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TEATRO DE LA CRUZ (HISTORIA DE MADRID)

(calle del mismo nombre núm. 35).

Se halla situado en la calle de su nombre por frente de la de Espoz y Mina. En 1737 sc oontruyó dc nuevo este edificio bajo los planos y trazados de Ribera, á espensas de la v. de Madrid , con «proporciones mezquinas y de mal gusto, por lo cual ha sido preciso reformarlo en diferentes ocasiones , sin que por ello hayan podido desaparecer sus defectos capitales, procedentes de su primitiva construcción, los cuales no son fáciles de corregir sin destruir enteramente el teatro.

Puede contener cerca de 1,500 personas , y sus localidades están distribuidas en palcos bajos, principales y segundos y otros por asientos de delantera; en butacas cómodas y lujosas, lunetas, galerías, tertulia y anfiteatro. Se calcula en unos 10,000 r s . el producto diario de una entrada llena. Este t e a t ro ha llegado á reunir una compañía muy apreciabje, que sc recomienda por el celo de sus actores y por los deseos que muestra en complacer al público

TEATRO DEL PRINCIPE (HISTORIA DE MADRID)

(Calle del Principe núm. 31).

Este teatro es propiedad cicla v. de Madrid está situado en ía calle del mismo nombre sc construyó sobre el mismo t e r reno que ocupaba el llamado Corral del Principe en 17 i ri; mas habiéndose quemado á principios del siglo , se volvió á reedificar en 180!) bajo los planos del arquitecto Villanueva.

Es e s te teatro el mejor dispuesto y mas elegante de los que hay e n l a corte su foro es espacio; los camarines y demás dependencias interiores, aunque pequeños v en corto número, están bien repartidos , y no carecen de comodidad.

Tiene sin embargo, el grave defecto de no contar dentro del edificio talleres y almacenes, siendo preciso conducir diariamente las decoraciones y demás enseres desde grandes distancias , arrostrando muy amenírdo las lluvias, lo cual les hace desmerecer mucho mas, y mas pronto que el servicio á que están destinadas.

Las localidades en que está dividido este teatro son las siguientes 10 filas de lunetas principales que componen un total de 211- asientos, al precio dc 12 r s . v 8 mreales cada uno.

Dos filas de galería á la der. v otras dos á la i z q . , que componen en todo 404 asientos, á 0 r s . y 8 mreales cada uno.

, Quince sillones á la i z q . , v 45 á la der. al precio de 10 r s .

v 8 mis. cada uno. Cinco filas de lunetas de platea que t o r – ! man en total 100 asientos á 10 r s . y 8 m r s . , y 8 r s . y 8. mreales las demás. Ocho filas de anfiteatro, que hacen en todo 182 asientos á 8 r s . y 8 mreales la primera, y á 4 r s . y 8 mreales las restantes. Doce palcos bajos á 05 r s . y (i mreales cada uno; 42 id. principales á 01 r s . y 0 m r s .  8 id. segundos á i’J reales

6 mreales cada uno. A la altura dc estos últimos hay dos grandes palcos que se venden por asientos , cuya división es la siguiente 34 delanteras á 8 r s . 8 mreales cada una 32 asientos de segunda fila , y 30 de tercera á 0 r s . y 8 mreales cada uno.

La Tertulia que es el último piso está dividida cn dos p a r tes iguales, destinada la de la izquierda á señoras solas, y la de la der. á hombres solos cada parte está dividida en 30 delanteras á 8 r s . y 8 mreales u n a , y en 41 segundas, y 13 terceras á 4 r s . y 8 mreales cada una.

Hay «ademas en el piso principal un palco destinado á S. M. y dos que so reserva el ayuntamiento de Madrid, de mayores dimensiones que los demás del t e a t r o , puesto que el de S. M. tiene el tamaño de tres de los ordinarios, y cada uno de los del ayuntamiento el de dos.

Este teatro está muy rico en decoraciones, vestuarios y demás enseres para el servicio de la e s c e n a , debiéndose esta riqueza en su mayor parte al a r t i s t a empresario Don Julián Romea , que en los 7 años que ha tenido á su cargo la dirección del Príncipe , no ha perdonado medio ni sacrificio para ponerlo á la altura que reclaman los adelantos del siglo, y el público de la corte. Es el teatro del Príncipe, por los artistas que r e ú n e , por cl género de obras que en él sc representan, por la severidad en fin de su marcha en general, el primer teatro de España.

t’lt ¡mámente, no habiendo empresario que lo baya querido tomar por las escesivas cargas que sobre él pesan, sc ha quedado el ayuntamiento con la empresa , poniendo al frente de la dirección á los distinguidos actores los señores Romea , y La Torre , y la compañía toda se compone de lo mas selecto de los actores españoles. Todas estas circunstancias , y la de ser el t e a t ro á que hoy dia dispensa la moda sus favores , nos hacen creer sea el mas brillante y concurrido en la presente temporada cómica

TEATROS Y DIVERSIONES PÚBLICAS (HISTORIA DE MADRID)

e a t r o s y d i v e r s i o n e s p ú b l i c a s . No se -abe á punto fijo, cuando tuvo principio la representación de comediasen Madrid; pero si que las habia ya enlos primeros años después del establecimientodelacorte en esta villa, v en esta época debió ser ciertamente cuando brilló el famoso poeta Lope de Bueda, á quien un autor llama el embeleso de la corte de Felipe II y de quien el célebre Cervantes dice que se le vio representar siendo aun muchacho. En el a ño de 1568 se sabe ya que habia varias compañías dc comediantes, los cuales alquilaban un corral en la calle del Sol, y otros dos en Ja del Principe para hacer sus representaciones. En 1574, de resultas de un reñido pleito que medió entre dos cofradías que solicitaban el privilegio ele señalar puesto á los comed i a n t e s , y que terminó conviniéndose en ir en compañía, se reformó y alquiló un corral denominado de la Pacheea, situado en la calle del Príncipe á un comediante italiano llamado Ganasa, contratando con él que se habia de cubrir dicho c o r r a l , que no lo estaba, verificándose asi menos le patio-, el cual solo se cubría con un toldo para librarse del s o l , pues en aquella época las funciones eran de dia. También consta que por entonces sc rehabilitó otro corral en la calle del Lobo para la representación de comedias , y que por último fabricaron dos teatros propios, uno en la calle de la Cruz, y otro cn la del Príncipe; aquel en el año I57SL, y este en ef de 1582, cesando desde entonces el de la cMle del Lobo. Tal es origen de los t e a t r o s de Madrid; y creciendo sucesivamente sus productos basta un punto t a l . <pm }<,’ se arrendaban en 115.400 ducados por i- años desde •H>’-‘ 1633, fueron cargados con pensiones en beneficio de varios hospitales y establecimientos dc beneficencia , hasta qjj en 1638 se encargó de ellos la villa de Madrid, pagando una indemnización correspondiente á los hospitales. Desde c – toncos se suscitaron en diversos tiempos muchas pro i l i ciones contra las comedias , y aunque con mayor o l t n ^ _ trabajo . siempre triunfaron estas . valiendo para ello mucho él piadoso fin en que se invertía su producto. y ™ el reinado de Felipe IV se elevaron á mayor grado de op geo por la inclinación particular del r e y , llegándose a presente* no solamente en los corrales, sino en los salones de palacio, y en el nuevo suntuoso teatro del Buen-Retiro, resonando en todos ellos las producciones innumerables de Lope de Vega, Calderón , Tirso de Molina , Morolo, Solís, Rojas y otros infinitos que suministraban á la decidida afición del público un alimento inagotable. Pasó esta época; vino otra de privación, y apenas los últimos acentos de Cañizares, Candamo y Zamora lograron sostener el renombre de nuestro teatro en medio de aquel universal silencio. «La Talia Española, dice Jovellanos , habia pasado los Pirineos para inspirar al gran Moliere»; y cn t a n to ni el t r i s t e reinado de Carlos I I , ni las agitaciones de la guerra de sucesión que siguieron después , eran á propósito para h a cerla tornar á nuestra nación. Contribuyó después ¡i p r o longar su olvido la construcción del teatro de los Caños del Peral, en principios del siglo pasado, donde representaba una compañía de italianos, y mas que todo la afición que despertó Fernando VI á las óperas de aquella nación que se empezaron á ejecutar en este teatro y en el del R e tiro.

No eran ya las gracias sencillas del ingenio las que llamaban la gente á los t e a t r o s , sino el aparato de la escena, la magnificencia en los edificios y decoraciones y el sonido brillante y armonioso de las mas» escogidas orquestas, las vistosas danzas y todos los r e c u r s o s , en fin, que emplea el arte para la seducción de los sentidos. Los mas célebres a r tistas venidos de Italia y otras partes sorprendían con su habilidad. El t e a t ro de los Caños, mucho mas espacioso y elegante que los antiguos , e r a un sitio digno de t a n bellos espectáculos; pero dónde sobresalían estos hasta un punto de magnificencia sorprendente, era en el del Retiro , colocado enmedio de los estensos j a r d i n e s , que á las veces s e gún lo pedia el drama , servían de decoración , pudiéndose yer maniobrar en ellos tropas de caballería, y haciendo la ilusión tan verdadera, que desaparecía toda idea de ficcio n escénica. En t a n to los dos corrales de la Cruz y del Principe, ocupados por los mosqueteros y gente de broma, ofrecían un campo indecoroso de batallas continuas de los aficionados y s u s partidarios. La medianía de los a c t o r e s , lo mezquino de la escena, la ninguna propiedad cn trages y decoraciones, la poca comodidad de los c o n c u r r e n t e s , y mas que t o d o , lo soez y grosero de las piezas que por e n tonces sostenían la escena , bajo la iníluencia de los Cornelias y Zavalas, eran causas todas que reunidas produgeron en nuestro teatro el estado en que le pinta el célebre Moratin en La Comedia Nueva. Pero las medidas del gobierno que empezaron á alejar las causas físicas dc este desorden, arreglando la mejor disposición de los t e a t r o s ; el buen gusto que se estendió con las bellas producciones dc Morabu , Iriarte , Quintana y otros vario-; y finalmente la aparición en la escena de dos genios verdaderamente sublimes, la Rita Luna é Isidoro Maiquez, fueron bastantes á hacer ganar al t e a t ro el puesto que debia ocupar, y á llevarle entre nosotros á un cierto grado de decoro. La guerra de los franceses, la destrucción de los dos hermosos teatros del Retiro y los Caños, y las circunstancias turbulentas y poco apropósito que desde principios de este siglo ocuparon á España, hicieron sentir su influencia e n l a escena; y h a biendo desaparecido los principales t e a t r o s , los primeros autores y los actores mas distinguidos, volvió á caer cn una medianía t r i s t e , si bien no se resentía ya dc aquello falta de decoro, y propiedad que tuvo en cl «siglo pasado , pues aunque lentamente sc hacían sentir en ella los progresas del entendimiento, los adelantos de las artes , y el imperio, en nn , de la razón La afición del público, la aparición en la república literaria de muchos jóvenes y distinguidos poetas Y la de nuevos actores escelen’es, entre los cuales no podernos menos de citar á los señores Latorre, Romea. (Jarcia Luna y Guzman ; las señoras Matilde Diez, Llórente y La Madrid, volvieron a l a escena el perdido prestigio, y nunca, desdo la época de Felipe IV se ba observado en» ella tal abundancia dc producciones originales , tal brillo y elegancia en la ejecución, tal entusiasmo de p a r te del público. Por desgracia su incansable curiosidad no se satisface con las muchas obras de nuestros ingenios contemporáneos, y la moda que antes daba la preferencia á las antiguas comedias de capa y espada, niega hoy sus favores á ios ingeniosos enredos de Lope y Calderón , razón por la cual tienen que alternar harto frecuentemente en nuestra escena propia, los 7 7 7 autores franceses, el infatigable Scribe, los terribles lingo y pumas el clásico Delavigne y otros menos célebres , con quien tienen que sostener formidable competencia nuestros modernos y distinguidos autores dramáticos, cuyos nombres son bien conocidos y justamente apreciados «del público. La poca ó ninguna protección que h a s t a el dia han tenido las empresas de t e a t r o s y las escesivas cargas que s o bre ellos pesan , han sido causa sin duda alguna de que no hayan tenido efecto las subastas abiertas e l l o y 24 dc marzo del presente año de 1848; la primera por falta de Imitadores, y la segunda por no haberse considerado admisibles ninguna de las proposiciones que se presentaron, se acordó por el ayuntamiento se remitiese al gobierno el espediente original para que resolviese lo mas conveniente. Este paso produjo la real orden del 12 de abril por la que el Gobierno mando que el teatro del Principe quedase por el presente año Cómico á cargo y bajo la administración de la corporación municipal. Esta manifestó en contestación, la imposibilidad en que se hallaba de dar cumplimiento á la citada real orden, alegando varias razones , siendo la mas p r i n c i pal el mal estado de los fondos, y resultando de aquí varias conferencias entre el señor alcalde corregidor, la comision del ayuntamiento y el ministro de la Gobernación, en las cuales convencida la comisión del ayuntamiento por su p a r te de la necesidad de dar cumplimiento á la orden del Gobierno, y el ministro por la suya de que e s t a nueva carga era insoportable á los fondos municipales , se convino el ayuntamiento á tomar á su cargo la empresa del t e a t ro del Principe, ofreciendo solemnemente el ministro cargar en el presupuesto de gastos imprevistos de su ramo las cantidades que resaltasen en pérdida á los fondos municipales. Bajo esta principal condición, y otras de menor importancia que seria prolijo enumerar, p»rocedió la comision del ayuntamiento á formar la compañía, cuyo personal y mérito ya conoce el público, abriendo con ella el teatro el domingo de Pascua. Besulta, pues , que por primera vez en España (y ya e ra tiempo), el gobierno trata de proteger de una manera mas ó menos directa , pero positiva, el teatro n a cional, proporcionando recursos al del Príncipe para que pueda dignamente sostener el decoro del a r t e y dc los que a él se dedican en sus diferentes ramos; mantener nuevas las antiguas glorias de la escena española, y con ella el n o ble estimulo cielos que en el cha aspiran á igualadas, y abierta la escuela del buen gusto literario, de las costumbres decentes , de las tradiciones gloriosas, donde cl autor dramát i c o , o! actor y el público pueden acudir con provecho y aprender los linos ¡a verdadera elevación v la filosofía del a r t e , los otros el modo de interpretar las concepciones del poeta sin desvirtuarlas , debilitarlas ó trastornarlas e n teramente ; y por último, los espectadores á recompensar y apreciar con justicia el mérito del conjunto y dc cada una de las partes que componen el espectáculo cosa que tiene que aprender mas de l o q u e á la mayor parte les p a r e c e , y mucho mas q u e enseñar

CASA DE LA BEATA MARÍA ANA

En la calledeSantiago hay una casa al frente de la de Milaneses marcada con el núm. 2, y e s en la que nació la esclarecida María Ana de J e sus, la cual recibió el bautismo en la parroquia de Santiago el dia 21 de enero de 1565» Fue hija de Luis Navarro, manguitero de Felipe I I I , y Juana Homero y habiendo ejercido ias virtudes en el mas «alto grado, mereció que se decretase su culto público en 1783 por la santidad de Pió VL. Aun subs i s t e , aunque abandonado, el reducido edificio en que habit ó la beata María Ana , contiguo al cx-eonvento de Santa Bárbara. El cuerpode aquella bienaventurada, que estuvo en Santiago, se halla cn don Juan de Alarcon.

CASA DE LUJAN (HISTORIA DE MADRID)

Una d é l a s mas antiguas é ilustres c a sas de Madrid es la de Lujan, que produjo muchos sugetos distinguidos y mereció dedos historiadores madrileños p a r t i culares encomios. Mas que t o r c i e n d o , la hace notable cl h a ber sido habitada por el rey de Francia Francisco L.°, h e – hecho prisionero, como todos saben, por el Guipuzcoano Juan de Urbieta en la batalla de Pavía. Fue trasladado al alcázar el rey, después de haber residido poco tiempo en e s t a casa, que está situada en la plazuela de la Villa frente al ayuntamiento, y consérvala antigua torre aunque muv desfigurada con los revocos, y una portada de piedra dada de color, con dos escudos de armas. En la t o r r e estuvo colocado el telégrafo en los últimos años del reinado dc Fernando VII

CASA DE CISNEROS (HISTORIA DE MADRID)

Este edificio (píese halla entre la calle del Sacramento y la plazuela de la Villa fue construido por el célebre cardenal arzobispo de Toledo D. F r . F r a n c i s co Giménez de Cisneros, quien le vinculó al mayorazgo que fundó, y del que es poseedor al presente el conde dc Oñate.

Poco notable es la fachada que corresponde á la plazuela de la villa, y la que da á la calle del Sacramento, ha perdido su aspecto severo é imponente con el moderno revoco de color ama-illo, que está muy lejos de guardar relación con los r e cuerdos históricos que» hacen á esta casa digna de especial mención. Consérvase en ia última de las indicadas fachadas una puerta dc medio punto que dio ingreso á una capilla y tiene escudos de armas á los lados y encima un balcón d e corado por dos columnas arrimadas y un frontón triangular con otros ornatos del gusto plateresco ósea del renacimiento cuya conservación miramos como un prodigio por el frenesí, poco ilustrado por cierto, que se nota de picar y a l t e r a r los edificios cosa muy propia de una época á nuestro parecer mas t r i s t e para la arquitectura que la churrigueresca.

Estamos conformes con los autores modernos, que dudan ocurriese en esta casa-palacio del cardenal la famosa escena de manifestar aquel á ios grandes las tropas que tenia á su disposición, espresándoles que gobernaba á España con aquellos poderes, pues debia ocurrir este notable suceso en la gran casa de D. Pedro Laso dc Castilla, hoy del duque de Osuna y del Infantado sita en la plazuela de la Paja, puesto que en aquella se alojaron el cardenal Jiménez y el deán de Lobayna gobernadores del reino. En el núm. 7o del Semanario Pintoresco año de 1837 se publicó una vista de la fachada de la casa-palacio de Cisneros por la calle del Sacramento según estaba antes de que se la desfigurase con el i m propio revoco que ahora tiene.

CASA DE CERVANTES (HISTORIA DE MADRID)

(Calle del mismo nombre , n u mero SU) En la antigua calle de Cantarranas , boy de Cervantes , existe una casa de sencilla apariencia, en la cual vivió y murió uno de los hombres que mas honor han h e cho á su patria. Encima del dintel de la puerta de este edificio hay una lápida de mármol blanco con varios geroglíficos . y en grandes letras doradas se lee la siguiente inscripción • •AQUÍ VIVIÓ Y MURIÓ MIGUEL VE CUYO INGENIO ADMIRA C BRVA NTES SAAVEI)U A EL MLNDO.

FALLECIÓ EN MDCXVL.

Sobre esta inscripción aparece en una medalla cl busto del héroe.

Esta casa se reedificó en los últimos años del reinado de Don Fernando VII, quien quiso construir en su solar un establecimiento literario , pero habiéndose opuesto el d u e ño de la finca á venderla, quedó aquel pensamiento abandonado , limitándose á poner la memoria referida.

CASA DEL GENERAL TORRIJOS (HISTORIA DE MADRID)

(Calle de Preciados, n ú mero 740 En la calle de Preciados existe una casa de buen aspecto, en la cual nació el ilustre é infortunado general I). José Maria Torrijas , á cuya memoria hav dedicada en la fachada de la misma una lápida sobre la que en relieve de medio cuerpo está representado dicho general, rodeado de molduras y trofeos militares. La inscripción que se lee en la lápida es la siguiente Aqii NACIÓ KL GENERAL I). JOSÉ MAMA TORRUOS ; D E FENDIÓ LA INDEPENDENCIA Y LIBERTAD DE LA PATISIA , Y MURIÓ EN 11 DE DICIEMBRE DE 1831 ARCABUCEADO EN MALAGA r o a IIARER INTENTADO HESTAULECER CON LAS ARMAS LA CONSTITUCIÓN

CASA DE MANUEL MATEN (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Espoz y Mina «lím. 4. En la calle de Espoz y Mina á mano derecha e n trando por la Carrera de San «(Jerónimo, se encuentra la rasa perteneciente á aquel capitalista, construida en 4841 en parte del terreno que ocupó el conv. de la Victoria, que s<» describe en su lugar. Su planta, que tiene una figura muy regular, ocupa una superficie de 22,135 pies cuadrados, y la línea de su fachada es de 145 pies . formando tres pabellones salientes, uno en el c e n t r o de 47 pies de long., dos en los estremos de 18 pies cada u n o , y los dos t r a s – cuerpos que resultan intermedios de 31 pies cada uno. La decoración de esta fachada, que tiene la forma de un p e queño palacio, es sencilla, severa, magestuosa y seguido en ella constantemente en todas sus molduras v perfiles el carácter del orden dórico, que sobre el embasamento que forman las alturas del piso bajo y entresuelo, embellece las dc los pisos principal y segundo, coronando el edificio una proporcionada y graciosa balaustrada, ha construcción de esta casa es t an esmerada y entendida ciue, á juicio de algunos arquitectos, es el edificio mejor concluido de cuantos en Madrid se han hecho de muchos años á esta parte. Su distribución interior no desdice de su carácter e s t e r i o r , porque ademas de las habitaciones p r o ductivas en los pisos bajo, entresuelo y segundo, la del principal es elegante , cómoda v desahogada, pues la crujia principal en que hav grandes salones, tiene 24 pies de ancha igualmente que las otras laterales que forman el r e c i n t o del p a t i o , el cual tiene 70 pies de lado m e n o r , por 80 dc lado mayor, y en su centro se ha estado perforando un pozo a r tesiano, cuyo barranco llegó á la profundidad de mas de 600 pies, sin que haya dado’un buen resultado. La escalera para la habitación del piso principal es dc mármoles de d i – . ferentes clases y colores, así como los solados de la parte \ noble de la misma habitación. Las o t r a s escaleras para c o municaciones interiores, son en su construcción de varias formas y todas de peldaños y demás p a r t e s de madera. El proyecto de este edificio y la dirección en su construcción, es del arquitecto académico de mérito, y de número déla Real dc Nobles Artes dc San F e r n a n d o , í ) . Antonio Herrera de la Calle.

CASA DEL CORDERO (HISTORIA DE MADRID)

(calle Mayor núm. 1). Sc halla situado al principio de la mencionada calle inmediata á la»Puerta del Sol, por frente de la casa del conde dc Oñate. Este edificio se ha levantado sobre el t e r r e n o en que estuvo _el famoso conv. de San Felipe el Real, cuya área la señaló el mismo Felipe II el año de 1547. La iglesia de este conv. se quemó en 1718, p e r o s e reedificó nuevamente, aunque no de tan buen gusto como la ant. El claustro de este conv.

era una de las mejores obras que habia en Madrid., y todo él estaba fabricado de granito cárdeno ó piedra berroqueña, con 28 arcos sobre pilares cn cada uno de los dos cuerpos de que se componía. Hoy se ve e s t e local convertido en una manzana de casas edificada por el tan nombrado Maragato, D. Santiago Alonso Cordero , bajo los diseños y dirección del entendido arquitecto de la Academia de San Fernando, D. J . J . S. Pescador.

Dicha manzana se trazó ensanchando y regularizando notablemente las calles del Correo y de E s p a r t e r o s , que ant e s eran estrechas y mal alineadas, rompiendo una nueva calle por la contigua plaza de San E s t e b a n , y dejando otra plazuela al frente del costado izquierda de la casa de Postas, con el fin de colocar en ella la fuente que estuvo en la Puerta del Sol.

Todo el terreno del conv. quedó para edificar, según la alineación aprobada por el ayuntamiento; y se ha dividido en seis partes desiguales, labrando sobre cada uno de los solares una c a s a , de las cuales cinco forman un solo grupo, aparentando en el esterior ser una sola. La otra casa que tiene su frente principal á la calle de San E s t e b a n , no juega ya con las primeras, en atención á su mayor altura y áque tiene diferente decoración.

La fachada que da á la calle Mayor de 203 pies de línea horizontal y con 15 vanos en cada»piso, tiene en su centro un pabellón»(pie coge 5 huecos de medio punto con archiv o l t a , decorado con pilastras del orden jónico compuesto, el cornisamento arquitrabado completa el orden que comprende en su altura dos p i s o s , y forma el principal coronado dc un piso ático. La imposta del piso principal de estas casas corre á [nivel en todo el contorno de las fachadas disimulando el fuerte declive de las calles de Esparteros y del Correo por medio de dos pabellones laterales en cada una, con arcos que cogen todo el basamento, compuesto de los pisos bajo y entresuelo. ‘ .

Las 0 casas mancomunadas en luces y aguas, tienen bien alumbradas sus habitaciones por 7 p a t i o s , algunos de ellos bastante espaciosos, conteniendo todas en los pisos bajo, entresuelo, principal, segundo, tercero -y boardillas, Habitaciones cómodas , v algunas de ellas dc grande estension incluyéndose en este húmero las t i e n d a s , almacenesy grandes sótanos que contiene.

En el piso de la casa núm. 4 de la calle Mayor sc encuentra un establecimiento de baños públicos, con pieza cómodas y decentemente amuebladas, habiendo en algún’ de ellas dos pilas, y siendo todas de hermoso marmol c o i vetas rojas y amarillas de la sierra de San Felipe dc J a t r«-i de elegante forma v labradas con esmero. Estos baños e s ic bien surtidos de escelentes aguas, cstraidas por una noria, cuyo pozo no llega á 60 pies de profundidad.

La manzana de casas tiene 286 ventanas y 400 v e c , y el solar sobre que está construida, que como hemos manifestado al principio, era el conv de San Felipe, subió en puja cuando la subasta á cerca de 17 millones de r s . en p a pel por el decidido empeño , plausible por cierto, de nuestro querido amigo y compañero, T). Santiago Alonso Cordero, que deseaba levantar un suntuoso edificio con la crecida fort una (¡ue habia adquirido, aumentando así la riqueza pública, contribuyendo al ornato de la población y fijando su suerte y el porvenir de su familia, en una finca urbana de esta naturaleza , de esta importancia.

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