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PARROQUIA DE SAN JUSTO Y PASTOR (HISTORIA DE MADRID)

calle de su nomb r e , entre los números 2 de esta y 2 de la plazuela del Cordon; tiene la p u e r t a principal y dos laterales por la misma calle d c S . Justo, y por la de Puñonrostro está marcada con el núm. 2.) De esta parr. solo dicen los historiadores de Madrid, que fue renovada por los reyes, y que varias familias ilustres habian labrado en la misma capillas parasuentierro.Erigiócl templo que actualmente existe, el infante Don Luis Antonio, arz. de Toledo. Consta la fachada de un alto zócalo, en el cjue se levanta el primer cuerpo, decorado con pilastras dóricas, que están pareadas en los estremos, y dos hornacinas con estatuas, hallándose á la derecha la Caridad, obra de Don Roberto Michel, y á la izquierda la Fortaleza, ejecutada por Don Nicolás Carisana, de quien es igualmente el bajo relieve que hay en el centro de este primer cuerpo sobre la puerta, en el q u e se representa á los santos titulares sufriendo el martirio. Tiene pilastras jónicas el segundo cuerpo con una gran ventana enmedio y dos estatuas, como el primero á los lados; es la una la F é , hecha por el mencionado Carisana , y la otra la Esperanza , de Michel. Termina el todo con un ático y dos torres, viéndose en el primero un escudo de armas reales y en la p a r t e superior una cruz sostenida por dos niños. Todas las referidas esculturas son de piedra caliza, y el zócalo, torres y miembros salientes son de granito. Esta fachada no luce á causa de hallarse en una calle muy estrecha y tener la planta convexa, pues por lo demás sin embargo dc no poderse ofrecer como un modelo de buen gusto , es una de las mejores dc Madrid y en otro sitio serviría de mucho ornato. Esta iglesia es en el interno de planta de cruz latina, decorada por pilastras , cuvos capiteles son bastante caprichosos; notando los eruditos Ponz y Fabre con sobrada razón, que dominan demasiado las curvas en los muros y cornisas por cuyo motivo pierde mucho efecto esta iglesia La capilla mayor forma ábside , y en ol centro hay un cuadro grande y de medio punto, en el que pintó Don José del Castillo los santos niños Justo y Pastor ante el tirano Daciano. Sobre este cuadro hay dos ángeles , que ejecutó Don Pedro Hermoso, y á uno y otro lado medallas deescultura sostenidas por niños. Proyectó Don Ventura Rodríguez en 1763 un retablo mayor, muy gracioso para este sitio, que por desgracia no se llegó á construir. En un triángulo que forman los compartimientos de la b ó v e d a , hay sobre esta capilla mayor una buena pintura al fresco, en la que se representa el mismo asunto del altar mayor, aunque muy variada y mejorada la composición; viéndose al tirano en un carro tirado por caballos, y á los niños confesando la fé en su presencia. Tiene esta pintura un marco tallado, y cn el vértice del triángulo hay un grupo de dos ángeles.

Aislada cn el medio del presbiterio aparece la mesa de altar, y sobre ella se eleva un precioso tabernáculo este perteneció á la parroquia de San Miguel de los Octoes, á la que hizo t an bello presente el cardenal Don Antonio Zapata, quien lo mandó construir en Roma tuvo de coste , según Baena, 6,000 ducados. Desde que pereció la espresada iglesia de San Miguel, estuvo guardado este rico tabernáculo en la casa de la sacramental de la parr. que describimos , hasta fines de 1835, que fue colocado á espensas de aquella ilust r e corporación en el sitio que al presente se halla. Consta de dos cuerpos de bella forma decorados por columnas y estatuas , y termina con un cascaron . estando todo labrado, inclusa la puertecilla del sagrario de piedras finas y bronces, contándose entre las primeras lapi/.lazuli, ágata y otras tambien costosas. Corona el crucero una cúpula de jilanta elíptica, formada por un ático, en el que hay cuatro grandes claraboyas adornadas de ángeles de estuco y un cascaron pintado al fresco por los hermanos Velazquez, dc quien sonlos cuatro Evangelistas de las pechinas, y laya mencionada pintura en la cubierta de la capilla mayor. En el centro de la bóveda del canon hay una gloria circular, al fresco, en la que se ven los dos santos» Justo y Pastor, ejecutada por Bartolomé Rusca, quien hizo así mismo las cuatro pechinitas que acompañan ala espresada gloria; siendo muy inferior toda esta obraá loque existe de los Velazquez en este mismo templo. Los dos retablos del crucero y los seis de los medios puntos de la nave son de fines del siglo pasado y están hechos de buena arquitectura, imitando mármoles. Entre las esculturas que ocupan los mencionados retablos son a p r e c i a b a s , J in crucifijo en el crucero al lado del Evangelio , que el Señor Fabrc gradúa de Don Luis Salvador y Carmona, autor ÜC la Santa Librada, que se ve en una cruz. Rueño es tamnien el San Antonio, que está en un altar de la nave, y por u » g mo el grupo de San Joaquín , Santa Ana y la Virgen en L. misma nave, y la Ntra. Sra. del crucero á la parte de la fiR» tola, que es obra de Don Julián de San Martín. Repartija por bajo del cornísamentohay medallas de claro-oscuro, I’m dos santos de la orden de San» Francisco, pintados SODI c » puertas j u n t o al presbiterio, son también razonables, y ellos hace mención el entendido Don Antonio Ponz. En el roco, 3 tenientes, 3 beneficiados , un c o l e c t o r , 2 vestuarios zócalo de la fachada á los lados de la escalinata que da su- y 2 sacristanes, mayor y menor. Se halla en su distrito el bida al templo, hay dos puertas por las que se entra á la e s – conv. de monjas del Corpus-Cristi, (vulgo la Carbonera) con paciosa bóveda de la ya descrita iglesia Está servida por el p a r – un capellán.

PARROQUIA DE SAN ANDRES (HISTORIA DE MADRID)

P a r r o q u i a d c S a n A n d r é s ‘^plazuela de SU nombre, núm. 49, con 4 puertas; una que conduce á la capilla de San Isidro, otra por donde se piden los Sacramentos, otra principal y otra tapiada á la calle de los Mancebos tiene 2 puert a s cerradas ; y á la plazuela de la P a j a , núm. 9, otra abierta.)

Sc ignora su fundación, siendo la primera noticia que de esta parr. existe el haber sido enterrado en su cementerio San Isidro labrador por los años de 1430. Fue capilla de los reyes Católicos, por cuya razón se aumentó la iglesia que á la sazón habia, con el cementerio , y se hizo la tribuna cerrada con cristales que subsiste á la p a r t e de la Epístola. En 4656 se arruinó la capilla mayor que estaba donde ahora el coro, y en 4 657 se construyó él templo actual que es pequeno y de ninguna consideración por su arquitectura. Hállase la capilla mayor en el terreno que ocupaba el cementerio antiguo, de manera, que la primitiva sepultura de San Isidro , que según hemos indicado quedó comprendida en el recinto de e s ta parr. en tiempo de los Reyes Católicos, desde la última reedificación se encuentra en el presbiterio á la parte del Evangelio, cubierta con una reja que todos los años el dia de San Isidro está levantada. En el fondo de la referida sepultura se ve una losa de mármol puesta en el siglo pasado, en la que hay una inscripción que recuerda haber estado sepultado en este sitio el virtuoso patrón de Madrid. Pocos son los objetos artísticos que en e s t a iglesia se hallan dignos de particular mención; la bella imagen del titular sobre el nicho de la p u e r t a , es obra de Manuel Pereira de quien es igualmente la efigie de Sta. Maria de la Cabeza , que se halla en una hornacina al lado de la Epístola en la embocadura de la capilla mayor. Hace juego con dicha efigie al lado del Evangelio otra de San Isidro», que tiene la particularidad de representar al santo con unas vestiduras de escultura semejantes á las que cubrían el sagrado cuerpo de aquel, cuando fue sacado de la primitiva sepultur a . Curiosa es una arca que esta parr. posee por haber estado en ella el cuerpo ele dicho santo, atribuyéndose su construcción al tiempo de Alfonso VIII, sobre lo cual hablan largamente Pellicer y Rosell. A la derecha de la puerta principal de esta iglesia subsiste en un nicho el sepulcro de un niño de la casa del Infantado, hecho por invención de Don Pedro Arnal y con escultura de Vé*rgaz. Aunque esta parr.

es pobre en su a r q u i t e c t u r a , se halla adornada con dos capillas que pudieran honrar á una c a t e d r a l , y son la titulada del Obispo, y la de San Isidro.

Antiguamente existia en Ja parroquia de San Andrés, que acabamos de describir, una capilla al lado del Evangelio del primitivo presbiterio, correspondiendo á la p a r t e del N. de la indicada parroquia; pues como ya hemos dicho, la capilla mayor de San Andrés se hallaba hasta mediados del siglo XVII donde ahora está el sotacoro. No es posible fijar la época de la fundación de e s ta capilla, que ocupa el mismo sitio de la que se llamó después del Obispo, aunque algunos autores respetables, como Bleda, Rosell y otros dicen, que la erigió Alfonso VIIL. De todos modos, es un hecho incuestionable , que el precioso cuerpo de San Isidro Labrador, después de haber estado 40 años en el cementerio descubierto de San Andrés y de haber sido trasladado, como re; fiere Juan Diácono, á un sepulcro de piedra que se fabrico entre el altar del titular y un collateral dedicado á San Pedro, se colocó en la capilla susodicha, en la que se le daca culto público , siendo visitado por los reyes siempre que venian á Madrid. En v i r t ud de u n breve espedido en lo-o por León X , levantó el licenciado Francisco de Vargas una capilla en el mismo sitio que ocupaba la a n t e r i o r ; y habiendo fallecido anuel antes de que fuese terminada, la concluye, el obispo dePlasencia Don Gutierre de Carbajal, hijo au ilustre fundador, de cuya circunstancia tomó el nomDre qm, hoy lleva. Estuvo espuesto á la veneración publica en nuevo edificio el glorioso sepulcro del insigne patrón de ^ drid 24 años, al cabo de los cuales fue de nuevo traslaaau al presbiterio de la contigua parr.; y la capilla que ha,ta eu toncesse tituló del Cuerpo de San Isidro, tomó la advocación de San Juan de Letran, que es su verdadero nombre, si bien es llamada vulgarmente del Obispo, á causa de que la terminó y dotó el mencionado D. Gutierre. Mientras duró la obra de la parr., en 1557 volvió á ser colocado cl cuerpo de San Isidro en la capilla, cuya historia hemos referido aunque ligeramente, la cual consta de una sola nave cubierta con bóvedas del estilo gótico ú ogival, y está enriquecida con un retablo y tres sepulcros delrenacimiento, obras tan apreciables, que los mas acérrimos partidarios del gusto clásico no han podido menos de admirarlas y dc perdonar al artista, el que se apartase de las severas reglas que prescribe el espresado gusto, en obsequio de lo armonioso y rico del conjunto, de lo bien calculado del efecto, y de la»verdad, bizarría y conveniente actitud de las figuras principales. Por minuciosa y exacta que sea una descripción de semejantes obras, nunca llegara á dar una completa idea de ellas; pues solo viéndolas, y esto repetidas veces, se comprende el pensamiento grandioso del artista y el primor en la ejecución de los detalles. Indicaremos sin embargo lo mas notable que en esta capilla se halla. En primer lugar, llama la atención la bellísima puerta dc dos hojas que está en el ingreso de la capilla, no en el interior, como dice alguna obra M A D R I D . 711 moderna, no teniendo presente que así estaba en tiempo de ceeess ssee halla independiente. Muchos objetos artísticos han Ponz, ppeerroo no en el día. Obsérvanse cn los postigos de la desaparecido de la corte en este siglo esquisitas pinturas referida puerta, entre muchas v muy buenas escultura dos pasages del Antiguo Testamento, que son, Moisés orando mientras el pueblo de Israel pelea, y Josué deteniendo el sol; en la parte superior se representa á un ángel armado, echando del Paraíso á nuestros primeros padres. Hay ademas medallas, escudos de armas y otros ornatos hechos como todo lo referido, con inteligencia y prohgidad, según espresa acertadamente el erudito Ponz. Se conserva dicha puerta en buen estado, porque la resguarda una verja de hierro. En la entrega 18 del Renacimiento se dio á luz en julio de 1847 una lámina que representa esta hermosa puerta, acompañada de una exacta y estensa descripción de la misma, escrita por Don Manuel de Asas. El retablo mayor es, como dice el mencionado Ponz, de los que mas trabajo de escultura tienen en España. Consiste en cuatro cuerpos con multitud dc columnas talladas en los tercios inferiores; hay en los intercolumnios diez bajo-relieves que espresan pasages de la vida y pasión de Jesucristo, rematando el todo con un Padre Eterno, que no inspira, ciertamente, tanta devoción como otros de su misma clase. Completan el ornato escudos de armas con tenantes de muy buen efecto.

Sobre la cornisa hav otros tenantes del tamaño natural, los cuales, en la magnífica obra monumental que publicaron eu París los señores Escosura y Villamil, se ven convertidos en personas que se asoman á la balaustrada y forman corros, en la perspectiva que formaron de esta capilla dichos señores.

En los estremos del ábside hav dos sepulcros simétricos de mármol blanco, decorados por columnas jónicas y otros muchos ornatos. En el de la parte del Evangelio está sepultado el licenciado Francisco de Vargas, cuya estatua se ve en el arco sepulcral de medio punto, y en el lado opuesto se halla el busto dc su esposa. Mas suntuoso que los referidos cs el monumento que encierra los restos del Obispo Don Gutierre en la pared del cuerpo de la capilla, en la banda de la Epístola. Muchas veces hemos tenido la satisfacción de examinarle y siempre hemos hallado en él nuevos obje tos que contemplar. Desde la inscripción que se encuentra cn la base y está rodeada de innumerables, diminutos y Preciosos niños, hasta el estremo del segundo cuerpo, no fiay una sola pulgada (como dice con mucha razón el señor Villamil, este distinguido, activo, laborioso y anreciable pmtor y escritor, enla España monumental) «donde el cincel no haya impreso su huella.» Las repisas, los pedestales, l a s columnas, los cornisamentos, la vuelta del arco, todo e n fin, está cubierto de mil suertes de esculturas lindísimas Y bien entendidas ; la estatua del tamaño natural del prelado, la alfombra de su reclinatorio, los bultos de los tres familiares, los mancebos que tocan y cantan, las mugeres llorosas, las figuras alegóricas, en fin, son obras dignas del mayor aprecio y es necesario palpar y examinar la materia para creer que «es mármol, pues solo en cera parece que se podrían ejecutar tantas, tan prolijas y tan bien acabadas bellas esculturas, notables edificios ; pero mientras se conserve la parroquia de San Andrés con sus gratos recuerdos Y sus dos riquísimas capillas, no ha perdido Madrid una de las bellezas artísticas que mas honran la población.

Suntuosa y rica es la capilla de San isidro que se halla á la parte del Evangelio en la referida parr. de San Andrés.

Dióse principio á su construcción en 1657 , colocando la primera piedra en presencia de Felipe IV y de su segunda esposa Doña María Ana de Austria, el patriarca de las Indias D. Alonso Pérez de Guzman, el dia 12 de abril del espresado año. Con arreglo á los diseños que trabajó Fr. Diego de Madrid, dirigió la obra en un principio José de Villareal , que falleció por desgracia antes de terminar la capilla, entrando á sucedcrle Sebastian de Herrera Barnuevo, el cual no tenia en arquitectura tan buen gusto como en pintura y escultura. En los 12 años.que duraron los trabajos, se invirtieron 1L.960,000 reales Hízose dicha obra á espensas del monarca y de la villa de Madrid, habiendo contribuido con sumas cuantiosas los vireyes de Méjico, Nueva Granada y el Perú. Fue trasladado al nuevo y magnífico edificio el cuerpo de San Isidro con mucha ostentación el dia 15 de mayo dc 1669 , reinando Carlos II, á la sazón do menor edad. Consta esta grandiosa capilla de dos piezas ue forman unidas un paralelógramo rectángulo. Es cuadra- „a la primera, y tiene decoración de pilastras de mármol sobre un pedestal de igual materia, viéndose las paredes, cornisas y bóveda recargadas con multitud de ornatos, entre los que se ostentan los blasones de la casa de Austria y los de la v. de Madrid. Tres medios puntos hay en cada lado, correspondiendo á una puerta el del centro, y conteniendo un cuadro cada uno de los dos restantes ; en el primero, á la derecha, entrando por el arco toral de la parr., se representa á San Isidro haciendo salir agua milagrosamente para satisfacer la sed de su amo; este cuadro y el de la misma banda , cn cl que se ve al rey D. Alfonso VIH reconociendo cl cuerpo de San Isidro, son de Juan Carreño. En los de la pared opuesta espresó Francisco Rizi la batalla de las Navas en el uno, y el milagro del pozo en el otro. La segunda pieza es ochavada, y constituyen principalmente su decoración 14 columnas exentas c istriadas de mármol negro, con basas y capiteles dorados, que inclinan al orden compuesto y sientan sobre el pedestal de mármol que circunda las dos estancias de la capilla. En los 10 intercolumnios hay nichos de medio punto, que ocupaban las beUas efigies de santos labradores que fueron trasladados á San Isidro el Real en tiempo de Carlos III, cosa estrafia á la verdad en un soberano espléndido, amante de las artes y que podia valerse de Mena y de otros buenos artistas para decorar la espresada iglesia de San Isidro, sin despojar esta capilla de las esculturas que tanto realce la darían. Cada santo labrador tenia debajo una breve, pero curiosa noticia de su vida , espresándose en ella la circunstancia que mas le asemejaba con San Isidro. Hasta hace pocos anos se conservaban estas noticias; pero al presente se hallan cubiertas con el nombre del santo que llena cada hornacina, pues han sustituido á las ant. bellísimas estatuas varias imágenes sobrantes de las iglesia demolidas. En los mismos intercolumnios por bajo del cornisamento, subsisten los cuadros de la vida de lá Virgen, que fueron encargados en 4658 á Francisco Caro, el cual murió, faltándole que hacer dos ó t r e s , los que ejecutó Alonso del Arco. Cierra esta pieza una alta cúpula que consta de cuerpo de luces, cascaron y linterna, y está llena, como su anillo y el cornisamento de la capilla, de infinitos estucos, bien ejecutados algunos y de razonable dibujo, pero que manifiestan el d i ferente gusto que tenían Villareal y Herrera Barnuevo el primero, contemporáneo y subalterno del gran Velazquez, como observan los ilustrados redactores de la España artística y monumental publicada cn P a r í s , mostró en los pedestales y en otras partes y miembros de esta gran c a pilla su estilo ajustado á la severidad clásica; cl segundo, licencioso en demasía, dio un paso avanzado en la senda de la corrupción, recargando con adornos supéríluos este r e c i n t o , por muchos conceptos notable. Elévase aislado en el centro de esla segunda estancia el retablo dc mármoles, decorado en cada uno de sus cuatro frentes con dos c o lumnas e x e n t a s , no arrimadas como dicen algunas descripciones, y terminado con una cubierta calada llena de figuras doradas. Cien años ocupó este retablo cl cuerpo dc San Isidro Labrador, y en su lugar se halla una efigie del mismo santo , hecha por D. Isidro Carnicero, cuando se trasladó á la iglesia del colegio imperial el referido y sagrado cuerpo, en atención á que se estipuló que habia de seguir dedicada al esclarecido patrón de la corte la capilla que vamos describiendo. Está unida á la parr. de San Andrés, por el lado del N., y presenta descubiertas sus 3 fachadas de E., S. y O. con pilastras compuestas pareadas en los ángulos, y columnas en las portadas en la primera y última de las indicadas fachadas; sobre cuyo cornisamento corre un antepecho calado, coronado por jarrones y pirámides. Las p i l a s t r a s , el cornisamento y el antepecho con su adorno, son de granito llamado comunmente piedra berroqueña. Esteriormentc se halla adornado el cuerpo de luces de la cúpula por-16 estatuas de piedra, que representan los Apóstoles y los Doctores, y están colocadas en hornacinas ó los lados de las 8 ventanas del espresado cuerpo. Los buenos c r í t i c o s , Ponz y F a b r c , y los autores de la España monumental, no menos entendidos en arquitectura que los p r i meros , opinan que, si bien se apartó el artista en esta grande obra de la buena senda que habia sido trazada por Herrera, hay sin embargo solidez, buena construcción y regularidad clásica, suficiente para comprender la ordenación del edificio sin que lo impida la profusión del ornato, observándose que lucen las pinturas por cl escaso viudo del cornisamento. En la parte material es un conjunto de gran magnificencia la espresada capilla, en una cíe cuyas portadas íiay una imagen de Ntra. Señora, obra de Pereira.

Está servida la parr. por el cura propio, 1 teniente mavor y colector, 2 tenientes de Sacramento, 2 agonizantes», 1 mayordomo de fábrica, 1 sacristán mayor y 6 sacerdotes de número la capilla del Obispo tiene 1 capellán mavor y otro de número, y la de San Isidro 1 capellán. Se hallan eii el radio de esta «parr. el Colegio de San Ildefonso (vulgo Doctrinos) con I rector; la iglesia dé San Francisco el grande con otro rector la iglesia de la V. O. T. dc San Francisco con 4 vicario y 1 sacristán mavor; el hospital de la misma Orden Tercera con 1 capellán mavor»y 2 penitenciarios ; la capilla de Ntra. Sra. de la Soledad (vulgo do la Paloma) con 1 r e c t o r ; la iglesia de los Irlandeses con o t r o ; la capilla de San Isidro de la Sacramental con 1 capellán ; la ermita de San I s i d r o , estramuros, con 1 capellán, y la capilla del cementerio de San Miguel y San Justo con otro capellán.

PARROQUIA DE SAN PEDRO (HISTORIA DE MADRID)

(Calle del Nuncio, núm. 12, con 3 p u e r t a s á este l a d o , y una á la Costanilla de San P e dro, núm. 4). Refieren los historiadores de Madrid que esta parr. se halla consagrada, aunque se ignora cuando se hizo, y por quién. Fue trasladada al sitio que al presente ocupa, en el reinado de Alfonso XL. El templo es de los que menos atención merecen por su a r q u i t e c t u r a , pues consta solamente de 3 naves pequeñas. En el lado del Evangelio é i n mediata al p r e s b i t e r i o , se halla la capilla de los Lujanes adornada con h o r n a c i n a s , y en la misma subsiste el sepulcro de que habla Ponz, con la estatua del ob. de Mondoñedo , D. F r . Antonio de Lujan que le representa puesto de rodillas con reclinatorio delante. Hay pinturas en esta iglesia

de D. Antonio Palomino, de Herrera el mozo y de RicL.

La congregación de presbíteros naturales de Madrid, conserva el derecho de propiedad en la capilla que fundó la misma congregación; pero desde el siglo pasado no se halla establecida en esta p a r r . , pues tiene edificio propio situado cn la calle dc la Torrecilla, en el que celebra sus j u n t a s , como se espresa en el a r t . de hospitales.

Esta parr. cs*de muy escasa feligresía, está servida por el párroco, un teniente de sacramentos, un sirviente del b e neficio de fábrica, un ecónomo, un sacristán mayor y 3 capellanes vestuarios con misa de punto.

PARROQUIA DE SANTA CRUZ (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela de su nombre núm. 1 , frente á la Plaza Mayor, donde se halla la puerta principal, con otra en la misma plazuela al núm. 28 frente á la Audiencia, y otra sin núm. en la plazuela de la Leña). Fue ermita en época remota, y tiene derecho de parr. desde el tiempo de los árabes, por estar poblado el terreno inmediato de cristianos , que vivían fuera de lapoblación Después de la conquista de Madrid, llegó á ser la parr. de jurisd. mas estensa , á causa de las muchas caserías que había en dirección al santuario de Atocha. Por los años de 1620 sufrió el templo un incendio, en el que fueron presa de las llamas los ornamentos y papeles otro mas fuerte aun estalló en 9 de setiembre de 1763. En esta ocasión se desplomó la cúpula y perecieron cuantos objetos contenia la iglesia Reedificó esta D. Francisco Esteban, utilizando los muros a n t . , y el dia 9 de agosto de 1767 fue trasladado el Santísimo con una ostentosa procesión al templo que en la actualidad existe. Es su fachada principal sencilla, y no dc mala forma; pero la portada de granito que en la misma se halla, como obra del corruptor José Donoso, es de aquel gusto caprichoso y muy falto de gracia que dominaba en tiempo de Carlos IL. Tiene 2 columnas jónicas esentas, y en el segundo cuerpo un bajo relieve que representa la invención de la Cruz, ejecutado por D. Pablo González Velazquez. El interno cs una cruz latina de cortas dimensiones para una parr. de tanta consideración, por los barrios del centro que comprende su feligresia Está decorada con pilastras dóricas y tríglifos en el cornisamento, y en la capilla mayor hay un suntuoso r e t a blo dc mármoles, compuesto de 2 columnas corintias, con basas y capiteles dorados y un coronamieuto de buen gusto adornado de esculturas. En el intercolumnio hay un cuadro que representa la Santa Cruz. Delante de este, y encima del basamento del a l t a r , está la urna que contiene cl cuerpo del beato Rojas. Varias esculturas enriquecen esta capilla mayor, que está adornada de pilastras istriadas, y tiene pintado al fresco el cascaron ó medio punto por D. José del Castillo, de quien son 2 de las pechinas, y las restantes de D. Ginés Aguirre. Entre las buenas imágenes que adornan esta p a r r . , se cuenta San Antonio, dc Mena , dc quien es el Sto. Cristo, é igualmente Ntra. Sra. de la Soledad. Obra de D. Luis Salvador es la Virgen de la Paz , regalada por la duquesa de Medina Sidonia;’ de D. Juan de Villanueva la Concepción, y Ntra. Sra. de la Caridad del citado Mena. Adornan la sacristía entre ot r o s , 4 cuadros que representan los Evangelistas, de D. Andrés de la Calleja.

Habia en Madrid antiguamente 2 torres propias de la misma v . , la cual tenia én ambas el escudo de sus armas Llamábase la u n a , que era la de esta parr. atalaya de la corte, v la otra que era la de San Salvador, atalaya de la villa. En u n a y otra pagaba el ayuntamiento las composturas del reloj como objeto de su propiedad, y gratificaba asimismo al sacristán de la p a r r . de Sta. Cruz y al de Sau Salvador, por tocar las campanas cuando ocurria un incendio. La atalaya de la curte era muy a l t a , y habiéndose notado que estaba desplomada, fueron nombrados en 22 de mayo de 4632 maestros que la reconocieron, los cuales declararon que era preciso derribarla, como se verificó. Nombró el rey en 48 de agosto de 4632 por superintendente de la obra á D. Francisco de Tejada, del Consejo y Cámara de S. M . , á quien sucedieron otros Sres. del mismo Consejo en el e s presado cargo hasta el año de 4680. Habiéndose decidido 3ue la mencionada torre se reedificase á toda costa pagánose el importe con las sisas mas prontas de la v . , se mandó en 43 de octubre de 4634 que empezase la obra, lo que tuvo efecto bajo la dirección de Cristóbal de Aguilera, quien hizo la cepa y levantó el primer cuerpo de la t o r r e actual; mas habiendo ocurrido la muerte de aquel, paró la obra, y en tal estado siguió por espacio de 24 años. Varias solicitudes fueron presentadas p o r d cura párroco de Sta. Cruz, para que siguiesen los t r a b a j o s , apoyándolas con sobrada razón en lo necesarias que eran las campanas para los fuegos , en que muchos veciudad sentían la falta del r e l o j , pues por él se guiaban, y por último y es n o t a b l e , en que la parr. por dejar el sitio desembarazado en obsequio de la v . , habia demolido las casillas que fueron construidas al rededor de la i g l . , para evitar que la inmundicia de las calles pudiese llegar h a s t a l a s paredes del santuario. En tal estado se h a llaban las calles de la corte de dos mundos. Sin interés alguno suministraron al cura párroco varios veciudad mucho dinero , según dice el mismo párroco en uno de los manuscritos originales, de que están sacadas estas curiosas noticias, y así pudo continuar la o b r a , aunque lentamente. Reconociendo la v . su obligación de concluir la nueva t o r r e , y t o mando en consideración los perjuicios que su falta ocasionaba, asignó con real aprobación en 4674 y por todo el tiempo que los trabajos durasen, una sisa sobre el carbón, cuyo prod. anual se calculaba en 4,500 ducados; mas pareciendo corta dicha cantidad, se agregó á esta por término de 4 años una adehala de 30 toros, que importaba otros 1,500 ducados. A beneficio de estos-arbitrios se terminó cn 4680 la t o r r e que al presente existe, en la que nunca se ha llegado á colocar r e l o j , ni tampoco ostenta como la ant.

los blasones de la v . Los documentos que hemos tenido á la vista son propios d é l a Academia de la Historia, y por ellos se ve que no son exactas las fechas que pone Baena hablando del mismo asunto. Es la t o r r e á que nos referimos de planta cuadrada y consta de 4 cuerpos iguales, revocados al presente de b l a n c o , y separados por impostas de piedra berroqueña, de cuya materia es el zócalo, el almohadillado de mayor y menor en los ángulos y la cornisa, terminando el todo con una linterna. La altura es de 444 p i e s , y está situado en punto elevado, por lo que domina toda la p o blación.

Está servida esta parr. por un cura propio, un teniente mayor, otro de n o c h e , otro de d i a , un mayordomo de fáb.

y agonizante, un sacristán mayor, otro sacristán organista, un colector, 2 vestuarios y 4 capellanes de número.’ Se h a llan en el distrito de e s t a iglesia el conv. que fue de Sto. T o más con un r e c t o r , el de la Concepción Gerónima y la real iglesia de San Isidro

PARROQUIA DE EL SALVADOR Y SAN NICOLÁS (HISTORIA DE MADRID)

plazuela de San Nicolás, número 10, en que se halla la puerta principal, con otra en el número 5 de la calle del Riombo). El templo, en que al presente se hallan estas dos parr. unidas, perteneció á la de San Nicolás hasta el año de 1805, en que su feligresia se incorporó á la de El Salvador, quedando en el mayor abandono el edificio que la primera ocupaba, en cuyo estado se concedió, aunque provisionalmente, en 1825á la congregación de la Orden Tercera de Servitas, que aun continúa en él. Fueron trasladadas al espresado edificio las citadas parr. unidas en setiembre de 1840, por haber decidido la municipalidad que se demoliese la iglesia de El Salvador, como en efecto se verificó, á pesar de que la parr. y el g r e mio de plateros, dueño de la capilla mayor y sacristía, presentaron el dictamen de tres arquitectos, contrario al que habia dado el de la v. declarando ruinoso el edificio en cuestión. Así la parr. de El Salvador, como la de San Nicolás , son de las mas ant. de Madrid, ignorándose el principio de una y otra. Los libros parroquiales de la primera empiezan en 1490, y los de la segunda en 1525; constando en los de San Nicolás la partida del célebre poeta y esforzado guerrero D. Alonso de Ercilla, bautizado en 16 de agosto de 1533. Consta la iglesia dc El Salvador y San Nicolás de tres naves mezquinas, como lo es todo el edificio. Está servida por el párroco, 1 teniente mayor, otro de sacramentos, 1 colector, 1 mayordomo de fáb. y 4 capellanes de número

PARROQUIA DE SAN GINES (HISTORIA DE MADRID)

(calle del Arenal, número 13, donde está su puerta principal hay otra en la plazuela de San Ginés, número 4 , y o t r a , cerrada, en la calle de Bordadores, número 16). Dicen los historiadores de Madrid que fue muzárabe esta p a r r . , y que los reyes ant. la reedificaron , poniendo en en ella sus armas. Levantó en 1 493 la capilla mavor un veciudad de Madrid, y fue demolida con lo d e – mas del edificio en 1 462, construyéndose en seguida el templo actual, en el término de tres años, á costa de un rico feligrés, llamado Diego de San Juan. Sufrió la mencionada iglesia un incendio en 1824, día dc San Roque, pereciendo en esta ocasión el gran cuadro del altar mayor, obra de Francisco de RizL. Es clara, espaciosa, y de tres naves, y está cerrada con un cascaron en el crucero. La capilla mayor tiene un cuadro g r a n d e , y de medio punto, que representa el martirio del titular, «San Ginés de Arles, aunque la primera dedicación de esta iglesia fue, según Quintana, á un San Ginés, martirizado en Madrid por los años de 362; sobre el referido cuadro hav ángeles ejecutados por D. Pedro Herm o s o , y florones en fa arcada. Es notable, entre las capillas de que tratamos, la del Sto. Cristo, que es de crucero con cúpula, y fue reedificada en 1056, habiéndose renovado la ant.

en 1 300 reinando D. Pedro; tanta es la antigüedad de este sanitario.

Las pilastras y demás ornatos del cuerpo de la capilla, que describimos, fueron delineados por D. Francisco Sánchez.

El retablo y presbiterio son de mármoles, consistiendo su inepto mas en la materia quo en la arquitectura. Obra de Alfonso «ergaz es cl crucifijo que hav en dicho altar, á los lados del c»al se ven cuatro ángeles «de b r o n c e , que se atribuyen á Pompeyo LeonL. Los dos retablos colaterales tienen marcos de mármol con adorno* de bronce. En el que está al lado de la Epístola se halla un cuadro que representa á Jesucristo desnudOj sentado sobre una p e ñ a , y e s , como dice Ponz, de lo mejor, mas espresivo, y bien colorido de Alonso Cano.

La decoración de esta capilla» consiste en pilastras istriadas dc orden dórico, y el correspondiente cornisamento. Completan el ornato las pechinas y cúpula pintadas al fresco, viéndose en la última la resurrección. No existen ya las pinturas de Jordán y de Andrea Vaearo, dc que habla’Ponz al describir este sagrado recinto. Pasando á examinar las demás capillas y retablos, se encuentra bastante que observar.

En el collateral del lado del Evangelio está Ntra. Sra. de «»alvaneda, obra de Alonso de los Rios, y los santos que adornan el mismo altar son de D. Valeriano Salvatierra. En una de las capillas, a l a parte del Evangelio ,< se halla una escultura de San José, ejecutada por D. Juan Adán. Ha «esaparecido ]¡, pintura al fresco hecha por Ignacio Ruiz, y retocada por Palomino , en la capilla de los Remedios, y lo Mismo ha sucedido con varios cuadros dc mérito de «que «abia Ponz; subsistiendo en la sacristía el entierro de Cris- °> de D. Pedro Ruiz González. Ni por su materia, ni por v,’l ^ l ^ e c t u r a es digna de ser mencionada la torre de esta pero aunque ligeramente hablaremos de ella, por tener a Particularidad de que su chapitel cs un verdadero paraayos , en el que hace veces de aguja la c r u z , y de conduel e s 0 cadenas las a r i s t a s , habiendo sido notada esta cirnnstancia la primera vez por un mongo de San Martin, á l’mcipios de este siglo, y posteriormente por los veciudad del arrio, que en algunas ocasiones se han alarmado viendo ^minadas las esquinas ó aristas del espresado chapitel. lia sino publicado uii folleto sobre este a s u n t o , y en el año pajado de 1S1-7 dio á luz el señor cura varios documentos s o – ) r e la materia. Está servida por el párroco, 3 tenientes, agonizante, sacristán mayor, 1 colector, 1 beneficiado y 7 capellanes de número se halla en su distrito la capilla de Sta. Catalina de los Donados, con un rector

PARROQUIA DE SAN MARTIN (HISTORIA DE MADRID)

Calle del Desengaño núm. 2 8 , frente á la del Horno de la Mata.) Es una de las mas antiguas parr. de Madrid y tiene la particularidad de haber estado regida por espacio de mas de siete siglos por fes monges Benitos del monast. de San Martin, anejo hasta principios del siglo XVII de la abadia de Sto. Domingo de Silos. Ocupó constantemente en los anteriores siglos el edificio propio, que es hoy gobierno político, habiendo sido demolida en la época de la «invasión francesa la iglesia, que era de poco m é r i t o , pero contenia en su capilla de Valvaneda, algudos sepulcros notables, entre los que se contaba el de Figueroa, hecho con mármoles por D. Ventura Bodriguez, el de D. Jorge Juan, el del P. Sarmiento y otros de que hace mención el erudito Ponz. Varias traslaciones ha tenido esta parr. en el presente siglo; habiéndose verificado la u l t i m a en 4836 á la iglesia que al presente ocupa, la cual lúe construida en 1725 por los clérigos menores. Consta de plan ta de cruz latina, de regular estension, con cúpula en crucero y dos naves pequeñas á los lados de la principa , que está decorada con pilastras de orden compuesto y tiei tribunas sobre los arcos que dan paso á las espresadas n – ves laterales. El retablo mavor es de perspectiva, y el cu – dro del centro r e p r e s e n t a e l tránsito de San Martin. Lapo ^ tada corresponde al mal gusto de la época en que se co ^ competía el nombre de Porta-Coelí que era el título de esta santa casa. No cs exacto que esta iglesia haya sido demolida en tiempo de los franceses y reedificada después; esta circunstancia corresponde á la iglesia de la primitiva p a r r . , y no á esta de Porta-Cajli, pues se halla en el mismo estado que en tiempo de Ponz y Baena, sin mas variación que en los retablos y otros objetos. Está servida por un cura párroco que lo es el último abad del monast., 4 t e n i e n t e s , un sacristán mayor presbítero y 44 capellanes de número. En su demarcación parr. se hallan las iglesia del Carmen Calzado, cuya inspección y nombramiento de rector es del cura de esta parr.; el Rosario, laBuena-Dicha, las Descalzas Reales, Sto. Domingo el Real y la capilla del Monte de Piedad.

PARROQUIA DE SANTA MARIA (HISTORIA DE MADRID)

(su puerta principal en la plazuela de los Consejos , número 122, fin de la calle de la Almudena, con otra á la plazuela de Sta. Maria , núm. 4, y otra , aunque inutilizada, en la calle de Procuradores, tambien con el núm. 4.) Es la matriz ó mayor de las iglesia de Madrid, y sin duda la mas a n t .  dícese que fue c a t e d r a l , y que pasó á ser de canónigos regulares sirvió de mezquita durante la dominación de los sarracenos y fue purificada y consagrada después d é l a reconquista. En varias ocasiones se trató de hacerla colegiata; pero nunca tuvo efecto á pesar de que llegó á colocarse la primera piedra con asistencia del r e y Felipe’ IV, y de muchos personages de la Corte, habién-dose levantado una cruz en el sitio en que aquella se puso.

Esta iglesia, que es de pobre arquitectura en su esterior , está dedicada a Ntra. Sra. de la Almudena, patrona de Madrid, que se venera en su altar mayor, y cuya historia es uno de aquellos asuntos que por demasiado conocidos ofrecen poco interés. Dicho retablo está cubierto de planchas de plata, que costeó la v. de Madrid en 1G40 en el segundo cuerpo hay un cuadro de Alonso Cano, que representa ó San Isidro sacando á su hijo del pozo. Lo mas notable de esta parr. es la espaciosa capilla dedicada á Sta. Ana, que en 4 542 se levantó á espensas de Juan de Bosmed i a n o , según el gusto plateresco ó sea del renacimiento.

Da ingreso é esta capilla un arco de medio p u n t o , enriquecido con muchos ornatos de escultura, así esteriormente como en la vuelta cierra dicho arco hasta la altura de las impostas una verja de h i e r r o , sino de las mejores de su época , notable al menos por ser única de su clase en Madrid.

El interior está cubierto con bóvedas á la manera gótica, y en el t e s t e r o se ve un retablo plateresco de varios cuerpos con tres bajos relieves, muchas columnitas y otros objetos.

Aunque del mismo estilo, es inferior este altar al de la capilla del Obispo en San Andrés, apesar de lo cual seria muy sensible que desapareciese, por lo escaso que es Madrid de monumentos del tiempo á que pertenece. La decoración de la puerta de la sacristia y la de una tribuna que hay encima corresponden también al mismo estilo. Fue reformado el templo en 1649 y se doraron las paredes. En 4777, con motivo de amenazar r u i n a , se d i o comision á D. Ventura Rodriguez, el cual hizo cuanto pudo, afirmando el edificio, decorándole interiormente con florones y otros ornatos de buen gusto y despojándolo de las ennegrecidas doraduras que le afeaban entonces desapareció la a n t . techumbre que cubría esta i g l . , en la que habia retratos de canónigos regulares y otras pinturas, algunas de las cuales eran apreciables entre las que al presente subsisten , hay una de Jordán, colocada en un altar cerca de la sacristía, que representa la Concepción y el Padre Eterno. Para que todo fuese completo, ejecutó el mismo arquitecto Rodriguez los diseños de un retablo mayor y colaterales que no tuvieron efect o . El servicio de e s t a iglesia está desempeñado por el párroco, un beneficiado, 2 tenientes, un capellán penitenciario, otro colector, 3 capellanes de número y 3 agregados. Se hallan s i t . en el radio de esta parr. la iglesia del conv. de religiosas Bernardas del Stmo. Sacramento, con 2 capellanes, y con uno la ermita de Ntra. Sra. del P u e r t o ; cuya descripción, la del espresado c o n v . , y las de otros templos enclavados en la demarcación de las

EDIFICIOS DESTINADOS AL CULTO (HISTORIA DE MADRID)

No es Madrid de aquellas población que se hagan notar por la magnificencia de los monumentos consagrados á la religión mientras se han gastado enormes sumas en el Escorial y en otras fundaciones de casas monásticas dentro y fuera de la corte , ó en empresas de dudosa utilidad en nuestro juicio ; mientras que durante los reinados de la casa de Austria, nuestras inmensas posesiones en Europa, Asia y América , han producido grandes sumas en beneficio de la metrópoli; mientras que la nación española se ha gloriado siempre de ser el b a luarte de la religión unida con las glorias nacionales , e s – traño parece que haya faltado un monarca, una corporación, un potentado, que haya pensado formalmente en levantar en Madrid una gran catedral ú otro templo suntuoso, digno de la patria de Herrera y de Rodriguez, y de la corte de los dos mundos. Estraño es lo r e p e t i m o s , pero desgraciadamente cierto; y si esceptuamos alguna iglesia de l a s ‘ p e r t e n e cientes á las comunidades religiosas , solo encontramos en lo general parr. pobres y de escaso mérito artístico, que no pueden compararse con los templos que ostentan muchas dé nuestras poblaciones de provincia.

EDIFICIOS (HISTORIA DE MADRID)

Dada una idea general del casco de Madrid, y habiendo dicho en nuestro concepto lo suficiente para que se comprenda su importancia, descendemos á la descripción particular de sus edificios y monumentos , clasificándolos , según el método que nos hemos propuesto. Empezamos por los dedicados al culto seguirán los edificios públicos en sus diferentes destinos, y por último los de particulares y los establecimientos ele recreo y diversión.

Creemos deber descartar de ellos todos los que por su í n t i ma relación con su objeto y uso, no han de separarse de Jo que verdaderamente constituye su importancia, puesto que parecía anómalo el q u e , separásemos la descripción del e d i ficio de su destino interior, truncando así la idea del e s t a blecimiento, que debe ser uniforme y compacta. Por esta razón nuestros lectores no encontrarán en estas secciones nada sobre Museos, Hospital General, Colegio de Medicina, Universidad», Monte de Piedad y tantos otros como hay en j Madrid, porque hemos creído no deber desmembrar su par e artistica de la que se refiere á su d e s t i n o , que es á no dudarlo lo mas esencial y lo que debe embeber necesariamente todo cuanto haga relación al edificio. Si estudiamos la arquitectura de todos ellos; si nos remontamos á considerar su antigüedad, pocos son los monumentos que veremos levantados mas allá del reinado de Carlos IIL. El fraccionamiento completo de nuestra monarquía en otros tiempos; la continua movilidad de la corte, sin residencia fija ni asiento determinado hasta Felipe II , y las asoladoras guerras que por espacio de largos años tuvieron que sustentar nuestros reyes, fueron sin disputa otros tantos obstáculos para que la heroica v. que levantaba sus negruscos paredones en las humildes márgenes del Manzanares , no ostentase esa magnificencia con que posteriormente fue enriqueciéndose, y que hoy la hace digna de ser el centro común del Gobierno supremo de la nación. Es verdad, que en épocas no remotas gobernaba á dos mundos; es verdad, que España hacia sentir su influencia en las regiones mas apartadas del globo ; pero el gobierno tenia tan solo ocupada su atención en los ímporportantes negocios de alta política , y los tesoros de la n a ción no podían destinarse á otros fines, que á mantener nuestro dominio en todas partes; sin cuidarse con el esmer o que hubiera sido de desear , de las artes , que generalmente solo florecen con la protección y con la paz. En siglo y medio que la dinastía austríaca habitó esta v., solo se l e vantaron algunos conv., dignos sí de la piedad de sus fundadores, pero que artísticamente hablando, no anadian ningún embellecimiento á la Corte, mientras que las oficinas públicas, careciendo de un local propio y digno, tenian que mendigar su colocación en los grandes caserones de la antigua nobleza. Esta , agrupada al rededor del t r o n o , y en la precisión de fijar su residencia en Madrid, tuvo necesidad de construir otros edificios dignos de su alcurnia y de sus blasones; pero, sea tal vez por el mal gusto de la é p o c a , ó por un lamentable descuido , no presentan estos antiguos palacios otra cosa que grande estension , mucha capacidad y colosales proporciones, careciendo por lo general de elegancia y de primor artístico.