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PALACIO DEL MARQUÉS DE CASA RIERA (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Alcalá núm. 64). En la parte mas ancha de la referida calle se eleva este palacio cuya planta foi ma un paralelógramo rectángul o , constando cada una de sr.s cuatro fachadas de tres pisos que se hallan en todas ellas cn un mismo plano horizontal, ‘ sirviendo de ingreso al edificio un espacioso jardín, que ocupa el solar del a n t . conv. de las Baronesas. Separa este jardin de la citada calle de Alcalá una portada con tres ingresos , adornados de pilastra; que están ejecutadas de mala materia, y prometen muy corta duración. La fachada principal del edificio que describimos, está decorada por pilastras en su centro y estremos, consistiendo cl ornato dc todos los huecos del piso principal en frontones triangulares.

El senciílo vestíbulo, la espaciosa escalera, y los bellos salones enriquecidos con estucos unos y con adornos del renacimiento otros, son dignos dc particular atenció

PALACIO DEL DUQUE DE VILLAHERMOSA (HISTORIA DE MADRID)

(plaza de las Córx ‘esj-núm. i En el estremo de la Carrera de Ssn Gerónimo y hermoseando la entrada del magnífico paseo del Prado, s e lev anta este suntuoso palacio, coastrúids a principios de e s -l e siglo por Dona Maria iPignaleli y Gonzaga , duquesa viuda de Villahermosa, madre del duque actual. Dio la traza y dirigió la obra D.Antonio López Aguado, el cual estuvo mas feliz en esta fabrica que en otras muchas, no porque se halle exenta de notables defectos.

Constituyela planta, próximamente, un rectángulo, y tiene la fachada principal en la mencionada Carrera con una portada que decoran dos columnas dóricas, en las que sient a la repisa del balcón central, cuya balaustrada es de piedra, y sobre el cual se lee la siguiente inscripción Amo DnL. MDCCCVL.

La materia de que está fabricado el palacio es solidísimo agramilado con los c a n t o n e s , testeros de crujía, impostas, jambas y guarda-polvos de balcones y ventanas de granito, de cuya materia es igualmente el cornisón. Dando frenle á un espacioso jardin se halla la fachada opuesta á la de e n t r a d a , y es la mas notable, por resaltar su centro casi todo de sillería y estar coronado por un elegante frontón , sobre cuyo vértice campean airosamente las armas ducales esculpirlas en piedra caliza con bastante primor. En el tímpano del espresado frontispicio hay una inscripción que dice ¡ In Eodem luco artis perfectionem el naturas oblectamentum Maria Emmanuela Ducissa de Villahermosa consociavit.

La fachada de mas estension de las tres que tiene este palacio es la que corresponde al P r a d o , y aunque no la mas adornada, es tal vez en la (pie luce cual en ninguna la r e gularidad, la sencilla y elegante decoración de los vanos, y ía escelente construcción malerial de este edificio, que e el mejor de Madrid, enlre los que existen de agramilado.

No podemos aplicar ai interior los justos elogios que h e mos tributado al esterior de este palacio, pues no se halla en él la grandiosidad correspondiente en muchas de sus partes. Ocupa en el patio el sitio principal del edificio frent e á la entrada, la suntuosa capilla ducal, que comprende en su altura, todos los pisos, y está cerrada por una linda cúpula, embellecida con elegantes casetones, y varios querubines ejecutados por el célebre Maella, de quien es igualmente el cuadro del altar, que representa el nacimiento del Hijo de Dios. Sensible es, que no llegase aquel entendido profesor á pintar las pechinas, cuyos bocetos tenia preparados.

La escalera es de piedra, y no carece de suntuosidad por su caja. Da subida á la» habitación principal, en la que se halla el magnífico salón de baile tan conocido del público. Es su planta un rectángulo, y eslá cubierto con una soberbia bóveda. artesonada y con lunetos ; fuera de este gran salón todas las demás habitaciones del piso dc que hablamos son muy reducidas, y no corresponden a la grandiosidad del conjunto y al coste de nueve millones de reales que tuvo este palacio.

Réstanos decir solamente, que el vasto y cómodo entresuelo c o n s t i t u y e l a habitación de verano, que en él vivió el duque de Angulema en 1823, y que en este palacio hay una hermosa colección de cuadros y tapices , é igualmente una biblioteca que comprende parle de la de los Argensol a s , propio todo dc la casa; pues de lo relativo al Liceo que ocupa este local se habla en otro lugar. Por último, es curiosa la colección de r e t r a t o s de los duques de Villahermosa, entre los que hay varios ejecutados por Esguarte

PALACIO DEL CONDE DE ALTAMIRA (HISTORIA DE MADRID)

(calle Ancha de San Bernardo número 48). Eutre los palacios que ha levantado en la corte la aristocracia española , ninguno hubiera igualado al magnifico de los condes de Altamira, si para ornato de la capital, para honra de aquella ilustre casav para recreo de los inteligentes se hubiera terminado. Hizo los diseños de esta grandiosa fáb. el inmortal D. Ventura R o d r í guez . habiéndose llegado á construir una p a r t e de aquella por la calle de la Flor Alta, en la que se ve, aunque muy r e ducido é incompleto, el vasto plan que habia formado R o driguez, según el cual la fachada principal del comenzado palacio sc habia de l e v a n t a r e n la calle Ancha de San B e r nardo con 200 pies de línea horizontal y 72 de elevación hasta la cornisa, coronando todo el edificio una balaustrada.

Debia constar esta fachada de 4 órdenes de v a n o s , i n clusos los sótanos, hallándose calculado todo con el mavor acierto para que resultase un modelo de elegancia y e s q u i s i to g u s t o . La diferencia entre Ja actual fachada por la calle de la Flor y la principal que no se llegó á construir , consiste, en que á la última hubieran decorado G columnas istriadas de orden compuesto en el centro y pilastras del mismo g é nero por uno y otro lado. La portada con 3 arcos de medio punto y 2 ventanas intermedias presentaría á la v i s t a del observador uno de los cuerpos mas lindos que se han ideado.

Todo el proyecto en íin era digno del incomparable D. Ventura, de aquel hombre singular, cuyas obras y c u yos diseños serán en todo tiempo elocuentes apologías de la arquitectura clásica, d é l a arquitectura que todo lo da hecho, en concepto de algunas personas, pero que en honor de la verdad, son pocos los que llegan á comprenderla y e s – presarla. Exagerado parecerá , á quien no tenga idea de la arquitectura monumental, el tributo que rendimos á la m e moria del esclarecido artista que mereció el honroso t í t u lo de restaurador déla arquitectura española; pero así lo e x i gen de consuno la imparcialidad y la justicia. Volviendo a palacio , solo nos resta d e c i r , que fuera del referido trozo de la calle de la Flor , cuyos balcones se hallan decorados con frontispicios semicirculares, y cuyas ventanas tienen bellísimo o r n a t o , lo restante del edificio es como la mayor parte de las casas de los grandes que solo se diferencian de cualquier casa particular en el tamaño. Hace pocos años sin embargo, se hizo en esta casa-palacio un portal espacioso adornado de a d t a n t e s y otras e s c u l t u r a s , y una escalera de 2 ramales al frente.

PALACIO DEL DUQUE DE LIRIA (HISTORIA DE MADRID)

fue construido este bello edificio en 1770 por D. Jacobo Stuart Fitz James, duque de Liria. Desgraciadamente se empezó mal este palacio, pues la planta baja consiste en un cuerpo almohadillado de granito de muy poca elevación; falta que no pudo remediar el e n tendido D. Ventura Rodriguez cuando tomó a su cargo la dirección de la obra, limitándose á labrar la p a r te superior del palacio desde la imposta del piso principal con la elegancia y buen gusto que caracterizan sus o b r a s por muerte del espresado D. Ventura lo continuó y terminó D, Illas Beltran Rodriguez. Entre la puerta de San Bernardino y la plazuela de Afligidos se levanta este palacio que pierde mucho de su efecto por hallarse á su inmediación el cuartel de Guardias de Corps. Forma su planta un paralelógramo rectángulo, con 43 huecos en cada una de sus lineas mayores y 5 eu las menores, consistiendo la decoración de las dos fachadas principales en pilastras dóricas y columnas arrimadas del mismo orden, que adornan el cuerpo s a liente del c e n t r o , sobre el cual se eleva un gi’acioso ático, en el que se ven las armas de la casa y las cifras de los duques fundadores. Una espaciosa escalera de ida y vuelta, elegantemente decorada da subida á las habitaciones principales , oportunamente distribuidas, hallándose en ellas el lindo oratorio adornado de pilastras corintias y hondos casetones en la arcada del nicho en que se encuentra el altar. Ocupa el palacio el centro de una vasta plaza y un ameno j a r d in ; la primera está cerrada por verjas de hierro con pilares almohadillados de granito, coronado de esfinges, no de sirenas como dicen algunas descripciones. El gran jardin consta de dos planos; uno en el medio al piso del cuarto bajo, y otro que le circuye á la altura del principal, dando vueíta á los dos terrados que se ven en los costados del edificio sobre la plaza. A la der. del palacio existe una galería de pinturas y esculturas, ejecutadas unas y otras por célebres profesores. Frente al hospital m i litar está la portada del j a r d in que cs de buena forma

PALACIO DE DOÑA CRISTINA DE BORBON (HISTORIA DE MADRID)

La entrada principal en el dia por la plaza de los Ministerios, sin número; por la de la calle de las Rejas, núm. L. Este edificio fue casa de los marqueses de Sta. Cruz del Viso , á Suienes pertenecía casi toda la manzana, y habiendo pasao á poder de la reina Madre, se han hecho en él notables variaciones y mejoras, entre l a s q u e se cuenta la construcción de la fachada principal en uno de los 2 lados menores del paralelógramo rectángulo que forma toda la mencionada manzana, dando frente al palacio del Senado. Consiste esta fachada en 2 pabellones, cuyo primer cuerpo es un almohadillado de mampostería con 3 vanos de medio punto y buena forma en cada uno de aquellos, constituyendo la decoración del segundo cuerpo pilastras con capiteles algun tanto caprichosos.

Atando con dichos pabellones se estiende por el frente una verja de hierro con 3 puertas, de las cuales la del cent r o tiene 2 pilares de granito con pilastras alquitrabadas de piedra de Colmenar, coronando los indicados pilares 1 leones.

Sirven de entrada las mencionadas puertas á un espacio semicircular, en el que se hallan 2 escalinatas cerradas con cristales de colores, que dan subida al palacio, el cual no es mas que un conjunto ó agregado de edificios sin orden ni simetría en sus huecos y tejados.

COCHERA DE LA REAL CASA (HISTORIA DE MADRID)

Esta magnífica pieza accesoria délas caballerizas, se halla aislada en el Campo del Moro, entre el picadero real y la cochera que fue cuadra de caballos padres. Forma en su planta un paralelógramo rectángulo con 278 pies en las líneas mayores y 101 en las menores; hay en cada una de estas 3 espaciosos ingresos de medio punto y en las primeras 11 de igual forma , componiendo el total 28 entradas, algunas de las cuales se hallan al presente condenadas. Cubre este vasto espacio una magnífica armadura de las llamadas deformascon 33 t i r a n t e s , s i e n do notables los bien entendidos cortes. Fue construida esta gran cochera en tiempo de D. Fernando VII con diseños y bajo la dirección del arquitecto D. Custodio Moreno , quien dio al esterior un aspecto sencillo y severo, cual conviene al destino del edificio que está coronado de una cornisa de granito sostenida por ménsulas de igual materia

REALES CABALLERIZAS (HISTORIA DE MADRID)

En el espacio que ocupa la v a s ta plaza de la Armería existieron las caballerizas del antiguo alcázar , de cuva forma y construcción se hablará al describir la Armería» Fueron labradas las actuales en el reinado de Garlos III con diseños v bajo la dirección del hábil arquitecto 1). Francisco Sabatini, quien dio á esle inmenso edificio la decoración , estructura y distribución mas convenientes a su objeto. Desgraciadamente está s i t . el vasto edificio que vamos á describir en un terreno que prescnlaconsiderables desniveles , que desfiguran v deslucen su esterior.

Tiene la planta ia figura de un polígono irregular, S’eudo el mavor de sus lados el que corresponde al pa- S í o ó cuesta «de S. Vicente , cl cual présenla una estension de cerca de TOO p i e s . La fachada principal está en la calle de Bailen, antes Nueva, y tiene una sencilla portada de granito, formada por un arco rústico , rebajado, t e r minando el todo con un escudo de las armas reales.

Consiste la decoración de los vanos en jambas llanas de Piedra berroqueña, de cuya materia es el zócalo almohadi- «ado , los cantones y el cornisón. En la banda del S . , que es la correspondiente al Campo del Moro, hay otra portada jnas sencilla que la anterior , luciendo la severidad del edit i ‘ i o en dicha fachada cual en ninguna de las restantes, por serla única que se halla e n u n plano horizontal.

Entrando por la puerta principal se encuentra un patio rectangular , circundado de un pórtico cuyos pilares son de granito y sostienen arcos rebajados de fábrica , tododc b u e na forma. En el centro del lienzo del O. se halla la pequeña capilla dedicada á San Antonio Abad. Hay otros varios patios repartidos por el interior de este suntuoso edificio, que tienen fuentes de agua potable algunos, los cuales se resienten en su figura de la planta ingrata de un pentágono irresu- lar que presenta aquel. La p a r t e principal de estas obras, consiste en las estensas y magníficas galerías sostenidas por dobles filas de pilares qué constituyen las caballerizas. Const a n estas dc una espaciosa cuadra de caballos de persona, digna por su amplitud y lo bien entendido de sus plazas de toda atención ; hay otra de caballos españoles de silla y t i r o, otra de caballos y yeguas estrangeras y otra de muías. Establecimiento tan vasto y suntuoso requería cuantas dependencias le deben ser anejas, y así se observa que no se lia omitido gasto alguno para reunir dentro de él como en efecto se ha conseguido piezas destinadas para enfermerías, cuadras de forrajes y de contajio, baño frío y caliente , fraguas, herradero y holiquin, provisto de todo lo necesario.

En las caballerizas pueden acomodarse sobre 500 cabezas de ganado existiendo en el dia 115 caballos de silla, que á e s cepcion dc 5 que son estrangeros, los restantes pertenecen casi en su totalidad á las yeguadas que tiene S. M. en Aranjuez.

Cuando t a n t o se pondera la raza inglesa, creyéndose por algunos mas superior á las nuestras , cualquiera puede cotejarla con los caballos sacados de las dehesas de Aranjuez, v verá magníficos potros que en estampa, ligereza y gallardía compiten con los mejores que pueden presentarse.

Además de los caballos de silla, todos á cual mas hermos o s , hav 08 de tiro (pie llaman justamente la atención por lo raro de las capas , siendo negros 9 , igual número de b a yos cerbunos , 9 castaños, 7 t o r d o s , oíros 7 tigres , 8 perlin o s , 7 alazanes y 7 bayos claros; lambieu hay 4 tiros de á 7 yeguas estrangeras. cada uno pertenecientes al servicio de S.M. la reina v’dos troncos al del r e \ , y 172 ínulas todas de las castas de Aranjuez. Otro de los objetos dignos de verse en las caballerizas, esel guadarnés general, ó sea guarnés que es una estensa nave de 3 crujías con lOOpiesde ostensión. En los 65 armarios que en ella hay se conservan colocados con mucha simetría mangníficos y «lujosos atalajes, sillas, artolas, las ropas de los lacayos y cocheros, penachos, mosqueros, látigos y antiguos restos de mantillas, bridas y otros objetos curiosos ; en esta sala está ahora el vetusto coche que habia en la Armería real y que fue el primero que rodó por las calles de Madrid en tiempos del primer vastago de la dinastía austríaca. En las espaciosas cocheras de éste departamento se encierran 7 coches de gala de un mérito sobresaliente y que solo lucen en las grandes solemnidades; 23 de servidumbre diaria; 12 carretelas; 8 berlinas; 2 diligencias; 2 sillas de posta; 6 coches de camino ; 7 furgones de t r a s p o r t e y 13 americanas, birlochos, briskas y drovrskys.

Merece tambien la atención el picadero real construido en una de las esplanadas que miran al Campo del Moro de 190 pies de largo y 68 de ancho, la cochera de enfrente , antes cuadra de caballos padres. La dirección y administración económica de las caballerizas, está confiada á un director general, siéndolo en la actualidad el brigadier de caballería D. José Maria Marchesi, que con una amabilidad y condescendencia digna de nuestro reconocimiento nos ha facilitado la inspección de cuantos objetos contiene el edificio, p r e s tándose todos sus empleados á suministrarnos los datos que hemos creído necesarios adquirir. El personal de todo el d e partamento , consta de 136 empleados de planta v 153 j o r naleros.

Su coste anual asciende á 2.850,000 reales de los cuales L.804-,000 r s . se invierten cn sueldos de todas clases, j o r nales, mesillas, cesantias y jubilaciones; 480,000 en la manutención del ganado y el resto en obras de guarniciones, carruajes y composturas de todas clases, incluso el herrado de mutas y caballos, alumbrado del edificio y cuadras, vestuario , libreas y otros objetos.

Para formar una idea aproximada de la estension del e d i ficio baste saber, que además de las cocheras, cuadras y cuantas oficinas dejamos reseñadas, tiene habitaciones en que viven 486 personas de los empleados y sus familias. El coste general de las obras que constituyen las caballerizas, según los datos que hemos consultado, asciende á unos 34 millones de reales

CAPILLA REAL (HISTORIA DE MADRID)

En el centro de la fachada del N. al nivel de las habitaciones reales y con entrada por la galería se halla la Capilla Real, cuya estension es regular, y cuya decoración si se hubiese terminado según habia de estar, con arreglo al proyecto que se formó, seria de la mayor suntuosidad , pues debía cubrirse toda de mármoles y bronces; empero en lugar de realizarlo así hubo la desgracia de que se invirtieron sumas cuantiosas en labrar unas robustísimas bóvedas de granito para levantar una capilla, que unida con la a c t u a l , según el plan que á la sazón habia, la daria sin duda amplitud , pero desfiguraría el Palacio por el e s t e rior , y presentaría en el interno , como ya hemos indicado un todo incoherente y desproporcionado. Dichos cimientos de granito se hicieron en el Campo del Moro entre las escalinatas en aquella sima se enterró un caudal que hubiera estado mejor empleado en dar principio á una iglesia catedral que t a n t a falta hace en Madrid, ó cuando menos en decorar dignamente esta capilla , y ponerla un pavimento de mármoles en lugar del miserable solado de ladrillo que ahora tiene. La planta de esta Real Capilla es bastante irregular, pues viene á forman una elipse en el centro con dos grandes nichos en los estremos de su eje mayor; á un lado otra elipse menor que forma la e n t r a d a , y al frente de esta una semi elipse. Consiste principalmente la decoración de la capilla en 16 columnas entregadas de mármol negro y de una sola pieza, traídas con otras 8 ^de las cuales una se quedó r o t a en el camino) de las canteras de Manaría, merindad de Durango en el sen. de Vizcaya. Dichas columnas y las pilastras que imitan mármoles tienen capiteles dorados de orden corintio y sobre unas y otras corre el cornisamento, hecho sin duda por quien no se propuso por modelo las obras de Herrera, pues tiene tantos martillos en toda su estension, que las cornisas en espresion de buenos arquitectos, forman sierras. Los 4 arcos torales están dorados y en las bóvedas hay florones y otros ornatos tambien dorados alternando con estucos que imitan mármol blanco. Entre las figuras de esta clase hay dos ángeles sobre el arco de la capilla mayor, ejecutados por D. Domingo Olivieri; los niños que están encima de la entrada de la galería y los serafines de las pechinas son de D. Felipe de Castro. Hizo Don Roberto Michel el león y los ángeles que se ven al frente de la entrada. Corona y cierra el crucero una media naranja compuesta de un ático decorado esteriormente por ocho flameros é iluminado por cuatro grandes claraboyas adornadas por el interno como los macizos que hay entre ellas por esculturas que hizo D. Roberto Michel. Elévase dicho ático sobre la cubierta del edificio , y en él sienta la semiesfera, que es una rosca de ladrillo pintada al fresco , por Don Corrado Giaquinto, quien representó una gloria con la Santísima Trinidad inmediata á su trono aunque en sitio inferior se halla la Virgen , y entre los muchos coros que forman los bienaventurados se distinguen , Sto. Tomás de Aquino , San Vicente F e r r e r , Sto. Domingo, San Francisco , San Antonio de Padua y otros muchos santos y ángeles que entran en esta hermosa composición. Pintó el mismo autor las cuatro pechinas colocando en ellas á San Isidoro , no á San Dámaso, como dice Ponz ; pues tiene mitra y no t i a r a ; San Hermenegildo, San Isidro y Sta. Maria de la Cabeza. Sóbrela entrada se ve tambien al fresco la batalla de Clavijo en el coro principal hay varias figuras alegóricas con molduras doradas al rededor, y por último en el otro coro sobre el altar mayor está Jesucrito muerto con el Padre Eterno y unos ángeles , ejecutado todo por el mencionado D. Corrado. Decoran la entrada de esta capilla los cuatro evangelistas hechos por D. José Ginés y colocados en hornacinas á los estremos de la elipse que forma el ingreso.

Dos ángeles mancebos , obra de D. Esteban de Agreda sostienen dos grandes lámparas de bronce á los lados del presbiterio, y en el centro pendiente del anillo de la cupula hay otra de» plata labrada en la fáb. de Martínez. La mesa de altar y sus correspondientes gradas han sido hechas de ricas piedras. En el testero hay un cuadro con marco dorado que representa á San Miguel, y fue copiado por Bayeu de uno de Jordán. Se halla dedicada esta capilla á dicho arcángel por haberse construido parle del ant. alcázar sobre el terreno que ocupaba la parroquia de San Miguel de la Sagra, pues la antigua tenia la advocación del Triunto del Cordero. Frente á la puerta se ve un altar en que esta colocada una bellísima pintura que representa la Anunciación, obra de D. Antonio Rafael Mengs, que falleció sin concluirla.

Ademas de las tribunas reales hay varias repartidas por las paredes cerca del cornisamento. Fue colocada lac™2 que existe sobre la media-naranja de esta capilla e n f , ^ Se bendijo al efecto por el cardenal Mendoza el 10 de lebrero del citado a ñ o , habiendo estado espuesta en el mismo dia á la veneración pública algunas horas con cirios encendidos y bajo un dosel de terciopelo. Contiene dicha cruz eu el c e n t r o de los brazos un pomo circular de bronce dorauu mirando á S. en el que se contienen varias reliquias y una auténtica del señor Quintano y Bonifáz , arzobispo de Farsalia de la que hemos tenido á la vista copia fehaciente.

En la circunferencia del espresado pomo que encierra las reliquias, se lee la siguiente bella inscripción de Iriarte Mus sacra latent parce procella sacris. Anno 1757. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

PALACIO REAL (HISTORIA DE MADRID)

. Entre los grandiosos monumentos artísticos que h an erigido en la capital de España los monarcas de la dinastía r e i n a n t e , merece particular atención, y es sobre manera honroso á la memoria de aquellos soberanos, el magnífico palacio construido á mediados del pasado siglo en el estremo occidental de la p o b l . , sobre la misma área en que se levantaba el famoso y vetusto Alcázar de Madrid.

Oscura es la historia de e s t e notable edificio, obra del tiempo de los moros según unos, de Alfonso Visegun otros, y de incierta fecha según varios mereciendo mayor aprecio entre opiniones t a n diversas la del señor Llaguno , que fija la fundación del mencionado alcázar en el reinado de Don Pedro. La sana crítica de que estaba dotado aquel distinguido escritor, los curiosos datos que á fuerza de indecible trabajo llegó á reunir en sus noticias históricas de la arquitectura española, y la circunstancia de haber hecho un estudio particular de la»vida del r ey Don P e d r o , cuya crónica ilustró con eruditas notas, son muy suficientes motivos para que se prefiera á otros pareceres el del espresado autor. Según el mismo, sufrió un incendio el edificio que nos ocupa, en tiempo de Don Enrique II, y consta por Quintana y Pinelo que en 1389 León V, rey de Armenia, como señor dc Madrid reedificó las t o r r e s del deteriorado alcázar, al cual parece que dio alguna forma de palacio Enrique III por los años de 1405; y» para depositar en él los tesoros que hizo restituir á los g r a n d e s , levantó nuevas torres (de buena estofa* como dice Mariana, en cuyo tiempo existían. Beinando Juan II se consagró la capilla del edificio mencionado, el dia 1 ° de enero de 1434, por Don Gonzalo de Celada, obispo de Calcedonia, según lo espresaba un pergamino que habia en un arca de reliquias, la cual se hallo ai renovar la citada capilla en 1543, en cuyo año se coloco dicha arca en la pared al lado del Evangelio ; noticias que hemos tomado con o t r a s muchas que en esta reseña insertamos de los manuscritos que posee la respetable Academí de la Historia. .

Arruinó parte del regio alcázar madrileño un terrempt acaecido en 1466 , según el señor Llaguno, y le reparo y mejoró Enrique IV, quien residió en él largas temporada y falleció en el mismo en 1474. Con t a n t o s aumentos y re» paraciones el alcázar de Madrid, situado entre precipicios | cuestas y asegurado con varios cubos y torreones, ‘ l e ?

ser una imponente fortaleza, cuya importancia se d e ( T j a S de la obstinada resistencia que a su abrigo hicieron..a tropas de la reina Isabel la Católica , mandadas por el uiiq del Infantado, los partidarios de Doña Juana la Beltranej , los cuales para defensa del interesante fuerte P » s , e r . °» presidio y con abundante provisión de armas y basun tos 400 hombres valerosos, escogidos entre los mej ^ que su parcialidad seguian. Dueño el duque de la v . , o – y aisló con una pared el alcázar , del qne se hizo entrega á la reina Isabel al cabo de dos meses. Figuró igualmente el edificio de que hablamos en la guerra de las comunidades, en cuya ocasión fue sitiado por los madrileños , que se l e vantaron á favor de aquellas. Hallábase ausente el alcaide Francisco de Vargas, y su muger defendió heroicamente el codiciado alcázar, que al fin se rindió por falta de víveres; encontrando en él la comunidad al ocuparle 20,000 picas, dos cañones gruesos y otras armas que menciona el h i s t o riador Sandoval. Habiendo llegado a Madrid el emperador Carlos V con cuartanas, sanó á poco tiempo, y tomando afecto á esta v. por lo saludable de su clima , determinó a l gunos años después reedificar y ampliar el alcázar. Era e s te mas bien una fortaleza que un verdadero palacio, y apenas poseía mas terreno que el de su perímetro; cercándole por el E. varias casas de la p o b l . , algunas de ellas miserables; por N. y O. cuestas y precipicios, y por el S. la parroquia de San Miguel, que era pequeña pero muy a n t i g u a, y estaba delante de la puerta del alcázar; por «lo que fue demolida para llevar á cabo las obras proyectadas por el Emperador, trasladándola con el título de San Gil á un punto inmediato.

Se renovó la capilla é hiciéronse dos t o r r e s , varias h a bitaciones y patios cou galerías de columnas, sobre las que volteaban arcos, en cuyos lunetos habia escudos dé armas imperiales y sobre las puertas la siguiente inscripción Carolas V. tiisp. Rex. Rom. Imp. Dirigieron alternativamente las espresadas obras desde el año de 1537 el célebre Covarrubias y Luis de Vega, quien siguió por si solo al frente de las de Madrid.hasta el año 1562; pasando el primero á continuar el alcázar de Toledo.

Hallábase el de Madrid bastante adelantado , cuando en 1543 el Emperador salió de España, dejando por g o bernador del reino á su hijo el principe Don Felipe; este prosiguió con particular empeño las comenzadas obras , y compró los terrenos que eran necesarios para hacer plazas, jardines, parque y caballerizas; comprendiéndose en dichas adquisiciones, para las que contribuyó la villa con 536,000 maravedises, el Campo del Rey, que asi se llamaba el espacio comprendido entre el alcázar y la puerta de la Vega. Varias cartas escribió Felipe 1! á Luis de Vega sobre las obras del alcázar, espresando, en la que le dirigió des- , de Toledo en mayo de 1561, que habia determinado ir á Madrid con su casa y corle, y quería hallar todo concluido en su palacio. Prueba la indicada carta que la corte no vino á Madrid en 1560 como se ha creido, sino después como aseguran Quintana y Pinelo, aunque no están conformes en el año. Hizo Felipe II e n t r e otras cosas una galena en la fachada del O. v Varios salones magníficos. Continuaron embelleciendo el alcázar los monarcas austríacos, valiéndose ue Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Juan Gómez de Mora, Alonso Carbonel, Juan Bautista Crescenti, marqués de la Torre y otros hábiles arquitectos. Escasas son á la verdad las noticias que se conservan del alcázar ó palacio en que residieron los monarcas de la dinastía austríaca; Pudiéndose únicamente asegurar, que la capilla real se hallaba pintada al fresco por Lúeas Jordán y (¡ue en un gabinete de una de las t o r r e s , pintado también al fresco por Becerra, se conservaba una estantería de nogal tallada, en la que Felipe 11, muy inteligente en arquitectura, guardo cuidadosamente los diseños de e s t e alcázar, los del E s corial^ otros que se salvaron como aquellos del incendio ? n ^J34, y después desaparecieron por descuido. Consta igualmente que la fachada principal, hecha de sillería en el primer tercio del siglo XVII, era estensa, suntuosa y de buen gusto, y miraba al S. como la primitiva del mismo alcázar y •a del actual palacio las otras fachadas, á pesar de sus a n tiguos cubos, nada vahan, unas paredes eran de tierra, otras ae argamasa, sin orden ni simetría en los h u e c o s , pisos y r v e s t a n Q , o aquel edificio muy lejos de merecer los desmedidos elogios que de él hacen el maestro Juan López . e Hoyos y Quintana , sin q u e dejara de ser por muchos t í tulos interesante.Tenia suficiente estension para contener en su recinto, ademas de las habitaciones reales, varias dependencias delEstado como los Consejos de Castilla, de Aragón, de 1 l r í * ^ ‘ ^ 6 l t s m a > ^ e Glandes y de las Indias y las secretarías del despacho, que estaban en los aposentos bajos, llamados covachuelas. En 1622 se abrieron unas ventanillas que se llamaban «escuchas» y servían para que el r ey oyese las decisiones de los consejos; noticia que el señor Mesonero h a lló en un documento del archivo de Madrid , y dio á conoceren suapreciablé.WamtaZ. Las magníficas casas con balcones dorados que formaban la plaza y las tiendas que habia en los palios del palacio, de que habla Alvarez y Colmenar, y otras noticias que inserta en su estensa obra impresa en lengua francesa en Amsierdam, son otras tantas fábulas con que quiso adornarla; pues consta por algunos dibujos antiguos que en la plaza del S. solo se hallaba el cuartelillo que se está demoliendo al presente. Según la vista que da el citado Colmenar del patio del alcázar , y que h a y algun dato para creerla e x a c t a , estaba construido bajo aquel e s tilo del último período de Carlos V , que Ponz g r a d u a do seco, hablando de otros edificios de la misma época, en los 3ue la arquitectura se habia despojado dc la gala y riqueza el gusto plateresco ó sea del renacimiento, y no había llegado á laelegancia del reinado de Felipe IL. E x i s t e l a d e s c r i p – cion del relicario que ocupaba un oratorio debajo de la capilla real delespresado alcázar, el cual estaba adornado con 26 columnas de mármol de San Pablo, 12 ángeles, 6 virtudes y otros tantas pirámides, todo de bronce. Las reliquias eran mas de-700, y estaban repartidas en t r e s altares y adornadas y guarnecidas de diamantes, perlas y toda clase de piedras preciosas de incalculable valor. Entre las mencionadas r e liquias habia 32 insignes, á cada una de las cuales señaló rezo propio en 1721 el duque de Abrantcs, obispo electo de Cuenca, en virtud de facultad del patriarca. Este riquísimo rélíquiario, que ;c redujo á cenizas en el incendio de 1734, merece particular mención , por la circunstancia de ser la única parte del ant. alcázar que llegó á tener descripción impresa, de la que no hablan los autores que se ocupan de aquel edificio, por lo r a ro que es hallar ejemplares de ella.

Una sola particularidad falta espresar antes de concluir esta reseña histórica, lisie alcázar. si bien por su e s t e r i o r , esceptuando la fachada del S., la t o r r e que llamaban de Carlos V, y otra que se levantó al mismo tiempo que la i n dicada fachada, cía feo y de ningún mérito ; se hallaba interiormente enriquecido con bellísimas pinturas y otros adornos exquisitos, y colocado entre los deliciosos jardines del Parque y la Priora. Mas por una de aquellas anomalías tan comunes en el h o m b r e , los monarcas que protegieron generosamente las nobles artes y emplearon los mejores artistas en adornar su morada, conformándose con el desaliño de aquel tiempo, en que las calles se veian cubiertas de inmundicia hasta el reinado del gran Carlos III, dejaban que su palacio se hallase en el estado que pinta el siguiente p á r rafo.

«Bien manifiesto está que por la p a r t e del N. (inmediat o al Real Palacio) transitan descubiertas todas las aguas «impuras que bajan de Madrid, cuyos vapores, que no se «puede dudar exaian y se introducen en él, es innegable sean «muy ofensivos.» Así hablaba el ingeniero José Alonso de Arce en las «dificultades vencidas para la limpieza y aseo de la corte», memoria que sometió á la censura en 1734 y e s t a ba en prensa cuando ocurrió el incendio del alcázar. Este suceso del que sin duda han quedado pocas noticias , como de todo lo relativo al antiguo edificio, cuya historia bosquejamos, ha sido con todo presentado basta ahora en las obras que de él h a b l a n , con mas oscuridad de la que en realidad hay. En primer lugar, los reyes no residian en el alcázar cuando ocurrió la catástrofe, pues basta leer las Gacetas de aquella época para saber (pie en el dia 14 de diciembre de 1734 llegaron del Pardo al palacio del Buen Betiro las p e r sonas reales, y continuaron en el todo el mes; habiendo ocurrido el famoso incendio el d i a 2 4 del mismo, nada hay que añir á lo e x p r e s a d o , como no sea que desde principios de 1729, que marchó la c o r t e a Sevilla,no volvió á estar habitado el alcázar por sus augustos dueños, pues cuando regresaron de aquel viageen 1733, se alojaron en el citado palacio del Buen Retiro, verificando lo mismo todas las veces q ue después vinieron á Madrid desde los sitios. Limítanse los historiadores á dar noticia, de que en la noche del 24 de d i ciembre de 1731, fue destruido por un incendioel alcázar de Madrid,sin espresarcircunstanciaalgunaparticular; suphendoalgun tanto esta falta la Gaceta del 4 dc enero de 4 /35 en la que se lee, que tan luego como se notó el fuego acudieron.tropas é infinitas gentes entre las que habia personas de distinción, religiosos e c t . ; mas por la violencia de un viento impetuoso que se levantó, no fue posible atajar el daño, lográndose um camente que no se comunicase el incendio a l a s casas de la población, que á la sazón las habia muy inmediatas, y que se pudiesen salvar el Santísimo , algunas alhajas, cuadros y tapices preciosos; lo que hizo menos sensible, dice la e s presada Gaceta, la pérdida de «tan insigne y ricamente adornado palacio.» Varios documentos auténticos que hemos t e nido á la v i s t a , entre ellos un memorial firmado por el patriarca, confirman la circunstancia de que un viento fuerte fue causa de que no se pudiese atajar el fuego.

No correspondiendo á la grandeza del rey de España el edificio del Buen Retiro, única residencia que le quedaba después de haber perecido el alcázar, formó Felipe V el proyecto de construir un palacio, que en estension y magnificencia aventajase á los mejores de Europa. A fin de llevar á cabo su idea, hizo venir á Madrid al abateD. Felipe Juvarra, natural de Mesina , muy conocido por las obras que inventó y ejecutó en Roma, Milán y particularmente en Turin.

Bajo la dirección del mencionado arquitecto y con arreglo á la traza que habia delineado, se hizo el precioso modelo de de madera que existe en el cason del Buen Retiro , y según el cual habia de ser el nuevo palacio un cuadrado con 4700 pies de línea horizontal en cada fachada, 23 patfosy34 entradas.

Todas las demás partes principales, accesorias y de ornato habian de corresponder á la grandiosidad del conjunto.

No habiendo suficiente área para tan vasto edificio en el sitio que ocupaba el antiguo alcázar, que era el punto elegido por el r e y , no fue posible por desgracia realizar los planes de Juvarra, cuya muerte acaeció a poco tiempo. Sucedióle I). Juan Bautista Saqueti su discípulo, natural de Turin,quien hizo nuevos diseños , acomodándose á los deseos del rey y apartándose mucho de la traza de Juvarra en los alzados, no solo en las proporciones, sino tambien en la decoración.

Al recordar el tristísimo estado á que llegó la arquitectura en el primer tercio del último siglo, y al ver que para levantar el nuevo y suntuoso palacio de Madrid, se buscaban profesores cn el cstrangero, no faltará quien crea que en España, enla patria de Herrera, en la cuna de t a n t o s artistas esclarecidos, era imposible hallar un solo a-quitecto, que no se hubiese dejado llevar de la corriente , y no participase del mal gusto que en su tiempo dominaba. Afortunadamente no es así al mismo tiempo que en Madrid dirigía un italiano el mencionado palacio, el brigadier español D. Juan Medrano trazó y comenzó el célebre y magnífico teatro de San Carlos de Ñapóles.

Volviendo á nuestro asunto, del que nos separó el deseo de vindicar el nombre español, decimos, que habiendo sido aprobado el proyecto de Saqueti, so dio principio á la construcción del actual palacio, cuya primera piedra se puso con mucho a p a r a t o , habiéndose espedido al efecto una realorden para que la bendijese D. Alvaro de Mendoza, arzobispo de Tiro, quien asistió al acto dc la colocación procesionalmente con la capilla real. En la tarde del segundo dia de Pascua florida á 7 de abril de 4 738, no 37 como dicen algunas obras, se fijó la espresada piedra que es de granito ó sea berroqueña en el centro de la fachada del S. á los 40 pies de fondo, contados desde la superficie de la plazuela.

El marqués de Villena duque de Escalona, en nombre de rey, introdujo una caja de ¡domo, que contenia monedas de oró, plata y cobre de las fábricas de Madrid, Sevilla, Segovia, Méjico y el Perú en un hueco de la referida piedra, eii la que está grabada la siguiente inscripción Aedés Maurorum quas Henricus IV composuit. Carohis V ampliftcavit. Philipus III ornavit. Iqnis consumpsit octavo Kalendas Januarii Auno MDCCXXXIV. Tándem Philipus V spectandas restituit oeternilah Anno MÜCCXXXVIIL. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

CUARTEL DE PALACIO (HISTORIA DE MADRID)

Deseando Fernando VII utilizar en algun servicio su numerosa guardia real de caballería, y dar á la vez mas ostentación al Palacio , dispuso en celebridad de su boda con Doña Maria Cristina, que la guardia esterior de a q u e l , compuesta antes de solo infantería, se aumentase con 2 piezas de artillería, y la competente dotación de caballería. Para que esta tuviese cómodo alojamiento, se construyó en 1833 un cuartel situado cn una espasiosa plataforma sobre uno de los varios murallones que existen al O. del Palacio. Se labró aquel por traza y bajo la dirección del acreditado arquitecto mayor de S. M. D. Isidro Velazquez consiste en un rectángulo con una sencilla portada en uno de sus lados menores, la cual está terminada por un grupo de escultura con trofeos y caballos á los lados. Sus sencillas fachadas constan de un zócalo de g r a n i t o , en el que sienta un cuerpo almohadillado de manipostería con varios huecos oportunamente distribuidos. Sobre este cuerpo se levanta el segundo con vanos rectangulares y de medio punto alternativamente; notándose en el interior de e s te cuartel la mas cómoda y oportuna distribución para su objeto.

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