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TEATRO DE ORIENTE (HISTORIA DE MADRID)

(entre la plaza de su nombre y la de Isabel II). Este costoso t e a t r o tiene la planta mas ingrata que para un edificio de esta clase ha podido elegirse , pues consiste en un exágono irregular , por lo que varios arquitectos dicen con g r a c i a , que parece la espalda de una l e v i t a . Se construyeron las fachadas de agramilado que se e m picó hasta en las jambas de todos los vanos , pero á fin de que tuviese mas elegancia el esterior del t e a t r o , fueron sustituidas dichas jambas con o t r a s de granito en la planta b a j a y piso principal , en el (pie se colocaron ademas guardapolvos de la misma clase dc piedra. Esta reforma fue d e s u ma importancia y utilidad, pero al colocar los nuevos ornatos se deterioró el ladrillo fino en muchas p a r t e s , por lo que lúe preciso revocar las espresadas fachadas , quedando perdido el inmenso coste del agramilado. El interior se r e s i e n te de la figura desgraciada de la planta, y al v e r unas escaleras de madera , mezquinas en su forma y dimensiones, al contemplar las fachadas en las que se nota falta de regularidad en la distribución dc algunos huecos, pues al parecer no supieron los operarios hacer el replanteo, da l á s tima ciertamente, que en esta fáb. s e hayan malgastado 32 millones de r s . En el frente que corresponde á Ta plaza de Isabel II, hay un suntuoso pórtico de granito, decorado por 6 columnas entregadas con cinco ingresos dc medio punto y el correspondiente cornisamento. Sobre este cuerpo sc l e vanta el segundo al que adornan simples fajas de fáb. imitando p i e d r a , y . e n e l que h ay 5 balcones con otros tantos vanos de medio punto encima, que corresponden á los lunetos de la bóveda del salón de bailes, y que á la verdad desdicen por el esterior del referido pórtico, pues carecen de elegancia y desgracian el segundo cuerpo de esta fachada, cl cual es h a r to pobre aun por sí mismo.

La fachada principal debia estar, según el proyecto, en el lado menor del polígono irresular, que’como llevamos dicho forma en su planta este edificio. Habia dc constar aquella de dos cuerpos, siendo el primero un pórtico que atase por uno v otro lado con los dc la aran galería circular que se ideo para»ornato de la plaza de Oriente, como se espresa en la descripción de la misma. Hecha mención del esterior de e s te edificio pasamos á reconocer el interior. Llama en este la atención el magnifico salón de baile, al qne corresponden los cinco huecos de la fachada que da á la plaza de Isabel II; es de planta rectangular y está cerrado por una alta bóveda adornada con diferentes ornatos de claro oscuro. La parte principal de este teatro que es el escenario y anfiteatro es la única que se halla sin concluir. En ella se notan graneles d i mensiones y forma conveniente para su objeto , siendo el proscenio de 100 pies de fondo y 72 de embocadura. Como accesorios del referido teatro hay diferentes salones de descanso, de recreo y para cafés. Ocupa el descrito salón de baile desde el año» 1811 el Congreso de señores diputados.

Apesar de los grandes defectos que hemos notado en este vasto edificio , y dc que e s tá muy lejos de corresponder al considerable coste que ha tenido á los pueblos, seria de d e sear se terminase y utilizase en el objeto para que fue levant a d o .

Además de los teatros que acabamos dc mencionar exist e n otros pertenecientesá algunas compañías de aficionados, entre los cuales citaremos el del Genio, el de la calle de San Francisco , el dc Sta. Isabel, y los de las calles de L e ganitos , San Roque y San Bernardo ; cn ellos se ejecutan algunas comedias á las que se asiste por medio de papeletas de convite que r e p a r t en los mismos socios que forman e s t a s reuniones privadas, los cuales contribuyen mensualmente con una módica suma para sostener los gastos, que ocasionan dichas representaciones.

TEATRO DE BUENA VISTA (HISTORIA DE MADRID)

calle de la Luna núm. 11) se encuentra situado en la espresada calleen el cuarto bajo de la casa del señor conde de Sástago, en la cual estuvo el Banco Nacional de San Carlos hoy de San Fernando. En el ano de 1825 fue alquilado este local para colocar en él un teatro pintoresco mecánico, el cual permaneció hasta el año de 1832. Posteriormente se colocó el t e a t ro en la forma que hoy se encuentra. Tiene un tablado ó escenario de 21 pies de fondo por 20de ancho, surtido de buenas v variadas decoraciones.

En su platea hay 2 filas dc sillas en d e l a n t e r a ; á estas siguen 1 i filas de lunetas principales con 11 asientos cada una. ;-etrás de estas se ven oirás 3 filas con 13 asient o s , val rededor del salón un palco corrido con sillones en su antepecho, y en el centro de dicho salón 3 filas de bancos formando grada con 8 asientos cada una. Debajo del palco hay 3 filas de 9 asientos que es lo qúc se llama’patio.

En este teatro se han ejecutado diferentes comedias, ya p o r compañías públicas como do particulares ó aficionados y tambien se han puesto en escena algunas óperas ; pero no puede subsistir en él ninguna compañía pública, porque siendo pequeño el local, pues solo cuenta296 asientos , no produce los suficiente para sostenerla.

En la actualidad tiene alquilado este teatro un a r t i s ta e s pañol para colocar en la temporada de invierno un juego de figuras mecánicas , y con ellas ejecuta las escenas alegóricas al nacimiento del Hijo de Dios, cuvo espectáculo es bien r e cibido del público. En el resto del año se ejecutan algunas funciones de verso por socios aficionados, los cuales tienen nombrada una j u n t a directiva para cl arreglo ú organización interior de dicho establecimiento.

TEATRO DE VARIEDADES (HISTORIA DE MADRID)

(calle de la Magdalena núncro40) se halla s i t . en la precitada calle manzana 7 con JccesonasáladclaRosa.EllocalespropicdaddeüonTiburcio ] ¡, !=0y.ez> y estuvo destinado muchos años á juego de p e – Da V*s t a 1 u e 0 1 1 el mes de diciembre de 1843 , una comj 1 3 d e actores dramáticos obtuvieron de Don José Arpa, S | C n s c r e s que constituían un t e a t r o de sociedad, que había En a – ^e ‘ a s Urosas, y posteriormente en la de la Reina.

/Q diciembre de dicho año , se empezaron á dar represenaciones bajo la dirección de Don Vicente Castroverde v Don Nicanor Puchol, habiéndose inaugurado el t e a t ro con el nombro que hoy t i e n e . Posteriormente tomó la empresa Don Cayetano García, y últimamente Don José Arpa, quien ha hecho cn el local mejoras de mucha consideración. El t e a t ro tiene 222 lunetas principales, 2 galerías con 24 butacas y algunas otras localidades, siendo el número deOOOpersonas las que pueden tener cabida en el anfiteatro. El proscenio, aunque de no gran estension, tiene el desahogo conveniente para toda clase dc representaciones, y las decoraciones que en ellas se manifiestan no dejan de ofrecer alguna curiosidad

TEATRO DEL MUSEO (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Alcalá núm. 27)En cl año oe 1838 so creó en la corte una sociedad Lírico-Dramática y literaria bajo la dirección de Don Félix López, la cual se ocupó desde luego en la formación de los e s t a t u t o s por los cuales debia r e g i r s e , que fueron aprobados el año 1840 y Publicados en 1842. Según el artículo primero , esta sociedad tenia por objeto fomentarla literatura, la música y d e – mas bellas a r t e s , proporcionando además útiles y decorosas diversiones. Los individuos de esta sociedad se dividían en 2 clases; socios de número y de m é r i t o , los que componían las 4 secciones de que constaba el Museo, y e r a n Literatura, Música, Pintura y Declamación. Las muchas personas, que en un principio se inscribieron en la sociedad, te dieron grande impulso v ofrecía desde luego los mayores Progresos, por cuva razón, v siendo el local cn que se celebraba sus sesiones algo reducido, sc trasladó en 1839 á la casa Conservatorio de Maria Cristina. Posteriormente, en 1841 •torio un t e a t ro esta sociedad, en la calle de Alcalá en el local que fue iglesia del conv. dc las Vallecas, en donde a c tualmente (181 o ¡ existe.El salón tiene 00 pies de l u z y 3 2 de ancho y el escenario 27 de luz por 42 de largo. Este teatro, n el cual trabaja hoy una compañía lírica bajo la dirección oeil maestro Don Juan Shoczdopole, contiene unas 600 localidades repartidas en 21 palcos, 90 butacas y 120lunetas. Las ecoraciones en número de 30 casi todas»son nuevas. Por circunstancias agenasá este lugar, la Sociedad Lírieo-Draatica formada por el señor López ha ido decayendo de su dn U 0 e sPl c r > d o r , y en eldia cl local del t e a t ro está ocupai ) c – P | 0 l . – u n a c^«)pa5ía públiea que da en él di» s nrieas, que a t r a en mucha concurrencia

TEATRO DEL CIRCO (HISTORIA DE MADRID)

(Plaza del Rey núm. 1 ). Hace pocos años que con el objeto de servir á las compañías gimnásticas (pie bajo la dirección de Abrillon , Paul y otros transpirenaicos vienen anualmente á ofrecer su habilidad á los madrileños, fue construido este teatro en la plaza del Rey, al fin de la calle de las Infantas, y en su construcción, aprobada para el objeto, se estuvo sin duda lejos de pensar, que algún dia habia de convertirse en teatro de ópera italiana , de baile serio, y hasta de verso. Pero la escasez de teatros de Madrid, y la progresiva afición del público, hizo habilitar este para dichos objetos, construyendo un escenario en uno de sus f r e n t e s , y procurando aproximar en lo posible lo demás á este nuevo servicio mas como deja conocerse, no h a podido ser esta variación tan radical, que no se resienta aun en todas sus partes del primitivo origen de su institución, pues ni su figura, ni sus dimensiones están conformes con las reglas ópticas y acústicas que exige un teatro , y en el ornato carece tambien de la suntuosidad y elegancia que requiere la escena de una c a pital notándose que las entradas sc hallan á los costados del escenario loque sena causa de un conflicto para la concurrencia si por desgracia ocurriese un fuego. Apesar de todo desde que el Señor Salamanca tomó á su cargo la empresa de este teatro , se vieron en el decorado déla escena , y en el adorno del edificio mejoras notables ; y al celo de este empresario, que procuró contratar lo mas notable de Europa en cl género de c a n t o , como son la Persiani , Ronconi, S a l v f y otros muchos célebres cant a n t e s , se debió quizás la preferencia que lo mas escogido y brillante d é l a sociedad madrileña dio á este, sobre todos ios demás t e a t r o s , en t é r m i n o s , que empezó á competir con ventaja con los del Príncipe y la Cruz.

Cerrado el edificio desde la última temporada del año ant e r i o r , parecía (pie debia permanecer así por mucho tiempo , atendidas las grandes pérdidas que habian sufrido las últimas empresas y el estado de penuria que esperimenta esta capital. Estas consideraciones hubieran retraído á cualquiera de acometer una empresa de tal magnitud en las circunstancias que atravesamos, pero D. Nemesio Pombo, joven resuelto y a t r e v i d o , concibió el proyecto de abrir de nuevo este t e a t r o , y para llevarlo á cabo lo tomó en arrendamiento en unión con D. Basilio Basili á principios de setiembre de 1848. Luchando desde luego con obstáculos de todo g é n e r o , díó principio la nueva empresa á una obra de adorno y embellecimiento del edificio, que fue ejecutada bajo la dirección del Sr. F o r n a r i , habiendo quedado ahora este coliseo mucho mas grandioso y brillante que lo ha estado jamás. Entre los adornos ejecutados merecen particular mención los de la bóveda, en que se ven sobre un fondo del mas brillante blanco relieves de oro formando un gran grupo en el centro del (pie está suspendida la magnífica lucerna para el alumbrado de g a s , v á cierta dist. una sencilla guirnalda y una esplendente corona de laurel que da vuelta por el estremo de la bóveda. Al mismo tiempo se ocupaba la nueva empresa en la formación de una compañía de ó p e r a , que no desmereciese de las que siempre se habían presentado en la corle. Por causas (pie sobrevinieron salió el Sr. Basili de la empresa y quedaron cn su consecuencia paralizados los trabajos por algun tiempo; pero Don Nemesio Pombo con su infatigable actividad , no descansó hasta tomar de nuevo el teatro , y asociado con Don Andrés Vila trabajó sin descauso hasta completar la compañía de ópera y formar otra de baile, enviando un comisionado al estranjero para que trajese las partes principales de una y otra. Entre tanto para apresurar la apertura del coliseo, se puso en escena con las partes que se encontraban ya en esta capital, la ópera del maestro Merendante La Leonora , dándose su primera representación el 20 de noviembre, en medio de la mas brillante v numerosa concurrencia. Pero no pudiendo representarse» las óperas modernas, hasta que no viniesen los artistas que se esperaban del e s t r a n j e r o , hubo que suspender las funciones. Estos han llegado y a , y la empresa ba puesto en ejecución algunas funciones líricas y de baile. Vario es el juicio de la prensa periódica; diferentes las opiniones de los que á este teatro concurren; se hacen comparaciones entre los artistas de hoy y los de otras épocas; nuestro humilde parecer, de poca importancia en e s ta materia es (pie el Sr. Pombo ha t r a i do las partes mejores que ha podido encontrar, y que estas forman dos Inicuas compañías , de baile v de canto.

TEATRO DE LA CRUZ (HISTORIA DE MADRID)

(calle del mismo nombre núm. 35).

Se halla situado en la calle de su nombre por frente de la de Espoz y Mina. En 1737 sc oontruyó dc nuevo este edificio bajo los planos y trazados de Ribera, á espensas de la v. de Madrid , con «proporciones mezquinas y de mal gusto, por lo cual ha sido preciso reformarlo en diferentes ocasiones , sin que por ello hayan podido desaparecer sus defectos capitales, procedentes de su primitiva construcción, los cuales no son fáciles de corregir sin destruir enteramente el teatro.

Puede contener cerca de 1,500 personas , y sus localidades están distribuidas en palcos bajos, principales y segundos y otros por asientos de delantera; en butacas cómodas y lujosas, lunetas, galerías, tertulia y anfiteatro. Se calcula en unos 10,000 r s . el producto diario de una entrada llena. Este t e a t ro ha llegado á reunir una compañía muy apreciabje, que sc recomienda por el celo de sus actores y por los deseos que muestra en complacer al público

TEATRO DEL PRINCIPE (HISTORIA DE MADRID)

(Calle del Principe núm. 31).

Este teatro es propiedad cicla v. de Madrid está situado en ía calle del mismo nombre sc construyó sobre el mismo t e r reno que ocupaba el llamado Corral del Principe en 17 i ri; mas habiéndose quemado á principios del siglo , se volvió á reedificar en 180!) bajo los planos del arquitecto Villanueva.

Es e s te teatro el mejor dispuesto y mas elegante de los que hay e n l a corte su foro es espacio; los camarines y demás dependencias interiores, aunque pequeños v en corto número, están bien repartidos , y no carecen de comodidad.

Tiene sin embargo, el grave defecto de no contar dentro del edificio talleres y almacenes, siendo preciso conducir diariamente las decoraciones y demás enseres desde grandes distancias , arrostrando muy amenírdo las lluvias, lo cual les hace desmerecer mucho mas, y mas pronto que el servicio á que están destinadas.

Las localidades en que está dividido este teatro son las siguientes 10 filas de lunetas principales que componen un total de 211- asientos, al precio dc 12 r s . v 8 mreales cada uno.

Dos filas de galería á la der. v otras dos á la i z q . , que componen en todo 404 asientos, á 0 r s . y 8 mreales cada uno.

, Quince sillones á la i z q . , v 45 á la der. al precio de 10 r s .

v 8 mis. cada uno. Cinco filas de lunetas de platea que t o r – ! man en total 100 asientos á 10 r s . y 8 m r s . , y 8 r s . y 8. mreales las demás. Ocho filas de anfiteatro, que hacen en todo 182 asientos á 8 r s . y 8 mreales la primera, y á 4 r s . y 8 mreales las restantes. Doce palcos bajos á 05 r s . y (i mreales cada uno; 42 id. principales á 01 r s . y 0 m r s .  8 id. segundos á i’J reales

6 mreales cada uno. A la altura dc estos últimos hay dos grandes palcos que se venden por asientos , cuya división es la siguiente 34 delanteras á 8 r s . 8 mreales cada una 32 asientos de segunda fila , y 30 de tercera á 0 r s . y 8 mreales cada uno.

La Tertulia que es el último piso está dividida cn dos p a r tes iguales, destinada la de la izquierda á señoras solas, y la de la der. á hombres solos cada parte está dividida en 30 delanteras á 8 r s . y 8 mreales u n a , y en 41 segundas, y 13 terceras á 4 r s . y 8 mreales cada una.

Hay «ademas en el piso principal un palco destinado á S. M. y dos que so reserva el ayuntamiento de Madrid, de mayores dimensiones que los demás del t e a t r o , puesto que el de S. M. tiene el tamaño de tres de los ordinarios, y cada uno de los del ayuntamiento el de dos.

Este teatro está muy rico en decoraciones, vestuarios y demás enseres para el servicio de la e s c e n a , debiéndose esta riqueza en su mayor parte al a r t i s t a empresario Don Julián Romea , que en los 7 años que ha tenido á su cargo la dirección del Príncipe , no ha perdonado medio ni sacrificio para ponerlo á la altura que reclaman los adelantos del siglo, y el público de la corte. Es el teatro del Príncipe, por los artistas que r e ú n e , por cl género de obras que en él sc representan, por la severidad en fin de su marcha en general, el primer teatro de España.

t’lt ¡mámente, no habiendo empresario que lo baya querido tomar por las escesivas cargas que sobre él pesan, sc ha quedado el ayuntamiento con la empresa , poniendo al frente de la dirección á los distinguidos actores los señores Romea , y La Torre , y la compañía toda se compone de lo mas selecto de los actores españoles. Todas estas circunstancias , y la de ser el t e a t ro á que hoy dia dispensa la moda sus favores , nos hacen creer sea el mas brillante y concurrido en la presente temporada cómica

TEATROS Y DIVERSIONES PÚBLICAS (HISTORIA DE MADRID)

e a t r o s y d i v e r s i o n e s p ú b l i c a s . No se -abe á punto fijo, cuando tuvo principio la representación de comediasen Madrid; pero si que las habia ya enlos primeros años después del establecimientodelacorte en esta villa, v en esta época debió ser ciertamente cuando brilló el famoso poeta Lope de Bueda, á quien un autor llama el embeleso de la corte de Felipe II y de quien el célebre Cervantes dice que se le vio representar siendo aun muchacho. En el a ño de 1568 se sabe ya que habia varias compañías dc comediantes, los cuales alquilaban un corral en la calle del Sol, y otros dos en Ja del Principe para hacer sus representaciones. En 1574, de resultas de un reñido pleito que medió entre dos cofradías que solicitaban el privilegio ele señalar puesto á los comed i a n t e s , y que terminó conviniéndose en ir en compañía, se reformó y alquiló un corral denominado de la Pacheea, situado en la calle del Príncipe á un comediante italiano llamado Ganasa, contratando con él que se habia de cubrir dicho c o r r a l , que no lo estaba, verificándose asi menos le patio-, el cual solo se cubría con un toldo para librarse del s o l , pues en aquella época las funciones eran de dia. También consta que por entonces sc rehabilitó otro corral en la calle del Lobo para la representación de comedias , y que por último fabricaron dos teatros propios, uno en la calle de la Cruz, y otro cn la del Príncipe; aquel en el año I57SL, y este en ef de 1582, cesando desde entonces el de la cMle del Lobo. Tal es origen de los t e a t r o s de Madrid; y creciendo sucesivamente sus productos basta un punto t a l . <pm }<,’ se arrendaban en 115.400 ducados por i- años desde •H>’-‘ 1633, fueron cargados con pensiones en beneficio de varios hospitales y establecimientos dc beneficencia , hasta qjj en 1638 se encargó de ellos la villa de Madrid, pagando una indemnización correspondiente á los hospitales. Desde c – toncos se suscitaron en diversos tiempos muchas pro i l i ciones contra las comedias , y aunque con mayor o l t n ^ _ trabajo . siempre triunfaron estas . valiendo para ello mucho él piadoso fin en que se invertía su producto. y ™ el reinado de Felipe IV se elevaron á mayor grado de op geo por la inclinación particular del r e y , llegándose a presente* no solamente en los corrales, sino en los salones de palacio, y en el nuevo suntuoso teatro del Buen-Retiro, resonando en todos ellos las producciones innumerables de Lope de Vega, Calderón , Tirso de Molina , Morolo, Solís, Rojas y otros infinitos que suministraban á la decidida afición del público un alimento inagotable. Pasó esta época; vino otra de privación, y apenas los últimos acentos de Cañizares, Candamo y Zamora lograron sostener el renombre de nuestro teatro en medio de aquel universal silencio. «La Talia Española, dice Jovellanos , habia pasado los Pirineos para inspirar al gran Moliere»; y cn t a n to ni el t r i s t e reinado de Carlos I I , ni las agitaciones de la guerra de sucesión que siguieron después , eran á propósito para h a cerla tornar á nuestra nación. Contribuyó después ¡i p r o longar su olvido la construcción del teatro de los Caños del Peral, en principios del siglo pasado, donde representaba una compañía de italianos, y mas que todo la afición que despertó Fernando VI á las óperas de aquella nación que se empezaron á ejecutar en este teatro y en el del R e tiro.

No eran ya las gracias sencillas del ingenio las que llamaban la gente á los t e a t r o s , sino el aparato de la escena, la magnificencia en los edificios y decoraciones y el sonido brillante y armonioso de las mas» escogidas orquestas, las vistosas danzas y todos los r e c u r s o s , en fin, que emplea el arte para la seducción de los sentidos. Los mas célebres a r tistas venidos de Italia y otras partes sorprendían con su habilidad. El t e a t ro de los Caños, mucho mas espacioso y elegante que los antiguos , e r a un sitio digno de t a n bellos espectáculos; pero dónde sobresalían estos hasta un punto de magnificencia sorprendente, era en el del Retiro , colocado enmedio de los estensos j a r d i n e s , que á las veces s e gún lo pedia el drama , servían de decoración , pudiéndose yer maniobrar en ellos tropas de caballería, y haciendo la ilusión tan verdadera, que desaparecía toda idea de ficcio n escénica. En t a n to los dos corrales de la Cruz y del Principe, ocupados por los mosqueteros y gente de broma, ofrecían un campo indecoroso de batallas continuas de los aficionados y s u s partidarios. La medianía de los a c t o r e s , lo mezquino de la escena, la ninguna propiedad cn trages y decoraciones, la poca comodidad de los c o n c u r r e n t e s , y mas que t o d o , lo soez y grosero de las piezas que por e n tonces sostenían la escena , bajo la iníluencia de los Cornelias y Zavalas, eran causas todas que reunidas produgeron en nuestro teatro el estado en que le pinta el célebre Moratin en La Comedia Nueva. Pero las medidas del gobierno que empezaron á alejar las causas físicas dc este desorden, arreglando la mejor disposición de los t e a t r o s ; el buen gusto que se estendió con las bellas producciones dc Morabu , Iriarte , Quintana y otros vario-; y finalmente la aparición en la escena de dos genios verdaderamente sublimes, la Rita Luna é Isidoro Maiquez, fueron bastantes á hacer ganar al t e a t ro el puesto que debia ocupar, y á llevarle entre nosotros á un cierto grado de decoro. La guerra de los franceses, la destrucción de los dos hermosos teatros del Retiro y los Caños, y las circunstancias turbulentas y poco apropósito que desde principios de este siglo ocuparon á España, hicieron sentir su influencia e n l a escena; y h a biendo desaparecido los principales t e a t r o s , los primeros autores y los actores mas distinguidos, volvió á caer cn una medianía t r i s t e , si bien no se resentía ya dc aquello falta de decoro, y propiedad que tuvo en cl «siglo pasado , pues aunque lentamente sc hacían sentir en ella los progresas del entendimiento, los adelantos de las artes , y el imperio, en nn , de la razón La afición del público, la aparición en la república literaria de muchos jóvenes y distinguidos poetas Y la de nuevos actores escelen’es, entre los cuales no podernos menos de citar á los señores Latorre, Romea. (Jarcia Luna y Guzman ; las señoras Matilde Diez, Llórente y La Madrid, volvieron a l a escena el perdido prestigio, y nunca, desdo la época de Felipe IV se ba observado en» ella tal abundancia dc producciones originales , tal brillo y elegancia en la ejecución, tal entusiasmo de p a r te del público. Por desgracia su incansable curiosidad no se satisface con las muchas obras de nuestros ingenios contemporáneos, y la moda que antes daba la preferencia á las antiguas comedias de capa y espada, niega hoy sus favores á ios ingeniosos enredos de Lope y Calderón , razón por la cual tienen que alternar harto frecuentemente en nuestra escena propia, los 7 7 7 autores franceses, el infatigable Scribe, los terribles lingo y pumas el clásico Delavigne y otros menos célebres , con quien tienen que sostener formidable competencia nuestros modernos y distinguidos autores dramáticos, cuyos nombres son bien conocidos y justamente apreciados «del público. La poca ó ninguna protección que h a s t a el dia han tenido las empresas de t e a t r o s y las escesivas cargas que s o bre ellos pesan , han sido causa sin duda alguna de que no hayan tenido efecto las subastas abiertas e l l o y 24 dc marzo del presente año de 1848; la primera por falta de Imitadores, y la segunda por no haberse considerado admisibles ninguna de las proposiciones que se presentaron, se acordó por el ayuntamiento se remitiese al gobierno el espediente original para que resolviese lo mas conveniente. Este paso produjo la real orden del 12 de abril por la que el Gobierno mando que el teatro del Principe quedase por el presente año Cómico á cargo y bajo la administración de la corporación municipal. Esta manifestó en contestación, la imposibilidad en que se hallaba de dar cumplimiento á la citada real orden, alegando varias razones , siendo la mas p r i n c i pal el mal estado de los fondos, y resultando de aquí varias conferencias entre el señor alcalde corregidor, la comision del ayuntamiento y el ministro de la Gobernación, en las cuales convencida la comisión del ayuntamiento por su p a r te de la necesidad de dar cumplimiento á la orden del Gobierno, y el ministro por la suya de que e s t a nueva carga era insoportable á los fondos municipales , se convino el ayuntamiento á tomar á su cargo la empresa del t e a t ro del Principe, ofreciendo solemnemente el ministro cargar en el presupuesto de gastos imprevistos de su ramo las cantidades que resaltasen en pérdida á los fondos municipales. Bajo esta principal condición, y otras de menor importancia que seria prolijo enumerar, p»rocedió la comision del ayuntamiento á formar la compañía, cuyo personal y mérito ya conoce el público, abriendo con ella el teatro el domingo de Pascua. Besulta, pues , que por primera vez en España (y ya e ra tiempo), el gobierno trata de proteger de una manera mas ó menos directa , pero positiva, el teatro n a cional, proporcionando recursos al del Príncipe para que pueda dignamente sostener el decoro del a r t e y dc los que a él se dedican en sus diferentes ramos; mantener nuevas las antiguas glorias de la escena española, y con ella el n o ble estimulo cielos que en el cha aspiran á igualadas, y abierta la escuela del buen gusto literario, de las costumbres decentes , de las tradiciones gloriosas, donde cl autor dramát i c o , o! actor y el público pueden acudir con provecho y aprender los linos ¡a verdadera elevación v la filosofía del a r t e , los otros el modo de interpretar las concepciones del poeta sin desvirtuarlas , debilitarlas ó trastornarlas e n teramente ; y por último, los espectadores á recompensar y apreciar con justicia el mérito del conjunto y dc cada una de las partes que componen el espectáculo cosa que tiene que aprender mas de l o q u e á la mayor parte les p a r e c e , y mucho mas q u e enseñar

CASA DE LUJAN (HISTORIA DE MADRID)

Una d é l a s mas antiguas é ilustres c a sas de Madrid es la de Lujan, que produjo muchos sugetos distinguidos y mereció dedos historiadores madrileños p a r t i culares encomios. Mas que t o r c i e n d o , la hace notable cl h a ber sido habitada por el rey de Francia Francisco L.°, h e – hecho prisionero, como todos saben, por el Guipuzcoano Juan de Urbieta en la batalla de Pavía. Fue trasladado al alcázar el rey, después de haber residido poco tiempo en e s t a casa, que está situada en la plazuela de la Villa frente al ayuntamiento, y consérvala antigua torre aunque muv desfigurada con los revocos, y una portada de piedra dada de color, con dos escudos de armas. En la t o r r e estuvo colocado el telégrafo en los últimos años del reinado dc Fernando VII

CASA DE CISNEROS (HISTORIA DE MADRID)

Este edificio (píese halla entre la calle del Sacramento y la plazuela de la Villa fue construido por el célebre cardenal arzobispo de Toledo D. F r . F r a n c i s co Giménez de Cisneros, quien le vinculó al mayorazgo que fundó, y del que es poseedor al presente el conde dc Oñate.

Poco notable es la fachada que corresponde á la plazuela de la villa, y la que da á la calle del Sacramento, ha perdido su aspecto severo é imponente con el moderno revoco de color ama-illo, que está muy lejos de guardar relación con los r e cuerdos históricos que» hacen á esta casa digna de especial mención. Consérvase en ia última de las indicadas fachadas una puerta dc medio punto que dio ingreso á una capilla y tiene escudos de armas á los lados y encima un balcón d e corado por dos columnas arrimadas y un frontón triangular con otros ornatos del gusto plateresco ósea del renacimiento cuya conservación miramos como un prodigio por el frenesí, poco ilustrado por cierto, que se nota de picar y a l t e r a r los edificios cosa muy propia de una época á nuestro parecer mas t r i s t e para la arquitectura que la churrigueresca.

Estamos conformes con los autores modernos, que dudan ocurriese en esta casa-palacio del cardenal la famosa escena de manifestar aquel á ios grandes las tropas que tenia á su disposición, espresándoles que gobernaba á España con aquellos poderes, pues debia ocurrir este notable suceso en la gran casa de D. Pedro Laso dc Castilla, hoy del duque de Osuna y del Infantado sita en la plazuela de la Paja, puesto que en aquella se alojaron el cardenal Jiménez y el deán de Lobayna gobernadores del reino. En el núm. 7o del Semanario Pintoresco año de 1837 se publicó una vista de la fachada de la casa-palacio de Cisneros por la calle del Sacramento según estaba antes de que se la desfigurase con el i m propio revoco que ahora tiene.

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