hestudyofvalue.org
odo-ural.ru
rosazp.ru
themesforgreatcities.com
underscorejs.ru
iuorao.ru
nayora.org
ocphlab.com
prockomi.ru
xn----7sbabaaecv4babf2atrj9bfnlk8grk.xn--p1ai

MUSEO NACIONAL (HISTORIA DE MADRID)

El proyecto de formar en Madrid un Museo central, en el que se viesen reunidas las obras de los muchos profesores, celebres que España ha producido, era un pensamiento feliz que por desgracia no llegó á realizarse; aunque no hubiera sido difícil por el considerable número de cuadros que existían en los conventos á c u v a sombra, preciso es confesarlo, se formaron los artistas. Varios hay muy apreciables que no tienen cuadros ni en el Museo del del Prado ni en e s t e , limitándonos á citar al cartujo Diego de Leyva, autor escasamente conocido y cuyas pinturas «ricas de invención como dice el gran crítico Don Antonio Ponz, y de hermoso colorido» pudieran colocarse entre las mejores que se conocen de la escuela española , como lo prueban las que se conservan en Burgos. Los inteligentes deseaban que no solo se hubiesen clasificado los cuadros del Museo nacional por escuelas, sino tambien atendiendo á que se marcase la historia del arte. Pudo en nuestro concepto h a berse hecho todo esto sin despojar á varias capitales de p r o vincia de sus museos particulares, puesto que eran tantas las Pinturas que encerraban los conventos, que para todo habia.

Mas lejos de formarse el verdadero Museo Nacional, han d e saparecido en todas partes no pocas pinturas , y en este Museo llegaron á reunirse unos 900 cuadros, procedentes de los conventos de la provincia á los que se agregó la bella colección de Don Sebastian Gabriel de Borbon. Por real orden de 3′ de diciembre de 1837 se destinó el edificio que fue convento déla Trinidad para depositar en él los objetos artísticos, jjue la j u n t a de profesores creada en 13 dc enero de 1836, h a bía reunido dc los conventos suprimidos quedando instalado el nuevo Museo en 24 de julio de 1838. Muchas reformas sufrió posteriormente el establecimiento, habiendo estado cerrado largo tiempo, durante el cual se practicaron varias obras, entre lasque se cuenta el haber dado luces al claustro alto abriendo lucernas en las bóvedas para utilizar las p a r e – oes que dan al suntuoso patio. Se formaron igualmente varias salas v se abrió al público el Museo semanalmente habiéndose celebrado en el magnífico salón, formado con el cañón de l a grandiosa iglesia la esposicion de pinturas en 1847 según nemos referido. Corta ha sido ciertamente la duración de e s t e notable Museo que se halla al presente sin local, pues el que ocupaba se ha destinado pata el Ministerio de Comercio Instrucción y Obras públicas. Habiéndose tratado de trasladarlo al Museo del P r a d o , se han hallado obstáculos insuperables, (siendo uno dc ellos la falta de espacio) de manera que el Museo Nacional, sino hay una mano benéfica que atienda ala conservación de las presiosidades que encierra; quedará oscurecido sin ser útil al público. Antes de pasar á oar una e x a c t a , si bien sucinta noticia de los cuadros y e s culturas, que mas de una vez hemos tenido el gusto de e x a minar, permítasenos hacer una digresión para espresar que l a comisión de profesores, que en un principio tuvo á su cargo este Museo, cesó en 18 de abril de 1843, habiéndose nombrado un director, cargo que desempeñaron sin sueldo primero el Señor Don Joaquín Iñigo, y después el Señor Don Javier de Quinto. Para los gastos así del personal como o r dinarios y estraordinarios señalaron las Cortes 95,200 r s . en 1842. Entre los cuadros de este Museo, se distinguen 2 magníficos de Zurbaran; un r e t r a t o de Don Juan de Austria y otro de la infanta Doña Margarita; de Velazquez; un bellísimo pais de Claudio de Lorena ; San Francisco de Paula y el retrato de un general de Ribera; llamado el Españoleto; Sant a Maria Egipciaca, de R i e c i ; San Francisco y San Antonio, de Coello; San Fernando de medio cuerpo, de Murillo, la famosa pintura del mismo autor que espresa la concesión del jubileo déla Porciuncula; varios bodegones, de Melendez, el desendimiento, de Juanes; San Bernardo y Nuestra Señora con el niño, de Cano; de quien es tambien el retrato de un fraile; un desendimiento y una Magdalena, de P e r e d a , San Sebastian, de Sebastian Muñoz; la Asunción, del Greco; un alquimista de Teniers; un Sansón, de Bubens; la muger adúltera, de Ticiano; retrato de Carlos I I , de Carreño; una transfiguración pequeña, dejulio Romano que sirvió de p u e r ta; el de Sebastian Muñoz q .e estuvo en el Carmen calzado, y representa de cuerpo presente á Doña Luisa de Orleans, esposado Carlos II con una medalla en la p a r t e superior q ue contiene el retrato de la misma señora, y por ultimóla célebre transfiguración de Julio Romano, que perteneció á las monjas de Santa Teresa, en cuyo retablo mayor existió hace pocos años.

Los principales cuadros de este Museo, ademas de los referidos según la noticia que nos remitió á principios de •1844 el Señor Quinto, consisten en la colección completa de los medios puntos de Vicente Carducho, que r e p r e s e n t an la vida de San Bruno y martirios de religiosos de su orden, se pintaron para la cartuja del Paular, en otras muchas p r o ducciones de este mismo autor, y en varios y muy notables cuadros de los célebres pintores españoles , J o s é u e Ribera, Murillo, Zurbaran, Alonso Cano, los dos H e r r e r a s , Correa, Juan de J u a n e s , Pantoja de la Cruz, Becerra, Mayno , G i – r a l t e , Carreño, los dos Rizzi, Camilo , Pareja, Tristan, R ¡ – b a l t a , Antolinez, Escalante, Ziezar, Miranda,Orrente,Salmerón , Pedro Atanasio, Sebastian Muñoz, Antonio del Castillo, Pereda , Zerezo, Alonso del A r c o , Leornardo, Palomino, Bartolomé Boman, Lanclarcs, Eugenio Caxes, los dosCoellos, Sánchez Cotan, Castillo, Saávedra, Arellano, Valdes, Mateos, Eugenio Orozco, Menendez, Diaz Moran, (ionzalez. Donoso, Carbajal, Arias, S o l i s , J u a n Bautista Ribera, Romero , Blas Muñoz , Rodriguez , López Blanco, Ignacio Buiz, Parla , Bargas, Garcia , Dionisio Alfaro , M e n a s , Bayeu, Goya, Ponz Camarón, Zacarias Velazquez, y diferentes otros de los artistas estrangeros Julio Romano, Ticiano, Palma, Alberto Durero, Lucas de Holanda, Volterre , el Giiercino , Rubens, Vandich , Andrés Pauli, Gerardo Lanotte , Tiépolo, el Greco, Martin de Voss, Angelo Nardi, ü i p i , Suiders, Banden, Teniers, Ranspe , Pietro Tempestas , Bandepere, Verbeck, Crayer, Bayeu, Jordán y otros no menos distinguidos profesores.

Entre las obras de escultura sobresalen una Magdalena atribuida á Alonso Cano, un San Francisco do Regis difunto de Cornachini y un San Francisco de Asis, de Agreda.

MUSEO DE ANTIGÜEDADES (HISTORIA DE MADRID)

(plaza de Oriente núm. 4).

Ya indicamos al hablar de la Biblioteca Nacional, que en este edificio existia un Museo de antigüedades, y ahora quisiéramos describirlo con la minuciosidad que lo hizo el ilustrado Sr. Castellanos de Losada , en el catálogo que p u blicó en 1847; pero ni aun la demasiada estension que d a mos al a r t . de Madrid nos lo permite , sin a r r o s t r a r l a nota de molestos. Por eso nos limitaremos solo á dar una idea de las preciosidades que se custodian en las salas XIV y XV de la Biblioteca. En la primera y en 7 hermosos estantes de eaoba se encuentran los principales libros que tratan de antigüedades monumentales y de los de numismática, entre los que se hallan las famosas descripciones de los museos y monetarios mas notables de Europa. Adornan esta sala 24 cuadros pintados al ó l e o , dé igual tamaño y marcos dorados, en los que se ven otros tantos célebres escritores eclesiásticos ; un cuadro dorado tambien, pero de mayor dimensión y hermoso c r i s t a l , tiene sobre fondo de raso azul 65 medallones de p a s t a blanca con cercos d o rados , que representan cronológicamente los reyes de Francia desde Faramundo hasta Luis XV; cuyo cuadro perteneció al infante D. Gabriel, como 4 bonitos estantes de caoba donde hay 44 bajos relieves improntas en yeso de los famosos frisos del Partenon de Atenas , sacados «con a d mirable exactitud, y ademas camafeos con r e t r a t o s de a n tiguos é ilustres personajes, como tambien imprei-siones do bellísimas obras del a r t e del grabado en hueco y en alto-, finalmente hay en esta sala un cuadro de caoba con 25 improntas de yeso sacadas del bronce , que forman una sola pieza, y representa la vida v pasión del Salvador del mundo.

En la sala XV que es donde se halla la colección de a n t i güedades, procedentes casi todas de las primeras escavanónos hechas en Pompeya y en Herculano , y que fueron regaladas por Carlos I I I ; hay varios cuadros dé mucho m é rito , tales son los 18 de caoba con improntas en yeso de bajos relieves, y camafeos de la época mas brillante del a r t e ant. y moderno , é impresiones copias de los mejores cuadros de Rafael, Leonardo de Vinci y o t r o s aventajados artistas los retratos do Luis I , príncipe de Asturias, Fernando VL. Maria Ana Victoria , que fue reina de P o r t u gal, y el de Felipe , duque de Parina , todos en su menor edad, pintados al óleo en 1727 por D. Miguel Melendez ; el r e t r a to del cardenal Albornoz y el cuadro que contiene una máquina para colocar 12 medallas que sin tocarlos puedan verse por el anverso y fl r e v e r s o , el cual perteneció también al infante D. Sebastian. En esta misma sala se conservan 965 libros, en varios idiomas, pertenecientes al primer siglo de la i m p r e n t a ; el mas ant. es el Lactantii Fermiani de Diviriié ínstitutionibus , impreso en 1465 en el monasterio Sublacensis entre las obras impresas en España figura como la mas a n t . Alonso de falencia, déla perfección del triunfo militar, y tiene una nota impresa en que dice fue compuesta en 1459. Entre las ediciones de v i tela hay un breviario latino que al final de cada mes del calendario con que principia , pone una regla higiénica aplicable al mismo mes, v al folio 54 inserta una carta de Léntúlo, coetáneo deJesíis, en la que describe el físico y virtudes de Cristo, v finalmente sc encuentran varios libros de caballería de la misma época de la imprenta. En el cene t ro de la anaquelería de la colección de antigüedades y del tamaño natural hay un b u s t o en madera, v con la cabeza de barro cocido, que seria el mismo modelo del satírico Quererlo.

Sobre esta bonita anaquelería hay 6 medallones de madera, en uno se ve el busto del emperador Trajano y los demás bustos de príncipes y princesas de la casa de Borbon. Dent ro de la estanteria y colocados por secciones se hallan obj e t o s de carácter egipcio, momias, sacerdotes, instrument o s , animales, objetos de carácter etruscos, p a t e r a s , espejos , vasos pintados llamados etruscos, objetos de carácter griego y r o m a n o , bustos en bronce mitológicos y de figuras desconocidas , bustos en mármol blanco, ex-votos de bronce en figura de animales, objetos militares, restos de a r m a d u r a s , lanzas, espadas, puñales, flechas ó saetas de h i e r r o , espuelas, hachas de armas ó de sacrificios , candelabros, vasos romanos de bronce y de b a r r o , mosaicos, cantos rodados con inscripciones romanas sentenciosas, lápidas sepulcrales latinas, lámparas romanas de bronce, lámparas fútiles ó de b a r r o s , sellos, bajos relieves, objetos en bronce de carácter galo, que algunos anticuarios creen pertenezcan á fábrica española a n t . ; los hay tambien de carácter gótico y de la edad media ; placas ó condecoracion e s , anillos signatorios romanos y de la edad media , bajos relieves con asuntos cristianos, objetos de carácter indio, chino y árabes; una gran colección sellográfioa de bronce grabados en hueso, pertenecientes á particnlares. obispos, iglesias y corporaciones religiosas, que son matrices de los sellos de plomo que se colgaban en las actas y documentos ant. , anillos romanos, árabes y de la edad media, varias sortijas y pendientes, v por último 19 piezas del sortijero de nuestro amigo el virtuoso Arguelles.

REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA (HISTORIA DE MADRID)

(Plaza Mayor núm. 30 y 32). Este interesante cuerpo , que tiene por objeto aclarar la verdad de los sucesos que la ignorancia ó la malicia han oscurecido, debió su origen á la casual reunión de varios amigos aficionados á las l e t r a s , que en conferencias privadas, trataron de investigar los diversos ramos de la Literatura, especialmente el de la Historia. Se constituyeron en cuerpo por el año 1735, organizándose interiormente ya adoptando las reglas que pudieran servirles de guia en el desempeño de su oujeto, aunque sin atribuirse carácter alguno público; consiguirron en 1736 que el célebre señor Navarro, bibliotecario mayor de S. M., les cediese una pieza d é l a Biblioteca Real para celebrar sus reuniones, hasta que aumentando el número de sus individuos, y aprovechando la feliz disposición que Felipe V mostraba por los establecimientos hteratios, determinaron solicitar su real protección. El éxito fue sin duda favorable, pues con fecha 18 de abril de 1738 , espidió este rey en Aranjuez 3 decretos , mandando por el L.° la creación de la Academia, .con aprobación de sus estatutos; concediendo por el 2.° á sus individuos el fuero de criados de la Real Casa, con todos sus privilegios, y disponiendo por el 3.° que continuase la Academia celebrando sus sesiones en la Biblioteca Real.

Permaneció allí algunos años, hasta que por decreto de 25 de junio de 1773, dispuso D. Carlos III se trasladase al piso principal de la casa Panadería, que acababa de comprar la Academia de Nobles Artes de San Fernando, en cuyo sitio continúa todavía. La esperiencia y el cambio de las circunst a n c i a s , enseñaron muy pronto que los estatutos antiguos necesitaban reforma, y en su consecuencia se dedicó la Academia á la formación de otros nuevos que fueron aprobados por real orden de 15 de noviembre de 1792. Estos son los que al presente r i g e n , si bien la corporación ha ido haciendo después algunas aclaraciones y aun adiciones, que bajo el nombre de acuerdos generales, forman una segunda parte de aquellos. Dichos estatutos establecieron 4 clases de académicos los de número, que debian ser 24; los supernumerarios que debian ser otros t a n t o s ; los honorarios y los corresponsales. Para entrar en estas dos clases no se exijia trabajo alguno literario; pero para ser admitido enla de supernumerario, debia el aspirante solicitarlo y presentar una muestra de su ilustración y conocimientos en los ramos del instituto, bien en alguna obra que hubiese publicado, bien en algun escrito, discurso ó disertación. Los supernumerarios ascendían á la clase de número en las vacantes que ocurrían, pero no solo necesitaban haber dado pruebas de aplicación y asistencia á las j u n t a s de la Academia y sus comisiones, sino también presentar un trabajo, nuevo y especial, escrito al efecto. El real decreto de 25 de febrero de 1847, ha dado una nueva organización á este importante cuerpo por él se ha aumentado el número de los académicos hasta 36; se ha suprimido la clase de supernumerarios; la de honorarios solo corresponderá en adelante , á los estranjeros, á quienes la Academia tenga por oportuno dispensar esta h o n r a , por sus méritos literarios o por otras circunstancias especiales. En real orden de 20 de marzo siguiente, y á virtud de lo espuesto por aquella, sobre el modo de llevar á efecto la reorganización del cuerpo, se .determinó que los españoles que lo eran honorarios, fuesen entrando en la clase de número, unos por antigüedad y otros por elección, conservándose la clase de individuos corresponsales , no mencionados en el decreto de 25 de lebrero , en el cual se disponia tambien que la Academia propusiese las variaciones que en su consecuencia hayan u nacerse en los estatutos vigentes de 1792. , Fija siempre esta corporación en su principal instituto a aclarar la verdad de los sucesos, desterrando las «buia* introducidas por la ignorancia ó la mala fé, y deseando con un laudable celo desembarazar el camino que conduce ai co nocimiento de muchas cosas oscurecidas por su antigüedad ó sepultadas por el abandono y el descuido; ha intentado desde su creación los mas atrevidos planes, que en un principio fracasaron por falta de medios pecuniarios , pues que entonces la Academia solo estaba sostenida con los esfuerzos de sus propios individuos. Algo mejoró en los años sucesivos , pero habiendo perdido después la mayor parte de aquellos y no pudiendo contar va con su apoyo ni con su influencia, estuvo á punto de desaparecer de la escena pública.

Tan lamentable estado no podia continuar por mas tiempo, y en su consecuencia, recurrió á la liberalidad de S. M., quien condescendiendo con lo que se le proponía r e fundió en la Academia, por el año 1743, los oficios de cronistas de estos reinos, dándole por via de dotación los sueldos que aquellos disfrutaban, y ascendia á 4,000 ducados; agregándole después en 1756 el oficio de Indias, dotado con 12,000 reales anuales, y que habia desempeñado el P. Sarmiento.

Con estos fondos v gobernada por los estatutos que se le habian dado, siguíó sus tareas con nuevos brios, haciéndose un lugar honorífico entre los mas notables cuerpos literarios de Europa. Entonces d i o principio á la formación de su preciosa biblioteca, así de impresos como de manuscritos; a su monetario y á la reunión de algunos monumentos de antigüedad histórica, cuyos objetos han ido recibiendo un grande aumento con nuevas adquisiciones, que ha hecho y hace cada dia la Academia, por donaciones que ha debido a la generosidad de los reyes, sus protectores, á los cuerpos literarios de todos los paises, con quienes está en la mejor inteligencia, y á muchísimos particulares que la han favorecido con sus producciones literarias, con monedas y medallas, con copias de inscripciones y de varios documentos , y con otros materiales que le han suministrado y suministran los archivos generales del reino, autorizados al efecto por disposiciones superiores.

El monetario que ha podido formar la Academia , es s o bre manera interesante, no solo por el gran número de monedas, medallas y medallones que comprende, sino por lo raro y curioso délas mismas, bien sea en la parte relativa á la colección particular de España, bien á la general de todo el Orbe. Debió un grande incremento á la adquisición del monetario del conde la Cañada , y fue verdaderamente notable la que hizo en 1847 de un gran disco dedicado al emperador Teodorico, todo de plata de la mejor calidad y de peso de 533 onzas y 6 ochavas, descubierto el 25 de agosto en una heredad inmediata al pueblo de Almendralejo en la provincia de Badajoz.

Una de las tareas á que desde sus primeros años se ha dedicado esta Academia, ha sido la de la ilustración de muchos puntos difíciles y dudosos de nuestra historia, sobre los cuales tiene así mismo un gran caudal de disertaciones trabajadas por sus individuos. Con el objeto indi— cadoy para dar la mayor autenticidad á sus trabajos, dispuso en otro tiempo Viaje» Literarios, á fin de examinar y cotejar los códices antiguos, é inspeccionar los monumentos que pudieran conducir á la averiguación exacta de la verdad histórica. Varios de estos viajes se hicieron al Escorial, al colegio mayor de Alcalá, ala biblioteca de la Sta. Iglesia de Toledo, á Cártama cuando estaban ejecutándose las escavaciones que mandó hacer el r e y ; á Cádiz. Ceuta , Mecida, Salamanca y Priorato de líeles , habiendo sido el mas interesante el que la Academia encargó á D. José Cornide, para visitar las minas del sitio conocido con el nombre de Cabeza del Griego, en el término de Saelices cerca de Ucles y á Talavera la Vieja; cuyo viage se halla impreso en el tomo III de las memorias que publicó esta corporación. La necesidad de estos viajes disminuyó notablemente con el nombramiento de académicos corresponsales en las provincia, a quienes se cometen estos encargos cuando lo exije la necesidad.

Fruto de dichos viajes, de la diligencia de los individuos del cuerpo y de otras personas ilustradas , celosas del bien y honor nacional, son las muchas é interesantísimas colecciones que ha adquirido y formado la Academia así en la parte diplomática y litológica , como en el ramo de antigüedades é inscripciones , y en el de monumentos de antigüedad romana, gótica y arábiga. Componen todas ellas un total de 830 volúmenes, los cuales forman un caudal inmenso de literatura, particularmente histórica, de que con la mayor generosidad hace partícipes la Academia 8 2 5 á los literatos, tanto nacionales como estranjeros, que gustan ó necesitan disfrutar de los materiales reunidos con tanto afán y diligencia.

Con este acopio de materiales, con los interesantes discursos que los académicos supernumerarios leian antes de pasar á ser de número, y con el aumento que Carlos IV d i o á la dotación de la Academia, se dedicó esta á la p r e paración de varias obras que debia imprimir, á fin de que se reconociese por todos su laboriosidad. Las que hasta ahora han visto la luz pública son varios tomos de Memorias , entre los que se encuentran cosas de sumo interés; las Partidas de D. Alonso el Sabio ; los opúsculos legales del mismo rey, que son el Espéculo, el Fuero Real; las Leyes nuevas y las del Estilo, el Diccionario histórico-críticogeográfico de las Provincias Vascongadas y Rioja; el Diccionario de voces españolas geográficas; el Ensayo sobre alfabetos de letras desconocidas, que se encuentran en las ant. medallas y monumentos de España, por D. Luis José Velazquez , marqués de Miraflores; el catálogo de los nombres de pesos y medidas españolas; l a s c a r í a s de Gonzalo de Ayora escritas al rey D. Fernando V desde Rosellon; el Informe dado al Consejo sobre la disciplina ecl. antigua y moderna, relativa al sitio de las sepulturas; los Epigramas latinos de D. Casimiro Ortega; la Disertación del Sr. Llórente sobre la Inquisición; las diversas oraciones gratulatorias con que la Academia ha felicitado á l o s reyes en su advenimiento al t r o n o , nacimiento de los príncipes ó infantes y otros sucesos famosos en 1765, 1780, 1783, 1789, 1816, 1833; el tratado sobre las monedas del tiempo de Enrique IV y su correspondencia con las actuales por el señor Saenz; un apéndice á la crónica de D. Juan I I ; la colección de Cortes antiguas de los reyes de León y Castilla, de que van publicados 38 cuadernos; v la Disertación del Sr. Navarrete sobre la historia de la Náutica.

Los proyectos ó planes de trabajos que ha intentado la Academia desde sus primeros años , son muchos en número y muy interesantes por su naturaleza y objeto. El primero fue el de un Diccionario histórico-crítico-universal de España; otro fue el de reunir y coordinar los materiales para formar unos Anales del tiempo ; otro el de escribir una Historia ecl. nacional; un Catálogo cronológico-histórico de los reyes de España desde San Fernando hasta el dia ; y otro de los varones insignes de la nación en l e t r a s , armas y p o – litica desde los Reyes Católicos; una Historia metálica de los reyes de España; una Biblioteca cronológica de la historia de esta nación; un Diccionario de voces arábigas geográficas usadas en lengua castellana; una Paleografía y Bibliografía españolas, y como parte de esta obra, la Paleografía arábiga e inscripciones cúficas; una Diplomática española; una Historia de Indias y otra porción de obras de sumo i n terés.

La enumeración de todos estos proyectos basta por sí sola para dar una idea de los esfuerzos que ha hecho y está haciendo este cuerpo para corresponder debidamente á la confianza de nuestros monarcas, que le han protegido, y al compromiso que tiene contraido para con la nación, que todo debe esperarlo de los respetables individuos, de que se compone esta corporación. La multitud de empresas que ha querido abarcar y su gran entidad dan á conocer cuánto tiempo, cuánto trabajo y sobre todo qué caudales tan exhorbitantes se necesitan para realizarlas, y qué dificultades t a n invencibles no han opuesto y continúan oponiendo á su ejecución las desgraciadas circunstancias de los tiempos y los escasos caudales con que la Academia cuenta para cubrir todas sus atenciones. Sin embargo, piensa dar á l u z , según lo permitan los fondos que pueda ir facilitándole el Gobierno, el tomo 8.» de las Memorias, que tiene ya preparado; las Crónicas de Fernando IV y Enrique Ivimpresas ya en mucha parte ; los cuadernos de Cortes antiguas de León y Castilla ; la colección de nuestros cronicones; los tomos»de la España Sagrada y Viage literario de las ;gl. de España, que tambien están preparados; la Historia de Indias de Gonzalo Fernandez de Oviedo, notablemente aumentada y corregida , y otros trabajos de diversa especie, pero todos concernientes á los objetos de su i n s t i t u t o . Fuera prolijo enumerar los nombres de los dignos españoles, que con sus vigilias y su material trabajo contribuveron á la formación de tan rico depósito , como posee la Academia baste indicar que ha tenido la gloria de con tar en su s e n o , como individuos suyos, á los varones mas insignes y á los mas célebres literatos

UNIVERSIDAD LITERARIA (HISTORIA DE MADRID)

U n i v e r s i d a d l i t e r a r i a (calle Ancha de San Bernardo, núm. 5 1 , y por la de los Reyes tiene otra entrada entre los números 2 y 4 única que hay al presente hasta la conclusión de la obra). La que existe en Madrid fue creada, como dijimos al fól. 366 del tomo I , en Alcalá de Henares, en el siglo XV. En el citado fól. hicimos una reseña del origen de esta Universidad debida, puede decirse, al célebre cardenal Cisneros, quien puso la primera piedra el 28 de febrero de 1498 y la inauguró en 26 ele julio de 1508, con el título de Colegio mayor de San Ildefonso; por consiguiente nos limitaremos hov á hablar de este establecimiento desde los primeros dias de noviembre de 1836, en que por real orden de 29 del mes anterior se trasladaron , al Seminario de Nobles de esta c o r t e , las facultades de Leyes y Cánones bajo el nombre de Escuela provisional de Jurisprudencia, para la cual fue nombrado rector el presbítero D. Aniceto Moreno, doctor en aquellas ciencias y catedrático de derecho canónico este tomó posesión el 13 de noviembre y fue reemplazado el 13 de abril de 1837, por el doctor don Francisco de Paula Nobar, actual catedrático de Jurisprudencia, rector que habia sido en Alcalá por los anos de 1833 los matriculados en esta escuela, para el curso de 1830 á 37, ascendieron á 506; cuando en Alcalá no pasaban en los años anteriores de 350. Se observó también que las facultades de Filosofía v Teología que habían quedado en Alcalá, encomendadas á un vice-rector que recioia las órdenes del Gobierno por conducto de la escuela, tezalez tenia para el citado curso 133 alumnos, al paso que era mucho mayor el número de los que asistían en Madrid á los Estudios de San I s i d r o ; como no podia menos de ser atendidos los medios que la corte proporciona para seguir su carrera aun á los estudiantes escasos de recursos. Estas observaciones contribuveron á que el año siguiente se trasladaran á Madrid las facultados de Filosofía v Teología, reuniéndose con la escuela en el mezquino y escéntrico edificio de las Salesas Nuevas, donde permanecieron, hasta el año 4843 en cuya época principiaron á establecerse algunas cátedras en el ex-Noviciado de los j e s u í t a s , cedido por real o r d e n , siendo ministro de la Gobernación de la Península el Sr. D. Facundo Infante, de cuvo edificio tomó posesión la Universidad en 10 de mayo de 1842. Este conv.

fundado en 1602 fue obra del hermano francisco Bautista, quien hizo la iglesia de San Isidro, con la que tenia mucha relación la del Noviciado, aunque de mejores proporciones, con una bella cúpula pintada al fresco por Leal, y un magnífico r e t a b l o , dedicado á San Francisco de Begis, en el crucero del Evangelio era un edificio de poca «solidez situado en la calle Ancha de San Bernardo, formando esquina con la de los Beyes, y sobre su arca puede decirse se edificó la Universidad. Cupo en ello gran parte de gloria á los claustrales D. Carlos María Coronado, D. Claudio Sauz y Varea, y D. Antonio Campesino que, nombrados por el claustro para esta comision, miraron los intereses de la Universidad con un celo digno de todo elogio y de las gracias que les dio el Gobierno; si bien solo’ el Sr. Coronado continúa en este cometido, á causa de las variaciones introducidas en la organización del claustro por el plan de estudios de 1845. El arreglo y organización de este establecimiento se debe á diversos señores, de los cuales nos vamos á ocupar por el orden cronológico con que estuvieron en el caso do contribuir á t an laudable objeto, sin que ninguno omitiera nada de su parte para que la Universidad de Madrid llegase al estado de esplendor que todos deseaban.

En 1839 fueron nombrados visitadores los señores D. Marcial Antonio López y D. Manuel Joaquín Tarancon, actual ob. de Córdoba con el mismo fin fue nombrado en 5 de enero de 1840 rector y comisario regio D. Vicente González Arnao, catedrático que habia sido en Alcalá por los años de 1791, y célebre por su vasta erudición y n o t a bles e s c r i t o s , el cual fue reemplazado en 24 de setiembre del mismo año 40 por D. Pedro Gómez de Caserna, catedrático de Jurisprudencia que habia sido tambien en Alcalá, donde siguió con mucho lucimiento su carrera. El Sr. Laserna, entusiasta por los intereses de la Universidad, como lo manifestó aun en medio de los azarosos momentos en que desempeñó la subsecretaría v Ministerio de la Gobernación , hizo varias reformas y dispuso la traslación de los libros y efectos que existían en Alcalá, los cuales principiaron á colocarse unos 3,000 volúmenes, de los mejores y mas necesarios, en un salón habilitado para biblioteca en el edificio de las Salesas, y bajo la dirección de D. Mariano de la Bodega y Meriodo, á quien el Sr. González Arnao habia nombrado bibliotecario. En 27 de enero de 1841 sucedió al Sr. Laserna, en el cargo de r e c t o r , á propuesta del claustro y por real orden de 25 de aquel mes, D. Joaquín Gómez «de la Cortina catedrático de derecho canónico que habia sido en Alcalá no menos celoso el Sr. Gómez de la Cortina solicitó y obtuvo el edificio que hov ocupa la Universidad; en su tiempo se principió el espediente sobre supresión de los colegios de Alcalá, y se cortaron los abusos que se advertían en algunos de ellos, y también en su tiempo formó el claustro (en 1842) un reglamento interior para el régimen de todos los actos académicos y de las dependencias de la Universidad; reglamento que no llegó á plantearse por las variaciones adoptadas por el Gobierno al preparar la publicación del plan de estudios. Por renuncia del Sr. Gómez de la Cortina y real orden de 3 de setiembre de 1842 se encargó interinamente del rectorado D. Eusebio María del Valle, catedrático de economía política , hasta que en setiembre de 1843, y á propuesta del claustro, fue nombrado en propiedad el catedrático de J u risprudencia D. Pedro Sabau y Larroya, quien hizo p r o s perar visiblemente al establecimiento y terminó la traslación de libros y efectos, que aun no pudo recoger el señor Laserna estos se encuentran h o y , así como los interesantes archivos de la secretaría, contaduría y tribunal académico , clasificados y colocados debidamente por el especial cuidado y acertada «dirección del laborioso é inteligente s e cretario general D. Victoriano Marino-, tambien en su tiempo se terminó el espediente que hemos dicho, promovió el Sr. Gómez de la Cortina para la supresión de los cuatro colegios que existían en Alcalá, conocidos con los nombres de Málaga, Verdes, Manriquez y del Bey, y en cuyo espediente trabajaron con celo y buen éxito los Sres.» c a t e dráticos Llórente y Coronado,» dando por resultado la a g r e gación de sus rentas á las dc la Universidad.

Contribuyó no poco á esta organización la reforma que, por reales decretos de 4.° de octubre de 4842, sufrieron las facultades de Leyes y Cánones refundidas en la de J u r i s p r u dencia , de cuya «fusión resultó un claustro de mas de 4 30 individuos que se honraban contando en su seno antiguos catedráticos, magistrados y jurisconsultos de los mas a c r e ditados de la c o r t e , y una juventud numerosa y brillante que se escedia en celo» por el lustre de la Universidad. En la Teología el número de doctores no escedia de 24; pero ent r e efios se contaban sugetos muy recomendables , y eclesiásticos célebres por sus condecoraciones y saber. Para fomentar el espíritu de corporación se celebraban los actos académicos con grande solemnidad y con asistencia del claustro general, á veces tan numeroso que pasaban de 4 00 los graduados asistentes; volvieron á ponerse en uso los trages y ant. ceremonial de la Universidad de Alcalá , fomentando así sus nobles recuerdos y gloriosas tradiciones, á que contribuyó siempre el señor Laserna, quien hizo colocar en el salón principal, y bajo dosel, el hermoso r e t r a to del cardenal Cisneros; introdújose en fin, una especie de fraternidad entre los graduados para honrar la memoria de los compañeros que falleciesen , y al objeto celebraban un oficio de difunto en la iglesia dc las Salesas , asistiendo el claustro de ceremonia, oficiando uno de los individuos y quedando al cuidado de otro de los amigos del difunto el leer la necrología ó panegírico, del cual se depositaba un ejemplar en el archivo. Tal era el próspero estado de la Universidad de Madrid en 4843 , cuando recibió la nueva organización que, como á las demás , le dio el plan general de estudios, fecha de 17 de setiembre de aquel año entonces se le reunieron los colegios de San Carlos y San Fernando, ó sean las facultades de Medicina y Farmacia, como tambien los estudios de San Isidro y las cátedras de H i s t o ria natural, botánica y astronomía, que con sus respectivos establecimientos quedaron agregados á la facultad de Filosofía.

Para llevar á cabo esta hueva organización, fue comisionado en 29 de setiembre de dicho a ñ o , el gefe político Don Fermín Arteta, en calidad de rector y comisario regio, que desempeñó hasta el 17 de noviembre en que tomó p o sesión el señor marqués de Valgornera este renunció en 23 de diciembre, sustituyéndole el mismo gefe político , y en 29 de abril de 1846 entró de rector en propiedad el señor Don Florencio Bodriguez de Vahamonde , fiscal e n t o n ces de la audiencia de Zaragoza, quien continuó hasta el 31 de marzo de 1847, en que fue nombrado ministro de Gracia y Justicia. Por real orden de 26 de abril se encargó i n t e r i namente del rectorado el actual catedrático de Jurisprudencia y diputado á cortes Don Andrés Leal, hasta que , por real decreto de 9 de setiembre, pasó del Ministerio de Comercio Instrucción y obras públicas al rectorado que en la actualidad desempeña, el señor Don Nicomedes Pastor Diaz.

Al principiar el curso de 1846 al 47 se concluyó la parte de edificio que forma la calle de los Beyes , y se»trasladaron á él las cátedras de Filosofía que se hallaban en las Salesas el local que ocuparon estas cátedras es uniforme á las anteriormente construidas el profesor entra por una puerta independíente de la que usa el público , y se coloca en el s i tio elevado desde donde dirige la esplicacion á los alumnos colocados delante de él en anfiteatros. Pero como quiera que para seguir la obra del edificio era indispensable demoler la fábrica ant. del Noviciado , y levantarse conforme a los planos aprobados por el Gobierno, se trasladaron a San Isidro las oficinas de la secretaría general, y se habilito allí despacho para el rector, y un bonito salón adornado en gran p a r t e , con la sillería de Alcalá, construida a fin del siglo pasado en este salón se celebran las reuniones del claustro general v las oposiciones á las cátedras vacantes , no obs tante considerarse, como centro universitario el edificio del Noviciado. Por la organización dada álos estudios en el plan de 4847, cuenta la Universidad con dos institutos de segunda enseñanza, uno en San Isidro y otro en el Noviciado. A la facultad de Filosofía, cuyo centro está en San Isidro , con ef despacho del decano, pertenecen las cátedras establecidas en este edificio, y al Noviciado, las del Museo de Historia n a t u r a l , Botánico y Observatorio astronómico. La facultad de Jurisprudencia y la de Farmacia tienen edificios propios y bien conservados, de los cuales hablamos»separadamente.

QC O QO La reseña que acabamos de hacer de la naciente Universidad de Madrid, indica demasiado loque puede esperarse de un establecimiento que en tan pocos años de vida, y t e niendo que vencerlos infinitos obstáculos de las vicisitudes políticas por donde va pasando, no solo la España sino la Europa entera, ha conseguido progresar y colocarse al n i vel de los mas florecientes de su clase ; gracias al asiduo empeño que» para ello se han tomado los profesores y á la atención que siempre le ha dispensado el Gobierno. Los cuadros que vamos á presentar justifican este aserto. (VER EN EL ORIGINAL)

TEATRO DEL MUSEO (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Alcalá núm. 27)En cl año oe 1838 so creó en la corte una sociedad Lírico-Dramática y literaria bajo la dirección de Don Félix López, la cual se ocupó desde luego en la formación de los e s t a t u t o s por los cuales debia r e g i r s e , que fueron aprobados el año 1840 y Publicados en 1842. Según el artículo primero , esta sociedad tenia por objeto fomentarla literatura, la música y d e – mas bellas a r t e s , proporcionando además útiles y decorosas diversiones. Los individuos de esta sociedad se dividían en 2 clases; socios de número y de m é r i t o , los que componían las 4 secciones de que constaba el Museo, y e r a n Literatura, Música, Pintura y Declamación. Las muchas personas, que en un principio se inscribieron en la sociedad, te dieron grande impulso v ofrecía desde luego los mayores Progresos, por cuva razón, v siendo el local cn que se celebraba sus sesiones algo reducido, sc trasladó en 1839 á la casa Conservatorio de Maria Cristina. Posteriormente, en 1841 •torio un t e a t ro esta sociedad, en la calle de Alcalá en el local que fue iglesia del conv. dc las Vallecas, en donde a c tualmente (181 o ¡ existe.El salón tiene 00 pies de l u z y 3 2 de ancho y el escenario 27 de luz por 42 de largo. Este teatro, n el cual trabaja hoy una compañía lírica bajo la dirección oeil maestro Don Juan Shoczdopole, contiene unas 600 localidades repartidas en 21 palcos, 90 butacas y 120lunetas. Las ecoraciones en número de 30 casi todas»son nuevas. Por circunstancias agenasá este lugar, la Sociedad Lírieo-Draatica formada por el señor López ha ido decayendo de su dn U 0 e sPl c r > d o r , y en eldia cl local del t e a t ro está ocupai ) c – P | 0 l . – u n a c^«)pa5ía públiea que da en él di» s nrieas, que a t r a en mucha concurrencia

JESÚS (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela de su nombre , número 1 , donde tiene 2 puertas «pie dan entrada á la iglesia v al conv.] Este pequeño recinto era antes déla guerra de la Independencia una capilla del conv. de trinitarios descalzos, cuya iglesia dedicada á la Encarnación, estaba muy bien construida y decorada según el orden dórico, y tenia comunicación con dicha capilla.

Fundó el mencionado conv. D. Francisco Gómez de Sandoval, duque de Lerma, y se colocó el Santísimo el dia 7 de abril de 1 6 0 6 , según refiere Fr. Alejandro de la Madre de Dios , cronista de la orden de la trinidad descalza.

Fue destruida la iglesia durante la dominación francesa y se empezó á reedificar en tiempo de Fernando VII, hallándose b a s t a n t e adelantada la obra cuando ocurrió la esclaustracion de los religiosos , por cuya causa pararon los t r a bajos.

La capilla de Jesús que sobrevivió á la ruina de la iglesia ha estado cerrada algunos años en esta época , por haber sido trasladada la imagen de Jesus á la parroquia de San Sebastian en ella estuvo hasta el año de 4846, que de nuevo fue colocada en el retablo de su capilla.

Goza la casa del duque de Medinaceli el patronato de esta i g l . , la cual fue construida á principios del siglo XVIII, como lo indica la fachada que es de poca gracia – el interno sumamente reducido, tiene pilastras jónicas y forma dos pequeños cruceros cerrados por un cascaron y «una cúpula.

El retablo mayor está labrado con esquisitos mármoles, pero su arquitectura no es t a n buena como la materia. Venérase en el intercolumnio la misma sagrada imagen de Jesus Nazareno, que estuvo cautiva en cl reino de Fez (Marruecos) y fue rescatada en 1 (¡82 por los trinitarios descalzos, cuyo instituto era la redención de cautivos cn todo tiempo ha sido para el pueblo de Madrid uno de los principales objetos de su devoción esta imagen, que es una de las que salen todos los años en la procesión de Semanasanta.

A la supresión de los conv. se estinguió tambien la comunidad de frailes que ocupaba este de Jesus , y en el año 4844 el señor duque de Medinaceli, á quien pertenecía el edificio, lo cedió cn virtud de real autorización, á las monjas del Caballero de Gracia, que estaban reunidas con las de la Concepción Francisca, como del mismo instituto; rehabilitando el conv. con las limosnas de los fieles conservan el nombre de franciscas del Caballero de Gracia ó de J e s u s , y tienen un vicario y un capellán. En cuanto al edificio qué tenian las monjas (V. Caballero de Gracia.)

LA ENCARNACIÓN (HISTORIA DE MADRID)

(plazuela de su nombre, núm. 1, donde tiene 3 puertas que dan entrada á la iglesia y una al conv.; aquellas precedidas de un espacioso atrio con verja de hierro* al que comunican otras 2 puertas, una en frente de otra, de las cuales, la de la izquierda sirve para dar paso desde el concento , y la de la der. desde la casa llamada de los Capellanes en la calle de la Encarnación hay otras 4; de las cuales , conducen á la mencionada casa de los Capellanes; otra á la sacristía é i g l . , y otra cerrada). Fundó este monasterio de religiosas a g u s t i n a s , la reina Doña Margarita, esposa de Felipe III, la cual hizo venir á Madrid las primeras monjas en 1610, cuidando de formar el plantel de la comunidad, antes de empezar la construcción material del edificio la primera piedra se puso en junio de 1611 , y duró la obra unos cinco años. La ceremonia dc la traslación del Santísim o y de las religiosas al nuevo monasterio , se verificó en julio de 1616 , con asistencia del monarca y de los princi- Eales personages de la corte. Hizo la traza y dirigió los t r a – ajos de este monasterio, Juan Gómez de Mora , quien dio al templo las proporciones y decoración del orden dórico, según los buenos principios del estilo clásico. En el siglo pasado reformó el interior Don Ventura Rodriguez, consignando en el bellísimo ornato con que le enriqueció , el e s quisito gusto de que estaba dotado aquel insigne profesor.

Terminada que fue la espresada renovación, consagró en 1767 la iglesia, Don Manuel Quintano Ronífaz, arzobispo de Farsalia, como lo espresa una inscripción que se halla en el atrio sobre la puerta del centro. Se conserva intacta la fachada principal que sc hizo al fabricar este monasterio, la cual es dc granito y de buena forma , con tres ingresos de medio punto en el primer cuerpo y un bajo relieve de mármol en el segundo; completando la decoración dos pilastras á los lados, _que reciben un frontispicio triangular. Por un a t r io pequeño se pasa á la i g l . , que es de planta de cruz latina y de cortas dimensiones, consistiendo su decoración en pilastras estriadas de orden iónico moderno con el correspondiente cornisamento. Hallánse las bóvedas adornadas con casetones de muy buen efecto, v á los lados de las ventanas del crucero hay grupos de niños ejecutados por Don Isidro Carnicero. Sobre la entrada principal y tocando á la vuelta de la bóveda, se ve un gran escudo dc armas reales, obra de Don Manuel Pacheco. A cada costado de la nave ó cañón hay tres medios puntos, ocupando cl del centro una tribuna con una medalla por bajo dc la vuelta del arco , y los r e s t a n t e s , dos cuadros que representan pasages de la vjda de San Agustin. El mismo asunto espresan las tres Einturas al fresco, hechas por Don Luis Velazquez , en las óvedas de la indicada nave. Proporcionada y graciosa es la cúpula que corona el crucero, tiene el anillo adornado do festones, sostenidos por n i ñ o s , el cuerpo do luces de candelabros entre las v e n t a n a s , y en el cascaron pintó al fresco una gloria Don Antonio Velazquez , dc quien son igualmente los cuatro ángeles de las pechinas. La capilla mayor está decorada lo mismo que el resto del templo, y el fresco de su bóveda es de Don Francisco Bayeu. Suntuoso y elegante es el retablo mayor, labrado con ricos mármoles y bronces. Consta de un solo cuerpo, con cuatro bellas columnas de orden corintio , y en el centro un cuadro cn el que Vicente Carducho representó la Anunciación, con una gloria en la parte superior. Ocupa el cuerpo ático el Espíritu Santo; pero no existen á los lados sobre el cornisamento los ángeles de que habla Ponz, y es lastima , pues darian realce á este soberbio r e t a b l o , cuyo lindísimo tabernáculo es digno de especial mención. Consiste en un templete con columnas corintias y una cupulita de lapizlaziili la moldura del arco, las estatuas de los doctores, las de los ángeles y el bajo-relieve de la puertecilla del sagrario, son obras bien ejecutadas en bronce. Corresponde á la magnificencia de las partes referidas la mesa de altar ; y por último so^ también muy apreciables las dos estatuas de San Agustin y Sta. Ménica, esculturas que están á los costados del descrito r e t a b l o , y se atribuven á Gregorio Hernández. De bella forma son igualmente los altares colaterales , cuyo adorno consiste en marcos de mármoles y un frontón, en el que hay un grupo de niños. El altar del lado del Evangelio está dedicado á San Felipe apóstol, y el de la Epístola á Sta. Margarita , por llevar sus nombres los augustos fundadores ambos santos se hallan representados en cuadros que hizo Vicente Carducho. Ejecutó el grupo de ángeles del altar de San Felipe , Don Juan Pascual de Mena , y el del opuesto Don Felipe de Castro. Es sin duda alguna»esta iglesia la mas adornada de Madrid y muy digna de particular atención.

En la sacristía se conserva el cuadro de Bartolomé Boman, que representa la parábola de las Nupcias. De esta pintura habla con elogio el erudito Ponz. Hallase en una pieza del interior del c o n v . , cl relicario, que antes contenia muchas preciosidades, y aun guarda algunas, como el cuerpo de la insigne Doña Luisa de Carbajal, cuya interesante historia escribió Luis Muñoz. Salieron de esta casa las religiosas, en 1842, distribuyéndose en los conventos de Góngora y Sant a Isabel, v han vuelto á ocupar esta su predilecta v primitiva morada en 1847. Parle del monast. fue demolido mient r a s faltaron sus respetables habitadoras; pero se ha r e e d i ficado reduciéndole. En esta iglesia se halla establecida la p a rroquia ministerial de Palacio, según dijimos en su lugar.

CONCEPCIÓN FRANCISCA (HISTORIA DE MADRID)

(calle de Toledo número GO, donde hay una puerta al convento; y en la plazuela de la Cebada entre los números 66 y 68 e s tá la principal que da la iglesia común con el hospital de la Latina número 62.)

Habiéndose visto precisada la Sra. Dona Beatriz Galindo á trasladar el monasterio de la Concepción Gerónima á la plazuela del mismo t i t u l o , por los esfuerzos de los frailes franciscos para que no subsistiese en las inmediaciones de su convento, se halló la fundadora con este edificio de la plazuela de la Cebada desocupado, y accedió á las instancias de las mongas franciscas, que se le pidieron en 1512 , p r o veyéndolas ademas de cuanto necesitaban para el servicio d é l a iglesia nueva, y dotándolas con 150,000 mreales de renta; mostrando así la Sra. Doña Beatriz que sabia perdonar y o l vidar los agravios, pues entregaba esta fundación á la orden de San Francisco, de cuyos individuos habia sido tan c o n trariada en sus deseos de situar las religiosas gerónimas en este edificio. No existe ya en la iglesia el retablo de que h a bla Ponz , y así del edificio, como délos objetos que encierr a , nada hay que observar fuera de dos memorias sepulcrales del tiempo del renacimiento. Unido á este convento h ay un hospital del que se habla en otro lugar. A esta comunidad están reunidas la de Constantinopla y la de los Angeles hay 2 capellanes con los nombres de mayor y segundo.

SANTO DOMINGO EL REAL (HISTORIA DE MADRID)

(cuesta de su nombre, n ú mero 6 , donde tiene dos p u e r t a s , una principal á la iglesia y olra á la casa de Capellanes, con otra tercera al conv. marcada con el número 8). Dicen los historiadores de la orden de Sto. Domingo, que en 1217 llegaron á Madrid los primeros individuos de aquella, y fueron tan bien recibidos de los moradores de la v . , que les concedieron terreno para fundar un conv. y bienes para sostenerlo. Vino al siguiente año á Madrid el santo p a t r i a r c a , y determinó destinar para religiosas los bienes que la piedad de los madrileños habia puesto á disposición de los religiosos. Aprobó el ayuntamiento la determinación del p a t r i a r c a , y en sus manos profesaron las primeras monjas, a l a s que d i o la regla de San Agustin y unas breves constituciones. Trabajó el mencionado patriarca en la construcción del edificio, que se redujo al principio á una ermita ( así la llaman los cronistas de la órden^, y un dormitorio común para las religiosas. Estaba dedicado á Sto. Domingo de Silos el naciente c o n v . , y s i t . fuera de la puerta de Balnadú en el punto en que se halla el actual.

Dispensó especial protección á esta casa el r ey San Fernando ; Enrique III contribuyó para levantar la capilla mayor; Felipe II hizo el c o r o , y finalmente, otros v a n o s monarcas han costeado las diferentes reedificaciones que se han hecho en este conv. No guarda sin embargo proporción por su forma con tantas muestras de aprecio de parte de los monarcas, ni con su antigüedad. El templo consta de dos espaciosas naves paralelas i en una se halla la capilla mayor con la mesa de altar aislada y en el centro y á espaldas «de esta el r e t a b l o , que se compone de tres cuerpos con tres intercolumnios corintios en cada u n o , adornados por buenas esculturas, que representan Stos. de la orden, y en la p a r t e superior Jesucristo con San Juan y la Virgen á los lados. F,s obra este altar del primer tercio del siglo XVII, y estaban dorados todos los miembros que le componen; pero en el presente siglo se han pintado los fustes de las columnas y los cornisamentos á semejanza de mármoles.

En este retablo se halla colocado en el centro del primer cuerpo el cuadro de N t r a . Sra. del Rosario con San Pío V y Sto. Domingo, (pie Ponz espresa ser tenido por original de Carlos MaratL. En las capillas del lado de la Epístola, susisten las pinturas de que habla Ponz, que son, San Agustín, de Antonio Ríci en la primera; una Sacra Familia de Eugenio Cajes en la segunda, y una Adoración de los Magos de Carducho en la tercera. En dichas capillas hay otros cuadros de buen estilo siendo igualmente notable el de la Concepción , que está colocado entre la capilla mayor y la de Ntra. Sra. de la Soledad. La nave subalterna qué es la primera, según se e n t r a , nada ofrece de particular; siendo lo mejor de esta iglesia el hermoso coro que fue hecho por Herrera, y es una pieza e-paciosa de buena forma y bien adornada.

A la cabeza de la primera nave se halla la capilla de Ntra. Sra. de la Soledacf, decorada con pilastras dóricas, hornacinas y recuadros , terminando el todo un cornisamento de poco vuelo. Cerca de cuatro-años estuvo enterrado en esta casa el principe 1). Carlos que fue llevado al Escorial en 1573. Yacen todavía en ella los restos del rey D. Pedro de Castilla trasladados en 1444 ñor su nieta Dona Constanza desde la Puebla de Alcocer. Estuvieron anteriormente colocadas las cenizas de aquel rev en un suntuoso sepulcro ; mas en la guerra de la Independencia fueron exhumadas y al presente se hallan en la sala llamada del Capítulo , conservándose en una bóveda la estatua de mármol muy deteriorada, que representa de rodillas al mencionado monarca. Fueron también enterrados en este conv. Don Juan, hijo del r ev D. Pedro ; la infanta Doña Berenguela; la infanta Doña Constanza, hija de Fernando IV ylapriara Doña Constanza de Castilla, nieta del rey D. Pedro,la CW tiene su sepulcro con la estatua echada, según estilo ue la época en que murió, que fue el año 1478; sepulcro a w verdad curioso por ser en Madrid el único de su tiempo.

Antes de terminar esta descripción debemos advertir qi aun subsiste la pila en que fue bautizado Sto. Doming ?

la cual sirve para bautiza r en ella las personas reales, cuyo efecto se traslada á palacio cuando ocurre practica aquella ceremonia. Hállase esta pila metida en otro depi con varios adornos. Habla Ponz de una portada del reí cimiento que en su tiempo aun duraba en el ingreso iglesia ; pero ya no e x i s t e , pues la que al V*™^ hay , se compone de tres arcos de medio punte nilo con pilastras intermedias, todo muy se la inmediación de este conv. se conservan dos p i e d r a s , en las que desde mnv antiguo se leen las tiernas espresiones que profirió una victima del rey D. Pedro, al espirar en la bajada de S t o . Domingo, donde hubo una cruz hasta hace poco , algo mas abajo de la indicada portería. Dichas piedras, que son unos sillares de g r a n i t o , se hallaban antes en la fachada del conv. que hacia rinconada; mas e s t a se ocupó con la casa núm. 6, en cuyo portal se halla á la izquierda una de las 2 indicadas inscripciones , y la otra está cerca de la portería. A e s t a comunidad se reunió la de monjas de Santa Catalina de la misma orden, y están servidas ambas por un vicario y un sacristán colector.

SANTO DOMINGO EL REAL (HISTORIA DE MADRID)

(cuesta de su nombre, n ú mero 6 , donde tiene dos p u e r t a s , una principal á la iglesia y olra á la casa de Capellanes, con otra tercera al conv. marcada con el número 8). Dicen los historiadores de la orden de Sto. Domingo, que en 1217 llegaron á Madrid los primeros individuos de aquella, y fueron tan bien recibidos de los moradores de la v . , que les concedieron terreno para fundar un conv. y bienes para sostenerlo. Vino al siguiente año á Madrid el santo p a t r i a r c a , y determinó destinar para religiosas los bienes que la piedad de los madrileños habia puesto á disposición de los religiosos. Aprobó el ayuntamiento la determinación del p a t r i a r c a , y en sus manos profesaron las primeras monjas, a l a s que d i o la regla de San Agustin y unas breves constituciones. Trabajó el mencionado patriarca en la construcción del edificio, que se redujo al principio á una ermita ( así la llaman los cronistas de la órden^, y un dormitorio común para las religiosas. Estaba dedicado á Sto. Domingo de Silos el naciente c o n v . , y s i t . fuera de la puerta de Balnadú en el punto en que se halla el actual.

Dispensó especial protección á esta casa el r ey San Fernando ; Enrique III contribuyó para levantar la capilla mayor; Felipe II hizo el c o r o , y finalmente, otros v a n o s monarcas han costeado las diferentes reedificaciones que se han hecho en este conv. No guarda sin embargo proporción por su forma con tantas muestras de aprecio de parte de los monarcas, ni con su antigüedad. El templo consta de dos espaciosas naves paralelas i en una se halla la capilla mayor con la mesa de altar aislada y en el centro y á espaldas «de esta el r e t a b l o , que se compone de tres cuerpos con tres intercolumnios corintios en cada u n o , adornados por buenas esculturas, que representan Stos. de la orden, y en la p a r t e superior Jesucristo con San Juan y la Virgen á los lados. F,s obra este altar del primer tercio del siglo XVII, y estaban dorados todos los miembros que le componen; pero en el presente siglo se han pintado los fustes de las columnas y los cornisamentos á semejanza de mármoles.

En este retablo se halla colocado en el centro del primer cuerpo el cuadro de N t r a . Sra. del Rosario con San Pío V y Sto. Domingo, (pie Ponz espresa ser tenido por original de Carlos MaratL. En las capillas del lado de la Epístola, susisten las pinturas de que habla Ponz, que son, San Agustín, de Antonio Ríci en la primera; una Sacra Familia de Eugenio Cajes en la segunda, y una Adoración de los Magos de Carducho en la tercera. En dichas capillas hay otros cuadros de buen estilo siendo igualmente notable el de la Concepción , que está colocado entre la capilla mayor y la de Ntra. Sra. de la Soledad. La nave subalterna qué es la primera, según se e n t r a , nada ofrece de particular; siendo lo mejor de esta iglesia el hermoso coro que fue hecho por Herrera, y es una pieza e-paciosa de buena forma y bien adornada.

A la cabeza de la primera nave se halla la capilla de Ntra. Sra. de la Soledacf, decorada con pilastras dóricas, hornacinas y recuadros , terminando el todo un cornisamento de poco vuelo. Cerca de cuatro-años estuvo enterrado en esta casa el principe 1). Carlos que fue llevado al Escorial en 1573. Yacen todavía en ella los restos del rey D. Pedro de Castilla trasladados en 1444 ñor su nieta Dona Constanza desde la Puebla de Alcocer. Estuvieron anteriormente colocadas las cenizas de aquel rev en un suntuoso sepulcro ; mas en la guerra de la Independencia fueron exhumadas y al presente se hallan en la sala llamada del Capítulo , conservándose en una bóveda la estatua de mármol muy deteriorada, que representa de rodillas al mencionado monarca. Fueron también enterrados en este conv. Don Juan, hijo del r ev D. Pedro ; la infanta Doña Berenguela; la infanta Doña Constanza, hija de Fernando IV ylapriara Doña Constanza de Castilla, nieta del rey D. Pedro,la CW tiene su sepulcro con la estatua echada, según estilo ue la época en que murió, que fue el año 1478; sepulcro a w verdad curioso por ser en Madrid el único de su tiempo.

Antes de terminar esta descripción debemos advertir qi aun subsiste la pila en que fue bautizado Sto. Doming ?

la cual sirve para bautiza r en ella las personas reales, cuyo efecto se traslada á palacio cuando ocurre practica aquella ceremonia. Hállase esta pila metida en otro depi con varios adornos. Habla Ponz de una portada del reí cimiento que en su tiempo aun duraba en el ingreso iglesia ; pero ya no e x i s t e , pues la que al V*™^ hay , se compone de tres arcos de medio punte nilo con pilastras intermedias, todo muy se la inmediación de este conv. se conservan dos p i e d r a s , en las que desde mnv antiguo se leen las tiernas espresiones que profirió una victima del rey D. Pedro, al espirar en la bajada de S t o . Domingo, donde hubo una cruz hasta hace poco , algo mas abajo de la indicada portería. Dichas piedras, que son unos sillares de g r a n i t o , se hallaban antes en la fachada del conv. que hacia rinconada; mas e s t a se ocupó con la casa núm. 6, en cuyo portal se halla á la izquierda una de las 2 indicadas inscripciones , y la otra está cerca de la portería. A e s t a comunidad se reunió la de monjas de Santa Catalina de la misma orden, y están servidas ambas por un vicario y un sacristán colector.

arquitecturaenacero.org
bsl.community
delo.kg
gsf-soft.com
humanics-es.com