perteneció á un calvario.

Forma el ingreso un sencillo edificio en el que están las habitaciones de los dependientes y el depósito de cadáveres, ocupando el centro un arco de medio punto en el que se lee Exultabunt ossa humiliata.  Da paso este arco al primer palio en el que se levanta al frente la hermosa capilla que es la mejor de las que poseen los cementerios.

Consla de crucero coronado por un cascaron, y está fabricada v decorada con proporción v gusto* La mesa de altar es de» mármoles v el retablo de escavola con un crucifijo pintado al oleo, mereciendo particular atención la escalera de caracol que desembarca en la parte alta del edificio con salida también al coro.  Consiste la fachada de esta capilla en un pórtico de granito compuesto de dos columnas y dos M A D R I D .

Pilastras aisladas: sobre unas y otras sienta el cornisamento con triglifos, y corona el todo un frontispicio triangular en cuyo tímpano hay una inscripción que dice: «Bienaventurarlos los que mueren en el Señor» Falta solamente á esta capilla el esmero y culto que se nota en las que pertenecen á sacramentales.  A los costados sc ven dos galerías con panteones que difícilmente llegan á ser de nuevo ocupados.  Este cementerio es el único que no tiene galen a s en toda su estension, componiéndose los varios patios ue le constituyen de muros descubiertos con cuatro órenes de nichos» simétricamente colocados.  Carece aun de esto el patio en que se halla la zanja común en la que son enterrados los cadáveres, por los cuales no se paga e s t i pendio alguno.  A espaldas de la capilla é independiente de este Campo-santo se halla un monumento erigido por la piedad filial á la memoria del marqués de San Simón , que falleció en 1819 siendo capitán general de ejército.  Este monumento cuya vista publicamos se halla adornado de cipres e s , tiene una fuente potable y está cercado do uua sólida tapia que le encubre.

Historia de Madrid. Jardín botánico.

  Cuan antigua sea en España la afición á la botánica, aparece por el j a r d in que mandó formar Felipe II á principios de su reinado á instancia y persuasión del doctorLaguna: en su consecuencia dirigió S.M. 1 cédula al asistente de Sevilla en 1568 para que diera favor y ayuda á un herbolario enviado á propósito á fin de recocer grao n ú mero de árboles curiosos y plantas raras para un jardin a n terior de mucho á los de París y Mompeller y casi coetáneo con los de Padua y Pisa reputados por los primeros de Europa.

Lo mismo demuestra el herbario que se conservaba en la biblioteca del Escorial, de Hernández , primer médico del mismo rey y el mas famoso botánico de España en su tiempo , enviado á viajar por las Indias.  Mas prescindiendo de todo esto y contrayéndonos al botánico de esta corte, conviene saber que á mediados del siglo anterior existia en el soto de Migas-Calientes á orillas deí Manzanares un p e queño jardin al cuidado de D. Miguel Bernadcs, médico dc la fabrica de San Fernando, que habia estudiado la b o t á n i ca en Mompeller.  Pero no bastando este reducido jardin á á llenar las miras de Carlos III, mandó en 25 de julio dc 1774, que se mudase y trasplantase á las h u e r t a s del Prado viejo , donde en la actualidad se halla establecido ; localidad que hubiera podido ser mejor elegida.  Por lo demás el conde de Florida-Blanca desplegó en este establecimiento toda la protección que podia desearse para hacer dc él uno de los mejores jardines de Europa; é indudablemente hubiera llegado á serlo si semejante protección no se le h u biera retirado en los tiempos calamitosos que siguieron á aquella época de prosperidad nacional.  Su estension es b a s t a n t e considerable, constando de mas dc 30 fan.  De tierra distribuidas en 30 cuadros iguales , escepto cuatro dc las esquinas que difieren de los d e m á s , y otros dos de mayor estension que aquellos subdivididos en varios de menor e s cala.

Todos ellos están destinados al cultivo y plantación de las diferentes especies que forman la enseñanza de esta ciencia.  El Jardin se conserva con mucho esmero, tanto por lo respectivo al a r t e del cultivo, como á la dirección y h e r mosura de la parte de adorno que con sus flores, árboles frutales, precioso emparrado y bosquete, forman de él uno de los mas bellos paseos de la corte.  Frente al i n greso principal en el fondo del J a r d i n , se halla una ele gante portada con cuatro columnas arrimadas de orden dórico que da ingreso á un vestíbulo en cl cual se h a lla la entrada de la cátedra dc botánica; atando con dicha portada se estienden por uno y otro costado galerías de c o lumnas que sirven de estufas.  Circuye todo cl espacio una elegante verja de hierro cou pilares de piedra intermedios, ejecutada en Tolosa de Guipúzcoa por Francisco Árrivillaga y Pedro José de Muñoa, elídante de la cual hay asientos en toda su estension.  Ocupa el centro de la verja por la parte del Prado unaeleganteportadade granito con algunos miembros de piedra caliza-, consiste en un arco dc medio punto con archivolta , decorado por dos columnas entregadas dc orden dórico, en las que sienta el cornisamento, interrumpido en su friso y alquitrave, con una lápida enla que se lee la siguiente inscripción: Carolus III P. P. Botanices instauralvr cirinm saluti et oblectamento.  Anno MDCCLXXXI.

Corona el todo un frontispicio triangular y á los lados se veo dos p u e r t a s pequeñas con arco adintelado.  La segunda portada situada frente al Museo dc Pinturas, consta de dos pabellones de granito con cuatro columnas de igual materia.

Las terminantes órdenes de Carlos III dadas á sus gobernadores de I n d i a s , y las espediciones científicas que mandó verificar por diversas regiones, á ninguna sección del Museo de ciencias naturales produgeron mas riquezas que al Jardin Botánico de Madrid; pues las remesas de plantas v i vas y disecadas, lo mismo que de semillas, se sucedían casi sin interrupción, en términos, que por algun tiempo nuestro Jardin fue mirado con envidia por los Botánicos estranger

o s , puesto que no solo veian en él un depósito de los mas raros vegetales, sino que era considerado como aduana por donde pasaban todas las plantas exóticas que venían á E u ropa , y almacén que surtia á los otros establecimientos de su clase; constando que cn 1803 salieron de él 7,0lt) paquetes de semillas para los jardines públicos de París, Copenhague , Londres, Mompeller, Viena, Nimes, Turin , Pavia, Florencia, Genova, Parata, Filadelfia , Lisboa, Perú, Cartagena, Sevilla y Burgos.  Durante muchos años, en la d i s tribución del Jardin se destinó una parte muy principal al cultivo de las plantasdela escuela linivana; otra no pequeña para la de nuestro célebre Cabanilles, que en sus lecciones reformó algun tanto el sistema del gran naturalista s u e co; otra para las plantas de adorno, y por último otra gran parte para los ensayos prácticos de agricultura y h o r t i c u l tura.

En el dia va cambiando la espresada distribución, y el ordenamiento natural de las plantas ipie se cultivan en el Jardin hará desaparecer en breve los últimos vestigios del sistema artificial que por t a n t o s años se profesó en su e s cuela.

También ha mejorado la parte del cultivo con los a s i duos cuidados del profesor de agricultura, que desde que le fue encomendado el cargo de jardinero mayor , ha hecho limpiar las norias, abrir nuevas minas en los viajes de aunas de p i e , estucar y componer los estanques, aumentar Jaa regueras y hacer nuevas arquetas para la distribución mas cómoda de los riegos; componer todos los motines que estaban inservibles por falta de llaves y unión en sus piedras, y poco á poco va renovando algunos trozos de las cañerías abandonadas por espacio de tantos años.  La nueva viña, la injertera y semillero dc árboles y a r b u s t o s , lo mismo (pie la adquisición de muchas plantas vivas compradas á los lloristas estrangeros , con que se ha e n r i q u e cido nuestro J a r d i n , son obra de D. Pascual Asensio, que como profesor encargado del cultivo procura reparar las pérdidas considerables, que el establecimiento ha sufrido en tanto tiempo de abandono, al paso que como á catedrático de agricultura hay que agradecerle la formación de una galería agronómica».  Si bien en estos últimos tiempos se han mejoiado algo los invernáculos del J a r d i n , aun q u e da mucho que desear en esta p a r t e , pues carece de verdaderas estufas para cultivar con buen éxito muchas plantas de los paises ecuatoriales.  Son preciosos los ricos herbarios que posee, fruto dc muchas espediciones científicas, v de las recolecciones verificadas en distintos paises por ios distinguidos botánicos Sessé, Mociño, Boldo, Pavón, Buiz, Mutis, Cabanilles, La-Gasca, Clemente, Rodriguez y otros profesores y discípulos de la escuela de Madrid, que se han esmerado «en regalar al establecimiento muchas plantas vivas y desecadas.»La biblioteca ha sido reformada n o tablemente; pues si bien tenia un índice del tiempo de Bojas Clemente, adiccionado con las obras adquiridas después , carecía de un arreglo metódico por medio del cual fuera fácil, aun sin el auxilio del mismo, conocer á primera vista el número y naturaleza de los tratados de la ciencia; y esto es precisamente lo que de algun tiempo á esta parte se ba e j e c u t a d o , distribuyendo los libros en 11 armarios rotulados, y separando muchos, que por pertenecer á materias ó conocimientos diversos, merecían menos atención y se conservaban confundidos con los primeros.  A esto se debe tener ahora á mano los libros dc u s o , que no bajan de 2,500 volúmenes, entre los que se cuentan Floras, Monografías y Viajes de gran valor, no obstante que las c i r cunstancias de la nación no h an permitido destinar los fondos suficientes para surtir la Biblioteca de las obras necesarias é i n t e r e s a n t e s , entre las muchas que han visto la luz pública de 30 años á esta p a r t e ; falta que se hace mas palpable, cuando se llega á la determinación de especies nuevas ó dudosas.  Según hemos manifestado, la mayor r i queza del Jardin consiste en los herbarios , pues hay mas de 30,000 especies d i s t i n t a s ; entre ellas muchísimas raras, nuevas ó inéditas, especialmente de nuestras antiguas c o lonias americanas y de las islas Filipinas.  Esta preciosa c o lección , sin embargo, sc hallaba en tal estado de confusión y desorden, por causa de la ruina de los edificios y de las traslaciones que mas de una vez ha sufrido, ademas de haber carecido siempre de índice, que podia pasar por t e meridad la confrontación de un ejemplar.  Para remediar este inconveniente, aprovechando las épocas en que duerme la naturaleza y se presentan pocas plantas en estado de determinarse, se ha revisado hoja por hoja todo el índice y se ha enumerado y coordinado, aunque por mayor, lo suficiente para su manejo; y en dos inviernos, privados hasta del auxilio material de un escribiente, han formado los mismos profesores mas de la mitad de un índice, que ya hoy permite hallar con prontitud lo que antes ni aun constaba que existiera-, cuando este se halle concluido, fácil y menos urgente será darle la distribución que se crea preferible.

Tampoco está el Jardin Botánico tan escaso de plantas vivas como pudiera creerse, al considerar las cuantiosas remesas que en otro tiempo recibia de continuo, y los e s tragos de los escesivos frios de 1829 que hicieron temer y representar á D. Mariano La-Gasca la pióxima ruina del establecimiento.  El último catálogo, publicado hasta el dia, es de aquel sabio profesor-, impreso en 1816 indica las plantas que habia entonces; pero lo mas terrible era el estado de confusión y desorden en que se hallaban en los últimos tiempos los vejetales subsistentes en la escuela, según su primera distribución y las modificaciones de Cabanilles.

La insuficiencia de Wesfuerzos dirigidos á reponer las pérdidas y á desembrollar lo confundido, hizo pensar recientemente en poner en lo posible remedio á tamaños males: lo primero que se hizo fue fijar las siguientes bases: ^ .  A formación de una nueva escuela, mas en armonía que la antigua con los adelantos de la ciencia-.  2 .  A fijación y determinación de todas las plantas existentes en el Jardin: 3 .  A publicación de un catálogo de todas ellas.  No hace mas de dos años que hubo perfecto acuerdo entre los profesores respecto de estas medidas, y ya se han realizado en gran parte sus deseos; pero necesario será apuntar las dificultades que hay que vencer.  ¿Cuál seria la mano a t r e vida, que sin arrancar la inscripción que Carlos III mandó poner sobre la puerta principal, cortara por el pie los árboles y bojes que hoy forman sus cuadros, y talara algunos ue existen en su interior, únicos en su especie, solo potar una distribución á las plantas y dirección á las calles, como las que tienen en paises estrangeros?  Mostraría ademas mucha ignorancia desconocer, que en los jardines de los pueblos que se hallan á mayor latitud, los riegos son inútiles ó perjudiciales, y en los del S. no puede haber cultivos sin riegos.  De poco servia que hubiera muchos cuadros destinados á la antigua escuela, si el agua nunca bast a b a para todos ellos, originando pérdidas y gastos de considaracion: varios trabajos verificados han demostrado lo insuficiente que habian de ser las aguas durante el verano para dar á todos los cuadros el riego necesario.  De aquí resultó el determinar quedase reducida la nueva escuela á un corto número de ellos, debiendo ser estos los mas bien colocados y que no ofrecieran en su interior árboles que fuera doloroso destruir.  Preciso era también aprovechar el terreno colocando las plantas lo mas próximas que fuera posible unas de otras, siempre que no sc perjudicaran en su desarrollo, y que permitieran el paso al que haya de examinarlas, poniendo de las arbóreas ejemplares jiequeños en el sitio que les corresponda, según su clasificación , para arrancarlos cuando sean corpulentos, porque tienen otros representantes suyos, que mas profundamente arraigados en otros sitios «del Jardin pueden soportar mejor, durante algunos meses, la escasez del agua.

Consecuencia necesaria de este pensamiento ha sido la formación de grupos de plantas medicinales, tintarías, test i l e s , de prados, de adorno, dc fruto, de hoja v e r d e , y otros semejantes: con lo cual, al propio tiempo que se seguia el ejemplo de lo que existo en el Jardin de plantas de P a r í s , se pensaba en que la línea de cuadros que está mas próxima á la verja del Prado no ofrezca, á la brillante sociedad que allí se reúne, un aspecto tan árido como el que presentaba los años anteriores.  A este primer paso, por el cual se han colocado en la nueva escuela sobre 2,000 especies de vejetales perennes, se siguió la determinación de todas cuantas han florecido, así en los cuadros como en las m a c e t a s , sin fiarse de las denominaciones que antes t e n í a n ; porque nada mas fácil que el cambio de etiquetas por descuidos ó accidentes involuntarios -.  á las nuevamente determinadas se les han puesto sus rótulos escritos con punzones sobre planchas de plomo, de un modo permanente y bastante claro, para los estudiosos que obtengan el permiso de entrar allí.  De este trabajo debía resultar la inmediata formación del catálogo, tan necesario para el aumento de plantas.  Así, en efecto, ha sucedido, y ya hubiera podido publicarse uno no menos numeroso que los que antes se han dado en el Jardin, si no hubieran sido demasiado escrupulosos los profesores, que no quieren poner en él ninguna especie que no hayan examinado por sí mismos: y nadie ignora que en ciertas épocas la vejetacion se agolpa y no da tiempo á reconocerlas todas, mediando además la circunstancia de haberse dado á la prensa el Manual de botánica descriptiva, que comprende las plant a s de las inmediaciones de Madrid v de este Jardin.  Cierto es que no se verán largas listas 3e anemones, tulipas, fuchsias, hortensias, oenotheras, pelargonios y otros géneros, cuyas especies, y mas bien sus variedades, son la delicia de los floristas por su inconstancia misma; pero esto es por haberse creido mas propio de un establecimiento comercial de horticultura, que de un Jardin botánico.

En cambio, y con ventaja, figurarán la dracoena, las tecomas , siphocampylus, el margiricarpus , la p e r r e t t i a , el echites, las humildes gramas de cien diversos géneros, notables todos por su organización e t c .  , etciudad Hallándose establecida en el Jardin una cátedra de agricultura, que regentaron en otro tiempo los Bouteloucs y los Arias, necesario era que se pensara en procurar los medios de que la enseñanza no fuera completamente estér i l , reducida á puras esplicaciones orales.  Háse destinado á esto la parte que se llamaba reservada, y que en realidad debia estarlo, porque era un yermo desconsolador: en ella se han puesto semilleros, viveros, injertera, huerta v viña, en donde se encuentran los medios de reponer las faltas de la parte que se abre al público, y ejemplares de las plantas que por demasiado comunes no deben figurar en la escuela, ó que por el crecido número de variedades ocuparían mucho espacio en los cuadros, pudiendo vivir en secano.  Con esto las lecciones pueden tener algo de p r á c t i c a , que es lo que en todos tiempos sc ha reclamado de estas escuelas.  Tambien para la parte teórica habia mucho que crear, y para esto se ba formado cl gabinete agronómico, que yaempieza á llamar la atención, aunque ha costado poquísimo al establecimiento.  En él figuran en primera línea los modelos comprados por el profesor, ó trabajados por él mismo, y regalados al Jardin; los instrumentos traidos de sus viages por las provincias, (¡ue se hallan en el mismo caso, y los que le han regalado sus discípulos, así como muchos de los (¡ue se emplean en el lardin en algunas de sus labores y ocupan alli un lugar, mient r a s no están cn ejercicio.  Tambien se encuentran productos vegetales, y de los insectos útiles: de los nocivos se ha formado igualmente una coleccioncita, debida al celo y laboriosidad del profesor de zoología y anatomía comparada.

Debajo de campanitas se han colocado los ejemplares de los t r i g o s , de que habla Clemente en su adición al Herr e r a , y algunas otras cereales.  En frascos y tiestos se ven las principales tierras y abonos, y en un armario las rocas de cuva descomposición se forman aquellas, remitida por el profesor de mineralógia.  Los objetos r e s t a n t e s , tanto o mas útiles para el estudio de la botánica que de la agricult u r a , son las muestras de maderas exóticas é indígenas, de frutos y semillas, de gomas, resinas y demás productos, que con sus armarios han sido trasladados al J a r d i n , desde el gabinete de la calle de Alcalá, donde ya eran inútiles, por las nuevas reformas que allí se han hecho, ó que por falta de sitio estaban cubiertos por el polvo de sus desvanes.

Sirven asimismo para las esplicaciones de la órganografía, y fisiología vejetal, las monstruosidades que se van recogiendo, y después de secas se colocan entre cristales para que puedan examinarlas los discípulos y no se destruyan entre sus manos.  .  .  , Para completar este bosquejo habrá que decir algo del semillero.  Renovadas ahora todas las semillas se han clasificado con el mavor cuidado, v es el manantial ordinario de que se surten»los jardines públicos de todas las provincias, De él se sacan anualmente miles de semillas para tas :i 

Universidades é i n s t i t u t o s , habiendo cscedido de 4,000 las remesadas á unas y otros en el año último , y de 600 las mandadas al estrangero.

Otra cosa ha fijado este año las miradas del público, que aunque insignificante por s í , se cita por lo que prometo en lo sucesivo.  El humilde, pero duradero recuerdo dedicado á D. Mariano La-Gasca, aunque muy inferior al mérito de tan distinguido botánico, proporcionado á las facultades de su mas antiguo discípulo , ha dado margen á que uno de los parientes del célebre Cabanilles, haya ofrecido colocar 

En el Jardin el busto de tan eminente profesor.  Acaso, imitando este ejemplo, veamos antes de mucho los de otros que han figurado en el J a r d i n , siguiendo la práctica laudable de la mayor parte de los estrangeros.

En los primeros dias de la estación calurosa, se ve s u mamente frecuentado este Jardin por una sociedad escogida , que busca el deleite que les ofreció su fundador, asi como la clase menesterosa las yerbas medicinales que se les proporcionan gratuitamente,»llevando receta del facultativo , si su aplicación puede ser peligrosa.

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