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VEGA DEL CASTILLO

L. en la provincia de Zamora, partido judicial de la Puebla de Sanabria, diociudad de Astorga, audiencia terr. „… „ƒ g. de Valladolid, ayuntamiento de Espadanedo. SIT. entre montanas muy asperas, semejantes a los Alpes; su CLIMA es frio, pero sano. Tiene 46 CASAS; iglesia parr. (San Juan Bautista) servida por un cura de ingreso y presentacion del conde de Benavente, y buenas aguas potables. Confina N .

con las montanas de Cabrera, por cuya parte con dificultad pueden transitar caballerias, ya por su mucha aspereza, como por hallarse la mayor parle del ano cubiertas de nieve ; E. J u s t e l , que aunque el terreno que media es montuoso y cubierto de n i e v e s , pueden ir carros y caballerias; S. otra sierra confinante con Faramontanos, la cual impide que el sol bane el pueblo; de modo, que desde mediados de setiembre hasta mediados de abril no empieza a darle hasta las 8 1/2, re’irandose a las 3 menos cuarto; al O. se halla la sierra de Penanegra, que aunque malisima, permite salir a caballo, y nunca se cubre tanto de nieve como la de Cabrera.

El TERRENO es a s p e r o , con algunas praderas fertilizadas por las aguas de un arroyo llamado Fuenterin. El famoso lago de Truchillas se halla en la sien-a de Penanegra, el cual abunda en t r u c h a s asalmonadas, cogiendose algunas de 30 y mas libras. La situado de este lago no deja de ser particular, pues aunque esta en lo mas elevado de la sierra , se necesita gran cuidado para bajar a el sin despenarse. Al cuarto de leg N. del pueblo se advierte en la elevacion de un p e nasco disforme un cast. con su plaza de armas, en el que se han descubierto, por medio de escavaciones, varios sepulcros, herramientas de distintas clases, y huesos de gran magnitud. Por el N. de este penasco se ven muchos v e s t i gios de eaificios pequenos, y por el S. aun se manifiesta una entrada capaz para dos hombres, que se estrecha mas hacia dentro; no se puede ver su fin porque las hachas se apagan en llegar a determinado parage. Al S. de este p e nasco tiene origen otro arroyo, cuvas aguas son las mas saludables que se conocen en el pueblo, y sirven para regar la hermosa praderia que hay por esta parte. A pesar de h a llarse la población enlie penascos, presenta una perspectiva bastante agradable, y en la primavera es un jardin por la diversidad de arboles y plantas medicinales y minerales de hierro de que abunda su term. PROD. granos, hortaliza, frutas, patatas, lino y buenos pastos; cria ganados, caza de jabalies, lobos, zorros y algunos osos, y ptjsca de truchas de muy buena calidad. Los h a b . de este pueblo pasan continuamente la sierra del N. para ir a Cabrera en compra de !ino para t e j e r , que es lo que constituye su principal IND.

Despues de fabricado el lino lo llevan a vender a Espadanedo, Muelas, Donado y Castrocontrigo, empleando sus g a nancias en t r i s o , que acarrean al hombro desde Mombuey.

Tambien hacen mucha manteca, tan buena como la de A st u r i a s , la cual venden y gastan en las comidas, criando infinidad de colmenas, si bien no tantas como pudieran , por destruir los osos las puestas en sitios á propósito. Hay muchos árboles frutales, como manzanos, cerezos, guindales, muchos nogales é infinidad de robles, que algunos años dan una gran cantidad de bellota, de que se pierde mucha por lo malo v montuoso del piso, POBL. 10 v e a , 44 almas CAP.

Pron..- 31,076 reales IMP.  2,859. CONTR. 974 reales 5 maravedises.

VEGA DE RIVADEO

v. cap. del ayuntamiento del mismo nombre , con aduana de cuarta clase, en la provincia de Oviedo (22 l e g . ) , partido judicial de Castropol (3), feligresia de San Esteban de Pianton. SIT. en la confluencia de los r. Suarnn y Eo; reinan todos los vientos, y goza de CLIMA sano. Tiene 342 CASAS distribuidas en calles, y algunos barrios ; casa municipal; cárcel; escuela de primeras letras; otra para niñas; varias tiendas de ropas, abacería y de otros géneros de consumo , y una botica. Comprendida esta v. en la mencionada feligresia de Pianton, puede verse en dicho a r t . lo concerniente al término y producciones agrícolas. Los alrededores son vegas muy amenas y productivas, habiendo en ellas muchos huertos con árboles frutales, y criándose á orillas de los r. diferentes clases de árboles silvestres que c o n t r i buyen á hermosear el pais. Dicho r. Eo cruza por la parte occidental de la v . , desde la cual es navegable hasta su desagüe en el Océano Cantábrico, dist. 1 1/2 l e g . ; asi q u e , por la indicada ria bajan los buques mercantes , que tienen en el puerto un fondeadero cómodo y seguro, y a cubierto de los embates esteriores ó de la costa; el Suaron, que atraviesa de E. á O. y confluye en el a n t e r i o r , también pudiera hacerse navegable hasta 1 leg. mas arriba de la v.. por la cual atraviesa el CAMINO general de Oviedo á Galicia, cuyo tránsito es el mas frecuentado por las t r o p a s , y el único de comunicación entre los pueblos litorales al r. Eo y los de la montaña, existiendo una barca al O. del pueblo para continuar el mencionado camino, IND.  ademas de la agricultura y molinos harineros, hay fáb. de hierro dúctil, martinetes y obradores donde se fabrican llaves , clavazón, calderas y cuantos utensilios domésticos y de labranza pueden apetecerse; una fáb. de papel, telares de lienzo y de ropas de lana, dedicándose muchos veciudad á la pesca y n a v e gación, COMERCIO-, se celebra un mercado semanal y 2 ferias mensuales de bastante concurrencia, cuyas principales operaciones cowsisten en géneros y frutos del pais y de los limítrofes. Cuál haya sido el movimiento comercial de esta aduana durante los años de 44 y 45, se manifiesta en los s i guientes e s t a d o s (Ver en el original)

POBL.  364 v e c . , 1,947 almas CONTR.  con los demás pueblos del ayuntamiento (V.).

VEDREÑA ó VIDREÑA

cas. en la provincia de L é r i d a , p a r t. judicial de Ralaguer , término jurid. de Aña (V.) consta de una sola casa con una capilla bajo la advocación de la Virgen de la Vedreña en la cual se verifica una fiesta anual el día 8 de setiembre llamada aplech de la Vedreña, donde concurren en romería los veciudad de los cas. y pueblos inmediatos. Por tradición se sabe que antiguamente se llamaba parr. y p e r tenecían á ella las casas sitas en el término de Aña , denominadas Malus , Llinas, Canaleta y Mas deu Escales (V. B E – DREÑA).

VASCONIA

la primera idea que ofrece este nombre , es la de una nación ant. enriscada allá en las escabrosidades del Pirineo central y occidental, con una demarcación que es preciso deducir de la reducción de los pueblos que le atribuye Ptolompo; pero asi este geógrafo como todos los del imperio romano, á quienes por lo mas debemos el c o nocimiento de nuestras antigüedades, tuvieron noticias muy mezquinas de esta nación. A pesar de ello, los escritores nacionales que les h a n sucedido hasta nuestros dias, se h an limitado á investigar lo poco que los antiguos supieron d e cirnos, dándose por muy satisfechos con atribuirse el honor de haber entendido y reducido mejor que otro las doctrinas de aquellos. Siguiéndolas según sú modo de ver cada uno, todo el conato ha consistido en rastrear los inciertos limites que por ellas cabe establecer, promoviendo á veces interminables cuestiones para la introducción de insignificantes diferencias. Numeroso es el catálogo de los escritores eminentes que se han esforzado en ilustrar las antigüedades vasconasjmas nadie ha concebido que h o y , entrando en esta cuestión con la debida emancipación mental, fuese posible razonar un sistema nuevo, que casi orille la a u t o r i dad de los mismos Estrabon, Plinio y Ptolomeo. no obstante ser estos los grandes maestros de la ciencia. El sabio Guillermo de Humboldt se ocupó ya en examinar las investiga- | ciones sobre los primitivos hab de España por medio de la lengua vascongada, y hasta allí mismo debe remontaisc quien pretenda conocer cual corresponde la Vasconia , d e jando las noticias suministradas por los geógrafos mayores para á su tiempo citarlas como comprobantes de la idea que entonces se tuviera de ella.

Ya hemos espuesto en diferentes art. de la presente obra nuestra opinión sobre la primera población de España , t r a y é n – dola de O r i e n t e , donde colocamos el ibón de las naciones, en orden contrapuesto al establecido por el eruditísimo Baílly, que lo puso en el Norte , con el necesario sacrificio de sus creencias mismas, hecho á un propósito apasionado. Una razón física esplicada por las historias sagradas y profanas, por las tradiciones de todos los pueblos y por las memorias conservadas en todo el Occidente marcan el curso de la población v de la luz moral regido por el de la luz física, y no hay duda, que al hablar de los vascones ti atamos de aquella ralea primitiva Asi supuesto, ¿podremos d e c i r , cual muchos escritores, que son los primeros iberos? En todo caso sería dando á esta voz un sentido figurado si por ello se entiende que son los primeros hab. de la I b e r i a , cierto. Y con frecuencia lo haremos nosotros mismos. Pero no se olvide, que también mas de una vez hemos establecido ser el nombre Iberia y la alcurnia ibera muy posteriores á aquella población y de procedencia opuesta los iberos son ya aquella reacción del N., que mas allá de los tiempos mythicos sabemos alcanzó ya hasta los Algarbes (antiguos cynetes ó c u neos) •. son los oriundos de aquellos orientales que, habiendo dominado los montes Rífeos, acrecentándose en el salvage origen de los hielos, degenerados por la dureza de estos so desprendieron luego sobre los poseedores de climas mas felices; desprendímientohorrible, que asoma casi periódicamente en la historia del mundo, siendo uno de los orígenes arrobadores de los progresos morales. Es preciso deslindar asi los orígenes y nombres de los vascones é iberos aquellos son orientales y estos del setentrion.

Siendo los vascones procedentes de aquella población hispánica, que viene significada en la mitología bajóla partición del mundo entre ‘los dioses, y en las fábulas del Hércules primitivo v de la conquista de Pan; en las letras sagradas bajo la dispersión de ios noachidas e t c . , ¿diremos con los apadrinadores de la lengua vascongada que es la traida por aquel pueblo originario que la recibiera del mismo Dios?

También hay un distinguido humanista moderno que , ilustrando los orígenes de los idiomas con una independencia digna de imitación, aunque fuera de apetecer otra ostensión en su trabajo, al llegar á este punto dice con harta j u s ticia «¿Quién no se lastima al ver que hombres eminentes han presentado como originario el dialecto vascongado, t e niendo con frecuencia frases dificultosas por palabras, y siendo el resultado de la amalgamación de distintos idiomas, dura y bárbara, como decía del francés cierto escritor, con relación al tiempo anterior á su cultura?» Es , sin embargo, muy de aprovechar la luz que produce el examen de este idioma; pues aunque sea tal como aquí se le califica, en medio de su degradación asoman aun innumerables raices orientales, que manifiestan ser donde este origen se ha conservado mejor, preponderando siempre sobre los demás allegados; sin que neguemos por esto que los trastornos sufridos en tan larga serie de siglos, durante la cual repetidas veces se han visto retroceder las naciones á su infancia, las frases mas cspresivas hayan parado en palabras de dificultosa pronunciación, ya como resultado de la misma escelencia de su origen, ya porque á estas mismas palabras so hayan unido otras de distintos idiomas, estremando su dureza.

La lengua vascongada es siempre un comprobante del origen oriental de esta nación.

Si la nación vascona data de la primitiva población de Españ a , ¿á qué época reduciremos su diferencia respecto de las demás regiones de la Península? ¿Cabrá establecerla desde su mismo origen , cuando este hermana á los antiguos vascones con el resto de los españoles? No hay duda q u e , á pesar de esta omonia originaria , hubo de existir desde entonces mismo cierta diferencia entre los hab. del Pirineo y los de las llanuras; por lo menos seria desde el principio un deslinde geográfico que pronto á la acción respectiva de las localidades vendría a ser característico. El hab. de Jos riscos y las escabrosidades, el hombre obligado á luchar con la naturaleza brava del origen de los rios, que solo se presta á la gran vegetación, para obtener una subsistencia siempre escasa y trabajosa, no puede menos de diferenciarse del dueño de las llanuras, que espontáneamente le rinden lo necesario, tras de lo que solo encuentra el hombre el abandono, la pereza y todos los vicios entretanto el montañés no puede menos de ser sobrio, ágil, a c t i v o , inquieto y laborioso , y he aqui el origen de la nacionalidad vascona, del que este mismo nombre es un recuerdo todavía.

La radical del nombre Vasconia ó Vascon, es conocidamente originaria, recibida como t a l e n diversos idiomas, y ha ido variando de formas, según las pronunciaciones Ask, Eusk, Osk, Ausk, y Vask ó Bask, de donde vienen las voces modernas Vascon ó Vasco, Vascuenz, Vascongados, Vizcaya y Gascuña. En el griego, donde también aparece esta radical, nos resulta esplicada, derivándose de ella el verbo askeo, estar inquieto, agitado, e t c . , cuyo concepto cuadra tanto al pueblo del Pirineo no hay duda que esta fue su razón denominante y este el significado de la voz Vasconia ó Enskaldunia. El ilustrado Cortés le da también est e sentido; pero mientras nosotros acudimos al griego solo por una espheacion, en la inteligencia de que el griego y el vascuenz han recibido de un origen común la radical mencionada, él supone que la voz Vasconia se ha formado del participio Ascon nosotros, que escaseamos mucho mas los orígenes griegos, no encontramos razón para admitirlos en unas regiones desconocidas á aquella nación hasta que la conquista romana franqueó la entrada en ella á los estrauj e r o s , quienes vinieron ponderándonos su aislamiento y su barbarie. Otros han esplicado la voz Vasconia diciendo que «es de origen vascongado, compuesta de la palabra vaso »que significa monte, y el caso del nombre co, puesto según »reglas del idiona; de «suerte que vasocoy por contracción »vasco, viene á significar lo mismo que del monte ó monetarias, de cuya palabra formaron los latinos el sustantivo uVasconia, siguiendo los preceptos de su lengua.» Pero toda esta esplicacion está rebosando de ignorancia. La e s puesta anteriormente cuenta ademas en su apoyo los dictados de inquietos y ligeros que dieron á los vascones Avieno v Silio Itálico, acreditando asi ser estas las principales cualidades características de este pueblo, y que por consiguiente pudieron ser también sus denominantes s basta esta razón para aducir en apoyo de nuestra doctrina los testos de aquellos dos insignes españoles, sin que avancemos á suponer que, conociendo ellos el significado del nombre vascon, quisieron traducírnoslo en los sinónimos latinos tnquietus y levis; lo que seria una suposición harto aventurada.

Esta primera consideración de la nación vascona, por lo que hace al concepto geográfico, viene á quedar arrinconada tal vez mas allá de 16 siglos antes de la era cristiana; acaeciendo por las gargantas del Pirineo la grande irrupción íbera que hemos indicado. Entonces los vascones, arrollados por los bárbaros del Norte, se ladeaion á la invasión , dejando libre paso á aquellos paia que se derramasen por los mejores t e r ritorios tfe la Peníusula, especialmente al N . , 0 . , S. y cent ro de ella. Los vascos apoyados de sus riscos, quizá d e s preciados por aquellos bárbaros á cuya vista se dilataban regiones mas felices, volvieron al dominio esclusivo del valle del Ebro desde su nacimiento hasta su confluencia con el Segre la Vasconia quedó entonces casi con la integridad de su pureza, deslindada de otra nación gemina y que g e neralmente se liama, aunque con poca propiedad, ibera; los montes Idúbeos y los Pirineos limitarou la ralea primitiva libre del general contagio; pero de todos modos habia sido grande para ella misma la catástrofe sufrida; la d e s gracia hizo al vasco mas indómito y mas fiero; la antigua cultura de los paises comarcanos, cuyos efectos aspiraba con resultado contra la natural tendencia de su situación á la dureza, habia sucumbido á la invasión; esta se repitió mas tarde y como 6 siglos antes de Jesucristo con mayor resultado sobre la Vasconia misma-, los vascones por fin participaron de la barbaiie céltica ó s c y t h i c a , aunque no se cruzasen entre ellos las castas como en otros paises, donde apareció la nación celtíbera. Asi pudo decir Estrabon, que todos los montañeses del N. de la Iberia, los yalecios, los astures, ios cántabros y los vascones, se asemejaban en su modo de vivir. Allá puede fecharse el origen de aquella ferocidad tan decantada por los historiadores y poetas romanos, y la introducción del politeismo e n t r e los vascones, que generalmente, aunque sin razón alguna, se ha atribuido á los griegos y á los romanos, constando que en tiempo de Sertorio les era común el culto de los dioses á la manera de Roma y tenían fama entre los romanos mismos de ser los mas grandes conocedores del porvenir por el vuelo de las aves (Lamprul., invit. Alex. Sev.). Muchos siglos antes de nuestra era hacian sacrificios humanos al modo galo, con la particularidad de creer que las almas de las víctimas q u e daban endiosadas por el sacrificio (Prudencio). Eran sumamente belicosos ligeros en sus armas y modo de guerrear, ni siquiera llevaban cubiertas sus cabezas; eran terribles en los encuentros y su ímpetu arrollador irresistible á sus cont r a r i o s en casos de absoluta necesidad no escrupulizaban comer la carne humana (Valerio Máximo), y les era privativa aquella heroica institución tan celebrada de los antiguos, por la cual, según espresion de César, ciertos valientes vinculaban sus vidas á un caudillo para no sobrevivirle, muriendo á su lado en la batalla ó suicidándose si no conseguían fenecer eu el trance.

Los vascones, sin conocer en su aislamiento mas estranjeros que los bárbaros, cuyas invasiones no habian acertado á atajar en las gargantas del Pirineo, conservaron largos siglos la ferocidad que estas desgracias les produgeran y que aquellos les comunicaran, estableciéndose en s us confines occidentales y del Sudeste, donde la última irrupción mencionada produjo la nación celtíbera Estrabon atribuyó aun la fiereza y barbarie de los cántabros y vascones, cuya vida vino á ser la misma, al poco trato y sociedad con las naciones cultas. ¿Creeremos hallar ya un hecho histórico c i e r t o , perteneciente á este pueblo, en la grande espedicion de Aníbal sobre Italia? Nada tendí ia de estraño que un pueblo t a n dado á la guerra y que como sus vecinos los cántabros y celtíberos, la buscaría dentro de sí mismo cuando no la encontrase en el e s t r a n g e r o , bu- Diese enviado algún contingente voluntario á la fama de aquella espedicion, negociado por el púnico; pero es poco Erobable esta negociación con un pueblo que siglos después abia de ser aun calificado de bárbaro y fiero, por su poco comercio y sociedad con las naciones cultas. Menos podia ser este contingente obligado; pues « Anibal en su espedicion á los Vacceos no pudo llegar á los Várdulos, ni mucho menos á los Vascones….» (Cortés); y estos pueblos quedaron con la integridad de su primitiva independencia.

Cuando Silvio Itálico va nombrando bajo las banderas de Anibal los pueblos principales de España, lo hace por mera amplificación histórica, y pinta las gentes conocidas en su tiempo como si lo hubieran sido en el que acaeció la espedicion aquella. Desde la primera entrada de los Escipiones en España se cree fechar las relaciones entre vascones y romanos; p e r o , en todo caso, hubieron de ser muy débiles; fallando razón que los robusteciera cierta apartada la Vascunia del teatro de la guerra entre cartagineses y romanos, permaneció en absoluta incomunicación con unos y otros, sin alternar en una lucha que miraba como agena. D. Miguel Cortés y López se esfuerza en probar que Tiberio Sempronio Gracho engrandeció ya una. población vascona y le dio su nombre para que sirviese de monumento de su gloria; mas lejos de persuadirnos sus razones, por mas fuerza que les dé el profundo respeto, que justamente tributamosáeste escritor distinguido, creemos que aquella ciudad estuvo en la Celtiberia, cercana a l s i t i o d e s u memorable triunfo, obtenido en las faldas del Moncayo, á algunas millas de la Vasconia (V. lloréis, Grachuris y Agreda); y que los habitantes de esta región eran mirados aun por los romanos como desconocidos, indómitos y temibles en medio d é l a situación pacifica que estaban conservando. Por fin se cambiaron las cosas al asomar la guerra sertoriana.

La partp meridional de la Vascouia fue muy adicta á Sert o r i o ; en su partido se inmortalizó Calahorra (V.), y descolló la admirable institución vascona de aquerenciarse los soldados con su caudillo hasta la m u e r t e , de lo que ya hemos hablado. Después do asesinado Sertorio, todos estos valientes sirvieron de holocausto á sus manes y á la Tierra, madre de todos los mortales; véase el curioso epitafio puesto á aquellos héroes Hinc multce quce se manibus Q. Ser toril Turmas, et Térros Mortalium omnium parenti Devovere, dnm, eo sublato, Super esse tcederet, et portiter Pugnando invicem oecidere, Morle ad prcesens óptala jacent.

Válete, posterL.

«Aquí se han sacrificado numerosos batallones á los mane« de Q- Sertorio, y á la T i e r r a , madre de todos los mortales.

Después de la perdida de su gefe, la vida les eia insufrible carga. y supieron hallar la muerte, objeto de sus anhelos combatiendo entre sí. Descendientes, adiós.» Algunos han atribuido este monumento á soldados romanos que se inmolaran á la memoria de sus generales Publio y Neyo Escipion; pero se acomoda mejor á los vascones y á esta época.

También hubo vascones que estuvieron contra Sertorio, quien por este motivo castigó á ios cascantinos; Pompeyo recorrió la región y, para afianzarla en el dominio romano, erigió en ella la ciudad de Pompegopolis (Pamplona, v.). Desde entonces las continuas relaciones con los romanos fueron reduciendo su anterior dureza, aunque sin menoscabo de su ardimiento guerrero. Asi fue, que posteriormente en la conquista de las Galias por Julio César asomaron también los vascones por la otra parte del Pirineo en ausilio de sus vecinos, y ademas de su genial denuedo, llevaban al frente generales muy diestros en pelear á la romana, amaestrados á las órdenes de Sertorio. Sin embargo, P. Craso los batió con menos g e n t e , haciéndoles una matanza horrorosa, á favor de un ataque ejecutado oportunamente por retaguard i a , con el cual logró el astuto Craso desconcertarlos en lo recio de la pelea y depararse la mas completa victoria. Es notable que una nación tan belicosa y que de este modo llevaba sus armas á otros paises, contra los romanos nada diese que hacer á Augusto en la guerra cantábrica y astu- V A S 615 riana; quiérese esplicar esto recordando, que las correrías de los cántabros sobre las ciudad aliadas y pacíficas solo se e s tendieron á losautrigones, á los turmodigos y á los vacceos setentriouales; pero asi se satisface solo el concepto de que no figurase en ella por la razón que e s t r s regiones; mas no al que desease averiguar cuál era su condición en aquella época, supuesto que no hostilizó á los romanos y á los que se les habían sometido ó aliado como los hostilizaron los cántabros, ni aprovechó aquella coyuntura para aliarse con estos en defensa de la independencia común. La historia de aquel tiempo escrita por los latinos, que solo se esmeraron en referir sus conquistas, ó por los griegos, que también se cuidaban poco de las cosas de los vencidos en cuanto su r e lación no habia de adular á sus señores, no es estraño que adolezca de bstas lagunas que ya no es posible llenar á no ser con enlaces ideados. Aunque las repetidas reducciones y tropelías de los romanos hubiesen hecho servir á los vascones de la parte medía del valle del Ebro á las últimas montañas, no se hallarían muy supeditados después de la catástrofe de Sertorio, cuando hicieron la mencionada ostensión de su independencia á favor de los galos; ni aun quedarían muy deprimidos por el destrozo sufrido en aquella guerra cuando las noticias que alcanzamos de su estado en tiempo de Augusto nos prueban lo poco que aun habia influido en ellos el trato con los romanos, no obstante fechar de mas atrás el principio de este influjo. Estrabon nos dice que era uno su modo de vivir y el de los cántabros, ponderando su fiereza y barbarie; sabemos también que mientras el conato de aquel emperador consiguió generalizar la lengua latina, y aun los conocimientos del griego en toda la Península, los vascones conservaron todavía, con sus ant.

costumbres, su propio idioma. No obstante el aislamiento nacional y repugnancia á lo advenedizo que esto indica y que siempre han prevalecido en el pueblo vascongado, permaneció pacifico en tiempo de los emperadores. Aun alcanzaban en tiempo de Augusto desde el Agreda al Segre los lim. de esta ralea castiza, y ni toda la prolongada dominación romana fue bastante á arrancarle sus costumbres nacionales é idioma fuera de la parte de barbarie que antes presentaban aquellas. Su valer descolló aun en aquel tiempo dando el imperio á Vespasiano una cohorte vascona que Galva habia alistado y que después habia formado parte do las legiones de Egipto y J u d e a , la cual embistiendo denodadamente por el costado una de las alas del ejército de Vitelío produjo la derrota general de este.

En el siglo III de Jesucristo volvieron á sufrir la invasión de los bárbaros del N . , que otra vez se derramaron en la Península por las gargantas del Pirineo; y repetida esta invasión en el siglo V se abre una era del mayor sufrimiento y gloria para el pueblo vasco sus riscos, santuario de la primitiva independencia española, ai rinconada en ellos por lo dominación estranjera, van á ser constantemente acometidos por otros enemigos, avezados también á las montañ a s , y apenas dejaran de aparecer enrojecidos con la sangre de los continuos asaltos, hasta que al fin la libertad indígena prevalezca. ¿Cuál era la demarcación vascona que encontraron estos invasores? Arreglada á los pueblos que les atribuye Ptolomeo, cuya guia es el mejor documento que tenemos del imperio romano , para conjeturarl a , cerrando esta región las Españas, tocaba con el r. Bidasoa y era suyo el cabo de Higuer con todo el t e r r . de San Sebastian y» Oyarzun bajaba confinando con los várdulos por Tafaila; pasaba el Ebro abrazando á Calahorra; seguia al Oriente por sobre Tarazoua á Alagon, dejando á Mallen para los celtiberos; y abrazaba á Huesca y á Jaca.

Tenia 15 ciudad y todas acudían á ventilar sus pleitos al conv.

jurídico de Zaragoza (Plinio). En este estado fue asaltada por los suevos, que se estrellaron contra la pujanza enskara.

Los vascones acometidos por aquellos bárbaros, al mando de Requiario, hicieron la guerra de montaña que les es p r o pia ; y aunque consiguió vencerlos aquel en los llanos y en algunos valles, no pudo avasallarlos. Detrás de los suevos se abrió la obstinada contienda con los godos. Leovigildo los d e r r o t ó , se posesionó de sus pueblos, y luego, por blasón de su triunfo, edificó en los Caristos una ciudad á que se dio, y aun conserva, el nombre de Vitoria (581). Pero el resultado de estos acontecimientos fue la conquista del pais, mas no de los h a b . m u c h o s de ellos pasaron á establecerse á la otra parte del Pirineo, en la Gascuña; y otros se d i s pusieron á volver por su independencia. Gundemaro tuvo que acudir también personalmente á su reducción (611). Lo mismo se vio precisado á hacer, con todas sus fuerzas, Suintila; y después que se le sometieron, atajados por todas partes», «e limitó á recobrar la presa y á precisarles A enviar cierto número de operarios á la construcción de Olite. También dieron que hacer á Recesvinto y obtuvieron de él el desagravio de los abusos sufrid »s. Nuevamente alzados contra Warnba , acudió este en persona con un grande e|éreito, que los acosó hasta sus últimas guaridas, arrasando sus fortificaciones y posesionándose de sus pueblos y ald Pero nada bastó á su reducción definitiva y basta el rey Rodrigo hubo de ensayar sus revueltas. Asi este pueblo libre protestaba contra el dominio de un señor; pues tal era su práctica inconcusa en falleciendo el rey va estaban sobre las armas y era corriente una guerra en eí principio de lodo reinado. Nunca lograron los godos ejercer soberanía absoluta sobre estas montañas. Los vascos formaron siempre una nación, cuyos distintivos fueron la independencia, el aislamiento y el denuedo siempre hablaron su antiquísimo idioma y siempre constituyeron una confederación de pequeñas repúblicas, hermanadas solo con el vínculo de su origen y habla común.

Los árabes que amagaron la libertad vasca después que los godos, llamaroná este pais Djalikiah, y lo comprendieron también en el nombre de Afrank, común á las Asturias y Galicia, á los pueblos galo-romanos, y á los ver • daderos francos del N. del Pirineo. Los vascas’, alternando entre sublevaciones y rendimientos, según lo exigían las circunstancias, lograron que prevaleciese su independencia nacional en medio de los embales árabes, asturianos y francos, que todos atentaron contra ella. En esta época empezaron á asomar parte de ellos con el nuevo nombre de Navarros, y en el a r t . Navarra puede verse como su posición militar continuada vino á producir una monarquía en menoscabo del ant. sistema allí se hallará lo demás concerniente á esta parte de los pueblos vascones. La constitución especial del pais, que hemos mencionado, y que continuó al través de todas sus vicisitudes, al paso que facilitó este cambio político en parte de la Yasconia, reuniendo varias de sus repúblicas federadas para formar la base del poderoso reino pirenaico, fue causa de que no toda esta nación cor r i e s e igual s u e r t e ; perpetuándose el sistema primitivo en el rincón donde hoy mismo las tres provincia Vascongadas Guipúzcoa, Álava y Vizcaya, nos presentan los restos de aquel insigne pueblo.

VALLE DE CABUÉRNIGA

partido j u d . d e entrada en la provincia y diócesis de Santander, audiencia t e r r . y ciudad g. de Burgos, compuesto de los 4 valles de Cabezón de la Sal, Cabuérniga, Potaciones ó Poblaciones y Tudanca, con 37 pueblos, algunas barrios ó a l d . , y varios caseríos y despoblados que forman 7 a y u n t . , cuyas distancias entre sí á la cabecera del partido, cap. de provincia, audiencia t e r r . , ciudad g. y corte; asi como su población, riqueza, contribución y otros pormenores estadísticos, se manifiestan en los estados que insertamos al final de este artículo.

TÉRMINO. Confina N. valle de Alfoz de Lloredo, partido

j u d . d e San Vicente la Barquera; E. Valdeiguña, del de Torrelavega; S. Campó y Perma de los de Reinosa y Cervera del Rio Pisuerga, y O. Rionansa del mencionado San Vicente la Barquera su estension de N. á S. es de 6 leg. y de 3 la de E. á O . ; su CLIMA es aunque frió y húmedo, templado y sano; reinan con mas frecuencia los vientos del NE., S. y NO.

TERRIIORIO Y CAMINOS. Las principales montañas de este p a r t . , son las conocidas con el nombre de puerto de Sejos situado al S. del valle de Cabuérniga, y E. del de Polaciones, y la que al NE. de este último se denomina Peña Sagra desde Sejos corriendo de S. á N . , parten dos ramificaciones que forman los valles de Cabuérniga y Cabezón, dividiéndolas la situado al E. la de Valdeiguña y la del O. de el de Tudanca, hallándose el de Poluciones ent r e las dos montañas de Sejos, y Peña Sagra la p r i mera de ellas tiene algunas veredas bastante penosas, Íf un camino carretero denominado del puerto de Paombera, el cual dirige desde el valle de Cabuérniga, saliendo por Barcenamayor á Reinosa; otro para el mismo punto bastante peligroso en su t r á n s i t o , le atraviesa de E. á O . , y otro también carretero titulado puerto de P a n t i e – bre facilita la comunicación desde Tudanca á Polaciones.

Peña Sagra, en lo que ocupa el p a r t . que describimos, no tiene mas que un camino carretero conocido por puerto de las Escaleras, que atraviesa desde Polaciones al valle de Rionansa, partido de San Vicente la Barquera tanto este c a mino como el de Pantiebre son dos ramales que se dividen en Polaciones y punto de Callecedo, del que conduce desde el centro de Castilla la Vieja por Cerveí a de Rio Pisuerga á San Vicente la Barquera; reunidos dichos dos ramales en Cosió, dejan en medio la montaña que Tudanca tiene á su occidente ; entre ellos y al pie de los dos puertos de S e – Í’os y Peña Sagra, evitando estos rodeos peligrosos, ha d e – iido hacerse el camino real concedido á dicho San Vicente, que aproximaría entonces su puerto á las Castillas mas que ningún otro conocido en estas costas desde Bilbao á Galicia.

La montaña que á su occidente divide á Cabuérniga de T u danca naciendo en Sejos y partiendo de S. á N . , tiene un camino carretero en muy mal estado llamado la Valsemana que desde el pueblo de Teran dirige á Tudanca, y un sendero desde Valle al mismo punto esta misma montaña, t i e – pe otro camino carretero llamado la Collada, que también VALL toca en el mencionado pueblo de Valle, único que se conoce por real en e s t a p a r t e del O. de la provincia, incluso Liébana para Santander, saliendo desde el mismo punto un sendero que dirige á Cosió por la montaña llamada Zanzamorosa si se sigue la misma dirección N . , se encuentra otro camino peonil que desde Rúente va á Carmona y Valle de Rionansa.

En la parte que ocupa el Occidente del valle de Cabezón, ademas de varias sendas y caminos de caballería, los que mejor facilitan su acceso, son los que por NO. conducen desde Cabezón al valle de Valdaliga y Comillas el N. de dicho valle de Cabezón y de todo el partido, le forma una mont aña de poca consideración, accesible toda oda por cualquier Sunto, pero con especialidad por un camino que dirige á ovales, v por el que desde Cabezón y Casar, corriendo toda su falda dirige al puente San Miguel, Santillana y otros puntos la montaña que forma el E. del valle de que «tratamos, es del mismo orden que la a n t e r i o r , con dos caminos carreteros, uno que atraviesa los campos llamados de E s trada y sirve á lodo el Occidente de la provincia de comunicación con su cap. S a n t a n d e r , y otro que partiendo desde el mismo punto por el monte de Sierra y pueblo de Cohicillo?, entra en el real de Reinosa por Riocorbo la que ocupa el S. del valle no tiene mas caminos que los de servidumbre; es sin embargo accesible á pie por cualquier punto desde este valle y punto de Sta. Lucia, ha.ta entrar en el de Cabuérniga, forman las dos montañas una garganta de medio cuarto de leg., conocida con el nombre de Hoz de Sla. L u cia , t an estrecha que solo permite el paso del rio y el c a mino que comunica estos valles. Aunque las ramificaciones que constituyen el valle de Cabezón pueden atravesarse generalmente por cualquier punto, no asi la que forman el de Cabuérniga, pues se puede asegurar que fuera de los c a minos designados, por ningún otro lado pueden andarse sin grave riesgo siendo un continuo despeñadero, igualmente que el del Occidente de Tudanca, el cual solo desde el pueblo de la Lastra en dirección á los puertos de Rionansa, puede transitarse y con poca comodidad, por un camino tan pendiente, que» aunque puede subir un caballo ha de ser sin ginete. Desde Tudanca al valle de Polaciones, dist. como de 4/4 de leg. donde espiran las dos m o u t a ñ a s , peñas ó puertos de Sejos y Peña Sagra, forman una garganta estrechísima llamada Bejo, que puede decirse q u e m el río tiene el suficiente hueco para c o r r e r , pero se separan horizontalmente, hallándose la montaña de Sejos tan perpendicularmente cortada que presenta un despeñadero de cerca de 2,000 brazas. Escusado parece decir que todas las montañas referidas están llenas de sinuosidades, y ademas las d e Cabuérniga, Tudanca y Polaciones de espesuras y parages peligrosos, entre los que se cuentan como mas notables / el que desde el pueblo de Valle en Cabuérniga se interna como 4/4 de leg. al O , el de Barceníllas, el de ücieda v el de Mazacuerras, pues los demás aunque continuos son «torcedoras y recodos de poca consideración. En cualquier punto se e n cuentran canleras de piedra de grano ó de sillería , y en todas partes piedra d e c a í , pudieudo decirse que todo el valle de Tudanca, es una continua cantera de esta clase de piedra. Minas no h ay ninguna esplotada, pero por las aguas ferruginosas que se advierten en algunos sitios, particularmente en el pueblo de la Miña, se cree con fundamento haya alguna de hierro, y por algunas piedras sueltas que aparecen en la montaña entre Cabuérniga y Tudanca, que algunos inteligentes han examinado á simple vista; se cree también exista alguna de plomo y plata, si bien no se ha buscado el origen de unas ni de o t r a s , que tal vez no fuera fácil hallar por la mucha estension de las montañas. Esceplo el valle de Polaciones en que ambas montañas desde su pie á la cumbre están pobladas de árboles de roble, haya, avellano, abedul, espino y otros arbustos, y alguno que otro en las restantes de Cabuérniga, Cabezón y Tudanca , todas las demás montañas son p e l a d a s , destinadas á pastos, y en parages donde el ganado no puede entrar ó fas personas abandonan su tránsito por algún tiempo, so pueblan y llenan de tal manera del arbusto ilamado argoma, que se h a cen impenetrables, hasta que se queman después de cuya operación ¿ale el pasto mas abundante. Aunque hay muchas yerbas medicinales seria muy prolija su enumeración, por lo que nos concretamos solo á decir que se conocen vanas de las purgantes y venenosas.

Ríos y ARROTOS. LOS dos únicos r. que se puede decir cruzan y nacen en el partido son el Saja y el Nansa ; el primero se forma de las muchas fuentes que bajan de Sejos; corre por toda la llanura del valle de Cabuéiniga de S. a N.; entra en el de Cabezón por la Hoz de Sta. Lucia; atraviesa este valle de SO. á NE., y sale del partido pot el pueblo de Casar, introduciéndose en el de Torrelavega aunque ningún otro r. se le agrega, son tantos los manantiales que en él confluyen , que es difícil su enumeración , ademas de ser de poca entidad ; por eso pues solo mentaremos el que nace en S e – lores y entra en el r. por j u n t o á Sopeña ; la abundantísima fuente nace en Rúente con la particularidad de secarse dos ó t r e s veces al año por 24 h o r a s , para volver á brotar con la misma fuerza; el riach. Mayones que naciendo en la s i nuosidad que tiene al E. el pueblo de Ucieda , desagua en el r. e n la embocadura de la garganta de Hoz de Sta. Lucia; y el Cintul que nace y muere en término de Mazcuerras; cuenta el r. de que nos ocupamos varios p u e n t e s , y una b a r c a , impulsando sus aguas las ruedas de alguuos molinos h a rineros.

El Nansa tiene origen de la porción de fuentes que salen del occidente de la montaña de Sejos, y oriente de Peñasagraeu el valle de Polaciones; entra por la garganta ó embocadura de Bejos, baña el valle de Tudanca, pasa por el E. de la Lastra, SantoTis,y pie de la colina donde se fundó Zarceda, á cuyo 4/2 leg. entra en Rionansa conservando siempre su nombre hasta desaguar en Moñorrodero, tiene varios puentes para su paso, 3 molinos en Polaciones, y 1 en cada pueblo de los 4 que forman el valle de Tudanca. Asi como es rayando casi en lo imposible dar noticia exacta de todas las fuentes que nacen en este p a r t . , porque puede decirse que no se da paso sin que se advierta un manantial particularmente en los puertos, puede decirse únicamente que todas ellas son potables y hasta esquisitas, si es que asi puede hablarse con propiedad, y solo deberá hacerse especial mención de las salinosas de Cabezón , situado en la misma plaza de la v . , cuyo N. le forman las casas que la cubren y sus fábricas ; y aunque en el radio del p a r t . se advierten algunas ferruginosas , todas ellas en descuido , escepto la que nace en el pueblo de la Miña , en Cabuéiniga , á que concurren varias personas que beben sus aguas, generalmente con buen éxito para las dolencias de estómago y otras afecciones.

PRODUCCIONES. El terreno arenoso generalmente , en parte calear y parte arcilloso, es muy á p.opósito para Í>astos , á lo único que están destinadas las faldas de todas as montañas que componen estos valles, siendo las mejores la de las llamadas Ocejos y Peña-sagra, puertos á que se destinan los ganados en tocio el verano. Las llanuras de los valles de Cabezón y Cabuéiniga están labradas, y sus tierras mezcla de arena y greda de difícil labranza, pues con la misma facilidad se endurece con el sol que se aplana con el agua, son á propósito para el maiz, producción preferida en el p a i s , si bien entre ello se mezcla la alubia, nabos, guisantes ú otras cosas de objeto secundario ; lo mismo en Tudanca , aunque allí siembran la falda cercana á los pueblos y sitios que en ella ocupan, si bien su terreno calear no es t an á proposito para aquella semilla.En Poblaciones aunque feraz en pastos no hay otra producción; pues sus naturales con la esclusiva que hasta el dia han tenido en la conducción de sales de un punto á otro en varias provincia de la Península, han abandonado la agricultura ; sin embargo, el clima tan ingrato que disfrutan, no les permitiría avanzar mucho; pero ya en estos últimos años han sembrado patata con feliz é x i t o , y dedicándose á este cultivo , cogerían en cantidad tal que pudieran extraerlas al resto de la provincia y otras part e s ; y con su producto no echarían de menos la ventaja que los otros valles les llevan en la siembra del maiz. Los ganados que en este partido se crian son, en abundancia el vacuno como preferido; y el caballar , aunque en poco número, es mas atendido en» Poblaciones hay ovejas y cabras en mas número que debiera permitirse por la cria del arbolado en cuanto á fieras y demás indómitos se hallan los osos, jabal i e s , lobos, corzos, rebecos, zorros, gatos y ardillas ; toda clase de aves carnívoras mas conocidas y comunes, y muchas clases de las o t r a s , si bien escasea la perdiz.

INDUSTRIA Y COMERCIO. Asi como está abandonada la agricultura, también es escasa la ind., emigrando la mayor parte de la j u v e n t u d á las provincia de Andalucía, siendo esta la causa del abandono de aquella y la falta de esta dentro del territorio en los valles de Tudanca y Poblaciones se ocupan en la elaboración de horcas de madera para el hacinamiento de míeses, palas, y carros que llevan á vender al centro de las provincia de Patencia , León y Salamanca , y e m plean su importe en trigo y vino ; y l o s v e c . de Carmona se ocupan en la construcción y venta de almadreñas, que v e rifican en el mercado de Torrelavega; lo demás queda reducido á la cria de ganado, conducción de sales, como queda dicho, y alguno que otro artefacto no hay esti acción de artículos de consumo, porque ninguno alcanza á los naturales si se esceptúan las carnes, porque el ganado vacuno es lo único que abunda ; el valor de cada res comunmente es de 44 á 46 duros por término medio; pero en cambio se importan todos los demás comestibles y bebidas, incluso el maiz, siendo el precio de este generalmente de 40 r s . fan., de este precio á 50 la de trigo, de 20 á 24 la cántara de v i no, 44 la arroba de alubias; los demás artículos varían s e gún el precio de los mercados inmediatos y sus portes. El precio de los jornales en toda clase de trabajo y épocas es de 5 á 6 r s. FERIAS Y MERCADOS. En el partido se celebran las ferias siguientes-, una en un desp. del valle de Tudanca y entrada del puerto de Pautiebre, sitio que llaman Rao de la Reina; cuyo nombre lleva la feria el día 5 de agosto, reducida á sola la venta de ganado vacuno, sin que concurra ningún otro artículo , que solo dura algunas horas otra por el mismo orden pero insignificante en el pueblo de Rúente y siendo la principal y que llama la atención de este partido y sus cercanías la que se hace con el nombre de Sta. Lucia, tocando al mismo puente y garganta que desde Cabezón pasa á Cabuérniga, barrio de Sta. Lucia; dura desde el 2 4 de diciembre al 6 de e n e r o , y constituye su tráfico muchísimo ganado vacuno v de c e r d a , tiendas» de varios géneros de tela y paños, algo de caballar, y frutas del tiempo en a b u n dancia.

ESTADÍSTICA CRIMINAL. Los acusados en este partido j u d. en el año de 1843 fueron 43 , de l o s que resultaron absueltos de la instancia 4 , penados presentes 44,contumaces 4 , reincidenles en el mismo delito 4 ; de los procesados 4 contaba de 40 á 20 a ñ o s , 7 de 20 á 40 y 5 de 40 en adelante; 7 e r a n h o m b r e s y 6 mujeres; solteros 8 , casados 5 ; sabia» leer y escribir 6 «, de 7 se i g n o r a b a la instrucción; ejercían ciencias ó a r t e s liberales 4, y 42 artes mecánicas.

En el mismo periodo se cometieron 8 delitos de homicidio y heridas con una arma de fuego de uso licito, 2 instrumentos contundentes y un instrumento ó medio no espresado.

VALLADOLID

audiencia t e r r . compuesta de la provincia de su nombre y de las de León, Palencia, Salamanca y Zamora; se halla S I T . al NO. de la Península entre los 40° 12’45» y 43° 5’57» de latitud N . , y los 0- I4r52″ y 3 o 24*30″ de longitud al ,Q. del Meridiano que pasa por el observatorio astronómico de Madrid; se estiende su circunferencia 1,735 leg. cuadradas, divididas en los partido j u d . que del estado que sigue resulta, asi como la» c , v . , L., a l d . , c a s . y desp. y el núm.

de ayuntamiento y h a b . do cada una de las p r o v i n c i a s.

Confina al N. con la de Asturias, y la de Burgos por su provincia de Santander; al E. con la última, y la de Madrid por su provincia de Segovia; al S. también con la de Madrid por su provincia de Avila y con la de Cáceres; al O. con el veciudad reino de Portugal, y al NO. con la d e Galicia y su provincia de Orense.

Su CLIMA es en lo general sano, pero frió y húmedo e n trecortado el terreno por diferentes sierras presenta dilatados valles, regados por muchos r. abundantes en pesca; los principales son el Duero, en el que desaguan por el N. el Esla, enriquecido con las aguas del Tera, Orbigo , Cea y otros; y por el S. el Eresma, reunido con el Adaja, el Zapardieí, el Tormes y el Águeda, el Sequillo y el Pisuerga, con el cual confluyen el Carrion, Arlanza, Arlanzon y Esgueva.

Corre por el t e r r . el Canal de Castilla, unido con el de Campos, navegable ya en el dia desde Alar del Rey hasta Valladolid. Tambien’se hallan en él diferentes manantiales de aguas medicinales y termales con muchas fuentes de esquisitasaguas potables. Son fértiles sustierras y producen muchos granos , de los que hace considerable esportacion, | legumbre.-,, garbanzos, frutas, vinos, lino y cáñamo en sus \ estensos pradds, cubiertos de ricas yerbas de p a s t o , mantiene mucho ganado de toda clase, con especialidad vacuno.

Tie*ne grandes bosques poblados de buenas maderas de c o n s trucción civil y naval, y en sus montes abundantes mármoles pintados de variedad de colores, y se hallan minas de cob r e , hierro y carbón de piedra. Su COMERCIO interior y e s – tenor consiste en granos , harinas y otros frutos, y en los prod. de su IND. esta se reduce á tejidos de lana, hilo, queso, manteca y prod. de sus ferrerias y martinetes.

Dos universidades la de Salamanca, la mas famosa de la Península hasta nuestros dias y contemporánea de las mas célebres y ant. de Europa, y la de Valladolid, siempre a c r e ditada por los buenos profesores que en todo tiempo tuvo y por los hijos eminentes que desde su creación ha dado en todas las ciencias, son los dos principales establecimientos de instrucción pública que se cuentan en el t e r r . ; posee también cinco seminarios conciliares y muchos colegios, institutos y sociedades económicas; pero la primera enseñanza se halla en el t e r r . al mismo nivel que en los otros de la monarquía.

Tampoco se ve desmentido en él, el celo caritativo y filantrópico, que por todos los ángulos de la Península animaba á nuestros mayores, como lo acreditan los muchos establecimientos de beneficencia y las muchas fundaciones de igual naturaleza que se conservan en las cinco provincia Aunque ios usos, costumbres y carácter no sea uniforme en t o dos los hab. de la j u r i s d . , pues estos accidentes varían s e gún la s i t . topográfica de las p r o v . , so observa en sus moradores religiosidad sana y pura ; obediencia á las leyes ; r e s peto á las autoridades;»juicio maduro; disposición para las c i e n c i a s ; hospitalidad y buenas.costumbres. Hemos dicho en resumen cuanto conviene para estimar la influencia de las causas geográficas y morales en los r e s u l tados de la criminalidad para adquirir mayor conocimiento del t e r r . , de su ind. y comercio y demás que proporciona un examen geográfico, físico y civil, remitimos á nuestros lectores á los a r t . d e las respectivas p r o v . , y vamos á ocuparnos de lo que tiene relación con el establecimiento del t r i bunal superior del terr.

Sabido es de todos que hasta la publicación del real d e creto, espedido por los reyes Católicos en Medina del Campo el año de 1489 , la audiencia del Rey, tribunal colegiado el mas antiguo que en España se conoció, creado por el r ey D. Enrique II en 1371, seguía continuamente á la c o r t e con todos Jos inconvenientes que esta movilidad llevaba consigo lo;espresados reyes Católicos, que tuvieron el mas decidido empeño en regularizar la administración de j u s t i c i a , dispusiemaíz ron por el mencionado decreto que la audiencia del rey residiera continuamente en Valladolid, tomando el nombre de Chancilleria A ella se llevaban en apelación todos los pleitos del reino de Castilla y León , hasta que persuadidos los mismos reyes de los perjuicios que se originaban de acudir todos los litigantes á Valladolid, crearon en 30 de setiembre de 1494 la chancilleria de Ciudad-Real, que se trasladó después á Granada, dividiendo entre ambas todos sus reinos y señoríos, sirviendo por lím. divisorio el r. Tajo; de modo que todas las ciudades, villas, lugares, castillos, fortalezas, granjas , caseríos y cortijos , situados allende del Tajo con el Andalucía, reino de Granada y el de Murcia con el marquesado de Villena y con lo que las órdenes de Santiago, Alcántara, Calatrava y San Juan tenían en dichas comarcas y las islas Canarias acudiesen á la chancilleria de Granada, y que todos los hab. sit aquende el Tajo y los puertos hasta el mar, con lo que restaba del reino y arz.

de Toledo, y los ob. de Cuenca, Sigüenza, Plasencia y Coria , llevasen sus apelaciones á Valladolid. El número de oidores consignados á esta chancilleria fue el de 46 y un Í>residente distribuidos en 4 salas con 4 oidores cada una y a facultad en el presidente de alternar en ellas, si bien se le obligaba á asistir á aquella sala en que en revista se tratasen pleitos de 100,000 mreales arriba y se comenzasen por demanda de caso de c o r t e e n las audiencias.

No atendieron los reyes Católicos solo al mejoramienlo de la administración civil de justicia, al crear la chancillería de Vadadolid ordenaron que ademas del presidente v oidores, hubiese laminen 3 ule. que conociesen de iodos los pleitos criminales, asi por casos de c o r t e , como por apelación y suplicación ante ellos mismos y sentenciasen j u n tamente, debiendo ser suplidos en caso de ausencia, impedimento, ó recusación por los oidores. En o de noviembre de 1092 ordenó D. Carlos II que presidiese la sala de alcaldes un oidor y á estos presidentes, generalizados on todas las audiencia so les dio el nombre de gobernadores de las salas del crimen por decreto de 8 de noviembre de 1700. No e s timando suficiente Carlos III una sola sala de alcaldes en las chancillerias, dispuso por resolución consultada de 13 de octubre de 1770 que las salas de hijos-dalgo se convirtiesen en salas del crimen, formando asi 2 salas en la de Valladolid con un gobernador que asistiese á entrambas. Ademas del p r e s i d e n t e, oidores, alcaldes y j u e z mayor de Vizcaya, había en la chancilleria de Valladolid lo mismo que en otras audiencia 2 fiscales, uno para lo civil y otro para lo criminal, y un alguacil mayor con 2 tenientes.

Como se ha visto por lo hasta aqui referido, las audiencia e s taban regidas por un presidente de la clase de letrados, y asi continuaron hasta que ü. Carlos IV por real decreto dé 30 de noviembre de 1800 confirió las presidencias á los capitanes generales, y en ausencia de estos á los gobernador e s , segundos cabos, vanándose la denominación de los primeros presidentes, que conservaron las mismas preeminencias y atribuciones judiciales que antes tenian, en la de regentes. Por lo relacionado se viene en conocimiento que la chancilleria de Valladolid, hasta el arreglo provisional de justicia, se compuso de un presidente (el capitán general de Castilla la Vieja , un r e g e n t e , 46 oidores repartidos en 4 salas, un gobernador de las salas del crimen, 0 alcaldes d i vididos en 2 salas, 2 fiscales, un alguacil mayor y 2 t e n i e n t e s , con el competente número de relatores y procuradores, escribanos, receptores, canciller, tasador, repartidor, porteros y alguaciles. En la espresada época perdió por último el nombre de chaucilieria, que habia recuperado en las dos restauraciones de 14 y 2 3 , y el número de sus salas quedó reducido á 3 , como la generalidad de las a u d . , habiéndose creado con los ministros sobrantes de ella la audiencia de Alba~ cete. El estado que sigue da razón del personal de la audiencia y de los juzgados de L.» instancia, con el haber de cada uno y el gasto ordinario y estraordinario. Conocidos los principales accidentes geográficos y morales del t e r r . y la historia de la fundación de este tribunal superior, vamos á ocuparnos de su estadística criminal, á cuyo efecto presentamos como base de los cálculos y observaciones que hayamos do h a c e r , los estados que siguen.

El número 3 t r a t a de las personas, esto e s , del número de acusados, absueltos libremente y de la i n s t a n c i a , de los penados presentes y contumaces, y de los reincidentes en el mismo delito, ó en otro diferente; esplica también las circunstancias especiales de los acusados a s a b e r su edad, sexo, estado, instrucción y ejercicio, y refiere las proporciones que las indicadas clases guardan entre sí, y mas particularmente la población con los acusados, dato preferido por todos los estadistas como el mas propio para estimar la criminalidad.

Siguiendo estos antecedentes, se ve que los acusados de 40 á 20 años, están en relación con los de 20 á 40 de 0’298 á 4 , y estos con los del último período, ó sean los de 40 años en adelante de 3’483 á 4; los hombres con las mujeres de 9′ 142 á 4; los solteros con los casados comoO’746 á 4; los que saben leer con los que á esta circunstancia unen la de escribir como 0’695 á 4 ; los que saben leer y escribir con los que carecen de toda instrucción como 0’695 á 4; y los que ejercen profesión científica ó a r t e liberal con los que se hallan dedicados á artes mecánicas como 0’058 á 4. Se ve igualmente que los absueltos están con los acusados en razón de 0’4 40 a 4 ; los penados con los acusados de 0’860 á 4; los contumaces con los presentes de 0’083 á 4 , y los xeincidentes con los penados de 0’4t)O á 4 ; y por último, manifiesta la proporción, como ya se dijo, en que la población

se halla con los acusados. El t e r r . judicial contiene 970,315 a l mas, y siendo el número de acusados 3,256, la relación de los primeros con los segundos es de 298’008 á 4 , resultado que coloca á la audiencia de Valladolid en proporción mas favorable á la moral que las audiencia de Pamplona, Madrid, Cácer e s , Albacete, Granada, Burgos y Sevilla, y en mas desventajosa que las de Valencia, Coruña, Canarias, Mallorca, Barcelona y Oviedo. Si conducidos por este mismo dato b u s camos la proporción en que cada una de las provincia concurrió á la formación de la suma total de procesados, hallaremos el máximo en la de Valladolid, á la cual sigue la de Zamora.

Menester es convenir en que no es el estado normal de la criminalidad de la provincia el que manifiesta el estado. No son los h a b . de la provincia de Valladolid, ni por causas físicas, ni morales, mas inclinados á los delitos que los h a b . de otras provincia; pero tuvo por espacio de muchos años en su t e r r . el canal de Castilla, al cual se destinaban los reos de atentados mas a t r o c e s , y su crecido número atrajo á la provincia las familias de ellos con todos los vicios inherentes, debiendo agregarse á esto la facilidad con que desertaban para e n tregarse á nuevos delitos tan funestos ejemplos relajaron algún tanto las costumbres honestas del p a i s , y á estas circunstancias debe atribuirse el crecido número de procesados en la provincia No presentan iguales motivos las de Z a – moray Salamanca, si bien contribuye otra causa no meaos impulsiva de los delitos, á s a b e r su proximidad á la frontera de Portugal, lo que proporciona a los delincuentes el burlar con facilidad la vindicta pública; la relación entre la población y los acusados en la provincia de Patencia es mas favorable que en las a n t e r i o r e s , escediendo el término de la comparacioncoalade Salamanca en 46 unidades; la de León aventaja á todas las demás, siendo su relación 433 449 á 4. En la escala comparativa proporcional de t o das las provincia de la monarquía la de Valladolid ocupael 4 6.° lugar, Ta deZamoraeH7,la de Salamanca el 22, la de P a tencia el 29 y la de León el 42.

El estado núm. 4 se contrae á los delitos de homicidio y de heridas y á los instrumentos empleados en su comisión.

Aunque muy importantes los dos objetos de que se ocupa, no se presta por sí solo á todas las observacionesque-debieran esperarse, pues ni se puede apreciar por él la gravedad d é l o s delitos, ni la proporción mayor o menor’á lasque afectan á las personas ó alas cosas- nos ceñiremos, pues, á comparar el primer estremo que el estado abraza con los otros t e n . .en el cuadro que va á continuación < o crResulta , pues, del cuadro que precede, que el número de atentados contra la vida ha sido menor en el terr. de Valladolid que en los de Burgos, Cáceres, Cortina, Granada, Madrid, Sevilla y Valencia, y mayor que en las de Albacet e , Barcelona, Canarias, Mallorca, Oviedo y Pamplona.

Pero ea la generalidad de los a r t . de audiencia, hemos procurado llamar la atención acerca de la diferencia notable que existe entre aparecer un t’irr. con mayor ó menor número de delitos de sangre y la gravedad relativa de estos, deducida de la clase de instrumentos empleada en su perpetración.

Guiados por esta observación, notamos con oportunidad que habían sido menos graves, que habia concurrido menos encarnizamiento, que los ca os de alevosía, y por último, que las consecuencias de los crímenes de sangre habian sido menores en los t e r r . de Cáceres , Burgos y la Coruña , sin embargo del crecido número de ellos , que en los de Albacete, Pamplona y otros, y mas que en los de Barcelona, Oviedo y Canarias,» á pesar del mucho menor número de delitos de homicidio y de heridas ocurrido en estos t e r r . Vamos por tanto á examinar á qué altura se halla en el terr. de Valladolid la relación entre el número de atentados contra la seguridad personal y su gravedad, lle^.

vando por medio de averiguación la clase de instrumentos ocupados como cuerpo del delito, para hacerlo después de solo los homicidios, en comparación con las demás audiencias.

En el t e r r . de Valladolid se advierte mayor número de armas de todas especies que en las demás audiencia , escepto la de Granada; y también prevalece mas que en todas el uso de armas blancas de uso licito, y en las de ¡lícito de la misma especie solo le preceden las de Granada , Valencia y Pamplona de las de fuego de uso licito se ocuparon en mayor número en los t e r r . de Albacete, Cáceres, Granada y Valencia; mas en las de uso ilícito, solo se cuentan en menor número en las de Barcelona, Canarias, Coruña, Mallorca y Oviedo.

Por la regla que generalmente hemos sentado, debiera decirse, que no solo prevalece en el t e r r . d e Valladolid la proporción á los homicidios y heridas, sino también la gravedad y encarnizamiento en los a t e n t a d o s , puesto que el número de armas escede á la mitad de los instrumentos , y que con ellas fueron consumados mas de la mitad de los d e litos.

Sin embargo no es a s i , faltando en esta parte la exact i t ud de la observación, como lo demuestra el estado com parativo que sigue, el cual comprende el número de acusados por homicidio en cada aud., y la proporción que la pobl guarda con ellos.

Acusa• dos por AUDIENCIAS. Población. homiciProporción.

dio.

986,236 475 2,076’29 á 4 4 63 6,387’65 á 4 Burgos 966,543 456 6,495*79 á 4 Cáceres 547,420 475 3,428’41 á 4 499,950 42 16,662*50 á 4 4.474,982 489 7,788’26 á 4 4.211,124 405 2,990’43 á 4 L.022,074 258 3,963″X5 á 4 Mallorca 229,197 5 45,839*40 á 1 434,635 45 28,975*67 á 1 230.925 450 4,649’46 á 1 Sevilla 4.4 40,935 268 4,257*22 á 4 956,940 420 2,225’44 á 4 970,318 467 5,84 0’27 á 4 Por la demostración que precede, se ve ser menor la g r a vedad de los delitos de que se ocupa el estado número 4, que en las audiencia de Albacete, Cácere«, Granada, Madrid, Pamplona, Sevilla y Valencia, á pesar de contarse mayor número de armas de fuego y blancas en su t e r r . que en casi todas las otras audiencias.

Después del examen comparativo general hecho del estado núm. 4 parece conforme inquirir la razón con que caria una de las provincia concurre á la suma total de delitos y de instrumentos. La de Valladolid presenta el máximo de, los delitos , resultando en ella la proporción de uno por cada 596 hab. é igual proporción sino mas exagerada se encuent r a en las armas de toda especie-, la sigue en ambos e s t r e ñios la provincia de Zamora que da un delito por 7S9 ahn. en la de Salamanca la relación de los delitos con la población, es uno á 943. También es comparativamente menor en ella el núm de armas que en las dos anteriores la de Patencia aventaja á las otras cuatro en la proporción de las armas en la de los delitos, resulta uno por 4,408 hab La provincia de León tiene la proporción mas favorable respecto á los homicidios y h e ridas 4 á 4,386 en las armas jcede á la de Patencia; En la escala comparativa general de las provincia , la de Valladolid ocupa el 4 0.» lugar, la de Zamora el 48 , la de Salamanca el 22, la de Patencia el 31 y la de León el 38.

El estado núm. 5 contiene los acusados por toda especie de delitos, divididos por clases y comprendiendo en cada una de ellas aquellos que tienen mas relación entre s i , y las penas impuestas por cada clase de delitos. Este es verdaderamente el estado en que puede con mas exactitud observarse la cuestión de propensióná los delitos contra las personas y las cosas, y la gravedad de los atentados, por la intima relación que la misma tiene con las penas impuestas.

Para ventilarla primera nos circunscribiremos á las clases de crimines que mas directamente afectan á las personas y á las cosas. Siguiendo este dato , en el t e r r . de Valladolid prevalece la propensión á los delitos contra la propiedad. El número de procesados es de 1,302 y el de acusados por delitos contra las personas 1,118, diferencia 484. Preciso es convenir que este resultado , que da una idea de los progresos de la civilización, no se encuentra sino en muy pocas audiencias.

Procedamos ahora al examen de las diferentes clases de delitos los acusados por delitos políticos fueron 231 y habiendo sido absueltos 21 quedaron 210 penados , 18 á presidio correccional, 11 á peníncular , 3 á destierro , 51 á cárcel, 5 á inhabilitación ó privación de empleo , 14 á prisión sufrida, 70 á multa, 29 á redención pecuniaria, 17 a vigilancia y 8 á apercibimiento. No se debe estrañar el crecido núm. de penados por delitos políticos atendida la época á que los estados se refieren, ni puede menos de confesarse la poca importancia de ellos , cuando de las penas impuestas, s f se esceptuan los 1 1 de presidio peninsular y los 5 de inhabi – litación, los demás pertenecen ala clase de menores, y ño se castigó a ninguno de los procesados con alguna de las p r o piamente llamadas mayores.

Los acusados por delitos de defraudación á la Hacienda y connivencia de empleados fueron 488, número eiis verdad sorprendente, si se atiende á que las circunstancias que favorecen el contrabando en esta provincia se hallan reducidas á las corlas fronteras de las provincia de Salamanca y Zamora con el vecino remo de Portugal.

Por inmoralidad fueron acusados 443 individuos, de los cuales fueron absueltos 1 5 , quedando reducido el númeio de penados á 128, castigados con 32 penas de presidio correccional, 4(¡ de peninsular, 41 de destierro , 38 de c a n a l , 4 4 de prisión sufrida , 42 de multa y 5 de apercibimiento.

Por delitos correccionales ó de policie resultaron procesados 9 4 , absueltos 10 v penados 8 4 , á presidio correccional 28 , á peninsular 3 , á cárcel 20 , á prisión sufrida 4 3 , á mull a . ~ , á redención pecuniaria G, á vigilancia 2 y á apercibimiento 4.

(Continua en el original)

VALVERDE DEL CAMINO

part judicial de entrada en la provincia de Huelva. Se compone de 5 v . , 7 L. y 1 3 a l d . , que forman 1 2 ayuntamiento, que t a n to en lo ecl. como en lo judicial y militar corresponden á la d i ó c , audiencia t e r r . y c . g. derievilla.

Las distancias que hay entre u n í s y otras población y la que de las mismas resulta á los puntos anteriormente demarcados se manifiestan en el siguieute cuadro. (Ver en el original)

SITUACIÓN, CLIMA Y VIENTOS. Se encuentra este partido

en el centro de su p r o v . , atravesándola de E. á O. con 5 4 / 2 leg. de frontera con Portugal por la parle’occidental; su clima es benigno y sano; los vientos mas comunes los del O , y las enfermedades generales las calenturas intermitentes en las estaciones de calor.

LÍMITES. Confina el partido por el N con el de Aracena; por el E. con el de Sanlúcar la Mayor, provincia de Sevilla; por el S. ron los de Palma . Huelva v A y a m o n t e . y por el O .

con el reino de Portugal. Se estiende unas 6 leg. de N. á S. y 1 0 de E. á O TERRENO Y SUS ACCIDENTES. El de este partido es casi lodo montuoso, descollando’en ella sierra de Andévalo que se prolonga al S de Sta. Ana y pa^a por el lim. oriental del p a r t . á descender al Océano. Esta sierra y las cordillera que de ella se ramifican se hallan pobladas de arbolado de alcornoque y muchas encinas, cuyo pasto proporciona uno de los principales manantiales de la riqueza del pais. Las clases del t e r r . es silíceo, pedregoso y muv seco, salpicado de betas de mineral cobrizo, que se presenta muy abundante en d i ferentes puntos, especialmente en el célebre establecimiento minero de Rio-Tinto. Los montes de Audévalo v ^us d e rivados forman algunas cañadas ó pequeños valles aprovechados por los naturales del pais para la siembra de cereales y otras producciones agrícolas.

Ríos v ARROYOS. El r. Tinto que tiene su origen en este mismo partido corre una parte de é l , desaguando en el Océano por junto á Palos. El Oliel lleva como el anterior la d i rección de N. a S. v desemboca en el mar por j u n t o á Huelva , confluyendo ambos en su desembocadura. La rivera Chanza pisa por la parte occidental del p a r t . formando el lím. con P o r t u g a l , uniéndose después al Guadiana ; h ay ademas otra porción de manantiales y riveras debían corto caudal y t an insignificantes que creemos inútif hacer de ellas la mas ligera mención.

Los C A M I N O S son de herradura por no permitir los de r u e das la naturaleza del t e r r . , por lo cual las comunicaciones son penosas y espuestas á una porción de incoiivenieutes é incomodidades, fáciles de calcular á primera vista.

Las PROD. especiales del pais son bellota , que es la mas abundante, trigo, cebada y avena; críase ó mas bien se c e ba mucho ganado de c e r d a , y no deja de abundar el vacun o , el lanar y cabrío, así como la caza menor y aun mayor.

INDUSTRIA. La agrícola no e s la mas floreciente en el pais por no permitirlo la naturaleza de los t e r r . ; en cambio la g a nadería y la arriería son las que se ejercen especialmente; hay algunas fáb. de cera y de curtidos y varios telares de i lienzos y paños ó frisas de/que se visten los h a b . El COMER- ‘ cío está» circunscrito á la importación de c e r e a l e s , vino aceite y otros a r t . de consumo general; esportándose las manufacturas elaboradas en elpartido Algunos de sus moradores se^dedican al contrabando de tabacos y ropas, que introducen por la frontera*de PortugST.

ESTADÍSTICA CRIMINAL. LOS acusados e n e s t e partido judicial en el año 1 8 4 3 fueron 3 7 ; de los que resultaron absueltos de la instancia 3 , penados presentes 3 2 , contumaces 2 , reincidentes en e’l mismo delito 1 de los procesados 9 contaban de 1 0 á 2 0 a ñ o s , 1 7 de 2 0 á 4 0 , y 1 4 de 4 0 en adelante; 3 3 eran hombres, mujeres 4 ; solteros 2 3 y casados 4 4 ; O sabían leer y escribir 2 6 ; carecían de instrucción 4 4 y los 3 7 e j e r c í a n ‘ a r t e s mecánicas. 1 0 En el mismo período se cometieron 44 delitos de homicidio y heridas con 7 armas blancas de uso lícito, 4 instrumentos contundentes y 3 instrumentos ó medios no e s presados.

Concluimos este artículo con el siguiente (Ver en el original)

VALVASES (LOS)

V. con avunt. en la p r o v . , audiencia t e r r ., ciudad g. y diócesis de Burgos 0 12 leg.), partido judicial de Castrojeriz (1 1/4). SIT. en terreno desigual á las márg. de 2 a r r o – yuelos; reinan con frecuencia los vientos del N. v O . ; su CLIMA es templado y sano; las enfermedades comunes son pulmonías y constipados. Tiene 300 CASAS; 4 fuentes de buenas aguas para el surtido v uso común del verindario; escuela de instrucción primaria dotada con 00 fin. de trigo; 2 iglesia

parr. (San Esteban y San Millan), servidas cada cual por un cura párroco; una ermita (San Baudilio) natural y ob. de e s ta v . , según consta de una inscripción ant. q u e s e halla en letra bien legible en la iglesia de Bevilla, dist. una l e g . , dice a s i «fue consagrado por e l o b . Baudilio, natural v o b . de dicha ciudad de los Valvases.» El término confina N. Honlanas; E. Villadmalo; S. Víllaverde Mojina. y O. Villazopeque y Villaquiran; en él se encuentra el desp. de Villamar, donde se halla una ermita (San Ciistóbal) con culto público; otra t i tulada Vallehermoso, cuya fiesta se celebra el dia del Dulce Nombre.de Maria. El TERRENO es de mediana calidad tiene 2 pequeños montes poco poblados; le cruza el r. Arfanza.

Ademas de los CAMINOS locales, pasa por el término la c a r r e tera de Valladolid a Francia El CORREO se recibe, de Pampliega los jueves y domingos, y se despacha en iguales dias.

¡ PROD. cereales, legumbres, patatas, lino y vino; cria ganado lanar, mular y vacuno; caza de perdices, conejos y lieb r e s , y pesca de t r u c h a s , barbos v anguilas, POBL.» 172 v e a , 269 almas, CAP. PROD.  3.488,410 reales IMP.  310,344.

CONTR. 23,772 r s . 13 mreales

VALMASEDA

v. con a y u n t . , cabecera del partido judicial de su nombre en la provincia de Vizcaya (á Bilbao 5 leg.), audiencia terr. de Burgos (22), ciudad g. de las Provincias Vascongadas (á Vitoria 12), diócesis de Santander (14). Está SIT. en un paso angosto y preciso entre la orilla izquierda del r. Cadagua y el lado menor de la base de una pirámide irregular prolongada y t r u n c a d a , de muy difícil acceso y s u b i d a , y apartada de los montes mas altos que de no muy lejos la dominan, por los profundos barrancos escavados por los arroyos Salecillo y Abeduiar , que á los dos estremos N. y S. de la v. se introducen en el espresado r .  es el primer pueblo de Vizcaya que se encuentra yendo de Burgos á Bilbao por. Villarcayo y valle de Mena, y á su salida hacia la costa se apartan los caminos de Castro-Urdiales y Bilbao. Hasta la última guerr a con D. Carlos, en que fue demolido, coronaba la cima de la susodicha pirámide un ant. cast. con su foso y barbacana, de cuyos flancos partían las murallas, que ciñendo á la v. por entre los arroyos y el r. ,*al paso que la defendían militarmente , la protegían contra los aluviones y avenidas. El CLIMA es húmedo, como se observa generalmente en la p r o ximidad de la costa cantábrica- los vientos reinantes NE. y S . , y las enfermedades mas comunes anginas, constipados y algunas afecciones de pecho.

PUERTAS. En lo ant. correspondían á las 4 calles de Valmaseda 2 puertas al N. y 2 al S . , abiertas en sus murallas, y otras 2 al r., ademas de la salida por la puente llamada vieja , que servia para el camino a n t . , y sobre la cual se levanta una torrecilla que con el mismo puente y 2 leones r a pantes en guisa de contener la t o r r e , forman las armas ó blasón actual de la villa.

INTERIOR DE LA POBLACIÓN. No son muchos los pueblos que en su interior presentan una planta mas regular que Valmaseda. Fórmanla 4 calles paralelas entre sí y con el r., cortadasperpendicularmente por otras 3mucho mas angosi rectángulos muy ‘les por N . se ena muy irregular, o mal aspecto y ó portal cubiertas lluviosos En la t a s , que dividen toda la v. en cuac proporcionados, A la estremidad cuentra el mercado ó plaza mayor¿ en la que se hallan la casa de la vasta ostensión , con una galeriaj t o , para tener aili el mercado misma plaza está también la iglesia mayor, de bella construcción en el interior y de no desagradable vista al esterior, aunque con su torre y fachadas del siglo pasado, casi del mismo tiempo que la casa de la v . , no se puede decir que presenta orden alguno de arquitectura conocido. Al estremo S. de las calles se ve la plaza vieja, en la que antiguamente se corrían los novillos, y la cual, en uno de los lados de triángulo que forma, ofrece á la vista el ennegrecido, destechado y ruinoso palacio edificado por D. J u a n O r t i z de Valmaseda, de quien mas adelante se dará razón, en la a c t u a -lidad perteneciente á los condes de Bornos. Las casas, que en lo general son de dos pisos, no corresponden de modo alguno á la planta tan regular que tiene la v. aunque hay algunas de magnifico esterior, las r e s t a n t e s , ademas de su antigüedad y de la oscuridad consiguiente de un clima lluvioso, están muy mal construidas. S e a d v i e i t e mucha desigualdad en la altura, demasiada salida en los tejados, balcones y pisos, con algo mas que desluce y no recrea la vista.

A tal irregularidad han contribuido en gran parte dos incendios ocurridos, el uno en 3 de diciembre de 1608, y el mas voraz el 8 de noviembre de 1808, en que los franceses, persiguiendo al ejército de la izquierda, abrasaron lo mejor de la v. También ha sido causa, y quizá la principal, la multitud de censos ecl., aniversarios y capellanías, impuesto.- sobre las casas, asi como el ser varios los dueños de las mismas; de suerte que aunque ha mejorado algo la población, con lo que se ha reedificado después del último incendio, todavía en partes se descubren los restos y en partes ofende al transeúnte el aspecto d e a’gunos edificios ruinosos.

ESCUELAS. NO las.¡tuvieron olvidadas los valmasedanos en los siglos anteriores, contribuyendo alguna vez los discípulos para la manutención del maestro. En el día es del todo gratuita la escuela que existe dotada por la v. con 3,000 reales

anuales, y concurren á ella 120 niños y 70 niña?. Hay ademas otra de niños y una de niñas, dirigidas por maestro y maestra particulares, á los que retribuyen los alumnos con 2 reales mensualmente. También paga la v. 200 ducados al preceptor de latinidad, por no cobrarse en los Cinco Gremios .Mayores de esta corte el rédito correspondiente al capital en ellos impuesto por el piadoso Juan de la Piedra, de que hablaremos mas adelante.

IGLESIAS Y BENEFICENCIA. Hay en Yalmaseda una igle- VAL ¡ sia parroquial con su ayuda de parr. dedicada esta á San \ Juan Bautista y aquella á San Severino ob. ó arzob. de Coj lonia, que también se cuenta haberlo sido de Burdeos, en j cuya c . , asi como en la de Paris, hay parr. que también lo tienen por titular. Esta circunstancia , y la de haber sido San Severino contemporáneo de Sau Martin, de quien fueron muy devotos los godos; y suevos , inclina á pensar que quizás lo fuesen los primeros pobladores de Valmaseda, ó tal vez de la Aquitania ó gascones, pues que San Severino, como hemos dicho , es celebrado en Burdeos como uno de sus mas venerables prelados. El patronato de las iglesia de Yalmaseda corresponde á la villa por los privilegios de los señores de Vizcaya, D. Lope Diaz de Haro y su muger Doña Urraca, de L.°»de julio de 1234 , y del rév D. Alonso el Sabio, de 24 de marzo de 1256. Con dificultad se citarán patronos que con mas celo y desprendimiento desempeñaran su encargo que los ayuntamientos de Yalmaseda , á pesar de la resistencia que por lo pasado hallaron en la pueril vanidad de un clero , que siendo todo hijo de la v., disputaba á sus padres y hermanos b á s t a la inocente autoridad de disponer de las varas del palio. Asi e s , que admira cómo un veciudadndario tan reducido e n « l número como en los recursos . pudo emprender á fines del s i glo XIV ó principios del XV, pues no hay memoria que lo indique, uu templo tan bello como es la iglesia mayor, del género gótico decadente , con tres naves y bellas ventanas caladas, que cuando tenían las vidrieras de colores, cuyos vestigios aun se observan , causarían un efecto admirable.

Por fortuna, aunque en los altares é imágenes no hay ninguno que admirar, considerados como objeto artístico, sino que por el contrario, para dar al templo mas ensanche y belleza, convendría quitar los altares pegados á los pilares,. BO h ay tampoco que deplorar la abundancia de capillas y enterratorios que suelen deslucir otras iglesia Solo hay dos de aquellas en la iglesia mayo- de Valmaseda, y ninguna de las dos ofende ni por la situación ni por su arquitectura. La de Juan de Urrutia, edificada, ó mas bien concluida en 1545, es tradición que el plano y el altar con sus imágenes vinieron de Sevilla, en donde vivió y murió aquel, dejando al Hospital de la sangre las casas de su morada. A principios del siglo pasado, habiendo cundido la voz de que el campanario amenazaba ruina, se trató primero de su repara- G , 0 , n Y después de edificar una torre nueva; la que se efect u ó siguiendo los planos y dirección del arquitecto D. Lázaro de Ainsera , vecino de Azpeitia. A esta obra sucedió la de las fachadas déla misma iglesia, siguiendo los planos de un baile , que creemos fuese el mismo hermano Marcos de Sta. Teresa , carmelita descalzo, á quien el ayuntamiento comisionó en 1730 para reconocer la obra. En aquel tiempo, y con el mismo género de arquitectura, se levantó también la torre de San J u a n , cuya iglesia debió su origen á mediados del siglo XV á Juan López de la Puente. En ella nada hay de notable , como no sean los restos del cuerpo de San Bonifacio, mártir, que á principios del siglo pasado trajo de Roma el P. Manuel Joaquín Ortés de Velasco , j e s u i t a , que algunos titulan predicador del rey. Nada tampoco ofrecen de particular las dos e r m i t a s , una á corta distancia de la v. sobre el ¡mL. camino de Bilbao, dedicada á la Magdalena, y la otra á San Sebastian eu la cúspide del elevado pico de Colisa. Una y otra sin embargo, merecen llamar la atención por la antigüedad, que no remonta al año de mil ciento y once, como se lee en este art. del Diccionario de las tres Provincias etciudad d é l a de San Sebastian, sino á tiempos muy posteriorc-;, y es bastante. Por que la de San Sebastian exist í a ya con rentas y mucha consideración en el año de 1453, en que el célebre oh. de Burgos D. Alonso de Cartagena la unió para siempre á la iglesia de San Severino. La de la Magdalena , aunque también existia en el mismo siglo, y que se sabe haber sido fundada por una muger, por las pretensiones que á principios del siglo XVI tuvieron los comendadores ó religiosos de San Lá;aro, se infiere que pudo ser una de aquellas leproserías que en lo a n l . , cuando la lepra era mas común y se la miraba como castigo del cielo, se establecieron fuera de los pueblos. Para el servicio, asi de jas iglesia corno de las ermitas , hay en Valmaseda un cabildo de 8 beneficiados que deben ser patrimoniales, y obtener los beneficios por concurso ante el ob. de Santander ó su sínodo, y desempeñan después alternativamente todas las cargas del ministerio pastoral. Entre las personas señaladas que formaron parte de tan respetable cabildo, se han contado en menos de un siglo al lllmo señor D. Martin Delgado y la Piedia, ob. de Valladolid , en donde falleció en 4753; al muy Iltre. señor D. José Antonio de Arecbe, magistrado intégérrimo, que fue beneficiado antes de ser oidor de Filipinas, fiscal de la audiencia de Méjico, visitador general de todos los tribunales de Justicia, y superintendente general y subdelegado de Hacienda de los vireinatos del P e r ú , Chile y Provincias del Bio de la P l a t a , del consejo de Indias, e t c . , que falleció en Bilbao en 1798, declarando en su testamento, que las casas que dejaba en esta v. y e n B o r t e d o las habia heredado de su padre, porque otra cosa tal vez no se creyera; y al lllmo. señor D. Manuel Gómez de las Bivas , actual a r z o b . d e Zaragoza. Solo hay en Valmaseda en el dia un hospital muy reducido.

Consta que también existia en el siglo XV . y que en su origen fue destinado como tantos otros al hospednge y albergue de los peregrinos. Su administración está á cargo del cabildo ecl.. que por medio de uno d e s ú s individúes distribuye sus escasas rentas en socorros domiciliarios en dinero á unos y en costear las medicinas á o t r o s , acogiéndose solo á los que por falta de asistencia ú otras causas no pueden permanecer en sus casas. En este si-lo , sin hacer mención de otros bienhechores ant. son dignos de la grat i t u d general, D. José Antonio de Beti , que le dejó , aunque después han sido reclamados por sus h e r e d e r a . cinco ó seis mil duros que valian sus bienes , y D Manuel de Cari a ga , hijo de Valmaseda y vcciudad de la Habana, que en 4848 le ha legado también 4,000 duros Ademas de estos y otros benéficos valmasedanos , que por la brevedad omitftimos , hubo otros en lo a n t . , especialmente en el siglo XV, que tuvieron mny presentes á los pobres. Entonces veíamos que al paso que se fundaban memorias y aniversarios en la i g l . , era muy común acompañarlos de otra tanta limosna ó de comidas en los mismos dias para los pobres. Pero desde la segunda mitad del siglo XVI, y principalmente en el XVII, se advierte mucho empeño en fundar capellanías, pasando de 30 las que hubo en Valmaseda , alguna de las cuales lo fueron por hijos de ella que fallecieron en América.

En medio de eso, sin embargo, es digno de memoria Juan de la Puente, que por su testamento otorgado en 4555 eu Arica, jurisd. de Arequipa, ademas de varios legados para la reducción y conversión de los indios, y para las iglesia y ermitas de Valmaseda, mandó 400ducados de oro, para que en ella se emplearan todos los años en trigo por julio o cuando valiese mas b a r a t o , y se repartiera á las viudas, huérfanos y pobres necesitados al mismo precio cuando valiese mas caro. A D. Francisco Ortés de Velasco, que aunque natural del contiguo L. de Aedillo en Mena, dejó por su testamento otorgado en el año de 1600 en Cartagena de Indias, un pósito de 100 fan. de trigo , para ayudar á los labradores al tiempo de la sementera; ademas de otras limosnas y piadosas fundaciones para pobres y parientes, que hoy dignamente administra el señor D. Iñigo Ortés de Velasco, marqués viudo de la Alameda; y á Juan de Elguer a , q u e por su testamento, otorgado en Valmaseda en el año de 1608, ordenó, que el producto de una media casa que tenia en Bilbao se repartiera anualmente en pan á los pobres. A tan benéficos valmasedanos , agregaremos á Juan de la Piedra, no porque en su testamento, otorgado en Panamá en el año de 1643 mandara fundar el conv. de monjas de Sta. Clara, que en el dia existe en Valmaseda , sino porque de los 3,000 ducados de renta que les dejó, mandó que se separaran 200 para un preceptor y 150 para el r e pasante que le ayudase á enseñar gratuitamente la gramática , y que se admitieran 8 religiosas indotadas, tomadas de entre sus parientes y las hijas de vecino, á las cuales diera la comunidad 200 reales anualmente para gastos estraordinurios.

A Juan de la Piedra seguirán D. Francisco de la Puente Verástegui, caballero de Alcántara y vecino de Sevilla , que en 1664 mandó el quinto de sus bienes, que pasó de 6,000 pesos á la iglesia de San Severino; el capitán [). Martin de Asunsolo , que de la misma ciudad de Sevilla y de la de L;ma. hizo varias remesas de alhajas de plata y temos para la misma iglesia, y entre ellas una lámpara de plata de cerca de 100 libras para la capilla mayor , y 300 pesos ademas para que con su rédito se alumbrase á D. Lucas de Hor casi t a s , que gasto 7,000 ducados en la obra y adorno del altar mayor, imponente en su género churrigueresco á 1). Agustín de Bado y Vedia que en el afio de 1693 en que fue alcalde , después de haber estado en Indias, donó á la iglesia una custodia, un frontal de plata maciza para el altar mayor, una silla de respaldo torrada de lo mismo, un palio con ocho varas forradas también de plata , cuatro cálices, un terno de oro y otras cosas; al capitán D. Miguel de Villa, veo. de Uuaiícavelica, que en 1699 envió una custodia y 1,100 pesos para una memoria al capitán don Francisco de Herv.oso, que en 1696 envió de Lima una custodia grande de plata sobredorada, una cruz y otras alhaj a s á D. José de Horcasitas, tesorero general del reino, que en 1747 envió la imagen de Ntra. Sra. del Pilar , toda de plata, que está en el altar mayor al lllmo. señor Delgado, ob. de Yalladolid , que envió en 1752 un riquísimo terno de oro tejido en Toledo; y á D. José Larra/aba . veciudad

de Lima , en donde falleció en 175L. dejando ademas de una multitud de alhajas de plata para adorno del a ‘ t ar y monum e n t o , que todas pesaban 400 marcos de á 8 onzas , un riquísimo y muy completo terno de tisú de oro fabricado en León de Francia, etciudad PUENTES. Con razón puede envanecerse Valmaseda por sus puentes y caminos. Tres de los primeros tiene sobre el r. Cadaijua en el mismo límite de la v . , sin contar con los de los arroyos á la entrada y salida de la misma. La puente llamada Vieja , que servia para la antigua calzada, está situado

casi al estrémo S. de la v.. representando con un arco c e n tral muy elevado v otros dos muy pequeños á los lados la edad media, en que ni el a r t e ni el acarreo habían progresado todavía. No es posible señalar la época en que se const r u y ó , aunque de algunos documentos y noticias se infiere ser anterior al siglo XV. A principios del último, cuando antes de abrirse el camino de Orduña las lanas se trasportaban desde Burgos á Bilbao por Valmaseda, para «vitar á los carros la penosa subida de este puente, se habilitó y empedró un paso del r. por enfrente ¿el conv. de las monjas.

Viene luego el segundo p u e n t e , comunmente llamado Nuevo , que se edificó el año 1G69 en el centro de la v. y en donde habia unos pasos ó atrancos para el servicio de las h e redades, cas. y tenerías. Aunque con sus arcos mas bajos ya manifiesta algún adelantamiento en el a r t e , la pesadez de sus pilares y el mal enlace de sus arranques ofrece gran desventaja, de cualquier mcdo que se le compare con el tercer puente q u e , atendida su edad y comparada con la de los anteriores, podemos llamar novísimo. Edificóse en 1843 á la salida N. de la v. y para enlazar con ella el camino que á la sazón se abria para Bilbao. Lo bajo y ligero de sus arcos sin declive á la entrada ni á la salida, contrasta notablemente con la elevación de los otros dos pueBtes que desde él se observan solo le falta esperimentar las grandes y estraordinarias avenidas del Cadayua, .semejantes á la de 480L. Fuera de la v. al S. y no muy distante, se ha construido para que nada falte, en el ano 1848, otro puente de madera y cantería está destinado para el camino que abierto por la provincia de Álava hasta su térro., lo ha continuado la v. de Valmaseda en medio de tanta desgracia y atraso como la cupo en la pasada guerra civil y en la de la Independencia; no habiendo temido desprenderse hasta de 11,000 duros para construir la parte de su jurisd. y enlazar aquel camino con el que por ella pasa á Bilbao y Castro-Urdiales.

Estos desembolsos bien merecían llamar la atención del gobierno supremo hacia un pueblo no muy rico, cuando en otros opulentos se ha invertido casi enteramente un empréstito de 200.000,000 r s . con objeto de abrirles buenas c a r r e t e r a s ; mucho mas si se tiene en cuenta que Valmaseda contribuye anualmente con 33,000 reales para el rédito que le corresponde del capital que tomó á préstamo con dicho obj e t o . Lo demás relativo á caminos se halla en el art. del p a r t . judicial

(Continua en el original)

VALMASEDA

Part. judicial de entrada en la provincia de Vizcava, audiencia t e r r . de Burgos, ciudad g. d é l a s Provincias Vascongadas y Navarra , diócesis de Calahorra y Santander comprende 4 v . , 3 a n t e i g l . , 9 c o n c . , 6 valles, incluyendo los de Llodio y Oquendo (*) en t e r r . de Álava , y multitud de L., barrios y cas., que forman en la actualidad 18 ayuntamiento, t e niendo para suministrar el pasto espiritual á los h a b . 59 parr. Las dist. de los pueblos principales entre sí y de ellos á sus cap , asi como lo relativo á la riqueza , población y reemplazo del ejército de los mismos, aparece del siguiente estado de dist. y cuadro sinóptico. (Ver en el original)

SITUACIÓN’ Y CLIMA. Se halla situado este partido al O. de la provincia, disfrutando de clima saludable y templado, aunque húmedo y lluvioso, como el general de Vizcaya los vientos reinantes son principalmente el O., NE, y S . , aunque en las cañadas y profundos valles se sienten de rechazo otros, cuando sopla alguno de aquellos.

TÉRMINO. Coníina por N. con el de los L. de Agüera y O t a ñ e s , que son déla junta de Sámano y p a r t . judicial Se Castro- Urdiales en la provincia de Santander, y siguiendo como 2 leg. por la costa del mar Cantábrico entra por la barra de Portugalete en el r . Nervion ó Ibaizabal hasta encontrarse con la embocadura del Cadagua; sirviendo en toda aquella estension de lím. entre los p a r t . de Bilbao y el que describimos por E. linda con la anteiglesia de Ceberio y valle de Orozco, que pertenecen al juzgado de Durango, y con Amurrio, cabecera de otro en Álava por S. toca con la tierra de Ayega y valle de Mena, en que aquella se comprende, y son del partido de Yillarcayo, provincia de Burgos; y en fin, por O. t o c a p r i m e r o c o n l a m e r i n d . d e Montija, que corresponde también al último citado p a r t . , y después con Soba y Ramales , que son del de este último nombre, provincia de Santander.

De modo que reasumiendo, tenemos que al part de Valmaseda lo cercan por N . los de Castro-Urdiales y Bilbao; por E. los de Durango y Amurrio; p o r S . el de Villarcayo, y por O. el mismo y el de Ramales.

No es fácil señalar la dist. en horas que hay e n t r e los puntos mas estremos del partido, atendiendo á su t e r r e no montuos o , dentro del cual á pesar de su gran desigualdad se han abieíto espaciosas carreteras asi es que desde Portugalet e , punto sept. mas dist. déla cap. del partido por esta parte, hasta el puente de Arla, que es el mas austral y divisorio de la provincia de Burgos, se puede ir en poco mas de 5 h o r a s ; en t a n t o que desde Miravalles y Llodio á La Nestosa, que son l o s 2 estremos oriental y occidental, se gastan mas de 12 horas, aunque solo se cuentan sobre 9 leg. Esta diferencia de diámetros y de tiempo para correrlos es todavía mas n o t a b l e , si en vez de tomar por punto de partida á Portugalet e , nos fijamos en el verdaderamente s e t . , que es el Son ó Somo de Samano, desde cuya cima ó cúspide, que sirve no solo de lím. á este partido y al de Castro-Urdiales, sino á las provincia de Santander y Vizcaya, hasta el puente de Arla, d i visorio de la de Burgos, apenas se cuentan 3 1/2 horas. Asi reduciendo á un diámetro medio el de los estremos, se p u e de computar como de 4 horas de dist. de N . á S. y mas de doble de E. á O. y como la cap. no se halla en el c e n t r o , se causan graves perjuicios á los hab. por razón del tiempo que se pierde acudiendo al j u z g a d o ; si bien no son tan considerables como los que sufrían antes de la creación de este en 1841, en cuya época sin embargo estaba ya planteado el Reglamento provisional para la administración de justicia, que corrigió muchos abusos.

MONTES Y SUS ACCIDENTES. NO hay en todo el p a r t . , en medio de ser t an quebrado , una cordillera ó montaña que pueda decirse principal. Sise esceptúala loma ó monte del Ordunt e , que por el alto de Cabrio fuera de este partido se enlaza con la Peña de Orduña, prolongada por aquella parte hasta las montañas de León y Asturias , todas las cumbres, picos y montes están aislados; no siendo en realidad mas que fracciones mas ó menos altas y prolongadas de una masa que allá en los remotos siglos hubo de estar unida y compacta, y que el paso continuo de las aguas ha dividido y a p a r t a d o , formando entre pedazo y pedazo, que son hoy los montes, unos profundos barrancos que constituyen los valles y vegas. Est a masa asi dividida y fraccionada, ó sea los picos que la s e ñalan , considerándola con admiración desde_algunos puntos de la elevada y sorprendente Peña de Orduña, se presenta alguna vez como un mar agitado. ¿Habrá sido por ventura dicho peñasco, que parece una muralla de muchas leg. de e s tension , el término del mar que entonces inundaría esta c o marca?

No podemos dar solución á esta duda que requiere mas detenida y científica observación; contentándonos con indicar, que en la espresaila peña se advierte hacia el N. la misma degradación y estrago que generalmente en las de e s t e partido, asi como la misma dirección de O. á E. y el estar igualmente levantada por el N. é ¡acunada hacia el S .

Desde la guerra de la Independencia data principalmente la ruina del arbolado de monte, consumada durante la última civil que terminó en Vtrgara. Esta pérdida sin embargo pudiera considerarse compensada, si solo atendiéramos a la mayor propensión que ahora se nota á la agricultura y á roturar t e r r . incultos; mas la aspereza y desigualdad de e s tos pone coto al ansia de estenderse que pudieran tener los labradores, ademas de que para ciertos usos y necesidades son indispensables los árboles y sin ellos vendria abajo la única ind. que alimenta el partido Para su fomento no basta que los propietarios vayan replantando los árboles, porque sobre haber pocas personas que pueden dejar sus capitales por muchos años estacionarios, el método de hacerlo por medio de viveros y trasplantos es dispendioso, y tiene muchas quiebras. Asi es que no faltan hombres entendidos é i n t e r e sados en el bienestar y mejoras del p a i s , que preferirían que la naturaleza funcionase libremente, con lo cual creen que el arbolado no seria tan raquítico como en el d i a , y que las hayas, robles,encinas y varios arbustos llegarían á ser g i gantescos y útiles hasta para construcción naval, cuando en la actualidad apenas sirven para el carboneo. También mejoraría el arbolado el sistema de cerramientos, si pudiera adoptarse; pues son crueles enemigos toda clase de ganados, las quemas de montes para hacer carbón, tan frecuentes en el partido, y otros varios que seria inoportuno referir. A pesar de todo se cultivan ademas de los frutales el roble común, el castaño de comer, el haya común y el nogal; el L.° por la madera y carbón; el 2° por la madera y el fruto después de ingertado y por el carbón aunque se aprecia poco ; el 3.° por su carbón que compite con el de r o b l e , y el 4.° por la madera y el fruto. Se reconocen también algunas especies espontáneas de árboles y arbustos, como el quercus ylex y el quercus cerri de Lineo; el abedul, tan apreciado en Alemania y otras naciones; el abedulillo ó carpe , el aliso c o mún , el de hoja plateada, el fresno coman, el acer campest r e ó común, el platanoides de hoja de parra , el peral silv e s t r e , el cerbal de los cazadores, el tejo común, la sabina, e l l e n t i s c o , el a c e b o , el níspero, el espino albar, el ciruelo silvestre, el saúco, el sauce blanco y el mimbre; haciéndodose mucho consumo de los dos últimos. Entre las plantas que abundan á orillas del Cadagua, se encuentra el homecillo ó lúpulo, que si se cuidara con esmero en los t e r r . b a j o s , inmediatos á aquel y otros r . del p a r t . , pudiera ser muy productivo en estos tiempos, en que t a n to se ha propagado el uso de la cerveza y hay que traer de fuera la flor i n d i s pensable para fabricarla.

TERRENO. ES en estremo desigual, y por esta causa no puede prosperar gran cosa la agricultura, á la que la n a – turalezagha puesto un límite muy reducido. El cultivo se halla muy fraccionado , y cada labrador por lo general está situado cerca del sitio en que encontró alguna poca tierra ó mejor echada ó muy profunda; teniendo en cuenta lo d e s templado del clima, que le hizo fijar su morada al lado de la t i e r r a , que habia de trabajar para su alimento. De aqui el origen de las caserías y de la gran división de la propiedad t e r r i t o r i a l , cuyo sistema de arriendos es sumamente variado. Pero sus hab. no aventajan , ni siquiera igualan á los de Guipúzcoa y ciertos pueblos de Vizcaya, que tienen sus tierras de la misma naturaleza que las de este partido; c a l i z a s , pizarrosas y areniscas, destinadas á las mismas prod. No obstante , debe tenerse en c u e n t a , que las a r c i llosas, de cuya clase participan generalmente, son tan unidas y compactas, ó t an frias, como vulgarmente se dice, que necesitan de mucho abono para que den paso á las a g u a s , y las raices puedan estenderse. En donde la cal abunda, ya suelen algunos beneficiarlas con e l l a , asociándose para sacar la piedra y cocerla; otros roturan pedazos de montes comunes, rozándolos en invierno, quemando lo rozado por julio y agosto, y esparciendo las cenizas a n tes de sembrar el t r i g o ; y por último, el estiércol del ganado en los establos, que se consigue echándole paja , noja, argomas, heléchos y brezos para cama, es un escelente abono. La laya y otros instrumentos agrícolas del pais , asi como la alternativa de cosechas, mejoran bastante las t i e r r a s .

Ríes. Los r . , que comenzando por el E . , fraccionan la superficie del p a r t . , s o n el Nervion, llamado también Orduña , que nace, como casi todos los o t r o s , en la peña de este nombre y no lejos de la ciudad que se lo da pasa por muy cerca de e l l a , y después de atravesar el t e r r . de Saraeho, Amurrio y Luyando, antes del cual se le incorpora por la izquierda el ¡zoria , entra en Llodio , donde se le j u n t a por la der. e l r . que vieue de Orozco; mas abajo y siempre corriendo al N., recibe por la izquierda al r. Belante, procedente de Zoilo, y después de cruzar los tcrm. de Miravalles, lleca á San Miguel de Basauri en el partido judicial de Bilbao , donde se confunde con el Ibaizabal ó A ervion, que navegable desde la última citada v . , desemboca á 2 leg. de ella en el m a r , bañando por su izquierda á Baracaldo, Sestao y Poitugalete.

El r. Gordejuela ó de las Herrerías, se forma de tres r i a c h . , que nacen fuera del partido y al pie de la tantas veces nombrada Peña de Orduña, siendo su caudal aun reunidos Eoeo considerable el primero viene de tierra de Ayala de . á O., y pasando por Llanteno, cuyo nombre suele dárs e l e , se j u n t a mas abajo de Arciniega con el segundo, que proceed del valle de Ángulo, y á poco de su unión, pasa al de Gordejuela, en cuyo valle y sitio denominado Allende, se reúne el tercero , que nace en el valle de Tudela y corre por San Pelayo y Arza en la tierra de Ayega; asi confundidos y en dirección de S. á N., después de recibir por der.

el r i a c h . , que teniendo su origen en los montes de Yermo en Oquendo, pasa por Zaldo, cuyo nombre toma, se juntan en Sodupe con el r. Cadagua. Este, que es el mas caudaloso é importante por las ferrerias, martinetes y molinos á que da movimiento, suele llamarse también de Salcedo ó Salcedon, por atravesar el ant. valle de este nombre, dividido hoy entre los. de Zalla y Güeñes, y aun no falta quien le denomine, especialmente en escritos y relaciones militares, r. de Valmaseda nace en el valle de Mena y L. de Cadagua, engrosándose muy luego con algunos riach., que recogen bastante agua el primero viene de mas arriba de Leciñana, sigue por Irús y Vivanco con el nombre de Hijuela, y se junta con el Cadagua en Villasuso mas adelante y también por la izquierda se le incorpora debajo de Gijan o , el que por recoger las aguas de la loma y montes de Ordunte, lleva este nombre ; y por último, junto al mismo puente de Arla, le entra otro riach., que denominaremos de Barcena, por venir de la ald. asi llamada, que está mas arriba del Berron, en el mismo valle de Mena en jurisd. de Valmaseda, cuyos muros baña dejando la v. á la izquierda, se refuerza por una y otra orilla con varios arroyos, cuyo rumbo y origen manifiestan los barrancos y hondonadas que forman; sucediendo lo mismo en los valles de Zalla y Güeñes, en donde y lugar de Sodupe, se aumenta con el Gordejuela ó Angula desde que sale de Güeñes mas abajo de la Cuadra, sirve delim. á este partido y al de Bilbao, hasta confundirse en su ria mas allá del ant. convento de Burceña, y junto á la t o r r e , hoy tan famosa de Luchana , todo en la anteiglesia de Baracaldo, por la cual cruza el pequeño r. de GaUndo, que entra también en la espresada ria. Siguiendo al Cadaua y caminando al O., sucede el r., que en la última carta e Vizcaya llaman de Somorrostro; en Somorrostro, de Sopuerta; en Sopuerta, de Labarrieta ú Olabarrieta; aqui, de Arcentales; en este lugar, de Saldoja, y que nosotros llamaremos de Cobaron, por nacer en dicho paraje al N. y casi al pie de la colina, entre la jurisd. de aquel valle y la de Valmaseda aumenta su caudal en Sopuerta 4.» y por su der. con otro riach., que nace en el L. de Avellaned a , y luego por izquierda con otro, que bajando de los montes de Tremoral y Saldamando , pasa por Labaluga y entra en Galdames, donde reforzado por su der. con el que viene del monte de Tarabolo, se introduce en jurisd. de Somorrostro á desembocar en el mar de Pobeña, dependiente de San Julián de Muzquiz, observándose en él la marea como cosa de 3/4 de leg. hasta la ferreria de Santelices. Algo mas delante y en la misma vertiente setentrional de Colisa Ír monte de la Tejera nace el r. de este nombre, que en Molinedo junta ya agua para mover una ferreria en el inviern o ; sigue por Villaverde y Trucios á unirse con el Agüera, que como el primero pertenece á Castro-Urdiales, por cuyo partido desemboca en ef Océano Cantábrico. Viene luego el r. de Carranza, formado de varios otros, y que por ef parage de su nacimiento llamaremos de Sal-viejo, por ser el punto mas central y de mas lejano curso refuérzase por su der.

con otros 4, y por su izquierda con otros tantos, cuyo origen y dirección señalan las hondonadas, y entra con poco caudal en verano y abundante en invierno en el L. de Gibaja, partido

j u d . de Ramales, donde confundido con el Ason, pierde su nombre. Nace , en fin , el último r. al N. del monte Cabrio, y desde su naci miento hasta La Nestosa, sirve de limite entre este p a r t . y el de Bamales, en cuyo pueblo se incorpora primero con el r . Soba, y luego con el Ason ya mencionado, que entra en el mar por Santoña.

Picos. Entre los citados r. hay algunos puntos rápidamente elevados, no tanto sobre el nivel del mar como sobre el lecho de los mismos r. y los t e r r . mas cercanos; demostrando su diferencia de altura la facilidad con que en tiempos lluviosos, ó cuando baja la temperatura , aparecen cubiertos de nieve. Entre el N ervion, Nerva, Cadagua y Gordejuela está dominando á Sodupe y á la Cuadra el escarpado Gallarraga, de nombre tan a n t . , como que se le menciona en el privilegio de los votos de San Millan, aplicado al r. Cadagua que en ellos aparece el primero de Vizcaya; á su frente y como manifestando que en su origen y antes de que las aguas los dividiesen, se alzaron á un mismo tiempo, se presenta magestuoso el Ereza en la jurisd. de Galdames y entre el Cadagua, el Nerva y Cobaron entre estos mismos r., casi á la orilla del mar en Somorrostro, se encuentran los dos picos de agradable perspectiva denominados Serantes el Grande y Serantes el Chico, y de forma perfectamente cónica, especialmente el mayor, lo cual indujo á Bowles á creerlos de origen volcánico; pero cuyo error ha sido corregido por el célebre Cohete en su Beconocimiento geológico de Vizcaya, donde se asegura, que no hay en ellos ninguna roca plutónica ó de origen volcánico, y que hasta la forma cónica con que aparecen de lejos es una ilusión óptica entre los r. Cobaron y Tejera se presenta bien elevado el Llangon; y entre el Salviejo, el Ason y riach. del Prado se encuentra el alto de Ubal, prolongado hasta Guardamino, que como todos los referidos tiene que ceder la preferencia al famoso y despejado pico de Colisa, de que se habló en su particular art. (V.). AGUAS MINERALES. La abundancia de mineral de hierro que de varias maneras esparcido se halla en el t e r r . , junto con la poca solidez y densidad de las peñas esquistosas y areniscas, pudo originar las muchas fuentes ferruginosas que nacen por todas partes y se llaman vulgarmente de oro, ya por el lustre dorado que presentan en la superficie, ya por el sedimento amarillo subido que dejan por donde corren.

Aunque se las llama minerales, y lo son en realidad, ningún uso se hace de ellas en la medicina, y solo de vez en cuando aparece algún aficionado, á quien no desagrada su sabor metálico, y si por casualidad le desobstruyeron mas por la cantidad que por la calidad, atribuye á tal ó cual fuente de que bebió, virtudes que no tiene, y se constituye su panegirista. Esceptúase de esta regla el manantial de aguas termales que á fines del último siglo ó principios del actual se descubrió en el L. de Molinar, perteneciente al valle de Carranza, y cuyo crédito aumenta de dia en dia.

Las dificultades que ofrecía su nacimiento en el lecho del r., cabalmente en donde mas caudaloso corre en todo tiempo, comenzaron á vencerse por una compañia de benéficos carranzanos establecidos en esta c o r t e , que deseaban facilitar el uso de las aguas á los dolientes, y al valle en que nacieron la utilidad consiguiente. Hoy continúa esta operación solo y de su cuenta í). Rafael de Guardamino, carranzano también. La madre del r. se halla ya ensanchada y apartado de ella el manantial por medio de una fuerte muralla, en términos, que aseguradas las aguas de aquel, se las puede distribuir en mas cómodos baños, de lo que se está ocupando su propietario el Sr. Guardamino. Sin embargo, como su fama ha cundido y con razón para curar dolores reumáticos y nerviosos, mas de 600 personas venidas hasta de |a corte han concurrido en el pasado año 1848 ; indicio cierto de las muchas mas que acudirán cuando el camino, los baños y el hospedage lleguen al punto á que aspira el propietario.

Estas aguas se colocan por los inteligentes en la 4.» clase con la denominación de salinas; lo cual no significa que lo sean porque solo contengan la sal marina en disolución, como las aguas de que se estrae la sal común, sino porque contienen otras que obran de distinto modo sobre la economía animal, y pueden ser varias y de muy diferente especie. Su temperatura es de 34° según el análisis practicado ea 1831 por D. Higinio de Arenaza, boticario del hospital de Bilbao, el cual dio el resultado siguiente •.

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