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LA ENCARNACIÓN (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela de su nombre, núm. 1, donde tiene 3 puertas que dan entrada á la iglesia y una al conv.; aquellas precedidas de un espacioso atrio con verja de hierro* al que comunican otras 2 puertas, una en frente de otra, de las cuales, la de la izquierda sirve para dar paso desde el concento , y la de la der. desde la casa llamada de los Capellanes en la calle de la Encarnación hay otras 4; de las cuales , conducen á la mencionada casa de los Capellanes; otra á la sacristía é i g l . , y otra cerrada). Fundó este monasterio de religiosas a g u s t i n a s , la reina Doña Margarita, esposa de Felipe III, la cual hizo venir á Madrid las primeras monjas en 1610, cuidando de formar el plantel de la comunidad, antes de empezar la construcción material del edificio la primera piedra se puso en junio de 1611 , y duró la obra unos cinco años. La ceremonia dc la traslación del Santísim o y de las religiosas al nuevo monasterio , se verificó en julio de 1616 , con asistencia del monarca y de los princi- Eales personages de la corte. Hizo la traza y dirigió los t r a – ajos de este monasterio, Juan Gómez de Mora , quien dio al templo las proporciones y decoración del orden dórico, según los buenos principios del estilo clásico. En el siglo pasado reformó el interior Don Ventura Rodriguez, consignando en el bellísimo ornato con que le enriqueció , el e s quisito gusto de que estaba dotado aquel insigne profesor.

Terminada que fue la espresada renovación, consagró en 1767 la iglesia, Don Manuel Quintano Ronífaz, arzobispo de Farsalia, como lo espresa una inscripción que se halla en el atrio sobre la puerta del centro. Se conserva intacta la fachada principal que sc hizo al fabricar este monasterio, la cual es dc granito y de buena forma , con tres ingresos de medio punto en el primer cuerpo y un bajo relieve de mármol en el segundo; completando la decoración dos pilastras á los lados, _que reciben un frontispicio triangular. Por un a t r io pequeño se pasa á la i g l . , que es de planta de cruz latina y de cortas dimensiones, consistiendo su decoración en pilastras estriadas de orden iónico moderno con el correspondiente cornisamento. Hallánse las bóvedas adornadas con casetones de muy buen efecto, v á los lados de las ventanas del crucero hay grupos de niños ejecutados por Don Isidro Carnicero. Sobre la entrada principal y tocando á la vuelta de la bóveda, se ve un gran escudo dc armas reales, obra de Don Manuel Pacheco. A cada costado de la nave ó cañón hay tres medios puntos, ocupando cl del centro una tribuna con una medalla por bajo dc la vuelta del arco , y los r e s t a n t e s , dos cuadros que representan pasages de la vjda de San Agustin. El mismo asunto espresan las tres Einturas al fresco, hechas por Don Luis Velazquez , en las óvedas de la indicada nave. Proporcionada y graciosa es la cúpula que corona el crucero, tiene el anillo adornado do festones, sostenidos por n i ñ o s , el cuerpo do luces de candelabros entre las v e n t a n a s , y en el cascaron pintó al fresco una gloria Don Antonio Velazquez , dc quien son igualmente los cuatro ángeles de las pechinas. La capilla mayor está decorada lo mismo que el resto del templo, y el fresco de su bóveda es de Don Francisco Bayeu. Suntuoso y elegante es el retablo mayor, labrado con ricos mármoles y bronces. Consta de un solo cuerpo, con cuatro bellas columnas de orden corintio , y en el centro un cuadro cn el que Vicente Carducho representó la Anunciación, con una gloria en la parte superior. Ocupa el cuerpo ático el Espíritu Santo; pero no existen á los lados sobre el cornisamento los ángeles de que habla Ponz, y es lastima , pues darian realce á este soberbio r e t a b l o , cuyo lindísimo tabernáculo es digno de especial mención. Consiste en un templete con columnas corintias y una cupulita de lapizlaziili la moldura del arco, las estatuas de los doctores, las de los ángeles y el bajo-relieve de la puertecilla del sagrario, son obras bien ejecutadas en bronce. Corresponde á la magnificencia de las partes referidas la mesa de altar ; y por último so^ también muy apreciables las dos estatuas de San Agustin y Sta. Ménica, esculturas que están á los costados del descrito r e t a b l o , y se atribuven á Gregorio Hernández. De bella forma son igualmente los altares colaterales , cuyo adorno consiste en marcos de mármoles y un frontón, en el que hay un grupo de niños. El altar del lado del Evangelio está dedicado á San Felipe apóstol, y el de la Epístola á Sta. Margarita , por llevar sus nombres los augustos fundadores ambos santos se hallan representados en cuadros que hizo Vicente Carducho. Ejecutó el grupo de ángeles del altar de San Felipe , Don Juan Pascual de Mena , y el del opuesto Don Felipe de Castro. Es sin duda alguna»esta iglesia la mas adornada de Madrid y muy digna de particular atención.

En la sacristía se conserva el cuadro de Bartolomé Boman, que representa la parábola de las Nupcias. De esta pintura habla con elogio el erudito Ponz. Hallase en una pieza del interior del c o n v . , cl relicario, que antes contenia muchas preciosidades, y aun guarda algunas, como el cuerpo de la insigne Doña Luisa de Carbajal, cuya interesante historia escribió Luis Muñoz. Salieron de esta casa las religiosas, en 1842, distribuyéndose en los conventos de Góngora y Sant a Isabel, v han vuelto á ocupar esta su predilecta v primitiva morada en 1847. Parle del monast. fue demolido mient r a s faltaron sus respetables habitadoras; pero se ha r e e d i ficado reduciéndole. En esta iglesia se halla establecida la p a rroquia ministerial de Palacio, según dijimos en su lugar.

DESCALZAS REALES (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela de su nombre , donde tiene la p u e r t a de la iglesia y la portería del conv. marcada con el numero 2 al mismo conv. dan otra puerta en la calle de la Misericordia y otra en el Postigo de San Martin, número 2). Este famoso é interesante monasterio de Ntra!

Sra. de la Consolación, llamado comunmente de las Descalzas Reales, por ocuparle religiosas franciscas y ser fundación de la princesa Doña Juana, hermana de Felipe H y madre del malogrado rey D. Sebastian de P o r t u g a l ; fue construido sobre lá misma «área que ocupaba el palacio de Carlos V, por el arquitecto Antonio Sillero, el cual siguió la escuela del renacimiento en la portada del c o n v . , habiendo construido la del templo, según el estilo clásico, Juan flautista de Toledo. Las religiosas se trasladaron á esta casa el dia 15 de agosto de Í559, cuando aun no estaba terminada la i g l . , en la cual se colocó el Santísimo el. d ia de la Concepción de 1564, según refiere Carrillo en la h i s toria de este célebre monast. ba bella fachada del templo,ada de can!eria y ladrillo, es de severo aspecto, y miembros; en el segundo está el escudo de armas de la de dos cuerpos coronados por un frontispicio trian- fundadora, completando la decoración , pilastras y recuar en el primero se halla la puerta en medio, bien d e – dros de g r a n i t o , de c u y a materia son todas las p a r t e s r e – 1 U a > con jambas labradas, dintel, frontón y otros fétidas. El interno tue reformado en el siglo pasado por D. Diego Villanueva, quien usó el orden dórico con pilast r a s y triglifos; habiéndose posteriormente pintado los r e hundidos de los muros y pilastras, con unos colorines impropios de todo templo, y mucho mas de este que encierra t a n t a s preciosidades artísticas. Figura entre e s t a s , en p r i mer término, el retablo mayor, colocado en el mismo sitio en que fue bautizada la fundadora, la cual nació en el p a lacio que se levantaba, según hemos dicho, donde ahora está el monast. que nos ocupa consta cl espresado r e t a blo de t r e s cuerpos, con c u a t ro columnas en los primeros y dos en el último los grupos que se ven repartidos en los nichos centrales dc los t r e s indicados c u e r p o s , las pinturas que llenan los intercolumnios laterales de los mismos, los cuatro doctores y las figuras alegóricas del r e m a t e , son obras todas ejecutadas por e l insigne Gaspar Becerra y muy d i g nas de particular atención y aprecio. Los retablos colaterales fueron diseñados por el referido Villanueva, habiéndose destruido, para labrarlos , otros que habia compañeros del fa descrito retablo mayor esto fue una lástima, porque os retablos que existen se hacen con poca dificultad, no teniendo mas mérito que la materia; pero no sucede lo mismo con los objetos a r t í s t i c o s , que no los puede r e p r o ducir todo el oro del mundo. Consisten los espresados r e tablos en dos columnas dóricas con los fustes de pórfido y las basas y capiteles de bronce. En el intercolumnio del lado de la Epístola hay u n a tabla de mármol que representa San Sebastian, obra de Becerra, de quien es igualmente el San Juan que se ve en la pared del coro , y estuvo antes en el nicho que ocupa una bella imagen de la Concepción en el collateral de la parte del Evaugelio. Hay á los costados del cuerpo de la iglesia dos grandes y lujosas t r i b u n a s , cerrando el templo una bóveda pintada al fresco por los hermanos Velazquez, quienes representaron una gloria con la T r i nidad en la p a r t e superior, la Virgen á la derecha, aunque en sitio inferior, y al lado opuesto San Francisco radiante. Varios grupos de santos y santas de la orden de San Francisco, y diversas figuras alegóricas , están oportunamente distribuidas por el resto de la bóveda.

En el presbiterio se halla á la parte de la Epístola, una pequeña, pero bella capilla que contiene el sepulcro de la fundadora, sobre el cual aparece de rodillas su estatua, ejecutada en mármol por el célebre Pompeyo Leoni, y a l gun tanto mutilada al presente, pues la faltan los dedos.

Toda esta capilla se encuentra empelechada de mármoles, y en cuanto a su arquitectura pertenece al buen gusto clásico, que aun duraba en el primer tercio del siglo XVII, en cuyo tiempo dirigió la capilla de que hablamos el marqués Juan Bautista Crescenti • e s t e hizo los diseños para el panteón del Escorial, é igualmente dio el dibujo para la urna que contiene, en el coro del monasterio que describimos, los venerables restos de la emperatriz de Alemania Doña Maria. Esta Señora, verdadera madre de los pobres, vivió en e s t a santa casa vestida de religiosa y fue enterrad a , según dejó dispuesto, en una sepultura común del claustro bajo, de donde Felipe III hizo exhumar el cadáver para trasladarlo al Escorial mas accediendo á los deseos de las religiosas, permitió que se c o l o c a s e , como en la a c t u a lidad existe, en el testero del coro de este monasterio de las descalzas. Aquí profesó como religiosa y acompañó á la emperatriz su hija Doña Margarita, la cual fue pedida para esposa por Felipe I I ; y no quiso admitir la mano del poderoso monarca , prefiriendo la humilde toca de Santa Clara al esplendor de un trono el mas poderoso de Europa á la sazón. Han sido religiosas en este convento otras p r i n c e sas , cuyos retratos «se ven colocados en las paredes del claustro. Un volumen se necesitaba emplear para referir la historia de e s t a casa y describir sus preciosidades artísticas ; pues si bien el P . Carrillo publico un libro en que t r a t a solamente de este monasterio, es obra de mucho fárrago y pocas noticias interesantes. La abadesa de e s t e convento es considerada como Grande de España el culto se ha celebrado siempre con magnificencia su clerecía se componía de 4 capellán mayor, 15 t i t u l a r e s , 6 de a l t a r , un maestro de ceremonias y 3 sacristanes presbíteros. Hoy tiene un capellán mayor y 6 titulares. A e s t a comunidad se ha reunido la de San Pascual

SANTO DOMINGO EL REAL (HISTORIA DE MADRID)

(cuesta de su nombre, n ú mero 6 , donde tiene dos p u e r t a s , una principal á la iglesia y olra á la casa de Capellanes, con otra tercera al conv. marcada con el número 8). Dicen los historiadores de la orden de Sto. Domingo, que en 1217 llegaron á Madrid los primeros individuos de aquella, y fueron tan bien recibidos de los moradores de la v . , que les concedieron terreno para fundar un conv. y bienes para sostenerlo. Vino al siguiente año á Madrid el santo p a t r i a r c a , y determinó destinar para religiosas los bienes que la piedad de los madrileños habia puesto á disposición de los religiosos. Aprobó el ayuntamiento la determinación del p a t r i a r c a , y en sus manos profesaron las primeras monjas, a l a s que d i o la regla de San Agustin y unas breves constituciones. Trabajó el mencionado patriarca en la construcción del edificio, que se redujo al principio á una ermita ( así la llaman los cronistas de la órden^, y un dormitorio común para las religiosas. Estaba dedicado á Sto. Domingo de Silos el naciente c o n v . , y s i t . fuera de la puerta de Balnadú en el punto en que se halla el actual.

Dispensó especial protección á esta casa el r ey San Fernando ; Enrique III contribuyó para levantar la capilla mayor; Felipe II hizo el c o r o , y finalmente, otros v a n o s monarcas han costeado las diferentes reedificaciones que se han hecho en este conv. No guarda sin embargo proporción por su forma con tantas muestras de aprecio de parte de los monarcas, ni con su antigüedad. El templo consta de dos espaciosas naves paralelas i en una se halla la capilla mayor con la mesa de altar aislada y en el centro y á espaldas «de esta el r e t a b l o , que se compone de tres cuerpos con tres intercolumnios corintios en cada u n o , adornados por buenas esculturas, que representan Stos. de la orden, y en la p a r t e superior Jesucristo con San Juan y la Virgen á los lados. F,s obra este altar del primer tercio del siglo XVII, y estaban dorados todos los miembros que le componen; pero en el presente siglo se han pintado los fustes de las columnas y los cornisamentos á semejanza de mármoles.

En este retablo se halla colocado en el centro del primer cuerpo el cuadro de N t r a . Sra. del Rosario con San Pío V y Sto. Domingo, (pie Ponz espresa ser tenido por original de Carlos MaratL. En las capillas del lado de la Epístola, susisten las pinturas de que habla Ponz, que son, San Agustín, de Antonio Ríci en la primera; una Sacra Familia de Eugenio Cajes en la segunda, y una Adoración de los Magos de Carducho en la tercera. En dichas capillas hay otros cuadros de buen estilo siendo igualmente notable el de la Concepción , que está colocado entre la capilla mayor y la de Ntra. Sra. de la Soledad. La nave subalterna qué es la primera, según se e n t r a , nada ofrece de particular; siendo lo mejor de esta iglesia el hermoso coro que fue hecho por Herrera, y es una pieza e-paciosa de buena forma y bien adornada.

A la cabeza de la primera nave se halla la capilla de Ntra. Sra. de la Soledacf, decorada con pilastras dóricas, hornacinas y recuadros , terminando el todo un cornisamento de poco vuelo. Cerca de cuatro-años estuvo enterrado en esta casa el principe 1). Carlos que fue llevado al Escorial en 1573. Yacen todavía en ella los restos del rey D. Pedro de Castilla trasladados en 1444 ñor su nieta Dona Constanza desde la Puebla de Alcocer. Estuvieron anteriormente colocadas las cenizas de aquel rev en un suntuoso sepulcro ; mas en la guerra de la Independencia fueron exhumadas y al presente se hallan en la sala llamada del Capítulo , conservándose en una bóveda la estatua de mármol muy deteriorada, que representa de rodillas al mencionado monarca. Fueron también enterrados en este conv. Don Juan, hijo del r ev D. Pedro ; la infanta Doña Berenguela; la infanta Doña Constanza, hija de Fernando IV ylapriara Doña Constanza de Castilla, nieta del rey D. Pedro,la CW tiene su sepulcro con la estatua echada, según estilo ue la época en que murió, que fue el año 1478; sepulcro a w verdad curioso por ser en Madrid el único de su tiempo.

Antes de terminar esta descripción debemos advertir qi aun subsiste la pila en que fue bautizado Sto. Doming ?

la cual sirve para bautiza r en ella las personas reales, cuyo efecto se traslada á palacio cuando ocurre practica aquella ceremonia. Hállase esta pila metida en otro depi con varios adornos. Habla Ponz de una portada del reí cimiento que en su tiempo aun duraba en el ingreso iglesia ; pero ya no e x i s t e , pues la que al V*™^ hay , se compone de tres arcos de medio punte nilo con pilastras intermedias, todo muy se la inmediación de este conv. se conservan dos p i e d r a s , en las que desde mnv antiguo se leen las tiernas espresiones que profirió una victima del rey D. Pedro, al espirar en la bajada de S t o . Domingo, donde hubo una cruz hasta hace poco , algo mas abajo de la indicada portería. Dichas piedras, que son unos sillares de g r a n i t o , se hallaban antes en la fachada del conv. que hacia rinconada; mas e s t a se ocupó con la casa núm. 6, en cuyo portal se halla á la izquierda una de las 2 indicadas inscripciones , y la otra está cerca de la portería. A e s t a comunidad se reunió la de monjas de Santa Catalina de la misma orden, y están servidas ambas por un vicario y un sacristán colector.

SANTO DOMINGO EL REAL (HISTORIA DE MADRID)

(cuesta de su nombre, n ú mero 6 , donde tiene dos p u e r t a s , una principal á la iglesia y olra á la casa de Capellanes, con otra tercera al conv. marcada con el número 8). Dicen los historiadores de la orden de Sto. Domingo, que en 1217 llegaron á Madrid los primeros individuos de aquella, y fueron tan bien recibidos de los moradores de la v . , que les concedieron terreno para fundar un conv. y bienes para sostenerlo. Vino al siguiente año á Madrid el santo p a t r i a r c a , y determinó destinar para religiosas los bienes que la piedad de los madrileños habia puesto á disposición de los religiosos. Aprobó el ayuntamiento la determinación del p a t r i a r c a , y en sus manos profesaron las primeras monjas, a l a s que d i o la regla de San Agustin y unas breves constituciones. Trabajó el mencionado patriarca en la construcción del edificio, que se redujo al principio á una ermita ( así la llaman los cronistas de la órden^, y un dormitorio común para las religiosas. Estaba dedicado á Sto. Domingo de Silos el naciente c o n v . , y s i t . fuera de la puerta de Balnadú en el punto en que se halla el actual.

Dispensó especial protección á esta casa el r ey San Fernando ; Enrique III contribuyó para levantar la capilla mayor; Felipe II hizo el c o r o , y finalmente, otros v a n o s monarcas han costeado las diferentes reedificaciones que se han hecho en este conv. No guarda sin embargo proporción por su forma con tantas muestras de aprecio de parte de los monarcas, ni con su antigüedad. El templo consta de dos espaciosas naves paralelas i en una se halla la capilla mayor con la mesa de altar aislada y en el centro y á espaldas «de esta el r e t a b l o , que se compone de tres cuerpos con tres intercolumnios corintios en cada u n o , adornados por buenas esculturas, que representan Stos. de la orden, y en la p a r t e superior Jesucristo con San Juan y la Virgen á los lados. F,s obra este altar del primer tercio del siglo XVII, y estaban dorados todos los miembros que le componen; pero en el presente siglo se han pintado los fustes de las columnas y los cornisamentos á semejanza de mármoles.

En este retablo se halla colocado en el centro del primer cuerpo el cuadro de N t r a . Sra. del Rosario con San Pío V y Sto. Domingo, (pie Ponz espresa ser tenido por original de Carlos MaratL. En las capillas del lado de la Epístola, susisten las pinturas de que habla Ponz, que son, San Agustín, de Antonio Ríci en la primera; una Sacra Familia de Eugenio Cajes en la segunda, y una Adoración de los Magos de Carducho en la tercera. En dichas capillas hay otros cuadros de buen estilo siendo igualmente notable el de la Concepción , que está colocado entre la capilla mayor y la de Ntra. Sra. de la Soledad. La nave subalterna qué es la primera, según se e n t r a , nada ofrece de particular; siendo lo mejor de esta iglesia el hermoso coro que fue hecho por Herrera, y es una pieza e-paciosa de buena forma y bien adornada.

A la cabeza de la primera nave se halla la capilla de Ntra. Sra. de la Soledacf, decorada con pilastras dóricas, hornacinas y recuadros , terminando el todo un cornisamento de poco vuelo. Cerca de cuatro-años estuvo enterrado en esta casa el principe 1). Carlos que fue llevado al Escorial en 1573. Yacen todavía en ella los restos del rey D. Pedro de Castilla trasladados en 1444 ñor su nieta Dona Constanza desde la Puebla de Alcocer. Estuvieron anteriormente colocadas las cenizas de aquel rev en un suntuoso sepulcro ; mas en la guerra de la Independencia fueron exhumadas y al presente se hallan en la sala llamada del Capítulo , conservándose en una bóveda la estatua de mármol muy deteriorada, que representa de rodillas al mencionado monarca. Fueron también enterrados en este conv. Don Juan, hijo del r ev D. Pedro ; la infanta Doña Berenguela; la infanta Doña Constanza, hija de Fernando IV ylapriara Doña Constanza de Castilla, nieta del rey D. Pedro,la CW tiene su sepulcro con la estatua echada, según estilo ue la época en que murió, que fue el año 1478; sepulcro a w verdad curioso por ser en Madrid el único de su tiempo.

Antes de terminar esta descripción debemos advertir qi aun subsiste la pila en que fue bautizado Sto. Doming ?

la cual sirve para bautiza r en ella las personas reales, cuyo efecto se traslada á palacio cuando ocurre practica aquella ceremonia. Hállase esta pila metida en otro depi con varios adornos. Habla Ponz de una portada del reí cimiento que en su tiempo aun duraba en el ingreso iglesia ; pero ya no e x i s t e , pues la que al V*™^ hay , se compone de tres arcos de medio punte nilo con pilastras intermedias, todo muy se la inmediación de este conv. se conservan dos p i e d r a s , en las que desde mnv antiguo se leen las tiernas espresiones que profirió una victima del rey D. Pedro, al espirar en la bajada de S t o . Domingo, donde hubo una cruz hasta hace poco , algo mas abajo de la indicada portería. Dichas piedras, que son unos sillares de g r a n i t o , se hallaban antes en la fachada del conv. que hacia rinconada; mas e s t a se ocupó con la casa núm. 6, en cuyo portal se halla á la izquierda una de las 2 indicadas inscripciones , y la otra está cerca de la portería. A e s t a comunidad se reunió la de monjas de Santa Catalina de la misma orden, y están servidas ambas por un vicario y un sacristán colector.

SAN GIL (HISTORIA DE MADRID)

Ex istia cerca del ant. alcázar una pequeña parr. denominada de San Miguel de la Sagra, qne duró hasta ios tiempos del emperador Carlos V; el c u a l , rediíicando el alcázar en los términos que se d i r á , tuvo necesidad para la ampliación del edificio, de quitar dicha iglesia del sitio que ocupaba, construyendo otra de nuevo en lugar mas separad o , con la advocación de San Miguel y San Gil. En este nuevo templo se bautizaron los principes Don Fernando, Don Diego Félix y el rey Don Felipe IIL. Duró como parr.

hasta el año de 1606, crí que e s t e último monarca la donó á los religiosos descalzos de San F r a n c i s c o , los cuales la ampliaron tomando algunas casas del contorno para la mayor capacidad del conv., y pasando la parroquialidad á la inmediata de San Juan. Este conv. fue demolido por los franceses en tiempo de Bonaparte, y ocupaba el terreno en que ahora se hallan los jardines mas inmediatos á la nueva galeria que se está construyendo en el Beal Palacio. Con motivo de esta demolición, los religiosos se trasladaron al conv. de San Cayetano, de que ya hemos hecho mérito

NUESTRA SEÑORA DE LA VICTORIA (HISTORIA DE MADRID)

(Carrera de San Gerónimo.) Este conv. se fundó en 4564 á petición del P. Fr.

Juan de Vitoria, procurador general. Los frailes agustinos, que tenían su conv. próximo al sitio donde debia levantarse el de los mínimos y el ayuntamiento de Madrid, hicieron alguna oposición al p r o y e c t o ; pero una c a r ta del r e y , el favor de la reina y del Príncipe D. Carlos, allanaron todas las contradiciones , y la obra se llevó á efecto diciéndose misa en su iglesia el 7 de agosto del referido año. Tomó el patronato de la capilla mayor la hija de Nicolás Grimaldo príncipe de S a lomo y duque de EvolL. La i g l . , que era de poco mérito, fue destruida en tiempo de ía guerra de la Independencia y habilitada cuando los franceses abandonaron definitivamente la España. Lo mas notable que contenia el templo era la capilla de Ntra. Sra. de la Soledad, cuya preciosa imagen, de mucha devoción en la corte y de grande mérito artístico por ser obra de Gaspar Becerra, se halla cn la actualidad en San Isidro. Posteriormente, cuando la supresión de las ó r denes regulares fue declarado este edificio como de pertenencia del Estado y demolido; abriéndose en su área la nueva calle de Espoz y Mina, construyéndose en la misma la hermosa casa de D. Manuel Malhéu núm. 4 , la de D. Francisco Javier de Mariátegui, marcada por la Carrera dc San Gerónimo con el núm. 8, por la espresada de Espoz y Mina con el 1 , y por la de la Victoria con el 2 ; el elegante pasage de la Vi’lla de Madrid y la nueva galería que le está contigua, de los cuales hemos hablado ya.

SAN CAYETANO (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Embajadores, número donde tiene 4 puertas, 3 á la iglesia y una al c o n v . , con otra 4 en la calle del Oso, números 12 y 14, dos de ellas cerradas que comunicaban á la iglesia y las otras 2 al conv.) Esto suntuoso templo fue empezado á construir á principios del s_ glo XVIII, bajo la dirección de Don José Churríguera, quwj afeó sin duda los diseños que , según refiere Ponz, v ! n i e de Roma ; y habiendo fallecido el mencionado Cnurr>§ue » le sucedió e n . l a dirección de la obra Don Pedro Rioe».

Basta oir dos nombres tan célebres por su mal g u s t 0 P r conocer que la iglesia de San Cayetano estará bastante acw ^ gurada por adornos impropios de la severidad clasic- ^ misma prueba de que esto es muy cierto se halla en i ^ tensa fachada, cuya decoración consiste en ocho púa de granito, que sientan sobre pedestales de igual matu ^ M tienen capiteles compuestos h a r t o caprichosos. En u ^ intercolumnios del centro hay tres ingresos con ai t ^ medio p u n t o , y encima se ven otras tantas hornacir* cargadas con adornos superfluos. Ocupan dichas nornau las estatuas dc Ntra. Sra. ¿ San Cayetano y San Andrés Avelino , hechas del tamaño natural en piedra caliza, por Pedro Alonso de los Rios. Termina el todo de la fachada un cornisamento sobre el que se elevan dos torres en los e s t r e mos.

Por un a t r io se pasa á la iglesia, que es de planta de cruz griega, con estenso crucero, coronado por una cúpula que se compone de cuerpo dc l u c e s , cascaron y linterna. Constituyen el ornato de los pilares del indicado crucero , pilastras pareadas de orden jónico compuesto, y las pechinas se hallan pintadas al fresco por Don Luis Velazquez, quien r e presentó en ellas á los bienaventurados Cayetano , Andrés Avelino, Juan Marinoni y José Maria Tomasl. La capilla mayor ha estado sin retablo hasta el presente año en que se na hecho uno de perspectiva es sensible que de tantas iglesias que se han demolido, no haya podido aprovecharse un retablo mayor para este grandioso templo. Cuatro capillas cerradas con sus correspondientes cúpulas s e ven colocadas en los estremos, de manera que esta iglesia es por su planta la que mas se parece á la del Escorial entre las que h ay en Madrid. Si hubiese dirigido la obra un buen arquitecto, hubiera sido una de las primeras de la c o r t e , puesto que la planta, los muros y las luces son b u e n a s , como observa acertadamente el erudito Ponz. Entre las esculturas que se hallan repartidas en l o s retablos de e s t e templo deben c i tarse un San Andrés Avelino de Alonso de los Rios, y la Divina Pastora de Don Luis Salvador y Carmona. Sirvió esta iglesia á los teatinos, cuyo conv. fundó en 4644 , el padre Don Plácido Mirto, y hasta construir la actual, tenían por iglesia los clérigos reglares del indicado instituto un oratorio que h a bía erigido en 4642 u n caballero madrileño. Últimamente se hallaba ocupada esta casa por los güitos. Sirven la iglesia un rector y varios capellanes

SANTO TOMÁS (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Atocha, número 4 tiene 3 puertas de entrada á la iglesia y 2 al conv.; y en la calle de la Concepción Gerónima otra p u e r t a , núm. 1 2 , que comunica tambien con la iglesia) Tuvo su origen el conv. de dominicos de Santo Tomás en el siglo XVI, por haber establecido r e ligiosos de Atocha una cátedra de teología en un edificio que al fin se convirtió en conv.; y habiendo aceptado su patronato el célebre conde-duque de Olivares , se dio principio á la construcción del templo actual, cuya primera piedra se colocó en 1635. Mucho duró la o b r a , pues en 1656 quedó habilitada como iglesia la nave sin el c r u c e r o , que t r a zó posteriormente Manuel Torija y construyó en parte Don José Churríguera, habiéndole cerrado sus hijos Don Gerónimo y Don Nicolás con una cúpula que se desplomó en 1726, apoco tiempo de haber sido terminada, y causó la muerte de 80 personas según Baena. Sensible es que todo el templo no se concluvese bajo el plan que empezó, pues atendida su estension, hubiera sido uno de los mas bellos de Madrid. La planta y los guardapolvos que decoran las puertas did atrio , manifiestan que el primer arquitecto que dirigió la fáb. de esta iglesia era muy superior á los constructores de la funesta cúpula y de las caprichosas portadas. Fue consagrada en 1735 por el obispo de Avila Don Frey Pedro de Avala, y su planta es una cruz latina de considerable estension. Decoran el alzado pilastras dc orden compuesto y en el crucero se levanta una cúpula con las pechinas pintadas al fresco. El retablo mayor fue diseñado según Ponz, por un lego de este conv., y es uno de los grandes maderajes dorados que se hicieron según la escuela churrigueresca tiene cuatro enormes columnas sobre un basamento de mármoles. Los retablos colaterales son parecidos al mayor; mucho oro y poca gracia. En las capillas, á juno y otro lado de la nave, hay objetos artísticos dignos de particular atención.

Entrando» por la puerta principal se halla á la izquierda la capilla de Ntra. Sra. del Rosario, cuya imagen hizo Don Luis Salvador y Carmona inmediato á la puerta de esta canilla se conserva en un altar el aprcciable grupo de escultura, con figuras casi del tamaño natural, que representa el Descendimiento de la Cruz, obra de Don Miguel Rubiales es igualmente notable en este sagrado recinto el bello monumento sepulcral del conde de Gausa. Consiste en un pedestal con una larga inscripción en el neto y sobre el cual sienta una elegante urna con el busto del conde encima , levantándose una pirámide por detras de todo el monumento, cuya materia es mármol de diferentes colores.

Ha desaparecido un escudo de armas de bronce que habia en el medio de la espresada urna. Se hallan pintadas al fresco las pechinas y cúpula de esta capilla, á la que siguen otras t r e s ; la primera dc un santo Cristo, en la que nada se encuentra digno de observación; en la de los Dolores no existe cl retablo de que habla Ponz, pues el que ahora hay es de gusto moderno. La imagen que en el mismo sc venera es tenida por una de las dos’que presentó Becerra á la reina Doña Isabel de Valéis, antes que esta señora aceptase la Virgen llamada de la Victoria que se halla en San Isidro. Ejecutó los dos cuadros que adornan esta capilla, Herrera el mozo; v los de la siguiente, dedicada á San José, que representan los Desposorios y el Tránsito de este Santo , un pintor veneciano llamado Francisco Leonardoni, del que habla Ponz.

Digno es de particular mención el cuadro de las Animas con Jesucristo y la Virgen, pintado por Lúeas Jordán, é igualmente el de Pereda en el altar de la capilla de Santo Domingo, cuyo patronato posee el marqués de Cerralbo. Hallanse las bóvedas de esta iglesia pintadas al fresco por Juan de Toledo, Montero de Boja’s y Francisco Camilo ; pero no lucen por estar muy ennegrecidas. Réstanos manifestar, Sue las tres portadas que construyeron los dos hijos de hurriguera, consisten principalmente en tres intercolumnios sin gusto alguno en su forma y ornato. Tiene esta ignara su servicio un rector y 18 sacerdotes. En el conv. señaba el Supremo tribunal de Guerra v Marina.

SAN FRANCISCO (HISTORIA DE MADRID)

plazuela de su nombre, donde tiene 7 p u e r t a s , 3 principales y 4 mas pequeña , que comunii* á la i g l . , y las 3 restantes una af archivo de la hermandaa del Olvido, otra al conv. y la tercera á un patio poi calle de los Santos núm. 3 , tiene otra puerta al conv., j otra al mismo en la calle del Rosario núm. 2.) El conv.

frailes franciscos observantes, que solo cedía en a nW dad al de los monges benitos de San Martin, tuvo por iu dador al mismo San Francisco de Asís los hab. <ae {«a le ofrecieron el terreno al efecto necesario, y n a D I ; » f f l i t a escogido el espresado santo cerca del n o , hizo una ei con ramas de á r b o l e s á poco tiempo erigió u n f P ^ ¡ r a . do con particular predilección por la mayor parte de las familias ilustres de Madrid, que labraron en él sus capillas y entierros, según refieren asilos historiadores de Madrid, como los cronistas de la orden de San Francisco. En la capilla de Lujan habia algunas memorias sepulcrales interesantes , pero lo eran mucho mas las que adornaban la capilla mayor , construida por el célebre Rui González de Clavijo , cuya tumba estuvo en el centro de la misma, y luego se trasladó al plano de la iglesia Hallábase al lado del Evangelio el magnífico sepulcro de la reina Doña Juana, esposa de Enrique IV, y á la parte opuesta el del famoso marqués de Villena. Todo , por desgracia, desapareció en 4617 a causa de la renovación de la mencionada iglesia, que fue demolida al fin en 4761 , en cuyo año se puso la primer piedra del t e m – Elo que al presente existe la construcción duró 23 a ñ o s , si ien hubo largas interrupciones. Fue el primer arquitecto ! » ! * v P o r último, D. Francisco Sabatini se hizo cargo «n 41 7/ 73r fdp e llaa d,ii;r..e™cc„i ón dj e est1„a o„ib ra. \Vr aria„n„dj o„ e—n c„ .u. „a„n»t?o„ l c fue posible el proyecto de Cabezas, logró terminar la actual i g l . , en la que se colocó el Santísimo en 1784. Perdida grande fue por cierto para las a r t e s , que no se a d o p t e la bellísima t r a z a que presentó D. Ventura Rodríguez, Para levantar esta iglesia, bajo un plan escelente y digno de aquel esclarecido profesor. Según la t r a z a de que hablamos, la fachada principal debia estar frente á la Carrera de San r rancisco, de manera que se pudiera ver desde Puerta de Moros. No sucede lo mismo con la que se fabricó, pues se necesita hallarse en la misma plazuela en que está, para r e conocerla por completo. Es su planta convexa y consta de üos cuerpos; en el primero hay tres grandes arcos de medio punto con columnas entregadas y pilastras,, unas y otras de orden dórico; corresponden á dichos arcos en el segundo c u e r p o , ventanas con guardapolvos entre columnas a r r i madas, de orden j ó n i c o , rematando el todo con un frontón triangular en el medio y balaustradas á los lados. La materia de que está hecha la referida fachada es granito.

Un espacioso pórtico da paso á la iglesia que es de planta circular con 117 pies de diámetro y esta coronada por una m e dia naranja que sienta en un sotabanco y termina con una linterna. Aunque el vaso de esta iglesia es por su estension y regularidad suntuoso , carece sin embargo dé ornato, y si esta falta se hace notar en el templo, con mucha mas razón se observa en la capilla mayor, que dilatándose 7o pies en fondo, con proporcionada anchura , solo contiene el cuadro de la Porciúncula de Bayen , con un marco y frontón blanqueados como las paredes. Hay pilastras dóricas por t o da la iglesia y capilla mayor, y entre esta y el vestíbulo se ven circundando la gran rotunda de que hablamos, seis capillas, t r e s á cada lado. Son simétricas, de planta cuadrada y e s t á n cubiertas por pequeñas cúpulas. En el testero de cada una hay un altar que se compone de un cuadro de medio punto con marco sencillo. Ejecutó el primero, contando por el lado del Evangelio desde el presbiterio, D. Mariano Maella; el segundo D^Antonio Ferro, v el tercero D. Antonio Velazquez.

Hizo el 1 .* de la banda déla Epístola D. José del Castillo, el segundo D. Andrés Calleja y el tercero ü . Francisco Coya.

Consérvanse cn este vasto y sagrado recinto varias imágenes del ant. conv. en cuyo húmero sc cuenta la de Nuestra Señora de la Aurora que»está en la capilla de la Concepción y la Virgen del Olvido, cuya congregación la tributa anualmente por agosto una solemne novena. La sacristía es una pieza de bastante estension,y la bóveda que tiene un grueso pilar en el centro, coge t o d o e l ámbito de la i g l . , capillas y presbiterio. El contiguo c o n v . , destinado al presente a cuartel, fue construido por D. Francisco Sabatini; es sencillo en su esterior y en el interno se hallan diez patios, casi todos de planta irregular; el principal cs un paralelógramo rectangular con 196 pies en las líneas mayores y 97 en cada una de las menores. Todo el edificio , asi en la parte del templo, como en la del conv. se halla cubierto con planchas de plomo , lo que le da mucho realce. Está habilitada la iglesia

para el culto desde 1838, á cargo de un capellán mayor, un sacristán y encargado de la Obra-pia de Jerusalen, y se celebran de 12 á 14 misas diarias.

SAN ISIDRO EL REAL (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Toledo, núm. 45, donde tiene 6 p u e r t a s ; 3 que corresponden á la iglesia, 4 al campanario , otra á la habitación del campanero y otra esterior al edificio-convento en la calle de los Estudios , núm. 4, tiene una puerta al mismo convento , y en la de la Colegiat a (antes del Burro), núm.» 15, otras 3 ; la una que comunica a l a i g l . , otra á la sacristía y la t e r c e r a está tapiada.)

Habiendo resuelto el General de la Compañía de Jesus fundar un colegio en Madrid , se t r a t ó de erigirle en las casas llamadas del Tesoro , que fueron demolidas por los franceses en el presente siglo. Ofreciéronse algunas dificultades que no fue posible superar Doña Leonor de Mascareñas compró una casa en la calle déla Merced, hoy de la Colegiata, pues hubo dos del mismo nombre con el objeto de que la indicada fundación se llevase á cabo , como cn efecto sucedió habiéndose aumentado el terreno , empezó en 15G4 la obra de la primitiva jiglesia, que se terminó en 15G7 bajo la advocación de San Pedro y San Pablo demolida esta en el primer tercio del siglo XVII, se construyó el magnífico templo que hoy existe, con diseños y bajo la dirección del hermano Francisco Bautista, coadjutor de la Compañía de J e s u s , y con los legados que la Emperatriz de Alemania Doña María, dejó á este Colegio. Fue dedicado á San Francisco Javier y tomó la denominación de Imperial, por haber aceptado aquella Señora su patronato el mismo año en que falleció en las Descalzas Reales , según diremos al h a blar de este interesante monasterio. Muchos años tardó cl nuevo edificio en estar habilitado, pues se estrenó y consagró el día 31 de agosto de 4561 , habiendo practicado las ceremonias de la consagración el Nuncio de SS. Julio RospigliosL.

Es la mencionada iglesia de planta de cruz latina, clara y espaciosa; pero se halla decorada con unas pilastras dórico-corintias de poca gracia y muy caprichosas, habiendo sido recargado el interno con infinitas entalladuras doradas , puestas en la primera mitad del siglo XVIIL. Por lo demás , como obra del reinado de Felipe IV, en cuyo t i e m po aun subsistían los buenos principios del gusto clásico, es el edificio digno de particular atención por su planta , proporciones y cúpula, no menos que por su e s t e n s i o n , la que aun hubiera sido fácil aumentar, haciendo las capillas corridas; pero esto y el dar luces á las mas de ellas es ya imposible ó por lo menos muy difícil.

Consta la bella cúpula de cuerpo de luces, cascaron y linterna , teniendo la particularidad de ser la primera que se hizo con entramado de madera. En los 4 machones en que cargan los arcos torales, hay varias hornacinas distribuidas entre las p i l a s t r a s , ocupando las que corresponden á la nave 6 efigies de santas, y las de los brazos del crucero los 12 apóstoles. Todas estas esculturas son del tamaño natural , y aunque no se halla en ellas particular mérito, hacen su efecto. La preciosa capilla mayor debió servir de modelo para renovar todo el templo, el cual hubiera quedado en estado de contarse en el número de los primeros de Españ a , pues si bien sus dimensiones no son de tanta consideración como las de algunas cated. é iglesia célebres, debe t e nerse presente, que en la estension y en la materia no consiste esencialmente la belleza. Hállase adornada la referida capilla mayor con pilastras istriadas de orden compuesto, con el correspondiente cornisamento la bóveda que cubre este corto espacio, se ve enriquecida con muchos adornos de escultura del mejor gusto, entre los que hay 2 medallas que representan la Caridad y la Esperanza, ejecutadas por D. Francisco Gutiérrez. Dio la traza para todo el ornato que hemos espresado el insigne D. Ventura Rodriguez, quien reformó el retablo mayor, aprovechando las partes que [>udo del antiguo, que era dorado y del mismo estilo que os colaterales consta al presente ele u n cuerpo con 4 columnas istriadas de orden compuesto, que sientan sobre un basamento de mármoles y reciben el cornisamento , sobre el cual se eleva el ático que contiene un hermoso cuadro pintado por D. Antonio Rafael Mengs este célebre pintor representó en él una gloria , y á pesar de ser las figuras mayores que el natural, no lucen, como seria de desear, por la mucha altura á que se hallan. En el intercolumnio del centro hay un gran nicho de medio punto con archivolta, en el q u e , sobre un pedestal, se halla la doble arca que encierra el cuerpo incorrupto de San Isidro labrador. Dentro del mencionado pedestal está colocada la urna que custodia las reliquias de Santa Maria de la Cabeza. La imagen de San Isidro en un trono hecha por D. Juan Pascual de Mena, las estatuas de la Fé y la Humildad mayores que el natural, forman el adorno de escultura de este elegante monumento.

Diez bellisimas efigies de santos labradores hechas por Per e i r a , según dijimos al describir la capilla de San Isidro, están colocadas en 6 hornacinas entre las pilastras del presbiterio y en 4 nichos de los intercolumnios laterales del espresado retablo mayor. Aunque no tan interesantes por su arquitectura, como la referida capilla mayor, son las r e s tantes capillas dignas de particular atención por las bellas obras de pintura y escultura que encierran. Entre las ú l t i mas merecen ser mencionadas la imagen de Ntra. Sra. de la Soledad, obra del célebre Becerra; la de Ntra. Sra. de la Concepción , de Mora; las graciosas efigies de San Joaquin y Sta. Ana en la capilla del Buen Consejo; y finalmente, el grupo de la del Cristo, ejecutado por el hermano Beltran y por Pedro de Mena. Son estimables pinturas los dos cuadros de Jordán que hay á los lados de la capilla mayor , los dos de los colaterales hechos por Francisco de í t i c i , el del ático de la capilla de los hijos de Madrid, obra de Alonso Cano, y o t r o s , cuya enumeración omitimos , en atención á que presentaremos al fin de este a r tículo un curioso catálogo de los profesores que han ejecutado las muchas y apreciables obras que embellecen este suntuoso templo. La sacristía, que por desgracia tiene falta de l u z , ofrece mucho que observar en materia de pintura, pues hay un cuadro de Tiziano, otro del divino Morales, ó igualmente de Jordán, de Cano, de Ruiz González y de otros. Las pinturas al fresco de las bóvedas de la referida iglesia no merecen, como dice P o n z , particular elogio; pero hacen buen efecto los mejores frescos son los de Palomino en la antesacristía, y los de Coello en la capilla de la Soledad y sacristía; pero están en sitio de mala luz. La grandiosa fachada de esta iglesia es sin duda el mejor ornamento de la calle de Toledo. Está labrada de granito y consta de un cuerpo con cuatro columnas arrimadas eu el centro y pilastras á los lados, terminando con el correspondiente cornisamento, sobre el q u e , á l o s lados, se levantan dos torres sin concluir, en una de las cuales se halla el reloj.

Adornan esta fachada dos hermosas estatuas de p i e d r a , que representan á San Isidro y su esposa Sta. Maria de la Cabeza.

Estuvo esta iglesia en poder de los jesuítas hasta el año 4 767, en que fueron espulsados entonces, para utilizar cual correspondía uno de los mejores monumentos de la capital , accedió el Sr. D. Carlos III á que se trasladasen á su capilla mayor los restos de aquellos s a n t o s , que habian e s tado , el de San Isidro en la gran capilla de San Andrés, y el de Sta. Maria de la Cabeza en el oratorio del ayuntamiento Con este motivo se ejecutaron considerables o b r a s , por el célebre D. Ventura Rodriguez, en el templo, el cual cambió la advocación de San Francisco Javier por la de San Isidro y Sta. Maria de la Cabeza, que todavía lleva. El servicio de la capilla de San Isidro, mientras estuvo en la que hoy se llama del Obispo, consistia en 6 capellanes que dotó el l i cenciado Francisco de Vargas. El Sr. D. Felipe IV la elevó á capilla real, aumentando hasta 4 4 el número de sus capellanes ; y hecha la traslación de que acabamos de hablar se elevó dicho número á 2 4 , ademas de 4 capellán mayor, 4 t e n i e n t e , que era el ob. auxiliar, 2 sochantres, 6 capellanes de c o r o , 6 salmistas, 2 organistas, 2 sacristanes mayores, 4 menores, 40 acólitos, 4 colector, 4 celador ó silenc i e r o , varios capellanes de colecturía, 4 pertiguero y otros dependientes inferiores. Los 24 capellanes tenían obligación de confesar y predicar, y ademas ele poseer el grado mayor, debian obtenerlas plazas por oposición. Pió VI les concedió en 20 de mayo de 4 788 el título de canónigos, con las mismas prerogativas que tienen los de las iglesia cated. En el año 4845 se restituyó la iglesia á los j e s u í t a s , y en el de 48 fueron suprimidos los canónigos (restablecidos en la época constitucional de 4820 al 2 3 ; , quedando reducida la capilla á solo el coro bajo, que siguió con los jesuítas hasta su estincion, verificada en julio de 4835. En la actualidad sigue este mismo coro bajo depende en lo espiritual del arzobispo de Toledo, y en lo gubernativo, administrativo y económico delprotector. El personal de estareal capilla, es el siguiente.

El p r o t e c t o r , presidente ordinario en nombre de S. M. (*) un vicepresidente, un sochantre primero, 4 capellanes de coro, un colector, sacristán mayor y maestro de ceremonias, un silenciero, 2 organistas y otros dependientes subalternos.

De todos los bienes y rentas que poseia esta real capilla, se le han devuelto últimamente por el gobierno 9 casas en e s t a c o r t e , que darán en renta líquida 60,000 reales.

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