(calle y casa de los Estudios de San Isidro.) Esta Academia tuvo su origen en tiempo de b . Fernando VI, cuyo monarca deseoso de mejorar la enseñanza de la latinidad, juzgó que el medio mas á propósito para conseguirlo seria el de fundar una sociedad compuesta de los profesores mas distinguidos, á la que se dio el nombre de Academia latina, de cuyo seno habian precisamente de salir todos los que se dedicasen á la enseñanza de aquel idioma. El número de socios que en un principio se fijó fue el de 15. Los buenos resultados que produjo la institución, fueron causa de que Carlos III ampliase en 1770 las concesiones hechas por su antecesor, dándola facultad para e s pedir los títulos de profesor, y otorgando otras gracias y privilegios. Durante los sucesos de la guerra de la Independencia tuvo esta corporación suspendidos sus trabajos, anudándolos de nuevo en 1814. En 1830 formó otros estatutos y reglamentos y acordó sustituir el nombre ant. con el de greco-latina, todo lo cual fue aprobado en 183L. Desde e n tonces está dividida en dos secciones, una de griego y otra de latin; se ocupa en investigaciones fisológicas de la mayor importancia, parte de las cuales se han publicado y es de esperar que vea pronto la luz pública una selecta colección de autores clásicos latinos, que nos consta tiene preparada hace algun tiempo. Tambien proyecta abrir cátedras de enseñanza pública para la formación de buenos profesores, necesidad inmensa, que satisfecha por la Academia merecería gratitud eterna , por cuantos se interesan en los adelantos de la instrucción. Consta hoy la Academia de 20 i n dividuos de número, 10 de ellos profesores, igual número de supernumerarios é indefinido de honorarios y corresponsales
INSTITUTO MEDICO DE EMULACION (HISTORIA DE MADRID)
(plazuela del Cordon número -L. Fue establecido en el ano de 1837, p r e via autorización del Gobierno. Compónese esta corporación de doctores y licenciados en Medicina y Cirujia, los cuales enseñan estas materias en cátedras» que lian creado , siguiendo el pensamiento que presidiera á la formación cíe esta sociedad científica, cuyo objeto es el adelanto é instrucción de todos los que la componen. Para conseguirlo tienen en dias determinados certámenes particulares, en los cuales se discute cualquier punto de la Medicina ó Cirujia; se forman memorias sobre ciertas y d e t e r minadas enfermedades y se hacen otros trabajos no menos útiles que instructivos á todos los individuos de esta corporación.
Para ser admitido en ella se necesita sea doctor ó licenciado, y con este requisito lo proponen tres socios d e cidiendo la «Academia en votación secreta de la admisión ó esclusion.
ACADEMIA QUIRÚRGICA MATRITENSE (HISTORIA DE MADRID)
(plazuela del Cordon n.° 1 .)En el año de 1844 los cirujanos puros crearon esta Academia, cuyos estatutos fueron aprobados por el Gobierno.
El objeto de la misma es la enseñanza y perfección de un arte harto descuidado por la importancia que en sí tiene.
Gomo un medio de estímulo y para conseguir aquel objeto, sus socios tienen establecidas cátedras, en las cuales esplican todas las materias pertenecientes al a r t e de la Cirujia, por cuya razón los médicos están escluidos, admitiéndose en ella únicamente como socios honorarios á aquellos que han prestado algun servicio á la Academia
ACADEMIA DE MEDICINA Y CIRUGIA (HISTORIA DE MADRID)
(plazuela del Cordon núm. 4). Esta sociedad fundada en 1734 por el rey F e lipe V con el título de Real Academia de Medicina y ciencias naturales, debió su origen al celo é ilustración de algunos profesores p a r t i c u l a r e s , que en 1732 se juntaban diariamente á conferenciar sobre los puntos mas difíciles de la ciencia, y sobre el modo de promover en España los progresos de la instrucción general en las profesiones médicas.
Deseoso el rey de promover en el reino los adelantos en todas las ciencias, tomó bajo su protección la que entonces se llamaba Tertulia Literaria Médica , erigiéndola en Real Academia, concediéndole permiso para abrir un sello particular, y aprobando los estatutos por los cuales se habia de regir y designando en ellos los particulares en que se debia de ocupar la nueva corporación científica. Las ocupaciones que le fueron asignadas eran 4.° el estudio de la historia natural médica, principalmente de España 2.° la descripción de las enfermedades endémicas ó propias de cada provincia , con su curación y modo de destruirlas 3 o .
la relación exacta de las enfermedades epidémicas que invadiesen ó desvastasen las provincias, sus causas productoras y medios de prevenirlas 4.° la educación de la juventud española que se dedicase al estudio de la medicina y ciencias naturales 5.» la bibliografía médica y de ciencias naturales de España 6.° la nomenclatura ó esplicacion de las voces técnicas españolas 7.° la censura de las obras médicas y demás concernientes á las ciencias que abrazaba la Academia 8.° la medicina forense, ó sea la decisión de los puntos difíciles é importantes, pertenecientes á la legislación médica y física 9.° la dirección de la fábrica y situación de hospitales, lazaretos , hospicios, cuarteles, cárceles, mataderos y cementerios 40 la resolución de los problemas de la inoculación de las viruelas, contagio de la t i s i s , de las enfermedades tenidas por incurables etciudad 44 la policia médica para contener los progresos y aun estinguir las viruelas, el mal venéreo, peste e t c . 42 el modo de destruir la anarquía médica, desterrando toda clase de curanderos 4 3 la averiguación de la falsificación de las drogas 44 el examen de los varios específicos , remedios nuevos, de los milagros, p o r t e n t o s , monstruosidades y otro sucesos estraños. Todos estos cargos fueron desempeñados por la ant. Academia Médica de Madrid con el celo é ilustración que siempre distinguió á sus socios, ayudados con las muchas noticias que sobre los mismos puntos la dirigían los profesores mas célebres, tanto nacionales como estrangeros, que desde su creación se honraron con el título de sus socios corresponsales, pudiéndose ver el producto de sus trabajos en las muchas memorias que existen en los archivos, de las cuales no han visto la luz pública sino las que forman el primer tomo de sus memorias impresasen 4 797 , no habiendo continuado después tan interesante publicación por las vicisitudes de los tiempos y por los escasos fondos con que siempre ha contado la corporación.
En 4830 , el rey D. Fernando VII fundó diferentes Academias de esta c l a s e e n varios puntos de la Península, dándoles un reglameuto que estaba en armonía con el plan de estudios médico , publicado en 4 827 , y en cuvas academias fueron refundidas todas las sociedades médicas existentes e n t o n c e s , sufriendo la misma suerte la ant. Academia Médica de Madrid, tomando desde entonces el título de Academia de Medicina y Cirujia de Castilla la Nueva.
Por el nuevo reglamento, ademas de las ocupaciones literarias designadas á la ant. Academia , se le encargaba directamente, como á todas las de su clase en sus respectivos distritos , de todos los ramos de la salud pública, de la policía de la facultad, de ilustrar á los tribunales en las cuestiones médico-legales que le consultasen , y de constituirse en tribunal de examen cuando la superioridad, de quien dependía, asi lo estimase oportuno, y en tribunal de censura en las oposiciones á plazas de médicos pagados_por el erario público. Por espacio de 17 años ha desempeñado esta corporación los cargos que le habian encomendado con la laboriosidad y celo que siempre ha caracterizado á sus individuos, hasta que en 1847 S. M. la reina deseosa de que las Academias de Medicina y Cirujia solo se ocupasen de los asuntos científicos propios de esta clase de corporacion e s , tuvo á bien disponer en el decreto sobre sanidad, que la intervención que basta entonces habia tenido cn los ramos de salud pública y policia médica, pasase á cargo de los gefes políticos, quedando solo las Academias como cuerpos’consultivos en los asuntos pertenecientes á dichos ramos.
En este estado se encuentra en la actualidad la corporación de la que tan breve reseña acabamos de hacer, ocupándose por todos los medios que están á su alcance en los adelantos de la ciencia, que primitivamentele fueron en comendados, y sirviendo de cuerpo consultivo á las autoridades civiles y judiciales en materia de higiene pública y Medicina legal. A e s t e fin celebra sus sesiones dos veces ál mes en el local que se le ha concedido por S. M. en la facultad de Medicina, teniendo tambien asignado un corto presupuesto para atender á sus gastos mas precisos.
ACADEMIA DE ESCULAPIO (HISTORIA DE MADRID)
(plazuela del Cordón núm. 4).
Esta corporación científica fue creada en el año de 4 84o por varios jóvenes estudiantes de Medicina áfin de adquirir por medio de la discusión los conocimientos tan indispensables en la profesión que un dia debian de ejercer. Pertenecen á ella algunos profesores los cuales toman parte en las discusiones científicas que se suscitan, ilustrando con sus conocimientos los de los jóvenes estudiantes. Celebrasus sesiones en el mismo local que tiene la Academia Quirúrjica.
ACADEMIA MATRITENSE DE JURISPRUDENCIA Y LEGISLACIÓN (HISTORIA DE MADRID)
(calle de la Montera, núm. 32;. El objeto de esta Academia, como indica su título, es el estudio de la Legislación y Jurisprudencia. Es heredera de todas las corporaciones que han existido en la corte desde el tiempo de Carlos III, por cuya razón puede asegurarse que desde aquella época hasta nuestros días ha prestado servicios importantes á la ciencia de su instituto. La primera de estas academias fue la que se conoció con el t í t u lo de Derecho español público de Sta. Bárbara, cuyos estatutos fueron aprobados en 20 de febrero de 1763.»Posterior á esta fue la de la Purísima Concepción, que se fundó en el de 1766 por varios cursantes de la Universidad de Alcalá de Henares y Valladolid, con el objeto de repasar cn los meses de v a caciones las materias que en las aulas habian estudiado. Los principales estatutos de esta Academia fueron los publicados en 1796, y su objeto , como en los mismos se espresa, fue desde aquella época consolidar los principios de d e r e cho civil, canónico y real, adquiridos en las Universidades,adornarlos con aquellas nociones teóricas é ideas correspondientes, para que los jóvenes que se hallasen en la cort e en tiempo de vacaciones, pudiesen adquirir la sólida i n s trucción necesaria , á fin de llegar á ser perfectos jurisconsultos españoles. Ambas Academias sufrieron varias vicisitudes, llegando al mayor apogeo de esplendor y prosperidad durante la vida del monarca que las habia erigido en corporación pública, y que t a n t a protección les habia dispensado; pero cuando con su muerte desapareció el espíritu de progreso y de reformas que en todos los ramos de la administración se habian inoculado, principiaron tambien á decaer estas sociedades científicas, y cerraron del todo sus sesiones el año de 1808 , en que nuevos acontecimientos vinieron á turbar la paz y sosiego de que disfrutaba la Península.
En los catálogos de esta Academia se encuentran los nombres de Floridablanca, Campo-manes, Sotelo, Galvez y otros célebres jurisconsultos , y en sus archivos se conservan todavía preciosos documentos y manuscritos que atestiguan la parte que tuvieron estas corporaciones en las reformas administrativas y económicas, que hicieron tan notable el reinado de aquel monarca. Cuando las huestes de Napoleón evacuaron la Península y Fernando VII, se restituyó á ella , volvió á aparecer en la escena literaria la Academia de la Purísima Concepción , introduciendo una gran novedad en sus e s t a t u t o s , cual fue , la de destinar una de sus sesiones á la instrucción de toda clase de espedient e s , á fin de que sus individuos adquiriesen la práctica n e cesaria para presentarse en los tribunales. En 4 826 se cerraron otra vez sus sesiones por efecto de disensiones i n t e s tinas, y en el mismo por orden del Gobierno se volvieron á abrir, si bien se refundió en otras dos que se crearon con el nombre de Carlos III y Fernando VII en el de 4 836 volvió á resucitarse la de la Purísima Concepción, y los individuos de las dos anteriores formaron p a r t e , de esta a n t i gua corporación, que t an gratos recuerdos habia dejado en todos los que alcanzaron los tiempos de su brillo y engrandecimiento.
No conviniendo ya á las necesidades modernas ni al espíritu de la época los antiguos estatutos de esta corporación, se formaron otros mas adecuados á su objeto, que después á su vez fueron reemplazados por los del año de 4840, convirtiendo el antiguo nombre de esta Academia en el que hoy tiene y los cuales la rigen en la actualidad.
Consta de dos clases de académicos a saber, profesores y numerarios la Academia concede el título de mérito al que por sus relevantes trabajos se hace digno de este honor.
Celebra dos sesiones en la semana; la una teórica que consiste en la discusión de un punto de legislación civil y c r i minal ó de derecho público , y la otra práctica , que se r e duce á la sustanciacion de toda clase de espedientes que despachan los mismos académicos, desempeñando unos las funciones de jueces, otros las de abogados, escribanos e t c ., á informes en estrados, y á la resolución de una consulta sobre cualquier caso práctico.
Para la dirección y administración de la Academia hay su j u n t a de gobierno compuesta de un presidente, dos vice- presidentes, un censor, 5 revisores, un bibliotecario, un tesorero y dos secretarios. Pertenecen á esta Academia todos los abogados de mayor crédito de la corte, y en sus sesiones , que siempre han llamado la atención por su celebridad é importancia, ha procurado conservar cl nombre respetable que las ant. academias le han transmitido en herencia.
ACADEMIA DE CIENCIAS ECLESIASTICAS O DE SAN ISIDRO (HISTORIA DE MADRID)
Esta Academia llamada en su origen de Sagrados Cánones é Historia Eclesiástica de San Juan Nepomuceno, fue creada en virtud de real cédula espedida en 13 de agost o de 1757; en 1767 cambió este nombre por el de canonica- eclesiástica, y en setiembre de 1769 tomó el de h i s t ó r i – co-canónica de San Isidro. Posteriormente, en 1773, añadió las denominaciones de cánones , liturgia , historia y d i s c i plina eclesiástica ; y por último en 1837 adquirió el nombre por el que hoy se le conoce. Su objeto era el que indican las diversas denominaciones que h a tenido los ejercicios, que al principio consistían en conferencias, esplicacion, r e paso sabatino, historia y argumentos, se redujeron después á la discusión entre los académicos y las personas que g u s taban concurrir á estos actos. Tan fecunda esta Academia en vicisitudes como en nombres, varió hasta nueve veces sus estatutos, hasta que por orden del Gobierno fue disuelta y depositados todos sus papeles y documentos en la Academia de Jurisprudencia y Legislación
ACADEMIA ESPAÑOLA DE ARQUEOLOGIA (HISTORIA DE MADRID)
(calle del Olivar número 35). Esta academia actualmente científica, literaria y artística, es sucesora de la Sociedad Numismática Matritense fundada en L.° de Abril de 1837 por D. Basilio Sebastian Castellanos de Losada, bibliotecario a n t i cuario de la Nacional de Madrid, su conservador del g a b i nete y del museo de antigüedades y de medallas, y fundador de las primeras cátedras de arqueología que ha habido en España. En 4 de diciembre de 1839 se amplificó la Sociedad tomando el título de Sociedad Arqueológica Matritense y central de España y sus colonias, y por real orden de 5 de abril de 1844 la declaró S. M. la reina, Academia Española de Arqueología. El objeto de esta asociación es difundir por toda la nación el estudio y examen científico de las antigüedades en todos los ramos del saber; buscar y publicar las obras inéditas de autores españoles que merezcan ver la luz pública, siempre que versen sobre puntos arqueológicos é históricos ; evitar en cuanto pueda la destrucción de los monumentos antiguos españoles, y en caso inevitable pasarlos á la posteridad por medio de descripciones, dibujos y grabados; fomentar entre los hombres entendidos en a r – ueologia, sean de cualquier nación, una sociedad cuvos i n – ividuos se ausilien mutuamente en las obras científicas y literarias que emprendan y se presten una amistosa hospitalidad en sus viages; establecer un lenguage arqueológico universal; formar la estadística monumental de Europa y promover por último por cuantos medios sean factibles el progreso de las ciencias arqueológicas. Esta corporación científica se divide en académicos de mérito, de número, corresponsales y honorables. La primera clase se compone de profesores y escritores en la ciencia de las antigüedades; la segunda de los que se dedican á e s t e estudio y se sujetan á disertar sobre materias arqueológicas, los cuales ascienden á la clase de Mérito por los medios que marca el reglamento; los Corresponsales son los nombrados en las provincias y en el estrangero; la Academia dispensa la gracia de Honorables á las personas de cierto rango y categoría ó á los s o cios que se distinguen por algun servicio estraordinario de ínteres general en la ciencia. La Academia se divide en cuatro secciones á saber; una de Numismática paleográfica é inscripciones; otra de Artes y monumentos; otra de Etica y literatura y otra de Geografía é Historia. Todos los r a mos de la arqueología se reparten para la formación de e s pedientes entre las secciones, las que se dividen al efecto entre sí en los círculos que espresan las denominaciones anteriores.
Para el mejor éxito de los asuntos que t r a t a esta Academia y uniformar la ciencia en todo el mundo civilizado, formando un lenguaje técnico universal, tiene en la capital de cada nación, una Sección Arqueológica Española, compuesta de las notabilidades principales de la ciencia en el pais, cuyos nombramientos los hace la Academia. Tambien t i e n e u n a Diputación Arqueológica , en cada provincia de España y sus colonias , y otras subalternas en los partidos donde existen monumentos de consideración, ó en que han existido en lo antiguo ciudades de primer orden. Los embajadores, encargados de negocios, cónsules ó representantes españoles son individuos natos de las secciones estrangeras, y los gefes políticos de las diputaciones arqueológicas, así como’ los ministros de Estado y de Instrucción p ú blica, lo son de la j u n t a directiva de la Academia. Con el fin de estrechar mas los vínculos de afecto que deben unir á todos los académicos, establece el reglamento que se auxi- 8 2 7 lien mutuamente en sus v i a g e s , á cuyo fin , presentando un socio el título de t a l , se le nombre un amigo ó mentor amigable , para que le acompañe á ver todo lo notable y curioso que haya en el pueblo que visite y le proporcione los medios de las noticias que desee adquirir. El reglamento dispone tambien que se establezcan hospederias donde alojar cómodamente el primer dia y noche al académico viajero, y el modo de socorrerlo si hubiese sido robado ó le hubiera sucedido otra desgracia. La Academia tiene d e t e r minado el establecimiento do cátedras públicas gratuitas, una biblioteca, un boletin arqueológico . un museo de a n t i güedades, un monte pío de socorros mutuos entre sus asociados y la promoción de asociaciones españolas por medio de acciones para comprar los terrenos en que estuviesen situadas poblaciones antiguas, como para adquirir monumentos y objetos notables de la antigüedad. La Academia según su reglamento debe reunirse á lo menos una vez al mes á escepcion de los de julio, agosto y setiembre. En d i chas reuniones después del despacho, se discuten los- t r a bajos de los socios que presentan las secciones con su dictamen; se oyen las disertaciones que leen los académicos de número ó los que aspiran á s e r l o , pasando después á las secciones respectivas para su calificación é imforme. Discútese tambien sobre la estadística monumental, la tecnología ó lenguaje de la ciencia que va formando la Academia , ó sobre cualquier punto arqueológico anunciado en la sección anterior. La Academia se rige y gobierna por una j u n t a d i rectiva, compuesta de un director , un vice-director , un conservador, los comentarios que nombra la Academia, un secretario general, otro de correspondencia e s t r a n g e r a , un vice-secretaiio de elección del d i r e c t o r , un bibliotecario archivero-contador y un depositario de caudales. Al t e r m i nar cuanto hemos creído oportuno decir para dar á conocer el objeto útilísimo de la Academia Arqueológica , uo debemos pasar en silencio los nombres de los fundadores que ayudaron al señor de Castellanos en su formación, los cuales fueron ü. Francisco Bermudez de Sotomayor, catedrático de árabe y oficial de la Biblioteca Nacional, el art i s ta D. Pedro González Mate, célebre autor dramático, (ya difunto, y el escultor P. Nicolás Fernandez
ACADEMIA DE NOBLES ARTES TITULADA DE SAN FERNANDO (HISTORIA DE MADRID)
(calle de Alcalá, número 19 ). En tiempo de Felipe IV tuvo lugar el primer proyecto para la fundación de esta Academia; mas no llegó á tener electo por circunstancias especiales agenas á nuestro propósito. Don Juan Domingo Olivieri y el marqués de Villanas, este ministro de Estado y aquel escultor de cámara, propusieron á Felipe V la formación de la Academia el rey acogió con suma satisfacción el pensamiento. Entusiasta Olivieri por cl a r t e que profesaba, abrió en su casa un estudio público, en el cual gratuitamente daba lecciones de dibujo á los jóvenes que deseaban adquirir conocimientos en él. La traslación de este estudio á la casa Panadería, ocurrida en 1 3 de julio de 1 7 4 4 , fue el primer paso que se dio para el establecimiento de la Academia. El cimiento quedó echado desde aquel momento, pero la perfección ñ o l a adquirió hasta el reinado de Fernando VI, cuyo monarca manifestó siempre una grande predilección por este establecimiento , á quien dio su nombre.
En 3 0 de mayo de 1757 se aprobaron los estatutos por los que se gobierna actualmente la Academia; la dotó con la suma de 12,500 pesos, y estableció premios generales y pensiones para las personas que debian de recibir en el e s trangero el complemento de su educación artística. El objeto especial de la Academia es el adelanto y perfección «de la p i n t u r a , escultura y arquitectura. Como estímulos para los que se dedican al estudio dc cualquiera de estas artes, tiene establecidos premios que adjudica cada tres años con la mayor pompa y solemnidad; concede en rigurosa oposición las pensiones, y celebra todos los años entre los meses de setiembre v octubre una esposicion pública, en la que figuran los trabajos de nuestros artistas. Es del cargo de esta corporación inspeccionar v aprobar los planos de cuantos edificios se levantan en el p a i s , siendo este uno de los servicios mas importantes que p r e s t a , y al que se debe el restablecimiento del buen gusto en la arquitectura, tan corrompido por el capricho y el abuso. Sostiene ademas cátedras gratuitas de matemáticas, y escuelas de d i bujos en todos sus ramos. Para el gobierno y dirección de la enseñanza de las jóvenes, hay unida á la Academia una j u n t a de damas académicas de honor y m é r i t o , que desempeña aquellas funciones con incansable esmero y admirable acierto. Consta la Academia de dos clases de individuos; académicos y profesores honorarios y de mérito. Posee una selecta biblioteca pública y una escogida y numerosa colección de pinturas y esculturas, habiendo debido el mayor número a e estas obras á donaciones del célebre Mengs. Para su gobierno tiene una j u n t a compuesta de un protector, que lo es el ministro de la Gobernación, un vice-protector, un director general, 6 consiliarios, 1 s e c r e t a r i o , ! contador y el competente número de profesores y dependientes. Tiene sus oficinas en su suntuosa casa de la ya citada calle de Alcalá , en cuyo piso segundo se halla el gabinete de la Historia Natural. Desde que el rey Don Fernando VI fundó la Academia, se dirigieron sus constantes esfuerzos á fomentar el estudio y enseñanza de las a r l e s de su instituto, sin que sea causa bastante para hacer dudar de sus loables des e o s , el que hasta estos últimos años no haya logrado resultados positivos y beneficiosos para la enseñanza de las a r t e s , singularmente cn la a r q u i t e c t u r a , por ser bastante notorias las causas que fatalmente han podido influir para neutralizarlos. La Academia, aprovechando los momentos que ha podido, ha planteado grandes reformas, ha discutido nuevos planes de estudios^ ha solicitado recursos, yantes de poderlos realizar, nuevos acontecimientos han venido á paralizar su acción reduciéndola á la inercia. Después de varias vicisitudes que seria prolijo enumerar, el Gobierno aprovechando el plan que la Academia habia trazado para el estudio de la arquitectura y de los trabajos particulares de varios profesores y personas ilustradas, dio los reales decretos de 2 5 de setiembre de 1 8 4 4 y reglamento de 28 del mismo de 1845, los cuales determinan la organización y r e glamento para la espuela de nobles artes, que modificado y desenvuelto por disposiciones posteriores, está rigiendo en la actualidad. En el se ha atendido debidamente á la parte científica sin descuidar los estutios puramente artísticos, tan necesarios cn la profesión y t an difíciles, que solo algunos genios privilegiados han podido sobresalir en ellos.
La Galería de Pinturas que hemos indicado posee esta Academia, consta de unos 300 cuadros debidos á la munificencia de los reyes de España y á donativos particulares están colocados en 11 salas del piso principal, y entre ellos los hay originales de nuestros célebres Murillo, Ribera, Velazquez, Zurbaran, Morales, Cano, Ricci y Carducho; los hay también de otros notables autores ant. y de varios modernos profesores y aficionados, así como de las escuelas estrangeras; bien q u e , trasladadas muchas de las pinturas al Musco, la galeria de la Academia ha perdido gran parte de su caudal artístico; sin embargo, conserva en su sala primera el admirable cuadro de Morillo, que se hallaba en el hospital de la Caridad de Sevilla, y representa á Sta. Isabel reina de Hungría curando á los pobres. En la sala segunda estan los dos célebres medios puntos del mismo autor, en los que se représela la visión que tuvieron un patricio romano y su mujer, acerca de la edificación del templo de Sta. María la mayor de Roma. Hay ademas una sala de lindísimos grabados, y finalmente, un crecido número de bustos de gran mérito, de yeso, mármol y b r o n c e , distribuidos en k>-s 11 salas sin perjuicio de la , Galería de Escultura situado en el piso b a j o , compuesta ae vaziados en veso de las estatuas antiguas y modernas de esquisito mérito también lo tienen los bajos relieves y domas objetos de esculturas reunidos alli, que sirven para el estudio de las bellas obras de la ant iyüedad. , , En estas galerías se permite la entrada al público desae el dia 21 de setiembre al 5 de octubre, en cuya época se nace al mismo tiempo la esposicion de pinturas contemporáneas, que al efecto envian los profesores y aficionados.
El edificio en que sc halla establecida esta Academia, tue construido para estanco de tabacos por D. José Churnguu segunelmal estilo que usaba esteprofesor , habiendo lo»’ do en v i r t u d de él u n alto puesto en el catálogo de los ptu fesores que prostituyeron la arquitectura española. Ai u ¿ ladarse á e s t e local la Academia fue comisionado D. Diego Villanueva para reformar la caprichosa fachada, poniéndola en un estado correspondiente al nuevo destino de esta casa al efecto picó los adornos supérfluos, y construyó una elegante portada da g r a n i t o , compuesta de 2 columnas dóricas exentas é istriadas, y el correspondiente cornisamento , que e s á la vez repisa del balcón c e n t r a l , y en su frente se lee la siguiente inscripción de D. Tomás de Iriarte; Carolas III Rex Naturam et Artem sub uno tecto in publicam utilitatem consociavit. Anno MDCCLXXIV.
La decoración de los balcones consiste en jambas labradas , y en el interno se encuentran 2 escaleras de piedra que desembarcan al nivel del piso principal, bajo una misma caja.
ACADEMIA DE CIENCIAS NATURALES (HISTORIA DE MADRID)
calle de Capellanes n.» 1). El pensamiento de la creación de esta Academia, establecida en época muy reciente, es muy antiguo, y aun (legó á realizarse, si bien de una manera muy imperfecta.
Hacíalos años 1580 ú 81 existió en Madrid uña Academia de Ciencias dc que no hay mas noticias que haber pertenecido á ella el marqués de Moya y algun otro personaje, y en ellas habia establecidas varias enseñanzas. El duque de E s calona tuvo el proyecto de formar una igual á la Academia Española que no llegó á realizarse. Por aquella época varios escritores ilustrados empezaron á manifestar la necesidad de impulsar en nuestro ¡tais el estudio de las ciencias, considerando muy ventajoso para conseguirlo la creación de una Academia , que reuniese en su seno los hombres mas entendidos en ella. El Gobierno de Fernando VI dio orden al erudito Luzan para que escribiese las bases dc la Academia y propusiese cuanto creyera oportuno para realizar este pensamiento. El celoso comisionado formó el plan, r e dacto los estatutos y aun propuso las personas que debian ser nombradas, sin embargo, nada se hizo por entonces . a pesar de que el Gobierno mandó al estrangero profesores de diversas facultades, asi para estudiar los diversos nielodos de la enseñanza, como para adquirir los aparatos necesarios para las ciencias físicas. Posteriormente llegaron á reunirse en Cádiz, mientras se establecía en Madrid la Academia, los ilustres matemáticos D.Jorge Juan y Don Antonio Ulloa, el Dr. Porcel v D. Pedro Virgilio, en r e p r e sentación de las ciencias médicas, y D. José Garbonell y el marqués de Valdeílores, orientalista el primero, é historiógrafo cl segundo. Apenas se creerá que aun entonces se deshizo todo , hasta que en 1834 á favor del nuevo sistema político que se introdujo , se espidió en 7 de febrero el d e creto de fundación, conforme á la cual, ésta Academia se compone de cuatro secciones, que son 1 . a Historia natur a l ; 2 . a Ciencias físico-matemáticas; 3 . a Ciencias físico-químicas, y 4 . a Ciencias antropológicas. Tiene para su dirección y gobierno un director general, dos s e c r e t a r i o s, un de ellos para correspondencia estrangera, ademas de los presidentes de cada sección, y un reducido número de d e pendientes; pero la Academia «de ciencias naturales en razón de la escasez de fondos con que cuenta, no ha podido p u blicar los interesantes trabajos que existen en su archiv
