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PALACIO REAL (HISTORIA DE MADRID)

. Entre los grandiosos monumentos artísticos que h an erigido en la capital de España los monarcas de la dinastía r e i n a n t e , merece particular atención, y es sobre manera honroso á la memoria de aquellos soberanos, el magnífico palacio construido á mediados del pasado siglo en el estremo occidental de la p o b l . , sobre la misma área en que se levantaba el famoso y vetusto Alcázar de Madrid.

Oscura es la historia de e s t e notable edificio, obra del tiempo de los moros según unos, de Alfonso Visegun otros, y de incierta fecha según varios mereciendo mayor aprecio entre opiniones t a n diversas la del señor Llaguno , que fija la fundación del mencionado alcázar en el reinado de Don Pedro. La sana crítica de que estaba dotado aquel distinguido escritor, los curiosos datos que á fuerza de indecible trabajo llegó á reunir en sus noticias históricas de la arquitectura española, y la circunstancia de haber hecho un estudio particular de la»vida del r ey Don P e d r o , cuya crónica ilustró con eruditas notas, son muy suficientes motivos para que se prefiera á otros pareceres el del espresado autor. Según el mismo, sufrió un incendio el edificio que nos ocupa, en tiempo de Don Enrique II, y consta por Quintana y Pinelo que en 1389 León V, rey de Armenia, como señor dc Madrid reedificó las t o r r e s del deteriorado alcázar, al cual parece que dio alguna forma de palacio Enrique III por los años de 1405; y» para depositar en él los tesoros que hizo restituir á los g r a n d e s , levantó nuevas torres (de buena estofa* como dice Mariana, en cuyo tiempo existían. Beinando Juan II se consagró la capilla del edificio mencionado, el dia 1 ° de enero de 1434, por Don Gonzalo de Celada, obispo de Calcedonia, según lo espresaba un pergamino que habia en un arca de reliquias, la cual se hallo ai renovar la citada capilla en 1543, en cuyo año se coloco dicha arca en la pared al lado del Evangelio ; noticias que hemos tomado con o t r a s muchas que en esta reseña insertamos de los manuscritos que posee la respetable Academí de la Historia. .

Arruinó parte del regio alcázar madrileño un terrempt acaecido en 1466 , según el señor Llaguno, y le reparo y mejoró Enrique IV, quien residió en él largas temporada y falleció en el mismo en 1474. Con t a n t o s aumentos y re» paraciones el alcázar de Madrid, situado entre precipicios | cuestas y asegurado con varios cubos y torreones, ‘ l e ?

ser una imponente fortaleza, cuya importancia se d e ( T j a S de la obstinada resistencia que a su abrigo hicieron..a tropas de la reina Isabel la Católica , mandadas por el uiiq del Infantado, los partidarios de Doña Juana la Beltranej , los cuales para defensa del interesante fuerte P » s , e r . °» presidio y con abundante provisión de armas y basun tos 400 hombres valerosos, escogidos entre los mej ^ que su parcialidad seguian. Dueño el duque de la v . , o – y aisló con una pared el alcázar , del qne se hizo entrega á la reina Isabel al cabo de dos meses. Figuró igualmente el edificio de que hablamos en la guerra de las comunidades, en cuya ocasión fue sitiado por los madrileños , que se l e vantaron á favor de aquellas. Hallábase ausente el alcaide Francisco de Vargas, y su muger defendió heroicamente el codiciado alcázar, que al fin se rindió por falta de víveres; encontrando en él la comunidad al ocuparle 20,000 picas, dos cañones gruesos y otras armas que menciona el h i s t o riador Sandoval. Habiendo llegado a Madrid el emperador Carlos V con cuartanas, sanó á poco tiempo, y tomando afecto á esta v. por lo saludable de su clima , determinó a l gunos años después reedificar y ampliar el alcázar. Era e s te mas bien una fortaleza que un verdadero palacio, y apenas poseía mas terreno que el de su perímetro; cercándole por el E. varias casas de la p o b l . , algunas de ellas miserables; por N. y O. cuestas y precipicios, y por el S. la parroquia de San Miguel, que era pequeña pero muy a n t i g u a, y estaba delante de la puerta del alcázar; por «lo que fue demolida para llevar á cabo las obras proyectadas por el Emperador, trasladándola con el título de San Gil á un punto inmediato.

Se renovó la capilla é hiciéronse dos t o r r e s , varias h a bitaciones y patios cou galerías de columnas, sobre las que volteaban arcos, en cuyos lunetos habia escudos dé armas imperiales y sobre las puertas la siguiente inscripción Carolas V. tiisp. Rex. Rom. Imp. Dirigieron alternativamente las espresadas obras desde el año de 1537 el célebre Covarrubias y Luis de Vega, quien siguió por si solo al frente de las de Madrid.hasta el año 1562; pasando el primero á continuar el alcázar de Toledo.

Hallábase el de Madrid bastante adelantado , cuando en 1543 el Emperador salió de España, dejando por g o bernador del reino á su hijo el principe Don Felipe; este prosiguió con particular empeño las comenzadas obras , y compró los terrenos que eran necesarios para hacer plazas, jardines, parque y caballerizas; comprendiéndose en dichas adquisiciones, para las que contribuyó la villa con 536,000 maravedises, el Campo del Rey, que asi se llamaba el espacio comprendido entre el alcázar y la puerta de la Vega. Varias cartas escribió Felipe 1! á Luis de Vega sobre las obras del alcázar, espresando, en la que le dirigió des- , de Toledo en mayo de 1561, que habia determinado ir á Madrid con su casa y corle, y quería hallar todo concluido en su palacio. Prueba la indicada carta que la corte no vino á Madrid en 1560 como se ha creido, sino después como aseguran Quintana y Pinelo, aunque no están conformes en el año. Hizo Felipe II e n t r e otras cosas una galena en la fachada del O. v Varios salones magníficos. Continuaron embelleciendo el alcázar los monarcas austríacos, valiéndose ue Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Juan Gómez de Mora, Alonso Carbonel, Juan Bautista Crescenti, marqués de la Torre y otros hábiles arquitectos. Escasas son á la verdad las noticias que se conservan del alcázar ó palacio en que residieron los monarcas de la dinastía austríaca; Pudiéndose únicamente asegurar, que la capilla real se hallaba pintada al fresco por Lúeas Jordán y (¡ue en un gabinete de una de las t o r r e s , pintado también al fresco por Becerra, se conservaba una estantería de nogal tallada, en la que Felipe 11, muy inteligente en arquitectura, guardo cuidadosamente los diseños de e s t e alcázar, los del E s corial^ otros que se salvaron como aquellos del incendio ? n ^J34, y después desaparecieron por descuido. Consta igualmente que la fachada principal, hecha de sillería en el primer tercio del siglo XVII, era estensa, suntuosa y de buen gusto, y miraba al S. como la primitiva del mismo alcázar y •a del actual palacio las otras fachadas, á pesar de sus a n tiguos cubos, nada vahan, unas paredes eran de tierra, otras ae argamasa, sin orden ni simetría en los h u e c o s , pisos y r v e s t a n Q , o aquel edificio muy lejos de merecer los desmedidos elogios que de él hacen el maestro Juan López . e Hoyos y Quintana , sin q u e dejara de ser por muchos t í tulos interesante.Tenia suficiente estension para contener en su recinto, ademas de las habitaciones reales, varias dependencias delEstado como los Consejos de Castilla, de Aragón, de 1 l r í * ^ ‘ ^ 6 l t s m a > ^ e Glandes y de las Indias y las secretarías del despacho, que estaban en los aposentos bajos, llamados covachuelas. En 1622 se abrieron unas ventanillas que se llamaban «escuchas» y servían para que el r ey oyese las decisiones de los consejos; noticia que el señor Mesonero h a lló en un documento del archivo de Madrid , y dio á conoceren suapreciablé.WamtaZ. Las magníficas casas con balcones dorados que formaban la plaza y las tiendas que habia en los palios del palacio, de que habla Alvarez y Colmenar, y otras noticias que inserta en su estensa obra impresa en lengua francesa en Amsierdam, son otras tantas fábulas con que quiso adornarla; pues consta por algunos dibujos antiguos que en la plaza del S. solo se hallaba el cuartelillo que se está demoliendo al presente. Según la vista que da el citado Colmenar del patio del alcázar , y que h a y algun dato para creerla e x a c t a , estaba construido bajo aquel e s tilo del último período de Carlos V , que Ponz g r a d u a do seco, hablando de otros edificios de la misma época, en los 3ue la arquitectura se habia despojado dc la gala y riqueza el gusto plateresco ó sea del renacimiento, y no había llegado á laelegancia del reinado de Felipe IL. E x i s t e l a d e s c r i p – cion del relicario que ocupaba un oratorio debajo de la capilla real delespresado alcázar, el cual estaba adornado con 26 columnas de mármol de San Pablo, 12 ángeles, 6 virtudes y otros tantas pirámides, todo de bronce. Las reliquias eran mas de-700, y estaban repartidas en t r e s altares y adornadas y guarnecidas de diamantes, perlas y toda clase de piedras preciosas de incalculable valor. Entre las mencionadas r e liquias habia 32 insignes, á cada una de las cuales señaló rezo propio en 1721 el duque de Abrantcs, obispo electo de Cuenca, en virtud de facultad del patriarca. Este riquísimo rélíquiario, que ;c redujo á cenizas en el incendio de 1734, merece particular mención , por la circunstancia de ser la única parte del ant. alcázar que llegó á tener descripción impresa, de la que no hablan los autores que se ocupan de aquel edificio, por lo r a ro que es hallar ejemplares de ella.

Una sola particularidad falta espresar antes de concluir esta reseña histórica, lisie alcázar. si bien por su e s t e r i o r , esceptuando la fachada del S., la t o r r e que llamaban de Carlos V, y otra que se levantó al mismo tiempo que la i n dicada fachada, cía feo y de ningún mérito ; se hallaba interiormente enriquecido con bellísimas pinturas y otros adornos exquisitos, y colocado entre los deliciosos jardines del Parque y la Priora. Mas por una de aquellas anomalías tan comunes en el h o m b r e , los monarcas que protegieron generosamente las nobles artes y emplearon los mejores artistas en adornar su morada, conformándose con el desaliño de aquel tiempo, en que las calles se veian cubiertas de inmundicia hasta el reinado del gran Carlos III, dejaban que su palacio se hallase en el estado que pinta el siguiente p á r rafo.

«Bien manifiesto está que por la p a r t e del N. (inmediat o al Real Palacio) transitan descubiertas todas las aguas «impuras que bajan de Madrid, cuyos vapores, que no se «puede dudar exaian y se introducen en él, es innegable sean «muy ofensivos.» Así hablaba el ingeniero José Alonso de Arce en las «dificultades vencidas para la limpieza y aseo de la corte», memoria que sometió á la censura en 1734 y e s t a ba en prensa cuando ocurrió el incendio del alcázar. Este suceso del que sin duda han quedado pocas noticias , como de todo lo relativo al antiguo edificio, cuya historia bosquejamos, ha sido con todo presentado basta ahora en las obras que de él h a b l a n , con mas oscuridad de la que en realidad hay. En primer lugar, los reyes no residian en el alcázar cuando ocurrió la catástrofe, pues basta leer las Gacetas de aquella época para saber (pie en el dia 14 de diciembre de 1734 llegaron del Pardo al palacio del Buen Betiro las p e r sonas reales, y continuaron en el todo el mes; habiendo ocurrido el famoso incendio el d i a 2 4 del mismo, nada hay que añir á lo e x p r e s a d o , como no sea que desde principios de 1729, que marchó la c o r t e a Sevilla,no volvió á estar habitado el alcázar por sus augustos dueños, pues cuando regresaron de aquel viageen 1733, se alojaron en el citado palacio del Buen Retiro, verificando lo mismo todas las veces q ue después vinieron á Madrid desde los sitios. Limítanse los historiadores á dar noticia, de que en la noche del 24 de d i ciembre de 1731, fue destruido por un incendioel alcázar de Madrid,sin espresarcircunstanciaalgunaparticular; suphendoalgun tanto esta falta la Gaceta del 4 dc enero de 4 /35 en la que se lee, que tan luego como se notó el fuego acudieron.tropas é infinitas gentes entre las que habia personas de distinción, religiosos e c t . ; mas por la violencia de un viento impetuoso que se levantó, no fue posible atajar el daño, lográndose um camente que no se comunicase el incendio a l a s casas de la población, que á la sazón las habia muy inmediatas, y que se pudiesen salvar el Santísimo , algunas alhajas, cuadros y tapices preciosos; lo que hizo menos sensible, dice la e s presada Gaceta, la pérdida de «tan insigne y ricamente adornado palacio.» Varios documentos auténticos que hemos t e nido á la v i s t a , entre ellos un memorial firmado por el patriarca, confirman la circunstancia de que un viento fuerte fue causa de que no se pudiese atajar el fuego.

No correspondiendo á la grandeza del rey de España el edificio del Buen Retiro, única residencia que le quedaba después de haber perecido el alcázar, formó Felipe V el proyecto de construir un palacio, que en estension y magnificencia aventajase á los mejores de Europa. A fin de llevar á cabo su idea, hizo venir á Madrid al abateD. Felipe Juvarra, natural de Mesina , muy conocido por las obras que inventó y ejecutó en Roma, Milán y particularmente en Turin.

Bajo la dirección del mencionado arquitecto y con arreglo á la traza que habia delineado, se hizo el precioso modelo de de madera que existe en el cason del Buen Retiro , y según el cual habia de ser el nuevo palacio un cuadrado con 4700 pies de línea horizontal en cada fachada, 23 patfosy34 entradas.

Todas las demás partes principales, accesorias y de ornato habian de corresponder á la grandiosidad del conjunto.

No habiendo suficiente área para tan vasto edificio en el sitio que ocupaba el antiguo alcázar, que era el punto elegido por el r e y , no fue posible por desgracia realizar los planes de Juvarra, cuya muerte acaeció a poco tiempo. Sucedióle I). Juan Bautista Saqueti su discípulo, natural de Turin,quien hizo nuevos diseños , acomodándose á los deseos del rey y apartándose mucho de la traza de Juvarra en los alzados, no solo en las proporciones, sino tambien en la decoración.

Al recordar el tristísimo estado á que llegó la arquitectura en el primer tercio del último siglo, y al ver que para levantar el nuevo y suntuoso palacio de Madrid, se buscaban profesores cn el cstrangero, no faltará quien crea que en España, enla patria de Herrera, en la cuna de t a n t o s artistas esclarecidos, era imposible hallar un solo a-quitecto, que no se hubiese dejado llevar de la corriente , y no participase del mal gusto que en su tiempo dominaba. Afortunadamente no es así al mismo tiempo que en Madrid dirigía un italiano el mencionado palacio, el brigadier español D. Juan Medrano trazó y comenzó el célebre y magnífico teatro de San Carlos de Ñapóles.

Volviendo á nuestro asunto, del que nos separó el deseo de vindicar el nombre español, decimos, que habiendo sido aprobado el proyecto de Saqueti, so dio principio á la construcción del actual palacio, cuya primera piedra se puso con mucho a p a r a t o , habiéndose espedido al efecto una realorden para que la bendijese D. Alvaro de Mendoza, arzobispo de Tiro, quien asistió al acto dc la colocación procesionalmente con la capilla real. En la tarde del segundo dia de Pascua florida á 7 de abril de 4 738, no 37 como dicen algunas obras, se fijó la espresada piedra que es de granito ó sea berroqueña en el centro de la fachada del S. á los 40 pies de fondo, contados desde la superficie de la plazuela.

El marqués de Villena duque de Escalona, en nombre de rey, introdujo una caja de ¡domo, que contenia monedas de oró, plata y cobre de las fábricas de Madrid, Sevilla, Segovia, Méjico y el Perú en un hueco de la referida piedra, eii la que está grabada la siguiente inscripción Aedés Maurorum quas Henricus IV composuit. Carohis V ampliftcavit. Philipus III ornavit. Iqnis consumpsit octavo Kalendas Januarii Auno MDCCXXXIV. Tándem Philipus V spectandas restituit oeternilah Anno MÜCCXXXVIIL. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

SANTO TOMÁS (HISTORIA DE MADRID)

(Supremo Tribunal de Guerra y Marina).

La incomodidad que sufrían los religiosos enfermos del conv. de Ntra. Sra. de Atocha, por e s t a r í a n d c ¿ – viado de la v. , inspiró al bachiller Sto. Domingo y á Doña Ana de Artiaga su m u g e r , la idea de proveer á su remedio, á cuyo efecto legaron algunos bienes á dicho conv.

bajo ciertas condiciones, ordenadas á este efecto. Muerto el primero, tuvo necesidad su muger de cumplir lo mandado, f en su consecuencia dio 400 ducados y unas casas j u n t o á a iglesia de San Salvador, para que en una de ellas se leyese una’ lección de teología y dijesen ciertos aniversarios. La orden aceptó cl legado, y como la casa de la difunta no era á propósito, compraron otra con su precio en la calle de Atocha, que sirvió de base al conv. de Sto. Tomás, que hoy vemos al núm. 4 de dicha calle, en donde pusieron un vicario, el procurador general de la provincia, un lector y otro r e ligioso.

En esta forma estuvo algunos a ñ o s , hasta que por eí de 1583 , á instancia de fray Diego de Chaves, confesor de Felipe II, se consiguió desmembrar la casa de Sto. Tomás de la de Atocha, haciéndola priorato y facultándola para que se pudiera servir del número competente de r e l i giosos.

Por el año 1611 se pasó á este colegio la hospedería del monast. de Atocha; y en nuestros tiempos, después de la esclaustracion de los r e g u l a r e s , se destinó el conv. á cuartel de Milicia Nacional, á cuyo fin fue reformada su fachada en 1843, bajo la dirección del acreditado arquitect o , nuestro particular amigo, Don Juan Pedro Ayegui, el cual puso en el centro la portada que estaba á un lado, j u n t o á la iglesia propia del mencionado conv., y dio á toda la fachada un aspecto análogo con su nuevo destino. Desarmados los nacionales en ermismo año , ocuparon el edificio el Tribunal Supremo de Guerra y Marina con su archivo , la j u n t a gubernativa del Monte Pió Militar; y posteriormente la Auditoria de Guerra , y el ministerio de la Guerra cort su archivo. Todas estas oficinas permanecen cn la actualidad, menos el ministerio de la Guerra que se ha trasladado á Buenavista , debiendo hacerlo pronto tambien su archivo.

Consta la referida portada de un cuerpo con dos columnas dóricas á cada lado y bajo el medio punto que arranca del cornisamento que aquellas sostienen, habia un bajo relieve que ha desaparecido , como las estatuas y medallas que adornaban los dos intercolumnios. Los fustes de dichas c o lumnas, sirvieron con basas y capiteles jónicos en el bellísimo ingreso de los Mostenses. Las v e n t a n a s de este edificio tienen jambas, y corona el todo una balaustra sobre la cornisa con un sotabanco detras de aquella, elevándose en el centro un templete elíptico, formado por seis columnas y cerrado por un cascaron. En el espresado templete se hallan colocadas las campanas del reloj, cuya muestra se ve en el medio del sotabanco. Hállase dentro de esle edificio un espacioso patio, cuyos cuatro lienzos están hechos de granito ó sea piedra berroqueña por el corruptor José Donoso , por lo que ya se deja conocer, queeste patio noes un modelo de buen gusto. La escalera principal es la misma que usaban los religiosos

POSITO DE VILLA (HISTORIA DE MADRID)

con el objeto de atender á las n e c e sidades del público, y de poner coto á las exigencias de los panaderos de los L. enclavados en la ant. jurisd. de Madrid , estableció el ayuntamiento de esta villa, desde que la corte se constituyó definitivamente en ella, un pósito con proporcionado repuesto dc trigo y h a r i n a s , según dice Baena.

Inmediato á él se fundó, á mediados del siglo XVII, el barrio ó L. llamado de Villanueva, compuesto de 4 2 casas con sus correspondientes hornos para otros tantos panaderos.

En 1 7 4 3 la j u n t a de abastos prohibió la introducción de pan de los L. circunvecinos; quitó los referidos hornos de Villanueva y protegió á los panaderos particulares de esta corte, invitándoles á que formasen gremio, quedando á cargo de la j u n t a la compra de los trigos necesarios al objeto. Esta medida hizo precisa la construcción de un local bastante á contener el acopio de dichos granos, y cn su consecuencia se edificó el actual pósito en 1 7 4 5 . Este es un edificio vasto, suntuoso y de figura elíptica, con un patio en el c e n t r o la planta baja forma una anchurosa y desahogada galería, cubierta con una bóveda rebajada, y comprende 2 2 trojes abovedadas y cerradas con verjas de madera, hallándose todo oportunamente dispuesto y acomodado.

La capacidad de todas ellas cs de unas 4 0 , 0 0 0 fan., incluyendo el espacio que media hasta una valla que se levanlá en la mitad de la referida galería por toda su estension.

Sirve hoy esta parte del edificio de mercado de gran o s , y de depósito gratuito de los mismos para los que quieran entrojarlos, pagando solo el derecho de medida, si esta se efectúa. Sobre el mencionado cuerpo se eleva el segundo en forma de una inmensa rotunda cerrada con una sencilla armadura de m a d e r a , bien construida y conservada.

Esta gran panera , llamada de la Sma. Trinidad, es dc cabida dc 1 0 0 , 0 0 0 t a n . , con buque suficiente para volverlas , la cual sirve hoy dia de almacén para los telones y demás enseres de los teatros del ayuntamiento A espensas del rey D. Carlos III se labraron nuevas paneras en el espacio que media entra el referido pósito y la puerta de Alcalá, quedando así formado un dilatado cuerpo de edificios, capaces de contener hasta 1 . 0 0 0 , 0 0 0 de fan. Desde esta época han ido aumentándose aquellos en el interior de este gran local , contándose entre las nuevas construcciones una casa de bella forma, fabricada en 1 8 0 3 , según se espresa en el guarda-polvo de la puerta. Tambien se comprenden cn su \ a s l a estension una espaciosa fábrica, que sirve de almacén general de las h e r r a m i e n t a s , que para su servicio tiene la villa; 5 t a h o n a s , dc las que solo 3 t r a b a j a n , y 4 1 hornos.

Dos portadas se hallan cn este agregado de edificios, labradas ambas de g r a n i t o , correspondiendo la una al paseo de Recoletos, y la o t r a á la calle del Pósito frente á las verjas del Retiro. Consiste la primera en un cuerpo con 2 pisos e igual número de vanos en cada uno, sirviendo los de la planta baja, que son de arco adintelado, de ingresos á la panera ya descrita. Decoran la fachada que nos ocupa, 3 pilastras, que inclinan al orden dórico, y reciben un frontispicio triangular, en cuyo tímpano sc ven las armas reales ejecutadas en piedra caliza. La segunda de dichas portadas consta de un solo cuerpo con 2 pilastras dóricas, y está coronada por un frontón triangular, bajo el cual hay una inscripnu11 que espresa haber sido hecha esta obra á espensas de Carlos III en 1 7 6 3 . Entrando por esta puerta á la izquierda se halla una capilla de N t r a . Sra. del S a g r a r i o , descrita ya en su lugar. Al presente están destinados á cuarteles los edinc’O» construidos por el mencionado Carlos IIL. Es la rejenua obra del pósito, con sus dilatados accesorios, una de las fáb. mas suntuosas que encierra Madrid su escelente construcción material, su forma bien entendida y acomodaqa y sus grandes dimensiones, le hacen figurar entre los primeros edificios de su clase. Sin embargo, el conjunto u la obra está descuidado; muchos de los’departamentos qiw abraca en un total abandono, y sobre todo ese i n r n c l ( ;* conjunto de edificios, que en manos de un particular se c » vertiría en una fortuna colosal, no le produce al ayunmas que grandes gastos, sin ninguna utilidad conocí <• Conveniente le seria á la municipalidad conservar, si, ^ gran panera con las tahonas y hornos anejos, para en c » de una carestía atender á las necesidades mas p e r e n t 0 del público ; pero le seria sumamente beneficioso desp ^ derse de los demás departamentos, que le son enteran^ ^ inútiles y aun perjudiciales en el estado que hoy día sc cuentran.

PALACIO DE LOS CONSEJOS (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela de su nombre número 427 frente de Sta. Maria). El primer edificio que tenia Madrid después del alcázar en el siglo XVII, era este vasto Y suntuoso palacio levantado sobre el terreno que ocupaban las casas en que vivió D. Juan de Austria, por el ambicioso D. Cristóbal Gómez de Sandoval, duque de Uceda, privado Y ministro de Felipe I I I , cuando ocurrió la muerte de este.

Dio la traza Francisco de Herrera, siendo e s t e bello monumento del estilo clásico la última prueba .de su habilidad; pero habiendo fallecido aquel eminente artista antes de que empezara la obra, se cree que la dirigió Juan Gómez de Mora, á fines del reinado de Felipe IIL. Propende en su planta el mencionado palacio á un c u a d r a d o , p e r o no l o e s , poique la fachada del S. á beneficio de un martillo que hay en la del °«> es mas larga que la del N. Ocupa la cornisa un mismo piano horizontal en las 4 fachadas, de las cuales hay 3 bellamente decoradas, v la cuarta, que es la indicada del O., no tiene regularidad ni semejanza con las otras, desfigurando a*i el edificio. La fachada principal mira al N., y consta de 3 P’sos con 44 huecos en cada uno; coronando los del cuarto D a j o frontispicios triangulares y semicirculares los del principal , todos de granito, de cuya materia son también dos Portadas, que colocadas con la conveniente separación, adornan esta magestuosa fachada; constando cada una de dos columnas dóricas istriadas y aisladas en el primer cuerpo , con triglifos en el cornisamento que hace de repisa, y otras tantas jónicas istriadas y entregadas en el segundo, terminando con un frontispicio semicircular interrumpido Por un gran escudo de armas reales en lugar de los blasones o-e Sandoval y Padilla, que hasta hace pocos años habia en el mismo sitio , y estaban sostenidos ó sea soportados , hablando técnicamente según la Heráldica, por leones que aun subsisten. La fachada del E., semejante encl orden de vanos á la principal, no tiene mas portada que una pequeña con dos columnas entregadas, que Ponz por distracción coloca en la banda de S. Esta, por el mucho desnivel del terreno, presenta cinco suelos con diez y siete vanos en cada uno, formando un espacioso lienzo no interrumpido por cuerpo alguno, habiendo cl arquitecto variado la decoración con guarda-polvos horizontales en el entresuelo, triangulares en el de encima, y semicirculares en el p r i n c i pal.

Lástima fue que no se terminase interiormente este grandioso palacio , pues no llegaron á construirse los patios ni la escalera cn el centro dc aquellos, según estaba proyectado.

Quevedo, en el r e t r a t o del duque de Uceda, espresa, que esta casa fue distraimiento de su hacienda y descrédito de su g u s t o ; lo primero bien pudo s e r , pero en lo segundo estaba equivocado el famoso poeta. Fue el palacio de que hablamos residencia de varios personajes, hasta que le habitó la reina doña Maria Ana de Austria, la cual falleció en el mismo á los 64 años, no 63 como dice Baena, el día 16 de mayo de 1696, v fue conducido su cadáver ocho dias después al Escorial. Compró Felipe V este edificio en 1717 á los sucesores del fundador acenso reservativo, y dispuso que se trasladasen á él los Consejos desde el alcaz a r , donde estaban, según en otro lugar se dice. En el local de los Consejos se halla’ la Cancillería del Ministerio de Gracia y J u s t i c i a , el Consejo Beal v su archivo; el Tribunal Supremo de J u s t i c i a , el Tribunal mayor de Cuentas, el T r i bunal de las Ordenes y su a r c h i v o , la Intendencia y Subde legación de Rentas, la Tesorería de Corte, la Dirección General de Loterías , el despacho de los procuradores yel archivo de la Cámara de Castilla

PALACIO DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS (HISTORIA DE MADRID)

plazuela de las Cortes.) Decretada en 20 de mavo de 1834 por S. M. la Reina Gobernadora la reunión de las Cortes generales del reino en la v. de Madrid, y no habiendo local á propósito para ello, se habilitó en muy corto tiempo la iglesia v conv. que habia sido de PP. del Espíritu Santo. Los religiosos de este conv. hicieron su primitiva fundación por el año 1594 en unas casas del Caballero de Gracia, con titulo de San José, en cuyo mismo sitio se fundó después el monast. de monjas Recoletas. Permanecieron en dicho punto por algun tiempo, hasta que á consecuencia dc algunas desavenencias habidas con el fundador, dejaron aquella casa, para trasladarse á la que posteriormente ocuparon junto á la de la marquesa del Valle, en la Carrera de San Gerónimo, cerca del Prado, dedicándola al Espíritu Santo. Un violento incendio ocurrido en 4 823 en el acto mismo de leer el sacerdote el último Evangelio de la misa, que oia el duque de Angulema, causó en el t an graves deterioros, que quedó inhabitable, y los r e l i giosos tuvieron que r e t i r a r s e al conv. de Portaceli de su misma orden; pero en 1834 tuvo que habilitarse para la reunión de las Cortes generales, como queda dicho, á cuyo efecto se cerró desde el cornisamento la i g l . , que era espaciosa y de crucero con los arcos torales, pechinas, cascaron y anillo de la cúpula deforma gallarda; quedando encima de la nueva bóveda los mencionados arcos. Igualment e se construyó un ingreso por la Carrera de San Gerónimo, decorado con grandes columnas del orden de P e s t o , á cuvo estilo pertenecía tambien la portada que se levantó por la calle del Sordo. Continuó celebrando sus sesiones en este conv. el Congreso de Diputados hasta principios de mayo de 1841, en que habiéndose declarado ruinosa una gran parte de la obra, acordó el Gobierno su traslación al teatro llamado dc Oriente, donde todavía existe, mientras que se construía un edificio pensado y distribuido á propósito para el objeto. S. M. mandó se procediese inmediatamente á la demolición del conv. é i g l . , que d i o principio en 21 de marzo de 1842, en la cual se invirtieron 142,254 r s . 8 mreales, y un producto de materiales útiles para la nueva construcción de 338,153 r s . 9 mreales El Congreso por su p a r t e deseaba tener con la mayor prontitud posible un local propio, digno de la representación nacional, si bien sencillo y de severo carácter y compatible conlas públicas necesidades; v e n ley de 7 de marzo del mencionado a ñ o , autorizó al Gobierno» para su ejecución y para que invirtiese por aquel año hasta 4 millones de r s . La importancia del edificio exigía, que por parte de aquel se buscasen todos los medios posibles de a c i e r t o , y para ello encargó á la Academia de Nobles Artes de San Fernando que abriese un concurso público, para escoger de entro los opositores el proyecto que pareciese mejor á la misma. Con e f e c t o , la Academia publicó su programa en 46 de junio de 4 8 1 2 , y después de examinar 14 proyectos que se la presentaron, escogió y propuso al Gobierno la ejecución del que e ra autor el distinguido arquitecto D. Narciso Pascual y Colomer. Remitidos los planos al Congreso para que e s t e examinase, si se habian llenado todos sus deseos, acordóla comision de gobierno interior variar algun tanto muchas de las prácticas hasta entonces establecidas en su régimen anterior, con objeto de salvar las inmensas dificultades que presentaba el sitio elegido para la construcción del edificio, y después dc un detenido examen y varias conferencias, acordó en 20 de diciembre del mismo año, que se modificase el provecto formado según sus d e s e o s , lo cual hecho, fue aprobado por el Gobierno v mandado ejecutar en real orden de 22 de febrero de ! 8 43/La escasez de fondos de que disponia aquel en esta época, no le permitieron poder emprender la construcción, y solo con mucha lentitud y en muy escaso número se empezaron á acopiar algunos materiales, hasta el 10 dc octubre del mismo año en que se colocó la primera piedra. Este acto á q u e el Gobierno d i o la mayor solemnidad ya por el objeto , va tambien por ser la primera ceremonia publica á que asistía S. M. después de su mayor e d a d , merece en nuestro concepto una particular mención al t r a t a r del origen y fundación del Congreso de Diputados.

El 10 de octubre de,1843, día de cumpleaños de la reina Doña Isabel I I , se presentó e s t a , serian sobre las 5 de la t a r d e , ‘ e n el solar donde estuvo antes el conv. del Espíritu Santo, acompañada de su hermana la Serma. Sra. Dona Maria Luisa Fernanda, rodeada de los individuos que compo- niau el Gobierno provisional, de los mas altos funcionarios públicos, de unos 4,000 convidados y en medio de un concurso inmenso. Después de haber pronunciado un discurso análogo al objeto el presidente del Gobierno provisional, nuestro particular amigo Sr. D. Joaquín Maria López, S. M. colocó la piedra primera del edificio destinado á servir de palacio del Congreso de Dipulados, teniendo en sus manos un cordón de oro pendiente de las cuerdas del aparejo de la c ábr¡a. Seguidamente se depositaron en una arca de plomo varias monedas de o r o , plata y cobre, un ejemplar de la Constitución dc 4 8 3 7 , los periódicos del d i a , la paleta de plata con que S. M. y A. se digaron echar el material para el primer cimiento, en la que se leía grabada esta inscripción!

Doña Isabel II reina constitucional de, las Españas , usó, esla paleta en el solemne acto de asentar con sus reales manos la primera piedra del palacio del Congreso de Diputados •. 10 de octubre de 1843 , cumpleaños de S. M. l’úsose ademas cl acta de aquella solemne ceremonia e s crita en vitela y firmada por el Gobierno y los altos funcionarios públicos que asistieron, v así como la ley cn que se decretó la construcción de la obra acto continuóse puso ia caja en su lugar, y se colocóla piedra superior, con lo cual terminó la ceremonia.

Desde esta fecha han continuado sin interrupción los trabajos , particularmente desde el 13 dc marzo del siguiente año , en que el Gobierno aseguró á la obra la percepción de los primeros 4 millones votados en ley de 7 de marzo en períodos regedares , por medio de un contrato que celebró con la casa del banquero D. Vicente Juan Pérez. Desde el principio «del. derribo habia encomendado el Gobierno la dirección económica de la obra á una comision compuesta del diputado D. Ignacio López Pinto y D. José Garcia Otero, quienes con el mayor celo gestionaron para adquirir fondos del Gobierno; reclamando ademas en unión del arquitecto sobre la imposibilidad que habia de hacer cn el sitio designado un edificio capaz y digno del objeto; pero nunca consiguieron nada, porque el respeto á la ley de 7 de marzo, que prevenía se construyese cl nuevo palacio en el local mismo del ant. conv. del Espíritu Santo, en memoria de las primeras Cortes que allí se celebraron, después de restablecidas las ant. leyes fundamentales de la monarquía, se oponía á ello. En vano fue indicar locales mas á propósito; inútil manifestar las dificultades tan insuperables, como lo pequeño del local y el enorme desnivel de su fachada; todas las observaciones cedieron ante el respeto á la ley hecha por el Congreso. Destinados ya fondos con seguridad de que i se invertirían esclusivamente en la construcción del palacio del Congreso, el Gobierno en real orden de 21 de octubre de 1843, organizó de nuevo la comision administrativa, modificada diferentes veces y que en la actualidad la componen, como presidente el que lo sea del Congreso y los Sres. D. Ignacio López Pinto, D. Pedro Miranda, el conde de. Vista-hermosa, I). Francisco Arguelles y D. Justo P a s tor Alvarez como secretario. El orden de contabilidad que esta comision ha establecido y su buen celo, se comprueban con el estado dc la obra y la cantidad invertida hasta el presente. A ella se debe, en unión del arquitecto, que el edificio destinado al Congreso de Diputados sea digno de la época en que se c o n s t r u y e , sirviendo á las generaciones venideras para enseñarles»el estado de conocimientos del pais y la prosperidad de las artes. Todo lo que se haga para el Congreso ha de estar hecho en España; este edificio ha de ser la esposicion de la industria nacional en su época, abriendo asi ancho campo para el estímulo y adelanto de nuestros a r t i s t a s , y sirviendo este pensamiento al mismo tiempo de protección á los que trabajen , para que las s u mas que el Estado i n v i e r t a , redunden en provecho y honra del mismo pais que las suministra.El edificio que nos ocupa está construido sobre u n a ‘ s u perficie de 42,692 3/4 p i e s , compuesto de 8 lados, todos en ángulos rectos, dando su frente o fachada principal á la plazuela de las Cortes tiene esta línea 197 14 pies . 20o i/2 ‘as dos de los costados, y 45 las dos, que vuelven al t e s t e r o, saliendo 20 11% en el centro de e s t e , v estension de 10o 1/4 pies. Constituyen el edificio el piso de sótanos destinado para algunas habitaciones de dependientes . c u e r p o de guard i a , almacén de objetos útiles y de uso periódico y caloríficos cou las corrientes que los alimentan* Esta tocio el construido de fáb. de piedra cn las fachadas y de ladrillo en el i n t e r i o r , con bóvedas de ••osea tambien dc ladrillo contiene este piso ademas 2 depósitos dc aguas potables para el servicio interior del edificio, que se comunican entre sí, y lo harán por medio de bombas con todos los demás. La segunda planta ó sea piso b a j o , está destinada al objeto principal del edificio. El gran salón de sesiones que comprende 6,009 pies superficiales, cl salón de conferencias y 4 salas mas pequeñas para gabinetes de l e c t u r a , recibo ó audiencia de Jos diputados, el vestíbulo principal, la secretaria, el a r c h i v o , las salas para las 7 secciones en que el Congreso se divide, y la presidencia con sus adyacentes, son las oficinas que contiene. La tercera planta» está destinada para las salas de comisiones y habitaciones de los empleados del establecimiento que tienen obligación de vivir en é l , quedando la parto del edificio que constituye la c u a r t a , para habitaciones de los dependientes del mismo á quienes se la concede el reglamento. Esta distribución proviene indudablemente de ío limitado de la superficie destinada para la construcción, que ha quedado aun mas reducida por causa de la alineación propuesta por la primitiva comision administrativa de la obra, reformada y aprobada por el a y u n t . ; habiendo quedado el edificio aislado, cual lo r e quiere su objeto é importancia. Si á esto se une la irremediable circunstancia de hallarse situado en una de las mayores vertientes de Madrid-, cuyo desnivel en sentido longitudinal de la fachada principal» es de 14 1/2 pies , sin medio de corregirle , por no poderse prescindir de los pavimentos de las calles que le circundan, se comprenderá la precisión en que se ha visto el arquitecto de llenar su superficie de construcción sin dejar grandes patios* y sí solo los precisos para tomar las luces interiores. El referido desnivel impedia se construyese planta baja utilizable en toda la estension del local, y debiendo llenarse las principales necesidades del Congreso con la mayor comodidad posible, no debían confundirse en 2 plantas las oficinas necesarias,- y cuyo u s o , cuando se halla reunido el Congreso , es mas frecuent e y la esperiencia ha hecho conocer que es indispensable establecer en determinada posición

(CONTINUA EN EL ORIGINAL)

CABALLERO DE GRACIA (HISTORIA DE MADRID)

(San José) (calle de su nombre). Ocupaban los clérigos menores las’ casas del caballero de Graltis , llamado Jacobo de Trenci , donde fundaron su conv. en el año 1594 con el título de San José. Estuvieron aquí algun tiempo, y por algunas cuestiones con cl propiet a r i o , dejáronla casa y tomaron la que después fue conv.

del Espíritu Santo. Quejo la iglesia con culto hasta «pie Maria de San Pablo, religiosa de la Concepción Francisca, trató con el Caballero de Gracia, de que le diese la casa é iglesia

para fundar un monast. accedió este, y se tomó posesión por las monjas en 5 de enero de 1603. Al verificarse la supresión de los conv. fue trasladada esta comunidad a’l déla Concepción Francisca, donde permaneció hasta el año de 1844, en que sc estableció en el conv. de J e s ú s , que fue de bailes trinitarios. El ant. edificio fue enagenado, y se ha construido en su lugar uno de los mercados cubiertos de que hemos hablado ya.

BERNARDAS DE PINTO (HISTORIA DE MADRID)

se fundó en la v. de Pinto por los licenciados Blas Martínez del Peral y Pedro Alonso Bamos, sacerdotes de vida ejemplar y de los» mas calificados y ricos de aquel pueblo, con licencia del papa Paulo III, dada en 20 de setiembre de 1529. Siendo notable el ejemplo de virtud y penitencia que daban las religiosas, mando el arz. de Toledo se trasladasen á Madrid, lo que se verificó en 9 de setiembre de 1588. Su c o n v . , situado e n l a Carrera de San Gerónimo, fue enagenado y demolido después d é l a esclaust r a c i o n , edificándose en su lugar las dos casas número 42 y 44. Las monjas pasaron al conv. del Sacramento.

SANTA MARIA DE LOS ANGELES (HISTORIA DE MADRID)

se fundó por doña Leo ñor Mascareñas, dama de la reina doña María, esposa delrey D. Manuel de Portugal, que vino á Castilla con la infanta doña Isabel cuando casó con D. Carlos L. Dijose la primera misa en 7 de diciembre de 4564. Fue «demolido después de la esclaustracion; sus monjas pasaron al de la Concepción Francisca, y en el año de 4847 se han edificado en su solar las casas números 13. y 15 de la Costanilla de los Angeles, y 40 y 4 2 de la plazuela dc Sto. Domingo

SANTA CATALINA DE SENA (HISTORIA DE MADRID)

(Plaza de las Cortes) por los años 1510 fundó doña Catalina Tellez, camarera de la r e i n a , un recogimiento cerca de la ant. puerta de Balnadú, en el cual se estableció la misma fnndadora con otras señoras principales aumentándose posteriormente el número adoptaron la regla de Sto. Domingo, y en el año dc 1574 se trasladaron al conv. que se edificó, donde hoy está la plazuela de los Mostenses. El cardenal duque de Lerma trasladó de nuevo el conv. cerca de su casa en la calle del Prado, año 1610 los franceses demolieron también este conv. y en su virtud su patrono el duque de Medinaceli trasladó las monjas á una casa de su propiedad en la calle del Mesón de P a r e d e s , núm. 39. En el sitio que ocupaba el conv. de la calle del Prado se ha construido una gran manzana de casas, que se llaman de Santa Catalina cl último está destinado á habitaciones particulares, y las monjas se reunieron á las de Sto. Domingo el Real

BEATARIO DE SAN JOSÉ (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Atocha núm. 445).

Fue fundada esta casa de beatas de la Orden Tercera de San Francisco por los años 4638 en la calle del Mesón de Paredes y posteriormente se trasladaron á la que ocupan. Su igfc se reconstruyó en 4768 v no contiene cosa notable.

Aunque todavía moran en el edificio algunas beatas, se halla también alli establecida la escuela de párvulos, dependiente de la sociedad para propagar y mejorar la educación del pueblo.

Se han destinado á usos profanos, ó convertido en casas particulares, permaneciendo algunos derribados ó formándose plazuelas en su l u g a r ,

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