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REALES CABALLERIZAS (HISTORIA DE MADRID)

En el espacio que ocupa la v a s ta plaza de la Armería existieron las caballerizas del antiguo alcázar , de cuva forma y construcción se hablará al describir la Armería» Fueron labradas las actuales en el reinado de Garlos III con diseños v bajo la dirección del hábil arquitecto 1). Francisco Sabatini, quien dio á esle inmenso edificio la decoración , estructura y distribución mas convenientes a su objeto. Desgraciadamente está s i t . el vasto edificio que vamos á describir en un terreno que prescnlaconsiderables desniveles , que desfiguran v deslucen su esterior.

Tiene la planta ia figura de un polígono irregular, S’eudo el mavor de sus lados el que corresponde al pa- S í o ó cuesta «de S. Vicente , cl cual présenla una estension de cerca de TOO p i e s . La fachada principal está en la calle de Bailen, antes Nueva, y tiene una sencilla portada de granito, formada por un arco rústico , rebajado, t e r minando el todo con un escudo de las armas reales.

Consiste la decoración de los vanos en jambas llanas de Piedra berroqueña, de cuya materia es el zócalo almohadi- «ado , los cantones y el cornisón. En la banda del S . , que es la correspondiente al Campo del Moro, hay otra portada jnas sencilla que la anterior , luciendo la severidad del edit i ‘ i o en dicha fachada cual en ninguna de las restantes, por serla única que se halla e n u n plano horizontal.

Entrando por la puerta principal se encuentra un patio rectangular , circundado de un pórtico cuyos pilares son de granito y sostienen arcos rebajados de fábrica , tododc b u e na forma. En el centro del lienzo del O. se halla la pequeña capilla dedicada á San Antonio Abad. Hay otros varios patios repartidos por el interior de este suntuoso edificio, que tienen fuentes de agua potable algunos, los cuales se resienten en su figura de la planta ingrata de un pentágono irresu- lar que presenta aquel. La p a r t e principal de estas obras, consiste en las estensas y magníficas galerías sostenidas por dobles filas de pilares qué constituyen las caballerizas. Const a n estas dc una espaciosa cuadra de caballos de persona, digna por su amplitud y lo bien entendido de sus plazas de toda atención ; hay otra de caballos españoles de silla y t i r o, otra de caballos y yeguas estrangeras y otra de muías. Establecimiento tan vasto y suntuoso requería cuantas dependencias le deben ser anejas, y así se observa que no se lia omitido gasto alguno para reunir dentro de él como en efecto se ha conseguido piezas destinadas para enfermerías, cuadras de forrajes y de contajio, baño frío y caliente , fraguas, herradero y holiquin, provisto de todo lo necesario.

En las caballerizas pueden acomodarse sobre 500 cabezas de ganado existiendo en el dia 115 caballos de silla, que á e s cepcion dc 5 que son estrangeros, los restantes pertenecen casi en su totalidad á las yeguadas que tiene S. M. en Aranjuez.

Cuando t a n t o se pondera la raza inglesa, creyéndose por algunos mas superior á las nuestras , cualquiera puede cotejarla con los caballos sacados de las dehesas de Aranjuez, v verá magníficos potros que en estampa, ligereza y gallardía compiten con los mejores que pueden presentarse.

Además de los caballos de silla, todos á cual mas hermos o s , hav 08 de tiro (pie llaman justamente la atención por lo raro de las capas , siendo negros 9 , igual número de b a yos cerbunos , 9 castaños, 7 t o r d o s , oíros 7 tigres , 8 perlin o s , 7 alazanes y 7 bayos claros; lambieu hay 4 tiros de á 7 yeguas estrangeras. cada uno pertenecientes al servicio de S.M. la reina v’dos troncos al del r e \ , y 172 ínulas todas de las castas de Aranjuez. Otro de los objetos dignos de verse en las caballerizas, esel guadarnés general, ó sea guarnés que es una estensa nave de 3 crujías con lOOpiesde ostensión. En los 65 armarios que en ella hay se conservan colocados con mucha simetría mangníficos y «lujosos atalajes, sillas, artolas, las ropas de los lacayos y cocheros, penachos, mosqueros, látigos y antiguos restos de mantillas, bridas y otros objetos curiosos ; en esta sala está ahora el vetusto coche que habia en la Armería real y que fue el primero que rodó por las calles de Madrid en tiempos del primer vastago de la dinastía austríaca. En las espaciosas cocheras de éste departamento se encierran 7 coches de gala de un mérito sobresaliente y que solo lucen en las grandes solemnidades; 23 de servidumbre diaria; 12 carretelas; 8 berlinas; 2 diligencias; 2 sillas de posta; 6 coches de camino ; 7 furgones de t r a s p o r t e y 13 americanas, birlochos, briskas y drovrskys.

Merece tambien la atención el picadero real construido en una de las esplanadas que miran al Campo del Moro de 190 pies de largo y 68 de ancho, la cochera de enfrente , antes cuadra de caballos padres. La dirección y administración económica de las caballerizas, está confiada á un director general, siéndolo en la actualidad el brigadier de caballería D. José Maria Marchesi, que con una amabilidad y condescendencia digna de nuestro reconocimiento nos ha facilitado la inspección de cuantos objetos contiene el edificio, p r e s tándose todos sus empleados á suministrarnos los datos que hemos creído necesarios adquirir. El personal de todo el d e partamento , consta de 136 empleados de planta v 153 j o r naleros.

Su coste anual asciende á 2.850,000 reales de los cuales L.804-,000 r s . se invierten cn sueldos de todas clases, j o r nales, mesillas, cesantias y jubilaciones; 480,000 en la manutención del ganado y el resto en obras de guarniciones, carruajes y composturas de todas clases, incluso el herrado de mutas y caballos, alumbrado del edificio y cuadras, vestuario , libreas y otros objetos.

Para formar una idea aproximada de la estension del e d i ficio baste saber, que además de las cocheras, cuadras y cuantas oficinas dejamos reseñadas, tiene habitaciones en que viven 486 personas de los empleados y sus familias. El coste general de las obras que constituyen las caballerizas, según los datos que hemos consultado, asciende á unos 34 millones de reales

PALACIO REAL (HISTORIA DE MADRID)

. Entre los grandiosos monumentos artísticos que h an erigido en la capital de España los monarcas de la dinastía r e i n a n t e , merece particular atención, y es sobre manera honroso á la memoria de aquellos soberanos, el magnífico palacio construido á mediados del pasado siglo en el estremo occidental de la p o b l . , sobre la misma área en que se levantaba el famoso y vetusto Alcázar de Madrid.

Oscura es la historia de e s t e notable edificio, obra del tiempo de los moros según unos, de Alfonso Visegun otros, y de incierta fecha según varios mereciendo mayor aprecio entre opiniones t a n diversas la del señor Llaguno , que fija la fundación del mencionado alcázar en el reinado de Don Pedro. La sana crítica de que estaba dotado aquel distinguido escritor, los curiosos datos que á fuerza de indecible trabajo llegó á reunir en sus noticias históricas de la arquitectura española, y la circunstancia de haber hecho un estudio particular de la»vida del r ey Don P e d r o , cuya crónica ilustró con eruditas notas, son muy suficientes motivos para que se prefiera á otros pareceres el del espresado autor. Según el mismo, sufrió un incendio el edificio que nos ocupa, en tiempo de Don Enrique II, y consta por Quintana y Pinelo que en 1389 León V, rey de Armenia, como señor dc Madrid reedificó las t o r r e s del deteriorado alcázar, al cual parece que dio alguna forma de palacio Enrique III por los años de 1405; y» para depositar en él los tesoros que hizo restituir á los g r a n d e s , levantó nuevas torres (de buena estofa* como dice Mariana, en cuyo tiempo existían. Beinando Juan II se consagró la capilla del edificio mencionado, el dia 1 ° de enero de 1434, por Don Gonzalo de Celada, obispo de Calcedonia, según lo espresaba un pergamino que habia en un arca de reliquias, la cual se hallo ai renovar la citada capilla en 1543, en cuyo año se coloco dicha arca en la pared al lado del Evangelio ; noticias que hemos tomado con o t r a s muchas que en esta reseña insertamos de los manuscritos que posee la respetable Academí de la Historia. .

Arruinó parte del regio alcázar madrileño un terrempt acaecido en 1466 , según el señor Llaguno, y le reparo y mejoró Enrique IV, quien residió en él largas temporada y falleció en el mismo en 1474. Con t a n t o s aumentos y re» paraciones el alcázar de Madrid, situado entre precipicios | cuestas y asegurado con varios cubos y torreones, ‘ l e ?

ser una imponente fortaleza, cuya importancia se d e ( T j a S de la obstinada resistencia que a su abrigo hicieron..a tropas de la reina Isabel la Católica , mandadas por el uiiq del Infantado, los partidarios de Doña Juana la Beltranej , los cuales para defensa del interesante fuerte P » s , e r . °» presidio y con abundante provisión de armas y basun tos 400 hombres valerosos, escogidos entre los mej ^ que su parcialidad seguian. Dueño el duque de la v . , o – y aisló con una pared el alcázar , del qne se hizo entrega á la reina Isabel al cabo de dos meses. Figuró igualmente el edificio de que hablamos en la guerra de las comunidades, en cuya ocasión fue sitiado por los madrileños , que se l e vantaron á favor de aquellas. Hallábase ausente el alcaide Francisco de Vargas, y su muger defendió heroicamente el codiciado alcázar, que al fin se rindió por falta de víveres; encontrando en él la comunidad al ocuparle 20,000 picas, dos cañones gruesos y otras armas que menciona el h i s t o riador Sandoval. Habiendo llegado a Madrid el emperador Carlos V con cuartanas, sanó á poco tiempo, y tomando afecto á esta v. por lo saludable de su clima , determinó a l gunos años después reedificar y ampliar el alcázar. Era e s te mas bien una fortaleza que un verdadero palacio, y apenas poseía mas terreno que el de su perímetro; cercándole por el E. varias casas de la p o b l . , algunas de ellas miserables; por N. y O. cuestas y precipicios, y por el S. la parroquia de San Miguel, que era pequeña pero muy a n t i g u a, y estaba delante de la puerta del alcázar; por «lo que fue demolida para llevar á cabo las obras proyectadas por el Emperador, trasladándola con el título de San Gil á un punto inmediato.

Se renovó la capilla é hiciéronse dos t o r r e s , varias h a bitaciones y patios cou galerías de columnas, sobre las que volteaban arcos, en cuyos lunetos habia escudos dé armas imperiales y sobre las puertas la siguiente inscripción Carolas V. tiisp. Rex. Rom. Imp. Dirigieron alternativamente las espresadas obras desde el año de 1537 el célebre Covarrubias y Luis de Vega, quien siguió por si solo al frente de las de Madrid.hasta el año 1562; pasando el primero á continuar el alcázar de Toledo.

Hallábase el de Madrid bastante adelantado , cuando en 1543 el Emperador salió de España, dejando por g o bernador del reino á su hijo el principe Don Felipe; este prosiguió con particular empeño las comenzadas obras , y compró los terrenos que eran necesarios para hacer plazas, jardines, parque y caballerizas; comprendiéndose en dichas adquisiciones, para las que contribuyó la villa con 536,000 maravedises, el Campo del Rey, que asi se llamaba el espacio comprendido entre el alcázar y la puerta de la Vega. Varias cartas escribió Felipe 1! á Luis de Vega sobre las obras del alcázar, espresando, en la que le dirigió des- , de Toledo en mayo de 1561, que habia determinado ir á Madrid con su casa y corle, y quería hallar todo concluido en su palacio. Prueba la indicada carta que la corte no vino á Madrid en 1560 como se ha creido, sino después como aseguran Quintana y Pinelo, aunque no están conformes en el año. Hizo Felipe II e n t r e otras cosas una galena en la fachada del O. v Varios salones magníficos. Continuaron embelleciendo el alcázar los monarcas austríacos, valiéndose ue Juan Bautista de Toledo, Juan de Herrera, Juan Gómez de Mora, Alonso Carbonel, Juan Bautista Crescenti, marqués de la Torre y otros hábiles arquitectos. Escasas son á la verdad las noticias que se conservan del alcázar ó palacio en que residieron los monarcas de la dinastía austríaca; Pudiéndose únicamente asegurar, que la capilla real se hallaba pintada al fresco por Lúeas Jordán y (¡ue en un gabinete de una de las t o r r e s , pintado también al fresco por Becerra, se conservaba una estantería de nogal tallada, en la que Felipe 11, muy inteligente en arquitectura, guardo cuidadosamente los diseños de e s t e alcázar, los del E s corial^ otros que se salvaron como aquellos del incendio ? n ^J34, y después desaparecieron por descuido. Consta igualmente que la fachada principal, hecha de sillería en el primer tercio del siglo XVII, era estensa, suntuosa y de buen gusto, y miraba al S. como la primitiva del mismo alcázar y •a del actual palacio las otras fachadas, á pesar de sus a n tiguos cubos, nada vahan, unas paredes eran de tierra, otras ae argamasa, sin orden ni simetría en los h u e c o s , pisos y r v e s t a n Q , o aquel edificio muy lejos de merecer los desmedidos elogios que de él hacen el maestro Juan López . e Hoyos y Quintana , sin q u e dejara de ser por muchos t í tulos interesante.Tenia suficiente estension para contener en su recinto, ademas de las habitaciones reales, varias dependencias delEstado como los Consejos de Castilla, de Aragón, de 1 l r í * ^ ‘ ^ 6 l t s m a > ^ e Glandes y de las Indias y las secretarías del despacho, que estaban en los aposentos bajos, llamados covachuelas. En 1622 se abrieron unas ventanillas que se llamaban «escuchas» y servían para que el r ey oyese las decisiones de los consejos; noticia que el señor Mesonero h a lló en un documento del archivo de Madrid , y dio á conoceren suapreciablé.WamtaZ. Las magníficas casas con balcones dorados que formaban la plaza y las tiendas que habia en los palios del palacio, de que habla Alvarez y Colmenar, y otras noticias que inserta en su estensa obra impresa en lengua francesa en Amsierdam, son otras tantas fábulas con que quiso adornarla; pues consta por algunos dibujos antiguos que en la plaza del S. solo se hallaba el cuartelillo que se está demoliendo al presente. Según la vista que da el citado Colmenar del patio del alcázar , y que h a y algun dato para creerla e x a c t a , estaba construido bajo aquel e s tilo del último período de Carlos V , que Ponz g r a d u a do seco, hablando de otros edificios de la misma época, en los 3ue la arquitectura se habia despojado dc la gala y riqueza el gusto plateresco ó sea del renacimiento, y no había llegado á laelegancia del reinado de Felipe IL. E x i s t e l a d e s c r i p – cion del relicario que ocupaba un oratorio debajo de la capilla real delespresado alcázar, el cual estaba adornado con 26 columnas de mármol de San Pablo, 12 ángeles, 6 virtudes y otros tantas pirámides, todo de bronce. Las reliquias eran mas de-700, y estaban repartidas en t r e s altares y adornadas y guarnecidas de diamantes, perlas y toda clase de piedras preciosas de incalculable valor. Entre las mencionadas r e liquias habia 32 insignes, á cada una de las cuales señaló rezo propio en 1721 el duque de Abrantcs, obispo electo de Cuenca, en virtud de facultad del patriarca. Este riquísimo rélíquiario, que ;c redujo á cenizas en el incendio de 1734, merece particular mención , por la circunstancia de ser la única parte del ant. alcázar que llegó á tener descripción impresa, de la que no hablan los autores que se ocupan de aquel edificio, por lo r a ro que es hallar ejemplares de ella.

Una sola particularidad falta espresar antes de concluir esta reseña histórica, lisie alcázar. si bien por su e s t e r i o r , esceptuando la fachada del S., la t o r r e que llamaban de Carlos V, y otra que se levantó al mismo tiempo que la i n dicada fachada, cía feo y de ningún mérito ; se hallaba interiormente enriquecido con bellísimas pinturas y otros adornos exquisitos, y colocado entre los deliciosos jardines del Parque y la Priora. Mas por una de aquellas anomalías tan comunes en el h o m b r e , los monarcas que protegieron generosamente las nobles artes y emplearon los mejores artistas en adornar su morada, conformándose con el desaliño de aquel tiempo, en que las calles se veian cubiertas de inmundicia hasta el reinado del gran Carlos III, dejaban que su palacio se hallase en el estado que pinta el siguiente p á r rafo.

«Bien manifiesto está que por la p a r t e del N. (inmediat o al Real Palacio) transitan descubiertas todas las aguas «impuras que bajan de Madrid, cuyos vapores, que no se «puede dudar exaian y se introducen en él, es innegable sean «muy ofensivos.» Así hablaba el ingeniero José Alonso de Arce en las «dificultades vencidas para la limpieza y aseo de la corte», memoria que sometió á la censura en 1734 y e s t a ba en prensa cuando ocurrió el incendio del alcázar. Este suceso del que sin duda han quedado pocas noticias , como de todo lo relativo al antiguo edificio, cuya historia bosquejamos, ha sido con todo presentado basta ahora en las obras que de él h a b l a n , con mas oscuridad de la que en realidad hay. En primer lugar, los reyes no residian en el alcázar cuando ocurrió la catástrofe, pues basta leer las Gacetas de aquella época para saber (pie en el dia 14 de diciembre de 1734 llegaron del Pardo al palacio del Buen Betiro las p e r sonas reales, y continuaron en el todo el mes; habiendo ocurrido el famoso incendio el d i a 2 4 del mismo, nada hay que añir á lo e x p r e s a d o , como no sea que desde principios de 1729, que marchó la c o r t e a Sevilla,no volvió á estar habitado el alcázar por sus augustos dueños, pues cuando regresaron de aquel viageen 1733, se alojaron en el citado palacio del Buen Retiro, verificando lo mismo todas las veces q ue después vinieron á Madrid desde los sitios. Limítanse los historiadores á dar noticia, de que en la noche del 24 de d i ciembre de 1731, fue destruido por un incendioel alcázar de Madrid,sin espresarcircunstanciaalgunaparticular; suphendoalgun tanto esta falta la Gaceta del 4 dc enero de 4 /35 en la que se lee, que tan luego como se notó el fuego acudieron.tropas é infinitas gentes entre las que habia personas de distinción, religiosos e c t . ; mas por la violencia de un viento impetuoso que se levantó, no fue posible atajar el daño, lográndose um camente que no se comunicase el incendio a l a s casas de la población, que á la sazón las habia muy inmediatas, y que se pudiesen salvar el Santísimo , algunas alhajas, cuadros y tapices preciosos; lo que hizo menos sensible, dice la e s presada Gaceta, la pérdida de «tan insigne y ricamente adornado palacio.» Varios documentos auténticos que hemos t e nido á la v i s t a , entre ellos un memorial firmado por el patriarca, confirman la circunstancia de que un viento fuerte fue causa de que no se pudiese atajar el fuego.

No correspondiendo á la grandeza del rey de España el edificio del Buen Retiro, única residencia que le quedaba después de haber perecido el alcázar, formó Felipe V el proyecto de construir un palacio, que en estension y magnificencia aventajase á los mejores de Europa. A fin de llevar á cabo su idea, hizo venir á Madrid al abateD. Felipe Juvarra, natural de Mesina , muy conocido por las obras que inventó y ejecutó en Roma, Milán y particularmente en Turin.

Bajo la dirección del mencionado arquitecto y con arreglo á la traza que habia delineado, se hizo el precioso modelo de de madera que existe en el cason del Buen Retiro , y según el cual habia de ser el nuevo palacio un cuadrado con 4700 pies de línea horizontal en cada fachada, 23 patfosy34 entradas.

Todas las demás partes principales, accesorias y de ornato habian de corresponder á la grandiosidad del conjunto.

No habiendo suficiente área para tan vasto edificio en el sitio que ocupaba el antiguo alcázar, que era el punto elegido por el r e y , no fue posible por desgracia realizar los planes de Juvarra, cuya muerte acaeció a poco tiempo. Sucedióle I). Juan Bautista Saqueti su discípulo, natural de Turin,quien hizo nuevos diseños , acomodándose á los deseos del rey y apartándose mucho de la traza de Juvarra en los alzados, no solo en las proporciones, sino tambien en la decoración.

Al recordar el tristísimo estado á que llegó la arquitectura en el primer tercio del último siglo, y al ver que para levantar el nuevo y suntuoso palacio de Madrid, se buscaban profesores cn el cstrangero, no faltará quien crea que en España, enla patria de Herrera, en la cuna de t a n t o s artistas esclarecidos, era imposible hallar un solo a-quitecto, que no se hubiese dejado llevar de la corriente , y no participase del mal gusto que en su tiempo dominaba. Afortunadamente no es así al mismo tiempo que en Madrid dirigía un italiano el mencionado palacio, el brigadier español D. Juan Medrano trazó y comenzó el célebre y magnífico teatro de San Carlos de Ñapóles.

Volviendo á nuestro asunto, del que nos separó el deseo de vindicar el nombre español, decimos, que habiendo sido aprobado el proyecto de Saqueti, so dio principio á la construcción del actual palacio, cuya primera piedra se puso con mucho a p a r a t o , habiéndose espedido al efecto una realorden para que la bendijese D. Alvaro de Mendoza, arzobispo de Tiro, quien asistió al acto dc la colocación procesionalmente con la capilla real. En la tarde del segundo dia de Pascua florida á 7 de abril de 4 738, no 37 como dicen algunas obras, se fijó la espresada piedra que es de granito ó sea berroqueña en el centro de la fachada del S. á los 40 pies de fondo, contados desde la superficie de la plazuela.

El marqués de Villena duque de Escalona, en nombre de rey, introdujo una caja de ¡domo, que contenia monedas de oró, plata y cobre de las fábricas de Madrid, Sevilla, Segovia, Méjico y el Perú en un hueco de la referida piedra, eii la que está grabada la siguiente inscripción Aedés Maurorum quas Henricus IV composuit. Carohis V ampliftcavit. Philipus III ornavit. Iqnis consumpsit octavo Kalendas Januarii Auno MDCCXXXIV. Tándem Philipus V spectandas restituit oeternilah Anno MÜCCXXXVIIL. (CONTINUA EN EL ORIGINAL)

AUDIENCIA (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela de Provincia número o). Este edificio es uno de los pocos que posee Madrid del tiempo de la casa de Austria, de aquel período tan brillante para la aruitectura española. Hizose con diseño y bajo la dirección el italiano Juan Bautista Crescenti; habiendo puesto la primera piedra el cardenal de Trcjo , presidente del Consejo , en 14 de setiembre dc 1629. La fachada es muy sencilla y s e r i a , cual conviene al objeto. Consta d e d o s pisos con once huecos cada uno; á los lados se levantan 2 torres con chapiteles , uno de los cuales se quemó , no la torre, como dice alguna o b r a , y en los ángulos y en las ventanas se puso un almohadillado de mayor y menor de piedra de esta materia es la portada que ocupa el c e n t r o , y se compone de 2 cuerpos, cada uno de los cuales tiene 6 columnas entregadas de orden toscano en el primer cuerpo y dórico en el segundo, terminando el todo con un frontispicio, en el que se ven las armas reales ejecutadas por Antonio de Herrera, de quien eran igualmente las o estal uas que en otro tiempo coronaban esta elegante portada al presente solo hay un ángel sobre el vértice del frontispicio triangular del remate. De los tres vanos que la dicha portada contiene , hay en los del piso principal á los lados frontones , que no sin razón c r i t i ca Llaguno, pues se hallan debajo del cornisamento, que los cubre con su vuelo son de arco adintelado las tres p u e r t a s , y sobre las de los costados se lee la siguiente inscripción.

Reinando laMugestad de Felipe IV, año de 163i-, con acuerdo del Consejo, se fabricó esta cárcel de Corte para comodidad y seguridad de los presos.

Al frente de la puerta principal se halla la escalera , que es de piedra y de un solo t i r o , ancha y magestuosa con mesillas intermedias. A los lados de la mísma hay dos patios de planta cuadrada con 4 arcos de medio punto por banda, sostenidos por columnas toscanas y dóricas, que forman 2 galerías ; hallándose la superior cn el plano de la conclusión ó sea desembarco de la escalera. Han sido cerrados con tabiques y vidrieras los espresados a r c o s , y así se ha desgraciado este edificio i n t e r i o r m e n t e , por haberse interrumpido la bella perspectiva de los patios á uno y otro costado de la escalera. Afortunadamente hubo tino cuando se revocó la mencionada fachada, pues se imitó el agramilado, único medio de no imitar á los establecimientos públicos, y mas de la clase del que describimos, el efecto que deben hacer.

En este local sc reunia antes la sala de alcaldes de Casa y Corte , y actualmente está ocupado el piso bajo por los juzgados de primera instancia, y el principal por la Audiencia Territorial de Madrid. Á espaldas de este edificio y pegado al mismo, está la cárcel de Corte, cuya descripción se hace en su lugar.

PALACIO DEL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS (HISTORIA DE MADRID)

plazuela de las Cortes.) Decretada en 20 de mavo de 1834 por S. M. la Reina Gobernadora la reunión de las Cortes generales del reino en la v. de Madrid, y no habiendo local á propósito para ello, se habilitó en muy corto tiempo la iglesia v conv. que habia sido de PP. del Espíritu Santo. Los religiosos de este conv. hicieron su primitiva fundación por el año 1594 en unas casas del Caballero de Gracia, con titulo de San José, en cuyo mismo sitio se fundó después el monast. de monjas Recoletas. Permanecieron en dicho punto por algun tiempo, hasta que á consecuencia dc algunas desavenencias habidas con el fundador, dejaron aquella casa, para trasladarse á la que posteriormente ocuparon junto á la de la marquesa del Valle, en la Carrera de San Gerónimo, cerca del Prado, dedicándola al Espíritu Santo. Un violento incendio ocurrido en 4 823 en el acto mismo de leer el sacerdote el último Evangelio de la misa, que oia el duque de Angulema, causó en el t an graves deterioros, que quedó inhabitable, y los r e l i giosos tuvieron que r e t i r a r s e al conv. de Portaceli de su misma orden; pero en 1834 tuvo que habilitarse para la reunión de las Cortes generales, como queda dicho, á cuyo efecto se cerró desde el cornisamento la i g l . , que era espaciosa y de crucero con los arcos torales, pechinas, cascaron y anillo de la cúpula deforma gallarda; quedando encima de la nueva bóveda los mencionados arcos. Igualment e se construyó un ingreso por la Carrera de San Gerónimo, decorado con grandes columnas del orden de P e s t o , á cuvo estilo pertenecía tambien la portada que se levantó por la calle del Sordo. Continuó celebrando sus sesiones en este conv. el Congreso de Diputados hasta principios de mayo de 1841, en que habiéndose declarado ruinosa una gran parte de la obra, acordó el Gobierno su traslación al teatro llamado dc Oriente, donde todavía existe, mientras que se construía un edificio pensado y distribuido á propósito para el objeto. S. M. mandó se procediese inmediatamente á la demolición del conv. é i g l . , que d i o principio en 21 de marzo de 1842, en la cual se invirtieron 142,254 r s . 8 mreales, y un producto de materiales útiles para la nueva construcción de 338,153 r s . 9 mreales El Congreso por su p a r t e deseaba tener con la mayor prontitud posible un local propio, digno de la representación nacional, si bien sencillo y de severo carácter y compatible conlas públicas necesidades; v e n ley de 7 de marzo del mencionado a ñ o , autorizó al Gobierno» para su ejecución y para que invirtiese por aquel año hasta 4 millones de r s . La importancia del edificio exigía, que por parte de aquel se buscasen todos los medios posibles de a c i e r t o , y para ello encargó á la Academia de Nobles Artes de San Fernando que abriese un concurso público, para escoger de entro los opositores el proyecto que pareciese mejor á la misma. Con e f e c t o , la Academia publicó su programa en 46 de junio de 4 8 1 2 , y después de examinar 14 proyectos que se la presentaron, escogió y propuso al Gobierno la ejecución del que e ra autor el distinguido arquitecto D. Narciso Pascual y Colomer. Remitidos los planos al Congreso para que e s t e examinase, si se habian llenado todos sus deseos, acordóla comision de gobierno interior variar algun tanto muchas de las prácticas hasta entonces establecidas en su régimen anterior, con objeto de salvar las inmensas dificultades que presentaba el sitio elegido para la construcción del edificio, y después dc un detenido examen y varias conferencias, acordó en 20 de diciembre del mismo año, que se modificase el provecto formado según sus d e s e o s , lo cual hecho, fue aprobado por el Gobierno v mandado ejecutar en real orden de 22 de febrero de ! 8 43/La escasez de fondos de que disponia aquel en esta época, no le permitieron poder emprender la construcción, y solo con mucha lentitud y en muy escaso número se empezaron á acopiar algunos materiales, hasta el 10 dc octubre del mismo año en que se colocó la primera piedra. Este acto á q u e el Gobierno d i o la mayor solemnidad ya por el objeto , va tambien por ser la primera ceremonia publica á que asistía S. M. después de su mayor e d a d , merece en nuestro concepto una particular mención al t r a t a r del origen y fundación del Congreso de Diputados.

El 10 de octubre de,1843, día de cumpleaños de la reina Doña Isabel I I , se presentó e s t a , serian sobre las 5 de la t a r d e , ‘ e n el solar donde estuvo antes el conv. del Espíritu Santo, acompañada de su hermana la Serma. Sra. Dona Maria Luisa Fernanda, rodeada de los individuos que compo- niau el Gobierno provisional, de los mas altos funcionarios públicos, de unos 4,000 convidados y en medio de un concurso inmenso. Después de haber pronunciado un discurso análogo al objeto el presidente del Gobierno provisional, nuestro particular amigo Sr. D. Joaquín Maria López, S. M. colocó la piedra primera del edificio destinado á servir de palacio del Congreso de Dipulados, teniendo en sus manos un cordón de oro pendiente de las cuerdas del aparejo de la c ábr¡a. Seguidamente se depositaron en una arca de plomo varias monedas de o r o , plata y cobre, un ejemplar de la Constitución dc 4 8 3 7 , los periódicos del d i a , la paleta de plata con que S. M. y A. se digaron echar el material para el primer cimiento, en la que se leía grabada esta inscripción!

Doña Isabel II reina constitucional de, las Españas , usó, esla paleta en el solemne acto de asentar con sus reales manos la primera piedra del palacio del Congreso de Diputados •. 10 de octubre de 1843 , cumpleaños de S. M. l’úsose ademas cl acta de aquella solemne ceremonia e s crita en vitela y firmada por el Gobierno y los altos funcionarios públicos que asistieron, v así como la ley cn que se decretó la construcción de la obra acto continuóse puso ia caja en su lugar, y se colocóla piedra superior, con lo cual terminó la ceremonia.

Desde esta fecha han continuado sin interrupción los trabajos , particularmente desde el 13 dc marzo del siguiente año , en que el Gobierno aseguró á la obra la percepción de los primeros 4 millones votados en ley de 7 de marzo en períodos regedares , por medio de un contrato que celebró con la casa del banquero D. Vicente Juan Pérez. Desde el principio «del. derribo habia encomendado el Gobierno la dirección económica de la obra á una comision compuesta del diputado D. Ignacio López Pinto y D. José Garcia Otero, quienes con el mayor celo gestionaron para adquirir fondos del Gobierno; reclamando ademas en unión del arquitecto sobre la imposibilidad que habia de hacer cn el sitio designado un edificio capaz y digno del objeto; pero nunca consiguieron nada, porque el respeto á la ley de 7 de marzo, que prevenía se construyese cl nuevo palacio en el local mismo del ant. conv. del Espíritu Santo, en memoria de las primeras Cortes que allí se celebraron, después de restablecidas las ant. leyes fundamentales de la monarquía, se oponía á ello. En vano fue indicar locales mas á propósito; inútil manifestar las dificultades tan insuperables, como lo pequeño del local y el enorme desnivel de su fachada; todas las observaciones cedieron ante el respeto á la ley hecha por el Congreso. Destinados ya fondos con seguridad de que i se invertirían esclusivamente en la construcción del palacio del Congreso, el Gobierno en real orden de 21 de octubre de 1843, organizó de nuevo la comision administrativa, modificada diferentes veces y que en la actualidad la componen, como presidente el que lo sea del Congreso y los Sres. D. Ignacio López Pinto, D. Pedro Miranda, el conde de. Vista-hermosa, I). Francisco Arguelles y D. Justo P a s tor Alvarez como secretario. El orden de contabilidad que esta comision ha establecido y su buen celo, se comprueban con el estado dc la obra y la cantidad invertida hasta el presente. A ella se debe, en unión del arquitecto, que el edificio destinado al Congreso de Diputados sea digno de la época en que se c o n s t r u y e , sirviendo á las generaciones venideras para enseñarles»el estado de conocimientos del pais y la prosperidad de las artes. Todo lo que se haga para el Congreso ha de estar hecho en España; este edificio ha de ser la esposicion de la industria nacional en su época, abriendo asi ancho campo para el estímulo y adelanto de nuestros a r t i s t a s , y sirviendo este pensamiento al mismo tiempo de protección á los que trabajen , para que las s u mas que el Estado i n v i e r t a , redunden en provecho y honra del mismo pais que las suministra.El edificio que nos ocupa está construido sobre u n a ‘ s u perficie de 42,692 3/4 p i e s , compuesto de 8 lados, todos en ángulos rectos, dando su frente o fachada principal á la plazuela de las Cortes tiene esta línea 197 14 pies . 20o i/2 ‘as dos de los costados, y 45 las dos, que vuelven al t e s t e r o, saliendo 20 11% en el centro de e s t e , v estension de 10o 1/4 pies. Constituyen el edificio el piso de sótanos destinado para algunas habitaciones de dependientes . c u e r p o de guard i a , almacén de objetos útiles y de uso periódico y caloríficos cou las corrientes que los alimentan* Esta tocio el construido de fáb. de piedra cn las fachadas y de ladrillo en el i n t e r i o r , con bóvedas de ••osea tambien dc ladrillo contiene este piso ademas 2 depósitos dc aguas potables para el servicio interior del edificio, que se comunican entre sí, y lo harán por medio de bombas con todos los demás. La segunda planta ó sea piso b a j o , está destinada al objeto principal del edificio. El gran salón de sesiones que comprende 6,009 pies superficiales, cl salón de conferencias y 4 salas mas pequeñas para gabinetes de l e c t u r a , recibo ó audiencia de Jos diputados, el vestíbulo principal, la secretaria, el a r c h i v o , las salas para las 7 secciones en que el Congreso se divide, y la presidencia con sus adyacentes, son las oficinas que contiene. La tercera planta» está destinada para las salas de comisiones y habitaciones de los empleados del establecimiento que tienen obligación de vivir en é l , quedando la parto del edificio que constituye la c u a r t a , para habitaciones de los dependientes del mismo á quienes se la concede el reglamento. Esta distribución proviene indudablemente de ío limitado de la superficie destinada para la construcción, que ha quedado aun mas reducida por causa de la alineación propuesta por la primitiva comision administrativa de la obra, reformada y aprobada por el a y u n t . ; habiendo quedado el edificio aislado, cual lo r e quiere su objeto é importancia. Si á esto se une la irremediable circunstancia de hallarse situado en una de las mayores vertientes de Madrid-, cuyo desnivel en sentido longitudinal de la fachada principal» es de 14 1/2 pies , sin medio de corregirle , por no poderse prescindir de los pavimentos de las calles que le circundan, se comprenderá la precisión en que se ha visto el arquitecto de llenar su superficie de construcción sin dejar grandes patios* y sí solo los precisos para tomar las luces interiores. El referido desnivel impedia se construyese planta baja utilizable en toda la estension del local, y debiendo llenarse las principales necesidades del Congreso con la mayor comodidad posible, no debían confundirse en 2 plantas las oficinas necesarias,- y cuyo u s o , cuando se halla reunido el Congreso , es mas frecuent e y la esperiencia ha hecho conocer que es indispensable establecer en determinada posición

(CONTINUA EN EL ORIGINAL)

SAN PLÁCIDO (HISTORIA DE MADRID)

(calle del P e z , núm.° 7 , con 2 puertas, una principal á la iglesia y otra al conv. cn la calle de San Roque está marcado con los núm.° 7 y 0 , y tiene 3 puertas, d é l a s cuales2 dan paso á la iglesia y la otra al conv.; en la calle de la Madera Baja . núm.° 8 una pequeña llamada de los carros. Fundó esté monasterio de la Encarnación de r e ligiosas de San Benito , Doña Teresa Valle de la Cerda en 4623 , habiéndole ocupado las primeras monjas (en cuyo número se c o n t á b a l a fundadora) el dia 12 de mayo de 4624.

Hízose contiguo al anejo de San Martin, dedicado á San Plácido, por lo que vulgarmente le ha quedado el mismo t í t u l o , aunque la advocación del monasterio e s , según hemos indicado , la Encarnación. Pocas iglesia de Madrid , dice con mucha razón el erudito Ponz, se pueden comparar en planta y alzado con la de este monasterio, construida en la primera mitad del siglo XVII con diseños y bajo la dirección de Fr. Lorenzo de San Nicolás , autor de lá estensa y muy conocida obra denominada Arte y uso de arauitectura , y el último como dice Llaguno , que conservo el buen gusto y la solidez del tiempo de Herrera. Consiste la de coración de esta iglesia que tiene c r u c e r o , en pilastras dóricas pareadas y tríglifos en el cornisamento, que es de poco vuelo y muy arreglado ,.como todo el templo, á los severos principios del estilo clásico. Ademas de la buena arquitectura , es notable esta bella iglesia por su ornato en pinturas y esculturas. En el retablo mayor, formado principalmente por 4 columnas, hay un gran cuadro de medio punto que representa la Anunciación en el c e n t r o , los Profetas y Sibilas que hablaron de aquel misterio en la base, y | una gloria en la parte superior. Esta pintura es obra de ‘ Claudio Coello , cuando era discípulo de RizL. Tambien son del citado profesor el Nacimiento y la Epifanía en los pedestales del mismo altar , y las notables pinturas de los dos retablos del crucero. En los 4 machones de este hay otras t a n t a s hornacinas que ocupan las efigies de San Ildefonso, San Bernardo, San Ruperto y San Anselmo, hechas por Manuel Pereira , inferiores á otras esculturas del mismo artífice, pero estimables. Ejecutó las medallas de las pechinas Francisco de R i z i , representando en ellas santos y santas de la orden de San Benito, y figurando unos marcos bronceados al rededor. Los compartimientos del cascaron se hallan pintados , viéndose en ellos veneras de las órdenes militares. Está labrado el anillo del mencionado cascaron según el estilo de la cornisa compuesta de Vignola.

Hállase á los pies de esta iglesia la capilla del Santo Sepulcro, baja de techo y escasa de luces , pero digna de particular mención por contener en su retablo , que por cierto es de mal gusto , una escelente imagen de Jesucristo en el sepulcro , escultura de Gregorio Hernández , y por tener pintadas al fresco las bóvedas de las dos «pequeñas estancias , en que dicha capilla se divide, por mano de Bizi, Cabezalero y Pérez Sierra, los cuales ejecutaron pasajes de la pasión de J e s u c r i s t o , y varias figuras. El precioso Crucifijo de Velazquez, queden tiempo del erudito Ponz adornaba la sacristía de esta iglesia, se halla al presente en el Museo del Prado y está señalado con el núm. 51, en el ¡jalón de la der. según se entra. Vénse ahora en la referida sacristja una cena sobre la cajonería, y un bello tránsito de Santo Domingo de Silos entre las ventanas. Concluimos la descripción de la iglesia de San Plácido diciendo que es el único templo de Madrid que se conserva puro de aquel período brillante, que solo comprende la segunda mitad del siglo XVI v el primer tercio del siguiente; pues si bien hay otras iglesia de aquella época , han sido variadas reformadas o completamente inutilizadas. La portada que corresponde a la calle del Pez , contiene un razonable bajo-relieve déla Anunciación, colocado en un nicho con dos medias columnas de ladrillo y bolas de igual materia en el remate. Semej a n t e á dicho bajo-relieve y con el mismo asunto, se ve otro encima de la puerta de la calle de San Roque con adorno de pilastras de granito. El reloj de esta iglesia imita al dar las campanadas al toque de difuntos, cuya circunstancia se atribuye á un lance novelesco que se dice tuvo lugar en tiempo de Felipe IV con una religiosa de esta casa, llamada Margarita, de cuya belleza estaba el rey prendado , y en memoria de aquella mandó que se dispusiesen las campanas de la manera que al presente existen. Lo cierto es únicamente que el reloj está bien construido, pues habiéndole reconocido hace pocos años se le halló en muy buen estado.

Es esta iglesia anejo de San Ildefonso como en otro tiempo lo era de San Martin y está servida por un capellán confesor y un abad, que lo es el cura de esta última parroquia

PARROQUIA DE SAN LUIS (HISTORIA DE MADRID)

(calle de la Montera, número 3 7 , donde está su puerta principal, con otra pequeña que da paso á la sacristía por la plazuela del Carmen tiene una puerta cerrada, y por la de San Alberto, número 2, una tapiada). La considerable estension que llegó á tener la parr. de San Ginés, fue causa de que se erigiese en 1544 , como anejo de aquella, esta iglesia, que se dedicó á San Luis , ob. de Tolosa. Un’ alarife , llamado Tomás Román, dio principio á la construcción del templo act u a l , cuya primera piedra se puso el dia 3 de setiembre de 1679, colocándose el Santísimo en el altar mayor á 19 de agosto de 1689. Hizo la portada José Donoso, y consecuente á su mal estilo, puso en ella dos columnas, «labradas d facetas, dice Jovellanos, como si fueran diamantes de Golconda.» Pero si fue ridículo el pensamiento del corruptor Donoso, mas ridículo es aun el haber pintado esta port a d a , que es de piedra berroqueña, con colorines, lo que se ha verificado hace poco mas de un a ñ o , y á no verlo, pareciera increíble que el mal gusto hubiese llegado á tal punto en nuestros días. Sobre la puerta hay un nicho con la estatua del Sto. t i t u l a r , que es de piedra caliza, y fue ejecutada por D.Pablo González Velazquez. La planta de esta iglesia es una cruz latina de regular estension y forma, con capillas á los lados de la nave y pilastras entremedias el crucero está cerrado con un cascaron sobre los arcos torales y pechinas. El altar mayor dorado, con enormes columnas, y llegando hasta la bóveda, cuya vuelta cubre, constituye uno de los mas costosos y disparatados retablos abortados por el mal g u s t o , que se ha dado en llamar churrigueresco, á pesar de que hubo un Rivera y otros que hicieron obras tan caprichosas ó mas que las de Churriguera este no inventó la arquitectura que lleva su nombre, de la que solamente fue uno de los mas acérrimos partidarios. Los dos períodos de la época á que aludimos, están representados en esta i g l . , el primero en la portada, y en el retablo mayor el segundo; estuvo este eu uso en la primera mitad del siglo XVIII, y aquel en el último tercio del XVIL. En el espresado retablo se venera hoy al Cristo de la Paciencia, trasladado desde su i g l . , que fue demolida para formar la plaza de Bilbao. En una capilla á la parte de la Epístola, y cuya pintura al fresco hizo Donoso, hay dos cuadros de Jordán, uno de los cuales representa la Coronación de espinas, y el otro Herodías con la cabeza del Bautista á los pies de la misma capilla se ven dos bustos de mármol en un sepulcro.

Está servida por el párroco, 1 teniente mayor, 2 de sacramentos, 4 agonizante, penitenciario, 4 beneficiado, sacristán mayor y 40 capellanes de número. Se hallan en el distrito de la misma el real oratorio del Caballero de Gracia, Ntra. Sra. de la Presentación v el conv. de Sras.

Calatravas

PLAZA DE ORIENTE (HISTORIA DE MADRID)

Esta plaza, formada en la época de José Napoleón, con el derribo de varias manzanas que comprendían los conv. de San Gil y Sta. Clara, la parr. de San J u a n , la Biblioteca, el jardin de la Priora y mas de 50 casas, era entonces un espacio inmenso irregular y sumamente molesto en su tránsito en el rigor de las estaciones.

Fernando VII quiso remediar el daño causado por el estrangero, reemplazando los destruidos edificios con una magnífica plaza circular y un gran t e a t r o , enlazando el palacio con la población de la que estaba separado por aquel vasto desierto pero Madrid que en todo tiempo ha sido pueblo desgraciado en la construcción de sus edificios, por no pensar bien las cosas desde el principio, como decia el erudito Pons; Madrid que vio enterrar sumas inmensas en el Campo del Moro cuando se construyeron los cimientos de una capilla , que hubiera desfigurado el esterior del palacio y presentado en el interior un todo incoherente y desproporcionado ; Madrid que vio posponer los preciosos diseños de Rodríguez en la iglesia de San Francisco, á unos que fue preciso variar y mejorar en cuanto se pudo; Madrid vio tambien, que en la plaza de Oriente se malgastaron muchos millones de reales en construir un teatro de cuya rara belleza se hablará mas adelante, y dos galerías que habian de enlazar con dicho edificio, una de las cuales llegó á estar bastante adelantada en su alzado i consistía ésta en arcos de medio punto de granito, con columnas dóricas entregadas de igual m a t e r i a , y los triglifos, castillos de las metopas y otros ornatos de piedra de Colmenar.

Cuando se habian sacado casi todos los cimientos de una y otra galería, se habia labrado mucha piedra y se habia levantado parte del alzado; entonces pareció que las proporciones de las galerías eran mezquinas y se desistió de la comenzada obra, quedando así perdido lo gastado.

Si de las proporciones y demás circunstancias de un edificio no se ha de formar juicio hasta construirle, ¿para qué sirven los diseños ? El resultado fue, que por espacio de algunos años se cerró con unas malas tablas el inmenso espacio comprendido entre Santiago, la Encarnación, la calle del Espejo, y un puenlecillo en la embocadura de la calle de las Fuentes, quedando de noche interceptado el paso. Posteriormente se habilitó el tránsito por medio de andanadas alumbradas de faroles, se niveló el terreno, se fabricó el t e a t r o , se demolió la parte de la galería que se habia construido, y últimamente por cuenta de particulares se construyeron varias manzanas de casas entre la iglesia

de Santiago y la calle del Espejo, formando calles bien acordeladas , con igualdad de altura en el alero de cada manzana , pero tristes en general y poco transitadas. En tal estado se hallaba esta disforme plaza en 1841, cuando el real Patrimonio (dirigido entonces por el Sr. D. Agustin Arguelles, dignísimo tutor de S. M., y por el Sr. D. Martin de los Heroes , no menos digno intendente de Palacio , ambos distinguidos ciudadanos , modelo de honradez y patriotismo), acometió la empresa de embellecerla sucediéndose desde entonces nuevas mejoras hasta ponerla en el brillante estado en que se halla.

Ocupa el centro de la ya citada plaza una glorieta elíptica , cuyo eje mayor corre desde Palacio al t e a t r o ; se halla elevada como dos pies sobre el terreno y rodeada de una elegante escalinata compuesta de 3 gradas de piedra caliza, interrumpidas por 2 0 zócalos de granito , en los que sientan 40 pedestales con asientos intermedios de piedra ae Colmenar sobre dichos pedestales se elevan otras tant a s estatuas, pertenecientes á la gran colección que estuvo colocada en la balaustrada que corona el Realtalacio estas estatuas son de una magnitud estraordinaria , y no producen el buen efecto que debia esperarse, porque además de que no fueron ejecutadas para ser v i tas tan de cerca, lo que al presente mas lucen son JO mantos que justamente es lo p e o r , así por ser la parte n i ños acabada, como por las señales de las barras que>t vieron introducidas para asegurarlas en la gran a l t l j™ que se hallaban representan á los reyes godos Atau » Teodorico, Eurico , Leovigildo , Suintila, y Wamba; de Asturias D. Pelayo, D. Alonso I el Católico, D. AWso II el c a s t o , D. Ramiro I , D. Ordoño I y D. Alonso III el Magno; á los de León D. Ordoño I I , D. Ramiro I I , Don Alonso V y D. Alonso IX ; á los condes de Castilla Fernan- Gonzalez, «primer conde, D. Alonso VIII y Doña Berenguela; á los reyes de Castilla y León D. Fernando I , D. Alonso VI, Doña U r r a c a , D. Alonso X el Emperador, D. Sancho IV, D. Alonso X I , D. Juan I , Doña Isabel la Católica, D. Fernando V y D. Felipe I I ; al fundador del reino pirináico Iñigo Arista; á los reyes de Aragón D. Ramiro I , D. Ramiro I I , Sancho Ramirez, D. Alonso V el batallador, Doña Petronila, D. Jaime I y D. Sancho IV el b r a v o , y á los condes de Barcelona Wilfredo el Belloso, y D. Ramón Berenguer. La escalinata cuya circunferencia es de 1,286 pies, da subida á una calle de igual figura, de 64 pies de ancha, adornada con dos filas de acacias en el centro se eleva sobre zócalos de cantería y piedra de Colmenar con asientos á uno y otro lado la elegante berja de hierro bronceado que cierra la glorieta en una circunferencia de 886 p i e s ; dentro de esta berja hay un lindo jardin de flores y árboles frutales, adornado con 4 pequeños y graciosos surtidores.

Elévase en el medio de la espresada glorieta un alto zócalo de granito, en el que sienta un elegante pedestal de planta rectangular, cuyo neto está adornado por los costados con dos bajos relieves, en los que se representa á Felipe IV condecorando á Velazquez con el hábito de Santiago , y al mismo rey dispensando su protección á las ciencias y las a r t e s ; en los trentes del indicado neto hay recuadros de mármol con inscripciones. La que mira á Palacio dice REINANDO ISABEL II DE BORBON, AÑO DE 1844.

En la que corresponde á la parte del t e a t r o se lee PARA GLORIA DE LAS ARTES Y ORNAMENTO DE IA CAPITAL, ERIGIÓ ISABEL II ESTE MONUMENTO.

En cada uno de los dos frentes hay una fuente que consiste en la estatua de un anciano que simboliza un r . , el cual vierte el agua de la urna á unas conchas que la derraman en un gran pilón semicircular. Entre uno y otro pilón a t a n do con los mismos y por cada uno de los costados del monumento hay un plano al que dan subida 3 g r a d a s , y en el que se ve un mascaron que arroja agua en un pequeño p i lón , á cuyos lados hay asientos y balaustradas de hierro.

Dichos planos unidos á los pilones forman una circunferencia elíptica en relación con la de la glorieta. Las referidas esculturas y otras que en obsequio de la brevedad se omit e n , están ejecutadas en piedra blanca de Colmenar. En los cuatro ángulos se ven cuatro pedestales con otros tantos leones de bronce de gran magnitud todas estas obras han sido ejecutadas por los escultores de cámara D. F r a n cisco Elias y D. José Tomás. Sobre el monumento descansa la estatua ecuestre del rey D. Felipe IV, que fue trasladada al efecto desde el real sitio del Buen Retiro donde se hallaba.

Las noticias y descripción que de esta bellísima estatua da el erudito y gran crítico D. Antonio Pons, nada dejan que decir, y así creemos acertado insertar íntegro cuanto escribió aquel célebre autor sobre el precioso objeto que nos ocupa. Así lo hizo tambien el Sr. Mesonero en su apreciable Manual.

«Sábese que el Sr. Felipe IV escribió á la gran duquesa de Toscana, Cristina de Lorena, pidiéndola encargase al célebre escultor de aquella ciudad Pedro Tacca, la obra de esta e s t a t u a . Habiendo esta señora confiado al gran duque el encargo que t e n i a , llamó este al profesor, y se la ordenó con la circunstancia de dejar cualquier otro» trabajo y de que habia de correr por cuenta de S. A.^que con ella pensaba hacer un regalo á S. M. Después de algunos estudios que Tacca habia hecho, se le manifestó que gustaría al rey, que no se hiciese el caballo en la conformidad que los otros de su género, esto es en acto de p a s e o , sino ele corveta ó de galope. En vista de lo cual, y deseoso de agradar al rey, e s cribió á esta corte solicitando se le enviase un ejemplar ejecutado por buen pintor , para gobernarse y acertar mejor en la obra. En efecto, dentro de pocas semanas se le envió un cuadro de mano de Diego Velazquez con el rey á caballo , y á mas de esto otro r e t r a tó de medio cuerpo , que el mismo Velazquez hizo del rey.

«Vista la actitud que se habiVde dar al caballo por los profesores y aficionados que habia en Florencia, tuvieron por imposible que la obra pudiera efectuarse , tratándose de mantener en el angosto espacio de dos pies una mole de mas de diez y ocho millares de l i b r a s , la cual habia de subsistir fuera del equilibrio y por consiguiente posar en falso, como era preciso para representar el galope o la corveta, y así se tuvo por quimérico el pretender hallar fuera de la figura del caballo, ó sobre el plano ó debajo de él un equilibrio para t a n gran salida. Algunas noticias de aquel tiempo indican qué el célebre Gahleo Galilei consideró imposible la empresa; pero las mas ciertas son, que el mismo Galilei sugirió al Tacca la manera de mantenerlo. La destreza del Tacca contribuyó tambien al sostenimiento de esta máquina en el modo que tuvo de formar los gruesos y pegar las partes de ella hízola de dos t r o z o s , esceptuando las piernas y los brazos el un trozo hasta la cincha y otro desde la cincha á la cabeza macizó las piernas y así fue aumentando ó disminuyendo los gruesos conforme tuvo por conveniente para su intento. Pesa toda la otra de la estatua y el caballo diez y ocho mil libras. En cuanto á la actitud se dirá lo que sintieron los inteligentes del arte de cabalgar, suponiendo antes que el caballo se maneja en dos maneras, esto e s , en los aires altos y en t i e r r a . Una de las operaciones del manejo en cl aire es la corveta , formándola cuando se levanta, caminando siempre doblando los brazos hacia el Eecho, y manteniéndose ó equilibrándose sobre las ancas, ajando la grupa hacia el suelo. La posada es otra especie de operación en el a i r e , y esta la hace el caballo al t e r m i nar cualquier manejo , hágase en t i e r r a ó en el a i r e es un género de corveta, con la diferencia de que en la posada se levanta mas en el aire que en la corveta , y después se para y afirma con los cuatro pies; la alzada es nombre g e nérico de todos los movimientos que hace el caballo al alzarse con los brazos, y posarse sobre las piernas. La actitud que dio Tacca al caballo, es como un medio ó compuesto de las dos referidas operaciones, no siendo corveta por no sostenerse lo bastante sobre las ancas bajando la grupa y levantando la cabeza y espaldas. Tampoco es posada por describir su figura una línea casi plana desde los ojos a lo alto de la g r u p a , debiendo ser inclinada y últimamente no es galope, pues para serlo debiera echar hacia atrás una de las a n c a s , y la otra adelante y no estar iguales como están por tanto se considera ser un cierto medio como se ha dicho en las tales actitudes, en lo que el profesor procedió con sabiduría habiendo observado los que ejercitan la noble arte de la escultura, que cualquier otro movimiento hubiera sido menos gracioso. Acabada esta grande obra , y espuesta en la misma casa de Tacca, fue admiración dc los ciudadanos de Florencia; pero el artífice acabó sus dias inmediatamente , por graves disgustos que dicen le ocasionó un ministro del gran duque, nombrado para entender en los gastos necesarios, y en la recompensa de la obra. Esta se envió á Madrid para ofrecerla á S. M. en nombre del gran duque Fernando; y de dos hijos de Tacca vino el mayor, llamado tambien Fernando , y ahijado del gran duque , el cual por haber estudiado la profesión del p a d r e , y por su buen talento se consideró capaz de hacer este oficio con el r e v , do colocar la máquina en su sitio y de componer los pedazos que lo necesitasen. La referida obra se nalia estimada en los inventarios del Retiro en el precio do cuarenta mil doblones, aunque costó menos sin comparación en la cincha del caballo se lee esta firma Petrus Tacca F. Floren cice anno salutis MDCXXXX. Hay muy pocas entre las obras modernas de esta línea que se le igualen en el brío como e s t a espresado el caballo , en la dignidad del ginete, en la hermosura y lo acabo de las labores que se ven particularmente en los e s t r i b o s , freno, silla y e n l a banda del rey.» Apesar de este elegante adornedo aun aparecia desairada la plaza por los grandes espacios de terreno que por todos lados continuaban en su anterior estado ; pero constante el Real Patrimonio en embellecerla por todos los medios imaginables , hizo se construyesen al NO. SO. dos jardines, cada uno de 237 pies de ancho por 385 de largo, los cuales forman seis divisiones ó cuadros, separados por cuatro filas de árboles, por medio de los cuales van tres calles destinadas á paseo; que se plantase una calle de árboles que se estiende hasta la plaza de los Ministerios, y se subastasen los solares contiguos al t e a t r o y la Encarnación , en los que se están construyendo en el día diferentes casas que completarán por aquellos lados el adorno de la plaza al propio tiempo que la reservarán algun tanto de los vientos frios del N.

NACHA

Lugar con ayuntamiento en la provincia de Huesca (20 horas), partido judicial de Tamarites (3), audiencia terr. y ciudad g. de Zaragoza, diócesis de Lérida (11) está SIT. en una colina denominada sierra de SanQudez, donde la combaten libremente todos los vientos. El CLIMA es sano. Consta de 25 CASAS, la mayor parte muy miserables, casa de ayuntamiento y cárcel, é iglesia

parr. (San Nicolás, ob.), situado en la cumbre del monte, contiguo á la cual existe un cast. derruido depende de dicha iglesia el anejo de Saganta el curato es de primer ascenso, servido por un cura párroco que nombra S. M. ó el diocesano, habiendo ademas 2 beneficiados, el uno de patronato particular y el ayuntamiento, y el otro de un particular. Fuera del pueblo se halla él cementerio, y á 4 /4 de hora una fuente y una balsa, aprovechándose la primera para el riego de algunos huertecillos. Confina el término por el N. con’Saganla; E. Campurrells; S. Castillonroy, y O. Baells. El TERRENO es de mediana calidad y pedregoso, cruzado por algunos montecillos poblados de carrascas, robles y olivares, entre los que se forman pequeños vallecitos. Los CAMINOS son vecinales , en mal estado. La CORRESPONDENCIA se recibe de Tama rite , por medio de un encargado que la trae y lleva.

PROD. trigo, centeno, cebada, ordio, aceite, vino, legumbres y cáñamo; cria ganado lanar, cabrío y vacuno, y caza de conejos, liebres y perdices, IND.  un molino de aceite.

POBL . 19 vec, 4 47 almas, RIQUEZA IMP. 25,290 reales.

CONTR. 3,162.

NABOS (SAN PEDRO DE LOS)

feligresia en la provincia de Orense (42 leg.), partido judicial de Yiana del Bollo (2), diócesis de Astorga (22), ayuntamiento del Bollo, SIT. á la izquierda del r. /erres, con buena ¡ ventilación y CLIMA sano. Tiene unas 16 CASAS , y una iglesia

parr. (San Pedro), que es aneja de la de Sta. Maria del Bollo; con la cual confina, y con las deFornelosy Curejido. El TERBENO participa de monte y llano, y es muy fértil, PORD. ce- | reales, patatas,.vino, castañas y otros frutos se cria gana- i do vacuno, mular, caballar, lanar y cabrío caza de conejos, liebres, perdices y corzos, POBL. 46 vec, 80 almas CONTR.

con su ayunt (

NABALON

i con ayuntamiento en la provincia, diócesis y pa t.judicial de Cuenca (2 leg ), aud, térr. de Albacete (48), ciudad g. de Castilla la Nueva (Madrid li). sir. en la falda de una colina, con CLIMA templado, combatido por lo* viento* de S. y O. y pro* pensó á dolores de reumatismo. Con4a de 400 CASAS de mediana construcción y pocas comodidades inclusa la de ayuntamiento y cárcel; hay escuela de primeras letras, concurrida por 20 íiiiíos y cotada con una corta retribución que dan lo; padres de los alumnos; la iglesia parr. bajo la advocación de Ntra. Sra. de la Natividad, está servida por un cu a de primer ascenso y un teniente para el anejo de Fuente Ruiz á 200 pasos del pueblo en una eminencia se halla la ermita de Ntra. Sra. de Tejada para surtido del vecindario, hay dos Fuentes de buenas aguas en el TÉHM. , este confina por X. con Fuentes Claras • E. Arcos y Chillaron; S. Jábaaa , y O. Fuente Ruiz y Villar del Maestre, en él se halla el desp. llamado El Ojo su TERRENO disfruta de monte y llano y es medianamente productivo, parte se halla poblado de roble y pinos, y al O. nacen dos arroyuelos que dirigen su curso hacia el E. con inclinación al S. los CAMINOS son locales y el que dirige de Huete á Cuenca que es de herradura, pasa por el pueblo, el estado de unos y otros es malo la CORRESPONDENCIA se recibe de la adm. de Cuenca por un peatón.

PROO. trigo, cebada, centeno, avena, garbanzos, vino, cáñamo , patatas y judias; se cria ganado lanar , cabrío y de cerda, todo en corta cantidad, y caza de liebres, perdices y conejos, IND. la agrícola y ganadería, COMERCIO la estacion de productos del pais, é importación de algunos artículos de consuno diario, POBL 97 vec, 381 almas, CAP.

PHOI). 986,586 reales IMK 41,319. El PRESUPUESTO MUNICIPAL asciende á 4,200 r y se cubre por reparto vec

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