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CAPILLA REAL (HISTORIA DE MADRID)

En el centro de la fachada del N. al nivel de las habitaciones reales y con entrada por la galería se halla la Capilla Real, cuya estension es regular, y cuya decoración si se hubiese terminado según habia de estar, con arreglo al proyecto que se formó, seria de la mayor suntuosidad , pues debía cubrirse toda de mármoles y bronces; empero en lugar de realizarlo así hubo la desgracia de que se invirtieron sumas cuantiosas en labrar unas robustísimas bóvedas de granito para levantar una capilla, que unida con la a c t u a l , según el plan que á la sazón habia, la daria sin duda amplitud , pero desfiguraría el Palacio por el e s t e rior , y presentaría en el interno , como ya hemos indicado un todo incoherente y desproporcionado. Dichos cimientos de granito se hicieron en el Campo del Moro entre las escalinatas en aquella sima se enterró un caudal que hubiera estado mejor empleado en dar principio á una iglesia catedral que t a n t a falta hace en Madrid, ó cuando menos en decorar dignamente esta capilla , y ponerla un pavimento de mármoles en lugar del miserable solado de ladrillo que ahora tiene. La planta de esta Real Capilla es bastante irregular, pues viene á forman una elipse en el centro con dos grandes nichos en los estremos de su eje mayor; á un lado otra elipse menor que forma la e n t r a d a , y al frente de esta una semi elipse. Consiste principalmente la decoración de la capilla en 16 columnas entregadas de mármol negro y de una sola pieza, traídas con otras 8 ^de las cuales una se quedó r o t a en el camino) de las canteras de Manaría, merindad de Durango en el sen. de Vizcaya. Dichas columnas y las pilastras que imitan mármoles tienen capiteles dorados de orden corintio y sobre unas y otras corre el cornisamento, hecho sin duda por quien no se propuso por modelo las obras de Herrera, pues tiene tantos martillos en toda su estension, que las cornisas en espresion de buenos arquitectos, forman sierras. Los 4 arcos torales están dorados y en las bóvedas hay florones y otros ornatos tambien dorados alternando con estucos que imitan mármol blanco. Entre las figuras de esta clase hay dos ángeles sobre el arco de la capilla mayor, ejecutados por D. Domingo Olivieri; los niños que están encima de la entrada de la galería y los serafines de las pechinas son de D. Felipe de Castro. Hizo Don Roberto Michel el león y los ángeles que se ven al frente de la entrada. Corona y cierra el crucero una media naranja compuesta de un ático decorado esteriormente por ocho flameros é iluminado por cuatro grandes claraboyas adornadas por el interno como los macizos que hay entre ellas por esculturas que hizo D. Roberto Michel. Elévase dicho ático sobre la cubierta del edificio , y en él sienta la semiesfera, que es una rosca de ladrillo pintada al fresco , por Don Corrado Giaquinto, quien representó una gloria con la Santísima Trinidad inmediata á su trono aunque en sitio inferior se halla la Virgen , y entre los muchos coros que forman los bienaventurados se distinguen , Sto. Tomás de Aquino , San Vicente F e r r e r , Sto. Domingo, San Francisco , San Antonio de Padua y otros muchos santos y ángeles que entran en esta hermosa composición. Pintó el mismo autor las cuatro pechinas colocando en ellas á San Isidoro , no á San Dámaso, como dice Ponz ; pues tiene mitra y no t i a r a ; San Hermenegildo, San Isidro y Sta. Maria de la Cabeza. Sóbrela entrada se ve tambien al fresco la batalla de Clavijo en el coro principal hay varias figuras alegóricas con molduras doradas al rededor, y por último en el otro coro sobre el altar mayor está Jesucrito muerto con el Padre Eterno y unos ángeles , ejecutado todo por el mencionado D. Corrado. Decoran la entrada de esta capilla los cuatro evangelistas hechos por D. José Ginés y colocados en hornacinas á los estremos de la elipse que forma el ingreso.

Dos ángeles mancebos , obra de D. Esteban de Agreda sostienen dos grandes lámparas de bronce á los lados del presbiterio, y en el centro pendiente del anillo de la cupula hay otra de» plata labrada en la fáb. de Martínez. La mesa de altar y sus correspondientes gradas han sido hechas de ricas piedras. En el testero hay un cuadro con marco dorado que representa á San Miguel, y fue copiado por Bayeu de uno de Jordán. Se halla dedicada esta capilla á dicho arcángel por haberse construido parle del ant. alcázar sobre el terreno que ocupaba la parroquia de San Miguel de la Sagra, pues la antigua tenia la advocación del Triunto del Cordero. Frente á la puerta se ve un altar en que esta colocada una bellísima pintura que representa la Anunciación, obra de D. Antonio Rafael Mengs, que falleció sin concluirla.

Ademas de las tribunas reales hay varias repartidas por las paredes cerca del cornisamento. Fue colocada lac™2 que existe sobre la media-naranja de esta capilla e n f , ^ Se bendijo al efecto por el cardenal Mendoza el 10 de lebrero del citado a ñ o , habiendo estado espuesta en el mismo dia á la veneración pública algunas horas con cirios encendidos y bajo un dosel de terciopelo. Contiene dicha cruz eu el c e n t r o de los brazos un pomo circular de bronce dorauu mirando á S. en el que se contienen varias reliquias y una auténtica del señor Quintano y Bonifáz , arzobispo de Farsalia de la que hemos tenido á la vista copia fehaciente.

En la circunferencia del espresado pomo que encierra las reliquias, se lee la siguiente bella inscripción de Iriarte Mus sacra latent parce procella sacris. Anno 1757. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

PALACIO REAL (HISTORIA DE MADRID)

. Entre los grandiosos monumentos artísticos que h an erigido en la capital de España los monarcas de la dinastía r e i n a n t e , merece particular atención, y es sobre manera honroso á la memoria de aquellos soberanos, el magnífico palacio construido á mediados del pasado siglo en el estremo occidental de la p o b l . , sobre la misma área en que se levantaba el famoso y vetusto Alcázar de Madrid.

Oscura es la historia de e s t e notable edificio, obra del tiempo de los moros según unos, de Alfonso Visegun otros, y de incierta fecha según varios mereciendo mayor aprecio entre opiniones t a n diversas la del señor Llaguno , que fija la fundación del mencionado alcázar en el reinado de Don Pedro. La sana crítica de que estaba dotado aquel distinguido escritor, los curiosos datos que á fuerza de indecible trabajo llegó á reunir en sus noticias históricas de la arquitectura española, y la circunstancia de haber hecho un estudio particular de la»vida del r ey Don P e d r o , cuya crónica ilustró con eruditas notas, son muy suficientes motivos para que se prefiera á otros pareceres el del espresado autor. Según el mismo, sufrió un incendio el edificio que nos ocupa, en tiempo de Don Enrique II, y consta por Quintana y Pinelo que en 1389 León V, rey de Armenia, como señor dc Madrid reedificó las t o r r e s del deteriorado alcázar, al cual parece que dio alguna forma de palacio Enrique III por los años de 1405; y» para depositar en él los tesoros que hizo restituir á los g r a n d e s , levantó nuevas torres (de buena estofa* como dice Mariana, en cuyo tiempo existían. Beinando Juan II se consagró la capilla del edificio mencionado, el dia 1 ° de enero de 1434, por Don Gonzalo de Celada, obispo de Calcedonia, según lo espresaba un pergamino que habia en un arca de reliquias, la cual se hallo ai renovar la citada capilla en 1543, en cuyo año se coloco dicha arca en la pared al lado del Evangelio ; noticias que hemos tomado con o t r a s muchas que en esta reseña insertamos de los manuscritos que posee la respetable Academí de la Historia. .

Arruinó parte del regio alcázar madrileño un terrempt acaecido en 1466 , según el señor Llaguno, y le reparo y mejoró Enrique IV, quien residió en él largas temporada y falleció en el mismo en 1474. Con t a n t o s aumentos y re» paraciones el alcázar de Madrid, situado entre precipicios | cuestas y asegurado con varios cubos y torreones, ‘ l e ?

ser una imponente fortaleza, cuya importancia se d e ( T j a S de la obstinada resistencia que a su abrigo hicieron..a tropas de la reina Isabel la Católica , mandadas por el uiiq del Infantado, los partidarios de Doña Juana la Beltranej , los cuales para defensa del interesante fuerte P » s , e r . °» presidio y con abundante provisión de armas y basun tos 400 hombres valerosos, escogidos entre los mej ^ que su parcialidad seguian. Dueño el duque de la v . , o – y aisló con una pared el alcázar , del qne se hizo entrega á la reina Isabel al cabo de dos meses. Figuró igualmente el edificio de que hablamos en la guerra de las comunidades, en cuya ocasión fue sitiado por los madrileños , que se l e vantaron á favor de aquellas. Hallábase ausente el alcaide Francisco de Vargas, y su muger defendió heroicamente el codiciado alcázar, que al fin se rindió por falta de víveres; encontrando en él la comunidad al ocuparle 20,000 picas, dos cañones gruesos y otras armas que menciona el h i s t o riador Sandoval. Habiendo llegado a Madrid el emperador Carlos V con cuartanas, sanó á poco tiempo, y tomando afecto á esta v. por lo saludable de su clima , determinó a l gunos años después reedificar y ampliar el alcázar. Era e s te mas bien una fortaleza que un verdadero palacio, y apenas poseía mas terreno que el de su perímetro; cercándole por el E. varias casas de la p o b l . , algunas de ellas miserables; por N. y O. cuestas y precipicios, y por el S. la parroquia de San Miguel, que era pequeña pero muy a n t i g u a, y estaba delante de la puerta del alcázar; por «lo que fue demolida para llevar á cabo las obras proyectadas por el Emperador, trasladándola con el título de San Gil á un punto inmediato.

Se renovó la capilla é hiciéronse dos t o r r e s , varias h a bitaciones y patios cou galerías de columnas, sobre las que volteaban arcos, en cuyos lunetos habia escudos dé armas imperiales y sobre las puertas la siguiente inscripción Carolas V. tiisp. Rex. Rom. Imp. Dirigieron alternativamente las espresadas obras desde el año de 1537 el célebre Covarrubias y Luis de Vega, quien siguió por si solo al frente de las de Madrid.hasta el año 1562; pasando el primero á continuar el alcázar de Toledo.

Hallábase el de Madrid bastante adelantado , cuando en 1543 el Emperador salió de España, dejando por g o bernador del reino á su hijo el principe Don Felipe; este prosiguió con particular empeño las comenzadas obras , y compró los terrenos que eran necesarios para hacer plazas, jardines, parque y caballerizas; comprendiéndose en dichas adquisiciones, para las que contribuyó la villa con 536,000 maravedises, el Campo del Rey, que asi se llamaba el espacio comprendido entre el alcázar y la puerta de la Vega. Varias cartas escribió Felipe 1! á Luis de Vega sobre las obras del alcázar, espresando, en la que le dirigió des- , de Toledo en mayo de 1561, que habia determinado ir á Madrid con su casa y corle, y quería hallar todo concluido en su palacio. Prueba la indicada carta que la corte no vino á Madrid en 1560 como se ha creido, sino después como aseguran Quintana y Pinelo, aunque no están conformes en el año. Hizo Felipe II e n t r e otras cosas una galena en la fachada del O. v Varios salones magníficos. Continuaron embelleciendo el alcázar los monarcas austríacos, valiéndose ue Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Juan Gómez de Mora, Alonso Carbonel, Juan Bautista Crescenti, marqués de la Torre y otros hábiles arquitectos. Escasas son á la verdad las noticias que se conservan del alcázar ó palacio en que residieron los monarcas de la dinastía austríaca; Pudiéndose únicamente asegurar, que la capilla real se hallaba pintada al fresco por Lúeas Jordán y (¡ue en un gabinete de una de las t o r r e s , pintado también al fresco por Becerra, se conservaba una estantería de nogal tallada, en la que Felipe 11, muy inteligente en arquitectura, guardo cuidadosamente los diseños de e s t e alcázar, los del E s corial^ otros que se salvaron como aquellos del incendio ? n ^J34, y después desaparecieron por descuido. Consta igualmente que la fachada principal, hecha de sillería en el primer tercio del siglo XVII, era estensa, suntuosa y de buen gusto, y miraba al S. como la primitiva del mismo alcázar y •a del actual palacio las otras fachadas, á pesar de sus a n tiguos cubos, nada vahan, unas paredes eran de tierra, otras ae argamasa, sin orden ni simetría en los h u e c o s , pisos y r v e s t a n Q , o aquel edificio muy lejos de merecer los desmedidos elogios que de él hacen el maestro Juan López . e Hoyos y Quintana , sin q u e dejara de ser por muchos t í tulos interesante.Tenia suficiente estension para contener en su recinto, ademas de las habitaciones reales, varias dependencias delEstado como los Consejos de Castilla, de Aragón, de 1 l r í * ^ ‘ ^ 6 l t s m a > ^ e Glandes y de las Indias y las secretarías del despacho, que estaban en los aposentos bajos, llamados covachuelas. En 1622 se abrieron unas ventanillas que se llamaban «escuchas» y servían para que el r ey oyese las decisiones de los consejos; noticia que el señor Mesonero h a lló en un documento del archivo de Madrid , y dio á conoceren suapreciablé.WamtaZ. Las magníficas casas con balcones dorados que formaban la plaza y las tiendas que habia en los palios del palacio, de que habla Alvarez y Colmenar, y otras noticias que inserta en su estensa obra impresa en lengua francesa en Amsierdam, son otras tantas fábulas con que quiso adornarla; pues consta por algunos dibujos antiguos que en la plaza del S. solo se hallaba el cuartelillo que se está demoliendo al presente. Según la vista que da el citado Colmenar del patio del alcázar , y que h a y algun dato para creerla e x a c t a , estaba construido bajo aquel e s tilo del último período de Carlos V , que Ponz g r a d u a do seco, hablando de otros edificios de la misma época, en los 3ue la arquitectura se habia despojado dc la gala y riqueza el gusto plateresco ó sea del renacimiento, y no había llegado á laelegancia del reinado de Felipe IL. E x i s t e l a d e s c r i p – cion del relicario que ocupaba un oratorio debajo de la capilla real delespresado alcázar, el cual estaba adornado con 26 columnas de mármol de San Pablo, 12 ángeles, 6 virtudes y otros tantas pirámides, todo de bronce. Las reliquias eran mas de-700, y estaban repartidas en t r e s altares y adornadas y guarnecidas de diamantes, perlas y toda clase de piedras preciosas de incalculable valor. Entre las mencionadas r e liquias habia 32 insignes, á cada una de las cuales señaló rezo propio en 1721 el duque de Abrantcs, obispo electo de Cuenca, en virtud de facultad del patriarca. Este riquísimo rélíquiario, que ;c redujo á cenizas en el incendio de 1734, merece particular mención , por la circunstancia de ser la única parte del ant. alcázar que llegó á tener descripción impresa, de la que no hablan los autores que se ocupan de aquel edificio, por lo r a ro que es hallar ejemplares de ella.

Una sola particularidad falta espresar antes de concluir esta reseña histórica, lisie alcázar. si bien por su e s t e r i o r , esceptuando la fachada del S., la t o r r e que llamaban de Carlos V, y otra que se levantó al mismo tiempo que la i n dicada fachada, cía feo y de ningún mérito ; se hallaba interiormente enriquecido con bellísimas pinturas y otros adornos exquisitos, y colocado entre los deliciosos jardines del Parque y la Priora. Mas por una de aquellas anomalías tan comunes en el h o m b r e , los monarcas que protegieron generosamente las nobles artes y emplearon los mejores artistas en adornar su morada, conformándose con el desaliño de aquel tiempo, en que las calles se veian cubiertas de inmundicia hasta el reinado del gran Carlos III, dejaban que su palacio se hallase en el estado que pinta el siguiente p á r rafo.

«Bien manifiesto está que por la p a r t e del N. (inmediat o al Real Palacio) transitan descubiertas todas las aguas «impuras que bajan de Madrid, cuyos vapores, que no se «puede dudar exaian y se introducen en él, es innegable sean «muy ofensivos.» Así hablaba el ingeniero José Alonso de Arce en las «dificultades vencidas para la limpieza y aseo de la corte», memoria que sometió á la censura en 1734 y e s t a ba en prensa cuando ocurrió el incendio del alcázar. Este suceso del que sin duda han quedado pocas noticias , como de todo lo relativo al antiguo edificio, cuya historia bosquejamos, ha sido con todo presentado basta ahora en las obras que de él h a b l a n , con mas oscuridad de la que en realidad hay. En primer lugar, los reyes no residian en el alcázar cuando ocurrió la catástrofe, pues basta leer las Gacetas de aquella época para saber (pie en el dia 14 de diciembre de 1734 llegaron del Pardo al palacio del Buen Betiro las p e r sonas reales, y continuaron en el todo el mes; habiendo ocurrido el famoso incendio el d i a 2 4 del mismo, nada hay que añir á lo e x p r e s a d o , como no sea que desde principios de 1729, que marchó la c o r t e a Sevilla,no volvió á estar habitado el alcázar por sus augustos dueños, pues cuando regresaron de aquel viageen 1733, se alojaron en el citado palacio del Buen Retiro, verificando lo mismo todas las veces q ue después vinieron á Madrid desde los sitios. Limítanse los historiadores á dar noticia, de que en la noche del 24 de d i ciembre de 1731, fue destruido por un incendioel alcázar de Madrid,sin espresarcircunstanciaalgunaparticular; suphendoalgun tanto esta falta la Gaceta del 4 dc enero de 4 /35 en la que se lee, que tan luego como se notó el fuego acudieron.tropas é infinitas gentes entre las que habia personas de distinción, religiosos e c t . ; mas por la violencia de un viento impetuoso que se levantó, no fue posible atajar el daño, lográndose um camente que no se comunicase el incendio a l a s casas de la población, que á la sazón las habia muy inmediatas, y que se pudiesen salvar el Santísimo , algunas alhajas, cuadros y tapices preciosos; lo que hizo menos sensible, dice la e s presada Gaceta, la pérdida de «tan insigne y ricamente adornado palacio.» Varios documentos auténticos que hemos t e nido á la v i s t a , entre ellos un memorial firmado por el patriarca, confirman la circunstancia de que un viento fuerte fue causa de que no se pudiese atajar el fuego.

No correspondiendo á la grandeza del rey de España el edificio del Buen Retiro, única residencia que le quedaba después de haber perecido el alcázar, formó Felipe V el proyecto de construir un palacio, que en estension y magnificencia aventajase á los mejores de Europa. A fin de llevar á cabo su idea, hizo venir á Madrid al abateD. Felipe Juvarra, natural de Mesina , muy conocido por las obras que inventó y ejecutó en Roma, Milán y particularmente en Turin.

Bajo la dirección del mencionado arquitecto y con arreglo á la traza que habia delineado, se hizo el precioso modelo de de madera que existe en el cason del Buen Retiro , y según el cual habia de ser el nuevo palacio un cuadrado con 4700 pies de línea horizontal en cada fachada, 23 patfosy34 entradas.

Todas las demás partes principales, accesorias y de ornato habian de corresponder á la grandiosidad del conjunto.

No habiendo suficiente área para tan vasto edificio en el sitio que ocupaba el antiguo alcázar, que era el punto elegido por el r e y , no fue posible por desgracia realizar los planes de Juvarra, cuya muerte acaeció a poco tiempo. Sucedióle I). Juan Bautista Saqueti su discípulo, natural de Turin,quien hizo nuevos diseños , acomodándose á los deseos del rey y apartándose mucho de la traza de Juvarra en los alzados, no solo en las proporciones, sino tambien en la decoración.

Al recordar el tristísimo estado á que llegó la arquitectura en el primer tercio del último siglo, y al ver que para levantar el nuevo y suntuoso palacio de Madrid, se buscaban profesores cn el cstrangero, no faltará quien crea que en España, enla patria de Herrera, en la cuna de t a n t o s artistas esclarecidos, era imposible hallar un solo a-quitecto, que no se hubiese dejado llevar de la corriente , y no participase del mal gusto que en su tiempo dominaba. Afortunadamente no es así al mismo tiempo que en Madrid dirigía un italiano el mencionado palacio, el brigadier español D. Juan Medrano trazó y comenzó el célebre y magnífico teatro de San Carlos de Ñapóles.

Volviendo á nuestro asunto, del que nos separó el deseo de vindicar el nombre español, decimos, que habiendo sido aprobado el proyecto de Saqueti, so dio principio á la construcción del actual palacio, cuya primera piedra se puso con mucho a p a r a t o , habiéndose espedido al efecto una realorden para que la bendijese D. Alvaro de Mendoza, arzobispo de Tiro, quien asistió al acto dc la colocación procesionalmente con la capilla real. En la tarde del segundo dia de Pascua florida á 7 de abril de 4 738, no 37 como dicen algunas obras, se fijó la espresada piedra que es de granito ó sea berroqueña en el centro de la fachada del S. á los 40 pies de fondo, contados desde la superficie de la plazuela.

El marqués de Villena duque de Escalona, en nombre de rey, introdujo una caja de ¡domo, que contenia monedas de oró, plata y cobre de las fábricas de Madrid, Sevilla, Segovia, Méjico y el Perú en un hueco de la referida piedra, eii la que está grabada la siguiente inscripción Aedés Maurorum quas Henricus IV composuit. Carohis V ampliftcavit. Philipus III ornavit. Iqnis consumpsit octavo Kalendas Januarii Auno MDCCXXXIV. Tándem Philipus V spectandas restituit oeternilah Anno MÜCCXXXVIIL. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

CUARTEL DE PALACIO (HISTORIA DE MADRID)

Deseando Fernando VII utilizar en algun servicio su numerosa guardia real de caballería, y dar á la vez mas ostentación al Palacio , dispuso en celebridad de su boda con Doña Maria Cristina, que la guardia esterior de a q u e l , compuesta antes de solo infantería, se aumentase con 2 piezas de artillería, y la competente dotación de caballería. Para que esta tuviese cómodo alojamiento, se construyó en 1833 un cuartel situado cn una espasiosa plataforma sobre uno de los varios murallones que existen al O. del Palacio. Se labró aquel por traza y bajo la dirección del acreditado arquitecto mayor de S. M. D. Isidro Velazquez consiste en un rectángulo con una sencilla portada en uno de sus lados menores, la cual está terminada por un grupo de escultura con trofeos y caballos á los lados. Sus sencillas fachadas constan de un zócalo de g r a n i t o , en el que sienta un cuerpo almohadillado de manipostería con varios huecos oportunamente distribuidos. Sobre este cuerpo se levanta el segundo con vanos rectangulares y de medio punto alternativamente; notándose en el interior de e s te cuartel la mas cómoda y oportuna distribución para su objeto.

CUARTEL DE SAN GIL (HISTORIA DE MADRID)

. Tuvo principio esta fábrica e s tensa en el reinado dc Carlos III con destino á convento de Güitos, habiendo ejecutado la traza D. Manuel Martin R o – drigez, quien dio a esle edificio planta rectangular con un cuerpo saliente en la fachada opuesta á la principal, la cual mira al S . , y tiene planta baja , 2 pisos superiores con 33 vanos en cada uno y 3 portadas sencillas de g r a n i t o , de cuya materia son las jambas y dinteles de todas las ventanas, las impostas , los cantones y la c o r n i s a , formando el todo un edificio de razonable arquitectura y de forma acomodada al destino que tiene. En el interior hay grandes patios y por algunos lados se halla aun este cuartel por concluir. Está destinado á caballería, y en p a r t e habitado por familias p a r t i culares

CUARTEL DE GUARDIAS DE CORPS (HISTORIA DE MADRID)

Este vasto edificio fue construido en el reinado de Felipe V con diseño y bajo la dirección de D. Pedro Ribera, consistiendo en un paralelógramo rectángulo, cuyas dos líneas mayores corresponden á las fachadas de E. y O. Hállase en el centro de la primera la portada, que os una de las obras mas estupendas y disparatadas del churriguerismo. Consta principalmente su decoración de2 pilastras rústicas , y encima de la puerta se ve una pelleja puesta así como á secar, en la quese lee «REINANDOFEL.IPE v.» Alos lados hay trofeos y unas t a r j e t a s , en las que pone «AÑO DE 1720.» Todo corresponde á esta fecha en la que ciertamente había llegado la arquitectutura a l a mayor degradación, olvidadas las reglas y corrompido el gusto. En todo lo restante del esterior de este inmenso edificio no hay ornato alguno de arquitectura , como no sean los caneloncitos corridos verticalmente por la fachada principal, que completan la obra de Ribera , no dejando n a da que desear en materia de mal gusto. Hay en el centro de este cuartel 3 grandes patios de los cuales u n o , que e s el del medio, se puede considerar como una verdadera plaza esto es lo único notable de este edificio; el coger mucho terreno, á pesar de lo cual no seria exacto decir , que es una obra grande. En el centro de la fachada de O. se levanta una torre ú observatorio sobre laque se ha colocado el telégrafo.

Este cuartel, que ocupó antes el cuerpo de Guardias de Corps hasta su supresión, se halla hoy destinado á caballería en el ala izquierda estuvo el colegio general militar, que luego se t r a s ladó á Toledo.

CUARTEL DE INVALIDOS (HISTORIA DE MADRID)

(Atocha.) Careciendo España de un establecimiento, que prestase asilo á los militares Sutilizados en campaña , hallábase el infeliz soldado, que P°r su intrepidez ó su desgracia se veia en aquel caso , sin e l consuelo de la esperanza que se dispensaba en otros paises, donde se ostentaban con orgullo los filantrópicos monumentos destinados al abrigo de los valientes veteranos.

u . n real decreto publicado en 20 de octubre de 1835 vino S lembargo á domostrar, que^el Gobierno no desatendía la Justicia, que era debida á los defensores de la patria y á consecuencia de aquel, se instaló el 20 del mismo mes una Junta, para que se ocupara de la formación de un proyecto ue reglamento, por el cual pudiera plantearse, regirse y g o bernarse.

Esta junta llevó con alguna lentitud sus trabajos; Pero nombrado director , comandante general y gefe superior del establecimiento el Sr. D. José Palafox y Melci, ca- Pjt an general, duque de Zaragoza, siguiendo en e s to el ejemplo de 0 t r a s naciones, en donde se destina siempre a t an dé i , c a , ‘ 8 ° a «na dc las primeras y mas altas notabilidao h u a M m c i a , removió con celo y perseverancia cuantos nstaculos se oponían á la realización de tan grandioso pensamiento, logrando, que el provecto formulado por la junta fuese presentado y discutido eñ el Congreso Nacional, rm» S u , C o n s e c u e n C i a s c sancionó y promulgó la ley de 0 de rana – , r e d e 1 8 3 7 ‘ fijando las bases mas esenciales, decla- V á i a españoles, que tienen derecho á la gracia de i n f l a o s , medios de solicitar ventajas conocidas, y a u t o r i zando por último al Gobierno para que á la posible brevedad eligiese uno de los edificios pertenecientes al estado donde pudiera plantearse.

La elección del edificio fue uno de los puntos de mayor importancia, y de difícil solución por el deseo de conciliar el decoro nacional, con el bien estar de los inutilizados m i l i t a r e s , y la economía que el estado del erario reclamaba; mas al fin se acordó, y el Gobierno hizo entrega de los conv.

de Atocha y San Gerónimo con todas sus accesorios bajo el proyecto bien calculado de unir los dos edificios -por medio de sus h u e r t a s . La ventajosa situación, y espaciosidad de los referidos c o n v . , ofrecíanlas circunstancias necesarias al objeto para que se destinaban, y á pesar del lastimoso estado en que y a c í a n , cuando tomó posesión de ellos el d u que de Zaragoza, formó con toda brevedad los planos y el presupuesto de la o b r a , inspeccionándola con esquisito i n terés y atendiendo á todo lo indispensable con asombrosa economía. La falta de medios pecuniarios retardó por algún tiempo la realización de los trabajos; pero obtenida al fin por lo que respecta al conv. de Atocha, vio el público abierto el asilo destinado al v a l o r , á la lealtad y á premiar los sacrificios hechos en campaña, el 19 de noviembre de 1838, dia de cumple años de S. M. la Reina Doña Isabel IL. En San Gerónimo ofreció mas dilaciones el término de SUJ mejoras; mas alcanzado va en las localidades que debieran ocupar los gefes y oficiales, en el año de 1840, se hallaban amueblados y corrientes siete pabellones q u e , no llegaron á s e r – vir por haberse facilitado la entrada á algunos batallones de e j é r c i t o , y después al cuerpo de artillería con su parque y oficinas, habiéndoles quedado solo del segundo edificio el usufructo de la h u e r t a , y la casa para el hortelano con los pajares y cuadras para el ganado. El conv. de Atocha, que verdaderamente es el cuartel de Inválidos, ofrece un espectáculo lisonjero y una fundada esperanza de mas grandioso porvenir. En la parte nueva se ha construido unaespaciosa, clara y cómoda escalera, que da comunicación á los cuatro ffisos ó largas crujías de que se ha de componer por ahora a habitación de los soldados estas crujías dan al Mediodía y disfrutan de buen temple, sanidad y ventilación cada una de ellas está destinada á servir de estancia para una brigada de 100 hombres, v forma una sala tan estensa com o t o d a la fachada del edificio que mira paralelamente al camino de Vallecas tiene balcones hacia dicho p u n t o , y v i s t a s tambien hacia E. y O., y todas las ventanas con hermosos cristales que dan abrigo y luz á las alegres habitacion e s las puertas y ventanas están pintadas de verde al óleo; cada dormitorio tiene de 3 á 6 camas según su capacidad, y estas camas se componen de un gergon, un colchón, dos sábanas, almohada, dos mantas y colcha, y cada soldado tiene un cajón para colocar su ropa y utensilios de aseo c o mo cepillos, p e i n e s , ligeras e t c .  las salas están esteradas en en el invierno, y entre balcón y balcón hay grandes camapes de madera pintada, y de trecho en trecho algunas sillas de paja. Hasta el d í a s e han habilitado completamente cuatro crujías para 100 hombres cada una, pero solo hay 2 de ellas amuebladas y ocupadas. Se ha construido tambien una grande y económica cocina con su fuente, y en su inmediación un espacioso y claro comedor , al cual se pasa el servicio desde el fogón mismo por una ventana esta magnífica pieza de comer está rodeada de mesas anchas y pintadas para las cuales hay manteles decentes, servicio de z i n c , y de loza cubiertos de hierro fino y demás. También se halla concluida otra grande pieza con e s t a n t e r í a , que sirve de almacén de vestuario, ropa blanca, zapatos, y chismes de limpieza, así como también otras vanas habitaciones para los diferentes usos del establecimiento. Ocurrida la muerte del duque de Zaragoza, se encargó la dirección de este establecimiento al no menos digno Sr. D. Pedro Villacampa, decano de los tenientes generales, y uno de los militares que en todas ocasiones, en las varias vicisitudes de su vida pública, se ha conducido con la lealtad y honradez que han reconocido cuantos, como nosotros, han t e n i do ocasión de cultivar su amistad desde nuestros infantiles años. Desde luego pidió y obtuvo permiso el Sr. Yillacampa para construir y habilitar en el conv. de Atocha un número de pabellones para gefes y oficiales, puesto que no podían usarse los de San Gerónimo por los motivos espresados; y habiendo emprendido la obra, bajo los auspicios del cuerpo de ingenieros, bien pronto se hallaron concluidos 25 de i i – chos pabellones cómodos y decentes, costeados por los fondos propios del cuartel, por no gravar en lo mas mínimo el presupuesto de la g u e r r a , merced ciertamente á la inesplicable actividad del comandante general, á cuyo anciano venerable se veía á todas horas del día escitar el celo de los trabajadores, y á la inteligencia y economía con que distribuyelos fondos de la casa. Tambien se han concluido un pabellón cómodo y decoroso, con vistas al paseo de Atocha para el señor director; local apropósito para secretaria, con habitación contigua para su encargado como tercer gefe del cuartel ; pabellón para el facultativo, capellán párroco y sacristán c a n t o r , y maestro de escuela de los inválidos.

El régimen interior de este es el mas apropósito para fortalecer su salud , curar hasta donde es posible sus heridas , y hacerles útiles á la sociedad la comida es sana y abundante, el aseo y limpieza estremados, el orden y disciplina escelentes. Todos los diversos c a r g o s , desde el gefe d i r e c t o r , hasta el del último ayudante, están servidos por veteranos, sin mas sueldo que el que les corresponde por s u d a s e ; dc suerte que en este punto no sirve de ningún gravamen al Tesoro nacional el moderado prest, de 5 r s . señalado á cada individuo, b a s t a , bien manejado, para su decente sostenimiento, á lo que contribuye en gran manera el haberle sido agregada la hermosa huerta de Atocha, en la que puede cogerse aceite, vino y hortaliza con alguna abundancia. El vestuario de los acogidos en el establecimiento es de buena calidad y construcción; se compone el de casa de un levitin color de castaña con botonesnegros pantalón celeste y gorra con un león bordado; el de calle diario es lo mismo, con solo la diferencia, de una blusa de paño azul obscuro con cuello encarnado y botón dorado en lugar del levitin; y el de gala, de levita y pantalón dc lo mismo y una cachucha. Su reglamento q u e , algunas dudas y dificultades habian hecho ilusorio por algun tiempo, se Mió por fin en el mes de noviembre del año 184-7, y en él se observa con delicia el buen tino que ha presidido á las bases de su organización, y sobre todo la magnanimidad de S. M. Ia Reina, cuyo augusto y sensible corazón sc lia complacido en crear un cuerpo compuesto de un número indeterminado de individuos, para que tengan entrada en el cuartel y participen de sus señalados beneficios, todos aquellos á quienes alcance el testo de la ley.

Creemos de sumo interés los tres estados que á continuación insertamos. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

CUARTELES PARA TROPA (HISTORIA DE MADRID)

Escasos de importancia son por lo general los que hay en esta corte , sin que, en los 45 que se cuentan dc todas armas , se vea u n edificio elegante y adecuado al objeto, si se esceptuan el de Guardias , el de San Gil y el de Palacio. Atendiendo sin duda á esta falta que se nota para el buen alojamiento de la guarnición de Madrid, propuso nuestro particular amigo Don J u an Alvarez Mendizabal, la construcción de vanos edificios de e s ta Clase-, nada decimos ahora de este proyecto, puesto que con otros de mejora de población, hemos de ocuparnos mas adelante.

El nombre y número de los que existen actualment e , así como su s i t . y destino, aparece en el adjunto estado, del que resulta, que hay uno para inválidos, uno para a r t i llería, otro para alabarderos, 7 para infantería , 4 para caballería y uno para ambas armas solo haremos la p a r t i c u lar descripción de los mas principales.

PARQUE DE ARTILLERIA (HISTORIA DE MADRID)

(San Gerónimo’. Habiéndose presentado en la corte de Enrique IV un embajador del duque de Bretaña, fue solemnizada su llegada con magnificas fiestas,que se celebraron en el Pardo por espacio de t r e s dias. Dispuso en el 4.° un torneo, el privado Don Beltran, y tuvo lugar cerca de Madrid, donde ahora está el puente v e r d e , frente á San Antonio, defendiendo un paso, á la usanza antigua , dicho privado tan á gusto del r e y , que mandó construir un monast.

en memoria»del suceso, que no fue á la verdad de tanta importancia como la que le quiso dar el pobre monarca Elresultado fue, que el conv. se fundó llamándose Ntra. Sra. del Paso, título que el mismo Enrique IV mudó en el de San Geror nimoel Beal, borrando asi el recuerdo profano y trivial que habia unido al naciente conv., cuya sít. era mal sana por estacausa fue trasladado en 1502 al sitio en que al preséntese halla, junto al Museo de Pinturas. Corresponde este suntuoso edificio á la época en q u e el estilo gótico declinaba, y el arco de medio punto empezaba á luchar con la ojiva, que fue vencida al fin por aquel en la primera mitad del siglo XVL. Una vasta y hermosa nave con crucero, labraua según el estilo llamado impropiamente gótico , y con nía exactitud ojival, fórmala iglesia de este insigne monast., viéndose repartidas á uno y o t ro lado del cañón 10 capillas, qu en la guerra de la Independencia fueron despojadas d e l s retablos y curiosas memorias sepulcrales que las adornaríai, quedando solo una p a r l e del ornato que decoraba la cap de San Juan, una de las mas bellas que habia en Madria concento del erudito Don Antonio Ponz en tiempo de e, escritor contenían las referidas capillas mucho ‘ 3 . u e n ? P g n U, observarno sucede así al p r e s e n t e , pues se h a l l a n ^ ^ das y faltas de todo , hasta de retablos. Restauraron’ m r . n . , a o n o U ;«1 A U ; „ — „ n ^1 „ „ f TV.IO m a u m . OUC C0n=’3 superior una g real en tiempo de Fernando VI, y en el se celebra la c e r e monia de la j u r a de los príncipes de Asturias, habiendo sido el primero que fue jurado en este monast. Felipe II, el año de 1528. Carece esteriormente este edificio del ornato de crestería, que graciosamente corona otros monumentos de su misma época. Sensible es que no se lleve á cabo el p r o yecto de trasladar á la referida iglesia la parr. del Retiro, pues se lograba de este modo asegurarla existencia de un edificio interesante, t a n t o por sus recuerdos históricos como por su arquitectura. En este monast. teñían los reyes un d e partamento al que llamaban cuarto de San Gerónimo , el cual comunicaba con la iglesia por la primera capilla del lado del Evangelio. Aun se conserva un patio de gusto clásico en el centro del claustro, que se halla saliendo por una puerta del lado de la Epístola. Hoy dia está convertido todo el e d i ficio y su iglesia en parque de artillería con todas sus oficinas y depósitos de armas.

CAPITANIA GENERAL (HISTORIA DE MADRID)

(calle del Desengaño núm. 10.)

Se halla establecida en el ex-conv. de San Basilio , cuya primera fundación tuvo lugar detras del conv. de San Gerónimo el Real, j u n t o al arroyo Valnegral, llamado hoy Abroñigal, á la dist. de 1/4 de leg. de la v . , colocándose el Santísimo en la iglesia el dia 9 de noviembre de 4608- Allí permanecieron los religiosos por espacio de t r e s años* al cabo de los cuales se trasladaron al conv. actual, abandonando el primitivo, ya por las incomodidades que irrogaba su dist.

a l a población, como porque la proximidad al a r r o v o , fue causa de algunas enfermedades. Después de la esclaustracion de los regulares ha tenido el edificio diferentes usos, sirviendo unas veces de cárcel política, y comprendiendo actualmente todas las oficinas de la capitanía general con su archivo.

La arquitectura de e s t e conv. no ofrece nada de particular su iglesia sirve hoy dia de Bolsa, en cuyo párrafo daremos las noticias que á esta parte del edificio corresponden.

INSPECCIÓN DE MILICIAS (HISTORIA DE MADRID)

Este edificio, situado al estremo de la calle de Alcalá, perteneció á Don Diego Godoy, hermanodel príncipe de la Paz, y en 1808 fue invadido y algun tanto destruido por el pueblo madrileño cuando ocurrió la estrepitosa caida de aquel privado posteriormente pasó á ser propiedad del Estado , ocupándole la Inspección de Milicias provinciales, y hoy la de Infantería del ejército. Consta de dos pisos, bajo y principal, ocupando el c e n t r ó l a portada con dos grandes columnas de granito, en las que sienta un cornisamento, cuyo miembro superior ata con el alero, que á uno y otro lado corre por el edificio. En la planta baja por toda la fachada hay un almohadillado de manipostería sobre zócalo de granito^ y en el c u a r to principal se ven guarda-polvos en los balcones

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