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SALAMANCA

: ciudad con ayunl., cap. de la prov , partido judicial y obispado de su nombre; residencia de las autoridades y corporaciones superiores de la provincia; del juez metropolitano delegado del arz. de Santiago; del castrense y cruzada; de •a prior de Rollan, perteneciente á las órdenes militar«; drl – , de la Valdohla V San Cristóbal; adm. de rent, y principal de

naárg. der. del r. Tormes, en medio de una especie de herradura ó concavidad que hace el espresado r. á los Ie 27′ y 49» long. O. y 4í° 20′ lat. N. El clima es inconstante, desigual y trio; los vientos mas frecuentes los del N. y O. y las enfermedades mas comunes las afecciones de pecho.

I.4TIÎBTOR De La PoblaciÓn. Enciérrase esta dentro de unas débiles y ant. murallas que dan paso á la misma por medio de las puertas llamadas de Zamora, Toro, Suiíü-Sinritus, Sto. Tomás, San Pablo, los Milagros, San Bernardo, Villa mayor y el Rio, hacia cuyo punto se encuentra el famoso puente sobre el Tonnes, que es una de las antigüedades mas notables de Salamanca. Consta de 27 arcos, teniendo de largo 500 pasos y 12 de ancho. Su construcción es romana, por el estilo del puente de Segovia, Miranda, Alcáatara y otros de la misma época y gusto. Ignórase quien fue el primero que mandó construir este puente, pero sábese de cierto, que fue reedificado en tiempo del emperador Tj-ajano en la forma que hoy se ve, según testimonio del historiador Gil González Dávila ; esta reedificación y otra en tiempo de Adriano constan de dos inscripciones latinas que se hallaban en las casas del señor conde de Fuentes, en tiempos del referido historiador, y son ñ la leira: «/mu. Oesar Divi Nevœ, Filius Neru. Traianus Aug. Germ, P. Л. Trib. Put. Cos II Restituil. M. P. 11.» La de Adriano es: »Imp. Casar Divi Traiani Par Tici F. I). Nervie Nepos Adrianus Aug. Pont Max trib. Pot V Cos III Hestituit CXLIX.a

Forman el cuerpo de la población unas 2,800 Casas, casi todas de ant. construcción, perteneciendo muchas á grandes titulos, que antes residían en la ciudad y hoy se han trasladado á la corte. Generalmente son cómodas y abrigadas, por reinar mas el frió que el calor. Sobresalen como notables la Humada de ¡as Conchas propia del marqués de Valdecarzana, sil. frente del gran edificio de los jesuítas. Tiene aquel nombre por las muchjs conchas que hay diligentemente ejecutadas en los sillares de las paredes esleriores. El escudo de armas que decora la fachada, es del estilo gótico, y eslá ejecutado con sumo gusto y elegancia. El patio es singular por las labores que decoran las columnas, antepechos y demás partes del edificio. También es muy uclable la portada y palio de la casa llamada de la Sal, que tiene grandes y magnificas columnas, cabezas y otros ornatos bellísimos del tiempo del renacimiento. Las» casas del conde de Garcigrande y lade los Maldonados sobresalen por el mérito de eus fachadas, como la de los Espinosas, la de! marqués de Almar/a y conde de Monterey.

Las calles principales son la de Zamora que es recta, ancha y despejada : arranca desde la puerta de este nombre, encontrando en su mitad la plazuela de Slo. Tomás, cuya circunferencia está toda ocupada de edificios y casas notables, desembocando en la plaza mayor. La calle de la Un i es estrecha y en ella tienen sus tiendas muchos plateros y libreros ; va desdo la iglesia de San Martin, contigua á la plaza Mayor hasta la plazuela de San Isidro, que está cerca de la Universidad é iglesia caled. Finalmente la calle del Prior, parte de la mencionada plaza y conduce al campo de San Francisco, donde se halla la plaza de los loros. Mas sobre todo, es célebre en esta ciudad la plaza Mayor, y aunque su arquitectura se resiente de la época en que se realizó tan frandíosa obra, no por eso decae de su mérito. Es cuadra a y tiene un pórtico con 90 arcos que sirven algunos de desembocadero á varias calles. Las casas son iguales, con tres pisos y antepechos de balaustre sobre el cornisamento. Ocupan uno de sus frentes las casas municipales, cuya decoración es una mezcla de columnas, niños y hojarasca, siendo las primeras del orden corintio, teniendo varias en el primer cuerpo y cuatro en el segundo, en el cual descuellan dos bustos de’piedra que representan á Carlos IV y María Luisa su esposa, obra del maestro Alvarez. Ademas de laa oficinas de la municipalidad contiene esta casa las pertenecientes á la escuela de nobles artes de San Eloy. En las enjutas del gran pórtico de la plaza Mayor hay medallones que representan la série de nuestros reyes y de varios españoles célebres, pero son de mal gusto y de un efecto pesado. Con todo, la plaza es muy elegante y tuvo principio su construcción en \’t20 , concluyéndose las 12 casas del pabellón real en 1733 , como lo denota la inscripción que hay en ella

TOMO XIII.

al tenor siguiente: «Reinando Felipe V el Animoso, la M. /„. ciudad de Salamanca empezó esta obra á 40 de marzo de 1720,’ siendo corregidor el Sr. D. Rodrigo Caballero y Lianes intendente general de. Castilla por sus diputados los Sres^ D. Juan de Barrientos de Solis. D. Francisco Honorato y San Miguel, D. José de Gastilla, conde de Francos, Don Juan Gutiérrez y D. Francisco de Soria; y se concluyeron las doce casas de esta línea llamadas el Pabellón Heal, el día 3 de marzo de 1733. Soli Deu honor el gloria. Todos los portales de esta plaza están hoy ocupados por tiendas de comercio.

La ciudad está dividida en tres distritos municipales, gobernados por otros tantos tenientes de alcalde. Tiene regular empedrado y aceras en las calles principales. Está alumbrada por faroles ordinarios, menos los de la plaza Mayor que son de reverbero; finalmente hay en ella una regular limpieza.

Edificios Notables: El genio de las artes derramó en otro tiempo sobre Salamanca el torrente de sus magnificas inscripciones, cubriendo su solar con grandiosos monumentos, que hoy contemplan con admiración y entusiasmo naturales y estranjeros. Entre estas maravillas del arle, que todavía ennoblecen la ant. y famosa ciudad, merece especial mención el edificio llamado del Arzobispo, perteneciente al colegio mayor de este nombre , y en la actualidad destinado á colegio de nobles Irlandeses. Fundólo por el año 1522 Don Alonso de Fonseca, arz. de Toledo. La fáb. es colosal y suntuosa; su fachada inspira ideas de grandeza y esplendor, siendo digno de la mas alta contemplación el palio principal con galena alta y baja. Desde que se penetra en el edificio se conoce el delicado y elegante gusto con que eslá proyectado y ejecutado; las columnas son sumamente airosas, ligeras y esbeltas. Los arcos do la galería baja son circulares, y’ovalados los de la superior, ofreciendo de este modo una grata variedad. Los relratos de medio relieve que contienen los medallones están ejecutados con tal primor y belleza, tienen fisonomías de lanía cspresion y espiritualidad, que vaciados en yeso harían buen efecto en una galería de escultura. Tiene una hermosa capilla con magnífico retablo en el altar mayor, siendo las obras de escultura y pintura de Berruguete y Miguel Ángel. El edificio se conserva en buen estado, ocupando la parlo principal el colegio de nobles Irlandeses y la hospedería el hospital militar.

La catedral es una iglesia suntuosa y de gran magostad, ejecutada según el estilo gótico moderno. Tuvo principio la obra eu 4513 y se concluyó en I73i; lo primero resulla de la inscripción que se lee en una esquina de la portada principal que dice : «Hoc tern-plum incœplum est anno a nativitate Domini MDXIII iliasjovis A moisis Л/а it. La obra se empezó siendo ob. D. Francisco de Bobadilla y bajo cl pontificado del gran restaurador de las artes en Europa, León X. Fue ordenada por el maestro Juan Gil de Onlafion, y ejecutada por su hijo Rodrigo con aprobación del maestro Cobarrubias, gran arquitecto de Toledo y de otros varios que concurrieron á levantar y examinar» los planos de la misma. El templo liene 178 píes de largo y -181 de ancho, sin el grueso de las paredes. La nave mayor tiene do luz 00 pies y 37 y 1/2 las colaterales. El crucero es de 50 pies en cuadro y la capilla mayor de 75 de tirada. Las columna* del crucero tiene 1? pies de diámetro y las de la iglesia 10. El trabajo de la portada es sumamente esmerado; tiene tres ingresos y el del medio está dividido por una columnita, donde esta colocada una estatua de Nlra. Sra. teuiendo encima dos medios relieves que representan el nacimiento do Nuesto Señor y la adoración do los Reyes. Con el mismo gusto están adornadas las otras dos puertas, y en la que lta~ man de las palmas se representa en medio relieve la entrada do Jesucristo on Jerusalen. Todo el interior del templo so baila decorado de cuantas obras y trabajo delicado son propias de estas construcciones. L»a torro junto á la portada principal desdice del conjunto de la obra por ser del tiempo de Churriguera, que desplegó en olla sus extravagantes caprichos. En el terremoto do Lisboa de 17o5 creyeron que la torre se ‘desplomaría y por consejo do un arquitecto estranjero se tomó la entraña determinación de forrarla coa una capa de piedra para evitar su ruina. La igl tiene alrededor un terraplén y espacioso paseo enlosado que le cer->

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can por Jos lados de О. у N. Los ánditos con sus antepecho* trepados que corren «obre los arcos de la nave del medio v sobre las de las capillas al rededor de la iglesia son de mérito y también muchas medallas que representan santos y varones ilustres. Los respaldos de los tres lados del coro son do pésimo gusto; la sillería de ól vale también muy poco , lo mismo que los retablos modernos de mucbas capillas. En otras se ven cuadros, unos copias y otros originales de célebres autores. Entre las alhajas, ornamentos y preciosidades que tiene esta iglesia debemos mencionar la custodia, que es de un gran mérito y del orden gótico. Hecha esta ligera descripción del templo catedral diremos ali^o de la iglesia vieja que parece se hizo por los años 1100. Consta de 3 naves con sus pilares de división y cañas resaltadas. Ы cimborio está »domado con un cuerpo de columnas grandes en la circunferencia interior, y en los intercolumnios de estas hay otros 2 cuerpos de columnas pequeñas, encima las unas de otras. El retablo del altar mayor contiene gran número de cuadros en tabla que representan la vida de Jesucristo. En esta iglesia fue bautizado D. Alonso XI y se enterraron varias personas notables. En una de las paredes del claustro de este templo se conserva orígiral aaa lápida romana que dice:

Julia Basina

II ABITO

Indolgenti

La cosa colegio de San Bartolomé, vulgarmente llamado el Colegio Viejo, es otra de las creaciones osadas, en la que desplegó el genio del artista toda su pompa y bizarría. Tiene aquel nombre por ser su fachada de una gran antigüedad. Se fundó el año de 14(0 porD. Diego de Añnga y Muüonado dándose principio á la fábrica en 1ÏI3, mas el edificio actual de que vamos á hablar se construyó en 4760 con arreglo á los diseños de D. José Ilermosilla. La fábrica es de una arquitectura clásica ; la po-tada es grandiosa sobresaliendo un pórtico de mucho mérito con 4 colosales columnas del gusto jónico compuesto. El claustro tiene galería alta y baja con 16 columnas de una pieza sin las medias de los ángulos; la alta es de un jónico compuesto y la baja del orden dórico, siendo ambas espaciosas y alegres. La escalera principal es del mismo gusto y magnificencia que la del real palacio de Madrid: tiene î ramales simétricos con anchos escalones de un suave declive. Los salones son espaciosos con altas techumbres; en el principal que es la sala rectoral hay una sillería cuyos respaldos contienen miniaturas originales de la China efe una belleza y colorido encantador; regalo que hizo un ob. de Filipinas, alumno que fue de este colegio. En la galería alta so conserva con suma veneración el cuarto que habitó San Juan de Sahagun mientras fue colegial. La iglesia tiene portada y retablo de mal gusto; los cuadros son de mucho mérito. Entre la puerta del colegio y el claustro á laizquierda hay en la pared tres inscripciones romanas, una original y las otras copias de las que se hallaron al abrir los cimientos de la obra. El colegio que acabamos de hacer mención, ha producido en todos tiempos hombres eminentes en diversas carreras, y en prueba de la gran reputación que gozaba en el siglo XVI se le consultó sobre el célebre divorcio de Enrique VIH de Inglaterra con Catalina de Aragón. Loe salones de este edificio están destinados en la actualidad á museo provincial.

La caía convenio de Slo. Domingo y su iglesia es otra de las maravillas de la mas alta importancia que ofrece Salamanca; la obra es muy notable por lo suntuosa. En la fáb. del edificio se advie’rtcn varios géneros de arquitectura , á causa de los muchos años que duró su construcción. La iglesia en forma de cruz latina es toda del estilo gótico moderno : tiene portada bellísima con multitud de labores y estatuas. El bajo relieve del medio que representa el martirio de San Esteban es obra de Antonio Ceroni. En los claustros se ven multitud de cabezas, medallas, bajos relieves y otros adornos graciosos del gusto medio. La escalera Srincipal, la sacristía, la librería y otras muchas piezas son ignas de tan notable edificio. El retablo del altar mayor es de mal gusto, mas las pinturas de la iglesia no carecen de ól por ser de autores de reconocida nombradia. En este conv. parece que tuvieron varias conferencias los hombres mas eminentes de la nación con el célebre Cristóbal Colon,

cuando este gran hombre propuso á los Reyes Católicos »I descubrimiento del Nuevo-mundo.

El colegio de los Jesuítas es otro de los monumentos notables que se alzan en esta ciudad La iglesia y sacristía está hov adjudicada á los capellanes reales de San Marcos, lo reblante del edificio lo ocupa un seminario conciliar. El conjunto de la obra es digna de consideración por la grandeza y bellezas artísticas, empero carece de conformidad por haberse hecho en diferentes épocas, y con diversos gustos arquitectónicos. En la escalera principal hay el siguiente letrero. Esta casa real se fundó en el año de 164 4. futro* sus fundadores con real magnificencia los católicos rey« D. Felipe III y Doña Margarita de Austria. Antes que st fundase esta casa ya habia jesuítas en Salamanca, y ocupaban el edificio que actualmente está destinado á cementerio , habiendo muerto en dicho edificio el célebre padre Acosla , yiagero por América y Europa, y autor de varios tratados importantes. La portada de la iglesia es de mentó. Su primer cuerpo consta de seis grandes columnas corintias , teniendo otras tantas el segundo; encima de este har un gran medallón de medio relieve , que representa U Asunción de Ntro. Señor. La nave del templo es grandiosa, y el crucero lleno de agradable sencillez. En cada lado dividen cuatro pilastras dóricas los arcos de las capillas. U cúpula, desde el anillo para arriba, tiene pilastras y ornatos de poco gusto , y todos los retablos de la iglesia, incluso el mayor y colaterales, son de mal efecto.

El colegio de las órdenes militares de Calatrava, fundado por el emperador Carlos V, es de algún mérito. La fachada es grandiosa, la portada de mediano gusto,peroei lo interior llama la atención una magnifica escalera construida al aire.

El colegio del ttey, restaurado en parte de la total ruins que sufrió en la guerra de la Independencia, llama la atención por la posición culminante que ocupa. En la actualidad está destinado á cuartel de infantería.

El edificio que fue colegio de los Huérfano» tiene una portada de un género muy delicado, que introdujo en tiempo de Carlos V el célebre Berruguete.

Establecimiento* de comodidad y recree pébikt. Empezaremos por el teatro, construido recientemente y que se abrió por primera vez en 484-6. Es propiedad oel hospital civil: tiene foro ancho y espacioso, dos andanadas de palcos , cazuela , tertulia, lunetas y plateas, todo por el estilo de los teatros mas modernos. Esta situado en un e ..tremo de Is población, lo cual no deja de ser defectuoso. La plaza de loros se halla en el llamado campo de San Francisco. Está contruida con toda solidez y á semejanza de la de Ronda, cabiendo en ella unas 8,000 personas. Los café» principals son dos, el uno está en la plaza Mayor, y ocupa el primer piso la sociedad de recreo llamada Circulo, que se compone de las personas principales de la clase media de la pool ; el referido café es ademas juego de billar. El otro está situado en la calle del Prior, habiendo ademas tres casas de billar, que son al mismo tiempo botillerías. Entre los varios mesones que hay en la población, son los mejores el llamado de los JabeI’!•;,’• n la calle del Toro, el del Hincón en la plazuela del Ángel y el de los Toros , que está en la plaza Mayor; en este alio se ve una de las mejores pastelerías de la ciudad, y en U calle de la Nevería hay otra.

KHtableelmlentwi de BenrBccnel*. Los principale son el Hospicio , el Hospital civil de la Sma. Trinidad, fl colegio de Carbajal, el convento llamado de las Viejas y el de las Recogidas. Se ignora el tiempo de la fundación del hospital de la Sma. Trinidad, que se cree fue en la ером de los Reyes Católicos. En lo ant. hubo en Salamanca 3Í hospitales, reduciéndose después al mencionado anteriormente , al do Sta. Maria la Blanca, al de San Uregorio. si del Caballo Blanco y al del Amparo, lodos para hombres, habiendo algunos otros para mujeres; finalmente, el oh. Tavira los redujo á uno , que es el que hoy subsiste con el nombre de la Sma. Trinidad. Tiene una sala llamada de Sil Bernardo, con 22 camas , para hombros que padecen dolencias propias del arte medico, otra con 20сапшраг1 casos de cirugía, llamada de San Vicente; una demedioim con 14 para mujeres, denominada de la Pasion, v otra de cirugía para las mismas, llamada de San Juan de Satwguu.

 

Cuando hay mucha afluencia de enfermos, se ponen intercaladas otras camas entre las anteriores, y ademas se ocupa otrasala llamada de los Dolores. En tiempo de primavera se habilitan dos departamentos para los enfermos atacados de venéreo, cada uno con 18 camas. El establecimiento se halla dirigido por una diputación de 14 individuos, mitad de ellos eclesiásticos, bajo la inspección da la junta de Beneficencia. Los gastos que ocasiona al año ascienden á 80,585 rs , que se cubren con 53,048 que tiene de renta en propiedad tcrr., y el déficit con fondos que proporciona la Diputación Provincial.

Hospicio. Este establecimiento fue fundado por Fernando VJ en diciembre de 1752, y en él se albergan una porción de pobres, á quienes se ocupan en los oficios que cada cual sabe desempeñar, bajo la dirección de un maestro que costea el mismo establecimiento.

El presupuesto de esta casa importa 277,546 reales, que se cubre con 36,033 de rentas propias ; 33,000 procedentes de la venta de efectos que se elaboran en la misma ; 3,000 de donaciones y legados, y 200,493 de repartimiento en la proy._, escoplo el partido de Ciutlad-Rodrigo.

Niñas Esjiósitus. Este establecimiento so encuentra en el mismo local del hospicio, y sostiene por un quinquenio 536 párvulos desde la ed;id de 10 meses hasta lado 7 años; también sostiene anualmente á unos 320 niños en el estado de la lactancia. El presupuesto de dicha casa asciende en el presente año á 203,961 reales, y se cubren con 32,343 do reñías propias, 4,000 de donaciones y legados, y 167,018 que paga la provincia,escepto cl part, de Ciunad-Rodrigo.

Seminario de Carbajal. Fue fundado por D. Antonio de Vargas y Carbajal con el objeto de sostener y dar educación u cierto numero de uinos que después emprenden carreras literarias. Su presupuesto de gastos asciende á 26,879 reales, que se cubre con 24,477 de rentas propias , y el déficit con los fondos provinciales.

Recogidas. Fue fundado en 165S por D. Gabriel Alonso de Solís y su consorte. Sostiene 14 colegialas, que para ingresar en él tienen que practicar ciertas informaciones. Si alguna de ellas después de estar en el establecimiento contrae matrimonio, se le dan en dote 550 reales Importa el presupuesto de gastos anualmente 16,866 reales, y el de ingresos 17,366, cuyo sobrante se da á otro establecimiento.

Caridad (vulgo las Viejas). Fue fundado por D. Bartolomé Caballero Torquemada en 1623. Sostiene 6 colegialas que abonan de 2 á 3,000 reales en concepto de entrada , y se les paga diariamente 2 reales por razón do alimentos, con mas el agua y medicamentos. Él presupuesto anual de gastos importa 6,2H reales, que se cubren con 1,792 de ingresos propios, y el déficit de los foados provinciales.

r •*• iiiiii-r hiiii-iii u« iii- inetrucelon publico. Universidad. La necesidad de encerraren un pequeño cuadro los hechos tan distintos y numerosos que abraza la vida de este célebre establecimiento, en el largo período de muchos siglos, nos obliga á dividir el presente trabajo en las siguientes partes: 1.’ Origen y ojeada rápida de la historia de la Universidad : 2.» Estatutos y privilegios: 3.a Rentas: 4.a Algunos trabajos científicos de la Universidad : 5.a Sus hombres célebres, y 6.« Monumentos artísticos.

Origen de la Universidad. Cuando los pueblos germánicos se desprendieron del Norte destrozando el imperio romano, y consumando la revolución mas grande y terrible que habían conocido los siglos, la humanidad quedó pro

fundamente sumergida en las densas tinieblas de la barbarie. Después el cristianismo depositó en el seno de los invasores, el germen de la inteligencia, y sus divinos dogmas dieron una nueva impulsión á la razón humana, haciéndose sentir nuevos desarrollos en el espíritu de aquellas generaciones. Por esta-razón en el siglo XI ya son célebres las escuelas monásticas de España, Francia, Italia y otros países. El siglo XII dio un gran impulso á la civilización, tranformándose las escuelas en grandes universidades, donde la inteligencia remontó mas alto su vuelo y abarcó todo el vasto dominio de las ciencias. Asi, consta que Salamanca en este siglo tenia ya sus primeros esludios en la ígl. cal., pues en el año de 1179 había en ella Maestrescuela Î dignidad, que si en su origen tuvo anejo el cargo de ensenar, después se eslendió al de presidir á los demás maestros, gobernando las escuelas en nombre del cabildo. Después D. Alonso IX de León, dio aumenlo á estos estudios, que en su mayor parte eran puramente eclesiásticos, planteando la univ. á fines del siglo XII. l’or tanto, es la de Salamanca una délas primeras de Europa. Fernando Ш. por real cédula de 16 de abril de 1243, dio nueva fuerza a los privilegios que su padre había concedido á este establecimiento. Alfonso X I« dispensó poderosa protección, v creó nuevas cátedras, dotándolas á espensas de su tesoro». Ademas , para darlo gran consideración alcanzó del Papa Alejandro IV, que por ып breve espedido en Ñapóles eo 1255, le dioso su auténtica y solemne sanción. Medio siglo después de su creación era ya célebre en Europa, haciéndose de ella en el siglo XIII honorífica mención en el décimo tercio concilio general, y tal era su reputación en el siglo siguiente, que en el concilio de Viena se mandaron establecer cátedras de árabe y demás lenguas orientales, en las cuatro universidades mas famosas de aquella época. París, Salamanca, Oxford y Bolonia. En el siglo XVI llego á su zenit, sufriendo después las vicisitudes inseparables á toda institución humana. En los primeros tiempos do su fundación contó en sus aulas hasta 14,000 estudiantes, conservando de O á 7,000 hasta el siglo XVI. Las familias mas ilustres del reino enviaban sus hijos á estudiar á esta universidad, como igualmente de todos los países de Europa. Los rectores eran las personas mas ilustradas de la nación, habiendo desempeñado este cargo los infantes D. Enrique de Aragón y D Sancho de Castilla.

2.° Estatutos y privilegios. No consta que diesen estatuios á la univ. ni Alfonso IX ni Fernando III ; se sabe únicamenle que su gobierno estaba encomendado á los ob. de Salamanca y deanes de su cabildo. Empero concedieron varios privilegios á los profesores y estudiantes. Sus primeros estatuíoslos recibió de Alfonso X, quien aumento algnnas cáledras como las de lenguas, retórica, medicina, geometría, aritmética y matemáticas. En 1298 Bonifacio vfil la declaró sujeta á su jurisd., regalándole el tomo 6.» de sus decretales y exigiendo se crease una cátedra para la enseñanza de ellas. En 1334 Juan XXII separó de su administración el gobierno de la univ. estableciendo el cargo de cancelario. Benedicto XIII, ó D. Pedro de Luna, ledio constituciones en que estableció el oficio do primíciero y 25 cátedras de propiedad, á saber, 6 de cánones, 4 de jurisprudencia, 3 de teología, una de astronomía, unn de lenguas griega, hebrea y árabe, Ï de medicina, 2 de filosofía natural y moral, 2 de lógica , una de retórica y 2 de gramática. En 1422 Marlino V en una bula dividida en 35 capítulos dio á la univ. un plan completo de estudios y unos estatutos generales con el fin de destruir varios abusos y de dar unidad à las muchas cnstituciones porque se regia. En 1491 Eugenio IV hizo reglamentos por los que obligó á todos los profesores que solo eran bachilleros á recibir el grado de licenciado. Inocencio VIH, A.ejandro VI, Julio U y León X confirmaron ó renovaron todas las disposiciones de sus predecesores. Doña Isabel la Católica en 1485 procuró dar grande impulso á sus estudios.

Doña Juana mujer de Felipe el Hermoso, espidió en 1509 una pragmática para destruirla oposición de los que se negaban á obedecerlo que su augusta madre hnbia mandado. Carlos I aumentó las cátedras y las dotó decorosamente, creando el colegio trilingüe, donde se enseñaban las lenguas griega, heorea é italiana. Felipe II y su sucesor man-»

i modificarlas constituciones de la uoiv. en lo cual se ocuparon posteriormente el célebre Covarrubias y D. Juan de ‘/úñiga. El siglo XVI fue el siglo de oro de esta univ.; después en el XVII y XVIII esperimentó aquella decadencia que afectó profundamente a toda la monarquía y no pudo menos de correr la suerte de esta. Los grandes abusos que entóneos se introdujeron en osle establecimiento dieron catisaá que el señor Campomanes y otros hombres eminentes d* su época formasen nuevos estatutos y diferente plan de estudios que se adoptó en 1771 , produciendo escclentes resultados. Después en -(«8 formo la univ. un plan de matemáticas y de filosofía que fue aprobado por el Consejo. Las imperfecciones del plan de estudios resistieron los métedos de enseñanza que había adoptados y habiendo hecho varias observaciones al Gobierno algunos catedral icos de este establecimiento, fueron atendidas por el ministro Caballero, quien consultó ademas al claustro de la univ. sobre la conveniencia de los medios para modificar la enseñanza general ; después ha evacuado varias consultas sobre tan grave asunto, haciéndolo siempre con lucidez y con gran copia de datos.

Rentas de la Universidad. Se ignora si Alfonso IX asignó sueldos á los profesores que él habia nombrado. El primer instrumento que sobre rentas se conserva, es la real cédula de Alfonso X dada en Badajoz á 9 de noviembre do 1252, en laque fijólos sueldos délos catedráticosáespensas de su tesoro, elemento V ¡i instancias del obispo de Salamanca D. Pedro V amplió las tercias de los diezmos de gran parte de su obispado á la sustentación de la univ. Benedicto VIII le concedió aumento de dotación en las tercias decimales de Armuña, Bañosy Peña del Rey. Estos privilegios y concesiones le fueron quitados por diferentes reyes Й concedidos de nuevo por otros, hasta que en 1810 NapoЮП dio un decreto mandando ingresar en el tesoro público el producto de todos los diezmos, poniéndolo en ejecución el entonces intendente marqués de la Granja. La supresión posterior del impuesto decimal afectó en gran manera los ingresos de este establecimiento. Sus rentas entonces ascendían ¿112,905 reales anuales y en propiedad territorial 64,000. En la actualíadad cuenta con aquella misma renta, que son los réditos de un capital del 3 por 100 que el Gobierno le dará por indemnización como participe lego , con 89,000 de propiedad territorial y 100,000 por ingresos de matriculas y otros concept os.

Algunos trabajos científicos de esta Universidad. El tiempo ha echado un velo á los primeros trabajos de esta establecimiento que parece debieron limitarse á lu enseñanza. En el reinado de Alfonso X créese con fundamento que los maestros de esta univ., enlre los que habia muchos sabios matemáticos, concurrieron a la formación de las tablas Alfonsinas y á la composición del código de las Partidas. 1.a medicina también se restableció en esta época traduciendo varios catedráticos de árabe las obras de Avicena, Averroes y los comentarios de Galeno. Mas de cincuenta doctores de esta univ. trabajaron en el Concilio de Trento. Cristóbal Colon vino á consultar á los astrónomos de Salamanca sobre sus proyectos en busca de un nuevo mundo. En el siglo XV Pedro Ciruelo fue Нел ado esprofeso á Paris á enseñar matemáticas, y Bartolomé Ramos profesor de música fue con el mismo objeto á Bolonia, á petición de su univ. En el siulo XVI se ensenó en Salamanca con aceptación universal el sistema de Copérnico, reputado de herético por muchos hombres de otros países. Los papas Urbano y Clemente durante el cisma de Aviñon sometieron al examen del claustro de Salamanca diversas cuestiones , cuyo fallo fue constantemente respetado. También se le consulto sobre el célebre di v órelo de Enrique VIII dtf Inglaterra y Catalina de Aragón. Benedicto XIII quiso oir su opinión acerca de si el romano pontífice podía dispensar el primer grado de afinidad en linea recta. Igualmente son notables las respuestas que dio la univ. sobre las proposiciones enviadas en 1788 por los católicos de Irlanda, que tenían por objeto marcar los limites de la potestad real y pontificia. Los estrechos li

mites de este escrito no nos permiten entendernos mas sobre este particular.

Hombres célebres. Bien pudiéramos trazar aquí para honra de España, la estensa galería de varones eminentes que han salido de esta unív., pero la naturaleza de nuestra obra nos loimpidf, contentándonos únicamente con hacer algunas indicaciones. En el siglo XIII tuvo ya tres jurisconsultos célebres, Jacobo Ruiz llamado de las Leyes, que fue ayo del rey D. Alonso el Sabio, y los maestros Martinez y Roldan , que todos tres se cree tuvieron parte en la formación de las Partidas. En el sigio XV Alfonso de Madrigal (El Tostado) catedrático de la univ. sobresalió en el concilio de Basilea por el conocimientos que mostró en la ciencia sagrada, en antigüedades y en las lenguas sabias. A fines del mismo siglo, Antonio tic Nebrija publicó una gramática que fue» la primera que en lengua vulgar \ieron las naciones modernas; ásn diccionario latino y á los de Alvarez y el del Brócense debió la Europa la restauración de la lengua latina. Discípulo de Nchrija y escolar de l<i univ. de Salamanca fue el cardenal Giménez de Cisneros , el hombre mas célebre de su época El precitado Nebrija con otros muchos maestros de aquellas aulas dirijió la primera Biblia Poliglota que tuvo la iglesia El célebre Arias Montano fue alumno de la escuelas salamantinas. El maestro Victoria restauró la teología docmática, Antonio Agustín la jurisprudencia civil y canónica, Pedro Ponce inventó el arle de hacer hablar á’los sordomudos. Melchor Cano, Pedro Monzón, Fernando Nuñez. Francisco Salinas , tan celebrado por Fr. Luis de León, el maestro Fernán Pérez de Oliva, tan conocido en la república de las letras. Francisco Sánchez de Brozas, Covariubias, Zurita y tantos otros como pudiéramos citar son hijos todos de esta univ. También estudió en ella el tan conocido Fr. Bartolomé de las Casas. En el siglo XVII produjo el erudito D. Nicolás de Antonio y en el siguiente aMelehdez Vaidés , Iglesias, Cienfuegos y D. Manuel José Quintana. Finalmente, apenar de los estrechos limites de esta reseña, no podemos omitir al sabio y virtuoso obispo Tavira,á quien justamente se ha tributado» el homenaje de llamarle el Fenelon Español. •(‘)•

Monumentos artísticos. La univ. se compone de dos edificios llamados escuelas mayores y «menores; su construcción empezó en 1415 v acabó en 1433. La portada principal se hizo en tiempo délo» Reyes Católicos como lo manifiesta el escudo do armas y las «medallas que representan sus retratos; por último la capilla es obra del año 176″bajo la dirección de D. Simón Gavilán . en cuya época se hicieron igualmente los frescos de la sala de claustro. Lasescue— las menores tienen un claustro de buen gusto con arcos graciosos y molduras esmeradamente laboreadas. El de las mayores es de un sistema sumamente sencillo, elegante y modesto ; los arcos y las columuas son ligeras y graciosas», Y sobre las portadas de las cátedras hay inscripciones de un Intuí clásico, compuestas por el céleble Oliva. La portada es lo mas notable de todo el edificio; obra acabada y perfecta del gusto plateresco , con infinidad de labores, medallones y bajos relieves ejecutados con indecible primor y delicadeza. En diferentes departamentos de este edificio hay pinturas de gran mérito ejecutadas, unas cu Roma y otras en España por los mas célebres pintores de la época en que se hicieron.

Las facultades que se enseñan en la univ. son ; Filosofía qu» se compone de un catedrático de filosolia v su historia; otro de literatura general aplicada á la española; otra de química general; otro de ampliación de la física; otro de economía política, derecho público y administración; otro de lengua griega y otio de historia natural. Cada preceptor tiene 42,000 reales de sueldo y los aumentos que por su antigüedad les corresponde. El número de matriculados á esta facultad en el presente año (1849) asciende á 400. El Instituto agregado á la univ. cuenta con un catedrático de latín y castellano, encargado del primer año y otro de la misma asignatura, que enseña el segundoy tercero Hay cátedras de geografía , historia general y particular de España , de moral y religión, de psicología y lógica, de eletríenlos de física , de historia natural, dos do maternal ¡cas elementales, una de lengua francesa, otra de retórica y poética, y una de cálculos sublimes y de mecánica racional.

;•; Nos creemos en el deber de tributar las precias al Sr. D, Sülnsliano Ruiz , catedrático de la univ. de Salamanca por lo« »efialados favores que nos ha dispensado al suministrarnos todos eslos dalos.

La facultad de Jurisprudencia se compone de dos caleurálicos de historia y efcmenlos del derecho romano; olro de derecho civil, criminal y mercantil de España; olro de inslituciones del derecho canónigo; olro de códigos sepañolcs ; olro de disciplina eclesiástica y colecciones canónicas y uno de práclica forense. La elocuencia forense se esplicá por uno do los preceptores A?, jurisprudencia. Los catedráticos tienen (2,000 reales de sueldo y ademas los derechos que por su antigüedad y categoría les correspondo con arreglo atas disposiciones vigentes. La univ. está gobernada por un rector con el sueldo de 26,000 reales Para el despacho de todos los asuntos concernientes а 1а misma tiene un aecrelario con 8,000 reales , un oficial y varios amanuenses. Para el servicio del establecimiento nay un conserge. tres bedeles y otros empleados. La univ. tiene una biblioteca compuesta de unos 60,000 volúmenes pertenecientes á todos los ramos del saber humano. El local ej grandioso y lleno de majestuosa arquitectura habiendo en el salón principal unos 33,000 libros.

Seminario Conciliar. Fue fundado en 177!) por el señor D. Carlos Deliran obispo de Salamanca. Desde su origen hasla el présenle ha gozado de grande reputación, asi por la ilustración de los profesores que ha tenido, coma per el aprovechamiento do sus alumnos. Las cátedras con que cuenta el establecimiento son cinco de leologia y una de filosofía elemental y el número de sus alumnos es el de 74. Tiene 54 becas cuya provisión corresponde al obispo de esta diócesis El seminario se halla regido por un recluí1; las rentas que posee son unoslO.OOO reales y eldéficit hasla cubrir lodas sus alenciones se satisface con el crédito abietto en el presupuesto general de aillo y clero del reino y también con los derechos de matriculas de los alumnos.

A fines del siglo pasado se fundó cu esta ciudad por el colegio de artificer plateros una escuela de dibujo y matemáticas titulada Escuela de nobles arles de San b’foi/, en la cual hay alumnos de las familias mas distinguidas de la ciudad Ademas de la enseñanza referida se da la dé música y se costean los gastos de este establecimiento con las pensiones que pagan los consiliarios de número, las retribuciones de los alumnos y las rent, de varias memorias pias aplicadas ú este objeto.

La Sociedad Económica fue fundada en 1804 cuando se instalaron las subdelegaciones de Fomento en todas las provincia del reino. Circunstancias agtnas de este lugar han impedido que dicha sociedad hubiera progresado cual era de desear.

KftlnblreliulcittoN de liiHtrueclon primara. Hay un seminario normal destinado ala enseñanza du maestros de primeras letras, gobernado por un director y un vice-Jireclor, y dentro del mismo una escuela práctica de niños á la que asisten unos 130, y sobre 40 alumnos al seminario normal.

La escuela elcniental complela y ampliada liamad.i de la Compañía está dividida en dos aulas, una inferior y otra superior; en ella se enseña gralis á unos 2o’0 niños. El ayuntamiento de la ciudad se titula patrono da dichas escuelas y atiende con los fondos públicos al cosió de lo’las sus atenciones.

La casa hospicio tiene también escuela á cargo de un maestro (ríe enseña á los niños los ramos elementales, y on boras diferentes da lección á las niñas de lectura, escritura y arit mélica.

El seminario de Carbajal deslinado para hijos du arlesanos pobres liene una escuela en la cual se enseñen, ademas do los alumnos del establecimiento. á los niños mozos de coro de la raUdral.

La escuela de nobles y bellas ai les iK» San Eloy cuenta también enlre sus enseñanzas una escuela de párvulos, en la que son admitidos los niños pobres d<; la pobl En el mismo eslablecimienlo hay una escuela elcmcntnl á la cual pasan los niños mas adelantados de la de párvulos.

Hay una enseñanza de niñas costeada por el ayuntamiento y concurren sobre 60. La Junta de Beneficencia sostiene otras dos con fondos de ant. fundaciones dedicados а е,Де objeto.

Ademas de los establecimientos de que hemos beclw mención existen 5 escuelas particulares de niños y porción de -—•- —wall

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con bastante esmero los ramos elemenlalcs de la instrucción primaria, y las niñas aprenden diferentes labores propias de su sexo.

l’AnnoQtíiAs. Desde muy ant. tenia esta ciudad 23 parr., quedando reducidas á 21 en la actualidad, cuyas advocaciones son: la catedral, San Millan, San Bartolomé, San Blas, Sla. María de los Caballeros, San Juan de Barbalos, Stp. Tomé, la Magdalena, San Marcos, Sla. Eulalia, Santi-Spirilus, San Cristóbal, SanUoman, Slo. Tomás, San Pablo, Santiago, San Martin, San Julián , San Justo, San Benito. San Isidoro, la Santísima Trinidad, San Adrián y San Boal. Los templos de estas parr. en general son de escaso mérito artístico lanío inlerior como eslerior, y algunos de tan ant. construcción que se remontan á los tiempos de la repoblación de esta ciudad por el conde D. Ramón ; no es esto decir que no tengan mérito alguno cierlas iglesia, pues la portada de la do San .Martin es de un gusto muy delicado propio de lee construcciones de Alonso Berruguele; liene 4 columnas pareadas en el primer cuerpo y 2 en el segundo , medallas en las enjutas del arco, ocupando el centro del segundo cuerno San Martin á caballo que parte la capa con Jesucristo. La portada de la iglesia de Santi Spirilus es también bellísima y del gusto de Berruguele ; hay en ella una notable inscripción en que se espresan cosas muy ant. del rey I). Fernando el I. Dicha iglesia perteneció en otro liompo á las monjas caballeras del orden de Santiago, y en ella hay enterradas muchas personas de sangre real. En la iglesia do San Julián yace el sepulcro de D. Fraucisco Hamos de Manzano, célebre magistrado que fue senador de Milán, presidente del consejo de Indias y ayo del Sr. D. Carlos IL

Conventos. De frailes. Parece que en lo ant. hubo en esla ciudad 20 conv. de diferentes órdenes. Respecto de los edificios que perlonecieron á ellos, ya se ha hablado en el concepto de que unos son propiedad del Eslado y llenen algún deslino publico y otros corresponden á particulares.

De -.¡lonjas. Él llamado Madre de Dios fundado en \ 543 se compone hoy su comuuidad de 10 religiosas.

El de San Pedro fundado en 1534 solo tiene 4 monjas.

El de las Dueñas 14 y se fundó en ) И 9.

E! do Sta. Clara 8 y su fundó en ШО.

El de franciscas 8 y se fundó en I(¡01.

El de Sla. Isabel 6 v se fundó en 1440.

El del Corpus Cristi 6 y se fundó en Ш8.

El de carmelitas 7 y se fundó en 1570.

El de Sla. l’rsuli 9 y se fundó en 1513.

El de Jesús de 11 y se fundó en 1542.

El de a^uslinas recolólas de Monterrey merece llamar la atención, porque asi en la arquitectura de su iglesia como en los cuadros y esculturas que encierra el templo son obras clásicas y de alio mérito. Tiene la plañía de cruz latina; del guslo greco-romano, cou magnífica linterna. Aumentan su grandiosidad los espacios do la nave, á los que dan ingreso 2 grandes arcos. Enlre estos y las capillas hay pilaslras corintios pareadas desde el suelo al cornisamento, y en las antepilaslras cuadros de gran mérito. El retablo del altar mayor. que todo es de hermosos mármoles, tiene 4 columnas» corintias en cada uno de los í cuerpos de que consta, y en los intercolumnio^ cuadros de elevado mérilo. En las paredes de los lados del presbiterio hay 2 famosos sepulcros cuyas estatuas son de, mármol de gran estimación; représenla la del Evangelio al fundador conde de Monterey, y la del lado de la Epístola l-i condesa su mujer.

Eiimitas YOiUTOiuoS. La llamada de la Cruz contieno como mas notable algunas buenas esculturas. Se halla sil. dentro de la población en’el campo de San Francisco, muy cerca de la plaza de los toros. La ermita de la tercera orden de San Francisco también se halla en el mismo sitio quo la anlerior y enfrenle de la de la Cruz. Nada contiene de notable.

Fuentes. Hay una en medio del campo de San Francisco, próxima á la plaza de los loros. Otra en la plazuela de Sto. Tomé. Otra en la de la Verdura. Ninguna de ellas ofrece cosa notable en su arquitectura, siendo poco abundante’ de agua, lo cual no se hace sentir en la población por tener las delgadas y escelenles del r. Termes.

Alrededores De L * cii’DAD. No merecen mucha alencion los paseos que rodean la población, siendo el mejor el llamado de las Carmelitas, que contiene vanas lilas paralelas de álamos. También es bonito el paseo del Holló, que o^tá en la anl calzada de Salamanca á Madrid, saliendo por la puerta do Toro ; por lo demás se nota cierta monotonía en las inmediaciones de esta población por la falla de arbolado. Los barrios estramuros son: el de Santiago, cuya población de unas 80 casas c=tan habitadas por los empleados y operarios de las fáb. de curtidos; el de la Trinidad, donde radica la iglesia de este nombre aneja á la de Santiago, y consta de 45 casas; el de San Bernardo, ей donde está el cementerio; las afueras de la puerta de Zsmora, cuya población de 40 casas pertenece á labradores; los afueras de San ti Spiritus y Santo Tomás, donde so celebra el mercado de toda especie de ganados y constan do i-3 casas. Por último, la cárcel está desde 1843 en el erlilicio conv. que fue de las monjas caballeras de la orden de Santiago; es de mucha solidez y los departamentos son decentes, sanos, asoados y en bástanle número para llenar las necesidades de un establecimiento de su género.

TÉrmino. El distr. municipal de Salamanca confina por el N. con el de Yillamayor; E. Cabreri/.os; S. Aldeatejada, y O. Tejares. En la parte del S. se encuentra la den. de pasto llamada de Zurgucn, bañada por un arroyo que corre d« E. á O., hacia cuyo punto y en la orilla izquierda del Tor•mes bay varias huertas y una pequeña vega con dos casas, míe se «morón con el nombre de las Salas bajas. En la orilla der. de dicho r. está la vega y cas. de Otea y la deli. de pasto denominada la Alilehuela.»

Calidad Y Circunstancias Bel Terreno. En su mayor parte es de secano, de buena calidad para irigo, garbanzos y otros cereales. Sin embargo, hay alguna tierra de huerta que produce la hortaliza bastante para el consumo de la población, y se riega por medio de norias que se alimentan del Tormos. Los pocos árboles de que está poblado son un su mayor parte negrillos y álamos blancos.

Caminos. Hay uno carretero que se está todavía construyendo desde ésta ciudad á Madrid y pasa por la prov de Avila. Otro a Valladolid, también do ruedas, sin que en su construcción se hayan atendido las reglas del arte, Lo mismo podemos decir del que desde Salamanca va a Zamora y el de Estremadura que pasa por Uéjar. Todos se hallan en mal estado, y por lo mismo se proyecta hacerlos de nuevo sobre ba^os sólidas. La provincia paga anualmente para caminos 30,000 duros. Los demás que conducen á las cabecera do los partido judicial están en malísimo estado.

Correos r Diligencias. Hay diligencia desde esta ciudad á Madrid que sale y entra dos veces por semana. Sale los domingos y jueves á las doce do la noche y entra los martes y sábados á las cuatro de la tarde. El correo llega de Madrid tres veces á la semana y sale las mismas en diferentes dies para los pueblos cabecera de partido.

Producciones. Las principales del torr. son cereales, y especialmente trigo, cebada, algarrobas, centeno, arvejas, guisantes y garbanzos. La тяуог cosecha anual que se coge en el term, municipal de Salamanca es de 16,000 fan. de trigo, 22,000 de cebada, 8,000 de algarroba, 2,000 de centeno, 1,oOO de arvejas y guisantes y 800 de garbanzos.

Industria. La mas notable en esta población son 12 fáb. de curt idos; las hay también do paños ordinarios y de muy buenas mantas que se tejen en la casa-hospicio Existen Ч tab. de sombreros baslos, varias fáb. de loza de igual clase y 4 molinos harineros.

Comercio. Los principales art. que se esporlan de esta población son trigo, cebada y garbanzos. El precio medio del trigo es erde 25 reales fanï; el de los buenos garbanzos 70 y el de la cebada 14. También se esportan ел canlidades’considerables diferentes curtidos elaborados, especialmente suelas, cordobanes, becerros etciudad Se importan géneros calalanes en bastante cantidad También se importa en cantidades respetables las bayetas y mantas de Valladolid y Patencia; los paños de Béjar, Tai-rasa, Alcoy, Hcrves y otros puntos y la loza de Talavera de la Reina.

Ferias т Mercados. De las primeras se celebran 2 en la población; una llamada de Bot ignoro se verifica en la semana de la Pasión; en ella se espenden únicamente art. de sedería , paños y géneros de moda, y la otra, que es la prin

cipal, es desde el 8 al 21 de setiembre; su principal objeto son ganados de todas especies, pero mas particularmente el vacuno, mular, caballar, asnal y de cerda. El privilegio do teuer un mercado franco el jueves de cada semana fue concedido por el emperador Carlos V.

PoblaciÓn т Riqueza. Tiene í,867 veciudad y 13,186 aira. Su riqueza territorial y pecuaria asciende á 4.097,926 reales; la urbana á 122,917, y la ind. y comercial á 4.470,900 reales

Contribuciones. Paga por la terr. 122,000 reales ; para caminos 78,770 ; para establecimientos de beneficencia 15,000; para gastos provinciales 9,000. El Presupuesto Municipal asciende á 400,337 reales, que se cubre con 64,900 procedentes de bienes de propios y el déficit por arbitrios municipales.

Historia. Antes de proceder á reseñar los hechos notables de la historia de esta insigne ciudad, cuyo compendiador D. Bernardo Dorado la presenta en un tomo , y cuyas antigüedades historiadas por el cronógrafo Gil González Dávila al gusto de su época (año 1606) fueron ya argumento para su volumen en 4.», es preciso saber bajo que nombres viene significada en los escritores de todos tiempos, supuesto que nuestra nomenclatura geográfica ha sido sumamente inconstante , cediendo repetidas veces á nuevos idiomas introducidos por los invasores del pais y al idiotismo de los tiempos y de las localidades; habiéndola ademas adulterado no menos el descuido de los copiantes de los mas distinguidos autores- Los diligentes trabajos filológicos dedicados á esta averiguación dan por resultado no una completa mutación de nombres como se observa acerca de otras ciudad; pero si suma variedad de formas en la escritura del mismo. En Polyœno, (Stratag. libro 7) se lee Salntanlida y Salmo lis ; en ¡’oliibiô Elmántica , aunque Cristóbal Ccuario la entendió ciudad distinta ; en el Diccionarie de Urb. de Esteban de Bizancio también Elmántica; enLivio Helmándica; y en Frontín« (dr Limitions), Salmaticr, en Ptolomeo, en Argentina, Salmática;\d de Erarmo, Salmdntica;\ lo mismo que en esta edición de Ptolomeo, en el Itinerario Romano, en el Ravenate, y en las lápidas , que nos indican ser esta la verdadera ortografía. Los antiguos se paraban poco en el uso de las »ocales, por lo que no son de importancia sus permutaciones ; ni lo es la anteposición de Я ó S , empezando el nombro por vocal, mayoimente cuando asisten por otra parte bastantes razones de correspondencia para llamar la determinación de los principios de la ciencia último jue: en las cuestiones de variantes. Si se aduciese por prueba contra la unidad que establecemos en la correspondencia de todos estos nombres , la diferencia cprográfica con que resultan en los escritores de que han sido tomados, tampoco es de fuerza alguna este argumento; pues la circunstancia de mencionar con ellos los historiadores uoa ciudad vaccea y Ptolomeo una vettona, solo acredita que, siendo los vocéeos y vellones puehlos confinantes, balmanlica estaba en el linde ó término divisorio. Como espresó Plinio los limites do las regiones se cambiaban con mucha frecuencia en aquellos tiempos. Hoy mismo vemos con cuanta facilidad se ha alterado y altera ¡a división civil y política de España, aun estando sujeta á un centro de umilad. Cuando la división civil y política española era la división natural de localidades y de razas, de absoluta independencia, los limites era preciso fuesen muclio mas instables, confiados á la suerte de las armasen las rivalidadesy escursioues dcunos pueblos sobre otros: esta guerra era tan propia de aquella independencia indígena, queaunen época bien moderna comparada con la de que tratamos, y cuando va un monarca simbolizaba la unidad, produjo las hermandades de que heñías hablado en diferentes artículos, y las ocasiones para que usté monarca, después de no tener moros á quienes conquistar los pueblos españoles, conquistasen é hicieran suyos los derechos do estos pueblos mismos. La sola lucha entre el poder romano y la independencia hispana tuvo por igual razón en continuo cambio estos limites doscientos años7sin que pueda decirse que hasta haber parado toda la Península eu manos de Augusto, se fijasen los limites de sus regiones. Salmánlica en tiempo de Polybio, á cuyo historiador’siauió en esto Livio, pudo ser vaccea, y en el de Ptolomeo Vetlona. También pudo ser vaccea en’tiempo de Ptolomeo por mas que la situase este geógrafo en la Vetionia; pues la po* ça exactitud quo se observa en au guia geográfica acerca de los limites de las regiones españolas, atribuyendo с. limítrofes de una á otra, induce á creer que se guió por cartas geográficas de España, ea que no estaban deslindadas con claridad : asi hizo á Valencia Edetana, á Sisapo Orelana etciudad Y si Ptolomeo pudo equivocarse ¿no pudo equivocarle también l’olybio, cuyas noticias respecto de esta ciudad consistieron probablemente en las oscuras relaciones do la soldadesca? No es posible por consiguiente corregir aqui uua autoridad por otra; fallando un monumento mas seguro que hiciese aeterminable la cuestión. Sin embargo generalmente se ha seguido á Ptolomeo, y aun los Señores del Diccionario geográfico universal publicado en Barcelona, adoptando la oi>inion de escritores respetables, pereque han desconocido las razones espuestas para situar á Salmáuticu en ellimitede las regiones vaccna y vettona, se han arrojado á decir, que corresponde al centro de los pueblos llamados veclones. (En bivio lib. 35, cap. 7 y ¡\ se ha introducido esta variante del nombre vellones).

Florezadoptó para situar áSalmantiealas graduaciones con que figura enelcódicePlolomaicodeülma.8′JoU’ long M°il)’ l«t. : pero otros muchos códices dan la lal. 41° 50′; y es muy preferible la espresion de estos, ya por ser mas, ya en razón de que es conleslada por la situadodeSalamanca.Tumbion se equivocaron los mencionados señores y otros, diciendo que «bajo el nombro de Klmántica hablan de ella todos los geógrafos y muchos historiadores antiguos.» Solo en el historiador l’olybio aparece el nombre Elmántica, como ya hemos manifestado; puede citarse aun acaso á bivio, que es otro historiador y tomó su relación de Polybio, habiéndose «escrito en su texto Helmándica ; pero ni en un solo geógrafo, fuera del Dice, de orb. de Steph., hemos encontrado una escritura aproximada á esla del nombre Salmúntica. Tampoco sabemüs donde manifestaron sentir Polybio y Eslefano, quo e«íe nombre es orieijo y sitjnifica tierra de adivinación ó cántico proféüco, según lo leemos asegurado. Mas, quien guste ver cuan ligeramente han entrado algunos en el diliciI terreno de nuestra historia, que tantos trabajos filológicos requiere aun para ser practicable, puede concretarseáleerelart. relativoála ciudadque nos ocupa, inserto en el Nuevo Avisador (periódico publicado en Madrid), número del 30 de mayo y siguientes, ano 1843. Allisu autor, después de establecer que no están contestes los escritores antiguos en el primitivo origen de esta ciudad (que no pueden estarlo mas, respetándolo todos por ignorado ; pues todos los antiguos, menos ligeros que los modernos en tales trabajos, callan sobre este estremo;, pasa á decir que «Florez, Mcdiua, Ponz y algunos estranjeros (sin duda no menos incalificables de antiguos que los 1res nombrados), dicen quo fue colonia romana, apoyando sus asertos en que batia moneda en tiempo de Tiberio César, y en el toro ^no de piedra tosca semejante á los famosos de Guisando y de Avil i, que se cuenta entre las antigüedades de Salamanca) blasón de Salamanca como qtte lo era de sus fundadores (¿querrá decir de los romanos?]» Asi parece indicar que para los autores que cita. Salamanca, considerada colonia romana ,que no lo fue) no era do aquellas ciudad de la España antigua que existiendo de antemano, obtuvieron de los romanos e<la categoría, como Sevilla, Córdoba etciudad; sino que los romanos fueron sus fundadores, como de Itálica, Legio etciudad; lo quo es un error en que tal vez no haya nadie incurrido; cayendo mejor los mas en el contrapuesto, ó sea de darla un «origen mythico. Si hubiera dicho que el Toro era blasón de Salamanca por serlo de los cartagineses que la asaltaron, huoiera sido mas disimulable que atribuyéndolo por tal á los romanos. También cita la opinión de oíros que dicen haberle dejado este toro su fundador Hércules, el Tébano, habiendo aportado á España con Jason, Teseo y muchos compañeros de peregrinación. Por fin, sigue la opinión d-г Dprndoquien, segtin este escritor, se valió para penetrar elorigen de la pohl. de Salamanca «de las noticias que dio Ptolomeo« (geógrafo que nunca se metió en tales cuestiones, ni á djr noticias que pudieran servir á semejantes propósitos, considerando solo lase, como objetos físicos, para puntualizar sus situaciones de modo que, aunque los pueblos desaparecieran, estila pudieran ser conocidas y conservadas por la ciencia geográfica , como inscrita en las estrellas). Бп conformidad coa

su doctrina, que califica de la mas comunmente adoptada entre los que se ocupan del origen primitivo de los pueblos, supone que fue fundada Salamanca «á los 2830 años de la creación del mundo, 1000 de la fundación de España (¿qué fundación seria esta?) y H70 antes del nacimiento de Jesucristo» siendo su fundador Teucro, capitán griego, hijo de Telamón, rey de Salamina…» (Al mismo la atribuyen Rui Méndez, Murillo etciudad, aunque fijan la época en 1790 del mundo y 4171 antes de Cristo). De aqui deduce luego su nombre : «nada mas natural, dice, que la apellidasen Salamántira las gentes de Salamina y fa Ática que vinieron á poblarla.»

Después de esta época debería sef cuando tuviese lugar la dedicación dul mencionado Toro «al rey de España Hércules el Líbico, á quien aquellas ignorantes razas elevaron altares, ofreciéndole toros de piedra en toda la Lusitania y aun sacrificándole estas fieras.» Véase como en sentir de esta peregrina escuela fue cuando la Grecia , amaestrada en la geografía y comercio por la Fenicia obligada por sus trastornos civiles, ó movida por los adelantos de su cultura á enviar expediciones á España y establecer colonias en elle, dando lugar á la florida invención de tantos viages y capitanes mylhicos, á lo que ha de atribuirse lo mencionado de Teucro; estos griegos, cuyas espediciones, ora viniesen enviadas por una nación comerciante, ó espulsos poruña revolución social, suponen siempre como causa motriz el progreso político; que habían sabido surcar los mares y penetrar ñaua menos que hasta Salamanca, en la España, cuyo interior tanto tardó aun á ser conocido de los estranjerós, como abierto solo ú las invasiones bárbaras del N. ; que allí entre estos aislados indígenas, habían sabido nada menos que fundar esta ciudad, eran ignorantes razas que pronto habían de elevar altaros á una divinidad que ni se contaba entre las de su patria, ni entre las de los españoles mediterráneos. Otro error mas grave sigue aun á todos estos, pues dicen no existir después «la menor noticia de sus progresos y de loe lances do su niñez hasta los tiempos de Aníbal, que so presta á los ojos del historiador robusta y poderosa, apadrinando con valentía la causa romana.» Es probable que ni supiera Salinánlica la existencia de Roma en los tiempos que so citan, y bien cierto que ni Anibal pensó hostilizar á Roma cuando asaltó á esta ciudad que por lo» mismos tratados d4 Roma y Cart ago pertenecía á la conquista africana , pues está lejos de constar fuese colonia griega, y se halla tan dist. del Ebro y á su der. ; ni al defenderse» ella pensó mas que en la necesidad de hacerlo. ¿Es mas noble que una ciudad española, acometida por la tiranía estranjera, se haya defendido por consideración à otros estranjecos, que no por rechazar una agresión injusta y conservar su independencia? Si no lo os, ¿á qué este absurdo en plumas españolas? Bien pudiéramos esclamar aqui con • cierto escritor: «¡ nsi se prostituye la historia!» Pero la historia conserva siempre su austero carácter bajo el peso que la ignorancia acina sobre ella; y si la filosofía no la da todo el brillo que la es propio, descargándola de cuanto allegadizo la empaña, es porque tanto trabajo necesita una protección de que aun carece. Dejemos ya esta clase de relaciones que solo deben ocuparnos lo necesario para hacer ver los que todavía no conozcan otra cosa cuánto era el atraso de la escuela á que pertenecen, y como nose hice mas que ir cayendo de escollo en escollo si se entra á navegar en el difícil piélago de la historia sin la necesaria luz filológica.

Ya digimos que por lo resultivo de las lápidas debe adoptarse el nombre Salmantina, y que en orden á su corografía por lo rrms cabe suponerla situado en el confín de los vettones, lindante con el país do los vacceos. Por lo que hace á su origen es preciso entrar en las vastas congeturas por medio de las que al través de los tiempos mythicos y al favor de la razón filosófica de las fábulas cube elevar á lo mas remolo el de todas las población de la España primitiva entre las que debe contarse Salamanca; ó pasarlo en silencio res4petando el misterio de las edades como lo han hecho los mas graves escritores que han hablado de esta ciudad: quien gusté тая bien de lo primero pur-de ver las reseñas históricas que dejamos hechas de los Pirineos, y de otros terr. que nos han ofrecido ocasión para ocuparnos de los orígenes hispánicos, y las de Madrid, Lérida y otras pob). meditcrrá»

neas, cuya antigüedad tiene derecho á atribuirse también Salamanca. Si faltan pruebas que acrediten haber sido poblada por la alcurnia primitiva del pais, habiendo tenido este sus aborígenes ú aulhotonas como los que dieron á la Italia y la Grecia los investigadores de sus antigüedades; ó por la que á él condujera el Hércules primitivo histórico, guiado por el Hércules físico prototipo de todos los Hércules, según se apoya en las letras sagradas y profanas , en las tradiciones dé todos los pueblos y aun en la misma naturaleza, menos las hay para contradecirlo; pues por la existencia actual se prueba la anterior hasta lo mas remoto mientras no se acredite otra cosa (V. lo? citados art.). Ya hemos indicado que en nuestro concepto hasta que Aníbal condujo sobre esta ciudad las armas de Cartago, era desconocida á los estranjeros, v por lo mas habría sufrido los asaltos de las tribus nómades, que desprendiéndose de las regiones del N., tramontaron los Pirineos y se derramaron por la Península, sin que obste á olio encontrarla fuera de los terr. á que dichas irrupciones vinieron á denominar célticos y celtiberos. Si fuera cierto que Amilcar В irca hubiese hecho la guerra á los vellones, como se lee en Gornolio Ne

Rote y en Tito Livio, no hubiera sido probablemente Anial el primero que llevo sus ejércitos sobre Salamanca; pero la razón histórica obliga á corregir en ambos historiadores vellones por vellones, como puede verse en la reseña histórica de Belchite y en el art. Veílonia. Aníbal en la segunda campaña que, habiendo obtenido el mando del ejército cartaginés de la Península por muerte de Asdrubal, hizo para amaestrarse y amaestrarlo en la guerra, antes de emprender su grande» espedicion á Italin, penetró por el centro de España hasta el pais de lo.s vacceos, y tomó por fuerza lase, de Salamanca y Toro: Salamanca fue ocupada por invasión repentina ó como por .sorpresa, según la espresion do Polybio y Livio. Plutarco, sin embargo, en su tratado De virtutious mulierum refiere, que «estando Aníbal combatiendo á Salmáutica, ciudad grande é insigne, antes de mover sus armas contra los romanos, los ciudadanos al pronto sobrecogidos del temor prometieron estar bajo la dominación de Aníbal, y que lo darían 300 talentos de plata y 300 ciudadanos en rehenes. Aníbal, satisfecho con^ estas promesas, levantó el asedio; pero no habiendo cumplido los de Salmáutica, volvió sobre ellos y les puso oí) igual aprieto. Los sitiados pactaron con el sitiador que á los hombres libres ó ingenuos se les permitiera salir de la ciudad con la ropa puesta y con sus mujeres; los esclavos y todo lo demás quedaría para botin de sus soldado?. Las mujeres seguras de que á la salida no serian reconocidas, cada cual sacó consigo una espada. Entregada la ciudad al saqueo, cuando los soldados estaban mas cebados en pillar, volvieron lodos los hombres y sus mujeres, y ayudando estas á la acción, se . metieron en la ciudad. atacaron á los cartagineses y salvaron á ledos los que se habían quedado. Aníbal al ver un ejemplar de tanto v.ilor devolvió la ciudad á sus habitantes, y los trató con la mayor consider.icion.» (Cortés Dice, de la Esp. ant.). Ahora cabría preguntar ante todo ¿de dónde tomó esta relación Plutarco? ¿Cuál es la autenticidad del documento que la produjera ? ¿ Lo es el hallazgo de una tabla escrita por el mismo Auibal sobre los sucesos de aquella campaña? ¿Debería retraernos de hacer e¿las preguntas el sentimiento d« españoles? Pero antes es el culto de verdad debido á l.i historia. Plutarco, según ya hemos vi.sto, escribía Di’ virtutibus mulierum; en todos tiempos han encarecido los historiadores á sus héroes ; antes de Plutarco, lo mismo que después, se han engalanado los hechos históricos de las poblaciones; gran número de las españolas honran á sus mujeres contando entre sus recuerdos el de haberlas libertado estas de los moros, ora asomando á sus almenas vestidas de guerreros, lo que apenas cabe decir con la debida autenticidad de Orihuela, ora engañándolos con otros ardides como Jimena Blazquez on Avila, ora degollando á sus walis como cuenta de su heroína Alquezar, ora batallando denodadamente como en otros muchos pueblo*. Ademas, generalmente se ha mal entendido el testo de Plutarco, y ni el mismo profundo y erudito académico señor Cortés ha ido muy acertado en la relación espuesta.

Hay también quien supone que los salmaticenses в consiguieron de Aaibal salir do la e. coa los vestidos puestos so

lamente ; que las mujeres sacaron debajo de los suyos las armas de los maridos, y habiéndoselas entregado, volvieron estos á la ciudad é h icieron gran earn iceria en los cartagineses, que estaban cebados en recoger los despojos; y que hecho esto se huyeron á los món les, donde no pudiendo subsistir por falla de víveres, pidieron perdón al general que les permitió restituirse a sus casas con tal que fuesen mas ñeles á sustratos, y a*i lo cumplieron.» (Cean y otros). Pero es mas notable la inteligencia que le da el Dirionario de Barcelona ya citado; pues, sin hablar déla rendición y salida de los salmanticense*, dice: «en sudefensa se mostraron heroínas las mujeres. Admirado Aníbal de su valor, no solólas perdonó, sino que las concedió la ciudad y riquezas, y desde entonces quedó Salamanca unida á los cartagineses.» Con menos acierto aun, dice por nota al art. Sagunto. «Algunos autores atribuyen á tas salmantinas esta heroica acción ; pero sin negar que puede haberse repetido este lance, hallamos que Plutarco en el libro do las virtudes de las mugeres cap. X, (mejor hubiera d;cho, alf.sponer el rasgo de los salmanticenses, que sontas décimas de que habla), la refiere á lasmujeresde Sagunto • La acción, según el autor de aquel articulo, fue de este modo: «En una ocasión salieron(lossaguntinos) acompañados de sus mujeres y desarmados: loscartagineses creyeron iban á rendírseles, pero cuando estuvieron cerca, lassagunlioas, que llevábanlas armas escondidas bajo sus vestidos, las entregaron á sus maridos,los cuales, armados y auxiliadosdel valor de las mujeres, pusieron en huida á los cartagineses, causándoles una pérdida horrorosa » Esto, dicho asi puramente de Sagunto,puede ser considerado comounade tantas fábulas con que se engalanara la historia de la catástrofe de aquella ciudad (v. Murviedro); pero identificada con la relación atribuida á Salamanca, es un aosurdo. ¿Quién no echará de ver que los ilustrados redactores de este Diccionario, se refieren á un mismo pasage de Plutarco, no para atribuir un mismo hecho ¿ dos ciudades distintas, cuya ligereza salvan, diciendo, aue pudo haberse repelido; sino para consignar en su obra os acontecimientos mas distintos entre si que distintas eran Salamanca y Sagunto, á cuyas ciudades los aplican? La espresion de Plutarco es como sigue-. «De Salmantica =• Cuando Aníbal, hijo de Barca, combatía á Salmanlica, ciudad grande de España, antes que hubiese llevado la guerra a los romanos, temiendo porsí 1оч Salmanticenses, prometieron sometérsele y darle 300 talentos de plata y 300 ciudadanos en rehenes. Mas luego que Aníbal hubo levantado el sitio, mudaron de resolución y se desentendieron de sus promesas Asi volvió el cartaginés sobre ellos y prometió á los soldados el saqueo de la ciudad. Los ciudadanos terrorizados con esto se le rindieron, según varias ediciones griegas, a partido deque ве permitiría salirá los hombres libres con su ropa solamente; según otras ediciones latinas esta fue luna gracia debida ala generosidad de loscartagineses llamados barbaros por Plutarco que escribía para Roma que calificaba de talas a cuantos no eran romanos. Según estas ediciones, Aníbal, habiéndosele rendido los salmanticenses á discreción, permitió á los de condición libre salir con an vestido cada uno, abandonando las armas, sus bienes, su plata, sus esclavos y su ciudad Las mujeres, seguras de que sus esposos serian al salir registrados por los enemigos y que ellas no serian tocadas, tomaron espadas y las ocultaron bajo sus vestidos, logrando sacarlas consigo. Fuera v alodos, Aníbal confió su custodia á una fuerza Massœsyliense (pueblo de la Numidia; algunas ediciones latinas ofrecen con adulteración Massilienseí en un barrio ó burgo estramuros,y entretanto el resto del ejercito se precipitó en confusión dentro de la ciudad, que fue toda saqueada sin orden’ alguno. Los Masscesylienses, impacientándose por ver que con guardar á los prisioneros iban á quedar sin participación en el botin, pararon en descuidarlos y pedir su pnrte. Entonces las mujeres exhortadas por sus maridos y con grandes clamores les dieron las evpadas. Aun las buho que se arrojaron ollas mismas sobre sus guardas: una quitó á I’, ¡non el intérprete la pica de que estaba armado y con la misma le dio en la coraza con que estaba defendido. Los maridos matando á unos y poniendo eu fuga á otros,se salvaron en multitud con sus mujeres. Sabido esto por Anibal corrió en su seguimiento y mató á los que pudo alcanzar en la fuga. Los restantes qui pudieron abrigarse en las montañas inmediatas obligados por la necesidad le eoviaron mensages pidiéndole perdón, y Aníbal se les concedió generosamente permitiéndoles volver á habitar sus casas.» Esla es nuestra versión de Plutarco y tun distinto lo resultivo do ella de cuanto se ha leido por los respetables escritores que dejamos citados á este propósito. La versión latina publicada al trente del testo griego por Ambrosio Fermin Didot, en Paris, 1841, puede trascribirse ademas en nuestro apoyo ••

«saljianticjÍ.—Cum Annibal Darcœ filius, anlequam bellum Romanis in/irret, in Híspanla Salman! icam urbe« magnain oput/naret, metuentea sibi oppidani, promisserunt imperóla se facturas dalurosque Annlbah Irecenta argcnli tálenla, el ¡récenlos ábsides. VI Annibal ab obsidiitne destitit, mulata Salmantiei sententia promtssis non steterunt. ¡laque reversus est, urbemque diripiettdam militibus proposait. IbUumprorsusperlerritibarbareparu stint, ut Leeret liberis corporibus disceder¿ tunicatis, relictaurhe, armis, opibus, et mancipiis. At inaltérés ratee in viras inquisitum sinnulatim, se esploralum nun iri,gladiissumptis occultatisque oíros exeunles comitatœ sitnt. Eijressis ómnibus Annibal custodia; cous« MascESi/lios aitdidit, inquesuburbio eos his stiiiatos conlinuit: reliquit promiscúe urbem diripuernnf. Masœsylii autem maynam agí prcedam cementes, continere sa amplias, nui captivorum custodia; inlenli esse non poluerunt : sed indigne suam ferenles sortcm, ipsi ijuoque abieerunt ut prœdœ parten pétèrent. Inter multeres ciros suos exhorlatœ sunt clamare eisque gladios Iradiderwt : ulquc ade.o nonnullœ ipsit custodes sunt adortie: inler quas una Banoni ínterpreti hastameripuit, eaqueipsam, quamcis thoracelndutum, feriit: vin, alus /ií</-ilis, aliis dciudadcisis, frecuentes una cum mulieribus ejfugerunt. Annibal nuntio rei accepta inseculus, quos in ¡ица arripere potuit, necabit : relilui, montes curn attiglssenl, cisde evítala, post modo supliclbus misis dcprecatoribus, gratia impiinitateque impétrala, in urbem ab со sunt reducti.»

En nuestro espresado art ¡culo Murvicdro puede verse cuan agcnaera de estos tratados la naturaleza de la guerra saguntina ; cuan distinta hubiera sido la base do uua capitulación en ella y cuan numerosas sus condiciones. Tenia dos razones aquella guerra, y ambas requerían la destrucción de Sagunto. Era primero una cuestión local, y cu este concepto debía capitular mas bien con los Turbitanos que con Aníbal, Era después un protesto político para este gran caudillo; y quien debia capitular con él por este e.slrcmo era nada menos que la soberbia Roma. Si existe variante en el texto de Plutarco, tan terminantemente la resuelve á Favor de Salamanca la razón científica, que ya en otro lugar hemos dicho ser el último juez de los vanantes; mas Plutarco está terminante igualmente; y sin disputar la ciudad á que corresponde, solo puede du.larsè la autenticidad de la noticia. Lo quo consta en efecto es, que Aníbal ocupó á Salamanca repenlina invasinne, y continuó á atacar á Toro (Arbucale.}; que entre tanto los salmanticenses huidos de su с. у unidos con los demás cuéceos (pues por tales obliga á considerarlos en aquella época Pulybio), los Carpclanos, con quienes confinaban aquellos por cl S., y los oleadas que lindaban con los carpelanos por el E., formaron un grande ejército, y le alacarón en su regreso á orillas del ‘fajo. Livio hace subir ú 100,000 combatientes este ejército que fuo vencido, según e! mismo historiador, por no haber sabido elegir el campo de batalla.

Aníbal, ocupado después en la guerra aaguntipa , no volvió á asomar por estas regiones. Tan lejos está-de lo probable aquello de que Salamanca quedara desde enlonces unida á los cartagineses. Aníbal no conservó esta conquista ni las demás que hizo en el interior de la Peninsula sino los diasque las ocuparon sus armas. La guerruque pronto sostuvieron e^tas regiones mediterráneas contra los romanos hasta cubrir de oprobio á la misma Roma una sola do sus ciudades (Y. Numancia , acredita que no se doblegaba asi el üenio de independencia indígena a la tiranía cstranjera. Salamanca en todas aquellas sangrientas guerras hubo de correr la suerte común al pni-,; pero no suena por siglos en la historia. Sabemos que existía no solo porque no consta de su mortuorio, consignado en una de las obras modernas diadas, sino porque Ya mencionó Ptolomeo, situándo

la , como hemos dicho, en los vellones que formaban la parte oriental de la Lusitania desde que Augusto creó esta provincia entre las 1res que hizo de España, siguiendo la división ensayada por los pompeyanos; y fueron adjudicados al convento jurídico ó cnancillería que se estableció en Mérida de los tres en que se dividió la Lusitania. Por el Itinerario Romano, atribuido comunmente á Anlouino Augusto , sabemos que era la novena mansion del camino que conducía desde Mérida á Zaragoza por la Lusitania. Aun se conservan restos admirables de la via romana llamada Argéntea por la capa de cascajo menudo y blanquecino de quo estaba cubierta. El portentoso puente de Salamanca , que pasa por el mas antiguo de los monumentos de su naturaleza en España , era parle de esta célebre calzada atribuida con grave error por algunos al codicioso Grasso. En tiempo de Trajanp amenazaba ruina ya este puente, y debió su reedificación á aquel insigne español que tanto enriqueció y hermoseó á su patria con obras colosales. Los numerosos monumentos que Salamanca conserva aun do aquella época prueban también no solo que existió sino hasla haber existido con opulencia. No obstante, desconocemos los documentos porque se ha asegurado que era colonia romana; pues ni la mencionó como tal ninguno de los geógrafos mayores, y á serlo no hubiera dejado de contarla Plinio, al enumerar las colonias lusitanas, y no la nombró de modo ni en lugar alguno : resulla de fas lápidjs. Tampoco desconocemos las medallas que se citan como acuñadas en Salamanca , y asimismo porque se la incluye por algunos entre las’ que obtuvieron de los romanos el derecho do batir moneda. El Ravenate la contó entro las ciudad españolas de su tiempo y con ello probó también su existencia en el siglo Vil. En esla época, como antes habían concurrido las lápidas á recordar su opulencia bajo la dominación romana, aquí aparecen los fastos eclesiásticos en prueba de la que disfrutara en liempo de los godos. Solo с de consideración obtuvieron y conservaron la dignidad episcopal; y entre los 7ö ob. que asistieron al concilio 13.» du Toledo, convocado por Ervíco en el 4.° año de su reinado (OSV, aparece llolcmundo de Salamanca , Holemundus Sainidlicensis, siendo de lujuri.sd de Emérita (Mérida;. Ademas de las memorias de los pastores que ocuparon esta sede, cuyo origen se alríbuyc a San Segundo , puede verse en la ilación de los obisp. atribuida á AVainba, y tal vez bajo el nombre Lampa en la división de obísp. que presenta el moro IViris como obra do Constantino. Conocida es la importancia de que gozaban los ob. y sus ciudad eu tiempo de la decadencia de la monarquía goda-, los «¡o ob. citados, por sí ó por medio de apoderados, 5 abades y 26 palaciegos, disponían de la nación: el gobierno godo paraba en oligárquico para ser pronto abandonado de los mdigtnas y arrollado por el islamismo. Cuando sucedió esto, no consta qué suerte cupo ú Salamanca ni á su prelado ; y por la misma razón es probable que, reconociendo la imposibilidad de resistir á los conquistadores de la poderosa Emérita (los de Muza), ó según otros (aunque con menos verosimilitud) á los do Toledo (los de Tarek;, se entregó á partido, recibiendo las benignas condiciones que facilitaban aquella ilustrada conquista ; y al abrigo de ellas Salamanca no baria mas que recibir una guarnición y pagar ciertos tributos; conservando su religión, sus leyes y su prelado. Tales ventajas se otorgaban á los pueblos que no eran tomados por fuerza de armas. Es verdad que estas capitulaciones debían ser mas propias de aquellas ciudad donde preponderábala alcurnia indígena, mal halladi con el esclusívísmo godo, por lo que Ciirecian de objeto para empeñarse en una defensa obstinada ; y que esta defensa parece mas natural para Salamanca, donde hemos visto un oh. contado en el corto nú.ncro do personas en que vinieron á reconcentrarse la representación y el gobierno de la monarquía; pero también pudo por esto mismo estar mas descontenta de sus abusos la parte hispano-romana sufriéndolos mas de cerca ; abrir sus puertas á los nuevos invasores en vez de sacrificarse en defensa de un gobierno del que se les escluia, y permitir que su ob. fuese á peregrinar como otros muchos á Asturias. Si hubiera resistido Salamanca seguidamente á la entrega de Monda no hubieran dejado de encarecerla los historiadores de aquel tiempo, y nada dicen de ella; acreditando en cierto modo este silencio, que la suerte de Salamanca no mereció especial mención entonces.

Como hasta aliora no ha fallado ó nuestra vista Salamanca y encontramos en una de lae obras modernas citadas, que después de conquistada por Aníbal «con el tiempo Quedó arruinada, y en «748 la conquistó álos moros el rcyD. Alonso el Católico» es preciso confesar que desconocernos los documentos con que puedan acreditarse estas ruinas , reedificación v aun esta conquista tan punlunli¿ada. Por lo mas cabe decir que fue conquistada por Alfonso el Católico, sin determinar fecha, y solo en razón de hallarse en el pais de los mayores combates de este monarca; tanto quo Alfonso, no logrando afianzarlo en su dominio, echó el resto pur dejarlo desierto. En aquella desastrosa temporada para estos países tan batallados, tendría lugar la ruina de Salamanca que tanto se anticipara. Mas siendo asi no hubo de tardar en ser restaurada, figurando después bajo el poder de jos musulmanes. El emir do Córdoba Molíamed, habiendo invadido los estados cristianos hasta Santiago, despidió la caballería de Mérida por Salamanca, al regresar por Talavera (de 863 á 861). Esto no obstante, algunos , adelantando equivocadamente al año 857 la formación de los estados musulmanes, que Fe desentendieron de la autoridad de Córdoba hacia los anos do 1008, suponen que un moro llamado Mozaro se hizo independiente on Salamanca (otros, no nías acertados tampoco, en Talamanca). Ademas en el cuento de Bernardo del Carpió so lee que por los años de 871 el rey D. Alonso el Magno tuvo una junta de grandes en Salanianea para dar cima á los disgustos que mediaban con este personage. Alfonso el Magno conquisto á Salamanca en 868; pero al punto se agolparon los musulmanes á estas fronteras y consiguieron rescatarla. En 038 fue Salamanca el punto de reuniqíi’designado para las fuerzas mahometanas que debían invadir el lerr. cristiano, y en ella los encontró el Califa Abd-el-Hahman con su guardia y la caballería selecta andaluza en primeros de diciembre lio dicho año. En la primavera del siguiente 939 se puso en campaña con una hueste de irlas de 100,000 hombres. ¿Estaría Salamanca destruida y.i en aquella época á causa de las guerras y revueltas anteriores, y deberán entenderse bajo su nombre sus ruinas, sirviendo á la comodidad de un campamento, y los aduores que poblaron las orillas del Tbrmi’S? ¿Quedaría arruinada al retirarse el ejército invasor que lo hizo sin la mejor fortuna? ¿Lo seria al luidodel avance de Ramiro? Asi parece mas probable: pero Bada se puede asegurar. Sampiro, en su Chr., número 23, cuenta a Salamanca entre las ciudad que en la otoñada de dicho año 939, se hallaban desiertas por Us guerras y fueron repobladas por este rey con sus soldados. Sampiro’llama á este ejército de Ramiro A’eifa, tal vez por el nombre árabe de la espada Seif, y Mariana, Ferreras y otros lo entienden por un capitán moro contra el que marchaba Ramiro : aun se ha dicho que este moro habia acudido contra el rev de León , llamado por los condes de C’istilla que se le habían revelado (V. Castilla), y que con este refuerzo destruyeron el terr. de Salamanca.

En el otoño do 1007 el Modhafer con su ejercito musulmán tomó á Salamanca y arrasó sus fortificaciones ; continuando su marcha para Galicia y Portugal. En la primavera de tubo (según el Silense-chr, riúm. 80) el rey D. Fernando, moliendo sus armas contra los musulmanes pasó por Salamanca á internarse en Portugal. Ferreras v varios historiadores anticipan este hecho once años ; Mariana, Diego de Saavedra, Prudencio de Sanduval y otros, hasta diez v seis. Aquí ocurre la misma duda que respecto de la esperlicion del Califa Abd-el-Rahman : aunque el monge de Silos nombra á Salamanca ¿la encontraría Fernando abatida y despoblada? ¿Se habría Imitado el Modhafer ¡í volcar sus muralla.«? El arz. D. Rodrigo la cuenta entre las conquistas de Alfonso VI, pero fue en verso, y á pocos versos preside el cenio geográfico é histórico de Hornero y de nuestro Silio itálico. Se^uu la crónica lusitana, Pelayo de Oviedo y Lucas de Tuy, Alfonso pobló á Salamanca. Este rey después de adquirido el gran poder que le dio la conquista de Toledo (V. Toledo) echando lejos de Salamanca los limites de los

dominios cristianos que cada año habian sido regados con sangre, repararía esta ciudad délos menoscabos sufridos en las guerras anteriores, y la engrandecería como hizo con otras muchas población, por lo que so le considera poblador de toda la Castilla y la L’slrcmadura , habiéndose podido decir de aquí que pobló á Salamanca. Algunos afirman que este rey encargó la reedificación y población de Salamanca a su yerno f). Ramón dcBurgaña, con quien casó á su legitima hija Doña Urraca en 1092 ó 101)3 Cierto autor moderno, siguiendo á Hui Méndez, que escribió sin acierto alguno sobre la historia de Salamanca, y aun dando por averiguado lo queaquel no se atrevió ú calificar mas que de presunción propia, due constar por documentos este hecho y que concurrieron á un tiempo á esta repoblación el referid’o D. Ramón y el conde D. Vela, á quien otros la atribuyen, fijándola en 1109; loque por infundado que sea ha d;ido motivo á otros para creer que el dolor de la cristiandad causado por la muerte de Alfonso VI, y encarecido por los historiadores, no paró en la emigración du muchos de los pueblos mas espuestos á los embates musulmanes , sino que esta misma y SÍd mas motivo que la muerte de aquel rey despobló á Salamanca. Restaurada definitivamente esta ciudad volvió á fijar eu ella su residencia la antigua dignidad episcopal que por tanto tiempo había peregrinado según la suerte de las armas. Al ser erigida la metropolitana de Santiago, se le asignó por suf.agáneala de Salamanca (I123). El arcediano de Ronda dice que lus ob. de Zamora, Avila y Salamanca , en tiempo del arz. D. Hcrnardo (V. Sahasun v Toledo) eran sufragáneas de Toledo, hasta que las adjudicaron á Santiago: Mariana tomó ya cu cuenta esta opinión y dijo: «no se que verdad tenga esto.» El rey D Fernando II de León al reedificar á Ledesmaquitó paite de sus tierras á Salamanca para dar term, á aquella población, lo que produjo luego grandes trastornos; pues disgustados los salmanticenses, cuando vieron al rey embaíazado con la guerra de Portugal, se levantarou contra él. Un llamado Niino Ravia, principal movedor de este alboroto fue elegido capitán: el ludcnse dice que lo titularon rey. Los de Avila les enviaron auxilios; pero el rey D. Fernando acudió pronto; la fuerzas sublevadas le salieron al encuentro; se dio la batalla junto á Yaldnnvsa; los sublevados fueron vencidos y preso y ajusticiado el capitán; \ los demás y la ciudad volvieron a la obediencia. El rey salió dé Salamanca para Zamora (H79) En U98, el rey de Castilla, en guerra con el de León, taló las cercanías de Salamanca. El año 1Î39 (otros dicen el 40) fue muy memorable para esta ciudad por la traslación que el rey D. Fernando III dispuso á ella de la universidad que el rey D. Alonso su abuelo había fundado en Paloncia ano 1208 ().

Antes \ a elrey de León su padre habia fundado en Salamanca cierto principio de universidad para que sus vasallos no tuviesen necesidad de ir á estudiar á Castilla : D. Fernando, sobre susdeseos de aprovechar las grandes ventajas que ofrecía Salamanca para este objeto se propuso ganar las voluntades de los leoneses En el párrafo de instrucción pública puede verse lo concerniente á esta famosa universidad que llegó á hacer á Salamanca una de las ciudad mas célebres y opulentas. En 1283 llegó á encontrarse tan gravemente enfermo en Salamanca elinfanto D. Sancho q’ue casi lo desahuciaron los médicos. Do aquí pasóá Avila, donde convaleciente aun sucedió en la corona por muerte de su padre ;V. Avila). La crónica del rey D. Sancho el Fuerte refiere qile en 1287,agitadas las cosas del reino por la ambición dol conde de Haro, el infante D Juan mandó que desde Ledesma.fuese corrida Salamanca, y que el rey recibió cartas de esta ciudad, avisándole que dicho infante habia mandadla Dií.uo López de Campos lo verificase, haciendo lo mismo que desde Castel-Uodrigo con Cindad-Hodrigo. Salamanca conlinuahJ engrandeciéndose por el impulso de vida y prosperidad que la habia dado el establecimiento de su universidad tan privilegiada y rica, y por la constante munificencia de los rfyes y de los particulares amantes da las ciencias. (V. lo que dejamos dicho sobre los colegios en el 1. citado de este articulo). En 1430 se celebraron Corles en Salamanca, queconcedieron cuantiosos recursos para la guerra contra moros En las graves alteraciones que ocurian en Castilla por el año «IHO, el rey logrando evadirse de los enemigos de D. Alvaro de Luna en Medina del Campo, y á prelestode ir á caza, se huyó á Salamanca (principios de dicho año. Según la crónica de D. Sancho no se refugió en esta ciudad). Los infantes de Aragón y muchos grandes le .siguieron con 600 caba

(‘) (V. el art. de falencia, donde por uno de tantos crrores inevitables en la impresión de estas obras, y que continuamente esumoi rectificando en loa escritores que nos han precedido, restituyendo 1 sus testos la posible pureza, se lia escrito 1Ï6Ï руг IS 12 , la ff’1» de l« «probation pontificia de etu universidad).

llos, resueltos á apoderarse de su persona, y él, no creyéndose bastante seguro en Salamanca, salió para Bonilla. Los conjurados se apoderaron luego de Salamanca entre oirás muchas población; y con todas volvió á la obediencia, habiéndose celebrado las Cortes He Valladolid que empezaron por abril del mismo uño 1440. En los no mentiros disturbios que se movieron en el reinado siguiente D. Enrique IV, por acuerdo tomado en la junta de»Madrid, auo lífiS, pasó con su corte y ejército disponible á Salamanca, aplazando para el mismo panto las demás compañías de armas apellidadas para reducir á los conjurados contra su autoridad, si no lo conseguía por negociaciones de paz. Sulió luego de Salamanca para sitiar»á Arévalo (V.}.

De un modo mas uotab’e suena esta ciudad en el principio tlel reinado de los Reyes Católicos. El partido que se les opuso al pronto, escudándose con el nombre de la princesa Doña Juana, tenia mucho poder en Salamanca , y consiguió mantenerla algún tiempo fuera de la obediencia de estos reyes. D. Fernando pasó ;i ella y la dejó asegurada, habiendo sido saqueadas las casas de los ciudadanos pertenecientes i la parcialidad contraria, que cr;<n en gran número (año I’»7o). En Salamanca, de regreso de Santiago, deteniéndose algunos días los reyes, acordaron el establecimiento de la audiencia de (ïalicia , á principios del año 1Ш. En Ш7 fue Salamanca donde tuvo lugar la muerte del principe Don Juan, tan desgraciada v sensible para toda España. A los 3 dias de haber llegado á esta ciudad con la princesa su esposa, le acometió una fiebre que le acabó en -13 días. El rev llegó de Valencia, donde recibió ‘a noticia de la enfermedad (V. Valencia’, y apenas pudo conocerlo ya el principe : falleció el 4 de octubre , y su cuerpo fue conducido á Avila para sepultarlo en el momist de Sto. Tomás. En Salamanca á donde llegó en 20 de octubre de 1SO»>, el rey Católico mandó pregonar las paces que tenia asentadas con Francia, y que comunmente no fueron muy bien recibidas en Costilla. En 2i de noviembre se asentó en esta misma ciudad concordia entro el rey archiduque (quien envió poderes á sus embajadores!, la reina su esposa y el rey D. Fernando, determinándose cómo habian de entenderse en el régimen y gobierno de los reinos, cuya capitulación fue preeonadá en Salamanca el 6 de enero de 1300, para ser luego desechada por el archiduque. Antes ке festejaron en el mismo año las bodas del rey Católico y Doña Germana. El arz. de Zaragoza con otros caballeros y nobles dueñas salieron de esta ciudad á recibir á la novia en Fucnlerrabia ; el rey y con él las reinas de Ñapóles madre с hija, el duque de Calabria y muchos señores fueron por Valladolid á Dueñas. En Salamanca, á donde llegó por Estremadura , se acabó de concertar el rey Católico con el marqués de Viüena, dándole en recompensa de Villena y de Almansa, sobre lo que valian sus rentas, las población de Tolox y Monda (1S08′. Fernando pasó de Salamanca á Valladolid va Arcos , donde halló á su hija mal acomodada en 4509. En las grandes revueltas que agitaron el principio del reinado de Carlos I con el nombre de Comunidades de Castilla , ocupa Salamanca un lugar muy importante. So levantó con Toledo, Burgos, Avila, ele en 1520, y echó de si á todos los caballeros, esrepttiando solo á Î de ellos. 4 .»Juan Brabo, insigne caudillo de los salmaticenses en aquella desastrosa guerra , que después de vencido y prisionero en Villalar, cuando oyó el pregón que deria en el rollo de la pinza, lugar del suplicio, que él y sus compañeros iban á ser degollados por traidores, respondió aun con altivez mentí»; dando lugar A la memorable advertencia del esforzado Padilla. «Señor Juan Brabo, ayer fue dia de pelear como caballeros, y hoy es dia de morir como cristianos.» (V Vh.i.alar) 2.° D. Pedro Pimentel, primo del conde de Benavente, por cuya mediación no fue también decapitado entonces , para ser victima lamentable de una orden del emperador al año siguiente (V. Simancas). Los padecimientos de Salamanca en aquellos tiempos fueron muy grandes ; fueron los consiguientes á la dominación, flamenca ; i la lucha en que se declararon el

poder aristocrático y el monárquico: ala guerra civil que nrotlujcron estas causas, y al triunfo de la monarquía sobro la grandeza y los pueblos. Sin embargo no dejó de disfrutar Salamanca su antiquísimo voto en Cortes y en la instrucción que dio á Juan Alvarez Maldcnado y á Pedro Serdones de Villaquiran sus regidores y procuradores, que debían representarla en las de Toledo de 1523; usó igualmente los

dictados de muy noble y muí/ leal ciudad. que contaba entre sus numerosísimas reales mercedes. Esta instrucción, que existe original en el archivo del Sr. duque de Frías, puede verse copiada en la preciosa colección do documentos inéditos para la historia de España, debida á la laboriosidad é ilustrada elección de los eruditos académicos de la historia D. Martin Fernandez Navarrete, cuya lamentable pérdida sufrió la literatura á poco de hiiberse empezado esta interesantísima publicación, y á cuya memoria no podemos negar un tributo de respeto; y nuestros particulares amigos D. Miguel Salva y D. Pedro Sainz de Baranda.

En 13 de noviembre de I5V3 se hizo un magnifico recibimiento en Salamanca á la princesa de Portugal Doñn María, habiendo salido Л acompañarla de incógnito el principe Don Felipe, á quien venia de-ainada. Entre el grande aparato de este recibimiento eran notables para nuestro propósito ciertos versos que sostenían las efigies de las diosas Palas y Juno elevadas sobre las manos de un Hércules ce locado en’medio del puente: dábase en estos versos á Hércules por fundador déla ciudad, y se atribuía el puente á Trujano-, el autor de cierta relación de aquel recibimiento se jactó de poder mostrar , si no esceilirsc los fínei de la historia, que la fundación supuesta al puente no era exacta. Se celebraron las bodas , hubo toros ren los que á poco se desgració el duque de Alba , que se halló con su caballo en las astns de uno y fue derribado en tierra), hubo cañas, ingeniosos fuegos artificiales y toda clase de juegos y regocijos; después de lo que los príncipes y su magnifico acompañamiento salieron рагн las Villorías y Medina. En 1bav2 falleció en Salamanca el comendador griego Hernando Pinciano.

En 15IÍ5 el concilio provincial de Salamanca fue uno de los tres principales que se tuvieron entonces en España, conforme á lo mandado en el de Trentp. El año 1626 fue muy funesto para Sa’amanca ; pues se dice que saliendo de madre el r. Tonnes derribó 500 casas y 12 iglesia Llegada la desastrosa guTia de sucesión (calificada de conveniencia por el varón de Jomini ) seguida á la muerte de Carlos II, el ejército aliado, en número do 30,000 hombres, mandado por Galloway y Fagel, y eu gefe por el marqués de las Minas, ocupó á Salamanca cu 1706; mas no permaneció en ella, avanzando sobre Madrid. Los salmanticenses ó salamanquinos , como vulgarmente se han venido á apellidar, luego que se vieron libres, proclamaron á Felipe Aun se formaron algunas partidas en la ciudad que, ocupando los pasos de Portugal, interceptaban las comunicaciones y se apoderaron de una gran suma de dinero que el rey D. Pedro enviaba al ejército. Ninguna ocurrencia de que debamos hacer mención en tan sucinta reseña, como es la de nuestro propósito, tuvo lugar en Salamanca basta la entrada del ejército francés en España, mandado en gefe por Junot, dirigiéndose al Portugal en 18 de octubre de 1807. Esle ejército llegó ú Salamanca en 12 de noviembre de dicho ano, y continuó su marcha, habiendo sido muy obsequiado como en todos los pueblos del tránsito, cuyos moradores

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manca, con grande entusiasmo de sus moradores, en primeros de junio del espresado año, sin que desgracia alguna mancillase el brillo de aquel acto patriótico en pueblo tan ilu:lrado. No es posible dar cabida aqui tampoco á los pormenores relativos á Salamanca en la sangrienta y larga guerra que entonces so emprendiera. En 13 de noviembre riel mismo año llegó á esta ciudad el general inglés Sir Juan Moore con parle del ejército que le era destinado. Las dificultades que retardaban la reconcentración de todas sus fuerzas en situación que le presentaban como crítica l.is noticias de las derrotas sufridas pnr los españoles, falló poco para que lo hiciesen retirarse á Portugal ; mas permaneció con su cuartel general en Salamanca, y levantó el campo en 43 de diciembre, marchando con eus tropas y las del general Hupe camino de Valladolid. Después fue ocupada Salamanca por el mariscal francés Soult, quien se movió con su ejército, según el plan formado en Madrid, cuyo resudado no correspondió por haberse anticipado la célebre jornada de Talavera (V.). El mariscal Ney se situó luego en»Salamanca por disposition de José Bonaparte, habiendo conseguido vencer la bizarra resistencia que opuso á su marcha el esforzado Sir Roberto Wilson, con el escaso ejército du 4,000 portugueses y españoles, eu cl puerto de Baños, douJe se encontraron casualmente estas fuerzas

(agosto de 1800). El general francés Marchand dio en Salamanca una proclama amenazadora, contra el distinguido patriota D. Julián Sánchez, que infundía el mayor desasosiego en los franceses; ademas cogió en rehenes como á patrocinadores de este, á unos cuantos ganaderos ricos de la provincia (el mismo año). Marchando después de la batalla de Tamames (V.) se retiró á Salamanca, donde se detuvo 5 días esperando refuerzos de Kellermann, que no llegaron, y fue obligado á evacuar la ciudad por el duque del Parque en 21 de octubre (1809). Este duque y el general D. Francisco ballesteros que se le había unido con su división, entraron en Salamanca al dia siguiente Î5, entre las ma-; vivas demostraciones de alegría. En 1.° de noviembre se le unió también cu esta misma ciudad la división castellana, al mando del marqués de Castro-Fuerle : el duque contó entonces con unos iii,000 hombres en Salamanca, do donde salió descoso de coadyuvar á la cspedicion del general Arcizaga, cuya espedicion se estrelló en Ocaña (Y.). Salamanca volvió á ser ocupada por los franceses después que el del Parque cejó el 26 de noviembre en el C:irpio, fue sobrecogido en Alba de Tormos el 28, y su ejercito formando tres cuerpos paró dividido asi en Ciudad-Kodrigo, Tamames y Miranda del Castañar, mientras que el general Kdlermann dejaba ocupada la linea del Tormos. Dividiéndose los générales franceses, Dorscune y Marmont, después de haber soconido á Ciudad-Rodngo (V.), para lo que se habían combinado, el primero se’retiió hacia Salamanca y Valladolid i últimos de setiembre de 1811). En medio de tantas vicisitudes conocido es cuánto padecei ia Salamanca pasando de uno á otro poder, tránsitos que por lo mas ьоп tan funestos. Sus conv y sus tan dignamente celebrados colegios, cuyos magníficos edificios embellecían la р»Ы., fueron destruidos por los franceses: de 2o que eran estos, hubo 22 mas ó menos arruinados; entre ellos los de Cuenca y Oviedj, fundación de los ilustres prelados Yillaescusa y Muros; y el del Rey, precioso monumento de tiempo de Felipe II. que recordaba el distinguido genio de Juan Gómez de Mora, autor de su plan. (VER MÁS EN ORIGINAL)

SALADO DE TARIFA

pequeño r. en la provincia de Cádiz, célebre por la sangrienta batalla y derrota de Abul-Tacen en 1340. Nace en el término de la ciudad que le da el nombre, pasa por bajo de dos puentes v termina en el mar 1/2 leg. al 0. de la población reuniéndose en la misma embocadura al r. ílaxtral.

Es muy célebre este r. en la historia por la memorable batalla que de él tomó nombre, ganada a sus orillas por los cristianos á los musulmanes, sitiadores de Tarifa, ев JO de .octubre de 1340.

RUEDA JALÓN

v. con ayuut. de la provincia, audiencia terr. y aióciudad de Zaragoza (b leg.), с», g. de Aragon, partido judicial de la Alraunia ;4j Sit. en la ribera der. del г. Jalun, go/a de buena ventilación y su Clima es saludable. Tiene sobre 90 Casas de media fáb.; escuela de niños bien concurrida; igt parr. ^Sta. Ana;, de primer ascenso, servida por un cura de provisión real ó del ordinalio según el mes de la vacante; un oratorio en las Masías del Solillo, y un cementerio capaz y ventilado. Coulina el ТЕНИ- por N. con el de Plasencia de Jalón; E. Urrea ; S. Lumpiaque , y O. oirá vez el de Plasencia. El Terreno es bástanle llano y de buena calidad, parlo del cual se fertiliza con las aguas del r. Jalón que corre hacia el N. en busca del Ebro. Los Caminos son transa versales y su oslado nada lisongero. El Correo se recibe tres veces á la semana. Prod.: granos, aceite, vino, legumbres frutas y algunas verduras; mantiene ganado lanar y bay caza de conejos, liebres y perdices. I.nd.: la agrícola y un molino de aceite. Pobl.: 87 veciudad, 414 aim. Cap. Puod.: 1*418,320 reales Imp.: 81,600. СО.чтн.: 17,943. V Historia. Esta v fue ciudad muy impórtenle con el nombre de Rula ó Rota por el tiempo de los reyes musulmanes de Zaragoza, quienes se retiraban á ella cuando los alborotos y guerras civiles les obligaban á dejar su corle, y apoyarse en un punto de mayor defensa. Fue señor de ella GiafarAruad-Sayfoldanlah, hijo de Abd-el-Melek rey de Zaragoza. Se equivocó el respetable Mariana, suponiendo que el mencionado Giafar, á quien llama Zafadola fue «señor de Rola, pueblo asentado en la (joca del r. Guadalquivir»; Giafar ó Ebu Falasch como también dicen otros, aparentó deseos de entregar la ciudad de Rota á los cristianos en 1084, y cousus tratos alrajo á ella, no al mismo Alfonso como prelendia, pe» ro sí muchos gallardos caballeros, entre los que se contaban los infantes ü. Sandio y D. Ramiro Garces, hijos del rey do Navarra, el conde Ñuño Alvarez de Lara, el conde González Salvadorez, apellidado cuatro mauo=, y otros muchos, todos los que fueron alevosamente muertos en el momento de abrirle« las puertas para la simulada entrega. Fue muy sentido este desastre. Abd-el-Melek puso últimamente su corte en ella, y por fin la entregó á D. Alonso el Batallador, poco después que lo hizo de Zaragoza. -•

RUEDA (Cortijo De La)

 cortijo con tierras de secano, en la orilla derecha del Guadalquivir , provincia de Jaén, part, judicial, térm, jurist!, y á 1 leg. al E. de Baeza. ч/

RONDA

с. con ayant, y c»b. del part, jud, do su nombre en la provincia y diociudad de Malaga (,11 leg.), audiencia terr. y ciudad g. de Granada (22).

SituaciÓn Y СЫНА. Se halla à los 33* 4′ N. 1° 27′ de long. ü. del meridiano de Madrid, sobre la planicie de una elevada roca, combatida por el viento N., que es el mas frecuente, y por los del O. y E. ; soplando este úllimo con tanta fuerza, que en varias ocasiones suele arrancar de raíz los arbolee mas corpulento.-;, como el üogal, la encina y el quejigo ó roble : goza de atmósfera alegie y despejada y de un clima sumamente saludable, siendo las enfermedades mas comunes en el invierno los constipados, algunas p.dmooias y otras afecciones de peclio, y en el verano l.is calenturas intermitentes, producidas poi el mucho esce^o encorner frutas en que abunda el pais.

La situación topojrálica de Ronda es quizá eacepcional en todo el reino. El barrio del Mercadillo, que es uno de lus tres en que está dividida la ciudad, se encuentra cortado perpendicularmente por una profunda sima ó tajo, obra admirable de la naturaleza, que empieza á la dist. de 1/4 de leg. de la población en el sitio Narrado ei Perdiguero; sigue creciendo considerablemente tiasta que llega a los balcones del paseo ó alameda, en cuyo punto osteuta la asombrosa altura de 400 varas, formando una cortadura recta, como si fuera obra del arte. Desde aquí continua declinando un poco y con alguna-; sinuosidades, hasta llegar frente al barrio de la ciudad por el estremo de la indicada cortadura, comunicándose ambos barrios por un puente de mucho mérito, sil. eu el mismu punto en que hubo otro en años anteriores: se principió de nuevo y de diferente manera en el de 1^84, sacando sus cimienlos en la profundidad y siguiendo la fáb. enlazada con las rocas hasta tocar á lo mas alio de la referida planicie , bajo la dirección del distinguido arquitecto D José M.irtin Aldehuda, natural de Malaga, quien luso la desgracia de perecer antes de su conclusión estrellándose en los peñascos , con motivo de haberse hundido el torno que le servia paia recorrer lo-$ trabajos; terminándose por úllnno dicho puente end anode < 788. La calle que tiene para su tránsito es ancha , llana, bien empedrada y con ambas aceras embaído -¡idas : desde los balcones salientes que se encuentran al pa-o enlazados con las canterías de lus pretiles, se admira su grandeza sorprendente y so ve deslizarse de arco en arco hasta hundirse en lo profundo. Bajo la calíe principal цие da paso y enlace á uno y otro barrio, se halla un salón de bóveda y cantería perfectamente construido cun dos balcones á 1оч lados hecho á propósito para servir de prisión á los reos condenados á muerte, el cual tiene su entrada por la inmediata calle y primera casa, por medio de una vereda peligrosa q.ie conduce á su interior: á los costados de esta nueva cárcel y sosteniendo la «spresada calle principal, se levantan dos arcos iguales, también de cantería, solidos y bien labrados, que descansan respectivamente en un macizo de unas 35 varas de long , que á la vez se apoya en su conclusión en otros dos arcos de la misma construcción que los anteriores, descansando estos asi mismo sobre macizos mas pequeños, que acaban uniéndose con la roca. Por bajo del citado salon y enmedio de los dos primeroí arcos se encuentra olí o angosto y de doble espacio que los dénias, que justamente descansa en un pequeño macizo, y este en el último arco por debajo del cual pasa la corriente Después de dicho puente y haciendo un ángulo con la espresaua cortadura continúa el Tajo con menos altura, rodeando la ciudad por el O. y conteniendo en su borde una calle: prosigue hLbta llegar á la placeta nombrada del Campillo , en cu\o punto se encontraba una de las puertas de la población: s,e dirige después por el mismo barrio, cercándolo hasta llegar á unirse con las murallas de la ani. fortaleza, dividiendo por la parte del S. la misma muralla á la ciudad, del barrio de San Francisco. El e «tremo de este arrabal se levanta un poco por el E., á causa de renacer en él la peña que sigue creciendo y rodeando la с., у declina algo al llegar á las casas de Salvatierra donde se divide endos ramales, sosteniendo uno de ellos la empinada calle del Puente Viejo, que se une luego al segundo an poco mas arriba del punto en que se encuentra la cortadura unida por el puente du uo solo arco, que fue construido por los romanos y reedificado en tiempo de los árabes . dich) arco descansa por ambos lados sobre lus miemos tajos, teniendo solo 43 varas de material y 40 de profundidad basta la superficie

del r. Debajo de este puente y al pie del peñasco que lo sostiene , existe una cueva formada por la naturaleza en la misma piedra, dentro de la cual nace el cristalino y copioso nacimiento de la Mina. Fuera de la población se encuentra en este mismo lado otro puente pequeño de un solo arco con 13 varas de altura edificado por los árabes, el cual daba paso á los hab. del barrio de San Miguel, del que no se conservan mas vestigios que algunos montones de piedra, y te’ ermita de su nombre. Finalmente, el lado opuesto «del Tajo que sostiene el segundo puente continúa elevándose por el estremo del Mercadillo , formando la gran sima que se estiende hasta llegar al priircro , cujo sitio présenla una vista lúgubre y melancólica , producida» ya р„г aquella inmensa pruúmJidad , bien por la aridez délos peñascos salientes, divididos por estrechas concavidades.

Interior De La PoblaciÓn Y sus Afueras. Compónese esta de 108 callen distribuidas en lo* 1res barrios llamados de la Ciudad , del Mercadillo y de San Prancisco : la parte nueva de la población es llana y sus calles de bastante anchura, conteniendo infinidad de casas labradas al gusto del dia; pero aun se conservan en lo interior callejuelas estrechas y sinuosas , algunas otras empinadas en demasía, y varias casas con arcos v columnaí del tiempo de los árabes. Cuenta i- plazas, de las cuales la primera nombrad» del Socorro , se halla en el barrio del Mercadillo ; está cercad» de casas grandes con buenas luchadas , y tiene en su centro una calle de árboles y asientos, y un pilar redondo, cerrando!» por último una pared de \.i Yara de altura. La segunda situado al final del mismo barrio conligua al gran puenle , consta de 1res lados coa arcos , sonteiiidos pur columnas de piedra, dentro de los cuales se vé un sopoital corrido de 5 varas de ancho.; las fachadas de estas , su altura y balconage están perfectamente hermanados, resultando de ellouna vista bastante agradable. Un el lienzo que mira al poniente se construye en el dia por cuenta de lu corporación municipal y de os fondos de pi opios una casa capitular que corresponda á ias necesidades locales de las oficinas dependientes de la misma, conleniendo ademas en su parte baja la albóndiga y la carnicería : el aspecto de esta obra es elegante y vistoso, aero su altura desconcierta la simetría que antes se conservaba. La tercera plaza llamada de Sta. Maria y »it.. en el centro de la ciudad, es de bastante ostensión, aunque défigura irregular y de incómodo piso : dan á ella el conv. de Sta. Clara , el cuartel de milicias provinciales , una parte de la iglesiade Sta. Mai ia la Mayor, y la fachada principal de las ant. casas consistoriales. Últimamente, la cuarta que se encuentra en el barrio de San Francisco, contiene doble anchura que las anteriores, encerrando en su centro varias calles d« álamos y chupos, entre los que existe un salón nrrecifado cun dos hileras de asientos , y enmedio una pila redonda de cantería perfectamente construida, en la cual hay un sallador que despide el agua á 4 varas de altura. A esta estensa plaza dan las murallas árabes y romanas, conservadas por esta parle con dos torreones,» y ademas un macizo romano , qu- segnn Rivera fue obrado para subirlas aguas 4 la altura de la muralla.

Parroquias. Existen en Bonda cuatro iglesia parr. y una auxiliar, entre las cuales lleva la de Sta. Maria de la Encarnación el título de Mayor, y se compone de beneficiados que forman su cabildo, con la misma categoría v prérogatives que una col. E-ta iglesia fue consagrada con pompa y solemnidad pur los re\ es conquistadores en 13 de mavo cíe 1485, en acción de gracia por la loma de la plaza y arrabales; después de cu\a conquista y á mediados del siglo XVI, se principió á levantar ctro templo que agrandase la ant. iglesia, concluyéndose en el XVII, según manifiesta la inscripción que hay sobre una de. sus pue.tas. La gran mezquita goda muestra en su interior el gusto, la inteligencia artística y la riqueza de de aquel tiempo, puesto que sus arcos, columnas , testeros y comisas son de un hermoso jaspe rosado y matizado. Compónese de ti es espaciosas naves , de las cuales la del centro tiene en su techumbre 4 medias naranjas sostenidas por otros tantos arcos góticos que descansan sobre 4 columnas у Ч medias, de las que se nombran agrupadas, con «olo un pequeño y sencillo basamento , y por capitel una estrecha orla de figuras al relieve-. la« colaterales, que son mas bajas y de distinto techumhre , están sostenidas por arcos y columnas con góticos artesooados , que asi mismo descansan. sobre pequeños arquilos. En el día está unida esta iglesia con la magnilica y suntuosa obra construida modernamente : se co.Típone de 1res anchas y espaciosas naves , cubierta la del centro con una media naranja y un gótico aitesonado , las díale» descansa n sobre ocho arcos redondos de sillería, y los lados do cuatro de, estos sobi e cada una do dos soberbias columnas de los órdenestoscano y corintio, con infinidad de molduras. Las naves colaterales son también de arte.sunado gótico y d« doble arquería , y descansa asimismo en arcos, que se apoyan sobre Ms principales columnas y las medias embutidas eu los costados. A la altura de los capiteles de las grandes columnas y sostenidas por las medias embutidas en los eslremos, se ve una comisa compuesta de medias cañas con algunas grecas, y sobre esta una franja corrida, adornada de guirnaldas y frutas al rulieve enlazadas entre si con gusto y simetría, la cual se une á la segunda co.nisa que mantiene en lodo alrededor un plano de vara y media. Cada una de las dos iglesia de que hemos hecho mención tiene dos puertas para su ingreso, siendo el pavimento de ambas de cuadrados de hermosa piedra jaspe da colores. Estos dos edificios compiten en mérito y firmeza, si bien la parte nueva bace ver su magnificencia por medio de sus altos techos, soberbias columnas y perfecta arquitectura.

La parr. de Sla. Cecilia, comenzada después ue la conquista y concluida según se creo por los aíus de 13V7. »e compone de un cuadrilongo de 31) varas de largo y 2u de ancho , dividido en 3 naves separadas por i sencillas columnas do ladrillo y i medias encada lado, que soin lieiieii po.’ capitel una orla de llores al relieve uuiüa por í almejas eu la misma forma: dichas columnas sostienen los 6 arcos que forman la nave del centro, y sobre e?tos un tramo de pared »in adorno alguno unido á la cornisa, cu la que dcscansuii 3 arcos maestros, en medio de los cuales se mira un arlesuiiuJo gótico, que sostiene i arcos m;is pequeños, lonuaiido respectivamente la techumbre de las naves, con »olu la düeivncia de estar mas elevada la del centro quu las colatera’.es. lil interior y conjunto de este templo, pura cuyo servicio hay un cura párroco, un luuieul« y 2 beueliciadus, es visto-o y de mérito; sien Jo de ilutar el arco escalonado de formación gótica qui; existe eu lu entrada principal, sobre oí cual de=¡’.¡ii-,i la torre de cantería con ¿á va.as de elevación.

La parr. del Espíritu Santo, que laminen fue mezquita construida por los godos, se consagró bajo la advocación de Sancti Spii ilu con molí v o de haber sido ganada la ciudad eu la pascua delEspiritu Santo, habiendo inaudaüo loiUcj es Católicos se celebrase una función .solemne en el mismo dia de cada año en conmemoración y recuerdo de su entrad.i. Е>1л iglesia consta de una sola nave de 3(i varas de .argo y 10 de audio, teniendo por techumbre 3 arlesonudos y una mejiu naranja de estilo gótico, sostenidos por arcos du piedra enlazados con vistosas grecas: el arco de la media naranja se аро.а en i columnas sencillas embutida» en lo> tciudadilcrus, y ms 3 ailesouados en el centro do las paredes. El frente del templo esta ocupado por un bonito y bien ucubadu retablo con 2 columnas salientes, matizado lodo él con nuntiiuJdo ramos, chapas, grabado-i y medias cañas, que lo hermosean sobiemanera. El todo de e.sla iglesia, la cual esta servida por un cura párroco y un teniente, es de gran mérito y solidez: l<i puerta de ingreso fuu abieita después du la conquista, á cuyo cfeclo se labró un arco de sillería bastante bien trabajado.

La parr. del Socorro, para cuyo servicio tiene un cura propio y un teniente, esta sil. cu el colado oriental de la plaza del mismo nombr« : se compone de 3 nave.-: de pobre arquitectura: sus retablos y altares sun del gu-to germánico, sin que ninguno de ellos contenga cusa alguna notable Eo esta parr. exi.-le la cuenta del millón, asegurándose que tocándola los fieles en sus oraciones so ganan un millón de dias de indulgencia. Es iglesia muy concurrida, por ser numerosos sus feligreses y porque con frecuencia »e celebran en ella funciones solemnes, jubileo-;, novenas y aniversarios.

La igl del conv. de trinitarios descalzos, en el dia parr. auxiliar de Sla. Cecilia, está sil en lo mas elevado del M«rcadiilo, habiéndose fundado en el año de lü’lH, dando eusancbe á la ermilu •!.•! Santísimo Cristo de las Penas. La fachada principal es d4 piedra arenisca coa Î cuernos de arquitectura toscaua, terminados por un grupo de fi^ui as de piedra que representa el Aogel de la Religión suspendiendo las

cadenas de dos cautivos, cuva estatua es de mármol blanco; asi como el escudo de la orden incrustado en la misma Tachada : tiene un atrio elevado sobre el nivel de la calle, cercado de una gruesa verja de hierro q-je aumenta el efecto pintoresco del frontis. La arquitectura interior de este templo es del orden corintio, componiéndose de 3 naves bastante espaciosa?. Esta iglesia ha llegado á ser como de mods en el barrio del Mercadiflo, frecuentándose mucho en las repetidas novenas y septenarios que se celebran en ella durante el año.

Cuénlause ademas en esta ciudad !i conv. de frailes, que son: el de trinitario* calzados, el de trinitarios descalzos, el df dominicos, el de carmelitas, el de mercenarios, el de franciscanos, el de San Juan de Dios, el de Caíiosantos, y fuera d<- la población el de las Nie\es; 3 conv. de monjas dominicas, franciscanas y descalzas, y por último las ermitas de San Juan de Letra« ó la Virgen de la Paz, la Virgen de Gracia (antes la Asunción de Mía. Sra.), la Aurora, la Caridad, San Cosme , la Concepción, San Miguel, la del Calvario, y estiamuros la Vu gen de la Cabeza. *»

Edificios notables. Ademas de las parr. y demás templo» de que nos hemos ocupado, existen también en Bond» dignos de atención los edificios siguientes: 1.° El cuartel de Milicias Provinciales, reedificado en 4818 siendo coronel del сштри í). Antonio Aviles Casco y Castro: tiene la capacidad y ostensión suficiente para contener G cuadras espaciosas y varias habitaciones separadas, calabozos, cuerpo de guardia con su correspondiente cocina, v un anchuroso palio. 2.» Las ant. casas consistoriales edificadas por los auos de i (¡al, en cuyo tiempo se labró también su magnifica portada, reedilicándo-e en el año de 1724; en el piso bajo de с.Ле edificio se encuentra la cárcel, bastante incómoda y île muy pocas divisiones. 3.» La plaza de los toros construida á e.-peiisas del real cuerpo de maestranza, cuva obra se arruinó en un ilia de función causando infinidad de desgracias, levantándose de nuevo por la misma corporación en el año de 1″So: comprende un circulo de lifiO pies y 240 de estremo á estremo, el cual eslá cercado de pilares de piedra, en los que se bullan los tablones que sirven de barrera: va la contrallan ei a ó muralla de la gradería descansan 68 columnas que sostienen oíros tantos arcos, sobre los cuales se encuentra el segundo cuerpo, cuya techumbre esta sostenida por igual número de columnas de la misma clase que las bajas-, en esle tramo, ceicado en dericdor por una baranda di« hierro, se ha.lan los balcones que sirven para el citado cuerpo de niae.-lianza, comandancia general, corporación municipal,cabildo ecl.. y otros para el público; y en medio da ello* uno declinado para S. M., cubierto con una puerta bien piulada. en la que se ven las armas reales; finalizando por último dicho cuerpo con gradas de madera enteramente iguales á las de abajo. Las entiadas principales para el público son dos que dun á la calle de San Caí los y Pescadería, teniendo esta última punta una fachada de piedra con las armas de la maestranza, y un poco mas arriba un elegante ba.con adornado con liguíilus de hierro. 4 ° La casa que llaman del Itey Moro, sil. en la calle de San Pedro, en la que se ven arcos y paredes arábigas, que sostienen un pequeño jardin formado sobre una peña á orillas del precipicio deque ja lifiuus hablado. En esta misma casa existe una profunda cavema abierta á pico en la piedra, por la cual se baja por medio de una escalera de 365 peldaños á la profundidad del rio, después de pasar por salones de bastante capacidad, los qi:e sirvieron para conferencias, salas de secretas v baños del rey, conservándose únicamente on buen estado Jichus salas’y escalera : de esta sima subterránea se servían los ant. dueños de Uoudii para surtirse de aguas en tiempo de asedio. 5.» Finalmente, en el barrio de hi Ciudad existió el gran cast, que guardaba la población, cuya obra fue principiada por los romanos, seguida por los godos, concluida por ios arabos y reedificada en nuestros dias-. esla fort, era sin duda la nías inespugnable que se hallaba en la ant. Bélica, |iues tenia en su centro grandes almacenes, espaciosas cuadras, abuudanles algihes y un sinnúmero do torreones can doble muralla ; encontrándose adornas cercada de un tajo de bástanle altura, que allanaba solamente en 1Д puerta af entrada, quo daba en medio de la ciudad También hay un pequeño teatro mal construido. я«е en nada corresponde à uns pohl. cuino Honda.

Paseos y fuentes. Es digna de mención la alameda que se encuentra al estrcmo de la с. en la mayor altura de la peña en que está situado : se compone de 7 calles con árboles y rosales y de 2 salones, el primero de los cuales exLslente á la entrada, se halla adornado de bancos de piedra y baranda de hierro: después hay una calle destinada para el tránsito de las caballerías, concluyendo por otro asiento corrido • con algunos pilares que sostienen una alta verja también de hierro, en la que se ven las dos entradas con puntas de lo mismo. I/as 7 calles referidas son enteramente iguales en piso, árboles y flores, teniendo ademas la del centro 2 hileras de asientos que acaban á la entrada del bajo salón, que asimismo está cerrado con bancos de piedra por ambos lados: la hilera del final se halla cortada por halcones salientes, que dan vista á la hondonada. Para abastecer la población se encuentran 7 fuentes, 2 de ellas de 8 c;iños cada una, y Tas demás de uno solo : reciben las aguas de 3 cañerías que las conducen de otros lautos nacimientos, existentes el uno á una leg. Б de la с. en la falda de la sierra npmûrada la llidufga; otro en el sitio llamado de la Toma , dist. 1/4 de leg., ‘.y el tureero à 1/2 leg ‘S. al pie do Peña-Rubia ЕШТаше àdemng en el liírin. infinidad de manantiales de cristalina* y delgadas aguas, habiendo entre ellos algunos ferruginosos, y uno cargado de mineral sulfuroso situado en medio del paît, de huertas conocido con el nombre de los Morales, donde el cuerpo de maestranza construyó de sus fondos una casa de baños con 3 cómodas albercas y otra mas pequeña en beruficio de la humanidad doli.eate, ; de modo que en el mes de agosto se llenan de.gente Jas huertas y sus casas, formando una pequeña población en que sé observa la vida campestre con sus danzas y festines. Las .aguas de este nacimiento son cuteramente ¡guales en, composición de ‘lUincrales A la,* famosas de Carrât ruca!» sirviendo provechosamente para la curación de toda clase de eufermedados cutáneos.

Escuelaf y haspilaíes. Tara la enseñartzn pfibliVa eos-; tea la corporación municipal dé los fondos ríe p’i’opius tres; . clases deprimirá educación para niños y dos academias db niñas huérfanas, pobres, abodando á cada uno de los directores de aquellas 3,300 reales anuales, 1,100 para un ayudante y 500 para, el suministró dé libros, papo! etciudad, y ?,200 reales a, coda maestra d,c estas, con 300 reales mas para libros, pró, perdonándoles también á todos ellos el locnl para sus clasqs ‘respectivas. En oí ex-conv. de trinitario? desr’hlzos, gtré.ás _ donde se encuentran lodos estos establecimientos do ins-: . £r<wcion1hay igualmente cáted. de latin, míitp’málícas y fi.jbeo/ía. con jas correspondientes de adorno; todo bajo ta’ , direecioj) del ilustrado literato D. Manuel tfhvsto. Existe asi. íni.sniu para el socorro cíe la humanidad dolícríté’uh hospital : fundado ppr, él rey p. Fernando el Católico, el cjia! se h:il|a СЯ el mejor estado’corno también su iglesia: otfo pnra pobres transeúntes contiguo á la ermita de la Caridad : 61ro con él título de San Cosme para el amparo y refugio de pqbres ancianos; y por ultimo ид cementerio bast ante capaz y ¿n paraje venlílado,

Tkbui\o. Confina j)or el N. con’SeteWfl; E. con él’Bnrgo, Yuncjuera y Tolox ; S. c’on Jihiera, ‘Atájate, Alpandc’ire, Tarajan, Juscar, Cartngima, Parauta é Ignaléja, y. 0. con Grazalema ,_Montejaqiie y fienaojart’. Encuéntránsé en .este radio multitud de huertas, mofmosde aceite y casi, entre los cuales son notables por su posición y terreno frondoso y pintoresco, lo? que existen en el valle délos’Fron. toues, Alcobaren y la Havita ; teniendo cslps»úttímos jardi_nes de recreo del mayor gusto, llállanse aiirrllsmo ruinflsde «pueblos ant. y lo-s res’los <8e la populoso ciudad»de ‘Asinipo, s,it. á «2 leg. de Ronda sobre un peñasco de bastante altura, tufaj’ao.en su mayor parte y defendido ponina muralla1 y varios ‘torreones de piedra menuda y derretida. En la-‘actiialidatl «solo se’conserva de los gandes edificio^ due componían df~crtà población, un anfîfealrri descubierto en él año de 1650, por ‘ el.rondéîm anticuario p. Macario’Fariñas, consistent en una portix.la de cantería del orden dórico t la cinil muestra «en su. Centro’ un’ arco grande’acompañado do oli-r* dosde menor elevación , sobre los míe se hallun dos nichos cuadnlongos, y en medio una casilla ; en donde se ponisn los vasos de metal áromittí’cos , que habían de1 protiurir un agradable sonido al sérherlrfos por Ins roces de los concurrentes. Esta fachada está igualada por la parte de afuera y andas’3 yaras de dist. por otra pared de la misma construcción’y al-1

TOMoxm. °» •’•’ ‘•’••’ ‘•••’ «-«г–!

tura, aunque sin arco, dejando en medio el sitio de la escalera principal que conducía á los cuerpos del edificio : á los lados de la citada portada se ven dos entradas cuadrilongas.que dan paso a los asientos, y desde ellas se forma ¡a herradura que contiene 23 gradas de piedra, de las cuales se ocultan cinco por los escombros , conservándose las de,r mas en regular estado. En el final de la última grada, se distingue el sitio de una ancha y espaciosa galería, y cerca del circulo, en linea recta á lasentradas se conserva á 4 varas de dist. una bóveda en ciudad’ida lado , construida de cantería con С píes de alto y poco menos de ancho, la cual se, di,rige oblicuamente hacia el fondo del circo, indicando existir debajo de este un salón ó cueva subterránea , aunque obstruidas sus entradas en el día per las ruinas. Se encuentran igualmente en el mismo terreno y ert distintos sitios varios, pedestales de jaspe rosado con S pies de altura y 2 1/2 de ancho, y ademas multitud de ladrillos de gran*tamaño y grueso; habiéndose sacado en años anteriores por medio de excavaciones linchas en estas ruinas, muchos objetos del ma

| yor gusto y mérita, como también diferentes lápidas sepul

I erales y nionumentos históricos, de los cuales se conservan algunas losas con curiosas inscripciones embutidas en la pared del cortijo llamado de Ronda la Vieja.

Calidad Y cmr.i:xsTA>ciAS Uf.l Teuhkno. La mayor parte es escabroso y de sierra, notándose varias cprd. de bástanle altura, que cercan la ciudad en forma de círculo á poco mas de I leg. de dist., dejando sulo descubierta La pnrte del N. donde se halla una espaciosa llanura con el nombre dé Campiña de Ronda , por contener grandes cortijadas y buenas labranzas , seguidas por los agricultores róndenos; ¿o,cpntrándosc tambjen enmedio de las sierras, infinidad de. tierras roturadas y metidas en labor, que componen ep parte, cortijos de buena cabida. Contiene muchos pagos de olivares frondosos y productivos, crecido número de Viñas, 138 montes de encTiía y quejigos, 300 huertas, de las cuales 281’están divididas en 1 \ partido, y diferentes pinares sil!. en la cord, nombrada de Gomares y conocida por Sierra de la Nieve, donde nacen toda clase de yerbas medicinales. No es.menos rico el terreno de rameriles de todas especies, como lo demuestran varias minas arruinadas, y la muy profunda abierta en tierras de Munie corto, que según la tradición y escorias encontradas en suA cercanías, se creo produjo mineral argentífero, y asimismo otras mas recíeiir tes abandonadas, de plomo, cobre y carbón de piedra’. Existen también en el term, canteras de jaspe blanco, encarnado y azul, y porción de tierras que producen salitres, entre las’ qué sou» muy abundantes las del cerro de las Salinas л donde se cuajan anualmente un sin número de a. de sal1, qiie déçues se pierden en el invierno por impedirse su estraccion por un empleado pa’gndo por él gobierno con osle objeto. En la parte vegetal es ¡analmente abundantísimo,

•conteniendo tona’ clase de, arbustos y las referidas yerbas medicinales, que se consumen en lasprincipalcs boticas, del reino, habíprtiío entre ellas bastantes de mucho aprecio.

RtoS y AinioYos! Hallándose descritos por separado en ‘esta ob,ra todos los r. y los arroyos de alguna consideración, creemos-suficiente pafa evitar repélicrmips, hacer una ligo

«ra reseña u? Jos que corren por el term: municipal dé Ronda. En su consecuencia , pues, diremos que á 1 leg E. do estaciudad y en la cañada del final de ttt vertiente do Sierra Re.r

•méjq, se encuentráiin copioso y cristalino nncírriiento com

• puesto de porción de manantiales,-nacidos unos debajo de . {аз piedra.*, y otros en el reritró deba cañada, donde se juri

•tan todos ellos formando un« crecida corriente- que nombra el vu)go r. Grande’: los árabes le llamaron Giiadalevin ‘ó П’ю Hondo hasta tocar en-‘ dicha población. cuyo nombre cuiíserva en el dia. ha^ta que á la dist. de 3 log., y en térm ya

‘•de limera de Libar ; tomi) el dé Gundiafo, qu<í lleva tas’ta desembocar en el Mediterráneo.- Iw mrh. y arroyos’«ueás&

• tflfemo sferpénteap’poi’ Sil terr.; ftertrlizani’lo’mi/ltitud ap fron

• dosas huertas son i’el’de \bsNnvarea, Gtitidftlcob’tittti, Cil’ lebrax, Sifuela, Eaffjo, Maura, Lafa, (\i[ñl, y el’qüe entra en el sumidlo, y sale después por la Cin’Vn d’el Ohfó.

•Este último tiene origen en el puerto de Villalueiiga del’Rtísario, y’Vertiente« <Í« la coro, del Endrinar, continuando

• por Campo de Ruche donde recibe los derrámenos de al^u

• паз fuentecillas , y sigue por el jaral der Frontón hasta tHr en eúérrn. de Mouleiaque, introduciéndwe por médig de,

,Cf : ?• ‘ W <‘••» f >-<.iivT

dos tajos que lo guian al mencionado sumidero. Esta oscura y profunda caverna es conocida y admirada en toda la provincia por su particular construcción , puesto que su interior se compone de inlinidail de rarosailordjsy vistosas figuras estalactitas: en lo profundo de esta cueva se levantad terreno formando un plano sobre el cual se miran á la vez porción de bultos de gran tamaño, que presentan un ropage parecido al de los ant. religiosos, y otros ¡mitanlo los atriles y ciriales, como si fueran obrados con esmero y gusto por la mano del artífice, componiendo todo un coro perfecto de conv. en la hura de vísperas. Las aguas que pasan por esta sima, salen p;ir la boca que da sobre el Gumlalevin, existiendo sobre ellas un puente singular de 1 leg. do anchura, formado por b naturaleza, como para acabar con el uno de sus mas estraños caprichos.

Caminos Y Correos. Los caminos son de pueblo á pueblo, sin que haya carretera ni arrecife alguno, y sí solo sendas escabrosas y veredas intransitables, en tal estado de abandono, que á cada paso ponen en peligro la vida de los transeúntes, con motivo de los resbaladeros y precipicios que continuamente se encuentran. Los correos generales son tres en cada semana, llevados por conductores á caballo que los trasladan á la raja de Ecija, recibiendo en la misma la correspondencia de la corte y demás provincia del reino, escoplo la de Málaga, que la dirige p ir uoacstafeta particular, que pasa á Cádiz locando en Ronda, y lo mismo á su regreso á aquella ciudad El correo general entra los lunes, jueves y _sábados, y sale los martes, jueves y domingos de madrugaba. El del Campo de Gibraltar se г’-ciöe los miércoles, viernes y domingos, saliendo siempre en los mismos dias me Jia hora después de la entrada del general La estafeta entra los ‘miércoles de madrugada, dejando la correspondencia de Málaga, y sale el mismo dia para Cádiz, de cuya ciudad regres i el domingo por la mañana , saliendo de Ronda «una hora después con dirección á Málaga. Finalmente las correspondencias de los pueblos de la Serranía se reciben los mismos dias que entra el correo del Campo de Gibraltar, saliendo al siguiente dia de la entrada del general.

Producciones. Estas consisten, según un cálculo prudente, en 128,000 fan. de todos granos, estoes, 100.000 de trigo , 20,000 de ceba.la, y las restantes de semillas; 23,00,0 a. de aceite, 10,000 de vino y vinagre, ricas hortalizas y frutas en abundancia, entre las que sobresalen por su tamaño , buen gusto y duración los esquisitos peros de Ronda, conocidos y apreciados en las principales población y cap. del reino -. la cria de ganados se reduce á unos 4,000 borregos y 800 ovejas, que producen sobre 900 a. de lana, 600 cabras, 1,500 cerdos, 1,000 yeguas yol ganado vacuno suficiente ,para labrar su térm , habiendo también algunas colmenas y cria de seda. El terreno esabundante en caza de perdices y conejos, y en los arroyos se encuentran anguilas, bogas, barbos y otros peces de diferentes clase».

Ahtes É iNDüSTaiA. Las arles é.ind. de Ronda , podían aumentarse y perfeccionarse si estuvieran abiertos los caminos de comunicación con las cap. de Andalucía ; pero apesar de esta notable falta se cuentan en la ciudad 10 lab. de som»breros, 14 de suela y cordobanes, 2 de lienzo fino, 2 de lana, 2 de bayetas y fajas , 4 de chocolate, 3 de j^bon < 4 de cera, 3 d¿ cola, 3 de almidón, 2 de cuerdas de guilarra, una de paño basto, una de guaníes do, esquisita cabritilla y 4 mo injs de aceite con 2 máquinas hidráulicas, y lo; dem^s oficios mecánicos, propios de una población importante: hay Alemas 4 ¡¡opresores, tgabiaeles de lectura,’H,j>osada*, JB café.* y úm fonda, y en los afueras, exisien iO molino,, harineros de í, paradas de piedra, 13 de aceite con d j!>lés vi,gas los mas de ellos, y 6 alfarerías de loza ordinaria.

Comercio. Este ramo se encuentra bastante reducicb.en .el día por falta de comunicaciones cimodas y seguras entre Ioa|iueblps principales y puertos marítimos .de la provincia, traficáiíJos^solo coa ,lus géneros y frutos del país, de ¡os cuales se енрш-tan las suelas y cordobanes de las mencionadas fáb. ; los bien trabaj idos botines róndenos,,y las e»cpleules frutas que se cria en sus huertas. El comercio interior consUtct.en granos de todas csuecios, aceite y vinos, y en 19 .tiendas dti toda clase du géneros y q lincaua, 30 de abacería, 7 de pañus finos y gran número de tiendas de comestible* al por menor.• „ .,;, ,,, …., ,, , i

Furias. Se celebra la aut. leria de Ronda en los días 20,

21 y 2î de mayo , la cual es conocida en todo el reino por la abundancia de toda clase de ganados que á ella concurren, y por los buenos toro-! que se hacen traer de las vacadas mas acreditadas para correnos en su magnifica plaza en las tardes de los dus de feria: la asi-ttencia es numerosa, y muchos los negocios que se hacen sobre ventas y cambios, sirviendo de mercado para los ganados la llanura del Calvario, y para los géneros la calle de San Carlos, Puente Nuevo y Teudesuelas. Se efectúa ademas otra feria el 8, 9 y 10 de setiembre, abundante de ganados y enseres de ínbor, pero poco concurrida : en ella sirve de mercado para el ganado las Peñas del barrio de San Francisco, y para las tiendas y puestos la Alameda del mismo barrio.

Poblacho*. Tiene 3,543 vec , 1.5,913 almas: su Cap. Prod, asciende á 62.127,250 reales: el Imp. a 2 939,953: los prod, que se consideran como cap. imp. á la ind. y comercio a 984,187 reales , y la соятп. а 511,264 rs con 19 mreales El PreSupuesto Municipal es de 1 67,703 reales con 23 mreales, cuya cantidad se cubre con los productos de propios y arbitrios.

Histohia. Ya vimos en los art. de Arunda y /Icinípo, que si Caro, Fariñas, Florez, los Monédanos, Masdeu y otros muchos, llevados de la autoridad de estos, han creído hallar aquellas dos ant. ciudad , la primera en la actual Ronda, y en el próximo desp. de Ronda la Vieja ; la segunda fue incurriendo en un error muy grave ; pues ambas ciudad estaban enclavadas en la región Bélica propiamente dicha, estoes, ен la Betuna de los geógrafos mayores, comprendida entre el Guadalquivir y ciGuadiana. Al aplicar debidamente la geografía ant. á la moderna, según lo efxigen las reglas mas autorizadas de la ciencia , ‘es preciso situar á Acinipo enFregenal, ‘y a Arunda en Arcéna (V. sus respectivos artículos). No negaremos por esto la ‘antigüedad romana de Ronda, ni que haya existido otra ciudad también romana en el desp. dicho de Ronda la Vieja: consta por los nnmciwos monumentos que poseen ambos punios. Pero si se han de conocer sus nombres, e’s preciso entrar en una de aquellas cuestiones trabajosas , que concluyen con aumentar fas dudas que atormentan la ¡miginacion. Queda dicho, que la terminante espresion de los geógrafos ant. , hace , no se las puedan atribuir los de Arunda y Acinijio, sin embargo que para ello se haya llegado hasta forjar en la Serraoía de Ronda una Betuna Turostana , de que no existe memoria olguna estimable. Ahora debemos aumentar qae apenas se pretenderá darles otros upmbres que el apoyo de conjeturas mas ó menos fuertes, que no ofrezcan gravísimas dificultades. los únicos en que parece preponderan bs probabilidades spn Cappagum y Lacippo. Solo Pli pió mencionóla primera, y contándola entre las estipendiarías, dijo, esta.ba adscrita al conv. juriaco de Cádiz ; lo que no repugna á U situado de Ronda: los ‘nombres de Capnagum y Ronda ofrecen cierta sinonimia qus puede ser indicio de su ¡(¡entidad. Las. antigüedades descubiertas en Ronda la Vieja, pertenecen muy verosímilmente á la ‘segunda , pues si bieo Mala hizo mención de.ella como ciudad litoral, Pumo y P’ol°meo la.dicroa sil. interna, y el segundo la contó entre las ciudad Túrdulas.

Ronda , como quiera y’por mas que no suene su nombre en lu historia anterior á la España musulmana , es población o« mucha antigüedad , y en lodos tiempos ha debido ser fle grande imuorlancia. Su situado en el enriscado pub que denomina (V. Rpnda, Serranía de) la habrá bcdbo teatro O« grandes acontecimientos militares : báis tan privilegiado por.naíucale^i Qo no la An lalucia (V.) , es siempre adju i flcaJo’al más fuerte por la1 misma, es el p,ns de. los comMte¿, ‘y las moni aua.s son el ú limp apoyo de lös vencíaos. Estos si.;’np son esterrtiiaados entre los risco^ de que se »poyan pronto , se desprenden sobre las llanuras para re cuparartós: si con e| pQÍnplfline’nlo’de su eslermimo se avecin jaron también a:[ui Ijs vencedores, tampqco tardan en .disputar estos el doiiinw dj‘ »f. llanuras; d; porvenir es siempre del ptkíer que e.s dueño del origen de 10} r. T .¡vía se eineña outre Roula ^Gibraltar la memorable cueva eu quti un rico español, llamado Vibio Pacieco, acogió ge’ 1*’

en Mu min, aun asomó en la Serranía de Ronda tratando de apoyar en estos riscos sos escasas fuerzas ; pero fue alcanzado y mueno por los cesarianos (V. Alora). Esta condición del país resulta mayormente de la historia de la dominación de los árabes en España. En «66 Abd-el-Gafm-elMeknesí, entrando contra Abd-el-Rahman en España, tomo asiento por las serranías de Anteqnera y Ronda, y planteó una rebelión que llegó а campear рог eJ corazón de la Andalucía. Cuando un llamamiento general del emir de Córdoba contra el Meknesi, le hizo conocer la escasez de sus fuerzas para resistirle lejos de las escabrosidades de Ronda, que habían sido su apoyo 7 años, quiso volver á i-,b- ; pero fue derrotado y müertü antes de conseguirlo. Solo uno de sas caudillos, el animoso Hafila, pudo enriscarle en ellas para asomar de noevo siempre independiente, al lado de cuantos las bebiesen con el de Córdoba. También se distinguió este caudillo al servicio de Abul-Aswad, y después «le la derrota de este , sufrida en 24 de setiembre de 784, volvió á sostener y ostentar Hafila su independencia en este serranía, desde donde trabajó largo tiempo al poder de Córdoba. El distr. formado por los árabes, con la denominación de Raya , comprendía á Ronda. A mediados del siglo IX bizo so nar mucho el nombre de esta ciudad, la circunstancia de haber salido de su veciedario el célebre aventurero Hafeun : las proezas de los Hafsunes y sus atentados llenaron la historia de so tiempo (V. Roda, AlcaSiz, Tote* do, Zaragoza, etciudad). En la rebelión de Suar-ben-Ilambdimel-Kaisi fue también importante la Serranía d« Ronda (año 890)-: liii -un era el alma de aquella guerra, auxiliando á loe rebeídés.. Volvió A figurar altamente la Serranía de Randa en >la batidera del Sotnor y costó mucha sangre á las tropas del Califa. En 1686 ocupó Mohamet d« Sevilla estas fuertes posiciones, sabedor de que Yahyah marchaba contra él, debiendo pasar por junto á Ronda. Allí le preparó una emboscada, y lo condujo á ella con tal maestría , que consiguió envolverlo y esterminarlo : murrio Yabyeh en el trance y con él la estirpe de loe Beny-Hamudes’ (V^ Córdoba;. El Motadbed construyó en Ronda una quiñi» suntuosísima, con tos sirvientes necesarios para cuidarla. Habuede-Sanhadja, y Mohamed-beti-Abed de Sevilla, peleaban entre ai esforzadamente en Roada, mientras el; Saheb do Algeciras trataba de vengar 1» muerte de Mnza-ben-Afan su primo (V. Algeciras). Por los años de 40(¡fi batallaba también ел este puis Mohamed , hijo del Motadhed de Sevilla^ contra los de ‘Granada y Málaga, auxiliados por el Saheb de Erija. Mohamed quedó con el gobierno de Ronda. Cunndola imprevisión de Ebn-Abed trajo á Yusefé España (4094), una división de africanos se apoderó de Ronda. Abn-el-Kasem-ben-Edris, secretario de Hamden y su almojarife en Córdoba, obtuvo el gobierno de Ronda, que era su patria. Abn-el-Ghamn, alcaide de Arcos, le arrebató este gobierno á viva fuerza con el auxilio del vecindario de Honda, descontento del Кавет. El de Arcos no hubiera logrado Bu intento sin este apoyo que le proporcionó la entrada en la ciudad, que era muy fuerte y Su alcazaba tenida por mespugnable. Algunos dicen que el Kasem huyó de Ronda; otros que el Ghamri lo coaió y le soltó luego con su mujer y familia y se refugió en Malaga de donde pasó á Marruecos. El rey de Granada llamó en su auxilio al de Marruecos en 1319, -dándote en premio á «Algeciras y Ronda con toaos los \. de su ‘contorno.» (Mariana). En consecuencia de esto, Abomeliki hijo del rey de Marruecos, pasó el estrecho con 7,0*6 caballos, y se tituló rey de Aígeciras y de Ronda (1J3Î). En 4339 salieron loe moros de Honda contra la retaguardia de un ejército cristiano que habíA talado su terrai -y fueron (terretadbs :pw el esfuerzo de D. Juan de Lar», D. Juan Manuel y el Maestre de Santiago que la mandaban, En 434* Albohaderu rebelándose ‘contra su’ padre; se apoderó de esta ciudad y demás posesiones que quedaban á Id» reyes de .África en España. En Ronda reeibi* MebínÜed Yngud te1 cabeza del desventurado rey de Granada, bárbaromeifte sacrificado por él vey D Pedro en Sevílte, y la orden dé fe*é rey para’que fuese á tomar posesión de aquel reino (436Î). i -, -,

Be 1430 Fernah Alvarez de Toledo, señor de ¥*1**етлNo» neja , á cuVo cargo estaba la guarnición de Efcíjey eafró polberras *> Ronda y fue rechazado por los riaUirale»¿En443< el adelantado y el maestre de Galalrava ganaron entre otros

¡ pueblos á Ronda, que no tardó en volver al dominio de I moros. En 4485 vino sobre ella el rey D. Fernando con muy | numeroso ejército. Honda no estaba muy bien apercibida para la defensa, y hubo de rendirse en 2¿ de mayo según Pulgar, y en 23 según Mariana. Por una de las condiciones de la capitulación . se dio á los ciudadanos principales cier: tas tierras y posesiones que en aovilla lema la inquisición I confiscadas a Gonzalo Pizon (Gonzalo Hernández Pichón ¡ según Zurita) y á otros. Hecho esto, se puso guarnición dfe I cristianos en la ciudad El decreto de los reyes Católicos, man; dando en 4499 que los moros fuesen hechos cristiano», í causó la rebelión de los de la serranía de Ronda por el mes I de enero de 4S04. Los reyes enviaron sus capitanes contra ellos y demás sublevados : D. Alonso de Aguilar murió á manos do estos en Sierra-bermeja ; el rey acudió eo persona ; en pocos días consiguió rendirlos y los echó de España. Las propiedades que conservaban los moriscos en Hunda, pararon en poder de cristianos. Ronda presentó el abativ miento y despoblación consiguientes. No suena por largo tiempo en la historia , aunque al favor de las ventajas de su suelo pudo sobreponerse ala deplorable administración de aquellos tiempos y consiguió repoblarse. Hasta que Ja \ajusta invasión francesa de 4808 trajo á España una guerra verdaderamente nacional, nada ofrece la historia particular de Honda, que deba citarse en esta breve reseña. Entonces contestó con el mayor entusiasmo al llamamiento de Sevilla (V.). Después de la ocupación de aquella ciudad, José Bonaparte pensó tranquilizar con su presencia y discursos á los hab. de Ronda y su serranía. Con este objeto vino á Rjndaentes do concluir febrero de 4840. No se detuvo muchos dias «a ella, y la dejó confiada á su gobernador con alguna fuerza y estensas facultades. La insurrección de los serranos redujo pronto á los estrechos limites de la с la autoridad de este gobernador. El patriota D. Andrés Ortiz de Zarate , Bpelliiaadq el Pastor por los serranos, fue uno délos que mas promovieron aquella insurrección. Tomó tal vuelo el alzamiento, que ya en 42 de marzo se presentaron numerosas bandas delante de Ronda, capitaneadas por D. Franoisdo González. Los franceses evacuaron de noche la ciudad retirán»dose á Campillos. Los paisanos penetraron por las calles ,y comenzó gran desorden; aun buho pillaje y otros destrozos; algunos patriotas de influjo que llegaron oportunamente Jes contuvieron algún tanto. El general Peyremont reforzó á los franceses que habian salido de Ronda , y la recobraron el 24. A poco tuvo que salir Peyremont para Málaga, qoe fue tomada por los paisanos. La guerra conlinuó pur toda la serranía sin que los franceses pudiesen dar Oh paso , no siendo en número considerable, y no trascurriendo día en que sus puestos no fuesen inquietados. Formóse una junta en Jimena, y D. José Serrano Valdenebrp fue nombrado por el Gobierno comandante döl distrito, bajo la inspección de D. Adrián Jacoma. Por toda la serranía brilló el horoUmo do la justa defensa española. Siliando un cuerpo francés ;¡ Cardiz, y hallándose el general Sebastiani alojado onGranaday estas montañas, foco de insurrección importante, Jos ten i am como divididos: el general Valdenebro, presidente de la junta de partido, söguia gobernándolas; mas por lo comum caudillos naturales del país guiaban de cerca á los serranos.. Begines de los RÍos con la primera division del cuarto eiér-J eito, apoyaba los movimientos de los hab. y contribuía ár mantener la insurrección. Peleábase sin cesar, y ni las fuerzas que los franceses conservaban siempre en la misma sierra * ni las columnas que á veces destacaban de -Sevilla, Granada ó sitio de Cádiz, eran suficientes para repfiíhrr el alzamiento dtfl’pais. El paisanage so dispersaba diiándo’ltí atacaban fuerzas superiores, V se reconcentraba caahd» estarse disminuían-, apellidando guerra por todas partes con instrumentos pastoriles ó con otras señales como ho-< güeras, cohetes etciudad : las mugeres mismas rivalizaban con. pea maridos eh>inventar ardides-v en esfuerzo contra los franceses. -Sn Gaacin subieron cañones basta en los ríceos mas escarpados. Desde principios de 4844 se sostuvo una lid muy empeñada : en agostó, que eihpezaba1ti dee&er la firmeza de los serranos’, vino á reanimarla la llegada del general Ballesteros. El coronel Riguoíix,- reforzado-oort Mofas de Sevilla , amagó á Ballesteros cn’flimena: este evacuó el pueblo para atraer y denotar el enemigo-hacia San Roque. Ballesteros’vio acudir, combinadas contre’éf fuerzM.

RONCESVALLES

1. con ayuntamiento en la provincia de Navarra, partido judicial de Aoiz (6 leg.), audiencia terr. y diócesis de Pamplona (71; es aduana terrestre de primera clase desde que en a*oito de 1815 se suprimió la de Valcárlos. Sit. al píe dtil Pirineo 4 </4 leg. de su cima por S., en la garganta misma y camino de Pamplona á San Juan de Pie del Puerto , en medio de una pequeña llanura rodeada de cerros de alguna elevación; el Clima es muy húmedo y frió, propenso á reu

matismos y afecciones del pecho. Tiene 34 Casas que forman 2 calles y una plaza, y fuente de »cuas esquisitas; pero lo que hace not-able esta población es la real casa é insigne colegiata dedicada á Ntra. Sra de Rónceseles ; esta igl está bajo la protección imne.líala de la Silla apostólica y es de patronato de S. M., quien on las vacantes nombra prior, que ero do su real consejo ; tiene uso de pontificales y jurisd. cuasi fiui/¡u;; también si; intitula gran ahad de Colonia, aunque 110 consta por lo? varios incendios del archivo, de donde le viene esto dictado. Como es iglesia recepticia , no hay nú.nero fijo de canónigos, eligiendo estos y el prior los que pueJan mantenerse con las rent., si bien según el úllirno arregl> de cuando los poseía, no han de pasar de 45; en la actualidad está vacante el priorato, y solo quedan 6 canónigo*, existiendo también 2 bajo« ó sochantres, que son racioneros perpetuos, lo mismo que otro que sirve la secretaria capitular, y el quo desempeña la cura de almas, con mas un sacristán encargado d; la penitenciaria, y organista, que debe ser sarcerdote y regir la capilla, compuesta de un tenor, un bajonista , Ï bajeles y 6 infantes. El prior y canónigos llevnn en su ropa esterior y parle iza. del pecho una cruz de terciopelo verde en forma de espada, y una medalla de pla’a ú oro en la sotana ó levita con la misma cruz, que es el distintivo с insignia de la antiquísima orden militar de Roncesvalles, á que pertenecen, y la cual mantuvo tropas en tiempos pasados, teniendo á su rargo la defensa del cast, de S-^g un, cerca de Urroz, cuya fortaleza existia en 4474. Es ademas Roncesvalles uno de los mas célebres santuarios de la cristiandad, ocupando el primer lugar después de los de Jeru-irilen, Roña y Santiago, y que por lo mismo ha sido frecuentado por los peregrinos y par varios personages ilustres, entre losctialei.se cuentan muchos reyes de Navarra y pririíipos estranjeros, señaladamente la reina de Portugal Sta. Isabel, que regaló á la Virgen un manto de seda encarnada bordado de oro por sus propia:.- manos, que aun se conserva. La iglesia en que primero se veneró la santa imagen de Ntra. Sra. después de su aparición, es el edificio destinado hoy á otros usos, y que solo dista 200 pasos del sitio en que suceJió el milagro, en el cual está la llamada fuente de la Virgen. La actual fue fundada por el rey de Navarra Sancho el Fuerte, cuyas cenizas con las de su eposa Doña Clemencia descansan en el presbiterio al lado del Evangelio en una urna de jaspe, sobre la cual se hallan en actitud muv devota los bustos de ambos, trabajados ron bastante perfección , y á sus lados cuelgan dos trozos de las cadenas qua díi-ho rey ganó en la batalla de las Navas de Tolosa. La sacristía es «moderna , espaciosa y alegre; se conservan en ella candeleras y ramos de plata, y especialmente cMjces.cuya eslraña configuración denolaba su mucha antigüedad, y los cuales enagenó la coleg. para atender á los gastos de’la guerra de la Independencia Solo han quedado algunos relicarios; siendo notable uno de plata sobredorada en forma do cruz, que en dos canutillos tiene dos espinas de la corona de Jesús, y otro cuadrado en forma de juego de agfdrez que contiene 32 reliquias en otra« tantas casillas oi-rradüs con cristal y con sus correspondientes letreros, según lo mandó hacer D. Francisco Navarro siendo prior. También hay un rúa 1ro do Ntra. Sra. de muchísimo mérito; vario-; efectos pertenecientes al pontifica’ del arz. de Reims, Turpin, que acompañaba al ejército de Carlo-Magno en la famosa batall i de Roncesvalles el libro con cubiertas de plata, sobre el cual se recibía el juramento á los reyes de Navarra cuando por ausencia del ob. de Pamplona» ó por otra causa lo prestaban ante el prior de la coleg. ; otros libros antiquísimos que contienen fundaciones y otras piezas curiosas, y un ant. calendario. La biblioteca es todavía numerosa y selecta, contando millares de volúmenes, entre lo> qué merece particular mención la Filosofía de Confucio, escrita con caracteres chinescos, encuadernada en pasta fina y en 2 tomos en 4.° mayor. Ademas de la igl mencionada existe otra pequeña con la advocación de Santiago, que está casi arruinada, y las basílicas de Ibañeta y Sancti Spiritus, levantada esta sobre la hoya en que fueron, según tradición, enterrados los oficiales de Carlo-Migno. y la cual sirve generalmente de cementerio; la primera tiene vertientes al Océano y Mediterráneo. El TÜrm, confina: N. Francia y Valcárlos; E. Orbaiceta; S. y O. Hurguete; den

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tro de su circunferencia se cria arbolado de hayas y buenos pastos que se aoroyechan para el ganado vacuno y mular. El Tkr:ieno, fertilizado pur 2 arroyos, pro lu -e heno y patatas; pesca de truchas y anguilas,» y caza mayur y menor; la de palomas es abundantísima, y se с igen como en Echalar (V.l. El Correo se recibe do Pamplona. Ind. Un molino harinero. Pobl. : 3i veciudad, 89 aim. Riqueza: 40.650 reales.

Historia. Muríana llama á Roncesvalles : I. bien conocido por la malanzi y destrozo que allí se hizo de la nob’eza de Francia, ciudaduan lo Carlo-Мацпо quiso por fuerza de armas. entrar en España.» Habíanlo con p-ecision, fue esto en su retirada. En electo-, en el año 778, segun todos los Cronicones, el emperador franco entró en España por esle desfiladero, no para echar de ella á los musulmane;, como han creído muchos. ni con el único objeto de proteger á los rebeldes que se habían apoderado do Z inigoxa , segun han pensado otros ; sino con el de apoderarse de aquella ciudad » sujetar á su dominio el pais cislirenaico , </ue sulu había

Kcarfo su protección. Traslucido este intento, \i,’t Carlos la oposición del pais; y n.i hibiendo conseguí Jo apoderarse de Zaragoza, regresaba á sus estados por este mismo punió con la gran presa que arrastraba de los pueblos españoles , saqueados sin distinción de musulmanes y cristianos. Los vascones al verlo metido en estcdesfi a lero», caveron sobre su ejército; volcaron sobre él los peñascos de las cumbres que lo estrechaban ; acorralaron su relaguiínlia y la hicieron victima de su indi’pen-lencia ofen.lidi. Fenecieron en el tranc« Rolando llruodlandn, prefecto de la Marca de Bretañ.i; Eguinhardo, prepósito de la mesa del rey; Anselmo, conde del palacio, y otros magnates. Keninlnrdo , en los anales de Francia, y en la vida rie Carlo-Magno, y el anónimo astrónomo en la de Lu loviro Tío. hablan de esta derrota, que tan latal fue para la gloria de su emperador y de su nación. La relación de este triunfo de los vascones se conserva aun entre los descendientes de aquellos bravos, trasmitida de padres á hijos en una hermosa canción, sencil a, guerrera y muy libro, atribuida por algunos al siglo X, y aun por otros al IX : es conocida por el Altabizaren cantua, que puede verse en la colecccion de Mr. Francisco Michel. Segun cierto docum*nto de Alaon , el duque Lupo H, hijo de Wifredo , acaudilló aquella emboscada; pero la autenticidad de este códice es muy dudosa : 3t años después volvió sobre la Navarra por este célebre punto el poder ullrapirináico, y al regresar de su espedicion, quisieron reproducir en éílos vascones su anterior gloria ; pero Luis hizo registrar to las Ins inmediaciones del desfiladero, y recorrer los valles; ahorcó á uno de los caudillos de sus concejos, y estos montañeses hubieron de respetar ^u tránsito, porque no fuesen sus mujeres y niños las primeras victimas, viendo que ihan en el centro del ejército, cuya sabia precaución de Luis pudo únicamente libertarlo. Asi lo confirmó el mpvo acontecimiento de últimos del año 823: los conde.! Eblo y Asenario, tenientes del rey de Aquilauia , en las Mircas de Vasconia, penetraron igualmente por este desfiladero, y al retirarse por el mismo, ios vascones, ausiliados esta vez por los árabes, los asaltaron, derrotaron toda su hueste, y los hicieron prisioneros. Tanta es U importancia de Roncesvalles en la historia de Navarra. Esta importancia naturalmente debió atraerle desde lo mas ant. la consideración y lo« beneficios de sus reyes: esta santa localidad. consagrada por el valor de las naturales á la independencia del píi.s, no pudo tardar tampoco en serlo ú la religión , segun costumbre de los tiempos. Sin embargo , basta el reinado do 1). Sancho el Fuerte, nada con-ta. E<le rey fun lo la iglesia de Sta. Maria, donde él y sus descendientes debían ser enterrados ; y la dotó generosamente para hospedar á los peregrinos. Los revés D Teobaldo I y II, 1). Felipe III y Doña Juana, D. Car/os 111, D. Juan II y la princesa Daña Leonor , continuaron colmándola de merce.les. Un ducumenio sin facha , atribuido al sislo XV . contiene una súplica que los fratres de Rancesvalles dirigían al rey. Segun este documento. I). Sancho edilicó en la cumbre del monte, junto á una capilla titulada de. Car/o-Mar/no, un hospital, donde se recibía à los peregrinos y pobres enfermos Este hospital fue dotado y eariquecido por los reyes de Nevar i ra, que lo miraron romo á su propia cámara ; existiendo en ‘ él desde lo ant religiosos, clérigos , legos y hermanos que servijn á los enfermo; y recibían á los peregrinos : todos tiaian un misini hi’iilo. y al lado izquierda una cruz verde: siempre habían usado e-te hibito y el nombre de /reiré»: i por tales IVeires los había reputado siempre la Santa Sede | en los privilegios apo4óhcos; concediéndoles que dentro i del cercado do su ru.jiiaslerio pudiesen llevar un sobrepeI luz blanco. Después, algunos hermanos del hospital, des: donándose de vestir el mismo hábito que los legos, y de recibir el titulo de hermanos, se propasaron á llevar el sobrepelliz fuera del ámbito del hospital, abrogándole el dictado de canónigos. Otros hermanos lo resistieron y particularmente el rector, prior, y el ordinario y capitulo de la iglesia de Pa.nplona. El abad de Montearagon . juez ejecutor de ciertas constituciones , vino a este hospital á solicitud de los de aquella prelension, é intimó y mandó al prior y demás hermanos. observasen las constituciones apostólicas como canónigos regulares. El prior y demás hermanos que sostenían el instituto primitivo, cspusieron ser esto contra la fundación у с i ,n ¡i’.n ; pero el mencionado abad. lejos de convencerse por ello, se llenó de indignación v fulminó contra estos sentencia de descomunión y entredicho coutra el h ispitül Asi cesaron el uficio eciesiáslico y limosnas, y carecían de sepultura eclesiástica los viajeros que aqui morian. En su consecuencia suplicaron al rey dirhos fratres que, condoliéndose de tales miserias, diese orden para el levantamiento de las cen-uras y continuación con el mismo hábito y en el estado que ha>la allí habian tenido. Esto no obstante la pretensión de los freires, que habían motivado tantos trasto-na«, hubo de prevalecer, como resuit» del principio de este articulo. Por lo que respecta al pueblo de Roncesvid es , fue concedido á la mencionada te\. En 135ß contaba 79 veciudad Por los años de 1400 se incendiaron la iglesia y pueblo. En 1472 murió en Roncesvalles, Gastón, conde de. Fox, aspirante á la corona de Navarra por su esposa Doña Leonor F.n 4 cíe enero de 1559, llegó á Roncesvalles la reina Doña Isabel de la Paz, viniendo de París, acompañada del cardenal Borbon v del duque de Vandoina: lúe recibida ñor el cardenal Mendoza , arzobispo de Toledo; el du’jue del Infamado y otras muchas personas principales : de allí we fueron á Guadalajara. En las últimas guerras con ¡a Francia ha figurado también Roncesvalles, aunque no du un modo tan considerable corno en la antilúl-dad. Debe sin embargo citarse el ataque dado en este punto el 25 de julio de 1813 El ejército francés en número 33,000 hombres al mando y dirección de Soult, acometió por este punió en la mañana de dicho dia , mientras que Drovet. conde de Kilon, embestía con 13.000 hombres por Maya. El general Bving, apoyado por Sir Lowry Colé,sostuvo vigorosamente la posición de Roncesvalles: por la lárdela vieron espuesta á ser envuelta, y se replegaron ambos á Lízoain y cercanías de Zubiri.

RONCAL

valle en la provincia y ciudad §. de Navarra, audiencia terr. •y diócesis de Pamplona, partido ¡ucl. deAoiz: se compone do 7 v., a saber: Burqui. Garde,»Isaba, Roncal, Urzainqui, Ustarroz y Vidangoz; las cuales en los asuntos económicos están á la disposición de una junta compuesta de los ale. y Î dip. de cada v , sin preeminencia alguna entre ellos, haciendo de presidente el ale. del pueblo donde se celebra; sin embargo, debe advertirse, que en los asuntos nuevos la junta no resuelve sin dar cuenta de antemano al vecindario de cada v. : en la de Roncal tiepe el valle su archivo, en donde conserva todos los documentos de su ant. nobleza y los de gracias y privilegios concedidos por los reyes. Se halla Sit. en el terreno m’as áspero de la prov , al’pie de los Pirineos, rodeado de ¡iltbimos montes. Sus pueblos están en la circunlerencia del elevado monte de Sl¡i. Bárbara, que ocupa casi el centro del \alle , y sus collados ó estribos llegan á todos menos á Garde, cuya situado es un poco mas al E. La figura es un cuadrilongo de 7 leg. de largo, desde el Pirineo hasta los confines de Salvatierra >provincia de Zartipoza’1; y 3 1/2 de E. á O. desde las mugas de Ansó (provincia fie Huesca; hasta el valle de Su la zar Confina N. Francia pot el alto del Pirineo; E. Ansó y Fagq; S. Salvatierra y Ca>ti’lo Nuevo, y O. almiradio do Navascues y valle de Salazar; siendo de 3 leg. la estension por la parle del Pirineo. cuyos ¡illos principales son , contando desde Aragón . Anelane be 6.000

С Íes sobre el nivel del mnr; Arras y Hernaz. Arrngoiti, luimbaleta. Carchóla, Baracheta, Osbgorri, Mnlliidova y Eserburi, de los cuales salen v;n-ios estribos y collados principales , todos en dirección de N. á S.. como el de CliHinanchoye que con distintos nombres sigue hasta el r. Eren, donde concluye entre l’rzainq’ii é Isaba; es un segundo puerto, en el que están las grandes alturas de Ezcaiirre, Berrueta y Vedaguirnpicoa; y como á su tercia parle sale otro rollado quu se dirige sobre Garde hasta Puveta , muga de Ansó: el segundo grande brazo es Garvisa é Igardarna, que finaliza al E. de Isaba en Errezarra, después ríe 3 horas de grandes alturas: el tercero es Larrondo, que termina ni N de la misma v. en el alio de Ardividegaña, v es unn cord de i boras de estension : el cuarto es Gojemnuru ó Durgui, que finaliza en el monle de San Juan de’ Uslarroz á su N. : el quinto es Cruchela, quu siguiendo con varias inflexiones concluye en los grandes alies de Sta. Bárbara y Fabros, encerrando el valle por O. Las faldas de todos estos montes se hallan pobladas de hayas, abetos, pinos y otros muchos géneros de arboles. H;iy infinidad de fuentes de esquisilas aguas, de las cuales se forman varios arroyos y riach. , como el de Шlarroz v Mínchale, asi como el r. ‘Ezca.. que baña todo el valle. Caminos : hay uno que cruza el vallo do N. á S. ó viceversa hasta Francia, y tiene su comunicación por Ustarroz y Pirineo de Cruchela, ó por Isaba y Pirineo de Arraco, donde tiene una venta , y el puerto es «corto, pero no está habilitado por parte de Francia con aduana. Prod.: trigo, cebada y avena en corla cantidad á causa del escesivo frió y muchas nieves; las patatas son mas abundantes, particularmente en Isaba: cria ganado lanar, del que habrá sobre 90,000 cabecera, que 5 meses solamente pueden estar en el pais y los 7 reslanles bajan á-tierra templada y á las Bardanas reales, dondo tienen goce los naturales d •! va.le, por haber sido conquistada la propiedad á costa de su sangre en la batalla do Ocharía : hay mucha caza de osos, lobos, jabalíes, zorros, ardillas, buitres, sarrios, tordos y malvises. Ind. : consiste en el corle de maderas de todas clases, fabricación de paños por las mujeres al estilo del pais, y la de quesos riquísimos y requesones con que suplen el aceite y grasa e¡i su mayor parte. Comebcio: se reduce á la eslraccíon dtí lanas , quesos, ganado lanar y maduras por el г., у á la importación de lienzos y algunos comestibles. Pobl.. 3,9:;o aim. Riqueza : 1.568,160 reales

Historia. La población de esle vallo es ¡ndudablemenle insigne en la historia de Empaña. ¡, Aparecerían ya los гипсаlèses desde la dominación goda bajo el nombre de Rucones, qusse Ice en San Isidoro ? Los reyes Sisebuto y Suintila les hicieron guerras, según aquel erudito historiador. El monge de Albelda los U nía rascones ; 1« que no contradice á la espresion de Sun Isidoro, siendo como eran vascones los roncaleses. Pudieron descollar en aquellas guerras los Rucónos, y merecer por olio quo el hispalense hiciera mención especifica de ellos. Esta precisión no agradaría al Albeldense, encontrando que aquellos monarcas no hubieron de abrir sus campañas contra una parcialidad vascona, sino contra loda aquella vasla y belicosa región. El Rieláronse los llama Aragonés , cuyo nombre ha sido generalmente considerado como degeneración del de fíucones, y por ello se lia dicho haberse producido de Rucones Arugones y Aragonés, para dar nombre al r. Aragon y á lodo el reino asi llamado. Sin embargo, nosotros qué convendremos sin difkullad en que el nombre fíoncal sea derivado del Rucones ó Ruconia. ¡maque el P. üenao, después de largas disquisiciones, dudó

«i por Rucoues poHrian ser entendidos Jos riojanos, но podemos admitir esta doctrina. ¿Es verosímil que mientras el nombre de esta región liuconia paraba en líonoal, f je.se llevado también fuera do sus lim. y allí produgese elro nombre (Ji.stinto, el<le Aratjon, para un г que tío pasaba por ( su terr., que no alcanzaba á su razou denominante, para un reino que tampoco había de comprenderla? Si los roncaleses sou los cint. rucones , y de este nombre se ha derivado aquel, cuando no ha denominado esta región al reino de Navarra, quo Ja comprende , ni al r. Eica, que la atraviesa, ¿como ha podido denominar al reino de Aragón y al r. del mismo nombre que caen fuera de ella? Al traiar de este reino ya espusimos nuestra opinión sobre el origen de su nombre , sin que atribuyésemos la menor influencia al de lus Uucones. La Ruconia lejos de haber denominado r. alguno, te. nemos por muj verosímil hay» recibido su nombre del que hamos dicho cruza el valle. La vo/ oriental ¡\’ahar equivale a nuestra apelativa rio; el propio que le distingue, Kzca, puede ser derivado del también oriental Encha, habiéndosele impuesto en razón de ser la bise de la fecundidad del valle y aun su progenitor: de Xahar-Eicha pudieron llamarse los bal), de sus riberas Naharezchanos ó Л’аЛаге;c/iones, y por medio de aféresis usuales do Naharschones, quedan Rechones, de cuyo nombre solo se diferencia ya el de /tacones en 2 seucillas variantes, cuales son la с у la u, a ch y la c: por lo que hace ¡i la primera, estos nombres se escribían en su origen sin vocales, y respecto do la segunda la c/í se pronunciaba como la ciudad

El Sr. Yanguas, on su Diccionario de las antigüedades de Navarra, atribuye las numerosas mercedes que refiere haber obtenido de los monarcas este valle, á que sus naturales «fueron eu compañía del rey D. Sancho I y llevaron la delantera en una batalla que hubo con los moros en un lugar llamado Ochurran, en la cusí el rey salió vencedor; y poique en tiempo del rey D. Fortuno García, padre de dicho D. Sancho I en otra batalla, en el lugar llamado Olast, vencieron los ronnaleses á ios moros y mataron al rey do Córdoba llamado Abderramen » Por nota aumenta, que, a pesar de los reparos hechos por algunos críticos á este ac ulecimienlo, el Diccionario geográlíco-hislórico de la Academia lo defiende EISr. Abolla en’el art. do Roncal valle, que dio à este Diccionario, aunque lo refiere igualmente, dijo antes: «Sin meternos ahora á decidirlas (las controversias), porque seria asunto largo, nos contentaremos con seguirla opinión comunmente recibida, etciudad» Algunos puntualizando mas los acontecímiínlos, refieren que’«en 810 en el sitio de Olasti, derrotaron los roncaleses al rey Abd-el-Kaman de Córdoba, que habia entrado victorioso hasta Tolosa; pelearon hasta las mujeres con vestidos de hombre; prendieron al rey, y estas lo degollaron sobre un puente; por lo que pusieron en su escudo de armas sobre campo azul, un puente de 3 arcos de oro. corriendo un r. pordebujo, 3 rocas salentes del r., y sobro el puent R la cabeza de un rey moro chorrean lo sangre.« listas relacione* han herho que el desfiladero de Roncal á que se han adju.licado, sea casi tan célebre como el de Roncesvalles Ya viniesen el art. Navarra, que es de los reyes Fortun G ircés y Sancho Garces, cuyos fallecimientos coloca el citado Diccionario de la Academia en 801 el primero, y en 824 el segundo, no obstante atribuir á estos reyes las ï batallas mencionadas: á D Fortun García la primera que se supone dada en 810 , ya D. Sancho García la segunda en 821. Aquí se ofrece desde luego un grave error cronológico: una vez remontada la monarquía navarra hasta los primeros tiempos de la dominación árabe en España, ya no ha sido difícil adjudicar acontecimientos de unos reinados ;¡ otros, abultados al gusto de sus abuladores. Kl suceso que ha servido de base á estas relaciones tuvo lugar un siglo mas tarde por lo menos. Sancho Garciís, primer rey de Navarra, titulándose tal desde el año 905, aiisilió al rey de Asturias Ordoño por los años 9íO á 921, contra Ahd-el-Rahman. El califa en venganza de esto hizo que el Modháfer, que estaba guerreando en la España oriental contra el hijo de Hafsun , invadiese sus estados. Este derrotó en Valdejunquera las fuarzasdc N.ivarra y Asturias, acauli!la:l-is por sus reyes alíalos. Sancho pjrtùi bs desvelos dol goSk?rn ) y de In guarra con su hijo barcia. El Modhafer después de esta victoria tramontó el Pirineo por •1 puerto de Jaca. Según, la tradición del pais debidamente

espurgada y recibida por Moret, Abarca y otros historiadores, Sancho y García se rehicieron de aquel desastre sobn los desfiladeros del Pirineo, donde esperaron á los musulmanes y los aplastaron volcando sobre olios sus peñascos, en cuyo triunfo se cubrieron de gloria los roncaleses. Sin embargo, Murphy refiere que Abd-i>l-Rabman después de haber recorrido los llanos de Navarra y arrasado sus fort., penetró hasta su eslremo opuesto; sus enemigos se esforzaron en vano por cortarle el paso en las gargantas y desfiladeros; pues lodo lo venció sin menoscabo. No obstante la espresion de Murphy, Abd-el-Kanman consta que no acaudilló aquella expedición.

También debieron ser mas funestos de lo que supone estos desfiladeros al Modhafer ; pues una tradición, sancionada por tan ant. y grande celebridad, no carece tan absolutamente de fundamento. La derrota de los musulmanes se supone acaecida á su regreso de la escursion sobre los eslídos francos; asi es mas probable y no se opone á ella la re.ación de Murphy. En razón de los servicios prestados eo esta jornada obtuvieron los antiguos roncaleses privileged« hidalguía y otras gracias particulares, todas las que fueron confirmadas por los revés sucesores de U. Sancho el Mayor, quien lo hizo el ano 4015. Eran los roncaleses aforado; à los fueroi de Jaca y Subrarve, y por quitar diferencias lo fueron al fuero general del reino ‘En 133í, Enrique de Sul!i, gohem.idor de Navarra, mandaba al tesorero que nicíe-e dar provisión á los labradores roncaleses que iban i las labores de los cast, del rey, verificándolo según fuero. En 141 i, el rey U. Carlos 111, confirmando sus privilegios é este valle, añadió entre otras gracias que su tributo no se entendiese en calidad de pecha ni de censo; porqiie los infanzones no debian ser pecheros, y concluía esplicaodo el derecho que los roncaleses tenían en cierta parte de 1» Barden». En 1ИО. los roncalrscs y los vec de lúdela se hacían guerra por los pastos de esta posesión. También se hicieron guerra muchas veces los roncaleses y los del valle de Bretons en Francia, porque debiendo pagar este á aquel el tributo anuo de 3 vacas de un dentuge, pelage y cornag«, se negaban á efectuarlo; en 136o nombraron arbitros estos valles para determinar sus diferencias; estos declararon que debi.i pagarse el tributo anuo, bajo la pena de 3,000 marcos de plata. En su consecuencia acudieron los bretones y roncaleses el día 13 de julio al puerto de jas Arras, llamado Hernaz, y piedra de San Martin, divisoria de los term, de España y Francia para verificar el pago ó entrega con ciertas ceremonias notables. En 4514 se sometió el Roncal en Burguele por medio de apoderados al duque de Alva, general del rey Católico, cuyo acto se verificó en 3 de setiembre á condición de que se les guardarían sus ant. fueros y priyi.egios. D. Fernando lo confirmó todo en Î1 del mismo ha!.ámlose en Logroño. Poco después los roncaleses vieil lo que el desgraciado rey D. Juan Je Labrit, que no solo h.tbia pasado á Francia perdiendo su reino, sino que aun habia tenido quo dar satisfacción de su propia desgracia á aquel rey, aprestaba fuerzas para venir sobre Navarra, se alzaron contra oí poder de Castilla; el valle de Salazar y el mariscal da Navarra, que hasta entonces habia permanecí do neutral, so declararon igualmente ; el último pasó unirse con los franceses. Por este valle de Roncal entró pronto D. Juan con sus fuerzas auxiliares. Varios capitones de Fernando acudieron con intento do atajarle el paso. Fernando de Valdés corrió á la defensa de Burgui, que era plaza poco fuerte; pero la combatió el ejército de D. Juan y se apoderó de ella, aunque con pérdida de 400 hombres; de sus defensores murieron también varios ; entre ellos el mencionado Valdés. Otros muchos pueblos siguieron entonces el egemplo del Roncal ; mas el ejército de D. Juan tavo que abandonar su empresa en el cerco de Pamplona, levantándolo el 30 de noviembre, y retirarse á Francia por el puerto de Maya. En la indicación que de esta tentativa de D. Ju-in sobre Pamplona hicimos en la reseña histórica de aquella ciudad, se ha alterado la fecha escribiendo 1511 por 1511, lo mism’i que sucedió antes ya á lo* señores de la Academia de la Historia en su apreciable Diccionario. Roncal volvió al poder de Fernando. En 15tfi, el mismo rey destronado, (juiso hacer nueva tentativa sobre su unt. «i». La campana debía empezar tomando él la plaza de San Juan de Pie de Puerto, y penetrando el mariscal de Kavwга por el valle de Roncal: pero aquel fue rechazado y este derrotado y prisionero del coronel D. Pedro Villalva. En 4523 el emperador Cirios V confirmó 1оз privilegio* de los roncaleses Diciendo mención de otras coafirmaciones anteriores. En lí’.i i redimió el valle dos cenws perpetuos que pagaba al rey por el goce de la rama y vizco de la Birdena, y» por las yerbas y aguas de los montee y térra, liamado-i Erlaz ó Erinu, y Arras ó Arra, por lo cual dio la surname 3,100 ducados. En 1797 concedió el rey á Honcal que añadiese á su escudo de armas un cast y un lebrel en memoria de los servicios que había prestado en la última guerra contra los franceses. En 27, 28 y tS de agosto de 1809 contrarestó Renovales el Ímpetu de los franceses en Roncal, retirándose hasta el término y boquetes de la v. de Urzainqui; mas agolpándose allí los franceses del valle de Ansó, los de Solazar y una división procedente de Oleron en Francia. no fue ya posible resistir por mas tiempo á tantas fuerzas. Renovales deseando salvar de mayores horrores á los roncaleses, determina que D. Melchor Ornat, veo. de la v., capitulase honrosamente por los valles, como lo hizo, asegurando á los naturales la libertad de sus personas y el goce de sus propiedades. Renovales con varios oficiales, soldados y rusos desertores, se trasladó al Cinco. En abril de »812, el general Dorssenne reuniendo unos 2ü,000 hombree penetró en el valle de Roncal, abrigo de enfermos y heridos, depósito de municiones de boca y guerra. En abril de 484 3 entrando Abbé en este valle, si por una parte trató bien á los prisioneros, por otra no dejó dequem.irlos hospitales y sus enseres y algunas casas y edificios en Isaba. Este valle tiene la gloria de coatar entre sus naturales al famoso Pedro Navarro, que tanto figuró en ‘a conquista de Ñapóles, inventor de las minas y el primero que las usó con buen éxito.

RODA

v. con ayuntamiento en la provincia do Huesca (22 leg.), partido judicial de Benava’rre (6), diócesis de Lérida (20), audiencia lerr. y ciudad g. de Zaragoza. Sit. en la cima de un monte, á la der. y 1/4 de leg. de dist. del r. /sábano; su Cuma es muy sano. Tiene 64 Casas; la consistorial y cárcel; y la ant. caled, que hoy es iglesia parr. (San Yicente Mártir). Esta caled fue edificada por la piedad de los condes de Pallas, D. Raimundo I y doua Ermesenda, su esposa, sin que pueda punlua

lirarse el año, á pesar de existir un acta, que se dice de su congregación, citada por los eruditos autores déla hist, de Languedgc y de la Gulia Cristiana y copiada por Marco Balucío y otros, según luego veremos.’Fue consagrada y titulada de San Vicente Levita y Mártir, por el ob. deRíbagorza, Odisendo. Después fue casi destruida por los sarracenos, como se espresa en el privilegio de renovación y dotación del rey Sancho Ramírez fecho en 1068. D. Gerónimo María de Torres, siendo ob. de Lérida, después de algunos siglos que se habia trasladado la sede de Roda á aquella с , arregló un plan de un nuevo estado para esta iglesia y lo decretó en 3 de abril de П88, cuyo plan y decreto aprobó el rey D. Carlos III en 4 de octubre del mismo año. La \s\. de Roda en este nuevo estado debia tener 4 dignidades,1» á saber: prior mayor,camarero, sacristán y limosnero; 5 canónigos, entre ellos magistral y doctoral, 6 racioneros, uno con el cargo de cura y otro con el de penitenciario, y algunos nutuales como organista , capiscoles y otros husta él número de 22. Con motivo de esta nueva planta se movieron alaunas diferencias entre las dos iglesia de Lérida y Roda, sobre as preeminencias y honores que debia gozar esta última, las cuales se terminaron en virtud de una escritura de Iransacion y concordia otorgada por los cabildos de entrambas en 5 de julio de 1799. De los pactos principales uno es, que la iglesia de Lérida reconoce el titulo de caled, que d;m á la de Roda el Sr. ob. de Torres y el rey D. Carlos III ; y que en sede vacante el cabildo de Lérida no podrá ejercer jurisd. en Roda ni en alguuo de sus individuos, ni visitar lo perteneciente al cabildo como fábrica, mensa, sacristía, aliares, etc ; sino precisamente la parr. y lo tocante á ella. En el dia se hallan solamente en actual residencia 2 dignidades, que son el sacristán mayor y limosnero, 2 canónigos y 2 racioneros, y de estos uno es el cura. Lo materialcle là iglesia catedral que hoy existe se halla en buen estado Es esta ici. depositaría de los restos mortales de San Ramón, que lúe su obispo, y de San Valero oh. de Zaragoza. Hay dos capilla» públicas en la v. dedicadas á la Anunciación y á Ntra. Sra. del Pilar, y otra en los afueras con el titulo dé San Mames. Confina con San Esteban del Malí GUel, la Puebla de Roda y Esdolomada: en su Term, se encuentran 12 cas. que son Sampere, María, San Martin, Espuéu, Sla.Creu. Grau, Villar, Pon, Erólas, Huerta, Colomineta y el Mesón. El TerreNo es montuoso, flojo y de secano en’su mayor parte; por él corren las aguas Jel habana que fertilizan» algunos huertos. Ademas de los Caminos locales cuenla el que dirige al valle de Aran por Vilaller, todos son de herradura y malos: recibe la Correspondencia de Graus. Prod.: trigo, centeno, patatas, judias, ;ilgo de aeeite y vino, y pastos; cria ganadoí, caza de varios animales y pesca de truchas y anguilas. Pobl.: fio veciudad, 304 aim Contii.: 4,145 reales, 3 mreales

Historia. No negaremos al distinguido literato D. Miguel Cortés y Lopez quo esta v., hoy tan insignificante, haya podido ser una ciudad episcopal en tiempo de los godos; pero sí que esto conste por documento alguno fidedigno. Viendo en la ilación ó mojonamiento que se atribuye á Wamba. cierta ciudad con el nombre de Ictnsia Letosa, como espresó el arz. D. Pedro de Marca), lo vasto de sus conocimientos le suministró pronto dos indicios para determinar su correspondencia. Crevó derivarse este nombre de la voz i/cí¡^s que significa redóla, y por este medio le resultaron sinónimos los nombres ictosia y Roda. La sede ileí dense, trasladada de Roda á rquclla ciudad, le acreditaba al mismo tiempo la correspondencia en categoría Apoyado en ambas razones no dudó contradecir en su articulo ictosia, la opinión que supone este nombre degeneración del de Octoyesia, por el que fue conocida en lo ant. Mequinensa. Ademas espresó ser infundada la reducción de icíosia á Tolba. No diremos que , por carecer de la necesaria autenticidad aquella ilación , no hubiese debido dar cabida al nombre icíosia en su muy apreciable diccionario: tal vez lo hubiese hecho así el ilustrado P. la Canal, fundado en la doctrina del profundísimo Florez, según es el desprecio que hace de este nombro contra el citado Marca que lo atribuyó á Mequinen-a, como corrupción de Octogesia. Dado que la ilación de Wamba sea apócrifa, no por eslo deja de ser sumamente apreciable para la ciencia geográfica, pues que los nombres presentados en ella con mas ó menos adulteración , no puede cegarse hayan tenido su época, y asi mismo las dignidades ecle

siásticas que mencionan. Cual haya sido está época, debe ser i solo el objeto de la cuestión. Si se decidiese admitiendo la I antigüedad que se ha querido dar á aquel documento, era preciso estar por la opinión del señor Marca, y reducir la sede ictasiense я Mequinenza, como corrupción de Octogesiertse. Pero resulta, como es debido, contra aquella antigüedad , negándola por lo menos á la forma en que la dio á conocer el Ovetense, para conciliar los graves argumentos con que la apoya el Sr. Cortés; y reducida la espresion de aquel documento por este medio á su verdadera época, es preciso entenderla como el mismo Sr. Cortés: bajo el hombre de Ictosia ó latosa se habla de Roda, como una p. episcopal, no de los tiempos do Wamba , sino de aquellos en que consta por mejores documentos lo fue, esto os, des pues que los condes de Pallars restauraron en esta población la sede pnliarenitciudad Siendo, como ís, esta la única noticia que existe de la silh de Ictosia ó latosa, y no habiendo memoria alguna del oh. de ella, es preciso convenir en quien fraguó aquel documento para atribuirlo á Wamba , como lo sostiene Florez, ó el moderno que introdujo su mano en la obra antigua, si hemos de admitir la existencia de esta, colocó aquella serle entre los gndos, sin que lo fuese, y solo por saber la existencia de la de Roda. La diferencia de nombre puerto provenir de la razón sinónima espuesta por el señor Cortos, mucho mas en época en que tantas lenguas se cruzaron en el pais-, de no ser así, atendida también la grande ignorancia de aquellos tiempos, es mas alribuible á la alteración y al trastorno que se observa igualmente en otros muchos nombres de la misma ilación, cansadopor un mero idiotismo. No puede decirse narla, al menos de un modo fundado, concerniente ácsta población, hasta la invasión de los sarracenos. En la partición que se hizo de la conquista, avecindando las diversas tribus que se agolparon á ella, Roda cupo á los africanos, cuva mayor parte eran judios, y por ello se le dio el nombre de fiuffta/j-el Yehus esto es, Roda délos judíos. Era una fortaleza casi inespugnable , y recibió al célebre Hafsun, cuando echado de Andalucía, se retiró á la España oriental ,’año 8lii). En Roda estableció su Cuartel general, y numerosos cristianos acudieron á su bnndera para caer sobre el pais de la obediencia de Córdoba. El nombre de Huthah-el Ychus fue pronto temible á esta ciudad misma: era el centro de una rebelión espantosa par» el emirato. Fueron por algún tiempo en auge las armas de este esforzado caudillo de los montañeses; pero la numerosísima hueste del Emir, acaudillada por el Mondhir, acudió por fin á atacarlo en este mismo centro de sus operaciones , y no obstante el heroico valor de sus tropas, quedaron deshechas. El bizarro general de Hufsiirf Abd-el Melek, se refugió herido en Roda, con 100 compañeros ; mas no hubo resistencia bastante contra el Ímpetu del vencedor : esta plaza fue asaltada , y todos sus defensores perecieron, lidiando encarnizadamente. Hafsun , que había podido salvarse del desastre, se retiró á las cumbres del Pirineo, y en consecuencia de este suceso Boltaña , Anisa , Fraga, Lérida y demás población, que habían abanderizado, se sometieron. En 878 este caudillo ‘Omar ben Hafsun había reaparecido ya mas pujante que nunca, apoyado por las mismas alianzas, y aterrando al poder cordobés con su^ triunfos; pero haciendo esto el mavor esfuerzo, y volviendo á una acción decisiva fue también adversa la suerte de las armas á Hafsun, y salió él mismo mortalmente herido. Roda no suena ya en las relaciones de esta campaña, ni reaparece en las guerras que Kaleb, hijo de Hafsun, continuó naciendo en la España oriental ; mas no porque hubiese desmerecido : Kaleb dominaba ya ciudades mas considerables, y no se reconcentraba en esta población como sucedió al principio : el poder de los Hafsunes en estos acontecimientos no se hallaba limitado álosriscosde Jíuthahel Ychus; su causa se cuestionaba ya en las llanuras. Sin embargo, también alcanzaron nuevamente á Roda los desastres do estas guerras ; aunque nunca del modo asolador sufrido por otras población Hay quien cuenta aun i Roda entre las plazas importantes del estado de Ab n Djafar, historiando las •osas de 1002 ; pero ya paraba hacia largo tiempo en poder de los cristianos. Los condesde Pallas, Raimundo Г у Ermesenda, su esposa , la habían elevado á la dignidad episcopal, restableciendo en ellala sede polieren«, que corría unida á la de Urgel, por disposición del concilio de Fuentecubierta. En algunos ejemplares del acta de la consagración

de la Igl. de Roda se lee haber sido edificada ««n la e. de este nombre para ser sede episcop al, como lo había ttdo antiguamente.»

Sin embargo no consta el riguroso sentido di esta espresion, y falta en otras copias citadas por el P. Pascual. Ademas , ‘la variedad de inteligencias que han dado al acia díctiii los diferentes escritores que á ella se refieren, no dejan de ofrecer su claridad como sospechosa. El respetable P. M. la Canal, después de citar al P. Pascual para corregir la espresíon do los autores de la historia de Languedoc y loi de la Galla cristiana , que dicen, por mala inteligencia de este documento, haber venido á efectuar esta consagración el mismo Aimcrieo, arz de Narbona, nos presenta bajo d epígrafe uCoiisecratio Ecclesiœ Rotensisn (ex arch. <т«-<dem) solamente una carta de dotación de los condes Raimundo I y Hermesenda su esposa, cuya carta figura hecha en el tercer año del reinado de Lotarió, que corresponde al 957, y en ella se menciona la consagración como hecha en 907. \a genealogía de los condesóle Pallas tampoco se acuerda muy bien con estas fechas, y no deja de estar igualmente fundada en actas y documentos de autoridad. Raimundo I era hijo de Armcngol I, conde de Urgel, qire falleció en 1010. Siendo ciertas estas fechas y las del arta mencionada, Armengol hubiera vivido 53 años después que su hijo ; casado ya con Ermesenda había hecho esta restauración. Raimundo I, restaurador de esta iglesia en 957 , ó ea 907 según lo literal del documento exhibido por la Canal, era aun conde de Pallas en 1030 y debió serlo mucho mas adelante, pues hasta el 1050 no asoma su hijo con el dictado de conde, á pesar de haberse enlazado va un año antes con Valencia, hija de Arnaldo de Mirón. Si Raimundo I fue conde hasta aquel año, como es tan verosímil, habria vivido 99 años después que, casado va, restauróla sede paliarense en Roda. Hay mas: no es probable ni se ofrece verosímil se hiciese e*la restauración hasta que el condado de Palla? se desprendió del de Urgel : los ilustrados PP. Pascual y la C;m;il, sospechan que «los condes de Pallas se apresurarían á que se consagrase luego (la iglesia de San Vicente de Roda’i para impedir la resistencia que podría hacer el ob. de t’rcel reclamando sus derechos declarados en el concilio de Fuencubierta.» El condado de Pallas no se desmembró del de Urgel hasta el año 1010. Entretanto se presentan los ob. Adulfo, Otón, Odisendo, Aimerico I, Jacobo y Aimerico II llenando aquella época. Nosotros, después de» haber estremado nuestras investigaciones para conciliar en lo posible las diferentes autoridades y dar á este punto tan oscuro la escasa luz que era de recoger, aprovechando hasta la resulliva del mismo choque de las opiniones, hemos venido i congeturar que el ob. de Lérida nubo de verse obligado á salir de su metrópoli mientras la dominaron los musulmanes , y se refugio en las escabrosidades del pais ribacorzano , como se retiraron á él otros muchos magnates huyendo de la esclavitud de las llanuras. Este pastor no pudo tener residencia lija en tiempos tan calamitosos, y permanecía ambulante según lo determinaron los varios suceso» del pueblo cristiano^ Tal vez su primer abrigo seria \a antiquísima ciudad de Patiars (\. Pau.Äs) en el ob. de Urgel. y la prolongación de su residencia en ella paró en dar lugar al concilio de Fuencubierla. Las disensiones que entre los ob. de Paliars y de Urgel es probable hubiesen de preceder á aquel concilio, y las célebres guerras de los Hafsunes debieron llevar á Adulfo á Roda, y de aqui, conservándose tradicionalmente esta noticia , tendría motivo el conde Raimundo para decir, al erigirla en sede ep. mas tarde, el Sicut antiquitus fuerat del acta de la consagración citada. En este concepto pudieron residir también en Roda los ob., y es probable residiesen aun antes de venir esta población al dominio cristiano, pues ya la hemos visto preponderante en estos países, siendo el centro y la bnse de poderosas alianzas da cristianos y judios contra los musulmanes de las llanuras. Si residieron es Roda los ob. citados, debió ser de este modo: eran los ob. de la sede iltndense; sí se titularon comunmente de Rivagorza y de Sobrarvc, fue en razón o> ser pastores de estos t’err. mas ó menos dilatados , según lo determinaba la suerte de las armas entre los pueblos que por tanto tiempo batallaron sobre sus confines. Se titularían ob. de Pallas en razón de sus an’ iguas pretensiones que permanecerían á pesar de k disposición de Faene ubier ta

ROD

Se tilularian de Roda con uaotivo do la importancia que hemos visto gozó en aquel tiempo esta población siendo, ciudad considerable ,. mayormente сиагщо residían en ella. La* sangrientas guerras de que fue teatro este pais, y principal objeto Roda por su mucha importancia, lormiuarian por echar do ella la dignidad ep., qtio, no eglaado ufert* á localidad determinada , buscaba solo los puntos de mayor seguridad. Parando despues Roda eu poder de los condes de Pallas, que ya no considerarían las exigencias del ob. de urge! como los condes de aquella ciudad, pensaron ce lijar en sa* estados la residencia def ob. que no habia renunciado al título de Paliarense, y erigieron la iglesia dt; Roda. Puntualizar la época en que esto sucedí*es muy peligroso, atendido lo estragado de los documentos .sobre que pudiera hacerse; pero ao debe aaticiparsa al tiempo de los condes Raimundo I y su esposa Eruiesenda, pues mas fácil es que s« baya equivocado la lectora de los números que de los. nombres. En el tiempo trascurrido por medio de estas congetures, se asegura que las armas de Almauzor ocuparon á Koda ó hicieron prisionero asa ob. Aimerico que , ajlistando con los invasores su rescate, dejó en rehenes un sobrino y pasó á Francia á recoger el precio de su redención, con lo cual volvió á Roda, y estaudo aun dominada de los moros tomó los documentos «y escrituras que pudo recoger de su iglesia, y retirándose al condado de Pallas rijo su silla interinamente en el 1. de Lleps, dist. corao 4 4/2 leg. del monasl. de Lavaux, pero nada consta con la dobida autenticidad. Solo se sabe que Roda después de te restauración de la sede paliarense en ella por los mencionados condes, lo que acredita haber estado eu su dominio, pues no es fácil se hubiese verificado lo que el P. la Canal piensa de otra época, esto es, que hubiese tenido lugar la restauración por medio de un tratado сов los musulmanes sus señores, es cierto volvió al poder de estos. Con tal ocasión , guerreando esforzadainente el rey de Aragón D. Ramiro 1 por ensanchar los lim. de su estado, llegó à adquirirla y pensó restituir la dignidad ep. á ella, dotándola y enriqueciéndola; pero no alcanzó á cumplir su deseo, lo que por su encargo hizo su hijo el rey D. Sancho. Este concedió la ciudad de Roda con sus term, y otras heredades á su iglesia en 1068. Las antigüdades de esta iglesia pueden verse ya por lo sucesivo debidamente despejadasen la España Sagrada, tomo 46. Como digimos en el episcopologio de Lérida, inserto en el art. de aquella e., era entonces, ob. Salomon , cuyas memtíi tas alcanzan desde 1068 á 4075. Arnulfo, D. Raimundo Dalma«io, Lepez Fortuñez de Vizcarra y Poncio, continuaron presidiendo la cristiandad de este pais en Hodn. Poncio pasó á Roma enviado por el rey D. Pedro I después de la conquista de Baibastro, á fin de conseguir nuevamente de Pascual II la autorización que habia concedido ya su antecesor para trasladar la sede Ilútense á esta ciudad cuándo se efectBus>e su conquista, lo que se verificó reteniendo el Ululo de Roda , que corrió unido al de Barbastro. Se equivocó el P. Mariana diciendo que Poncio habia alcanzado también mudar el apellido con la silla. El pb. de Huesca, logrando echar de Barbastro al ob. D. Raimundo, sucesor de Poncio, leobliaó á residir en Roda. En tiempo de U. Pedro Guillermo y de D. Ramiro, infante de Aragón , hijo menor del rey D. Sancho Ramirez, contjnuó la sede en Roda : Gaufredo , sucesor de Ramiro, la volvió á Barbaslro. El sucesor de este, don Guillermo Pérez, residía en Roda en 1413. Reconquistada Lërida en 24 de octubre de 1149 , D Ramón , principe de Aragón y conde de Barcelona , cumpliendo entonces la disposición del pontífice al conceder la traslación de la seile á Barbastro, la llevó á la ciudad de su conquista. Asi volvió á Lérida su ant. dignidad ер.; у esta, recobrando su dictado primitivo de ¡lerdease, conservó justamente el de Ilútense de los varios títulos que habia ido recibiendo en oí largo tiempo que habia estado ambulante fuera de su metrópoli. Aunque se titularon después algunos ob. Ilenlenses de Roda y de Barbastro (V. BJrbastrp, Lérida, Pallas, Rihafjprza y Sobrarve), Roda conservó siempre grande importancia ecl., aunque perdió su dignidad de sede pontificia, como hemos visto ya al tratar de su cated. anteriormente. Mas fue decayendo en sus consideraciones civil y política, á lo que contribuyeron con especialidad las guerras. Fueron notables sus padecimientos en las de sucesión después de la muerte de Carlos П, pasando de uno á otro poder entre las tropas

del archiduque Garlos y las de Felipe, según era raria la, suerte de sus respectivas empresas en la Hibagorza. Deb» itarse el ataque dirigido á Ruda por el oondo> de Estain, ue echó de ella á los partidarios del archiduque- en 4709. Por lo demás corrió la interesante suerte comíjn á toda la Ribagorza. Kn-la guerra.de ja Independencia contra la agresión francesa de 4808, sabido es el civismo que distinguió, las población ribagorzanas. Esta fue muy notable ademas por líi célebre acción que llevó su nombre. El general frunces Bourke con su tingada perteneciente al cuerpo, llamado do. reserva de Reille, á la sazón ya cuerpo d« obsertaciones del Ebro, atacó en Roda á las fuerzas españolas mandadas por Éreles en 5.de marzo de 1842. Diez íioras duró el combate, y al fin quedó la victoria por los españole?. Baurke fue gra-t »emente herido ; los franceses se cetiraron á favoi de la noche, con pérdida de cerca de 4,000 hombres,

ROBRES

1. con ayuntamiento en la provincia y diócesis de Huesca (6 horas), partido judicial de Sariñena (6), aud». terr., с. g. de Zaragoza. Sit. en una hondonada, con buena ventilación, y Clima templado y sano; las enfermedades comunes sou Ge~ bres gástricas. Tiene 480 CASAS , la consistorial y cárcel, una escuela de instrucción primaria , dotada con ‘4,400 reales vn., concurrida por 40 alumnos; una iglesia parr. (Ntra. Sra. de la Asunción) cuyo curato es de 2.a clase, de provisión real y ordinaria; el cementerio se halla en parage ventilado; los veciudad se surten de aguas de pozos y balsas, para beber, v demus usos domésticos. El 11 ич. сопбра N. Fraella r benes; E. Granen; S. Alcubierre, y O. Leciñena, en él sé encuentra una ermita dedicada á San Miguel. El Terreno participa de llano y montuoso; bay varias alturas ó cabezos aislados; pero el monte principal llamado lu Sierra forma cord, con los de Senes y Alcubierre; es tenaz y pedregoso, poro muy fértil en anos abundantes de lluvias; hay un bosque arbolado de pinos, v deh. para pustos Hay varios Caminos locales de herradura, y uno que conduce á Zaragoza. Prod.: trigo, cebada , ¡¡vena, vino y legumbres; cria ganado lanar, caza de perdices, conejos y liebres y pesca de tencas en las balsas. Pobl. : 4 20 veciudad», 745 aim.

RIQUEZA IMP.: 461,ЗГ>0 rS. CONTR.: 24,484 re.

Historia. La primera mención que aparece de este pueblo en la historia, pertenece al año 4448, con motivo de haber sido conquistado en aquel año por el rey D. Alonso el Batallador. No sabemos otro hecho digno de citarse hasta la guurra de la Independencia contra la agresión francesa do 1808. En Robres tuvo lugar la única sorpresa que sufrió en el discurso de toda su vida el insigne caudillo español D. Francisco Espoz y Mina, nuestro estimado y particular amigo y paisano. Hemos merecido de su respetable viuda, la Excma. Sra. Doña Juana María Yega, condesa de Mina, la relación de aquel memorable acontecimiento, copiado exactamente de lo que sobre este suceso dejó su mismo héroe, consignado en sus memoria» cuya publicación espera cojí ansia el público y que tal vez no se haga esperar largo tiempo según lo denotan las siguientes palabras de la Sra. condesa. «Veremos si ahora me es fácil ¡levar á cabo este pensamiento que tanto me ocupa, y para cuya realización no he perdonado gasto ni fatiga ; por considerarlo como un deber á la memoria de mi virtuoso marido, y un servicio ala nación, cuya felicidad fue el norte de toda su vida.» Reconociendo el gran mérito de la autenticidad de esta relación , no podemos menos de transmitirla á nuestros lectores y es como sigue.

«Preparado yo para marchar á Aragón con el fin de pedir razón de su conducta al Malcarado Tris, (‘) prevíuele que con su partida se reuniese al comandante de húsares D. Miguel Ii’ribarren que se hallaba en aquel reino, y elíi de abril de 4812 sin mas aviso me presenté en el pueblo de Инн.-, donde estaban. Malcarado receló de mi ida y asi 1ч daba á entender en su semblante : creí tranquilizarlo por el pronto con demostraciones de aprecio, y para mas inspirarle confianza le encargué aquella noche que con su gente cubriese lus puntos de la Atalaya abauzada del pueblo para

Tris 6 el Malcarado, á causa de sus esceso* J vejaciones á los pueblos de esta parte de Aragón , había sido amonestado sípor Mina i quien le amenaió .< fin de moderar sn conducta.impedir toda sorpresa del enemigo, sin perjuicio de que Irribarren por su parle no descuidase otras medidas de [i^ecaucion. Propúsole ademas Ti is con toda |j astucia de una alma depravada, que creia convenieute para mejor seguridad , enviar á Huesca uno de sus confidentes à tin de que observara si la guarnición enemiga de aquel pueblo hacia algún movimiento, y en el caso de hacerlo diese pronto aviso. Convine en la propuesta y de buena fe con esta mayor contianza nos echamos á descansar.

Pero resultó que en lugar de la comisión de observar, llevó el confidente de Tris la de hacer mover las tropas que había en Huesca, y antes del amanecer del otro dia, ya teníamos sobre Robres 800 infantes y 150 caballos de la división Panatíer que de Navarra se había corrido á Aragón. Adelantáronse algunos caballos conducidos por el confidente enviado por Tris, y esta fue mí fortuna : rodean mi alojamiento, dispiértome al ruido que sentía en la cal.e, me asomo á la ventana, y veo que lus enemigos forcegean la puerta de la casa : llamo á mis asistentes, y cono á las arma-;. Mí muletero Luís Gastón á mis voces corre á la puerta, y medio la abre para observar lo que había : llego \ o á «На al tiempo que uno de los húsares franceses hacia empeño de entrar con su caballo : detóngole yo dando al caballo con la tranca de la puerta, y recibiendo eu ella vaTÍ03 golpes de sable, con los cuales he llegado á entender tjue el dueño de la casa la enseñaba después como una curiosidad: arremolinante otros 5 caballos, q-ie estaban píoácimos á la puerta, con lus movimientos del primero y cejan algún tanto dundo lugar con e.4o á que yo pudiera cerrar la puerta y se me preparase el caballo : montado ya en él, hago al patrón que abra enteramente la puerta y salgo con precipitación seguido de algunos ayudante* que alojaban en la misma casa, y de Um tajo de sable hiero malamente en un brazo ¡il húsar que eslaba mas próximo á mi salida; pico el caballo á delante dando grandes voces á mis •soldados, atúrdense estos; corren unos sin caballos hacia donde suena el grito; otros montados en pelo y muy á la lisera de ropas, otros sin armas y todos confusos y atolunerados. Y para que los mas puedan lograr su salida, entretengo á los enemigos corriendo de uno á otro lado , y sosteniendo sus ataques con un puñado de valientes que de pronto lograron unírseme. Poco después Irribarren , Uurrea y otras mas se me reúnen, y con ellos hago mas líeme al grueso de lacaballeria e.nemlga.y rechazo algunos grupos de ella, y cuando llegaba su infantería dejé el pueblo, y caüacual de los que me acompañaban tiró por domle pudo: los que se vieron imposibilitados de salir quedaron hechos prisioneros , y entre ellos , mi maletero Luis Gastón ; logré i escatar á’mi ayudante secretario el capitán D Félix Boira que se vio muy apretado por un trozo de enemigos, pero tenia serenidad y brio, y acostumbrado á salvar peligros, aunque herido, con mi auxilio se desembaraza de estos y Tióse libre de sus garras.

Lleno de cólera aguardé no lejos del pueblo á que los franceses lo desocuparan, viendo que no aparentaban seguirme, y en efecto, antes del mediodía se volvieron á Huesca con el botin de todos nuestros despojos con GO soldados unos prisioneros y otros Untos caballos cuyas monturas y lanzas quemaron en la plaza: finalmente, rescataron una porción de prisioneros que días antes habia hecho Irribarren atacando un convoy. Todo este fracaso nos vino de la traición de Tris, el Malcarado, mezclado tal vez con otros cómplices. Por decontado, intercept? el parte del alcalde de Leciñena , firmado por él y por el cura del lugar, dando noticia de la sorpresa al comandante de armas francés de Zuera, y de que muchos de los dispersos se dirigían á pasar el r. Gallego por aquella parte, y te invitaban salirles al encuentro ; y á mas de este documento el hecho fue confirmado por los mismos á un oficial disperso de la división, que se fingió francés extraviado déla columna la noche anierior. Tris fue visto durante la refriega, pero se supo pronto que por la noche habia desaparecido del pueblo, y lejos de seauírme en mi salida como pudo hacerlo no se me presentó^hasta el dia siguiente.

Apenas el enemigo había’ desocupado el pueblo, volví yo á él; me encontré un espía de los franceses venido de Zaragoza, y lo hice fusilar: averigüe el descuido ó la mala intención de no haber dado aviso de los movimientos de los franceses , teniendo tiempo y ocasión para hacerlo conforme les eslaba mandado, dea alca’.dee ó regidores de /os pueblos por dond« transitaron, y en donde hicieron alguna mansión, y sufrieron también aquella pena; igual suerte esperimentaron el cura y alcalde de Leciñena, después de recibida información en regla acerca de sus sentimientos y procederes, de la cual resalaron probados los malos hechos que se les imputaban; por último, hice fusilar á Tris después de convencido de su delito de traición, y le acompaño un criado que tenia á quien antes de la guerra se le habían probado dos muertes: estos últimos sufrieron la condena en el pueblo de Alcubierre.»

RIOJA

anl. distr. de España , repartido entre las provincia de Soria, Burgos y Álava , y en el dia, se halla enclavado casi en su lolali lad en la provincia civil de Logroño Se divide la Rioja en alta y baja; la alta se puede designar desde Belorado hasta Logroño, y la baja desde Logroño á Al faro y Cervera del Rio Alhama. Lns sierras mas principales que la dividen son: las llaínadas Idubcdas que corren de O. á E. hasta encontrarse en el Monrayo; los montes llamados de Oca ó mas bien un ramal de ellos, que bajando sus cumbres seguí) se inclinan hacia el N., toma el nombre de lomas , y por úllimo la gran cord, de los monies Oharencs, que principia en estas mismas lomas, y cone de O. á E., abriéndose junto al ant. liilibio para dar paso al Ebro, que desde Los groño, es el limite que tiene por la parlo de Navarra Este territorio forma un valle que naco la figura de una S, cuya long, es de 24 leg. poco mas ó meaos ; comenzando desde Villafranca de Montes de Oca, hasta la v. de Agreda. La lat. es menor y no igual por todas parles, porque por unas se esliende á 10 leg., y por otras á S, y esta se toma desde las cumbres de las sierras que por la mayor parte ciñen á esta comarca, y son muchas y muy altas; con sus nombres peculiares, aunque el ant. y general es de montes Idubedas. Parece que la naturaleza ha demarcado este terr., para tener administración propia y peculiar, sin confusión alguna de límites, y de ella sin duda se partió para crear la actual provincia de Logroño; aunque sus limites no sean tan exactos como los de esta, por razón de haber sido segregados pueblos que pertenecen á otras provincia limítrofes. Cuatro son los limites que constiluven la demarcación de este ten-.: el primero y mas esenciaí, es la cord, divisoria de aguas entre Ditera y Ebro , y que corre desde Villafranca de Montes de Oca hasla Agreda: comienza en un eslremo de aquellos montes y camina de О. и E. por la sierra de Pineda, sierra de Sta. Cruz del Valle, sierra de San Antonio (cerca de dicha ermita nace el r. Tirón], puerto de la Demanda, montes de las Hergijuelas (en que tiene su origen el r. O/a), sierra de San Lorenzo, montes de Vado, sierra de Neíla (donde nace . el r. Kagcrilla, pico de Urbion; montes llamados de San Millan, sierra Cebollera (origen del r. Iregita] , puertos y montes de Piqueras (de los que nace el r. tesa), cumbre de la gargantilla (de cuyos cerros y valles nace el r. Cidacos), sierra Alba, Puerto Oncala, montes de Alhama, puerto de Cortadero, sierra de Almuerzo, ó de los Siete Infantes de Lara, puerto «leí Canto Hincado, sierra de Montenegro (aldea de Agreda), confinante con la ciudad de Tarazoná^ de Aragón El segundo lim. geográfico de I\ioja es de S- á N. otra cord, de montes, quo divide las tierras y pobl entre Burcba y la actual provincia Comienza en los citados montes de Oca, sobre Villafranca y sus aldeas y corre por los montes de Pedroso de Rio Tirón, Belorado. Presnodeitio Tirón, Cerezo, Trebiana, Altable, Pancorbo, Ame jugo, Valverdes y Orón, hasta los de Miranda de Ebro. El tercer lira. es otra cord de montes, conocidos con el uombic de sierra de Navarra: comienza en Buradon sobre la orilla set. del Ebro, mas abajo de Miranda , donde dicen las Conchas de Haro, y camina de O. á E., partiendo aguas por las cumbres, entre Álava y Ríoja, por las sierras de Totonia, munies de San Vicente de ki Sonsierra, sierra de Alíalos, sierra de Berberana , montes de Cipran , de Yecora , de Moredo y de Oyon hasta el cerro de Cantabria, en cuyo punto la linea sigue por el r. Ebro, hasta la ciudad de Alfaro , dividido á Rioja de Navarra. Dentro de eslos lim. hay algunos pueblos segregados por fuero á la provincia de Álava, y por e^to lodo oí pais, entre la cord, y el Ebru, su titula Hioja Alavesa. El cuarto lím. consiste en las vertientes de aguas al r. .4í/»awia, y confín de la provincia de Aragon y Navarra: comienza en la v. de Agreda, última de Castilla en aquel punto , en cuya junsd. nace el r. Aña maza, que con las aguas de otros varios r. de su terr., bajan á engrosar el r. Alhama, mas abajo de Cervera, confinando con Aragón , y desde allí, el mismo r. desciende basta la ciudad de Alfaro ,. confia de Navarra. Entre eslos cuatro limites Osla el nacimiento, curso y fin de los sicle r., cuyos orígenes y formación distinguirán eternamente el lerr. de la Rio ja , de todas las otras provincias españolas, sin que apenas quepa en la geografía otra mejor, ni mas claramente demarcada: estos son : el Tiran , el O/a, que se supone da nombre al distrito ; el Xac/erUla , el Iregua, el Le-a, el Cirfacos y el Alhama, cuyo curso y demás circunstancias se verá en sus respectivos artículos.

El pais es ameno y delicioso, abundante de toda clase de frutos sin necesidad de que lleven ningunos de afuera ; por el contrario surle á los pueblo* inmediatos, singularmente á las Provincias Vascongadas: abunda de pizarra arcillosa y de sal de Glauber. Produce muchos granos y vino, esquisito aceite aunque en poca cantidad, mucho ganado lanar fino, caza, y pesca de los r. mencionados ; toda clase de frutas, menos naranjas y limones ; alguna seda , y muchas especies de hortalizas. Su im consiste en muchas fábricas de aguardientes, paños finos y ordinarios, lienzos de lino y cáñamo, curtidos y loza. Hay en general mils Comkrcio que en otras prov de España y su población segun el Diccionario Universal era en 1833 de 220,000 hab.; pero podrá verse en sus respectivos art., que comprenden 430 pueblos, en una

i superficie de 270 leg. cuadradas. Dividida la Rioja por el Euro, que la baña en dirección de 0. à E. con corla diferencia, se nota que el terr. de la falda meridional de la Sonsierra, hasta el libro ha sido ua bosque .encinal, guarnecido su suelo de coscoja, romero, sabina , enebro, espliego, lomillo , salvia, cantueso y olías planlas aromáticas. Hay en esta parte muchas canteras de piedra arenisca, asentadas sobre capas de greda, y la descomposición de aquellas por los meteoros , y el deslave de estas por las aguas , formas con su mezcla, en los parages bajos , terrenos arcillosos, de color amarillento claro. Las tierras altas, ó son areniscas» de un cascajo calizo, descomposición de las rocas caliza« blancas asnetadas de que se compone la cordillera; y está guarnecida en su cumbre de altas hayas , y en las laderas y faldas de encinas, y su suelo cubierto de bojes. Las rocas escafpadas de estas sierras, que se elevan entre sus arboles, que. se crian en sus grietas sin puntas irregulares, y los arroyos que de ellas se desprenden , conlribuyen á darlec una perspectiva variada, agradable y pintoresca. Hallánse en estas cumbres algunas minas de hierro, aunque abandonadas sin duda, por su calidad agria, y una mina de carbón de piedra. Todo el lerreno es quebrado , lleno de oteros y cerros bien labrados. La cord, de mediodía ó sierras de Cameros , so compone la mayor parle de lierre^ sin las rocas escarpadas que se ven en la de la Sonsierra: en sus cimas y sitios sombríos, se crian bayas , y en sus laderas y faldas y, parages mas soleados, robles ; pero en sus montañas mas elevadas, apenas se cria árbol alguno , y solo produceo alguna plañía lánguida y mezquina ; pero muchas yerbas medicinales, algunos minerales de hierro y cobre , cristal de roca y otras preciosidades mineralógicas, que aun pudieran descubrirse, si las recorriese un hábil naturalista. Los rios que hemos mencionado y nacen de esta sierra, corren con una rapidez perjudicial, producida ya de la altura de su origen , ya del mucho desnivel y declive de su terr. de S. á N. desde la falda de dichas sierras hasta el Ebro, que la baña por mas abajo.

Los naturales son robastos y laboriosos, muy dedicados á la agricultura, particularmente á la labranza de las viñas, y muy adictos al servicio de las armas. tanto los nobles como los’plebeyos; las mujeres airosas, llenas de gracia y muy hacendosos en sus respectivas labores. Por lo que barcal estado de su ind., de su agricultura y de los medios de hacerla mas beneliciosa por medio de la facilidad de estraer sus frutos, debe consultar el lector el Ionio 27 de las memorias políticas y económicas de D. Eugenio Larruga, página âu(i y siguientes.

Histoiua. Es interesante el estudio de los acontecimientos que han tenido lugar en esto pais, y de la variedad de nombres bajo que se ha entendido significado , por la copia de no icias que produce, entre las que se descubre la deles diferentes vicisitudes sufridas por las ciencias histórica y geográlica. Los diligentes y sabios escritores del imperio romano nada dejaron que desear de su época -. sus teílos llenos de punlual descriptiva conducen generalmente como por la mano á las localidades. Si tratan de acontecimientos, los dan aplicados á estas. Aquellos escritores turnaron por base de sus trabajos relativos á España , un pais sin unidad política: numerosos pueblos, diferencias tan marcadas cuanto son numerosas y marcadas las regiones naturales en que se halla fraccionada la Peninsula. La’que actualmente nos ocupa, que cierto escritor moderno, dice, «estar casi ceñida por el Ebro,» no podía menos de ofrecer uno de aquellos pueblos, de leyes, carácter y costumbres especiales. El aislamiento moral y político dé los pueblos de la España primitiva, partía de la diferencia de razas y mayormente aun de exigencias locales. Asi, aunque el origen «de los habitantes de esta region, era el mismo de otras regiones limítrofes, estén Jidas por el interior de la Península, se hallaban díslerminados de los otros con un nombre particular: la distinción local había triunfado de la unidad de origen. Estos habitantes eran celtiberos y eran independientes de la nación celtibera , bajo el nombre de Berimes. Por Estrabon sabemos que los herone.s se hallaban siluados entre los celtiberos (de su propio origen), por S. ; y los cántabros cómicos por N. Mas preciso aun Ptolomeo, nos dijo, que aquellos celtiberos eran los arébacos, y estos cántabros, los antriganes. Ya digiraos en el art. Deronia, como el mismo Ptolömeo menciona tres ciudad de esta región : Tritio el (¿rancie, Oliva y Vera . y que parece haber sido esta última ciudad denominante de la región. En efecto , tratándose de una población de antigüedad céltica, es como si se digéra haber sido esta la preponderante en el pais, y que, habiendo recibido su nombre de la ventajosa posición que tenia junto al Kbro, lo comunicó al terr. que encabezaba. Por Esirabon sabemos que por Vera ó Varia se pasaba el Ebro ; por Plinio , que era de grande importancia sobre este г., llegando hasta ella las embarcaciones desde el Mediterráneo, para lo que andaban 240 millas. Nada mas natural que haber recibido esta población su nombre del г., cuyas proporciones oían, digámoslo asi, su impulso social. La raiz ber es general en la nomenclatura geográfica do tales objetos y situaciones por toda la parle estrema del mundo antiguo, que fue conocida con el nombre Iberia. Debiendo, en este caso , haber existido la céltica Vera ó Varia desde los antiquísimos tiempos en que se introdujera esta raíz en nuestra nomenclatura geográfica , ¿se opondrá la noticia que nos da el señor Llórente de que hubo un tiempo en el cual la cord, de los montes Ovarenses era continuación de la de tiuradun y Üusicrfa de Navarra, por lo que no teniendo salida el t’úiro, tormaba una gran laguna de i leg. de ancho desde los montes de Ircio y Herrera, hasta los de Purtilla y Treviñot Se¿un este escritor el enorme peso y gran cantidad de aguas , socavaron la cord, cutio Buradon y Bilibio y abrieron paso al Ebro para la Rioja. Después corriendo siglos se desgajó la cumbre, so desunió la cord, y desapareció la laguna. Si esta doctrina fuese cierta, y aquella laguna hubieía sido la de que hace mención Posidonio, como existente en su tiempo , no dejaría de existir contradicción entre la antigüedad que hemos supueslo á Varia y la razón denominante espuesta. Mas Posidonío , niEstrabpn, comimicacáudouos la espresion de aquel, dicen que el Ebro tuviese dirección distima ; no hicieron mas que referirnos , como un fenómeno propio y peculiar del Ebro, que sin haber precedido grandes lluvias oí deshielos , se salía de madre é inundaba los campos por largo trecho, cuando soplaba por muchos dias el viento del ‘N. ; cuya particularidad se atribuía á la laguna por donde pasaba , la cual por aquel viento derramaba sus aguas, ó iban á aumentar las del r. Semejantes relaciones, debidas al tiempo de Posidonio, que uo vio por si mismo aquella laguna, ni examinó el fenómeno qua releria, son demasiado peligrosas para que hoy las abultemos; mas bien debemos suponerlas ya abultadas en razón de las fuentes de que hubo de tomarlas aquel antiguo escritor. No negaremos que la doctrina del señor Llórente se apoye en una base física, y sea producida por un detenido estudio geológico del Sais; pero debió ser en su caso mucho mas allá del tiempo e Posidonio, y aun de la que alcanzan las investigaciones históricas. Si esta doctrina es originada de la relación de Posidonío. no se opone ya á la mas antigua existencia de la ciudad Varia á orillas del Ebro. Sí San Isidoro eu sus elunolo

fías hubiese acertado con la de Cantabria, ciudad de este no rare, que dijo haberse llamado asi de Canla-Iberi, esto es, e. del Ebro, no cabria dudar que Cantabria y Canta-Varia o Varia era una ciudad misma; pero ya vimos como debe entenderse mejoría ciudad Drigantia bajo aquel nombre, quu es un pleonasmo formadonor la amalgacion de distintos idiomas-. Briga y Canta ó Carta son voces sinónimas de nuestra apelativa ciudad.

Cuando las sangrientas guerras que despedazaron al imperio romano en su ancianidad le arrebataron la España, mientras la invasión goda establecía la unidad nacional bajo una constitución político-militar, la ciencia geográfica tocó en su mayor abatimiento: los limites de las regiones y sus nombres siguieron el general trastorno. Por ello las relaciones quo mas se aproximan á aquel tiempo , ó que hacen referencia á él, están llenas de nombres bárbaros y de oscuridad geográfica. No asoma ya el nombre de Beronts, célebres en la antigua geografía y en la historia, especialmente en la de las guerras civiles de Roma , pues carao se lee en el fragmento de Livío publicado por Gíovenazo , Sertqrio se apoderó de este pais, porque desde él podia conducir con toda facilidad sus tropas á cualquier parte de España , donde fuese mas necesaria su presencia. Si figuró esta región

en la historia, despues île la invasion dicha, e* preciso buscarla or. la bárbara nomenclatura de la edad media. Asi pudo decir el padre Mariana que «Myro rey de los Suevos hizo guéri a á los de la Rioja: uo so sabe porque causa , solo se refiere lus venció y despojó de sus bienes , y por conclusión los sujetó á su señorío. Llamábase antiguamente aquul pe^ dazo de tierra Rucones ; por lo menos asi la llama el arzobispo U. Rodrigo.» El Abate Masdeu se inclinó ú lo mismo diciendojüobro los años de 561 á o(H, Leovigildo salió á a campaña dos veces, la primera contra los riojános, llamados por San Isidoro rucones, y por el Abad de Y alelara Arayonesa «Pero con esla misma autoridad idice el señor Govautes en el Diccionario de la Academia do la historia) y con las que cita el señor Cortés en el Diccionario Geográfico Ilistói ico, se convence que los rucones eran los del valle Roncal. Este señor encontrando numerosos v muy claro» los testos que hablan de los rucunes para probar que eran los roncaleses, eslrañó que el padre Ik-nao dudase si por rucones podían ser entendidos los riojános. Pero, ni San Isidoro , que es el único escritor que dio este nombre á los pueblos vencidos por Sisebuto, Suiutiki y Myro , ni otro escritor alguno ofrecen esta claridad apetecida. En el artículo Runcal, pueden verse las conjeturas con que sin embargo puede apoyarse esta correspondencia. Se asegura que en tiempo de los godos «á la que hoy llamamos Rioja , llamaban Cantabria , en cuyo sentido el Albeldcnse dijo que D. Sancho Abarca había tomado por la Cantabria desde laciudad de Nagera hasta Tíldela todos las casi ¡líos ó fortalezas.

San Braulio, eu la vida de San Millau, llamó también Cantabria à este pais.» Dase luego grande autoridad á la espi-еыоп del AlbcUeuse, juzgándola decisiva en la materia. Esta autoridad sin embargo, no esaducible por prueba mas que del grande abatimiento en que se hallaba la ciencia

feográfica en aquel tiempo. Antes que establecer por el Ibcldense, que la Cantabria comprendía & Nagera y á Tudela, es preciso confesar, que eran entonces completamente ignorados los Um. de las regiones: á ello obliga la ilustración que posteriormente han dado á la corografía de estas los grandes trabajos do los eruditos que han aprovechado los documentos ant., cuyo estudio no era propio del tiempo en que escribió el mpnge de Albelda.

Es preciso renunciar todavía á la puntualidad geográfica con relación á aquel tiempo. El Albeldense dio el nombre de Cantabria hablando de D. Sancho, como el de Yasconía, refiriendo las cosas de Sisebuto: ambos nombres recibieron de la ignorancia de los tiempos una ostensión geográfica que no tenían; y lo mismo debió suceder con el de los ruconeí No negaremos que este nombre sea el propio de los roncalesos; pero también es preciso convenir que eu San Isidoro difícilmente se concretó á ellos. Los hechos en cuyas relaciones suenan por aquella edad, los nombres de Vasconia, Cantabria y Rucunia, tuerou muy provablemenle generales á lodos los pueblos de esta belicosa parte de la Península. Para escluir de ello á la Rioja se ha dicho también no ser país montuoso , sino un espacioso valle, y que aunque su consideren parte suya las sierras, no forman la principal, ni tampoco en razón de montañas son tan espesas y cerradas, que se puedan comparar con los Pirineos ó con sus valles. No obstante, si nuestro trabajo fuese militar, veríamos no ser muy atendibles estas razones; y como debe tener en esta misma región su base, para que obtenga su debida fuerza la guerra de las montañas que la dominan. El mencionado Sr. Gobantes , habiendo dejado el nombre de Rucones para los roncaleses, y asegurando, que en aquel tiempo era desconocido el de los riojános , pasa á examinar de donde vino al ant. país de los nerones el nombre de Rioia. Dice muy bien, que aun cuando se encuentra el origen claro , evidente, de un nombre, como loca en lo ridículo buscarlo en noticias oscuras, dudosas y aun falsas como las de los que con este Y otros objetos parecidos, trageron á España á Oco hijo del rey Dario, fundando á Oca y dando nombre á pueblos, ríos, familias ect. También estamos de acuerdo en que no sea preciso acudir al vascuence erriq/in, que interpreta tierra de pan, para derivar Rioja. No asi nos conformamos con la etimología que vino á adoptar después de estas justas esclusiones. «Elr. O/o , que nace sobre Ezcaray y pasa por Oja-Castro, por Slo. Domingo y

otros pueblos, y se une al Tirón sobre Aogunciana , poco mas de i leg. al SO. do Haro en donde entran unidos al Ebro, es inJudab.órnenle el que ha dado nombre a este pais.« E-ite respetable escritor no encontró repugnante á su doctrina haber de .naniFestjr pronto que el r. üja es el segundo al O. del pais , y acaso el menor ó uno de los de mas corto curso. Nosotros, en esta consideración, apesar de ni mili diferencia nos merece la opinión del Sr. Gobantes, no estimamos bastante fuertes las conjeturas á que da motivo el r. Oja, para suponer ó admitir, que haya perdido la región un nombre cuya razón provenia del r. bbro, para tomar otro de este peq Jeño afluente de aquel que lo recibe como queda dicho. Lejos de esto creemos que el primitivo nombre no ha hecho mas que degradarse con ei trascurso de Pos siglos, como ha sucedido con la generalidad de los nombres geográficos. Es muy verosímil que la ant. región denominada por la ciudad Varia, que como hemos visto hubo de recibir su nombre de su situación junto al Ebro , venga significada en San Isidoro, entre las conquistas del rey Leovigildo bajo el nombre Varegia ó Areuia. Léese en este historiador Cántabros namque iste obtinuit, Aregiam iste cepit (V. Aregíaj. Aquella degeneración pudo dar muy fácilmente el nombre Rioja. liste se encuentra por primera vez espreso en el fusro de Miranda de Ebro del año 4092 que dice: et omnes homines de térra Lucronii, aut de Náyera ant. du /íio.ra.. Después se latinizó ttibp de Oja. Respecto del nombre Rioja , se dice en el repelido Diccionario de la Academia. bailarse con frecuencia en nuestras historias, habiendo llegado sin alteración á nuestros días, designando un pais fértil y hermoso, un ancho y largo v<.lle. Esia . región que vimos ser importante en la guerra sertoriana; que puede venir significada en las relaciones de las de Sisebuto, Suintila y Myro. bajo los nombres de Ruconia y Basconía; que fue sometida por Leovigildo, si como es tan verosímil debe entenderse bajo el nombro Aregia ; que fue ocupada por los musulmanes, en cuyo tiempo batallando en carnizadamenle sobre ella los diferentes poderes que aparecieron enla Píninsula hicieron célebre á Clavija (V.)., vino aunque no en su integridad, á formar un condado tal vez de institución asturiana.

Los condes de Rioja y Al iva, Didaco y Vigila, acometieron por disposición de Alfonso, en 8á3 á Ab Jala ben Lopia rey de Tudela, v le apuraron considerablemente. Paró después en manos do Sancho I de Navarra , por la tiranía de este rey y su nliado Bermudo de León Con relación á este tiempo, se la tuvo por Cántabra, como á la Vascpna Tudela. Entonces vino al auge de su importancia política. Rioja firmó un gobierno interesante, y pronto suciudad Nagera, fue algún tiempo corte del reino navarro (V. Nagera y Navarra). Por la muerte del rey (Jarcia Sánchez, en la deplorable batalla de Alanuerca, su hermano Fernando de Castilla se apoderó de dicha ciudad de Nagera y oirás población riojanas. Alfonso VI se enseñoreo de otros lerr. después de la muerte de Sancho el d? Peiialcn. La Rioja tuvo un antiquísimo fuero particular á que daba nombre ó que se cita con distinción diciendo, «este es fuero de Rinja>> (Mariana . Según Sandoval los m ignales del reino aconsejaron á Alfonso VI que si quería mantener en la obediencia la gente riojana «mirase qué hi/es habían tenido en tiempo de /os reyes pasados ij aquella* les confirmase, y guardase sus fueros » Por ello les confirmó el dicho, y en 109a lus lüó el faaio-io de qua hablarnos on el art- Logroño. Una escritura de D. Alonso el Batallador, fecha en 4133, manifiesta que la Rioj’i alcanzaba entonces ha-ita Bclorado. Acerca de la esclarecida nobleza do la Rioj’i dijo el citado Sindoval: «no se puede dudar que han queilaJohista hoy muchos descendientes do aquellos aot. y mu/ поЬ’еч varones que tuvo la Ríoja en aquellos siglos.» «Rioja tiene la gloria de ser la cuna del primer retórico de UomaQuintiliano, del primer poeta castellano, Gonzalo Взгсео, y de huber daJo los primeros reyes á Cartilla y Aragón« (Diccionario de la Academia). Rioja enfrió mu^ho en los trastornos del remado de D. Alonso el Batallador y Doña Urraca de Castilla. D. Sancho el Sabio de Navarra la invadió diferentes veces, pretendiendo tener mejor derecho á su posesión que los reyes de Castilla; y después de muchas desgracias, vino á re’nunciar estas pretensiones. No detallamos aquí los acontecimientos ni hace

mos mas que anunciar las épocas ; por cuanto se hallan aquellos en us reseñas históricas de las diferentes localidades en que han tenido lugar (V. Logroño, Nagera ect.) En 1336 volvió à sufrir la Rioja el azote de la guerra. En las del reinado de D. Pedro de Cuslilla fueron grandes sus padecimientos. También tuvo que lamentar las hostilidades navarras en tiempo de Enrique IV. En 4524 fue invadida por los franceses, bn la guerra de la Independencia contra la nuera agresión de estos, manifestó grande entusiasmo contra su injusticia y fue muy trabajada. ТьгпЫеп lo fue en la desastrosa civi| seguida á la muerte de Fernando Vil, en cuya guerra brilló el esforzado riojano D. Mari in Zurbano, quien con sus liijos D. Benito y D. Feliciano, peleó hizarrameiile en defensa del trono de Isabel II y de las instituciones liberales; viniendo por último los tres y el cuñado del primero D. Cayo Muro, á contarse entre las victimas de los lamentables trastornos que se han sucedido á la consolidación de la causa, porque habían derramado su sangre.

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