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NAVALENO

Lugar con ayuntamiento en la provincia de Soria (8 leg.), partido judicial del Burgo (5), audiencia terr. y ciudad g. de Burgos (26), diócesis de Osma (5) SIT. en llano entre montes, pinares y alturas que le dominan y resguardan de los vientos; su CLIMA es templado, y las enfermedades mas comunes dolores de estómago y fluxiones de muelas; tiene 50 CASAS; la consistorial; escuela de instrucción primaria á cargo de un maestro, sacristán y secretario de ayuntamiento, dotado con 400 reales y la retribución de los alumnos; una fuente de abundantes y buenas aguas; una iglesia parr. (San Esteban) servida por cura y uo sacristán término confina con los de Casarejos, Vadilío, San Leonardo y Cañicosa; dentro de él se encuentra una ermita (San Raquel, y contiguo á ella el cementerio público el TERRENO es todo de cordillera, barrancoso y de mala calidad; comprende buenos bosques de pinar; le bañan dos arrovos que se reúnen dentro de la jurisd. y van á morir al r. Lobos CAMINOS , los locales y el que desde Soria dirige á Burgos CORREO, se recibe y despacha en la cabecera

del partido PROD. centeno, yerbas de pasto, leñas de combustible y maderas de construcción; se cria ganado vacuno y caza de venados, jabalíes, corzos, tasugos, ardillas, liebres y algunos animales dañinos como lobos y zorras en los arroyos abundan las truchas aunque pequeñas IND. un molino harinero, una sierra de agua y la carretería, COMERCIO, esportacion de maderage é importación de los art.

que faltan; POBL. 52 veciudad, 210 almas; CAP. IMP. 28,480 reales y 10 mrs

NAVALCARNERO

partido judicial de entrada^ en la provincia y audiencia terr. de Madrid, ciudad g. de Castilla la Nueva, dióc de Toledo se compone de 2 3 v., 2 L. y 2 granjas que forman 24 ayuntamiento cuyos nombres y demás circunstancias estadísticas; asi como las di-t por leg. de los pueblos del partido, entre si ¡ y sus respectivas capitales, aparecen en los estados que inseitamos al final de este articulo.

S I T . al S O . de la provincia, es de C L I M A frío en lo general, reinan mucho los aires N. aunque también se esperimentan otros varios, y se padecen tercianas en diferente; pueblos siendo la mayor parte bastante sanos por su escelente posición.

Confina»al N. con el partido judicial de Colmenar Viejo; E. los de Madrid y Getafe; S. Escalona (Toledo), y O. el mismo Escalona y San Martin de Valdeiglesias • extendiéndose 6 leg de N. á S., y 8 de E. á O. en sus mayores dist. Territorio es el de el partido de Navalcarnero él punto donde concurren en diferentes direcciones los varios ramales de las cordillera que bajando por una parte de las altas sierras que cruzan el partido de Colmenar Viejo desde Torrelodones á las Rozas, v entrando por otra desde el partido de Valdeiglesias a F.esnédrllas y Navalagamella, forman una multitud de cer- IOS mas ó menos altos y escabrososos, sin dirección fija ni determinada , aunque siguiendo constantemente la de los valles y barrancos que existen hacía el centro de la demarcación judicial. Esta circustancia influye mucho en su calidad avenosa y de arcilla, con poca miga en las tierras de labor é inferior por consiguiente en sus producciones solo en el pueblo de Villamanla se encuentra de buena calidad para plantíos por estar comprendido en uno de los valles formados por los indicados barrancos y por su clima algo mas templado lo contrario sucede en los pueblos de Navalagamella y Yaldemorillo, que por bailarse entre las mismas sierras abunda en peñascos y malezas que dificultan los trabajos agrícolas. La misma calidad desigual del terreno ofrece grandes bentajas para la plantación de arbolado en sus buenos montes de encina, sobresaliendo en este particular el pueblo de Boa lilla del Monté, y no desmereciendo tampoco los de Arroyo Molinos, Chapinería, Colmenar del Arroyo, Majada Honda, Perales, Vill imanta y Yaldemorillo; en los que ademas dtd arbolado de encina tan propio de estos terrenos, se encuentran, robles, enebros, y olmos que surten á aquellos naturales de los combustibles y maderas necesarias para sus atenciones. Ríos cruza de N. á S. el r. Guadarrama entrando en el partido mas arriba de Romanillos y despidiéndose en el bosque del conde de Oñate, quedando á la der. la v. de Navalcarnero el r. Alberche atraviesa por el ángulo occidental, cerca de Aldea del Fresno, pasando ¡mediatamente al part, de Escalona, á este se reúne el r. Perales, que viene del pueblo de este nombre y trae embebido el de el Colmenar del Arroyo-, elr. .4 ulenciadivide la jurisd. por elladoN. entrandoen el Guadarrama cerca de Yillafranca del Castillo; los demás son arroyos insignificantes de los que no consideramos necesario ocuparnos.

CAMINOS la carretera general de Estremadura cruza de NE.á SO. pasando por la v. cabecera de partido, otra carretera baja desde el Escoríala Yillafranca del Castillo y Brúñete para incorporarse en Navalcarnero a la citada de’Est remadura; los demás son todos vecinales y en mediano estado.

PROD.  cereales , garbanzos , algarrobas, verduras , frutas , vino, aceite y lino se mantienen algunas ganaderías, caballerías de carga y labor, abundante caza de todas cla- ! ses , y la pesca ordinaria de lo.sr. IND. V C O M E R C I O una fabrica de jabón en Aravaca , una tenería en Cnapineria, una fáb. de loza en Yaldemorillo , v el carboneo de sus montes para el consumo de la cap. en» cuvo ejercicio y en el de la arriería se emplean muchos vec, para proporcionar los frutos que el pais necesita.

E S T A D Í S T I C A C R I M I N A L . Los acusados en este p irt. judicial

! en el año de 1813 fueron 1 1 7 , penados presentes 9 4 , contu maces 7, reincidentes en ol mismo delito 8 , en otro diferente 7 con el intervalo de 4 á 40 años de los procesados , 10 contaban de 40 á 20 años , 90 de 20 á 40 y 40 de 40 en adelante; eran hombres 104, v mujeres 43, 38 solteros y 55 casados; sabían leer y escribir 39; 69 ejercían ciencias ó artes liberales y 31 artes mecánicas; de 7 acusados se ignoraba la edad, de 5 el estado, de 78 la instrucción y de 17 el ejercicio.

En el mismo período se perpetraron 26 delitos de homicidio y heridas con 4 armas de fuego de uso lícito, 1 de ilícito, 6 armas blancas permitidas. 3 prohibidas, 11 instrumentos contundentes v 2 instrumentos ó medios ignorados

NAVAJUN

v. con ayuntamiento en la provincia de Logroño (15 leg.), part, judicial de Gervera del Rio Alhama (3), audiencia terr. y ciudad’ g. de Burgos (40), diócesis de Calahorra (9) se halla S I T . al pie de la sierra de Alcarama por el lado E., y sobre una pequeña colina situado en medio de unos cerros derivados de aquella^ cuya colina la forman mas principalmente las hondonadas causadas por la corriente de un barranco que la rodea por un estremo la combaten todos los vientos, pero principalmente los de SO. y N.; y el C L I M A , aunque bastante trio es saludable. Tiene 76 C A S A S distribuidas en 4 calles; la del ayunt, y cárcel, una escuela de primeras letras, á la cual concurren»de 20 á 30 niños, cuyo maestro recibe la retribución de 4 celemines de trigo por cada uno la iglesia parr. bajo la advocación de Ran Blas ob., está servida por un cura propio de nombramiento de S. M. y del ordinario en alternativa-, el cementerio se halla como á 200 varas de la población en dirección N. junto á la ermita de Ntra. Sra. de Atisca. El T E R M . se estiende 1/2 leg. de N. á S. é igualmente de E. á á O., confinando N. con el de Valdemadera (1/4) ;E. con el de Aguilar (1/2; S. con el de Valdeprado á la misma dist, del primero, y O. con el de Valdenegrillos corre por él un arroyo ó barranco que nace en la sierra citada de Alcarama, pasajunto al pueblo por su der., y á cosa de 1/2 lee. de él toma el título de barranco de la Nava, y continuando su curso en dirección al E. va hasta cerca de Aguilar á desaguar en el r. Alhama. A la orilla del arroyo o haranco que acabamos de describir, á 6 ú 8 pasos de dist, en dirección N.; nacen 2 fuentecillas de aguas sulfúricas semejante en un todo por sus caracteres físicos, de ennegrecer la plata , légamo , olor hediondo ó de hidrógeno sulfurado, á las de fuente denominada Fon Podrida de Grábalos. Muchas personas del pais concurren á tomarlas, y los resultados curativos son muy semejantes á losde aquella dichas aguas se juntan con las del barranco ó arroyo, á los pocos pasos indicados de su nacimiento. El TERHENO de secano y de mediana calidad , participa de monte y llano, y aunque no tiene bosques ni montes arbolados, escepto las tierras destinadas al cultivo, todo él se halla poblado de romero, enebro, sabina y otros arbustos, CAMINOS dirijen á S. Pedro Manrique, Valdemadera, Yaldeprado y Aguilar en bastante mal estado. El CORREO se re recibe de la cabecera del partido por medio de balijero los domingos , miércoles y viernes; y sale los martes, jueves y sábados, PROD.  trigo», cebada , centeno v avena; se cria ganado lanar basto y un poco de cabrío, y hay caza de perdices y tordas de 4 clases, llamadas en el»pais» charlas, papiblancas, colinegras y malbises. PORL.  60 vec, 284 almas CAP. PROD. 769,540 reales»IMP. 30,683. CONTR. de cuota lija 2,497. PRESUPUESTO MUNICIPAL 2,000 reales que se cubren por reparto vecinal, de cuya cantidad se pagan 400 al secretario de ayuntamiento

NARZANA (STA. MARIA)

I feligresia en la provincia y diócesis de Oviedo (4 leg.), part, judicial de Inhestó en Berbio, ayuntamiento de Sariego (4/2 á Vega) SIT. en un valle y terreno algo desigual, con libre ventilación, y CLIMA frió, siendo las enfermedades comunes, dolores dé costado, y el .esférico en las mugeres. Tiene 106 CASAS repartidas en los barrios de Aramendt, Arrimada, Barbecbu, Canal, Castañeda, Miares, y Villar. Hay escuela de primeras letras frecuentada por 8 0 niños, cuyo maestro percibe 1,000 reales do sueldo. La iglesia parr. (Sta. Maria) es grande y con una buena portada; sirve el culto un cura de primer ascenso y de patronato real, y está situado enmedio de un delicioso bosque. Hay también 3 ermitas, la una llamada San Pedro de la Cueva, otra bajo la abvocacion de Sta. Apolonia, y la tercera titulada del Villar; las cuales ninguna particularidad ofrecen, escepto la de San Pedro, donde se celebra una romería el dia de su titular.

Confina el T É R M . N. Peón; E. Sariego; S. Collado, y 0. San Martin. El T E R R E N O es fuerte y de buena calidad, j comprende el monte de la Llomba del cual bajan 3 riach.

denominados de la Espina, el de Pereda, y de Castañeda.

Atraviesan por esta parr. un C A M I N O que desde Infiesto va á Gijon, y otro de Oviedo á Yillaviciosa. PROD. trigo, maiz, castañas, habas y patatas hay ganado vacuno, de cerda, lanar y cabrio caza de perdices y liebres, y pesca de truchas y anguilas, IND. la agrícola, molinos harineros, y portear carbón de piedra á los puertos de Gijon y Yillaviciosa.

COMERCIO estraccion de trigo y maiz. P O B L . 406 vec, 400 almas C O N T R . con su ayunt, (Y.

NARABAL (SAN SALVADOR)

feligresia en la provincia v dióc de Oviedo (12 leg.), partido judicial de Cangasde Tineo ((5),»ayuntamiento do Tinco (4). SIT, á 2 1/2leg. del Occeano Cantábrico en láfalda de dos colinas opuestas. Reinan todos los vientos, y el CLIMA en lo general sano, es algún tanto propenso á reumas, erisipelas y catarros, notándose en este pais un número escesivo de tullidos. Tiene unas 150 CASAS repartidas en los L. de Ñera, Rios, Silvallana, Folgueras, Candanedo, Businan, Branaescardcn, Monterizo, y el de su nombre subdividido este último en los barrios de la Barzaniella , el Barreno, Carbel, Cabo, la Llera, la Vega, la Villa, Valle y la Beguerina.

Hay escuela de primeras letras, frecuentada por ínterminado número de niños, que pagan á su maestro 3 reales

mensuales los que aprenden á leer, y i- los que se ocupan en escribir. Para surtido del vecindario existen dentro de las población distintas fuentes y crecido número en las afueras, todas ellas de muy buenas aguas. La iglesia parr. (San Salvador) se halla servida por un cura de primer ascenso y patronato real; junto á la iglesia existe el cementerio; inmediata á la casa del párroco una ermita titulada Ntra. Sra. de los Dolores; y á 4/4 de leg. de Narabal en un bosquecito de robles otra ermita dedicada á San Mames (vulao San Damías), en cuyas inmediaciones y paraje llamado Entre Peñas se perciben algunas excavaciones, y una cueva, cerca de la cual se encontraron habrá algunos años mas de 80 onzas de oro en diversos pedazos, siendo el mavor de unas 3 lib., cuyas particularidades corroboraron en «el pais la idea de que en tiempo de los romanos hubo allí minas de oro, no obstante, los reconocimientos practicados recientemente no han ofrecido el menor resultado. Confina el término N. feligresia de Paredes; E. y S. la de Muñalen; v O. la de Rellanos;1 cstendiéndose 1 1/2 leg. de N. áS. «y otro tanto de E. á O. A unas 500 varas soorc Narabal se encuentran sobre una eminencia los restos de un cast. denominado Mangelon, en cuya falda habrá unos 40 años se hallaron dos ollas con monedas de cobre y algunas de mala plata, con los bustos de los gobernadores i órnanos, y en el reverso geroglificos ó figuras de venados, caballos, de»las diosasAstrea,céres,Minerva, etciudad; todo lo cual comp ueba que esta feligresia fue antiguamente una población considerable con el título de v. El TERRENO es medianamente productivo, en parte calizo y muy barroso. Cruza por enmeaio de la feligresia un riach. de su mismo nombre, que nace en la braña de Candanedo y se une con el de Nabelgas á 1 leg. E ; sus aguas aprovechan poco para el riego por la profundidad de su cauce; hay un puente de madera y otro de piedra en Narabal, y unode piedra cerca del L. de Neta-, además de dicho riach. fertilizan este terreno los arroyos titulados Munion, Monterizo, Bujan, Bios, los Gordos, Labayos, Rodónos, la Collada, Fondil, San Damías y Llamazares.

Los montes de Balbon, Gurbano y los Gordos produceu robles, hayas y acebos; sacándose en el primero piedra de buen grano para cantería; en otros hay únicamente robles y pastos, y en diversos puntos sotos de Castaños. Atraviesan por esta feligresia 2 CAMINOS carreteros; el uno se dirijo á Paredes «y el otro á Luarca, de cuya v. y algunas veces de la de Tineo «se recibe el CORREO regularmente 3 veces á la semana, PROD. trigo, centeno, escanda, mijo y patatas en corta cantidad, bastante maiz, castañas, nueces, avellanas, peras, manzanas, bichas, ciruelas, cerezas y guindas;hay ganado vacuno, lanar, cabrío y do corda; poca caza do liebres y perdices; y alguna pesca de truchas y anguilas, IND. y COMERCIO-, la agricultura, 4 molinos harineros y arriería consistiendo las operaciones comerciales en la estracion de alguna carne salada para Castilla la Vieja, de donda se introduce lino y vino, POBL. 450 vec, 800 almas CONTR. con su ayuntamiento (V.)

GALERIA DE PINTURAS DEL SR JOSÉ MADRAZO (HISTORIA DE MADRID)

(Paseo del P r a d o , jardin del TívolL.) Esta colección, sin duda de las mejores que existen e n l a corte propias de particulares, además de ser numerosa, tiene el principal requisito de ser muy escogida y compuesta de autores clásicos de las mas acreditadas escuelas antiguas de Europa, como son las Italianas , la Flamenca y las Españolas los cuadros que la componen son todos originales, habiendo entre ellos crecido número que tenían gran celebridad en las colecciones á que anteriormente pertenecieron y cuya procedencia es muy conocida. Si á esto se a ñ a d e , «que por lo general tanto los «cuadros grandes de galería como los pequeños llamados de gabinete han sido comprados por el mismo señor Madrazo á los descendientes de los magnates, para quienes se pintaron, fácilmente se concebirá que su conservación n a da deja que desear. Pero como la enumeración y descripción de estas o b r a s , entre las cuales figuran tablas antiguas dc los primeros tiempos de la pintura al óleo, y lienzos de la mas iloreciente época de las artes, sena demasiado p r o lija , nos limitaremos á citar las mas dignas de mención, clasificándolas por escuelas. .

ESCUELAS ITALIANAS. De Pedro Perugmo. La Virgen con el niño J e s u s , cuyo cuadro perteneció á Carlos I , rey de Inglaterra, conservando grabada en su respaldo la cifra y la corona. De Rafael de Urbino y de su discípulo el Palor e. Una Sacra Familia. De Bernardo Lovino. El nacimiento de Jesus adorado por la Virgen y San José. De Cesar de Sesto. Un r e t r a to de señora. Det Coreggio. La Virgen teniendo en su regazo al niño Jesus á quien un ángel presenta unas frutas. De Miguel Ángel y Marcelo Venustí.

Jesus muerto en la Cruz llorado por la Virgen, San Juan, la Magdalena y dos ángeles. De Andrés del Sarto. Retrato de Alejandro de Médicis, primer duque de Florencia. Jesus muerto reclinado en el regazo de la Virgen, llorado por las Marías, el Evangelista, José y Nicodemus. La Virgen, el n i ño Dios y San Juan Bautista. De GattL. Un r e t r a t o de hombre con b a r b a , color castaño oscuro , gorra y vestido n e gro.

De Antonio Razzi, llamado el Sodoma. La Virgen sentada en un trono con el niño Jesus en su regazo , Santa Clara arrodillada á sus pies , y detras de pie derecho el a r cángel San Miguel con la balanza, viéndose tambien al diablo en un ángulo del cuadro. De Perino del Vaga. El niño Dios adoradopior la Virgen y San José. De Tiziano. El r a p to de la ninfa Europa por Júpiter transformado en toro. El r e t r a t o de medio cuerpo de la duquesa de Alba, esposa del famoso gobernador de los Paises-Bajos. Una ofrenda de la naturaleza á la diosa de la Hermosura. La casta Susana en el baño. Un retrato de medio cuerpo del Dux / l e Venecia Andreo Gretti, y otro de su muger; ambos de gran mérito.

El retrato de medio cuerpo de un escultor. El de Margarita Vangest, duquesa de Florencia é hija natural de Carlos V. De Pordenone. El prendimiento de Jesús en el monte de las Olivas. De Pablo Veronés. El martirio de San Ginés presenciado por mucha gente y soldados. El retrato del famoso Bragadino, capitán Veneciano , y el de su esposa. El nacimiento de Venus, cuadro alegórico de complicada composición.

Boceto sobre papel de una Magdalena penitente. Del Tintoretto. El entierro del Señor. El r e t r a to de un caballero desconocido vestido de negro. Un Descendimiento. La Virgen presentando á su divino hijo niño una santa mártir.

La visitación de Santa Isabel á la Virgen. De Andreo SchicavonL.

Un asunto mitológico en que Diana arrodillada p i de á su hermano Apolo alguna gracia, mientras que una ninfa camina con un cesto de flores. De Doso Dosi de Ferrara.

Una colección de diez asuntos, en otros tantos cuadros, sacados de la Eneida de Virgilio L.» Neptuno aplacando la tempestad que levantó Eolo contra los troyanos 2.» Los troyanos salvados de la tempestad, preparando para el banquete los venados muertos por Eneas 3.° El incendio de Troya 4.° La entrevista de Accio con Anquises y* Eneas en Délos á la entrada del templo de Apolo 5.° El arribo de los Frigios á las islas Stiojadas 6.° La llegada de Eneas á Sicilia 7.° Becomposicion que hacen los Frigios de sus naves 8.° Entrada en el Infierno, de Eneas y la Sivila Cumea 9.° Eneas contemplando los tormentos de varios condenados después de atravesar la laguna Stigia 10. Entrada de Eneas en los Elíseos con el ramo de oro en la mano. Esta preciosa colección, ademas del interés que ofrece, tanto por su mérito artístico, cuanto por lo raro y buscado de las obras de su autor , de las que no se conoce ninguna en España , tiene la muy aprecíame circunstancia de haber sido pintada por Doso Dosi para adornar el friso de un gabinete del palacio ducal de Hércules de Ferrara , y de haber pasado después á la galería de los príncipes de Borghese en Boma, donde la adquirió el Sr. Madrazo. De Tadeo Zuccaro. El bautismo del eunuco de la reina Candace.

Dc Jacobo Bassano. El Señor escarnecido por los sayones cuando le presentaron la caña por cetro , cuadro de gran mérito. De Jxandro Bassano. Las cuatro estaciones del año representadas en una colección de igual número de cuadros, siendo del mismo autor otros cuatro cuadros en que se figuran los cuatro elementos. Del Guerieno. Un milagro de San Pedro resucitando á una muerta que le presentan sus desconocidos parientes. La Virgen con el niño Dios, San Andrés y San Francisco. San Pedro en la cárcel. Del Caravaggio.

Una Sacra Familia. Jesus presentado al pueblo. De Palma, el joven. Un r e t r a to de una dama veneciana. De Julio César ProcacinL. Su propio retrato. De Ludovico CaraccL.

El martirio de San Lorenzo y el de San Pedro. De Anibal CaraccL. El r e t r a t o de D. Antonio Arias Sotelo, maese de campo del tercio de infantería española del reino de Ñapóles. El de D. Carlos de la Gata, maese de campo de un tercio de infantería napolitana. Andrómeda horrorizada á la presencia del monstruo que la queria tragar. De Lanfranco.

Una alegoría de la muerte sobre pizarra. Del Albano.

La Anunciación. De Salvator Bosa. Estudio de ancianos y soldados italianos. De Guido BenL. Hipómenes y Atalanta en el momento de ir esta á recoger una de las manzanas de oro que aquel le arrojó para vencerla en la carrera. Apolo desollando á Marsias después de haberle vencido en el certamen músico. La Magdalena en éxtasis sostenida por un grupo de ángeles. San Juan Bautista. De Pedro de Cortona.

El retrato del Papa Urbano VIIL. El sacrificio de efigenia.

De Andrea Vacaro. La adoración de los Magos. La degollación de los inocentes. De BomanellL. Venuscon Adonis separándose para la caza. De Solimena. La Santísima Trinidad.

De Ciro FerrL. Santa Mónica adorando á Cristo clavado en la cruz. De Benedito LuttL. El martirio de un santo.

Un santo joven , por cuya intercesión brota agua de una peña. De Francisco VannL. Agar é Ismael cuando el ángel ia mostró el agua para apagar la sed del hijo. De Gaspar Dughet llamado el Pusino. Un pais que representa una de las cascadas de Tívoli, viéndose en la p a r t e superior el ten> pío d e j a Sivila. De Andrea JmcatellL. Un pais risueño con pequeña cascada. De Bartolomé CarduccL. San Zacarías y Santa Isabel. De TrevisanL. San Carlos Borromeo abrazado á un santísimo Cristo. De Polidoro de Caravaggio. Las hij a s de Lot. De Antonio del Solé. Descanso de mercaderes en un pais frondoso y quebrado. De Guido CagnaccL. La Magdalena arrepentida.

ESCUELAS FLAMENCA , HOLANDESA , ALEMANA Y FRANCESA .

—De Hugo Vaudes Goes. La Anunciación de la Virgen. La aparición de Jesus á la Virgen después de su gloriosa resureccion.

De Boger Vaudes Weijde. Jesus muerto clavado en la cruz y su Santísima Madre desmayada sostenida por San Juan. De Lucas de Leiden. Jesus muerto en la cruz llorado por la Virgen, la Magdalena y el Evangelista. Jesus muerto en los brazos de la Virgen, con San Juan y la Magdalena.

De Gerónimo Bosco. Alegoría de la intemperancia.

Banquete de hombres y mujeres en que están personificados los efectos del embrutecimiento. Jesus arrojando del templo á los mercaderes. De Quintín Metsis. Un avaro recreándose en contar su dinero. De Alberto Durero. Jesus en el atrio de la casa de Caifas con los ojos vendados. De Miguel Coxie. Adán y Eva después de arrojados del Paraíso.

El niño Abel mamando de una cabra. De Francisco Floris. San Gerónimo en el desierto haciendo oración dent ro de una gruta. De Guillermo Keil. San Gerónimo escribiendo sobre las santas escrituras. De Francisco Sneydereales

Un lobo haciendo presa á un perro en el pescuezo Una cabra dando de mamar á un lobito. Dos perros persiguiendo á unjavato. Varios javatos huyendo de los perros, mientras uno de aquellos es cogido por la oreja de un perro.

Riña de un gallo y un p a v o ; dos pollitos los imitan , y otros corren en torno de la gallina. Un lobo apoderado de un venado y acometido por varios perros , cuyo cuadro es uno de los’mas bellos de la mano de SneydersI Fábula del perro que soltó el pedazo de carne que llevaba en la boca por coger el que se le reflejaba en el agua. Un pavo y un gallo estando para acometerse. De Pablo de Vos. Pais con caserío tres milanos acometen á una gallina rodeada de sus polluelos.

Gran cacería del javalí acometido por perros y cazadores.

De Jacques D’ arthois. Pais con un ermitaño sentado en una piedra escribiendo un libro. De Petter Snayereales

Pais en que un ermitaño sale de una gruta cargado-con una cruz y grillos en los pies ; por las manoplas, cota de malla y melena, parece un caballero cruzado. Retrato del marqués de Leganés en su tienda de campaña , armado de medio cuerpo arriba. Alto de soldados de caballería en una venta. Un combate de caballeria. De Pedro Pablo Rubens.

Una cacería del javalí de Calidonia por Meleagro y Atalanta seguidos de sus perros. Santa Cecilia cantando al órgano con varios ángeles. La Caridad representada en una matrona rodeada de niños. El Nido de amores ó sean tres graciosos niños con una linda niña sentado? en tierra juganoo con un corderito debajo de una guirnalda de frutas y – gumbres; bellísimo cuadro. Diana cazadora cercada de su ninfas , una de las cuales es acometida por un sátiro. ^ Virgen con el niño sobre n u b e s , rodeada de ángeles que forman una guirnalda. De Antonio Van-Dick. Jesus difunto en brazos d é l a Virgen, acompañados de un angelito, la Magdalena y San Juan. La Virgen con su divino hijo en el regazo adorado por el niño San Juan. Retrato de Maria de Medicis, reina de Francia. Otro de un caballero genovés vestido de negro con una carta e n l a mano izquierda donde está escrito su nombre; admirable retrato. Otro de Doña Polixena Spinola, mujer del primer marqués de Leganés, y otro bellísimo de este señor, armado y en arrogante apostura con el bastón de mando en la mano derecha como g o bernador que era de Flandes. De Jacques Jordaens. El Olimpo presidido por Júpiter. De Gerbrandt Vauden. Booz r e cibiendo á Rut cargada con sus espigas. De David Teniereales

Una partida de caza. Un cuerpo ae guardia. De P. Neefs.

Interior de un templo gótico. De Van de Velde. Un combate naval entre españoles y holandeses. De Gerardo Seghereales

Un cuadro que representa los cinco seutidos corporales, y otro á unos militares entreteniendo á una dama con el j u e go , la música y el licor. De José Momper. Pais montuoso y quebrado. Otro del mismo género en el que se ve á un ermitaño arrodillado ante una cruz. De Antonio Moro. Un r e t r a t o de Isabel de P o r t u g a l , mujer de Carlos V. De Volfgang Hauber. Retrato de Antonio Hundert, fundador de una casa de beneficencia. De Juan Breughel. Los cuatro elementos. Una sacra familia con dos ángeles tocando instrumentos, por Sebastian Franck. Una matrona con un genio simbolizando el Asia. El jardin en que se apareció Cristo á la Magdalena. Un paisage con una bellísima sacra familia, y varios ángeles llevando frutas y flores al niño Dios , cuyas figuras están pintadas por Yan-Dick. De Pablo Bril. Un paisage con figuras alegóricas al amor y á la muerte. De Enrique Andriessens. Una Sacra Familia. De Juan Miel. Una marcha de soldados entre un castillo y un lago. De Pedro de Laar, llamado el Bambocho. Varios pastores conduciendo su ganado á la salida de una gruta.

Un baile de paisanos al ponerse el sol. Be Wildens. Un paisage frondoso con dos figuritas que representan al sátiro Pau persiguiendo á la ninfa Siringa. Dos grandes vistas de Amberes, la una por el lado de tierra v la otra por el de la Escalda, adornadas de gran variedad de figuras. De Daniel Van Alsloot. Un paisage con Orfeo rodeados de muchas especies de animales encantados de la armonía de su lira.

De Lucas Valkemburg. Jesucristo en el Calvario entre los dos ladrones, cercado de tropa de caballería y de multitud de gentes. De Gerardo Honthorst. San Pedro en oración.

De Juan Bautista Tranh. El rey Salomón adorando los ídolos, rodeado de sus mujeres. El prendimiento de Sansón por los filisteos después de haberle cortado Dalila el c a b e llo.

De N. Boos. Un pais con una gruta en la que se ve un altar, un aldeano rezando y otro esperándole á la entrada con un macho cargado. Una cabana con el rebaño y los pastores. De Moncluron. Un pais con un hermoso bosque á la orilla de un r i o , un camino por donde transitan un c a ballero c o n s u dama y comitiva, apeados de un coche que se ve e n t r e los árboles, y de la parte opuesta algunos aldeanos.

De Jorje Van Son. Una mesa de piedra con un t a piz de seda azul y encima ciruelas , granadas y un racimo de uvas blancas,»dos copas de c r i s t a l , un gilguero picando un grano de uva, y por último un áspid cubierto en parte por unos pámpanos parece lanzarse sobre el gilguero.

De Juan BottL. Un hermoso paisaje con dos figuras de anacoretas , las cuales están pintadas por su hermano Andrés.

Del estilo de Bembrandt. Un paisage con dos bellas figuras Rué representan al profeta Elias y a un ángel presentándole el alimento. De Luis Bakhw/sen. Una marina en calma con muchos buques. De Bartolomé Bremberg. Una marina e n que se carena un buque debajo de un castillo arruinado.

De Claudio de Larena. Un puerto de mar con un peñasco y sobre este un castillo. De Lucas Van Udem. Un pais frondoso que atraviesa una vacada con sus pastores. De Nicolás Poussin. Un r e t r a t o de su amigo el pintor Pedro Mignart.

Una Sacra Familia. Apolo abrazando á Dapne , el rio Peneo su padre la llora, y Cupido dispara una flecha de amor funesto á Apolo. De un imitador de Poussin. La m u jer adúltera presentada á Jesus por los fariseos. De Mr. Valentín. Una reunión de cuatro soldados y una gitana d i ciendo la buenaventura á uno do ellos. De Rafael Mengs.

861 El boceto del gran cuadro de la Ascensión de Cristo , que pintó para la iglesia del palacio de Dresde. Un bellímo r e trato de D. Americo P i n i , ayuda de cámara del rey Carlos IIL. Otro sin concluir de D. Felipe de Castro primer es – cultor del espresado rey; y otro tambien bosquejado del mismo Mengs.

CUADROS DE LAS DIVERSAS ESCUELAS ESPAÑOLAS, De Correa. La Virgen y San José adorando al niño Dios recien nacido, viéndose en lontananza los pastores con sus rebaños de ovejas escuchando al ángel que les anuncia el nacimiento del Mesias. La adoración al Señor de los santos r e yes magos. De Luis de Bargas. Santa Eufemia mártir con la palma en la mano. De Alonso Sánchez Coello. Un retrato de Felipe I I I , siendo príncipe, armado de medio arriba con el morrión sobre la mesa. De Juan Fernandez de Navarrete Santo Tomás Apóstol leyendo un libro. De Bartolomé González.

La Virgen con su divino hijo en gloria, y varios ángeles mancebos dándoles música. Del divino Morales. El Ecce-Homo en b u s t o , obra bastante bella. De Juan del Castillo. Asunto místico. De Vicente Carducho. Retrato en busto de un viejo. De Francisco Zurbaran. Una Sacra Familia, en que la Virgen tiene eu su regazo al niño Jesus, á quien el niuo San Juan vestido de pastorcito con un c o r – derito á los p i e s , besa respetuosamente la mano; cuadro bellísimo. Jesus niño sentado en un banquillo esprimiendo se con una mano la sangre de un dedo de la otra que se ha pinchado, mientras hacía la corona de espinas que tiene sobre sus muslos, aludiendo á la que mas adelante debia derramar en el Calvario; cuadro precioso lleno de espresion.

La Virgen niña sentada con una almohadilla sobre sus muslos , y en esta una fagita de lino blanca en la que se ven v a rias crucecitas bordadas, habiendo interrumpido esta labor para j u n t a r sus manilas y elevar sus ojos al cielo en actitud de oración; á su izquierda tiene un vaso con rosas y azucenas, y un cestito de la l a b o r , y á la derecha un búcaro de agua la escena de este cuadro no puede ser mas tierna é inocente. La cabeza de San Juan Bautista. De Eugenio Caxés. La Asunción de la Virgen con los apóstoles al rededor del sepulcro. De Diego Velazquez. Retrato en busto de la infanta Doña Maria de A u s t r i a , después reina de Ungria.

Otro del conde-duque de Olivares. Otro de un caballero de Santiago con anteojos. Un pais en que se vé á Adonis con el carcaso y el arco á la espalda, en una mano una lanza, y á sus pies un paleto rendido por perros. Retrato de una d a ma vestida de cazadora con su trahilla de perros y su escopeta.

Otro de la condesa de Monterrey pintado en Roma.

Los hijos de Jacob presentando á su padre la túnica ensangrentada de su hermano José. De Alonso Cano. Un descendimiento.

Dos cuadros de los cuales el uno representa el Ecce-Homo, y el otro á su Santísima Madre contemplándole llena de dolor estas dos obras son de las mas bellas que ejecutó Cano en dibujo, espresion y colorido. De Miguel Gerónimo de Ciezar. San Francisco alcanza la gracia de la Virgen para abrazar á su divino hijo Jesus. De PedrodeMoga Una Sacra familia. De Orrente. Cuatro cuadros que representan ; la construcción del Arca de Noé; la entrada de los animales en ella; el diluvio Universal, y la familia de Noé construyendo una cabana después del diluvio. De Juan Riba, lta. Cristo clavado en la c r u z , la Virgen y San Juan. De Ribera llamado el Españoleto. San Sebastian en su martirio atado á un árbol. San Pablo primer ermitaño; cuadro de gran mérito. Un filósofo con un papel en la mano. Diana y Endimion; cuadro notable por haberse ocupado muy poco Ribera de asuntos mitológicos. De Antonio de Pereda. Entierro del Señor; José y Nicodemus acompañados de la Virgen y las Marias, van á depositar el Santísimo Cuerpo en el sepulcro. De Murillo. Una colección de seis cuadros que representan los asuntos siguientes L.» Job arrojado en un estercolero se ve insultado por su mujer 2.° Moisés sobre la cima del monte Sinay, cubierto de una espesa nube que despide relámpagos de una luz ardiente, recibe las tablas de la Ley, y en lontananza se ve el pueblo adorando el b e cerro de oro» 3.° El joven Tobias llevando el pez en une mano atraviesa, acompañado del Ángel, un hermoso paisage , dirigiéndose á la casa de Rafael con el perro que les s i gue 4.» La casta Susana sorprendida en el baño por los dos viejos 5.» Daniel en la gruta de los leones 6.° El Ángel se aparece en sueños á San José y le ordena partir en nombre de Dios al rayar el a l b a , en compañía de la Virgen y del hijo para salvar a este de la persecución del impío Herodes.

Grupo de dos angelitos sobre unas nubes. Un r e t r a t o en busto de persona desconocida. El calvario; Jesus muerto ya en la cruz enmedio de los dos ladrones está rodeado de soldados, de sayones y de pueblo; la Virgen con las Marias y San Juan en dolorosas actitudes fijan sus ojos en el Señor, cuyos pies, abrazada en la c r u z , besa é inunda de lágrimas la arrepentida Magdalena; viéndose por último en el primer término un grupo de soldados jugando á los dados las vestiduras del Redentor cuadro capital y de los mas bellos de este gran pintor. San Pedro pintado tambien por Murillo cuando imitaba á Ribera. De Herrera, llamado el viejo, tn San Gerónimo con un Cristo en la mano, y á sus pies el león rugiendo. De Juan de Valdés. La predicación de San Juan Bautista. La aparición del ángel en el templo á Zacarías.

La visitación de la Virgen á Santa Isabel. El banquete de Herodes delante del cual baila su hija Salomé; cuadro bellísimo. De Mateo Cerezo. Un estasis de la Magdalena, con muy bello colorido. San Gerónimo haciendo penitencia delante «de una cruz. De Bartolomé Román. San Andrés con la c r u z , y en lontananza su martirio. De José Antolinez. La Degollación de los niños inocentes. La entrada de Jesús en Jerusalen. La Virgen. El arcángel anunciando á la Virgen su alta misión. De Francisco Antolinez. La adoración de los pastores. De Claudio Coello. La Anunciación de la Virgen.

El Salvador instituyendo á San Pedro cabeza visible de la iglesia. De Escalante. La Concepción enriquecida de muchos grupos de ángeles con los atributos de la inmaculada.

Los desposorios de S t a . Catalina con el niño Dios. De Arellano. Varios cuadros de llores. De Ignacio triarte. Un bellísimo paisage en la hora de la salida del s o l , copiado de otro dc Claudio de Lorena. De Goga. Un peregrino descansando sobre una piedra, pintado en su mejor tiempo.

Muchos de los cuadros italianos de esta interesante c o lección fueron adquiridos por el Sr. Madrazo durante su permanencia en Roma en los años de 1803 al 4814; y la rica colección de cuadros flamencos la ha ido formando lentamente por adquisiciones sucesivas. El Sr. Madrazo es a d e mas poseedor de una preciosa colección de dibujos antiguos originales de todas las escuelas y de otra de estampas r a ras, en la que abundan las obras de los grabadores mas afamados desde el descubrimiento del grabado hasta nuestros dias. No es menos interesante su escogida biblioteca por el crecido número de obras artísticas que contiene, entre las cuales mencionaremos particularmente los t r a t a d o s escogidos y selectos de todas las t r e s nobles artes antiguos y m o dernos , las galerias y museos mas célebres de Europa, y las obras de antigüedades, publicadas desde los primeros tiempos, siendo muchas de ellas de ediciones muy raras en el dia

PALACIO REAL (HISTORIA DE MADRID)

. Entre los grandiosos monumentos artísticos que h an erigido en la capital de España los monarcas de la dinastía r e i n a n t e , merece particular atención, y es sobre manera honroso á la memoria de aquellos soberanos, el magnífico palacio construido á mediados del pasado siglo en el estremo occidental de la p o b l . , sobre la misma área en que se levantaba el famoso y vetusto Alcázar de Madrid.

Oscura es la historia de e s t e notable edificio, obra del tiempo de los moros según unos, de Alfonso Visegun otros, y de incierta fecha según varios mereciendo mayor aprecio entre opiniones t a n diversas la del señor Llaguno , que fija la fundación del mencionado alcázar en el reinado de Don Pedro. La sana crítica de que estaba dotado aquel distinguido escritor, los curiosos datos que á fuerza de indecible trabajo llegó á reunir en sus noticias históricas de la arquitectura española, y la circunstancia de haber hecho un estudio particular de la»vida del r ey Don P e d r o , cuya crónica ilustró con eruditas notas, son muy suficientes motivos para que se prefiera á otros pareceres el del espresado autor. Según el mismo, sufrió un incendio el edificio que nos ocupa, en tiempo de Don Enrique II, y consta por Quintana y Pinelo que en 1389 León V, rey de Armenia, como señor dc Madrid reedificó las t o r r e s del deteriorado alcázar, al cual parece que dio alguna forma de palacio Enrique III por los años de 1405; y» para depositar en él los tesoros que hizo restituir á los g r a n d e s , levantó nuevas torres (de buena estofa* como dice Mariana, en cuyo tiempo existían. Beinando Juan II se consagró la capilla del edificio mencionado, el dia 1 ° de enero de 1434, por Don Gonzalo de Celada, obispo de Calcedonia, según lo espresaba un pergamino que habia en un arca de reliquias, la cual se hallo ai renovar la citada capilla en 1543, en cuyo año se coloco dicha arca en la pared al lado del Evangelio ; noticias que hemos tomado con o t r a s muchas que en esta reseña insertamos de los manuscritos que posee la respetable Academí de la Historia. .

Arruinó parte del regio alcázar madrileño un terrempt acaecido en 1466 , según el señor Llaguno, y le reparo y mejoró Enrique IV, quien residió en él largas temporada y falleció en el mismo en 1474. Con t a n t o s aumentos y re» paraciones el alcázar de Madrid, situado entre precipicios | cuestas y asegurado con varios cubos y torreones, ‘ l e ?

ser una imponente fortaleza, cuya importancia se d e ( T j a S de la obstinada resistencia que a su abrigo hicieron..a tropas de la reina Isabel la Católica , mandadas por el uiiq del Infantado, los partidarios de Doña Juana la Beltranej , los cuales para defensa del interesante fuerte P » s , e r . °» presidio y con abundante provisión de armas y basun tos 400 hombres valerosos, escogidos entre los mej ^ que su parcialidad seguian. Dueño el duque de la v . , o – y aisló con una pared el alcázar , del qne se hizo entrega á la reina Isabel al cabo de dos meses. Figuró igualmente el edificio de que hablamos en la guerra de las comunidades, en cuya ocasión fue sitiado por los madrileños , que se l e vantaron á favor de aquellas. Hallábase ausente el alcaide Francisco de Vargas, y su muger defendió heroicamente el codiciado alcázar, que al fin se rindió por falta de víveres; encontrando en él la comunidad al ocuparle 20,000 picas, dos cañones gruesos y otras armas que menciona el h i s t o riador Sandoval. Habiendo llegado a Madrid el emperador Carlos V con cuartanas, sanó á poco tiempo, y tomando afecto á esta v. por lo saludable de su clima , determinó a l gunos años después reedificar y ampliar el alcázar. Era e s te mas bien una fortaleza que un verdadero palacio, y apenas poseía mas terreno que el de su perímetro; cercándole por el E. varias casas de la p o b l . , algunas de ellas miserables; por N. y O. cuestas y precipicios, y por el S. la parroquia de San Miguel, que era pequeña pero muy a n t i g u a, y estaba delante de la puerta del alcázar; por «lo que fue demolida para llevar á cabo las obras proyectadas por el Emperador, trasladándola con el título de San Gil á un punto inmediato.

Se renovó la capilla é hiciéronse dos t o r r e s , varias h a bitaciones y patios cou galerías de columnas, sobre las que volteaban arcos, en cuyos lunetos habia escudos dé armas imperiales y sobre las puertas la siguiente inscripción Carolas V. tiisp. Rex. Rom. Imp. Dirigieron alternativamente las espresadas obras desde el año de 1537 el célebre Covarrubias y Luis de Vega, quien siguió por si solo al frente de las de Madrid.hasta el año 1562; pasando el primero á continuar el alcázar de Toledo.

Hallábase el de Madrid bastante adelantado , cuando en 1543 el Emperador salió de España, dejando por g o bernador del reino á su hijo el principe Don Felipe; este prosiguió con particular empeño las comenzadas obras , y compró los terrenos que eran necesarios para hacer plazas, jardines, parque y caballerizas; comprendiéndose en dichas adquisiciones, para las que contribuyó la villa con 536,000 maravedises, el Campo del Rey, que asi se llamaba el espacio comprendido entre el alcázar y la puerta de la Vega. Varias cartas escribió Felipe 1! á Luis de Vega sobre las obras del alcázar, espresando, en la que le dirigió des- , de Toledo en mayo de 1561, que habia determinado ir á Madrid con su casa y corle, y quería hallar todo concluido en su palacio. Prueba la indicada carta que la corte no vino á Madrid en 1560 como se ha creido, sino después como aseguran Quintana y Pinelo, aunque no están conformes en el año. Hizo Felipe II e n t r e otras cosas una galena en la fachada del O. v Varios salones magníficos. Continuaron embelleciendo el alcázar los monarcas austríacos, valiéndose ue Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Juan Gómez de Mora, Alonso Carbonel, Juan Bautista Crescenti, marqués de la Torre y otros hábiles arquitectos. Escasas son á la verdad las noticias que se conservan del alcázar ó palacio en que residieron los monarcas de la dinastía austríaca; Pudiéndose únicamente asegurar, que la capilla real se hallaba pintada al fresco por Lúeas Jordán y (¡ue en un gabinete de una de las t o r r e s , pintado también al fresco por Becerra, se conservaba una estantería de nogal tallada, en la que Felipe 11, muy inteligente en arquitectura, guardo cuidadosamente los diseños de e s t e alcázar, los del E s corial^ otros que se salvaron como aquellos del incendio ? n ^J34, y después desaparecieron por descuido. Consta igualmente que la fachada principal, hecha de sillería en el primer tercio del siglo XVII, era estensa, suntuosa y de buen gusto, y miraba al S. como la primitiva del mismo alcázar y •a del actual palacio las otras fachadas, á pesar de sus a n tiguos cubos, nada vahan, unas paredes eran de tierra, otras ae argamasa, sin orden ni simetría en los h u e c o s , pisos y r v e s t a n Q , o aquel edificio muy lejos de merecer los desmedidos elogios que de él hacen el maestro Juan López . e Hoyos y Quintana , sin q u e dejara de ser por muchos t í tulos interesante.Tenia suficiente estension para contener en su recinto, ademas de las habitaciones reales, varias dependencias delEstado como los Consejos de Castilla, de Aragón, de 1 l r í * ^ ‘ ^ 6 l t s m a > ^ e Glandes y de las Indias y las secretarías del despacho, que estaban en los aposentos bajos, llamados covachuelas. En 1622 se abrieron unas ventanillas que se llamaban «escuchas» y servían para que el r ey oyese las decisiones de los consejos; noticia que el señor Mesonero h a lló en un documento del archivo de Madrid , y dio á conoceren suapreciablé.WamtaZ. Las magníficas casas con balcones dorados que formaban la plaza y las tiendas que habia en los palios del palacio, de que habla Alvarez y Colmenar, y otras noticias que inserta en su estensa obra impresa en lengua francesa en Amsierdam, son otras tantas fábulas con que quiso adornarla; pues consta por algunos dibujos antiguos que en la plaza del S. solo se hallaba el cuartelillo que se está demoliendo al presente. Según la vista que da el citado Colmenar del patio del alcázar , y que h a y algun dato para creerla e x a c t a , estaba construido bajo aquel e s tilo del último período de Carlos V , que Ponz g r a d u a do seco, hablando de otros edificios de la misma época, en los 3ue la arquitectura se habia despojado dc la gala y riqueza el gusto plateresco ó sea del renacimiento, y no había llegado á laelegancia del reinado de Felipe IL. E x i s t e l a d e s c r i p – cion del relicario que ocupaba un oratorio debajo de la capilla real delespresado alcázar, el cual estaba adornado con 26 columnas de mármol de San Pablo, 12 ángeles, 6 virtudes y otros tantas pirámides, todo de bronce. Las reliquias eran mas de-700, y estaban repartidas en t r e s altares y adornadas y guarnecidas de diamantes, perlas y toda clase de piedras preciosas de incalculable valor. Entre las mencionadas r e liquias habia 32 insignes, á cada una de las cuales señaló rezo propio en 1721 el duque de Abrantcs, obispo electo de Cuenca, en virtud de facultad del patriarca. Este riquísimo rélíquiario, que ;c redujo á cenizas en el incendio de 1734, merece particular mención , por la circunstancia de ser la única parte del ant. alcázar que llegó á tener descripción impresa, de la que no hablan los autores que se ocupan de aquel edificio, por lo r a ro que es hallar ejemplares de ella.

Una sola particularidad falta espresar antes de concluir esta reseña histórica, lisie alcázar. si bien por su e s t e r i o r , esceptuando la fachada del S., la t o r r e que llamaban de Carlos V, y otra que se levantó al mismo tiempo que la i n dicada fachada, cía feo y de ningún mérito ; se hallaba interiormente enriquecido con bellísimas pinturas y otros adornos exquisitos, y colocado entre los deliciosos jardines del Parque y la Priora. Mas por una de aquellas anomalías tan comunes en el h o m b r e , los monarcas que protegieron generosamente las nobles artes y emplearon los mejores artistas en adornar su morada, conformándose con el desaliño de aquel tiempo, en que las calles se veian cubiertas de inmundicia hasta el reinado del gran Carlos III, dejaban que su palacio se hallase en el estado que pinta el siguiente p á r rafo.

«Bien manifiesto está que por la p a r t e del N. (inmediat o al Real Palacio) transitan descubiertas todas las aguas «impuras que bajan de Madrid, cuyos vapores, que no se «puede dudar exaian y se introducen en él, es innegable sean «muy ofensivos.» Así hablaba el ingeniero José Alonso de Arce en las «dificultades vencidas para la limpieza y aseo de la corte», memoria que sometió á la censura en 1734 y e s t a ba en prensa cuando ocurrió el incendio del alcázar. Este suceso del que sin duda han quedado pocas noticias , como de todo lo relativo al antiguo edificio, cuya historia bosquejamos, ha sido con todo presentado basta ahora en las obras que de él h a b l a n , con mas oscuridad de la que en realidad hay. En primer lugar, los reyes no residian en el alcázar cuando ocurrió la catástrofe, pues basta leer las Gacetas de aquella época para saber (pie en el dia 14 de diciembre de 1734 llegaron del Pardo al palacio del Buen Betiro las p e r sonas reales, y continuaron en el todo el mes; habiendo ocurrido el famoso incendio el d i a 2 4 del mismo, nada hay que añir á lo e x p r e s a d o , como no sea que desde principios de 1729, que marchó la c o r t e a Sevilla,no volvió á estar habitado el alcázar por sus augustos dueños, pues cuando regresaron de aquel viageen 1733, se alojaron en el citado palacio del Buen Retiro, verificando lo mismo todas las veces q ue después vinieron á Madrid desde los sitios. Limítanse los historiadores á dar noticia, de que en la noche del 24 de d i ciembre de 1731, fue destruido por un incendioel alcázar de Madrid,sin espresarcircunstanciaalgunaparticular; suphendoalgun tanto esta falta la Gaceta del 4 dc enero de 4 /35 en la que se lee, que tan luego como se notó el fuego acudieron.tropas é infinitas gentes entre las que habia personas de distinción, religiosos e c t . ; mas por la violencia de un viento impetuoso que se levantó, no fue posible atajar el daño, lográndose um camente que no se comunicase el incendio a l a s casas de la población, que á la sazón las habia muy inmediatas, y que se pudiesen salvar el Santísimo , algunas alhajas, cuadros y tapices preciosos; lo que hizo menos sensible, dice la e s presada Gaceta, la pérdida de «tan insigne y ricamente adornado palacio.» Varios documentos auténticos que hemos t e nido á la v i s t a , entre ellos un memorial firmado por el patriarca, confirman la circunstancia de que un viento fuerte fue causa de que no se pudiese atajar el fuego.

No correspondiendo á la grandeza del rey de España el edificio del Buen Retiro, única residencia que le quedaba después de haber perecido el alcázar, formó Felipe V el proyecto de construir un palacio, que en estension y magnificencia aventajase á los mejores de Europa. A fin de llevar á cabo su idea, hizo venir á Madrid al abateD. Felipe Juvarra, natural de Mesina , muy conocido por las obras que inventó y ejecutó en Roma, Milán y particularmente en Turin.

Bajo la dirección del mencionado arquitecto y con arreglo á la traza que habia delineado, se hizo el precioso modelo de de madera que existe en el cason del Buen Retiro , y según el cual habia de ser el nuevo palacio un cuadrado con 4700 pies de línea horizontal en cada fachada, 23 patfosy34 entradas.

Todas las demás partes principales, accesorias y de ornato habian de corresponder á la grandiosidad del conjunto.

No habiendo suficiente área para tan vasto edificio en el sitio que ocupaba el antiguo alcázar, que era el punto elegido por el r e y , no fue posible por desgracia realizar los planes de Juvarra, cuya muerte acaeció a poco tiempo. Sucedióle I). Juan Bautista Saqueti su discípulo, natural de Turin,quien hizo nuevos diseños , acomodándose á los deseos del rey y apartándose mucho de la traza de Juvarra en los alzados, no solo en las proporciones, sino tambien en la decoración.

Al recordar el tristísimo estado á que llegó la arquitectura en el primer tercio del último siglo, y al ver que para levantar el nuevo y suntuoso palacio de Madrid, se buscaban profesores cn el cstrangero, no faltará quien crea que en España, enla patria de Herrera, en la cuna de t a n t o s artistas esclarecidos, era imposible hallar un solo a-quitecto, que no se hubiese dejado llevar de la corriente , y no participase del mal gusto que en su tiempo dominaba. Afortunadamente no es así al mismo tiempo que en Madrid dirigía un italiano el mencionado palacio, el brigadier español D. Juan Medrano trazó y comenzó el célebre y magnífico teatro de San Carlos de Ñapóles.

Volviendo á nuestro asunto, del que nos separó el deseo de vindicar el nombre español, decimos, que habiendo sido aprobado el proyecto de Saqueti, so dio principio á la construcción del actual palacio, cuya primera piedra se puso con mucho a p a r a t o , habiéndose espedido al efecto una realorden para que la bendijese D. Alvaro de Mendoza, arzobispo de Tiro, quien asistió al acto dc la colocación procesionalmente con la capilla real. En la tarde del segundo dia de Pascua florida á 7 de abril de 4 738, no 37 como dicen algunas obras, se fijó la espresada piedra que es de granito ó sea berroqueña en el centro de la fachada del S. á los 40 pies de fondo, contados desde la superficie de la plazuela.

El marqués de Villena duque de Escalona, en nombre de rey, introdujo una caja de ¡domo, que contenia monedas de oró, plata y cobre de las fábricas de Madrid, Sevilla, Segovia, Méjico y el Perú en un hueco de la referida piedra, eii la que está grabada la siguiente inscripción Aedés Maurorum quas Henricus IV composuit. Carohis V ampliftcavit. Philipus III ornavit. Iqnis consumpsit octavo Kalendas Januarii Auno MDCCXXXIV. Tándem Philipus V spectandas restituit oeternilah Anno MÜCCXXXVIIL. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

MADRID

v. con ayuntamiento, cap. de la monarquía españoladéla provincia civil, intendencia, vicaría ecl. y partido judicial de su nombre con G juzgados de primera instancia; residencia hahit nal de la corte; del gobierno c e n t r a l ; de los cuerpos c o legisladores , de los embajadores, enviados estraordinarios Y ministros representantes de los otros soberanos y e s t a dos; de los tribunales y oficinas superiores en todos’ios r a mos de la a d m . ; de la audiencia t e r r . y ciudad g. de Castilla la Nueva, Y dependiente en lo eclesiástico de la diócesis de Toledo (13 leguas.)

Situación. Se halla situado en la márg. izquierda del r . Manzanares sobre una porción de colinas de arena desiguales y de poca elevación , en el centro de una estensa llanura, l i mitada al NO. por las montañas de Somosierra y Guadarrama y sin otro confín aparente por los demás puntos que el horizonte sensible. El centro de la plaza mayor de Madrid s e encuentra á 2,450 pies de altura (*) sobre el nivel del mar a los 40» , 2 4 ‘ , 57″ de l a t i t ud Norte , y á los 0 » , 1’ , 12″ , 7 aJ O- del meridiano que pasa por el Observatorio meteorológico situado en lo alto del R e t i r o , y que fue antiguamente construido para las observaciones astronómicas. Este m e r i diano es el que hemos adoptado en todo el curso de nuestra obra; y sus longitudes, respecto de otros usados frecuentemente tanto en España como en el e s t r a n g e r o , son las s i guientes 2°, 3 6 ‘ , 33″ E. del Observatorio ant. de Cádiz; 2°, 3 1 ‘ , 12″, 5 E. del de San Fernando en la Isla de León; 4o, 3 2 ‘ , 59″ E. del Ferrol; 12°, 5 8 ‘ , 58″ E. del Pico de Tenerife; 14°, 30’ , 54″ E. de la punta de la Dehesa en la isla de Hierro; 5», 2 7 ‘ , 43″ E. del Observatorio de Lisboa 6°, 1 ‘ 2″ O. del de Paris y 3» , 40’ , 38″ E. del de Greenwich. Su lat. N. es de 40°, 2 4 ‘ , 35″, 8. Su posición es la mas adecuada para la adm. y gobierno del r e i no ocupa casi el centro de e s t e , á igual dist. con c o r t a diferencia de las provincia mas apartadas está á 84 leg. de la frontera de Francia por el N. y á 140 por el N E . ; á 66 leg. O. de la frontera de Portugal por Badajoz, y á 120 l e g . S. del estrecho de Gibraltar.

Las distancias á todas las cap. de provincia en la Península ó islas adyacentes y de estas entre s í , como tambien la d e signación de la r u t a que hemos seguido para cada cual d e s de Madrid , constan del siguiente cuadro. (Ver en el original)

C l i m a . La falta de arbolado en sus contornos, de que tanto abundó en otros tiempos, en términos de abrigarse en sus bosques mucha caza mayor, hizo esperimentar una n o table variación en esta p a r t e á los templados vientos que en todas estaciones soplaban, han sucedido los frios y p e netrantes del N . , que reinan con mas frecuencia durante el invierno; los del O. y S. enla primavera, que por lo regular son precursores de lluvias (especialmente el último) y de una notable destemplanza en la atmósfera en el verano sopla á las veces el viento S . , aunque lo mas frecuente en la espresada estación es la absoluta quietud de los vientos, ejerciendo el sol abrasador toda la fuerza de que pudiera ser capaz en una región meridional; solo al principiar el dia y á la caida de la tarde es cuando se disfruta en esta estación de alguna benignidad atmosférica.

Las primaveras son pues, destempladas y lluviosas por lo general los inviernos crudos, mayormente cuando reina el viento N . , que atravesando la cadena de los montes carpetanos, casi siempre coronados de nieve, llega á la corte después de haber recorrido 7 leg. sin encontrar ningún impedimento que pueda dulcificar la frialdad que durante su marcha adquiere el otoño es de todas las estaciones del ano la mas apacible y templada, si bien principian ya á restrecar los vientos á la caída de la t a r d e . El siguiente estado, formado por el laborioso y entendido profesor de astronomía D. José Martínez Palomares, encargado del Observatorio meteorológico de esta v., presenta en resumen las observ – ciones de esta especie hechas en todo el año 1846 , com también el término medie de las verificadas en los 8 anos del 39 al 46 ambos inclusive.

H i g i e n e . Pocas son las enfermedades epidémicas que han conseguido desarrollarse en esta capital; circunstancia que sin duda se debe á la ventilación de que disfruta, atendida su situación topográfica, y al celo de sus autoridades municipales, que de algunos años á esta parte han empezado á tomar varias medidas de salubridad pública. Son pues las principales enfermedades que en ella se padecen, ó estacionales, dependientes de los cambios que las estaciones determinan en el organismo animal, ó esporádicas, llamadas tambien accidentales, que dependen de circunstancias puramente individuales, como son el sexo, la edad, la constitución física, la intemperancia, las privaciones, laalimentacion escasa ó mal condicionada e t c . , e t c . ; enfermedades que se padecen en todas partes con mas ó menos escepciones , así agudas como crónicas. Las endémicas son poquísimas, pues aunque se observan algunas que reinan de un modo continuo ó por intervalos, la mayor parte cs debida á las condiciones de insalubridad en que están envueltos sus moradores en este caso, pretenden algunos poner á la enfermedad llamada cólico convulsivo dc Madrid, al propio tiempo que otros no la consideran con tales visos cíe endemicidad á esta sigue la pulmonía que acaso con mas razón que á aquella pudiera llamársela endémica por la frecuencia y m u cha agudeza con que se desarrolla, ocasionando un crecido número de víctimas á la entrada del invierno y durante la larga estación del frió; las fiebres catarrales, catarros, reumas musculares y articulares, artritis y espasmos, son debidas ya á las vicisitudes atmosféricas, ya á la repentina transición del calor al frió, ya á las humedades, ya á las faltas de higiene, así pública como privada las fiebres wflamatorias, hemorragias y anginas son consecuencia de la elevada, situación de [ a v . , de la inconstancia de la a t mósfera y de la impetuosidad de sus vientos , á que pueden añadirse «el uso frecuente de escitantes, y las esaltaciones de animo. Las variadas afecciones nerviosas dependen de las necesidades que crean el lujo y costumbres de las poblaciones grandes, y de las pasiones de ánimo que de t a n t o s y t an aferentes modos destruyen el equilibrio vital. Las fiebres gástricas y biliosas, así continuas como intermitentes, durante los fuertes calores del verano , son debidas por lo r egular á las condiciones de insalubridad de las calles y c a sas donde de continuo se desprenden gases mefíticos», y á °ba porción de causas ya estacionales, ya individuales , no tardando á las veces en» nacerse tifoideas, nerviosas y p ú tridas , y recorriendo largos espacios por donde llevan con trecuencia el luto y la desolación. Las hemorragias y flujos Pasivos, como diarreas , disenterias , leucorreas , catarr o s pituitosos, bloncorreas. etciudad, son también enfermedadesque se padecen con alguna frecuencia, como causas d e bilitantes de muchas de las ya enunciadas. De lo dicho puede deducirse que son pocos los q u e en esta capital llegan á na edad abanzada, envejeciéndose con notable prontitud °s niños sucumben en crecido número y con facilidad, por infl C-r r e s ‘ s t i r 1° endeble de sus órganos la multitud de luencias nocivas de que ya hemos hecho mención. Al ver cumulo de enfermedades espuestas, parece natural deduque Madrid es un pueblo mal sano, y que no debe vivirsa] 6)}-0 habiendo tantas y t a n graves contingencias para la rar ^e r ° s ‘ n ‘ n c u r r ‘ r en u n contrasentido puede asevetam 6 ‘ t ^ U e d e t o d ° s l ° s puntos de nuestra España, tan j u s – p™e m e celebrada de sana por Homero, Strabon, Pompévo, ban ° n i ° M e ^ a ^ o t r o s historiadores antiguos, que la d a – c j – U n a S r a n preferencia á todas las demás naciones por su risirn S e r e n o Y despejado, por respirarse en ella un aire puplanT V a n o ‘ P o r l a s a l u b r m a d ele sus aguas , por la t e m – arbust» ,e § i o n en que e s tá s i t . , por k abundancia de s u a m ( ° . s Y plantas aromáticas que embalsaman y purifican de tor!¡ Y/t e ‘ y P o r otras muchas causas que en sí encierra, duda A ? u n t o s de España , repetimos , es Madrid sin dar P ‘ U I ] 0 «e los pueblos, que con mas ventajas podia abuntára al* m e n l o s d e s a l u b r i d a d , si la polic ía sanitaria d i c – ‘áénira n t a n t o c o n inteligente constancia las medidas h i – eficae ^ U 6 e s P e r i e n c i a aconseja , y vigilar su puntual cumplimiento aconseja, y vigilara con celo y tórric1aü .?c l n t o d c M a d r i d . Prescindiendo de cuestiones hisde la población desde la mayor ant. que cabe demarcarlos. E n tonces se supone empezaba su cerca por el Alcázar situado en el mismo sitio que hoy ocupa el Palacio Real; seguia á la puerta de la Vega por detras de las casas del marqués de Pobar, que hacen esquina á la calle de Malpica, y detras tambien de las muy suntuosas que fueron del duque de U c e da, hoy los Consejos, haciendo división entre ellas y lo q ue solía llamarse Huerta de hamon (pie desemboca e n l a calle de Segovia frente á la casa de la Moneda este lienzo t e r m i naba en el arco de Sta. Maria, que estaba entre la dicha casa de los Consejos y la calle del F a c t o r ; continuaba después la muralla por donde se encuentra esta última calle; bajaba por otra que se llamaba de la P a r r a , y pasando por frente á San Gil cerraba con el Alcázar. Esta muralla era muy fuerte de cal, canto y argamasa, de 12 pies de espesor con grandes cubos, torres, barbacanas y fosos, siendo su mayor defensa la que ofrecían el Alcázar, la torre de Nariques situado

j u n t o á las aguas del pozacho cerca dc la puerta de la Vega, y á la parte del muro, contiguo á las casas del marqués de Pobar; y la llamada torre Gaona fuera de muros é inmediata á los Caños del Ver al, hoy plaza de Isabel IL. Como h e mos visto, solo habia dos puertas en este primer recinto la de la Vega, que miraba al O., era de entrada angosta y e s t a ba debajo de una fuerte torre caballero tenia dos estancias; en el hueco de la de adentro habia dos e s c a l e r a s , á cada lado la suya, por donde se subia á lo a l t o en la de afuera habia en el punto del arco un agugero donde tenian oculta una gran pesa de hierro que en tiempo de guerra dejaban caer con violencia para despedazar á los que se hallaban d e bajo en medio de las dos estancias aparecían las puertas guarnecidas con una recia oja de hierro y muy fuerte clavazón.

La segunda puerta ó arco de Sta. Maria miraba al E. era una t o r r e caballero tambien muy fuerte de pedernal bastante angosta.

Posteriormente ensanchóse la circunferencia de Madrid y partiendo su muralla desde la misma puerta de la Vega, venia á seguir la linea de demarcación con corta d i ferencia por los actuales puntos de la cuesta y callejón de San Lázaro, calle de Segovia, plazuela y costanilla de San Andrés, plazuela de la P a j a , y la de Puerta de Moros, Cava Baja, plazuela de Puerta Cerrada, calle de Cuchilleros y Cava de San Miguel; atravesaba la de las Platerías y siguiendo por la de los Milaneses á la de las Fuentes (*) pasaba por d e t r a s del juego de pelota á la p u e r t a de Balnadú , uniéndose con el antiguo cerco junto á la plazuela de Sto. Domingo.

De este modo recibió poco mas ó menos un aumento de 1200 pies por cl centro y p a r t e N., y 2,300 por el del S . , e n cerrándose en esta nueva periferia, ademas de lo mencionado, la cuesta de Ramón, calle de la Ventanilla , y la de la Villa, plazuela de la Cruz Verde, calle del Rollo, plazuela de San Javier, calle y plazuela del Cordón, calle y costanilla de San J u s t o , costanilla de San P e d r o , calle del Nuncio, pretil de San Esteban, calle del Almendro , del Sacramento y dc Madrid; plazuela de la Villa, calle del Codo, d é l a Almudena, plazuela y calle del conde de Miranda, y otras varias. En este recinto era la puerta principal la de Guadalajara, que estaba como á la embocadura de la calle de los Milaneses , la cual era sin duda dc las mas suntuosas que habia en Castilla. Se compuso primero de dos t o r r e s colaterales de pedernal con dos inespugnables caballeros á los lados; la entrada era pequeña y hacia t r e s vueltas, que se derribaron para ensanchar la puerta y mejorar el paso. Quedó destruida esta puerta por haberse incendiado en el año 1580 con motivo de las muchas luces que se pusieron en ella en una de las noches que celebraba funciones la villa por haber terminado el r ey D. Felipe II la conquista de Portugal.

La puerta llamada después de Moros, porque daba al camino de Toledo , estaba situado al S. cerca d é l a iglesia de San Andrés, donde en el dia hav una fuente que conserva aquel nombre, lo mismo que su plazuela era tambien estrecha y se entraba por vueltas. La Puerta Cerrada tenia igual fortaleza que las o t r a s ; estaba en la plazuela que hoy conserva su nombro v donde hay una fuente entre la Cava de San Miguel y la Cava Baja de San Francisco. Fue de entrada angosta, al principio derecha; hacia el medio formaba una vuelta en línea r e c t a , y al fin otra para entrar en el pueblo; de manera que ni los de adentro podian ver á los de afuera, ni viceversa. Se llamó antes de la Culebra por terminar su arco con un dragón y se conservó hasta el mes de junio de 1562 que se derribo para ensanchar el paso. Se la llamó Cerrada , porque como era tan estrecha y formaba las r e – bueltas que se han d i c h o , escondiéndose de noche allí los facinerosos, robaban á los que entraban y salian. Para r e mediar tan gran daño estuvo cerrada hasta que poblándose la p a r t e esterior volvió á abrirse para poner en comunicación el arrabal con la v. La puerta de Balnadú se hallaba al N. junto á la antigua casa del Tesoro cerca del palacio su entrada y fábrica era semejante á la de las otras puertas.

Estramuros se hallaban los arrabales de San Francisco, San Martin y San Ginés

(Continua en el original)

MADRID

audiencia t e r r . . en cuya capital residen los tribunales superiores de la nación, c*g. de Castilla la Nueva, arz.

de de Toledo y de Santiago, arcual corresponde la provincia de Avila. La componen la provincia dc Segovia, que e s la mas sept.; la de Guadalajara, que se prolonga por el E . ; la de Toledo al SO.; la de Avila, al NO. y la de Madrid de la que toma nombre , y ocupa casi el centro de las o t r a s . Su s i t . es e n t r e los 39° 19′ 41° 34′ lat. y los 4° 34′ long. occidental 2o 44′ oriental del merid. de Madrid, con clima en lo general estremado t a n t o en frió como en calor , pero sano por la pureza de los aires y las aguas, y por la buena calidad de los alimentos.

Confina por el N. con la audiencia de Burgos y sns provincia de Burgos y Soria; por el NO. con la de Zaragoza, por la provincia

de este nombre; por el E. con la espresada audiencia y su provincia

de Teruel, y con la de Albacete por su prov» de Cuenc a , si bien esta es el límite S. de la de Guadalajara , pues por debajo de ella viene á formar el límite E. de una pequeña parte de la provincia de Madrid, y de toda la de Toledo; por el S. confina con la mencionada audiencia de Albacete y su provincia de Ciudad-Real; al O. con la de Cáceres por la’provincia de e s t e nombre, y con la de Valladolid por su provincia de Salamanca, y al NO. con esta misma audiencia y provincia de su nombre. Tiene de superficie 4544 leg. cnadradas con 7 c . , 678 v . , 932 L. y 68 a l d . , cas. y d e s p . , que al todo forman 4540 ayuntamiento divididos en los partido judicial y con la población que resulta del siguiente estado. (Ver en el original)

Elevado el t e r r . de la audiencia de Madrid, mas que otro a l guno de la península, se levantan en él muchas cordillera, parte unas y prolongaciones otras del grandioso sistema de montanas ibéricas las principales empezando por el SE., son la de Molina qne cruza de E. á O. todo el partido de su nombre; de ella se estienden algunos brazos hacia el interior de la provincia de Guadalajara ; es notable por los muchos bosques de pinos niaderales que la pueblan, junto con otros árboles y arbustos (levarías especies, gran cantidad de plantas medicínales y aromáticas, y sus ricas y abundantes yerbas de pasto,’ (¡ue mantenían antes numerosos hatos de ganado lanar merino, muy reducidos en el dia por la devastación de las guerras, y por la baja de precio que han esperímentado nuestras lañasen el e s t r a n j e r o . Por el Ñ. dc la referida provincia de Guadalajara, y desde el O. de la de Zaragoza, vienen derramándose en dirección S. los e s tribos áeiMoncayo, en cabezos áridos y sin otra vegetación que algun tomillo, plantas y yerbas de especies diferentes, y con el nombre de sierra de Muedo, que toma á c o r t a dist.

del L. de Chercojes, provincia de Soria, formando una pequeña reyuefta va á unirse con la anterior c o r d . , recibiendo por los del pais en su’conjuncion, el nombre de sierra Ministra y de la naturaleza la vegetación arbórea que negó álos cabezos de que t r a e su origen; por la p a r t e de Alcolea del Pinar se ven muchas encinas y carrascas, con cuyo fruto se mantienen numerosas piaras de cerdos en e s t e mismo púntese parten las aguas dirigiéndose las unas al S. y las otras al N.; desde aqui vuelve á adquirir nuevo impulso la elevación del t e r r e n o , presentando sucesivamente cerros mas elevados y mas poblados de árboles que los anteriores, V describiendo los límites divisorios de la provincia de Soria con las de Guadalajara v Madrid, se corren hacia el O. con el nombre de s i e n a Pela, desde su arranque de la denominadaMfnistm, que cambia luego por el de sierra de Bello, el cual abandona también al llegar á su mayor a l t u r a , por cuya razón se lo da el nombre de Somosierra entonces parece habe m jr adquirido nueva fuerza la vegetación, viéndose sus cías, faldas y declives cubiertos de árboles de distintas c i . – fértil de la monarquía. Con el espresado nombre penetra distintas direcciones por la provincia de Segovia, la cual llena de asperezas y cortaduras, al paso que proporciona á sus habitantes los mejores pinos, hayas, robles y otros árboles y arbustos, indefinible colección «de plantas, y yerbas de pasto, las mas sabrosas y finas que se conocen. Por la p a r te del NO. forma la división dé aguas entre el Duero y Tajo Sigue siempre la misma dirección con diferentes ondulaciones y se prolonga de NO. á S. con el nombre de Montes Car pétanos, tan ricos en árboles, arbustos, plantas y y e r bas, como los cerros de la parte anterior. Otra vez vuelve á cambiar de nombre, aunque conservando la misma vegetación, desde el cerro denominado indistintamente con los nombres de Montón de Trino, Pan de azúcar, ó Tira barra, desde cuyo punto en toda su dirección al S . , se denomina Sierra de Guadarrama. Espárcese esta desde su origen en diferentes brazos, de los cuales el primero y mas oriental forma los cabezos arenosos, en que se halla situado la capital y corte de la monarquía; otro se dirige al real sitio del Escorial, y atraviesa, cambiando su dirección al O. , la parte mas rherid. de la provincia dc Avila , y o t r o , prolongándose en línea casi recta de E. á O . , cruza por el centro la espresada provincia, estendiendose por todos lados en ella se la conoce primero con el nombre de sierra áaMalagon.y después con el de sierras de Avila, á la que hacen no menos rica que á la de Segovia, en árboles maderables y pastos sustanciosos.

El mismo origen que las cordillera que atravesando todo el N. del t e r r . , se esparraman hacia e l S . , reconocen las que se limitan por este lado , aunque llevan diferentes nombres.

N’o es fácil distinguir con exactitud donde concluye la s i e r ra de Molina y principia ‘la de Cuenca, ni es dable fijarlo, aun con la mas detenida inspección del lugar; pero no es del caso esponer ahora las razones en que se apoya esta proposición.

Lo oportuno es d e c i r , que desde el punto de la confluencia de ambas cordillera ó desde aquel en que los montes de Albarracin toman el nombre de sierra dc Cuenca, se estiende de E. á O . , describiendo un arco, otra cordillera no muy elevada, por todos conocida con el nombre de sierra de la Alcarria-, abundante otro tiempo en espesos bosques de á r boles de distintas especies, ha sufrido grande detrimento con el carboneo, quedando en el dia reducidos los pinares a tres ó cuatro pueblos; abundan en cambio los arbustos, uiatabaja de romero, madroño y sabina, infinita variedad de plantas, que proporcionan á las muchas colmenas, que en todos los pueblos existen, fabricar la mejor cera y la nuel mas blanca y agradable al paladar; abunda también» cn pastos que en nacía ceden á los otros de que se ha hablado.

Por el declive O. del a r c o , d e q u e hemos hecho mérito, se introduce esta cordillera en la provincia de Cuenca por su estremo NO.; y pasando por Tarancon, penetra en la oe Toledo, y va á unirse con los montes dc este nombre, mas ásperos y fragosos que otro alguno, y Henos d e intrincados laberintos y espesuras de árboles. en a’gunas de las que jamás ha penetrado la planta del hombre, tstasmontañas, ricas en vegetación natural, y que tampoco son ingratas, cn los pequeños valles que forrñan aun en sus mayores alturas, á la mano del cultivador son muy esrasas e n Productos minerales; solo en la sierra de Molina y aun en algun punto de la Alcarria se encuentran minerales. La primera es muy abundante en minas de hierro y de lápiz y lene una de cobre en la de Ministra hay minas de plata ó j . 0 ^ 0 argentífero, especialmente en Hiendelaencina, donde Sueit i m i , y a c r e d i t a d a s de Sta. Cecilia, v las llamadas alí/nn y l a f , ° r í « » a ; también en la de Bordera se han abierto do o t r o s ^ e cobre, mas de poca importancia; pudienu .° atribuuiirrssec mmnuvy bhiioenn áí un c,s„u>re,Vnvo , Khijo^ ,Id„e Il„a ciega ambi- C l°n, las minas de plata que se cuenta existen en e s t a provincia

tanto en las espresadas cordillera como en las r e s t a n t e s en la de Alcarria también se ve alguna mina de plata y de carbón, abundando en canteras de piedra de f á b . , caliza y de veso; •os jaspes v los mármoles son muy escasos. Tampoco faltan en ellas las» bolsas ó depósitos de» aguas, que infiltrándose P 0 r las entrañas de las mismas, descienden á los valles foro n d o multitud de fuentes de aguas potables do la mejor calidad las minerales frias v termales son muchas; á la p r i o r a especie Corresponden la fuente de Alameda de la Sagra (4 leg. distante de Toledo), salada y p u r g a n t e ; la de Colmenar Viejo y Vacia-Madrid, saladas también, v purgante muy eficaz; entre las segundas son las mas notables las de Sacedon, las de Buendia, las de Trillo, las de Fuente del Toro ó del Molar y las de San Agustín. Tienen asimismo su origen en las espresadas cordillera multitnd de r i o s , entre los cuales nos contentamos con nombrar el Henares, el Gaya, el Oliana, el Huecar, el Canda, el Luya, Bedija, Ciqueta, Lozoya, Guadarrama. Alberche Molina, Jar ama, Manzanares, Tietar, Tajuña, Tortoles, Guadiera y Moscas, de los cuales los que se deslizan por la p a r t e N. desaguan en la cuenca del Duero, y los que se derraman por el S. van á la cueuca del Tajo, que es el r . drincipal de todo el t e r r. El TERRENO que cubre esta superficie es escelente, y las tierras generalmente buenas y fértiles, si se esceptuan a l gunos cerros ; pero se las ve consumidas por la sequedad, a causa de la poca ventaja que se saca del considerable número de corrientes de agua que la surcan , y de las cuales la mayor parte, sin grandes sacrificios, proporcionarían r i e gos abundantes. Desde los arranques de los cerros que forman las cordillera de que hemos hablado, y aun enmedio de e s tas se ven llanuras espaciosas y grandes valles susceptibles, si se les beneficiase con algunos riegos, de todo género de p r o d . ; de esta clase cs la gran llanura que divide a Guadalajara y Alcalá de Henares; la que se prolonga por encima de esta última ciudad hasta las puertas de Madrid; el t é r m . alto y bajo déla c o r t e ; los Cigarrales y la Sagra de Toledo; cas»í todo el t e r r . de esta provincia y los muchos valles y cañadas que á rada paso se encuentran en las o provincia á que se esliendo la jurisd. de la a u d . ; mas por aquella causa solo producen t r i g o , cebada, cáñamo y lino en corta cantidad, algo de vino,aceite y azafrán,y frutas con escasez. Otras dos causas concurren á t an funesto resultado ; la rutina estacionaria de la agricultura que rechaza todos los adelantos por mas q ue la espericncia haya acreditado su bondad, y la enemiga al Elantío de árboles, único medio que queda para atraer la umedad á la t i e r r a , ya que se miran con t a n t a indiferencia las ricas corrientes dé agua que cruzan todo el t e r r . Si se esceptuan las márg, de los r . donde crecen naturalmente los chopos y los álamos blancos, las nuevas plantaciones muy escasas que hermosean los paseos, y algunas cióles y plazas de la c o r t e y los sitios r e a l e s , apenas se encuentra un árbol en todo el t e r r . , donde el caminante pueda ponerse al abrigo de los rayos del sol. Sensible es que antiguas preocupaciones y consejas mal urdidas sean bastante poderosas para dest r u i r lo que el buen juicio y la ciencia enseñan. Solo una e s – plicacion admite el descuido con qne se miran los riegos y los arbolados, v el ningún progreso en la agricultura; y es que Castilla la Nueva fué siempre esencialmente pastoricia.

En efecto, casi hasta los principios de e s t e siglo la ganadería lanar constituyó la principal riqueza del t e r r . Admiración causa el ver el inmenso número de cabezas de ganado lanar 3ue en él se mantenía de la clase trashumante. En el censo el siglo XVI se ve que solo de las provincia de Segovia y Avila se dirigían á Estremadura 3 millones de reses merinas a g r e gúense á este número los de las otras 3 provincia del t e r r . , no menos ricas que aquellas en esta granjeria , el ganado lanar churro, el c a b r í o , el caballar, y se verá la causa de quedar sin cultivo inmensos espacios de t e r r e n o , á pesar de su b u e na calidad. También es abundante el ganado de c e r d a. No ofrecen hoy los CAMINOS los inconvenientes que hace 40 años presentaban-, en esta época el paso de ciertos p u n tos, por desgracia muy frecuentes , ponía á cada momento en inminente peligro la vida y la propiedad de los viajeros.

Nadie pasa aun en el dia sin que se conturbe su e s p í r i t u , por el Pico del Diablo en la sierra Ministra, por la venta del P u ñal, por los muchos puertos del Guadarrama y Somosierra, por los montes de Toledo, por los de Avila y o t r o s , al recordar la funesta historia de los atentados en» ellos cometidos, y ver las muchas cruces que todavia se conservan, como otros tantos siguos de víctimas sacrificadas por infinitas partidas de salteadores y asesinos que tenían en ellos sus guaridas. Afortunadamente los caminos han recibido incalculables mejoras; y aunque no exentos del todo dc riesgos por el descuido con que se mira su reparación, el establecimiento de la guardia civil, institución digna de todo elogio, asegura el t r a n s i to cn los parajes mas peligrosos.

La iNUfSRTiA. manufacturera ocupaba autes muchos autos de brazos Toledo reunia en su centro multitud de fáb. de agujas, mas de 600 fabricantes de gorros é infinitos telares de lana, en los cuales se consumían al pie de 7,000 q. eran famosas sus fáb. de seda, principalmente las de Talavera de la Reina, cuyos tejidos llaman todaviala atención por sufinura y bondad,»asi como la de las famosas espadas de la capital, única que con algunos telares de paños ordinarios se conservan en la misma. Los paños finos de las fáb. de Segovia o b tuvieron siempre marcada preferencia en los mercados e s tranjeros; pero hace mas de siglo y medióse presentaron en decadencia, llegaron á perder su»cstimacion, y en el dia apenas se fabrican otras manufacturas de lana que paños ordinarios, bayetas , sargas y sayales. Mas recientemente llamaron la atención délos estranjeros las fáb. de paños finos de San Fernando , Guadalajara y Brihuega, cuyos prod. especialmente los tejidos de vicuña, escedian en calidad á los mejores de Sedan y de Inglaterra, si bien les faltaba alguna mayor perfección en los colores pero el ningún método en la adm., el lujo con que se sostenían los establecimientos, el no haber adoptado los agentes moy diarios que proporcionan grandes economías en la fabricación, daban á las manufacturas de estas fáb. un precio mucho mas elevado que el que tenían las estranjeras, y no pudiendo sostener la competencia principiaron á decaer, y últimamente se cerraron; de modo que en el dia ningún a r t . se elabora en las de San Fernando, y las de Guadalajara han quedado reducidas á la elaboración de paños entre finos y ordinarios, buenos en su ciase, pero que ceden en calidad á los de Tarrasa, Alcoy, Ezcaray y otros puntos. La provincia de Avila fué en tiempos antiguos íina de las mas industriosas de la monarquía, y los prod. de su fabricación hallaban la mejor acogida eñ los principales mercados la espulsíon de los j u d i a s , que eran en este pais los manufactureros, puso término á aquel ramo de riqueza, que permaneció en tal estado hasta los primeros años del rey D. Felipe V ¡ muchos esfuerzos hicieron este y D. Carlos IÍ1 por volver á reanimarla fabricación de paños grandes sumas se invirtieron con esle objeto, y grandes ésenciones y privilegios se concedieron á los fabricantes, gero todo fué ineficaz. Viendo esta contradicion el Señor ‘on Carlos III concibió el pensamiento de establecer en Avila una gran fáb. de tejidos de lino y algodón; pero tampoco fué mas feliz, y tuvo el disgusto de ver consumida la e s c e – siva suma de 7 ú 8 millones de r s . invertidos en la construcción del edificio y primeras materias sin resultado. D. F e r nando VII continuó dispensando todo género de protección á la grandiosa fáb. de Avila, y bajo su reinado, habiendo pasado del Estado a l a especulación particular, consiguió verla en su apogeo en el ano 2 3 , aunque muy distante t o davia de las manufacturas estranjeras del mismo género.

Con la caída del gobierno constitucional en la espresada época volvió á decaer la fáb. al último grado de postración.

En el año 1832 por disposición real se entregó gratuitamente por término de 23 años á D. Francisco Mazarredo , quien obtuvo la propiedad en 4844, mediante el canon de 2,500 r s . anuales. De esperar es que los esfuerzos del propietario la eleven á la altura que el primer autor de este pensamiento se propuso. Por lo demasía fabricación en la provincia de Avila se reduce á tejidos ordinarios de lana y lino para el consumo de las familias; pero en compensación sus lanas merecieron siempre la preferencia entre todas las de Castilla, sin embargo de corresponder el mayor número de estas á la clase fina de ganado merino. Como poco ha se dijo, la ind.

de las 4 provincia que se han mencionado desapareció casi enteramente en sus ramos principales con el último siglo eu el dia puede decirse se conservan solo brillantes las fáb. de s e da de Talavera y la de armas de Toledo , puesto que los demas ramos de fabricación, que sin ningún desarrollo se mantienen , son fáb. de jabón, algunas de cueros, de sombrer o s , de s a l i t r e , de papel y otras de escasa importancia. En la provincia de Madrid apenas habia 60 años atrás otras manufacturas quo la rica china del Retiro, la porcelana de la Moncloay las fáb. de cristales de Aranjuez y la Granja; pero de pocos»años á esta parte la fabricación en la p r o v . d e Madrid y principalmente en su c a p . , va adquiriendo notable impulso. El detenernos en hacer una relación del espíritu fabril que se desarrolla en la cap. de la monarquía española, nos separaría del objeto principal de este a r t . , y por ello remitimos á nuestros lectores al de Madrid v. y corte, donde hallarán datos interesantísimos acerca de este particular.

La situación central del t e r r . , la falta de canales de navegación que enlacen las relaciones mercantiles de Madrid con las provincia litorales en el Océano y Mediterráneo hacen muv reducido su comercio ; de modo, que propiamente hablando, puede asegurarse que carece de él el terr.

de la provincia de Madrid.

Si de los datos geográficos y principales elementos que constituyen la riqueza pública», pasamos á considerar los diversos medios que sirven para conservar y fomentar la moralidad de los pueblos, hallaremos en el terr. de la aud.

de Madrid un cuadro á la verdad poco alhagüeño.

La educación, primera fuente ue la moralidad, se halla desgraciadamente, hablando en general, muy descuidada como sucede en las restantes prov». de la monarquía apenas salen los niños de la edad infantil, sin haber recibido quizás la menor instrucción, cuando se ven dedicados á las faenas del campo, ó al oficio que sus padres ejercen surge de aqui, como es natural, aquella libertad en el trato con los mayores, la familiaridad con los padres que rompe el saludable freno de la obediencia; la prematura costumbre del uso de palabras mal sonantes, de licores espirituosos , del juego y las otras pasiones, que preparan un porvenir desgraciado. Ni son tampoco los jóvenes de esta clase los que menoscaban en mayor grado los principios de moralidad; hay otra que produce mas fatales consecuencias , y es la que trae su origen de familias proletarias, que nada debieron á sus padres sino la existencia que disfrutan, quienes se creen exentos de atender á la educación de sus hijos, y aun tienen por un mal que frecuenten las escuelas.

Examínese la historia de esos seres, mas infortunados que criminales á los ojos de Dios, que terminan cn los patíbulos y en los presidios la carrera de sus atentados Gontra la vida y la propiedad de sus conciudadanos, y se verá corresponden casi todos ellos á la expresada cíase.

Dos elementos se conocen en las naciones capaces por sí de neutralizar los efectos del descuido cn la educación; la instrucción pública y la religión. La primera ha recibido, hace algunos años, notables «mejoras ; cuenta con grandes establecimientos bien entendidos cn todas las capitales de p r o v . , sobre todo en las enseñanzas superiores y las intermedias ó preparatorias, y se han multiplicado las escuelas de instrucción primaria superior y elemental. También en algunas cabecera de partido se han establecido colegios de humanidades y otras escuelas de interés particular, perfeccionadas, asi como las públicas, con los adelantos que eu este importante ramo na adquirido y adquiere de nuevo cada dia; mas á pesar de esto, falta mucho para que aparezca satisfactorio el estado de la instrucción primaria. Son muchos los pueblos que carecen de escuelas ; no pocos los que las tienen solo temporales; y grande el número de las que se hallan dirigidas por maestros sin título, faltos de instrucción, y lo que es mas deplorable poco apropósito para inspirar buenas ideas á sus discípulos. Las escuelas de párbulos, institución la mas filantrópica de todas y de mejores resultados morales, no se encuentran en la mayor parte de las capitales, ni menos las de adultos, tan útiles como las anteriores ; pues en ellas se recompensa en poco tiempo la educación desgraciadamente descuidada en los primeros años de la vida. No seria justo inculpar al gobierno por el estado en que se halla la instrucción primaria ; hace muchos años se ocupan cuantos ministerios se han sucedido en fomentarla por todos los medios imaginables , y en vencer la repugnancia que se opone á sus bien meditadas disposiciones por parte de los mas interesados en prestarle su apoyo. Mucho se ha adelantado de 40 anos á esta p a r t e , aun «en medio de la guerra civil y los embates de las opiniones políticas; publico es el ardor con que se trabaja y los esfuerzos que se hacen para perfeccionar y generalizar la instrucción primaria es de esperai que tanto celo no quede ineficaz.

(Continua en el original)

LLOR (SAN JULIÁN DEL)

l . e n la provincia y d i ó c de Gerona ( 4 horas), partido judicial de Sta. Coloma de F a m e s ( 3 ) , audiencia terr., ciudad g. de Barcelona ( 2 2 ) , ayuntamiento de Amer ( 1 ) SIT. á 2 0 0 pasos del r . Ter, al pie de una montaña en cuya cima se halla la iglesia parr. y el cementerio; goza de buena ventilación y CLIMA sano; las enfermedades comunes, son pulmonías y fiebres intermitentes tiene 1 2 CASAS y la citada iglesia, bajo la advocación de San Julián, servida por 1 cura de ingreso de provisión real y ordinaria. El término confina N.San Clemente de Amer; E. Contestins del partido de Gerona ; S. Angles, y O. La Soliera.

El TERRENO es de buena calidad; contiene bosques de pinos y encinas, plantaciones de viñedo y olivar, y mucha parte de riego con las aguas del r. T e r , que dan impulso á las ruedas de un molino harinero, y sobre el cual hubo un puente muy notable, que no existe hace tiempo; en el dia hay en su lugar una barca, que facilita su paso mediante una pequeña retribución; también se ven varias minas de alcohol en estado de paralización. Los CAMINOS son locales; conducen á los pueblos comarcanos, y se hallan en mal estado. El CORREO se recibe de Amer. PROD. trigo, maiz, avellanas, aceite, vino y maderas; cria ganado lanar y mular; caza de conejos, perdices y alguna liebre, y pesca de barbos, IND.  el citado molino harinero, roBL. 1 5 v e c , 7 0 almas CAP. PROD. 9 4 9 , 6 0 0 .

IMP. 2 3 , 7 4 0.

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