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NAFARRATE

1 del ayuntamiento de Villareal en la provinciade Álava, partido judicial de Yitoria (3 leg.), audiencia terr. de Burgos, ciudad g. délas Provincias Vascongadas; diócesis de Calahorra (20) SIT. en una cumbre y sobre el camino de Vitoria á Bilbao, pasando por Gamarra CLIMA frió por combatirlo el viento N., y se padecen algunas fiebres. Tiene 34 CASAS , iglesia parr.

(La Asunción), anejado Villareal, servida por uno de los beneficiados de la matriz, con título de cura, y para los usos de los hab. varias fuentes de medianas aguas. Confina el T i a t M . N. Elosu; E. Betolaza; S. Urrunaga, y O. Burraga, y comprende dentro de un circuito un monte despoblado», y una casa sola á dist. de 4/4 de leg. El TF.BRENO participa de flojo y fértil; le atraviesa un riach. con un puente en el mismo pueblo, CAMINOS-, los locales. El CORREOSO recibe de Villareal. PROD.  trigo, maiz, cebada, avena y domas menudas; cria toda especie de ganado; caza de perdices, palomas, liebres, corzos y javalies; pesca de truchas, barbos y bermejudas. IND. ; ademas de la agricultura y ganadería, hay un molino harinero, COMERCIO importación de vino y pescado, y estraccion del grano sobrante, POBL.  37 vec, 144 almas RIQUEZA y CONTR.Vcon su avunt. (V.). Alfonso XI agregó este pueblo, en calidad de aldea, á la v. de Villareal. Se hace mención de Nafarrete en en el ant.

catálogo de los pueblos de la provincia, conservado en el archivo de San Millan.

ARMERIA REAL (HISTORIA DE MADRID)

Palacio Beal y plaza de la Armería.

Uno de los edificios que conserva Madrid del tiempo de la Casa de Austria, es el que ocupa la magnifica Armería Real.

Fue hecho por mandado de Felipe II, con diseños y bajo la dirección de Gaspar de Vega, quien acompañó al mismo r ey á Inglaterra y volvió á España según el Sr. Llaguno á p r i n cipios de 1556, con encargo de hacer las Caballerizas Reales, frente al Alcázar, en el solar de v arias casas que se h a bian comprado y demolido t r e s años a n t e s . En cumplimiento á lo que ordenó el Rey desde Bruselas á mediados del citado año, quedaron en el mismo sacados los cimientos de las Caballerizas, cuva construcción terminó en 1564, h a biéndose fabricado ía planta baja con bóvedas, para evitar los incendios tan fáciles de ocurrir en donde habia de aglomerarse mucho combustible, conforme observaba el rey en una de sus interesantes c a r t a s , en las que tod i se halla p r e visto y calculado con el mayor tino. Los tejados empizarrados no se conocian en España, y habiendo espresado Felipe II «queremos que el tejado de las Caballerizas sea de pi- «zarra y de la facción de los de acá» (Bruselas», se buscaron oficiales que llegaron á España por la primavera de 1559 y entendieron en hacer la armadura de madera unos y en cortar y sentar la pizarra otros, no habiendo querido el r ey que se pusiesen planchas de plomo de las que venian de I n – glaterra para el Alcázar.

Terminado el edificio en 1564, según hemos dicho, fue ocupado en el siguiente año el piso principal del lienzo que mira al palacio por la Armería que estaba en Valladolid, como lo acredita la orden del monarca para que se diesen XOO ducados al armero mayor, á fin de traer «.a Armería que tenemos en la villa de Valladolid á la de Madrid.» En la invasión francesa de 1808 fueron demolidas las c a ballerizas que ocupaban el centro de la que hoy es plaza do la Armería, quedando únicamente, aunque muy alterada con revocos, la principal fábrica que levantó Gaspar de Vega, que es una de las primeras casas que se hicieron con r e g u laridad clásica, subsistiendo en buen estado el espacioso arco de medio-punto, labrado de sillares almohadillados de granito, formando una gran vuelta, que arranca de unas impostas que están poco elevadas sobre el pavimento. Al frente de la fachada principal del Palacio Real y cerrando por el lado del S. la espaciosa plaza llamada de Mediodia, se halla este edificio, que consta de planta baja y piso p r i n cipal , teniendo en la primera claraboyas rústicas entre las ventanas, y en el segundo jambas y guarda-polvos de g r a nito , en los que sentaban en tiempo de Ponz, niños con coronas, que al presente no existen, habiendo sido sustituido el agramilado de que estaban labrados los entrepaños con revoco de color. Termina el todo una cornisa de piedra, sobre la que se levanta la armadura del tejado que está c u bierta de pizarra y tiene el caballete muy elevado con los dos remates laterales de ladrillo, escalonados á la manera flamenca, de los cuales queda ya t an solo el que corresponde al campo , habiendo sido últimamente demolido el del lado del arco. La planta baja es abovedada y hacia parte de las antiguas caballerizas. Forma todo el piso principal un vasto salón rectangular que recibe luces por uno y otro costado v presenta una estension de 227 pies en las líneas mayores» y 36 en las menores, cubriendo este considerable e s pacio una techumbre de madera. Hállase colocada cn esta gran sala ó mas bien galería , pues reúne las condiciones de t a l , l a preciosa Armería Real, que si en todo tiempo ha m e recido particular atención, ofrece al presente mayor interés por la nueva y acertada colocación que se acaba de dar a los muchos y n i u v preciosos objetos que encierra. _ Decoran el ingreso dos elegantes maceros del tamaño natural , colocados á uno y otro lado de las puertas vidrieras que hav á los pies de la galería. Corresponden a los maceros dos heraldos ricamente vestidos, que se bal an en el medio del salón mirando á la entrada, y precediendo a la hermosa perspectiva que forman las magnificas armaduras dispues tas como en una vistosa marcha militar. Repartidas por las paredes y en las sobreventanas, se ven armaduras y armas de todas clases, completando este bellísimo cuadro los e s tantes del testero y en su centro la efigie de San Fernando.

Han sido pintadas las paredes con el mayor gusto y sencillez , cual corresponde á un establecimiento de esta clase, habiéndose elegido una tinta la mas apropósito para que destaquen las armaduras, evitándose al mismo tiempo una fastidiosa monotonía con las ligeras jambas y fajas que se han figurado en los vanos de los balcones.

Ocupan el centro de la prolongada sala dos rectángulos simétricamente dispuestos con varios pedestales de buena forma , en cada uno de los cuales hay una bonita urna de cristales que gira sobre un e j e , para que se examine cómodamente el objeto que contiene. En la primera, por el lado que mira á Palacio, está el casco de Carlos V hecho por Negroli en i’óí’ó, según se lee en la parte interior del mismo.

Este casco es el que atribuye el vulgo á Julio César, porque dice sic tua invictue Ccesar, aludiendo á la figura que simboliza el África, á la que tienen sujeta la Fama y la Victoria.

Hállase en el penúltimo pedestal por el lado de Palacio, un casco que se atribuye á Cellini, y en el último de la banda opuesta hay otro que representa pasages de Baco. Diferentes cascos notabilísimos , va por su mérito artístico, ya por su interés histórico , se hallan distribuidos por los pedestales de uno y otro cuadrilongo, terminando el p r i mero con un peto de Felipe II puesto en su correspondiente urna, v en él que se espresa la batalla de San Quintín , y el segundo con la litera sencilla en estremo que usaba el emperador Carlos V en sus espediciones. Las infinitas sillas puestas entre los pedestales merecen ser examinadas, particularmente las primeras por el lado de Palacio, pues una fue de D. Jaime el Conquistador, dos del Cid, una de Felipe I I ; varias que siguen son de esquisita labor, como la llamada de Neptuno, y en fin hay otras muchas que seria prolijo enumerar. Encierran ambos cuadrilongos ricas armaduras dispuestas en filas y colocadas unas en pedestales de bella forma que imitan mármoles con mucha perfección y otras en sus correspondientes caballos, hechos algunos r e cientemente por los señores Piquer y Pérez. Las dos primeras armaduras á caballo pertenecieron al César Carlos Y; una de ellas á la romana es la que llevó cuando se coronó en Bolonia. Entre las restantes armaduras las hay de Fernando V, del cardenal Cisneros, de Hernán Cortés, de Felipe II, de D. Juan de Austria, de Felipe I I I , viéndose una magnifica de Carlos V, obra de Negroli traida de Yuste, dos soberbias que pertenecieron á Felipe II están al fin de los dos rectángulos inmediatos al último caballo que sostiene la a r madura con que entró en Túnez Carlos Y. Por último , se encuentran en este museo dos armaduras de Isabel la Católica, una de Boabdil rey de Granada, dos chinescas ó j a p o nesas, una moderna de las islas de la Occeanía puesta en la correspondiente figura ejecutada por el Sr. Piquer. Ocupan el centro de las filas de armaduras de ambos rectángulos piezas de artillería muy curiosas, y una costosa silla morisca regalada á nuestra augusta reina doña Isabel IL. En las paredes de esta gran galería y en las sobreventanas hay asimismo armaduras, armas bien combinadas y escudos, siendo notable el que .regaló á D. Juan de Austria S. Pió V, el cual tiene dos balazos, y ha sido en este siglo despojado del Crucifijo dc plata que habia en su centro, y de la inscripción que le circundaba. Frente á la puerta ha tenido el Sr. Sensi la feliz ocurrencia de colocar una armadura con una cabeza de león simbolizando la España y al rededor las diferentes armas con que sus esforzados hijos han luchado en uno y otro hemisferio. Penden del techo algunas banderas notables, observándose al fin del salón el estandarte de D. Juan de Austria. Es tal la riqueza de esta galería , que lleva gran ventaja á las de igual clase de Londres y Paris. En esta ciudad se publicó una magnífica obra que hemos tenido á la vista en la que hay 81 láminas dibujadas por el Sr. Sensi que representan los mas notables objetos de esta Armería y van acompañadas de testo que prueba la erudición y sana crítica de los Sreales Sensi y Jubinal. Sensible es que el escesivo coste de esta obra no permita que se generalice. En España existia la descripción de Abadía, pero careciendo de numeración, no era útil para distinguir los objetos, si bien daba noticia de su existencia.

En los estantes se halla[mucho bueno que observar. El que está señalado con la letra A contiene e n t r e otras curiosidades, los ropajes y el casco de Ali, general de la escuadra turca en Lepanto , y varias armas pertenecientes al bey de Oran, Hacen ó sea Bigotillos. En el estante B se guardan armas blancas turcas ó moriscas en su primera mitad , y en la segunda los montantes dados á los reyes por los sumos pontífices, y algunos estandartes que tuvieron los cristianos en Lepanto. Notable es cuanto se ve en el estante C mereciendo particular atención la colección de espadas formada por las de Pelayo, de Lain Calvo, del Cid, de Bernardo del Carpió, la llamada de Roldan, con adorno de ricas piedras, la de San Fernando , de Fernando V , el estoque real que sirve en las juras de los príncipes de Asturias, 3ue es la espada del Gran Capitán, de Carlos V, de D. Juan e Austria, de Cortés, de Pizarro, la bellísima denominada del Mascaron y la terrible partesana de D. Pedro el Cruel.

Son igualmente notables el escudo de Medusa , el de la batalla de Cartago, otros dos muy preciosos y la curiosa adarga que representa la toma dé Granada en la parte superior , y la batalla de Lepanto en la inferior ; leyéndose en el centro Serie spes una senecta>; debajo de esta adarga está el bocado del caballo de Witiza. Cuatro bellos escudos encierra el estante D, que son el del Mascaron, el déla conquista de África, el del triunfo del amor y otro que no se le designa con nombre alguno. En la parte inferior hay un considerable número de primorosas espadas de cazoleta, entre las que se cuenta la de D. Suero de Quiñones y la de Garcilaso de la Vega. Muchas armas de fuego antiguas é interesantes, ocupan el estante E, que asimismo ostenta tres banderas, dos de ellas de Lepanto. Armas de fuego modernas, entre las que se distinguen algunas de esquisiías labores, y una de dos cañones regalada por Napjleon á Carlos IV se hallan en los últimos estantes, designados con las letras F y G, en los que también existen sillas y armas turcas dcmuého valor, y una riquísima gualdrapa bordada de sedas y o r o , remitida como aquellas a Carlos III, por el emperador de Turquia. Otras muchas preciosidades hemos observado en los estantes referidos, pero no podemos hacer de todas mención, pues debemos ceñirnos á los límites marcados por nuestro plan. Cuantas personas visitaban este magnifico establecimiento, echaban de menos un libro que sirviese de guía al reconocerle, exijencia muy j u s t a que se verá satisfecha en breve, pues cómo complemento déla reforma que ha sufrido esta armería y en virtud de la cual ha duplicado su valor, se publicará un exacto y bien detallado catálogo, formado ya por una junta compuesta de personas competentes y por el Sr. Sensi, á quien no podemos menos de tributar los mayores elogios por el esmero y tino con que ha procedido en la nueva colocación de las armaduras, cascos y demás, dando realce á todos estos objetos que recuerdan nuestras glorias militares. Muchas son las atenciones que debemos á dicho señor, pues con la mayor finura y tomándose el mas vivo interés, nos ha dirijido al examinar repetidas veces el establecimiento, puesto por fortuna á su cuidado. Béstanos decir solamente , que el célebre coche de la reina doña Juana , ha sido trasladado á las caballerizas reales , según queda referido en la descripción de aquellas, é igualmente se ha quitado de esta armería, la carroza de hierro que regaló á D. Fernando vil el señorío de Vizcaya. La entrada al establecimiento que acabamos de describir, no puede ser franca para el público, pues lo impide el local poco espacioso al efecto; pero las esquelas se han dado siempre con mucha facilida

MUSEO DE CIENCIAS NATURALES (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Alcalá, núm^ 19.) Desde el reinado de Fernando VI, el Gobierno español parece habia tratado de establecer en Madrid un gabinete de historia natural, á cuyo fus se mandaron r e coger , bajo la dirección de D. Guillermo Bowles, muchos objetos curiosos, cuya custodíale fue igualmente encomendada.

Posteriormente Carlos III, decidido protector de las ciencias naturales, mandó erigirlas en Madrid tres monumentos contiguos; el Observatorio astronómico, el Jardin botánico y el Museo, llamado hoy de pinturas, que por su magnificencia material, nos hacen calcular cuales serian los proyectos científicos, que se proponía aquel ilustrado m o narca.

En efecto, estos tres edificios estaban destinados desde su origen á constituir un solo establecimiento el Museo de Ciencias naturales de Madrid del que nos proponemos dar algunas noticias en este artículo; pues aunque p o co larga la techa de su existencia, no por eso ha dejado de ofrecer diferentes modificaciones antes de llegar al estado en que hoy se encuentra. Destinado el Observotorio para el estudio práctico de la astronomía, y cl j a r d in botánico para el cultivo y la enseñanza de la ciencia de las p l a n t a s , se pensó colocar en el suntuoso edificio del Museo del Prado los gabinetes mineralógicos y zoológicos con las cátedras en que se enseñan estas ciencias, mas las de física y química.

De los t r e s edificios referidos el del Jardin Botanicofue el que a n t e s se concluyó y sirvió á su objeto, é ínterin se terminaba la construcción de los otros dos, se estableció provisionalmente el gabinete de historia natural en el cuarto 2.° de la academia de San Fernando. Después de muchas dificultades, se dio cima por último á la principal obra del Museo del Prado; pero por una fatalidad para las ciencias naturales, ha tenido un destino muy diferente del que se habia propuesto su fundador, por cuyo motivo las ricas colecciones del gabinete de historia natural, siguieron depositadas en el estrecho recinto ya mencionado. Sirvieron de base á estas colecciones los objetos recogidos por D. Guillermo Bowles, y una gran parte de los que formaron el gabinete particular de D. Pedro FrancoDávila,adquiridas por la nación mediante un contrato del Gobierno con este señor, en consecuencia del cual se le nombraba director perpetuo del establecimiento con el sueldo anual de 60,000 r s . y casa.

Por las noticias que hemos podido recoger, se puede asegurar que la parte mineralógica del gabinete fue la que desde luego recibió considerables aumentos, siendo uno de los mayores la magnífica colección que el Gobierno compró al comerciante inglés Mr. Forster , rica en ejemplares de gran tamaño y exacta determinación. Carlos III empleó todos aquellos medios que podian acelerar la terminación de su proyecto; y no contento con las compras que su Gobierno hacia, de cuantas preciosidades se le ofrecían para completar las colecciones del Museo, mandó verificar á diferentes recolectores, espediciones dentro y fuera de la Península con el fin de recoger objetos naturales. Heñían, Neé, Pineda, Mociño, Sessé, Herrgen, Talaker, Espiñeira y muchos botánicos ilustres fueron de este número; debiéndose á la laboriosidad de tan eminentes naturalistas muchas de las r i quezas que en el dia posee nuestro Museo. Tambien contribuyeron á su engrandecimiento las acertadas y terminantes órdenes que el ilustrado monarca hizo espedir á todos sus gobernadores de España ó Indias, mandándoles remitir al establecimiento cuantas producciones naturales se encontrasen en los distritos encomendados á su particular autoridad; consiguiendo de e s t e modo dos útilísimos objetos L.° tener noticia de las riquezas que la naturaleza ofrecía en sus dominios; y 2.° poseer muestra de ellas para admiración de los curiosos y estudio de los naturalistas en la metrópoli de su imperio. Es por demás decir que después de la muerte de Carlos III el Museo de Madrid se resintió de la falta de su protector; sobre todo, cuando los trastornos déla nación fueron desquiciando las mas sólidas obras de los tiempos pasados. Concluida la guerra de la Independencia y desembarazado el Gobierno de sus mas serias atenciones, Fernando YII decretó en 18151a reorganización del citado Museo, reuniendo el gabinete de historia natural, ¡ardin Botánico y Observatorio Astronómico, con la agregación de las cátedras de mineralogía , zoologia, botánica, física, química y astronomía. Puso á su frente una j u n t a llamada de protección compuesta de personas muy i n s t r u i d a s , que indudablemente hubieran llevado la obra á su fin si los deseos que las animaban, hubiesen sido secundados con los medios indispensables; pero el erario de la nación habia quedado exhausto, y no era fácil volver á los tiempos en que Carlos III prodigaba los millones para hacer adelantar las ciencias.

Asi siguió nuestro Museo hasta el mes de setiembre de 1837 en que de nuevo se modificó su parte gubernativa, que fue confiada á otra junta formada por los profesores del mismo establecimiento. Últimamente, los cambios verificados en todos los ramos de instrucción pública, tambien han modificado el referido decreto de 1837, y en el reglamento del Museo aprobado por S. M. en el año de 1847 se ha organizado definitivamente el establecimiento de que tratamos, componiéndole el gabinete de Historia natural, el j a r – din Botánico y las cátedras de mineralogía, geología, anatomía comparada, zoografiay botánica pertenecientes álos estudios superiores. La parte económica y directiva ha quedado á cargo de un gefe local; una j u n t a facultativa compuesta esclusivamente de los profesores de Historia natural de la facultad de ciencias de la universidad de Madrid, tiene encomendado el adelanto de las que son objeto del Museo; la clasificación y arreglo de sus colecciones toca á los c a tedráticos respectivos, aumentándose por los trabajos de los colectores y corresponsales del mismo, no menos que por los cambios verificados con otros establecimientos análogos, y adquisiciones hechas por compra; quedando la enseñanza sujeta á lo prevenido en el último plan de instrucción pública. Estos son los principales puntos del reglamento vigente en el Museo de Madrid; v no hay duda que con su exacta observancia llegará al grado de esplendor que corresponde á un establecimiento de su clase lo decimos con tanta mas seguridad, cuanto que lo prevenido en dicho r e glamento no es un mero ensayo que se trata de hacer, sino una convicción adquirida por la esperiencia de 6 años, durante los cuales no solo se fian formado en este Museo maestros, que están difundiendo la ciencia en las principales universidades del r e i n o , sino que sus colecciones se han duplicado unas, cuadruplicado otras, dado un nuevo orden á todas, y establecido algunas que faltaban casi completamente antes de la época citada, como puede observarse visitando las galerías del gabinete, leyendo sus catálogos, ó bien haciéndose cargo de los párrafos siguientes.- Mineralogía. Puede asegurarse sin temor de ser d e s mentido , que la colección de minerales colocados en las salas públicas de nuestro Museo es la mas notable de cuantas se conocen hoy dia, t a n t o por la magnificencia y tamaño de los ejemplares que la componen , como por su exacta caracterización.

Esta colección verdaderamente regia, sorprende al curioso que por primera vez la visita , habiéndose observado mas de una vez estasiarse delante de sus ejemplares naturalistas de gran nombradia, acostumbrados á ver los museos mas completos de Europa. Con t o d o , la colección de minerales aun no aparenta lo que en realidad e s , pues la construcción poco apropósito de los armarios que la contienen, sobrado altos y cargados de madera han impedido colocar todos los ejemplares al alcance de la vista ; y por otra parte, la estrechez del local, que en la actualidad ocupa el gabinete no permite dar cabida á duplicado número que hay depositados en ciento setenta y tantos cajones que se e n cuentran en los sótanos del Museo , hasta que establecido este en un lugar mas amplio pueda ostentar todas sus riquezas.

La colección pública de mineralogía, ha recibido últimamente una nueva colocación en la que el digno profesor de este ramo, ha procurado conciliar el orden científico con Ja visualidad de los ejemplares, presentando los mas notables por su rareza ó tamaño encima de las mesas que ocupan el centro de las salas con el fin de facilitar su inspección y estudio. Están clasificados por el sistema de Haüy, y en los dos cuerpos medios de la sala l .* desde el número L.» hasta el M.° se hallan las piedras y sales compuestas délos óxidos metálicos llamados tierras y álcalis. El nombre de las e s p e cies se encuentra en los rótulos, y cuando estos tienen n ú – roeros , se les ve al lado del ejemplar ó grupo de ejemplares que comprende. El cuerpo bajo de estos armarios contienen la colección de rocas. Las piedras preciosas, ágatas, jaspes Y otros minerales labrados que son objeto de lujo y adorno, están en los armarios señalados con las letras A. B C. Los combustibles no metálicos, por falta de local en la sala 2 . a , se han puesto en el cuerpo bajo del armario B . , escepto el mamante que está en el de las piedras preciosas. Son notables en esta sala el contenido de sus urnas que encierran ejemplares gigantescos de azufre cristalizado, de lluato de de cal, de carbonato y sulfato de la misma base, de barita sulfatada, magníficos granates, cristales de roca, berilos, esmeraldas etciudad Debajo de un imán natural que sostiene (i¿ libras de peso, se ve un fragmento romboédrico de cal c a r bonatada procedente de Guipúzcoa, cuyo tamaño es colosal.

1 armario de las piedras finas contiene ricas esmeraldas, t o pacios, aguas marinas, y otras mil preciosidades entre las que_no puede dejarse de citar el ópalo girasol, que es de t a maño poco común y sirvió en otro tiempo de adorno á un Sran sultán. También en el armario de las ágatas podríamos señalar ejemplares de valor, y por poco inteligente que sea et curioso que examine su contenido, no dejará de fijar l a v i s – a en un ónice de notables dimensiones y de mucho valoren comercio. Por último, sobre la meseta que s e p a r a d cuerpo alto del bajo de la estantería de esta sala se ve g r a n p a r – e de la colección de mármoles, alabastros, pórfidos, serpen- •nas y otras piedras de esta clase, cuyos criaderos se ha- M A D R I D . 841 veria. La serie de hierros, manganesos, antimonios, cobaltos y arsénicos se halla muy bien representada; y como en la sala anterior, los ejemplares de las urnas, que ocupan las mesas del centro, son sorprendentes por todos conceptos. En una dc estas pueden verse varios aereolitos entre los que se encuentra el que hace 8 años cayó cerca de Logroño. En e s ta sala continua y concluye la colección de marmoles , alabastros y otras piedras procedentes de las canteras de la Península. Ademas de la colección pública de que acabamos de hablar, y del depósito de ejemplares que hemos mencionado y debe considerarse conio parte de la misma, nuestro Museo posee otras colecciones de minerales tambien preciosas en su género. Fastas son d o s ; una que podemos llamar de e s t u d i o , y otra de demostración. La primera de estas colecciones está colocada en la misma cátedra de mineralogía , pudiendo considerarse como el comprobante délas e s plicaciones que en a q i e l sitio hace el distinguido profesor Don Donato García. En efecto, este sabio mineralogista e n canecido en la enseñanza, ha comprendido muy bien que en la de las ciencias naturales sirve de poco la teórica sino va acompañada conla demostración conveniente; y ademas que no hallándose en los libros sino esplicaciones mas ó menos especiosas sobre los hechos de la naturaleza, en vano lucharían los talentos mas privilegiados para arrancarla sus s e cretos , si en sus primeros pasos no les señalase una mano práctica , los tipos que en lo sucesivo han de servirles de punto de partida. Para cumplir con este deber de maestro, na colocado dicho profesorla colección á que nos referimos en una estantería de construcción muy cómoda, en la que los alumnos pueden estudiar y examinar á su gusto los o b jetos sin estraerlos del lugar que ocupan. La colección p r i n cipia por los modelos artificiales de sólidos para el estudio de la cristalografía, losinstrumentos y reactivos necesarios para el examen de las propiedades físicas y químicas de los minerales; viene después la serie de las especies exactament e determinada y rotulada, concluyendo con una colección de rocas tipos para el estudio de la geología. La magnitud de los ejemplares de esta colección es muy inferior á la que tienen los de la pública ; en cambio sin ser nada común el número de especies es mucho mayor y su caracterización exacta. La colección que sirve al profesor García para demost r a r en sus lecciones los caracteres de las especies minerales está contenida en unas gavetas de caoba colocadas en él gabinete de la cátedra. Es tambien escogida, muy numerosa en especies y variedades, y muchas de ellas recogidas en los viages que este catedrático ha hecho para estudiar la p a r ta mineralógica de nuestro pais, cuya circunstancia aumenta sin duda su valor. Sino bastase lo dicho para demostrar las riquezas que este Museo encierra en sus colecciones de minerales, podríamos añadir que por órdenes siempre dimanadas del Gobierno ha facilitado en diferentes épocas de sus depósitos á otros establecimientos de enseñanza colecciones nada despreciables; v recientemente acaba de e n t r e gar 34 para otras tantas universidades, i n s t i t u t o s , ó escuelas especiales de a g r i c u l t u r a , arquitectura medicina é ingenieros, lasque difícilmente hubieran podido obtener iguales, si se hubiesen de comprar en el estrangero, á menos de h a ber invertido en ellas sumas considerables.

Zoologia. Si podemos vanaglariarnos de poseer un g a binete mineralógico de primera clase, no sucede lo mismo con el de zoologia que solo puede llamarse naciente, comparándole con los de Berlin, Londres, París y hasta otros de capitales mas subalternas que la nuestra. Vanas han sido las causas de semejante a t r a s o , y entre ellas podemos señalar como principales no solo la naturaleza destructible de los objetos que componen tales colecciones, sino también la poca importancia que en un principio se dio en nuestro Museo á la zoología, hasta et año de L.835 en que fundó una cátedra la Academia de Ciencias de Barcelona, y en el de 4838 en que et Gobierno dotó con dos cátedras al gabinete de Historia nal ural de Madrid. Desde esta época data el movimiento progresivo que han tomado las colecciones zoológicas \ y puede asegurarse que en los últimos años trascurridos se han aumentado algunas hasta el punto de no haber ya sitio pava colocar las ‘especies que faltan para completarlas. Para conseguir este cambio favorable el Museo ha comprado muchos animales, tanto procedentes del estrangero como de la Península ; contribuyendo al mismo fin las dádivas que ha recibido dc varios establecimientos y particulares, entre las que merecen particular mención la del Museo de P a r i s , las del Dr. Clot-Bey, médico de S. A. el Bajá de Egipto, la de 1). Eduardo Gilly , joven marino cn nuestra estación de Filipinas, la de Mr. Cliedufau cónsul español en Alejandría, y la de D. Eduardo Carr e ñ o , que al morir en París legó toda su hermosa colección entomológica al establecimiento en que aprendió á conocer los secretos de la naturaleza.

Anatomía comparada. Esta colección que está colocada en la primera sala entrando al gabinete por la puerta de la d e r . , es de las mas modernas, puesto que antes del año 37 solo existían algunos ejemplares esqueléticos guardados en una pieza de escasas luces, y varios modelos de cera de visceras y músculos de construcción bastante ant.

y de no mucha exactitud. El profesor encargado de esta enseñanza principió por o r d e n a r , según el sistema de sus lecciones, los ejemplares anatómicos que habia en el Mus e o , y fue aumentándolos en términos que en la actualidad ocupan gran parte de la sala referida, mandada establecer á propuesta suya por real orden de 9 de mayo de 4 844. En el dia esta sala contiene una buena serie de e s queletos de animales vertebrados, que se han preparado la mayor parte en el laboratorio del mismo Museo, teniendo el mérito de ser mas exactos y bien ensamblados que los aue se ven en los gabinetes anatómicos estrangeros llama esde luego la atención de los curiosos la actitud y armazón del esqueleto humano; el del murciélago y topo por su delicadez; el del dugong por su r a r e z a , pues hace pocos años solo existían tres ejemplares mas en los museos dc Europa; el del kanguro tan particular por la disposición y forma de sus est realidades; el de la tortuga que se abre y cierra como una caja para facilitar el examen de su organización interior; el de la c u l e b r a , lagarto, rana, besugo y pez de San P e d r o , cuyas multiplicadas piezas están todas ensambladas por medio de alambres sueltos, y no con sus ligamentos naturales, como hacen en el estrangero, cosa que afea y no permite estudiar bien las formas de las superficies articulares. Muchos otros esqueletos podríamos c i t a r , pero en tal c a s o , mas bien que una sucinta noticia del Museo de Madrid , vendría á ser este escrito su catálogo; sin embargo, antes de pasar adelante no podemos menos de hacer mención de los esqueletos de la ballena y cachalote, cuyos gigantescos ejemplares no sc han colocado armados por «la escasa capacidad del local. La colección de piezas modeladas en cera, cartón, piedra, yeso e t c .

es muy escasa, á pesar de que van comprándose algunas á medida que los fondos del establecimiento lo permiten, pues este no tiene artista destinado á semejante clase de t r a b a j o s , como sucede en otros museos estrangeros. No o b s t a n t e , podemos llamar la atención sobre la s e n e de cráneos modelados en y e s o , que representan diferentes variedades de razas humanas, lo mismo que otras que figuran las piezas esqueléticas del Megalonix v Mastodonte las de cera modelos de la miologiá, esplacnología, angiologia, neurología del hombre y del caballo, los órganos de los s e n t i d o s , el aparato genital de las aves y el cuadro del desarrollo del h u e v o , indicando los fenómenos que presenc i a este desde el primer momento de la incubación hasta el del nacimiento del polluelo. También principia á ofrecer piezas curiosas la colección elermato-esquelética, pues aunque reducida a u n , consta de iodos los elementos necesarios para esplicar lo relativo á este sistema tan interesante en el estudio zoográfico. Finalmente, en está sala se ven colocadas en el armario primero tres momias humanas, dos de indios americanos y la otra de un guanche, en el estado de conservación mas» perfecto á pesar de su larguísima fecha.

Colección de mamíferos. Esta colección se ha clasificado y ordenado en el último arreglo, según el método de Cuvier. La mala disposición y poca capacidad de la sala que la contiene, bastante oscura ademas, ha obligado á colocar en la de aves los grandes ejemplares pertenecientes á los órdenes de paquidermos y rumiantes, y á invertir la numeración de los armarios que son de construcción muy antigua y bastante reducidos. Antes del año 38 apenas se veian representados en esta colección todos los órdenes de la clase, y en la actualidad no solo estos se hallan complet o s , sino que lo están las familias y t r i b u s , poseyendo muchísimos géneros aun de los mas raros , entre los que contaremos la mayor parte de marsupiales que proceden de la Occeania , los monotremas, los manatíes e t c .  faltan sin embargo, bastantes especies de queiropteros, rumiantes y cetáceos, bien que estos últimos no suelen ser muy comunes en ningún museo por la dificultad de su adquisición y volumen de su c u e r p o , que en las especies mayores exigiría costosas preparaciones y salas inmensas para contenerlas. En esta colección, como en las demás zoológicas del Museo, cada ejemplar lleva en su peana una tarj e t a que espresa el número del catálogo, el del género, el de la especie, el nombre genérico , el específico y el del pais de donde proceed ; refiriéndose todo esto á los catálogos modernos del establecimiento, en los que está espresado además, si el objeto se adquirió por compra ó donación , en cuyo último caso se indica el nombre del que hizo el regalo.

Colección de aves. Con respecto á esta colección, clasificada según el sistema de Temminek, posee el Museo los tipos de todos los órdenes, familias y t r i b u s ; pero faltan aun muchos géneros, y sobre todo especies. Su aumento ha sido tal de poco tiempo á esta p a r t e , que se ha cuadruplicado el número de ejemplares, tanto por las compras y recolecciones verificadas en el p a i s , como por los regalos hechos al establecimiento de parte de varios naturalistas nacionales y estrangeros. En esta colección atraen desde luego la atención de los curiosos el magestuoso cóndor, el rapaz buitre de los Alpes, el ligero serpentario, las preciosas aves del Paraíso, la rara menura, las pintadastannagras y nectarinas , los brillantes orthorrinchos y epimacos el a r g o s , lophoforo refulgente, anastoma, ibis religiosa , pico de cuchara y de t i j e r a , cisne negro de la Nueva Holanda, aptenodites», y mil otros habitantes del aire que de poco tiempo á estamparte embellecen la galería ornitológica.

La colección dc nidos y huevos es incipiente y aun no merece nombrarse; pero «se espera que eu breve tomará el desarrollo que se observa en las demás.

Colección de reptiles. Esta colección se ha clasificado por la obra herpetológica de Dumeril y Vibron, por estar al nivel de los últimos adelantos de la ciencia. En ella existen tambien los tipos de los cuatro órdenes con sus familias , faltando solo las C e c i l i a s , br.mquiferosj y bastantes géneros cn todos los órdenes; de modo que resulta ser la mas incompleta en el museo de las series de los animales vertebrados. Sin embargo, aun posee algunas cosas notables entre las cuales citaremos el sphargis coriácea, especie de tortuga marina muy grande y r a r a en las colecciones^ varios iguamideos, los géneros chirotes v n e s s i a , un cunectes, el mavor de los c o n o c i d o s en los gabinetes de Europa; otro gran pitón que acaba de regalar Mr. Chedutai, procedente del interior del África, y varias serpientes ven e n o s a s qué en estos ú l t i m o s años han sido remitidas po el doctor Clot-bev De l o s restos fósiles con que la P a l e ° » » tologío demuestra las formas singulares que tenian los i ptiles antidiluvianos, soto posee modelos en y e , s 0 ‘ c u ¿ origínales pertenecen al Museo de P a r í s , llamando la a cion principalmente los del pterodactylus grandis, ictm saurus communis, tenuirostris é intermedius. .

Colección de peces. Está clasificada esta colección . _ gun los principios adoptados por Cuvier y Y « ^ e ° 7 v¿ su magnifica obra icthiológica aun no eoBOCida, por ur¿ motivo en la última p a r t e de la colección solo se ha sePui el orden establecido en el reino animal de fuvier. Únicamente faltan dos familias en toda la s e r i e , pero son muchas las tribus de que carece el Museo é infinitos los géneros y especies. A pesar de e s t o , la citada colección es de mucho valor científico por contener íntegra la que sirvió á nuestro célebre Parra para escribir su icthiologia de las Antillas, obra que es citada con elogio por los estrangeros. Como antiguamente se cuidó mas de t r a e r á nuestro Museo objetos exóticos, que de recolectar los que produce la Península (*), por eso escasean en la colección de que tratamos los peces de nuestras costas y r i o s ; si bien se ha principiado ya á corregir esta falta con una serie escogida de peces del Mediterráneo formada en Barcelona; varios ejemplares recibidos de la costa cantábrica, y otros de los rios y lagos de España. Tambien debemos repetir aquí el nombre del d o c tor Clot-bey, á cuya generosidad se deben preciosas especies del N i l o , que hubiera sido difícil adquirir aun pagándolas á muy crecido precio, Invertebrados. Las colecciones de animales invertebrados están arregladas según el sistema de Lamarck, que es el adoptado por el profesor en sus lecciones. La clase de los moluscos se halla bastante bien representada, y en ella posee el Museo especies y ejemplares raros y preciosos.

Entre estos últimos citaremos los de la meléagrina niaraaritífera, de los cuales uno tiene dos perlas en una valva, v otro una s o l a , pero de tal oriente y tamaño que su valor no baja de 40,000 r s . ; y entre los primeros la cgprea aurora, una de las mas preciosas del género, que sirve de distintivo á los gefes de las t r i b u s de la Nueva Celandia , y Que ha valido hasta 1,000 francos cada ejemplar, si bien eñ dia su precio no es t a n superior; y la scalaria’preciosa regalada al establecimiento por la reina María Luisa, cuyo precio elevado en los ejemplares de cierto tamaño ha llegado á ser de 100 luises. En la serie de los animales articuados se ha mejorado mucho la colección de crustáceos con la compra hecha últimamente en París de bastantes géneros y especies. La colección de insectos no solo se ha aumentado con la compra recien hecha á Mr. D a s t a s , sino que ha adquirido un valor científico de consideración con la que lego al Museo nuestro malogrado Carreño, en la cual se encuentra la de encipteros de Latreille, que por ser autógrafa tiene un valor inapreciable, tanto mas cuanto que este célebre naturalista ha sidD el legislador de la ciencia entomológica ; conservándose en el establecimiento los materiales que le sirvieronparacscribir una buena parte desusceebradas Familias naturales y Genera insectorum. La c o lección de zoófitos del Museo, si bien por una parte está compuesta de ejemplares notables y poco comunes, se debe confesar por otra que fe falta muellísimo para ser completa.

Es cierto que los animales de este dilatado grupo ofrecen mil dificultades para poderlos conservar, y que acaso »o exista una colección que contenga todas fas especies conocidas; pero muchas mas podrían haberse recogido para a nuestra si el establecimiento tuviese corresponsales c e losos en algunos de los p u e r t o s de la Península y posesiones ultramarinas.

Colección paleontológica. La estrechez de la sala destinada á la colección de los r e s t o s orgánicos antidiluvianos, Y ‘a mala construcción de los armarios que la contienen, no han permitido colocar y ofrecer á la vista del público todas las riquezas que en este género posee nuestro Museo. En la actualidad solo se ven algunos huesos de mamíferos de gran magnitud, varios restos de p e c e s , crustáceos, moluscos v zoófitos fósiles, y algunos fragmentos de lignitos, hojas dc heléchos y otras» producciones vegetales en el mismo e s t a do; mas el dia que permitiéndolo la capacidad del gabinete Puedan estenderse ordenadamente todos los materiales que para dicha colección se tienen reunidos en los depósitos oel Museo, puede asegurarse que no será de las menos importantes ni de las mas escasas. Entre tanto ni sitio hay para colocar debidamente la enorme defensa de elefante y otros restos esqueléticos del mismo animal desenterrados» en los aluviones de San Isidro del Campo el dia 24 de diciembre I ^846 por el profesor Gradls y sus discípulos. A pesar del l amentable estado en que la angostura del local tiene redu cida á la colección de fósiles, la sala en que está colocada es una de las mas concurridas por los naturalistas estrangeros, y con especialidad por los ingleses apasionados á la paleontología, que la visitan con tanto interés v respeto como los mahometanos á su Meca, por contener el singular esqueleto del megaterio, cuyo único ejemplar casi completo da un valor y nombradla especial al museo de Madrid.

En efecto, el megaterio merece grande atención, ya sea considerado por su interés científico ya por el que su m o delación puede producir al Museo. Penetrado de esto el profesor Graells, hace tres años corrigió en lo posible los defectos que se cometieron al armar por primera vez el e s queleto del megaterio; lamentándose dé que estos hayan sido causa de graves é involuntarios errores cometidos en las descripciones que autores de nota hau publicado sobre este ser antidiluviano.

BIBLIOTECA DEL DUQUE DE OSUNA (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Leganitos núm 54). fSe empezó á formar lentamente por adquisiciones de los duques de e s t e nombre, y tomó su principal i n cremento de los muchos y buenos libros que compró el Sr. D. Pedro Tellez Girón, IX duque de Osuna, abuelo del actual poseedor. La enriqueció tambien con libros impresos y manuscritos, y señaló* una dotación anual para su conservación y aumeuto, el malogrado Sr. D. Pedro Alcántara Tellez Girón, XI duque de Osuna , cuyo noble ejemplo sigue su ilustre hermano ü . Mariano. Fue pública antes de 1808 , y consta de unos 25,000 volúmenes sin contar los manuscritos.

MUSEOS. Vamos á ocuparnos de estos establecimientos, que tanto servicio prestan á Jas ciencias y á las artes, como honra dan á las naciones que los poseen, y sentimos no poder hacer un minucioso detalle de las riquezas que encierran tampoco nos es posible determinar el número de galerías de pinturas que se encuentran en casas particulares.

BIBLIOTECA NACIONAL (HISTORIA DE MADRID)

(plaza de Oriente , núm. 4.) Es debida á Felipe Y, quien no solo dispuso la creación de este establecimiento , sino que mandó reunir la librería que h a bia traído de Francia y los libros que se conservaban en la llamada Biblioteca de la Reina Madre que se hallaban en el antiguo Alcázar de esta corte. Estos libros fueron la base de la biblioteca fundada en 1711 cerca del Palacio Real en la calle del Tesoro frente al sitio que hoy ocupa el mismo Felipe V sufragó los gastos de la denorninada entonces Beal Librería , la cual puso bajo la dirección de su confesor el padre Pedro Robinet, y se abrió al público en marzo de 1712. Por real orden de 1716 la concedió el monarca el privilegio de obtener un ejemplar de cada impresión que se hiciera en el reino; le d i o constituciones y la declaró la primacía, ó derecho de t a n t e o , en las ventas de libros, manuscritos , estampas y medallas, con cuvas regalías se fue acrecentando así como con la librería del arzob. de Yalencia, en marzo de 1712 ; con las del cardenal Arquínto , comprada en Roma de orden de Carlos III; ia de D. Ignacio Muzquiz en el reinado de Carlos IV, la del diputado Navarro en 1823 y otras entre las que pueden contarse parte de las dc los monasterios v conventos suprimidos en Madrid en 1835 v finalmente la secuestrada al infante D. Sebastian; con estas adquisiciones cuenta hoy con un caudal de 130,000 volúmenes , sin el crecido número de los pertenecientes a las estinguidas comunidades , y que por ser duplicados no deben colocarse, mucho mas cuando el local no tiene capacidad ni aun para colocar cómodamente los objetos que encierra. Desde su origen estuvo situada en la mencionada calle del Tesoro, hasta q u e , por orden de José Napoleón, fecha 17 de agosto de 1809, y á consecuencia del derribo de todas las casas que ocupaban lo que hoy es plazuela de Oriente , pasó la biblioteca al convento de la Trinidad; v e rificóse la traslación con t a n t a premura como desorden , y fue tal el abandono en que se halló el establecimiento durante la dominación francesa, que muchos Se los libros se consumieron en la elaborcion de cariuchos, y se rompieron los índices ó clave de que usaban los dependientes para el servicio público. Restituido Fernando VII al trono que ocuparon sus mayores, y restablecidos los frailes, pidieron los trinitarios y consiguieron en 1819 que la biblioteca sc t r a s ladase , lo que tuvo efecto por real orden de 26 de marzo, á la casa del Almirantazgo, conocida ahora por la de los Min i s t e r i o s , donde permaneció, hasta que dispuesto por el el citado monarca la compra de la casa que ocupa hoy; pasó á ella cn 11 de junio de 1826. Fste edificio , perteneciente al Real Patrimonio, solo consta de piso bajo , entresuelo y principal con boardillas; aunque reducido para lo que de suyo exige el establecimiento, se halla con bastante decoro y decencia-, las t r e s salas destinadas á la lectura , el índice general, despacho del bibliotecario mayor y piezas supletorias . ocupan el piso principal en el entresuelo, cuyos t e chos son t an elevados como los del principal, están colocados el museo de medallas , de que luego hablaremos, la c o lección de antigüedades, secciones de manuscritos, libros del primer siglo de la imprenta y otros objetos no menos curiosos ; el piso bajo le habitan los porteros y en los venteados y espaciosos sótanos, que se encuentran á la parte N. ^ están colocados los libros que no pueden tener cabida en él piso principal. La biblioteca perteneció en su origen á la casa real, y se la consideró del patrimonio hasta el año de 1812 , desdé cuya época siempre que ha regido el s i s t e ma constitucional, ha sido separada de aquel, habiendo quedado definitivamente en 1836 como establecimiento de la nación. Ya dijimos que el primer encargado de ella lo fue el jesuíta Robinet confesor de Felipe V, réstanos añadir que continuó bajo la dirección de los PP. jesuítas confesores del monarca, hasta el año de 1753, en que fue nombrado director el arzob. de Farsalia é inquisidor general 1). Manuel Quintana üonifaz; en lo sucesivo el gefe de la biblioteca se denomina bibliotecario mayor, si bien el Sr.D. Martin de los Heroes sirvió este destinó desde 18J-0 al 4 3 , bajo el título de director. Por la última plantilla el personal se compone de un director bibliotecario mayor que lo es el ilustrado D. Manuel Bretón de los Herreros , un decano, 7 bibliotecarios , 42 oficiales, un escribiente, 2 celadores, dos porteros, dos mozos de oficio y un portero inferior. El e s tablecimiento está abierto para el público desde las 10 de mañana hasta las 3 de la tarde todos los días escepto los domingos y festividades solemnes y los dias de estero y desestero que son desde el 15 de octubre al 2 de noviembre y desde el 15 de mayo al 1 ° dé junio-, cn estas dos temporadas se atiende también a l a limpieza de estantes y libros; pero estas operaciones se hacen de acuerdo con la biblioteeade San Isidro . para que esta pueda suplir la falta que en otro caso esperimentaria el público si ambas se cerrasen en un mismo dia las reglas que han de observarse para entrar V salir , así como en el tiempo que se esté en las salas de lectura, se hallan anotadas un cuadro fijado en la portería

COLEGIO DE VETERINARIA (HISTORIA DE MADRID)

(paseo doRecoletos núm. 16). En el reinado de Carlos III se conoció la utilidad de la ciencia Vet e r i n a r i a , y aquel celoso monarca envió a l a escuela de Alfort en 5 de noviembre de 1776 á Don Bernardo Rodriguez , y en 1783 á Don Segismundo Malast y Don Hipólito Estevez p e n – sionádolos en un principio con 15 reales diarios, posteriormente y á impulsos de Don Manuel Godoy, dispuso Carlos IV en 9 de setiembre de 1788 se abriese una escuela de V e t e r i naria, nombrando al citado Malast primer director y 2.° al s e ñor Estevez la inauguración no tuvo efecto hasta el 18 de octubre de 1793. Diferentes alternativas sufrió esta enseñanza abandonada completamente hasta 1817 en cuyo transcurso de tiempo hubo época en que solo se daba una lección cada semana. En este año el protector Don Félix Colon, s o s tuvo varias cátedras con especialidad las de fisiología, p a t o – logia y materia médica, y así continuó hasta que á instancia del duque de Alagon, se aprobaron las ordenanzas que regularizaron el orden interior, la administración y enseñanza y se sacó á oposición en 1826 la cátedra de fisiología que ganó el actual director él ilustrado y laborioso Don Nicolás Casas el mencionado duque fue sin duda quien mas contribuyó al brillante estado en que hoy se encuentra este c o legio en el cual existen 6 c á t e d r a s 1 . a anatomía general y descritiva comprensiva para los animales domésticos; 2 . a fisiología comparada, patología general y anatomía patológica ; 3 . a patología p a r t i c u l a r , terapéutica general y especial farmacopea y arte de recetar; 4 . a anatomía de «regiones, medicina operatoria, \ e n d a g e s , obstetricia, esterior del caballo y arte de herrar teórico-practico; 5 . a higiene, enfermedades contagiosas, epizootias, policía sanitaria , Jurisprudencia relativa al comercio de los animales domésticos , medicina legal, bibliografía Y moral veterinaria, y la 6 . a se refiere á la agricultura aplicada ala veterinaria y á la cria de los los animales domésticos cuya enseñanza teoricopráctica se hace en los 5 años de la carrera los 6 catedráticos disfrutan el sueldo anual de 16,000 reales cada uno, 8,000 los 2 agregados y 20,000 el director. El número de alumnos que en otros tiempos se consideraba execivo de 50 á 60, es hoy el de 384 la matrícula cuesta 80 reales y así el régimen del colegio como el que se sigue en los exámenes, es el marcado en el plan vigente de estudios de 19 de agosto de 4847. Final mente esta enseñanza depende de! Ministerio de Instrucción y Obras públicas, y sus gastos figuran en el presupuesto del mismo ramo. Los catedráticos en lo general han publicado las obras de sus asignaturas, y el director ha dado á luz la Biblioteca completa del ganadero v agricultor, la Farmacopea veterinaria, el Esterior del caballo, Jurisprudencia veterinaria, Comercial, Medicina legal y o t r a s producciones valiéndose para algunas del auxilio de los demás profesores.

COLEGIO DE NUESTRA SEÑORA DE LA PRESENTACIÓN (HISTORIA DE MADRID)

(calle déla Reina , núm. 16.) Este colegio , llamado vulgarmente de Niñas de Légañas, es debido á la caridad cristiana que animaba al Sr. D. Andrés Spinola, natural de Genova, quien en 1630, compadecido de la desgraciada suerte de I a s muchas niñas huérfanas que recorrían las calles de Madrid, solicitó el permiso y fundó el Recogimiento de niñas ^amparadas de Ntra. Sra. de la Presentación. Dotó opinóla este colegio con unas casas que poseia en la citada calle de la Reina, donde se halla tambien la iglesia, señalándote ademas la renta de 30,000 reales impuesta en j u r o s y lugares de montes de Roma. El fundador dispuso q u e e n este c o legio se recibiesen y criasen todas y solas las niñas que p u diesen sostenerse con el producto de las rentas, pero que no iuesen admitidas, sino las destituidas de todo favor humano v que contando de 6 á 10 años de edad, fuesen de buena s a – l u d y capacidad intelectual; que se prefiriese las de mejor parecer, por la mayor ocasión de perderse , y que de ningun a manera se recibieran á las que tuviesen defectos físicos, ^ue las impidiese conseguir salida para casada, religiosa ú otro destino conque pudiesen vivir con decencia. Asimismo dio el patronato á su primo cl marqués de los Balbases y sucesores de su casa y mayorazgo, con la prevención de que uurante las ausencias» del patrono ejerciera este encargo el Marqués de Leganés, como tuvo efecto á mediados del s i glo XVII, y por cuya razón adquirieron el nombre de AT¿- nas de Legones, que han conservado no obstante que hace ya dos sigíos continúa desempeñándole el referido marqués de los Balbases. Limitadísima era la enseñanza que en un principio se daba á las recogidas en esta casa , donde llevaban una vida monástica sin permitirles la salida del establecimiento sino para colocarse , pero la concurrencia de algunas otras niñas que por voluntad de sus padres y sostenidas por ellos entraban para ser educadas, le d i o él nombre de colegio de educación de niñas , y desde luego hubiera progresado, si los funestos acontecimientos de la guerra de 1808 no hubieran ocasionado grandes pérdidas á esta casa, que vino á quedar enteramente desierta. Bestablecida la p a z , aunque los p a t r o n o s , capellanes y administradores reorganizaron dicha casa y dieron relevantes pruebas de su celo, ya en fines de 1833 no podia sostenerse. Afortunadamente en 1834 se encargó de la dirección y administración el actual capellán D. Antonio Tolosa y Casadevall, y á su ilustrado celo y asiduidad debe el colegio el buen estado en que se encuentra. Las colegialas reciben en él la educación que abrazan los ramos siguientes catecismo, urbanidad, lectura, escritura , aritmética, geografía , h i s t o r i a , dibujo, música é idioma francés; tambien se las enseña á coser, bordar, labores de adorno y adm. doméstica. Hoy cuenta el e s tablecimiento con 27 colegialas gratuitas y 12″ pensionistas, bajo la dirección de una r e c t o r a , 2 maestras, y 4profesores con el número necesario de criados para la decente asistencia conque son tratadas Tiene esta casa una pequeña iglesia con planta de cruz griega, muy parecida en su estructura y decoración al crucero de San Isidro el Real; de manera que atendida esta circunstancia y la de haberse levantado en 1630, bien pudiera a t r i buirse la traza de esta iglesia de la Presentación, al hermano Francisco Bautista, coadjutor de la Compañía de Jesús , arquitecto hábil pero licencioso , el cual dirijia en dicho año la construcción d é l a espresada iglesia de San Isidro; empezada por él mismo pocos años antes.

Lo mas notable que esta iglesia contiene , es el cuadro del altar mavor , en el que Alonso del Arco representó á San Joaquin y Sta. Ana, rodeados de sus parientes y de las personas más ilustres de Jerusalen, presentando á la Santísima Virgen Maria en el templo , sobre cuyas gradas aparece el sacerdote que la ha de recibir, completando la composición varios ángeles que presencian tan solemne acto. Se halla colocado el referido cuadro en un retablo de mal gust o , entre dos columnas salomónicas doradas. Las pechinas y el cascaron de la cúpula tienen pinturas al fresco

AYUNTAMIENTO CONSTITUCIONAL (HISTORIA DE MADRID)

(plaza de la Villa número 111). Por la ley de ayuntamientos de 8 de enero de 1845 y reglamento para su ejecución de 16 de setiembre del mismo a ñ o , se compone el de Madrid del gefe superior político de la provincia, presidente nato del alcalde corregidor, presidente; 10 tenientes de alcalde, y 37 regidores, elegidos y nombrados en los términos que la misma ley establece.

El cargo de síndico está desempeñado por uno de los regidores, á elección del mismo ayuntamiento Este acuerda y delibera sóbrelos diversos puntos dé adm. é interés local que le confiere la ley relativos á la policía urbana, fomento y mejoras, educación y beneficencia, cargas vecinales y adm.

de los fondos del común en los términos que la misma les n e v i e n e , cuyos acuerdos para obtener tuerza ejecutoria lan de merecer la aprobación del alcalde corregidor, los que comprendidos en las anteriores atribuciones, lo estén tambien en el artículo 80 de la ley de ayuntamiento vigente , y la del gefe político, los que en igual circunstancia lo estén eu el 81 de la misma ley. Para facilitar el despacho de los negocios, se subdivide el a y u n t . en 9 comisiones ordinarias y son dc hacienda, de arbitrios municipales de puertas, de gobierno interior, dcpoliciaurbana, de obras, de beneficencia, y educa cion, de estadística, de espectáculos públicos, y de presupuesto municipal. Ala comision de hacienda pertenece el conocimiento de los asuntos referentes á la adm. de los caudales del común, y el examen v censura délas cuentas. La de arbitrios municipales entiende solo en los negocios dc este ramo.

A la de gobierno interior corresponden los asuntos relativos á la policía de las Casas Consistoriales, régimen interior del ayuntamiento y d e s ú s oficinas generales, fiestas religiosas ó civiles, obrería y guarda-ropa. La de policía urbana entiende en la instrucción de los negocios relativos á la limpieza de la p o b l . , alumbrado , r i e g o s , incendios y arbolad o s , y cuantos objetos interesan ala salud y comodidad del vecindario. A la de obras pertenecen los espedientes que se instruyan sobre construcción ó reparación de edificios, caminos , paseos y demás obras á costa de los fondos municipales, así como tambien las alineaciones , revisión de planos y licencias para las obras particulares que se soliciten. La de beneficencia y educación cuida de los negocios relativos á los establecimientos de aquellos ramos en que interviene el a y u n t . , y presenta á este las propuestas en terna para reemplazar «las vacantes que ocurran en la junta municipal y en la de la caja de ahorros. La de estadística entiende en los 3 negociados en que se halla dividido este ramo, á saber registro civil y censo de p o b l . , quintas y eleccionesde diputados y concejales, contribuciones y cargas vecinales. A la de espectáculos corresponden los asuntos referentes á teatros y diversiones públicas, y esposicion de objetos de recreo que se hicieren igualmente al público. Y finalmente incumbe á las de presupuesto municipal, el examen del mismo y del de los establecimientos de beneficencia , así como los incidentes que puedan producir. Además délas comisiones espresadas, se nombran otras especia les para el despacho de ciertos y determinados negocios, las cuales se reducen á la de traída de aguas, presupuestos, mercados,subsistencias, corrección de estilo, estadística, bagajes y alojamientos , quema de documentos, reclamación por las ocurrenciaspolilicas de 1843, reformas del reglamento interior, término de Madrid, indemnizaciones de terrenos en Chamb e r í , contribución del culto y clero, estraordinaria de guerra , y junta de inspección de bienes del clero con los getes de la hacienda pública sus mismas denominaciones indican los asuntos de que se ocupan en lo que concierne á las facultades que la ley concede á los ayuntamiento Todas las comisiones las nombra efalcalde corregidoV, y susreuniones l a s enrocan los vice-presidentes respectivos y el mismo alcalae corregidor cuando quiere, como presidente n a t o de ellas.

Los tenientes de alcalde desempeñan, además de las atribuciones propias que la ley les concede en asuntos judicia- e s , las q u e l e s delega el alcalde corregidor entre las que á él le corresponden •. son los vice-presidentes de las comisiones del a y u n t . , y uno de ellos suele estar encargado de la vice-presidencia de la Junta de Beneficencia con un regidor que le sustituye en ausencias y enfermedades. Están encargados también los tenientes de alcalde de vijilar é inspeccionar las escuelas gratuitas de sus respectivos distritos, que son t r e s de cada sexo en cada u n o , y presiden las comisiones de escuelas, que las forman tantos veciudad como establecimientos de esta clase existen en el d i s t r i t o , propuestos por el teniente alcalde y designados por el corregidor al gefe político, que sanciona’el nombramiento. La real o r den de 25 de julio de 1844, establece el régimen que ha de seguirse en el ramo de instrucción primaria, en la que sopreviene , que mensualmente se reúnan los tenientes de a l calde bajo la presidencia del corregidor , y haciendo de s e cretario el que lo sea de e s t e , á fin de conferenciar sobre las disposicionesque sean convenientes para mejorar el estado de la enseñanza y los medios de suministrarla con mayor fruto.

En estas reuniones conferencian tambien los tenientes con el corregidor acerca de todo lo que hace relación con el ejercicio d e l a s facultades que t i e n en delegadas aquellos, con el fin de procurar la facilidad necesaria para el servicio de la policía de la capital.

Para el mejor desempeño de su e n c a r g o , el alcalde corregidor confiere la comision de vigilar y dirigir los diversos ramos de policía urbana , que están bajo su inspección, á varios regidores, que llevan el nombre de comisarios_, y son los siguientes 2 de propios, uno de lavaderos y baños, uno de constraste y almotacén, uno del pósito, uno de la cárcel de Villa, uno de la cárcel de Corte, uno del colegio de San Ildefonso, uno de empedrados, uno de nuev as aceras, uno de fontanería y alcantarillas, uno de almacén general, 2 de paseos y arbolados , 2 de limpiezas, 2 de mataderos, uno de Casas Consistoriales y pleitos , y uno de impresiones y festividades. Se ocupan de todo lo concerniente a sus r e s pectivos ramos, y dan p a r t e al alcalde corregidor de cualquier novedad que ocurra en ellos digna dc llamar su atención.

Los nombra el mismo corregidor y suelen ractificarse sus nombramientos ó variarse al principio de cada año.

Eas dependencias del ayuntamiento y corregimiento de Madrid, con el número de personas destinadas á ellas y funciones que as están encomendadas, son Secretaria del ayuntamiento. Sc compone de un secretario , 8 oficiales y 8 escribientes, y está á su cargo el despacho de todos los negocios que corresponden al ayuntamiento

En el año 184o se creó una sección de estadística dependiente de esta secretaría que comprende 3 negociados ! . • d de estadística , que consta de 8 oficiales y 6 escribientes, que se ocupan en la formación del padrón general de vecindad, que sirve de base á l o s t r a b a j o s d e l o s o t r o s d o s 2.«elde quintas y elecciones, compuesto de un gefe y 10 oficiales perpetuos que son los secretarios, con otros tantos escribientes encargados de ausiliar á aquellos en sus trabajos, habiéndose aumentado 30 secretarios mas y 30 escribientes, todos temporeros, para servir con los de plantilla los 40 d i s tritos en que se ha dividido la capital por real orden de 27 d e junio de I8>8 á fin de facilitar las operaciones del sorteo Y 3.» el de contribuciones y cargas vecinales que le sirven 8 oficiales, 6 escribientes , uu cajero y un portero.

Contaduría. Debió cesar por la instrucción de 20 de noviembre de 1845, que confia este ramo á los secretarios, nasta que cl Gobierno decretase si debia quedar en Madrid una sección de contabilidad mas como esta oficina es obsolutamente indispensable para la marcha de los asuntos municipales, acordó cl avunt. continuase con el según lo nombre, que es el que da el Gobierno á las dependencias de esta clase, y se elevase á S. M. una razonada e s posicion solicitando su conservación , (pie se ha resuelto favorablemente.

Consta de un contador gefe , 10 oficiales, 9 escribientes de plantilla v 2 porteros. Se ocupa en los I r a – bajos d e su ramo, y para la formación de su archivo tiene además 5 escribientes.

Depositaría. Se halla á cargo de un depositario, 2 cajer o s , un ayudante dc caja . v un portero.

Archivo. El de Madrid «está confiado á un archivero, 2 oficiales, un escribiente, un agregado, y un p o r t e r o ; y el de escrituras públicas bajo la inspección de dicho gefe, J & – rios ausiliares y otro portero.

Porteros maceros. Tiene además el ayuntamiento yn portero mayor conserge de CasasConsistoriales encargado de todos los efectos de ellas y gefe de los demás porteros maceros, que son 1 2 , un supernumerario y un mozo, todos con d e s t i no al servicio de la c a s a , y son los que v an en los actos s o lemnes delante del ayuntamiento «con las mazas.

Intervención de derechos municipales de puertas. Para la mejor recaudación de los dros. de puertas , que c o r r e s – Eonden al ayuntamiento y constituyen casi esclusivamente su r e n t a , ay establecida una intervención principal compuesta de un interventor con su escribiente, y otras subalternas situado en la Aduana, Matadero y en las puertas de Toledo , Atocha, la Vega , Alcalá y Bilbao, que son las destinadas para la e n t r a da de los a r t . que satisfacen derechos cada una de estas oficinas se compone en lo general de un interventor, 2 oficiales, 2 aventajados revisores y un mozo. Intervienen en las operaciones de adm. de los empleados de la Hacienda, á fin de que no se desfrauden á Madrid, sus arbitrios, y sepa cuales son los verdaderos ingresos que le corresponden.

Existe además una visita municipal de puertas , que con el mismo objeto, recorre los afueras, y consta de 2 visitadores , 4 cabos y 30 dependientes.

Escribanos. En cada uno de los juzgados de paz confiados á los tenientes de alcalde, hay un escribano que actúa en los juicios y demás diligencias que ocurran, prestando así mismo por «turno el servicio de t e a t r o s , toros y repeso.

En la alcaldía corregimiento, hay otro con la misma ocupación, con mas la de otorgar las escrituras de toda clase que necesite hacer el ayuntamiento.

Escribientes de los juzgados de paz. Cada una do las G a n t . alcaldías tenia un escribiente para los juzgados de paz; y habiéndose aumentado aquellas por la ley vigente hasta 10, con el nombre de tenencias de alcalde, han recibido su correspondiente dotación de escribientes.

Cuerpo de alguaciles y porteros. En 31 de mayo de 4848 se restableció el ant. cuerpo de alguaciles y porteros de villa para el servicio de los juzgados de paz, compuesto de un gefe, 24 alguaciles y 12 porteros ; el primero lo nombra el alcalde corregidor á propuesta en terna del a y u n t . ; los alguaciles y porteros la mitad el alcalde corregidor y la otra el ayuntamiento La dotación del gefe del cuerpo es de 10j000 r s .; la dé los alguaciles de 9 r s . diarios y la de los porteros de7, con mas los derechos que deban percibir por l a s actuaciones judiciales que cada uno practique.

Honda municipal. Con la misma fecha de 31 de mayo se reorganizó la ronda municipal para el servicio de policía urbana, compuesta de un gefe, 12 celadores de número , 3 supernumerarios y 00 municipales, todos nombrados por el alcalde corregidor á propuesta en terna de los tenientes de alcalde. Para el mejor servicio municipal, los individuos de la ronda se distribuyen en esta forma 8 á la guardia del alcalde corregidor y servicio del corregimiento; 4 á cada distrito dc los 10 de la capital, á las órdenes del celador y con este á las del teniente dc alcalde del mismo , c o n s t i t u yendo su ronda especial; 4 al servicio particular del gefe, y 8 cou destino á los afueras en dos rondas de á 4 para cada uno de los cuarteles alto y bajo á las órdenes del celador respectivo, que está á la de los tenientes de alcalde á q u i e nes corresponde el término de Madrid.

Arquitectos y obras. Tres son los a r q u i t e c t o s de Madrid , dos de ellos encargados de todas las obras, de practicar reconocimientos y cuanto se les mande concerniente á su profesión , y el otro del ramo de fontanería y alcantarillas, en el (pie tiene las mismas funciones y obligaciones que aquellos. Con destino á las obras hay un sobrestante mavor v un guarda-almacén de electos v herramientas.

Fontanería y alcantarillas. Ademas de! arquitecto del r a m o , hav en él un aparejador facultativo, un celador un visitador de arcas, un sobrestante y un guarda-almacén.

Los trabajos se reducen á recomposición de cañerías, conducción de amias, reparo v limpieza de las alcantarillas existentes, v ‘dirección de las nuevas (¡ue se hacen por contrata ; cuidando tambien de que no falte la dotación de agua suficiente á las fuentes públicas y privadas. De estas hay muchas adquiridas con titulo oneroso , constituyendo un censo de capital equivalente al valor de la cantidad d« agoaque disfrutan los dueños de fincas por la que pagan un canon a n u a l , de cuya recaudación está encargado hoy el a d ministrador de propios. El valor cn venta de cada real de agua se ha reducido en la actualidad á 60,000 r s .

Fiel contraste y almotacén. Hay en él un administrador y 3 oficiales encargados del reconocimiento y sefio de pesos y medidas que deben presentar cada tercio de año los vendedores de todas clases en esta oficina, con el objeto de contrastarlas y evitar los fraudes, que suelen cometerse á cuyo fin se repite un bando con la debida anticipación en cada período, escitando á aquellos á que cumplan con tal r e quisito dentro del plazo que se les señala, pasado el cual se gira una v i s i ta para castigar á los que no hayan obedecido.

Casa matadero. Deben acudir á ella á matar sus reses precisamente todos los que quieran vender las carnes muert a s , pagando por la operación 6 r s . por cada vaca, y 1/2 real por cada carnero para su mejor régimen está nombrado un administrador principal, un i n t e r v e n t o r , 2 celadores, 3 inspectores reconocedores de c a r n e s , otros supernumerarios y un escribiente. La matanza empieza de 4 á 5 de la mañana en el verano, y á las 6 en el invierno, y por la tarde á las 2 en todo tiempo.

Pósito y alhóndiga. En esta dependencia solo habia antes un medidor de granos y un p o r t e r o , porque el establecimiento no t e n i a géneros de ninguna especie hoy es uno de los mercados de granos y almacén general de ellos, para los que quieran servirse de él gratuitamente. El o t ro mercado está en la plaza de la Cebada, y ambos tienen los empleados necesarios.

Ramo de propios. Hay un administrador que recauda sus productos y al mismo tiempo el arbitrio del barrido de las plazuelas, los censos de fuentes, el derecho de romana, el de bancas , baños y lavaderos del r. Manzanares , y las cantidades que pagan los propietarios por los 3 pies de a c e ras nuevas que se construyen delante de sus casas; por t o do lo cual percibe el 5 por 100 del producto de la cobranza.

Se halla nombrado ademas un inspector do guardas encargado de vigilarlos, y 11 de estos para cuidar de los diferentes sotos y cañadas pertenecientes á la villa.

Pascosy arbolados. Los empleados y dependientes de este ramo son un director facultativo, 5 capataces y 33 guardas encargados todos esclusivamente de la conservación de los paseos y arbolados, y de no permitir que nadie cause daño en ellos.

(árceles. Eos empleados para ambas s o n un mayordomo, un médico y un cirujano; y cn cada una de ellas hay un capellán que lo es el de la p a r r . respectiva, un enfermer o , uu cocinero y un comprador para los diferentes servicios de su cometido.

Teatros. El de la Cruz tiene un alcaide , un guarda-almacén , un ayudante del almacén de vestidos , 4 espendedores de billetes, un archivero y un p o r t e r o . El del Príncipe un alcaide , un guarda-almacén, un ayudante del almacén de vestidos, 6 espendedores de billetes y 2 acomodadores.

Todos estos los pagan las empresas cuando están arrendados los t e a t r o s. En los ramos de beneficencia, instrucción pública, alumbrado , serenos, limpiezas, incendios y empedrados, se dan las competentes noticias en sus artículos especiales.

Dependientes aislados. Hay por último un capellán para decir misa al ayuntamiento los dias testivos en que tiene sesión ; un agente para activar sus asuntos ; 5 letrados consistoriales para que dirijan sus pleitos y evacúen las conconsultas que se les pidan; 2 procuradores para los asuntos contenciosos, un relojero y la voz pública.

Presentamos por último tos presupuestos municipales de los años 1846 y 1847, debiendo advertir que el último rigió en el de 1848, y aun continúa en el de 49, ínterin sc aprueba el formado para este año.

CASA DEL CORDERO (HISTORIA DE MADRID)

(calle Mayor núm. 1). Sc halla situado al principio de la mencionada calle inmediata á la»Puerta del Sol, por frente de la casa del conde dc Oñate. Este edificio se ha levantado sobre el t e r r e n o en que estuvo _el famoso conv. de San Felipe el Real, cuya área la señaló el mismo Felipe II el año de 1547. La iglesia de este conv. se quemó en 1718, p e r o s e reedificó nuevamente, aunque no de tan buen gusto como la ant. El claustro de este conv.

era una de las mejores obras que habia en Madrid., y todo él estaba fabricado de granito cárdeno ó piedra berroqueña, con 28 arcos sobre pilares cn cada uno de los dos cuerpos de que se componía. Hoy se ve e s t e local convertido en una manzana de casas edificada por el tan nombrado Maragato, D. Santiago Alonso Cordero , bajo los diseños y dirección del entendido arquitecto de la Academia de San Fernando, D. J . J . S. Pescador.

Dicha manzana se trazó ensanchando y regularizando notablemente las calles del Correo y de E s p a r t e r o s , que ant e s eran estrechas y mal alineadas, rompiendo una nueva calle por la contigua plaza de San E s t e b a n , y dejando otra plazuela al frente del costado izquierda de la casa de Postas, con el fin de colocar en ella la fuente que estuvo en la Puerta del Sol.

Todo el terreno del conv. quedó para edificar, según la alineación aprobada por el ayuntamiento; y se ha dividido en seis partes desiguales, labrando sobre cada uno de los solares una c a s a , de las cuales cinco forman un solo grupo, aparentando en el esterior ser una sola. La otra casa que tiene su frente principal á la calle de San E s t e b a n , no juega ya con las primeras, en atención á su mayor altura y áque tiene diferente decoración.

La fachada que da á la calle Mayor de 203 pies de línea horizontal y con 15 vanos en cada»piso, tiene en su centro un pabellón»(pie coge 5 huecos de medio punto con archiv o l t a , decorado con pilastras del orden jónico compuesto, el cornisamento arquitrabado completa el orden que comprende en su altura dos p i s o s , y forma el principal coronado dc un piso ático. La imposta del piso principal de estas casas corre á [nivel en todo el contorno de las fachadas disimulando el fuerte declive de las calles de Esparteros y del Correo por medio de dos pabellones laterales en cada una, con arcos que cogen todo el basamento, compuesto de los pisos bajo y entresuelo. ‘ .

Las 0 casas mancomunadas en luces y aguas, tienen bien alumbradas sus habitaciones por 7 p a t i o s , algunos de ellos bastante espaciosos, conteniendo todas en los pisos bajo, entresuelo, principal, segundo, tercero -y boardillas, Habitaciones cómodas , v algunas de ellas dc grande estension incluyéndose en este húmero las t i e n d a s , almacenesy grandes sótanos que contiene.

En el piso de la casa núm. 4 de la calle Mayor sc encuentra un establecimiento de baños públicos, con pieza cómodas y decentemente amuebladas, habiendo en algún’ de ellas dos pilas, y siendo todas de hermoso marmol c o i vetas rojas y amarillas de la sierra de San Felipe dc J a t r«-i de elegante forma v labradas con esmero. Estos baños e s ic bien surtidos de escelentes aguas, cstraidas por una noria, cuyo pozo no llega á 60 pies de profundidad.

La manzana de casas tiene 286 ventanas y 400 v e c , y el solar sobre que está construida, que como hemos manifestado al principio, era el conv de San Felipe, subió en puja cuando la subasta á cerca de 17 millones de r s . en p a pel por el decidido empeño , plausible por cierto, de nuestro querido amigo y compañero, T). Santiago Alonso Cordero, que deseaba levantar un suntuoso edificio con la crecida fort una (¡ue habia adquirido, aumentando así la riqueza pública, contribuyendo al ornato de la población y fijando su suerte y el porvenir de su familia, en una finca urbana de esta naturaleza , de esta importancia.

PALACIO DEL CONDE DE ALTAMIRA (HISTORIA DE MADRID)

(calle Ancha de San Bernardo número 48). Eutre los palacios que ha levantado en la corte la aristocracia española , ninguno hubiera igualado al magnifico de los condes de Altamira, si para ornato de la capital, para honra de aquella ilustre casav para recreo de los inteligentes se hubiera terminado. Hizo los diseños de esta grandiosa fáb. el inmortal D. Ventura R o d r í guez . habiéndose llegado á construir una p a r t e de aquella por la calle de la Flor Alta, en la que se ve, aunque muy r e ducido é incompleto, el vasto plan que habia formado R o driguez, según el cual la fachada principal del comenzado palacio sc habia de l e v a n t a r e n la calle Ancha de San B e r nardo con 200 pies de línea horizontal y 72 de elevación hasta la cornisa, coronando todo el edificio una balaustrada.

Debia constar esta fachada de 4 órdenes de v a n o s , i n clusos los sótanos, hallándose calculado todo con el mavor acierto para que resultase un modelo de elegancia y e s q u i s i to g u s t o . La diferencia entre Ja actual fachada por la calle de la Flor y la principal que no se llegó á construir , consiste, en que á la última hubieran decorado G columnas istriadas de orden compuesto en el centro y pilastras del mismo g é nero por uno y otro lado. La portada con 3 arcos de medio punto y 2 ventanas intermedias presentaría á la v i s t a del observador uno de los cuerpos mas lindos que se han ideado.

Todo el proyecto en íin era digno del incomparable D. Ventura, de aquel hombre singular, cuyas obras y c u yos diseños serán en todo tiempo elocuentes apologías de la arquitectura clásica, d é l a arquitectura que todo lo da hecho, en concepto de algunas personas, pero que en honor de la verdad, son pocos los que llegan á comprenderla y e s – presarla. Exagerado parecerá , á quien no tenga idea de la arquitectura monumental, el tributo que rendimos á la m e moria del esclarecido artista que mereció el honroso t í t u lo de restaurador déla arquitectura española; pero así lo e x i gen de consuno la imparcialidad y la justicia. Volviendo a palacio , solo nos resta d e c i r , que fuera del referido trozo de la calle de la Flor , cuyos balcones se hallan decorados con frontispicios semicirculares, y cuyas ventanas tienen bellísimo o r n a t o , lo restante del edificio es como la mayor parte de las casas de los grandes que solo se diferencian de cualquier casa particular en el tamaño. Hace pocos años sin embargo, se hizo en esta casa-palacio un portal espacioso adornado de a d t a n t e s y otras e s c u l t u r a s , y una escalera de 2 ramales al frente.

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