SEBASTIAN (SAN) Ó SAN SEBASTIAN

ciudad con ayuntamiento, cabecera del partido judicial de su nombre en la provincia de Guipúzcoa, diócesis de Pamplona (45 leg ) , audiencia terr. de Burgos (38) r o .

ciudad de Navarra y Provincias Vascongadas, com. g. de la provincia con ministro principal de hacienda militar para el servicio de la misma , id de marina , id. de ingenieros, id. de artillería, id. del resguardo; intendencia, adm. principal d* aduanas, de correos, con junta y tribunal de comercio, junta de sanidad del partido y municipal de beneficencia, y residencia de los cónsules y agentes consulares de Francia, Inglaterra, Bélgica, Suecia, Noruega, Portugal, Países Bajos, Estados Unidos de América, Ecuador y Mégico; con colegio de abogados instalado en junta general de 10 de setiembr-Me 1838, compuesto M de 22 individuos, siendo su decano nuestro apreciable compañero y amigo D. Eustasio Amilivia.

SITUACIÓN. La plaza de San Sebastian, considerada desde el punto mas céntrico de la c , está situado á los 43a 19′ 34″ de lat. N . , y 4° 4 4 ‘ 38″ long. E. de Madrid , al pie de la falda meridional del monte Urgull, llamado comunmente del Castillo, por la fortaleza que con magestad se ostenta en su cúspide. Corre por el E. de la ciudad el r. Urumea , que desemboca en el Océano Cantábrico al pie del citado monte muy próximo á la población. formando una barra, que se conoce con el nombre de Zurrióla, sinduda por las muchas olas que se rompen en aquel banco de arenas es vadeable frente á población en baja marea; pero en la creciente, las aguas cubren parte de las murallas de que mas adelante hablaremos, y se estienden también por la orilla opuesta ó der., aunque no todo lo que convendría á las condiciones defensivas de la población Al O. se ve unabahia que en forma de concha cubre con sus aguas una estension prolongada basta el monte Igueldo, según después en mas pormenores esplicaremos.

La planicie’en que está fundada la c , se estiende por el S. hasta el pie de la colina de San Bartolomé, situado á mas de un tiro de fusil y desde este punto se va elevando el terreno, según se aleja de la costa. Hallándose pues á tan corta dist.

los dos brazos de mar que bañan los muros E. y O., queda reducida la población y el monte Urgull á una verdadera península , aunque es muy probable, que en sus primitivos tiempos se cruzaran las aguas de la concha y del Urumea, convirtiendo en isla al indicado monte Urgull y su planicie meridional.

Tero hoy se comunica la ciudad por una lengua de tierra firme con el interior del pais en cualquier estado de las aguas.

CLIMA. Los vientos que reinan frecuentemente, son el SE. que sopla entre el cast. de la Mota y Montefrio, y el NE., que lo hace entre el mismo cast. y el monte Ulia. La corriente de estos vientos es una barredera tan continua que hace de esta población una de las mas sanas de la costa cantábrica.

Esta circunstancia es á no dudarlo, la causa de que sea preferido este puerto en tiempo de baños por la inmensa concurrencia que acude á él todos los años. Por otra parte la campaña pasada ofrece un egempio de su salubridad mientras las población de las Provincias Vascongadas se hallaron infestadas del tifus, no se conocia en esta ciudad tal enfermedad , á pesar de encontrarse en ella mas de 2 0 , 0 0 0 hombres entre españoles y la legión inglesa. Por lo demás, las enfermedades mas comunes son los catarros, reumas y afecciones gástrico-mucosas.

FORTIFICACIÓN. La situación misma do San Sebastian que acabamos de describir forma una parte muy principal de la fortificación de esta plaza. Su posición litoral con un buen puerto , debió naturalmente inclinar á sus moradores al comercio marítimo; y bien sea la conveniencia de preservar de un golpe de mano los intereses creados, ó la s i tuación peninsular de esta c . , al pie de un promontorio tan susceptible de defensa, debieron influir en el ánimo de Don Sancho el Fuerte de Navarra para hacer construir un muro que le cubriera. Todos los que conocieron la ciudad de San Sebastian antes de su incendio el año de 1 8 1 3 , conservan el recuerdo de este muro, que con el nombre de muralla de D. Sancho, subsistía en todo el frente occidental y parte del meridional hasta el arco ó puerta que servia de entrada á la calle Mayor. Aun queda un pequeño vestigio suyo en el •^uro que separa la huerta del conv. de las monjas de Sta.

Teresa, del Callejón que conduce al camino del cast., y quizá lo sea también una parte del actual frente oriental de la pinza. Hoy seria un cuadrilátero bastante regular, si el chaflán, que con bien poca previsión varióla configuración, na lo hubiese convertido en un pentágono irregular. Desde la mitad del pie de la falda meridional del monte Urgull, y en dirección casi perpendicular á la misma, se prolonga la nueva muralla en una estension de 1 , 0 0 0 pies, cerrando el frente occidental de la plaza unos 1 0 0 pies, avanzado al de D. Sancho. En el ángulo entrante que la muralla forma por su parte esterior con el pie de la falda, está el muelle , con el que la plaza se comunica por una puerta llamada Puerta de Mar. El resto de este muro está bañado por las aguas de la concha, las que al retirarse, dejan en seco á su pie una [‘ja de arenal, por donde el sitiador podría dirigir sus columnas de ataque. Sin embargo de esta circunstancia, de que la muralla solo tiene 8 pies de espesor y de que toda su escarpa se halla descubierta desde el esterior, imposibilitando las aguas de la concha el establecimiento de, ninguna batería á competente dist. para abrir brecha , y hallándose la escarpa perfectamente defendida por los multiplicados fuegos del muelle y de la falda del monte, no es-de temer que la plaza sea en ningún caso embestida por este frente. El Que mira al S. está cubierto con una muralla en línea recta de 1 , 2 0 0 pies de estension próximamente, con 3 3 de elevación sobre el terreno natural y 3 2 de espesor, incluso el parapeto.

La Academia de la Historia en su Diccionario Geográfico supone, que en los estremos de este lienzo se construye ron dos cubos al mismo tiempo que la muralla, y un baluart e en su centro. No puede haber dificultad en admitir este supuesto, en cuanto á los cubos, por estar muy conforme el estado en que se hallaba el arte de fortificar las plazas á principios del siglo XVI, pero no asi, con respecto al baluarte que debe ser de época muy posterior. Mas probable parece que en el mismo terreno, en que está el baluarte actual, se hubiese construido uu cubo de mayor capacidad y elevación , si se quiere, que los de los dos estremos, honrándole por estas circuntancias con el pomposo nombre de Cubo Imperial, que cuadra mal á un baluarte. Aunque la aplicación de la pólvora á las operaciones de la guerra, es anterior á la gloriosa época para nuestras armas, en que floreció el emperador Carlos V, solo se empleaba este poderoso agente en aquel tiempo, en las cargas de los arcabuces, mosquetes y algunos cañones informes y cortos que arrojaban proyectiles irregulares sin taco y por consiguiente de limitado alcance y poco efecto. En este reinado fue cuando el célebre Pedro Navarro, introdujo el uso de la pólvora en el ataque de las plazas por medio de las minas; pero la artillería carecía aun de la acción necesaria para batir una muralla, y los ejércitos sitiadores no la emplearon en este objeto hasta mediados del siglo XVI, den Jues de mejórala su construcción. El empleo de la ai ti— leria en el ataque de las plazas, tuvo por inmediata consecuencia la invención de los baluartes. Errad de Bardeluc, ingeniero del,rey Enrique IV de Francia, fue el primero que á fines del siglo XVI publicó un sistema de fortificar las plazas con baluartes, y en el reinado inmediato de Luis XIII, á principios del XVH dio á luz el suyo el caballero de Vilie, á cuyas máximas está arreglada la traza del baluarte que nos ocupa, llamado impropiamente Cubo Imperial. Este baluarte, si bien de poca capacidad con respecto á los modernos, tiene uuos 2 0 pies de elevación mas que la muralla, en forma de caballero de trinchera, y bate el terreno de su trente con fuegos dominantes. Debajo de su plataforma hay un almacén á prueba de bomba con doS casamatas en cada llanco, y otro ademas debajo del anterior, con otras dos c a samatas también en cada uno de los flancos que barren los fosos de las cortinas y caras de los baluartes opuestos con fuegos rasantes. Los flancos están cubiertos con orejones, y uno de ellos cubre la puerta, única de salida al campo, llamada Puerta de Tierra. Este frente se construyó unos 1 5 0 pies mas avanzado que el de D. Saacho. Los baluartes bajos, quo reemplazaron á los dos cubos de los estremos de este frente— pertenecen también al sistema del caballero de Ville el de la der. ú occidental, llamado de San Felipe, es solo un medio baluarte, y el de la izquierda ú oriental que es entero, se denomina del Gobernador ó mas comuumente de Santiago.

Los (laucos de ambos son retirados y cubiertos con espaldas en lugar de orejones, v tienen sus poternas para las comunicaciones de lh guarnición en tiempo de sitio. Estos tres baluartes deben ser de la primera mitad del siglo XVII, y de la segunda , las otras esteriores que consisten en una contraguardia que cubre la única cara del baluarte de San Felipe, un hornabeque que abraza con sus alas el baluarte del centro y una parte de las cortinas com iguas con un rebellín al frente déla del hornabeque, que tiene una poterna por la que se comunica con el rebellín , atravesando el fo-o por una caponera doble. Las obras esteriores están arregladas al sistema del conde de Pagan. Las del recinto y esteriores de este frente, están circundadas de fosos de competentes dimensiones en su anchura y profundidad, y se hallan defendidas por los fuegos de aquellas, sin que quede ninguna parte muerta ú oculta al pie de las escarpas. Rodea ademas á los fosos mas avanzados hacia la campiña un camino cubierto con su estacada, y una’espaciosa esplanada que cubre las escarpas de las obras, dejando espeditos los fuegos do sus parapetos. A la salida de la puerta de tierra , inmediato al flanco derecho del baluarte del centro se atraviesa el foso del recinto por un puente levadizo en parte , y durmiente en otra, para llegar á la gola del hornabeque.

Desde este punto son dos las comunicaciones de la población

con el campo esterior ambas después de atravesar por un puente levadizo el foso del ala del hornabeque á que respectivamente se dirigen, dan salida al campo por dos rastrillos, situados cerca de los estremos de la estacada en las plazas de armas del camino cubierto. El frente oriental de la plaza está cerrado por un muro de 4,000 pies de estén- » sion, 42 de espesor y 30 de altura por la cara esterior, construido á la orilla izquierda del r. Urumea. Arranca este muro desde el estremo oriental del monte Urgull, sin dejar en su parte esterior mas espacio que el absolutamente preciso para un pequeño tlanco, capaz solo de una pieza, al que sin embargo se le ha dado el nombre de batería de San Telmo.

Se dirige el muro casi perpendicularmente al pie del monte en la estension de unos 500 pies, donde formando un ángulo muy obtuso se inclina á la derecha, y con otras dos inflexiones en el mismo sentido, continúa al encuentro del estremo oriental del lienzo del S . , dejando oculto el pie de la escarpa al fuego de la única pieza de la batería de San Telmo. Para remediarlo, se construyeron dos cubos, el uno llamado de los Hornos, en el ángulo ó punto de inflexión mas inmediato á la cara del S . , y el otro con el nombre de Cubo de Amezqueta en el mas distante. Estas obras, si bien podrían ofrecer bastante resistencia contra los medios de que podía disponer el sitiador en la época en que se construyeron, teniendo toda la escarpa descubierta desde el esterior, y habiéndose perfeccionado la artillería, hasta casi el grado en que hoy se halla , en el reinado de Luis XIV, la esperienf’ i ha demostrado que una batería establecida en la orilla r. del Urumea , puede en pocas horas apagar los fuegos de estos dos cubos y aun destruirlos y abrir brecha en ellos y en las cortinas contiguas en el corto intervalo de 8 dias. Por otra parte la batería de enfilada que el sitiador, nunca dejará de establecer en la altura de San Bartolomé, batiendo de flanco el ala izquierda del hornabeque y la cara también izquierda del baluarte de Santiago , cuyos fuegos deberían contestar é imponer respeto á los de la bateria de la der. del Urumea , no solo contribuye á que este ejerza con desembarazo su acción contra la muralla, sino que, enfilando igualmente el lienzo en que se abre la brecha , protege grandemente á las columnas que se dirijan al asalto. Esta es sin duda la parte mas débil del recinto , la que ha sido atacada en los dos sitios que ha sufrido la* plaza, y la que lo seria en otro que tuviese que sostener. Alguna vez se ha pensado en fortalecerla por el esterior con una^falsabraga también ha habido quien quiso cubrirla con un tenazón ; pero el medio mas eficaz seria sin duda, rebajar los arenales de la der. del Urumea hasta que las aguas de las mareas altas se estendieran á una distancia superior al alcance de punto en blanco de las piezas de batir, obra de puro peonage y de muy poco coste. .Mas insignificante seria aun el que ocasionara el rebajo de la cresta de San Bartolomé, hasta que quedaran desenfiladas las obras que domina. Probablemente bastaría autorizar á la ciudad para que pudiese cerrar y reducir á cultivo la e.stensa playa que deja la marea , al retirarse entre el monte de San Bartolomé y la orilla izquierda del Urumea, con facultad de estraer tierras de la cresta de este monte, para rellenar el cerramiento; autorización que podria concederse, sin que la plaza se resintiese en sus condiciones defensivas , puesto que las trincheras, que en el terreno cerrado quisiera abrir el sitiador, inundándose en las mareas altas por la filtración de las aguas, quedarían intransitables también en las bajas por su estado fangoso. Un ingeniero del ejército ingles, después de tomada esta plaza el año de 4 813, dirigió la construcción de una cortadura detras de las dos brechas, por donde se dio e\ asalto en dirección paralela á la parte del recinto que abraza con dos flancos, de los que el de la der.

se une al frente del S . , junto á la poterna del baluarte de Santiago, y el izquierda se adhiere al oriental cerca del Cubo de Amezqueta, quedando este dentro de la cortadura. Esta tiene su foso con escarpa y contraescarpa, revestidas de manipostería es un obstáculo nuevo que se opone al asaltante y puede contribuir eficazmente á la defensa de la brecha.

Parece verosímil que la parte de este frente, comprendida entre el Cubo de Amezqueta y el monte Urgull, formara el frente oriental del recinto de D. Sancho, y que en obsequio de la economía ú otras causas , se hubiese querido utilizar , al construir el actual, pues que á no ser asi, es de ci-eer que se hubiese dirigido este frente en línea r e c t a , desde el estremo del muro del S. al monte Urgull, dejando en la falda de este por la parte esterior del muro el espacio sufi- SEB ciente para una bateria que barriera con fuegos rasantes el pie de la escarpa en todo el frente.

El monte Urgull cierra la plaza por el lado del N . , preservándola de todo ataque por esta parte. Su base, si bien de figura irregular, puede ser considerada como un elipse de 3,000 pies en el diámetro mayor, en dirección de E. á O., y de 2,000 en el menor de N á S. Su altura sobre el nivel de las aguas de la concha es 131 pies y no de 1,000 varas, como equivocadamente dice la Academia de la Historia. Sus laderas son muy agrias y de pendiente sumamente rápida, terminando «la mitad mas oriental de la que mira al S. en la gola de la plaza y en el muelle la occidental. Las que dan frente al NE. y O. se esconden en el Océano Cantábrico, formando una orilla tan escarpada y en costa tan brava, que aparta toda idea de que pueda intentarse en ella ningún desembarco. En la cúspide del monte se eleva el cast. de la Mota , de figura casi cuadrada, de unos 150 pies de lado, sin baluartes, cubos ni ninguna otra clase de obra que defienda sus escarpas, lo que autoriza á creer, que al proyectarlo, no se propuso mas objeto que proporcionar á la «guarnición de j a plaza un refugio, desde el cual pudiese obtener una honrosa capitulación, después de haber defendido aquella, hasta haber apurado cuantos medios estaban á su alcance. Sus fuegos son de muy buen efecto, particularmente en los dias primeros del sitio, cuando el enemigo está aun distante. Son mas fijantes, y por consiguiente de menos efecto, según se va acercando el sitiador, y nulos cuando este llega ¿»ocupar las faldas del monte. No tiene á tiro de cañón ninguna altura que le domine para el uso de la bala rasa , pues la mas inmediata que es el punto de Montefrio, donde está situado el ant. faro, (*) dista (i,223 pies de la fortaleza. En el espacio cuadrado que esta encierra dentro de su recinto, hay.un cuartel capaz de 100 camas, una capilla bajo la advocación del Santo Cristo de la Mota, un pozo de agua dulce y dos almacenes á prueba de bomba, que forman el piso bajo del edificio, en que están los pabellones para habitación del gobernador y oficiales de la guarnición, con salida á la plataforma de un cubo ó macho que se eleva en el centro del tuerte , el que tiene también una cisterna de agua. Adosada á la escarpa de la cara occidental del cast., hay una bateria construida por los ingenieros franceses (cOü el nombre de Napoleón) el ano 4813 , con fuegos al N., S. y ( ) . , la que se conserva con el de Isabel II.

Al pie de la escarpa de la cara del cast. que mira al S. , hay una plataforma con parapeto do manipostería, que inmediato al fuerte termina por el E. con la bateria del Príncipe, con fuegos al S . , y por el O. con la de Sta. Clara alta, que los tiene al S. y al O., contra la isla que da nombre á la bateria.

Desde la bateria del Príncipe se desciende , resguarda do de un parapeto aspillerado , á la del Ataque ó Mirado!

que está en el cstremo oriental del monte, sobre el desembocadero del Urumea, y en los mismos términos se baja desde la bateria de Sta. Clara alta , ala de las Damas,abrazando toda la falda meridional y previniéndose contra el enemigo, que dueño de la plaza , quisiera aspirar á la ocupación del monte. La bateria del Mirador, que es mas bien un reducto, tiene fuegos á la parte del mar, y también á la de tierra. Es la destinada á inquietar á los servidores de la bateria de brecha de la orilla der. del Urumm , y á amortiguar sus fuegos con los de una barbeta, que tiene en el ángulo S E .  tiene ademas la misión de retardar y hacer mas mortífera la marcha de las columnas de asalto, y es sin duda la obra de mas importancia. Su elevación sobre el pie de la escarpa del frente oriental de la plaza es de 250 pies, y por consiguiente sus tiros son demasiado fijantes. La batería do las Damas dirige sus fuegos á la concha.

(Continua en el original)

SEBASTIAN (SAN) ó SAN SEBASTIAN

una de las dos provincias marítimas que forman el tercio naval de las Provincias Vascongadas , perteneciente al departamento del Ferrol.

Se gobierna de un modo especial, conforme á lo prescrito en la Ordenanza délas matriculas de mar del año 1802.

Tiene un comandante de marina y un capitán del puert o , cuyos cargos puede reunir una misma persona que na de corresponder siempre á la clase de capitanes de fragata ó tenientes do navio. Según los datos que ofrece el Estado general de la Armada, publicado por el Gobierno para el año 4847, cuenta la provincia 7 pilotos mercantes de la clase de segundos, y 13 de la de terceros; 344 marineros hábiles y 16 inhábiles 2 buques de 200 á 4,000 toneladas; 14 de 80 á 200; 42 de 20 á 80, y 21 menores de 2 0 , que forman un total de 49 buques , cuya cabida es de 3,239 toneladas. Mas á pesar de este dato oficial que no calificamos, nos parece dPhviU n ‘ 0 ‘ n s e r t a r e* siguiente estado sobre embarcaciones, debido á la laboriosidad de nuestros apreciables corresponsales (Ver en el original)

Las 4 corbetas son de porte de 874 toneladas, los 4 0 bergantines de 4,345; los 7 lugres y 5 quechemarines de 560 y las 39 lanchas fleteras de 432.

El ejercicio de la pesca es libre en esta provincia para todos sus naturales, y generalmente se dedican á ella tos que viven á orillas del mar, en el cual se internan 6 , 7 y aun mas leguas para la pesca mayor, y hasta 2 para la menor. Sobre el producto de este ramo de» la- riqueza, no hemos podido haber dato alguno, hallándonos en el mismo caso que el Gobierno.

Merecen particular mención la empresa de construcción naval de Pasages , de que se habló extensamente en el art.

GUIPÚZCOA , provincia (V.), y la fáb. de anclas establecida en Usiirbil.

ESTADÍSTICA CRIMINAL. La de 4846 ofrece una causa solamente y contra un acusado, la que fue consultada al tribunal supremo de Guerra y Marina.

SEBASTIAN (SAN) ó SAN SEBASTIAN

ant. partido de la provincia de Guipúzcoa; se componía de la ciudad de su nombre y de las población de Aduna, Aguinaga, Alza, Igueldo, Pasage L., y Zuhieta.

SEBASTIAN (SAN) Ó SAN SEBASTIAN

partido jud de término en la provincia de Guipúzcoa , audiencia terr. de Burgos , ciudad g. de las Provincias Vascongadas y Navarra,diócesis de Pamplona.

Comprende 2 c , 9 v., 4 L., 3 población ó L., 4 valle , 4 universidad , 4 eomunidad, 29 barr. y multitud de cas., en que viven la mayor parte de los hab., formando un total de 46 ayuntamiento, cuyas dist. entre sí á sus respectivas cap. y á la corle, asi como lo relativo á la estadística municipal, reemplazo del ejército y riqueza imp., aparecen del estado y cuadro sinóptico que insertamos en este art.

SITUACIÓN Y CLIMA. Se halla situado este partido judicial al N. E. de la provincia, formando una especie de cuadrilongo, que se inclina algún tanto al N., con senos y entradas poco considerables por todos lados; su clima es muy saludable, y casi siempre benigno, aun durante el invierno; si bien en esta estación suele haber muchísima humedad , debida á los r. que cruzan el terr., á la proximidad del mar, y al arbolado, que con abundancia existe en los montes.

El TÉRMINO confina por N. con el Océano Cantábrico; E. Francia, promediando elr. Vidasoa; S. el valle de Basaburua menor y las Cinco Villas de la Montaña (partido judicial de Pamplona’); O los partido judicial de Tolosa y Azpeitia. Su lat. tomada desde el punto mas N., ó sea desde el cabo de Higuer, hasta el conlin con Navarra en los término del espresado valle», situado al S., comprende 5 leg.; siendo de 5 4/2 su long., á contar desde las inmediaciones de la barca de Endarlarza, ¡imite E., hasta la margen derecha de la desembocadura del r. Oria, que sirve de estremo O. En el referido cabo de Higuer, que como se ha dicho, es el punto mas avanzado hacia el N. ó mas inmediato ó Fran cia, al propio tiempo que el término estremo de la montaña de Jaizquibel; empieza en dirección de E. á O. una costa muy áspera y generalmente escarpada’que se forma Eor las descendencias al mar de la citada montaña, no abiendo hasta la punta de la Turrulla, poco saliente y distante 3 millas del cabo, mas que una pequeña ensenada con playa, conocida con el nombrede Asabaratza. Desde la punta continúa la costa alta y de piedra, inclinada amanera de derrumbadero hasta la embocadura del puerto de Pasages, que la forman dos puntas bajas de piedra con direcciones opuestas, que estrechan la entrada y se llaman Arando Grande, la occidental, y Arando Chico , la oriental no muy separado de los dos Arandos, y á dist. de 66 y 50 brazas de la costa, hay unos bajos de piedra llamados Bincha del O., y Bancha del E , que fueron descritos muy particularmente en el art. GUIPÚZCOA. Siguiendo una costa de la misma naturaleza é inaccesible, se llega desde la punta de Arando Chico á la de la Atalaya , que es alta , escarpada, y con un bajo distante de ella 2 cables, el cual rompe en poca marejada.

Pasada la Atalaya, y á dist. de 1 1/3 milla ele esta punta, se halla el estremo mas setentrional del monte Urgull, pero al mismo rumbo y á corta dist. está la punta de Mompás, alta también y escarpada, con que termina por O. el monte Ulia. Desde este punto basta el oriental de Vgueldo se encuentran la boca del r. Urumea, el monte Urgull, la boca del puerto de San Sebastian , la isla de Sta. Clara, y el canal entre esta y ellgueldo, de cuyas estensiones daremos noticias mas adelante.

Siguiendo la falda del monte Igueldo ó de» Igueldomendi, corre la costa alta , ingrata y escarpada 5 millas escasas, hasta la desembocadura del r. Oria ; hallándose en el intermedio dos puntos poco salientes y con pedruscos próximos, llamado^ la Galera y Tierra Blanca, sit, estaalpiedel monte Agudo, que puede servir de reconocimiento de esta costa, cuando los demás objetos estuviesen cubieitos.

Por la desembocadura y márg. der. del último citado r., siguiendo su cauce hasta mas arriba de la v. de Crio , empieza el limite O. del partido, que se inclina luego á la izquierda, y abandonando completamente la linea divisoria del de Azpeitia, eii término de Aya, continúa por la del de Tolosa y provincia de Navarra, corriendo por término de Aduna , Urnieta, Hernani, Oyarzun é trun, que se corresponden con los de Cizuiquil, Soravilla y Andoain , de Guipúzcoa , y con los del valle de Basaburua Menor y de las Cinco Villas de la Montaña, del partido judicialde Pamplona, hasta llegar á las inmediaciones de la barca de Endarlaza, que todavía pertenece áNavarra, y desde cuyo punto partiendo límites con Francia y formando el lado E . , corre el r. Vidasoa, que nada particular nos ofrece hasta el puente de Behovia , dist. 4/4 de hora de Irun, en la maguifica carretera de Francia poco después se encuentra en el mismo r. la pequeña isla de los Faisanes ó de las Conferencias, célebre por las que en ella han tenido los monarcas de España y Francia , y por último, haciendo algunos rodeos y con varias revueltas en dirección N., desemboca en el Océano con poco fondo; no sin formarse una costa alta como de 4/2 milla, y luego la concha y ria de Fuenterrabia, cuya punta occidental la forma el cabo de Higuer, de que se habló al principio.

TERRITORIO Y sus ACCIDENTES. El terr. es quebrado, bastante áspero y lleno de montes, contándose entre los principales el Jaizquibel, llamado Promontorio Olearso por los antiguos, en jurisd.- de Fuenterrabia, que se estiende desde el cabo de Higuer hasta Pasages ; abunda en canteras de piedra arenisca para construcción y piedras de molinos, no taltando tampoco algunas de piedra litográíica.

De Pasajes á San Sebastian corre la sierra de Mirall ó monte Ulia, abundante también en canteras de piedra arenisca y litográfica, y desde dicha ciudad hasta la desembocadura del r. Oria están el Igueldo y el» Agudo con el Urgull, de los cu des se hará mención especial en el art. San Sebastian ciudad Los montes de Biandi y Anvidegui en el valle de Oyarzun y término de Aranoz y Lesaca, de Navarra; los Urdaburu y Adana entre Urnieta y Goyzueta, el Sta. Bárbara en jurisd.

de Hernani, con canteras de piedra caliza y con una ermita fortificada en su cumbre, dominando los caminos de Irun y San Sebastian; la montaña de Santiago en Astigarraga, el elevado Vizcahori con su famosa cantera llamada Archi- SEB pi, de piedra jaspe, en Rentería, y los de San Manuel y Aya mirando á F r a n c i a , con minas de fierro y cobre, y ricas canteras de piedra granítica , forman el complemento de todas las ramificaciones pirenaicas, que hay en este partido.

El aspecto de los montes presenta una vegetación frondosa, que alcanza hasta la cumbre de los mismos; hallándose redondeadas y cubiertas de tierra, sin ningún sitio pelado, todas sus formas esteriores. En los puntos mas elevados se crian las hayas que se destinan á ruedas hidráulicas, combustible y otros usos; eu las faldas están los robles, cuya madera se aprovecha en la construcción de edificios, en el carboneo y combustible de leña, y por último, en los terrenos bajos v abrigados hay castaños, cuyo material se emplea actualmente en carbón para fraguas. No falta la madera para la construcción naval, pues solo el monte de Isasi en Usurbil, pudiera dar anualmente la suficiente para construir una fiágata.

TERRENO. Préstanse solamente al cultivo los trozos de tierra que se hallan en los estrechos valles ó laderas suaves de los montes , siendo lo restante demasiado áspero y cortado en varias direcciones ; todo sin embargo, lo utilizan los labradores del pais , laboriosos, si cabe en esceso; de modo, que un te-reno por naturaleza ingrato, ha venido áser muy fértil y productivo. No existen tierras calvas; aunque quedan algunos juncales hacia la parte de Fuenterrabia, en los parages pantanosos que se forman por las aguas del Vidasoa.

Ademas de este r. que recibe dos arroyos de alguna consideración, bañan este partido el r. Oyarzun , que procedente de los montes del mismo nombre, desemboca en el mar por el puerto de Pasages; el r. Urumea que viene de Navarra y entra en el Océano por junto á San Sebastian, y finalment e , el r. Oria, que después de cruzar por los partido j ud de Azpeitia y Tolosa, se introduce por los término de Urjiieta, Lasarte, Zubieta y Usurbil, rindiendo su caudal al mismo Océano , poco mas abajo de la v. de Orio. Todos los cuatro se hallan descritos minuciosamente en sus correspondientes art., á los cuales remitimos á nuestros lectores.

CAMINOS. A escepcion de las sendas y alguno que otro camino carretil de corta long. que abren la comunicación de los pueblos entre sí y de estos con las carreteras, todos los demás se hallan descritos con exactitud en el art. San Sebastian ciudad Otros hay en proyecto, entre los cuales citaremos el de San Sebastian a Iráeta , para abrir comunicación con la costa; y el de Irun á Navarra que deberá empalmar en la barca de Endarlaza, siguiendo las márg. del Vidasoa.

PRODUCCIONES. En esto partido se conocen las del trigo, maiz, habas, alubias, patatas, nabos, castañas, hortalizas, manzanas y otras frutas, sidra y un poco vino chacolí cría) se ganado vacuno, lanar, de cerda y caballar. hay caza d. liebres, corzos, jabalíes, zorras, perdices, codornices, ánades, patos, becadas, palomas y otras aves de paso, pero en corta cantidad; y pesca de truchas , anguilas, salmones, bermejuelas y lubinas en los r., y de merluza , congrio , besugo, anchoa y demás peces en el Océano, donde en tanta abundancia se cogen; habiendo al electo destinadas en Fuenterrabia 4 7 lauchas y 4 7 botecillos ; en Pasages 31 de las primeras y H de los segundos; en San Sebastian 21 de aquellas y 30 de estos , de los cuales hay también dos en Orio.

INDUSTRIA. Ademas de la agricultura , pesca, carboneo, carretería y las artes y oíicios de primera necesidad, existen (escluyendo la ind. de la cap. del partido, de que nos haremos cargo en su art. especial) 3 terrerías en Hernani, una en Orio , 2 en Oyarzun , una y algunas fraguas en Rentería, y una en Urnieta s 2 fáb. de fósforos en Hernani; una de t e – gidos de lienzos , 2 de yeso , y 3 de teja y ladrillo en Oyarzun; una de puntas de París ademas del magnífico astillero en que se emplean sobre 500 personas en Pasages; una muy famosa de lienzos en Lasarte, donde acaba también de montarse una buena fundición de hierro colado ; una de anclas en Usurbil; 2 de teja y ladrillo . una de curtidos, una de jabón, una de juguetes de niños, una muy acreditada de carruages y otra de escelentes pianos en Irun. Molinos hay 51, entre los que son notables uno de los de Zubieta, y el de Rentería, que tiene 8 piedras. Solo se trabaja en el dia en 3 minas , á saber en una de antracita, jurisd. de Hernani; y en 2 de plomo argentífero, en término de Oyarzun ; pero en los últimos años han sido abandonadas 18 , cuyos primeros ensayos no dieron resultado favorable.

COMERCIO. Una aduana terrestre de 1 . a clase establecida en Irun , y 2 marítimas, una de 1 .* en San Sebastian, y otra de 2 . a clase en Pasages, nos ofrece el partido judicial; pero los estados de importación y esportacionque se insertan en sus correspondientes art., no pueden darnos una idea exacta del comercio de estos pueblos, en los cuales, puede decirse con propiedad, que se consume poco de lo que se introduce por las aduanas, pues que va casi todo de tránsito; sin embargo, es notable la importación de aceite, vino y trigo de Navarra , y la estraccion de sidra, pescado y de los varios objetos de las fáb. y ferrerias.

FURIAS. Se celebra una mensual en Hernani, y otra el 21 de diciembre en la ciudad de San Sebastian.

ESTADÍSTICA CRIMINAL. LOS acusados en este partido judicial

en el año da 1 8 t 3 , fueron 28 , de los que resultaron absueltos libremente 1 ; penados presentes 27 ; reincidentes en el mismo delito 1 ; de los procesados 12 contaban da 10 á 20 anos; 43 de 20 á 40, y 3 de 40 en adelante; 2Í- eran hombres y 4 mujeres; solteros 14 y 14 casados; sabían leer y escribir 4 4 , y de 44 se ignoraba la instrucción; 2 ejercían ciencias y artes liberales^ 26 artes mecánicas.

En el mismo período se cometieron 16 delitos de homicidio y heridas con 2 armas de fuego de uso lícito , uno de ilícito, 4 armas blancas permitidas y 2 instrumentos contundentes También nos parece digna de publicarse la siguiente nota que hemos podido adquirir ft’ota de c a u s a s I n s t r u i d a s e n l o s a ñ o s d e , a*ltt. 1 S 4 9 y IH-ÍH.

Conspiración 4 Espresiones suversivas 4 Heridas y contusiones 11 Robos , hurtos y estafas 45 Incendios 5 .

Fuga de presos 4 Homicidio 4 Suicidio 3 Estupro 4 Falsificación de documentos 4 Abuso de autoridad 4 A pesar de la desmoralización que produce generalmente una guerra civil tan larga, tenaz y encarnizada , como la que se ha sufrido en este pais, no se ha perdido en él el respeto á la propiedad personal y real • son pocos los delitos que se cometen ; recaen sobre objetos de poco valor, y no se conocen aquellos que denotan un ánimo pervertido en el delincuente las penas correccionales aplicadas oportumente, y la-«ocupación en el trabajo, harian desaparecer casi completamente aun los pocos delitos que s« cometen