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PUERTA DE SEGOVIA (HISTORIA DE MADRID)

Ocupa la cabeza del puente de su mismo nombre. Poca atención merece por su materia y forma, pues se halla construida de ladrillo formando dos arcos de medio punto con frontones, y en el centro se eleva un especie de ático, feo todo y sin gusto; pero según el plan aprobado por la municipalidad, ¡a referida puerta ha de ser demolida y sustituida por una elegante barrera que comprenderá dentro de la población la cuesta que da subida á San Francisco, desapareciendo así el miserable ¡’artillo dé lux Vistillas.

PORTILLO DE SAN VICENTE (HISTORIA DE MADRID)

E 1 S e r i o r D o n Carlos IIIhizo a| hábiln m e z c l u i n o Y ridículo que antes habia , y encargó v0 D a ? Francisco Sabatini, que construyese en el n u e – Sabafe ° ^ florida un ingreso digno.de la»Córte. Ejecutó S e n o t l n i e s t a obra en \ 775 con la solidez y buen gusto que S 0 D r a n en todos los edificios de tan entendido profesor.

e n C u U I í doble zócalo se levantan dos columnas arrimadas dillado^ 1 ¡ a t , e r c o l u n i o hay u n arco de medio punto almohau el cornisamento está adornado de triglifos con castillos en las metopas y en el c e n t ro una lápida con la siguieninscripcion CAROLUS 111 APERTA VÍA PORTA STRUCTA COMODITATI AC ORNAMENTO PUBLICO CONSULTUM VOLVIT ANNO MDCCLXXV.

Termina el todo un frontispicio triangular, coronado por unos trofeos. En la p a r t e que mira á la población, pues la descril ta es la del campo, hay solamente fajas en el ingreso c e nira). A cada lado se ve una puerta con arco horizontal y en los estremos fajas con trofeos y pinas en los remates. Usó el orden dórico Sabatini en esta puerta, en la que supo combinar como en la de Alcalá los resaltos, que vistos desde buen punto hacen bellísimo efecto. La materia es granito y piedra caliza de Colmenar.

Desde aquí se corren los jardines recientemente plantados á espaldas del Palacio Real, en lo que se denominaba parque antiguamente, y al terminar estos se eleva la cuesta de la Vega, en la cual se halló hasta cl corriente año de 1848 en que na desaparecido el portillo de este mismo nombre, reducido á una abertura en las tapias que por aquel lado cierran la v. Bajando por el E. se encuentra la

PORTILLO DEL CONDE DUQUE (HISTORIA DE MADRID)

llamado también de Guardias, por su inmediación al que fue cuartel de los Guardias de Coros; aunque fabricado de ladrillo, revestido de yeso imitando á piedra, es de buena forma. Consiste en un «arco de poca elevación con sus pilastras de orden dórico una á cada lado, sobre las cuales descansa la cornisa que sostiene el ático, el cual termina en un trofeo militar que sirve de base al escudo coronado de las armas de Castilla y de León.

PORTILLO DE FUENCARRAL (HISTORIA DE MADRID)

Se llama así por dar al camino del pueblo de este nombre, y se halla al estremo de la calle ancha de San Bernardo mas bien que entrada de Corte es puerta de una ald. Sigue á esta caminando siempre al O. el

PUERTA DE BILBAO (HISTORIA DE MADRID)

(antes de los Potos.) bs muy sencilla y de razonable arquitectura, consistiendo en un arco de medio punto en el centro y dos menores adintelados á uno y otro costado, terminando» el cuerpo central con un frontispicio triangular bajo el cual en una lápida apaisada de igual materia que la r e s t a n t e fábrica que es granito, se lee por la parte de la población la siguiente inscripción con letras de bronce A LOS iiF.nóir.os DEFENSORES Y LIBERTADORES DE LA INVICTA VILLA DE BILBAO. LOS HABITANTES DEL PUEBLO DE MADRID.

y en la parte esterior correspondiendo con la inscripción precedente, PUERTA DE BILBAO

PORTILLO DE RECOLETOS (HISTORIA DE MADRID)

. Fue construido cn I 7oG al levantar la cerca de las Salesas por mandato de Fernando VI con diseños de D. Francisco Carlier, y bajo la dirección de Don Francisco Moradillo , que al mismo tiempo tenia á su cargo la obra de las mencionadas Salesas este portillo se halla situado

mirando al N. y al fin del paseo de su mismo nombre. Consiste en u n arco de medio punto con archivolta, y en la clave un mascaron de mujer dentro de una concha decoran este arco 4 medias columnas dóricas pareadas , que sientan sobre urt primero y segundo zócalo. Sobre el correspondiente cornisamento se eleva un frontispicio t r i a n gular con un escudo de armas reales en la cumbre, y á los lados dos figuras alegóricas algo inclinadas que al parecer representan la abundancia. A cada lado hay una puerta p e queña de arco á regla, coronada con una ¿alustrada, bien inútil á la verdad, y debajo de la misma y encima de la puerta se ve un tarjéton en cada una con inscripción latina, que no merece copiarse por ser á cual mas exagerada. La decoración del mencionado monumento es igual en todo por sus dos frentes, y la materia piedra de Colmenar en los adornos y granito en lo demás. La arquitectura es razonable, como propia de aquel periodo en que volvia el buen gusto clásico á dominar.

PUERTA DE ALCALÁ (HISTORIA DE MADRID)

. El viagero que penetra en la corte por esta suntuosa p u e r t a , se halla agradablemente sorprendido por el magnífico golpe de vista que desde ella presenta la población las verjas de hierro que se prolongan nasta el Prado, cerrando íos hermosos jardines del Retiro T el e s presado paseo; los cuarteles de ingenieros y de caballería; la fuente de la Cibeles á la cabeza del paseo de Recoletos; las calles de árboles que empezando en ella van á enlazarse con los de los dos espresados paseos; la espaciosa calle de Alcalá que se ofrece en perspectiva, adornado uno y otro lado de magníficos edificios y con simétricas y bien pobladas calles de árbolos, todo esto hace formar de Madrid la idea mas aventajada, mayormente si s e p a r a la atención en la grandiosidad y belleza arquitectónica de la enunciada puerta.

Este elegante monumento, el primero de su clase en Madrid, está situado en el estremo oriental de la población al frente de la espaciosa calle de su mismo nombre, y sobre el camino real de Aragón y Cataluña. Su construcción se debe al gran Carlos III i principióse esta en 1778 con diseños y bajo ¡ la dirección d e D . FranciscoSabatini, brigadier á la sazón, y después teniente general de ingenieros, uno de los r e s tauradores del buen gusto clásico , y célebre en Madrid por las muchas obras que tuvo á su cargo. Al construir el e d i ficio se tuvo la idea de erigir un arco de triunfo por la feliz llegada del Sr. D. Carlos III á la Corte de las Españas, y no se adoptó ninguno de los cinco diseños que al efecto ejecutó D. Ventura Rodríguez.

Consta esta magnífica puerta de un solo cuepo, como todas las fáb. de su clase , con 5 e n t r a d a s , 3 de las cuales ocupan el c e n t r o , y tienen arco de medio punto ; las de los e s tremos le tienen á regla ú horizontal. La decoración consiste por la p a r t e esterior en 10 columna^ entregadas que sientan sobre doble zócalo, y llevan capiteles de orden iónico moderno , modelados por los que inventó el gran Miguel Ángel para el capitolio en Boma, donde no se llegaron á poner dichas columnas se hallan oportunamente distribuidas, 4 en el resalto une forma el arco principal ó del c e n t r o , y 2 en cada uno de los r e s t a n t e s . Por la parte interior corresponden pilastras á las mencionadas columnas, escepto en el arco del medio que en su resalto y adorno es igual por uno otro frente. Corre sobre los indicados capiteles el correspondiente cornisamento en el que se levanta un ático, que solo se estiende lo que resalta el arco del centro y su decoración, continuando un sotabanco por todo lo demás.

Eri el espresado cuerpo ático h a y una lápida igual por elesterno, y por el interno en que se»lee la siguiente inscripción.

REGE CAROLO IIL.

, ANNO MDCCLXXVIIL.

Los ornatos de escultura de este elegante y suntuoso arco triunfal acompañan al todo y son dignos de particular mención. Las cabezas de leones en las claves de los arcos mayores y las cornucopias cruzadas en los recuadros sobre las puertas pequeñas de los costados, son obra de D. Boberto Michel. Un escudo de armas reales sostenido por una lama y un genio , que sirve de remate por el lado del campo sobre el frontispicio semicircular del ático, fue todo ejecutado por Francisco Gutiérrez , como tambien los t T O t . e¿ y niños que decoran el sotabanco. La elevación total. u este monumento es de 70 pies sin contar lo que s ° . D r e s ‘ el escudo de armas. Cada uno de los 3 arcos de medio pui – t o se levanta 34 pies sobre el suelo , y tiene L.7 de luz la materia dc que esta hecha esta gran fáb., es granito de buena calidad y piedra caliza llamada de Colmenar, constituyendo todo una obra sólida, gallarda, y proporcionada.

MADRID

v. con ayuntamiento, cap. de la monarquía españoladéla provincia civil, intendencia, vicaría ecl. y partido judicial de su nombre con G juzgados de primera instancia; residencia hahit nal de la corte; del gobierno c e n t r a l ; de los cuerpos c o legisladores , de los embajadores, enviados estraordinarios Y ministros representantes de los otros soberanos y e s t a dos; de los tribunales y oficinas superiores en todos’ios r a mos de la a d m . ; de la audiencia t e r r . y ciudad g. de Castilla la Nueva, Y dependiente en lo eclesiástico de la diócesis de Toledo (13 leguas.)

Situación. Se halla situado en la márg. izquierda del r . Manzanares sobre una porción de colinas de arena desiguales y de poca elevación , en el centro de una estensa llanura, l i mitada al NO. por las montañas de Somosierra y Guadarrama y sin otro confín aparente por los demás puntos que el horizonte sensible. El centro de la plaza mayor de Madrid s e encuentra á 2,450 pies de altura (*) sobre el nivel del mar a los 40» , 2 4 ‘ , 57″ de l a t i t ud Norte , y á los 0 » , 1’ , 12″ , 7 aJ O- del meridiano que pasa por el Observatorio meteorológico situado en lo alto del R e t i r o , y que fue antiguamente construido para las observaciones astronómicas. Este m e r i diano es el que hemos adoptado en todo el curso de nuestra obra; y sus longitudes, respecto de otros usados frecuentemente tanto en España como en el e s t r a n g e r o , son las s i guientes 2°, 3 6 ‘ , 33″ E. del Observatorio ant. de Cádiz; 2°, 3 1 ‘ , 12″, 5 E. del de San Fernando en la Isla de León; 4o, 3 2 ‘ , 59″ E. del Ferrol; 12°, 5 8 ‘ , 58″ E. del Pico de Tenerife; 14°, 30’ , 54″ E. de la punta de la Dehesa en la isla de Hierro; 5», 2 7 ‘ , 43″ E. del Observatorio de Lisboa 6°, 1 ‘ 2″ O. del de Paris y 3» , 40’ , 38″ E. del de Greenwich. Su lat. N. es de 40°, 2 4 ‘ , 35″, 8. Su posición es la mas adecuada para la adm. y gobierno del r e i no ocupa casi el centro de e s t e , á igual dist. con c o r t a diferencia de las provincia mas apartadas está á 84 leg. de la frontera de Francia por el N. y á 140 por el N E . ; á 66 leg. O. de la frontera de Portugal por Badajoz, y á 120 l e g . S. del estrecho de Gibraltar.

Las distancias á todas las cap. de provincia en la Península ó islas adyacentes y de estas entre s í , como tambien la d e signación de la r u t a que hemos seguido para cada cual d e s de Madrid , constan del siguiente cuadro. (Ver en el original)

C l i m a . La falta de arbolado en sus contornos, de que tanto abundó en otros tiempos, en términos de abrigarse en sus bosques mucha caza mayor, hizo esperimentar una n o table variación en esta p a r t e á los templados vientos que en todas estaciones soplaban, han sucedido los frios y p e netrantes del N . , que reinan con mas frecuencia durante el invierno; los del O. y S. enla primavera, que por lo regular son precursores de lluvias (especialmente el último) y de una notable destemplanza en la atmósfera en el verano sopla á las veces el viento S . , aunque lo mas frecuente en la espresada estación es la absoluta quietud de los vientos, ejerciendo el sol abrasador toda la fuerza de que pudiera ser capaz en una región meridional; solo al principiar el dia y á la caida de la tarde es cuando se disfruta en esta estación de alguna benignidad atmosférica.

Las primaveras son pues, destempladas y lluviosas por lo general los inviernos crudos, mayormente cuando reina el viento N . , que atravesando la cadena de los montes carpetanos, casi siempre coronados de nieve, llega á la corte después de haber recorrido 7 leg. sin encontrar ningún impedimento que pueda dulcificar la frialdad que durante su marcha adquiere el otoño es de todas las estaciones del ano la mas apacible y templada, si bien principian ya á restrecar los vientos á la caída de la t a r d e . El siguiente estado, formado por el laborioso y entendido profesor de astronomía D. José Martínez Palomares, encargado del Observatorio meteorológico de esta v., presenta en resumen las observ – ciones de esta especie hechas en todo el año 1846 , com también el término medie de las verificadas en los 8 anos del 39 al 46 ambos inclusive.

H i g i e n e . Pocas son las enfermedades epidémicas que han conseguido desarrollarse en esta capital; circunstancia que sin duda se debe á la ventilación de que disfruta, atendida su situación topográfica, y al celo de sus autoridades municipales, que de algunos años á esta parte han empezado á tomar varias medidas de salubridad pública. Son pues las principales enfermedades que en ella se padecen, ó estacionales, dependientes de los cambios que las estaciones determinan en el organismo animal, ó esporádicas, llamadas tambien accidentales, que dependen de circunstancias puramente individuales, como son el sexo, la edad, la constitución física, la intemperancia, las privaciones, laalimentacion escasa ó mal condicionada e t c . , e t c . ; enfermedades que se padecen en todas partes con mas ó menos escepciones , así agudas como crónicas. Las endémicas son poquísimas, pues aunque se observan algunas que reinan de un modo continuo ó por intervalos, la mayor parte cs debida á las condiciones de insalubridad en que están envueltos sus moradores en este caso, pretenden algunos poner á la enfermedad llamada cólico convulsivo dc Madrid, al propio tiempo que otros no la consideran con tales visos cíe endemicidad á esta sigue la pulmonía que acaso con mas razón que á aquella pudiera llamársela endémica por la frecuencia y m u cha agudeza con que se desarrolla, ocasionando un crecido número de víctimas á la entrada del invierno y durante la larga estación del frió; las fiebres catarrales, catarros, reumas musculares y articulares, artritis y espasmos, son debidas ya á las vicisitudes atmosféricas, ya á la repentina transición del calor al frió, ya á las humedades, ya á las faltas de higiene, así pública como privada las fiebres wflamatorias, hemorragias y anginas son consecuencia de la elevada, situación de [ a v . , de la inconstancia de la a t mósfera y de la impetuosidad de sus vientos , á que pueden añadirse «el uso frecuente de escitantes, y las esaltaciones de animo. Las variadas afecciones nerviosas dependen de las necesidades que crean el lujo y costumbres de las poblaciones grandes, y de las pasiones de ánimo que de t a n t o s y t an aferentes modos destruyen el equilibrio vital. Las fiebres gástricas y biliosas, así continuas como intermitentes, durante los fuertes calores del verano , son debidas por lo r egular á las condiciones de insalubridad de las calles y c a sas donde de continuo se desprenden gases mefíticos», y á °ba porción de causas ya estacionales, ya individuales , no tardando á las veces en» nacerse tifoideas, nerviosas y p ú tridas , y recorriendo largos espacios por donde llevan con trecuencia el luto y la desolación. Las hemorragias y flujos Pasivos, como diarreas , disenterias , leucorreas , catarr o s pituitosos, bloncorreas. etciudad, son también enfermedadesque se padecen con alguna frecuencia, como causas d e bilitantes de muchas de las ya enunciadas. De lo dicho puede deducirse que son pocos los q u e en esta capital llegan á na edad abanzada, envejeciéndose con notable prontitud °s niños sucumben en crecido número y con facilidad, por infl C-r r e s ‘ s t i r 1° endeble de sus órganos la multitud de luencias nocivas de que ya hemos hecho mención. Al ver cumulo de enfermedades espuestas, parece natural deduque Madrid es un pueblo mal sano, y que no debe vivirsa] 6)}-0 habiendo tantas y t a n graves contingencias para la rar ^e r ° s ‘ n ‘ n c u r r ‘ r en u n contrasentido puede asevetam 6 ‘ t ^ U e d e t o d ° s l ° s puntos de nuestra España, tan j u s – p™e m e celebrada de sana por Homero, Strabon, Pompévo, ban ° n i ° M e ^ a ^ o t r o s historiadores antiguos, que la d a – c j – U n a S r a n preferencia á todas las demás naciones por su risirn S e r e n o Y despejado, por respirarse en ella un aire puplanT V a n o ‘ P o r l a s a l u b r m a d ele sus aguas , por la t e m – arbust» ,e § i o n en que e s tá s i t . , por k abundancia de s u a m ( ° . s Y plantas aromáticas que embalsaman y purifican de tor!¡ Y/t e ‘ y P o r otras muchas causas que en sí encierra, duda A ? u n t o s de España , repetimos , es Madrid sin dar P ‘ U I ] 0 «e los pueblos, que con mas ventajas podia abuntára al* m e n l o s d e s a l u b r i d a d , si la polic ía sanitaria d i c – ‘áénira n t a n t o c o n inteligente constancia las medidas h i – eficae ^ U 6 e s P e r i e n c i a aconseja , y vigilar su puntual cumplimiento aconseja, y vigilara con celo y tórric1aü .?c l n t o d c M a d r i d . Prescindiendo de cuestiones hisde la población desde la mayor ant. que cabe demarcarlos. E n tonces se supone empezaba su cerca por el Alcázar situado en el mismo sitio que hoy ocupa el Palacio Real; seguia á la puerta de la Vega por detras de las casas del marqués de Pobar, que hacen esquina á la calle de Malpica, y detras tambien de las muy suntuosas que fueron del duque de U c e da, hoy los Consejos, haciendo división entre ellas y lo q ue solía llamarse Huerta de hamon (pie desemboca e n l a calle de Segovia frente á la casa de la Moneda este lienzo t e r m i naba en el arco de Sta. Maria, que estaba entre la dicha casa de los Consejos y la calle del F a c t o r ; continuaba después la muralla por donde se encuentra esta última calle; bajaba por otra que se llamaba de la P a r r a , y pasando por frente á San Gil cerraba con el Alcázar. Esta muralla era muy fuerte de cal, canto y argamasa, de 12 pies de espesor con grandes cubos, torres, barbacanas y fosos, siendo su mayor defensa la que ofrecían el Alcázar, la torre de Nariques situado

j u n t o á las aguas del pozacho cerca dc la puerta de la Vega, y á la parte del muro, contiguo á las casas del marqués de Pobar; y la llamada torre Gaona fuera de muros é inmediata á los Caños del Ver al, hoy plaza de Isabel IL. Como h e mos visto, solo habia dos puertas en este primer recinto la de la Vega, que miraba al O., era de entrada angosta y e s t a ba debajo de una fuerte torre caballero tenia dos estancias; en el hueco de la de adentro habia dos e s c a l e r a s , á cada lado la suya, por donde se subia á lo a l t o en la de afuera habia en el punto del arco un agugero donde tenian oculta una gran pesa de hierro que en tiempo de guerra dejaban caer con violencia para despedazar á los que se hallaban d e bajo en medio de las dos estancias aparecían las puertas guarnecidas con una recia oja de hierro y muy fuerte clavazón.

La segunda puerta ó arco de Sta. Maria miraba al E. era una t o r r e caballero tambien muy fuerte de pedernal bastante angosta.

Posteriormente ensanchóse la circunferencia de Madrid y partiendo su muralla desde la misma puerta de la Vega, venia á seguir la linea de demarcación con corta d i ferencia por los actuales puntos de la cuesta y callejón de San Lázaro, calle de Segovia, plazuela y costanilla de San Andrés, plazuela de la P a j a , y la de Puerta de Moros, Cava Baja, plazuela de Puerta Cerrada, calle de Cuchilleros y Cava de San Miguel; atravesaba la de las Platerías y siguiendo por la de los Milaneses á la de las Fuentes (*) pasaba por d e t r a s del juego de pelota á la p u e r t a de Balnadú , uniéndose con el antiguo cerco junto á la plazuela de Sto. Domingo.

De este modo recibió poco mas ó menos un aumento de 1200 pies por cl centro y p a r t e N., y 2,300 por el del S . , e n cerrándose en esta nueva periferia, ademas de lo mencionado, la cuesta de Ramón, calle de la Ventanilla , y la de la Villa, plazuela de la Cruz Verde, calle del Rollo, plazuela de San Javier, calle y plazuela del Cordón, calle y costanilla de San J u s t o , costanilla de San P e d r o , calle del Nuncio, pretil de San Esteban, calle del Almendro , del Sacramento y dc Madrid; plazuela de la Villa, calle del Codo, d é l a Almudena, plazuela y calle del conde de Miranda, y otras varias. En este recinto era la puerta principal la de Guadalajara, que estaba como á la embocadura de la calle de los Milaneses , la cual era sin duda dc las mas suntuosas que habia en Castilla. Se compuso primero de dos t o r r e s colaterales de pedernal con dos inespugnables caballeros á los lados; la entrada era pequeña y hacia t r e s vueltas, que se derribaron para ensanchar la puerta y mejorar el paso. Quedó destruida esta puerta por haberse incendiado en el año 1580 con motivo de las muchas luces que se pusieron en ella en una de las noches que celebraba funciones la villa por haber terminado el r ey D. Felipe II la conquista de Portugal.

La puerta llamada después de Moros, porque daba al camino de Toledo , estaba situado al S. cerca d é l a iglesia de San Andrés, donde en el dia hav una fuente que conserva aquel nombre, lo mismo que su plazuela era tambien estrecha y se entraba por vueltas. La Puerta Cerrada tenia igual fortaleza que las o t r a s ; estaba en la plazuela que hoy conserva su nombro v donde hay una fuente entre la Cava de San Miguel y la Cava Baja de San Francisco. Fue de entrada angosta, al principio derecha; hacia el medio formaba una vuelta en línea r e c t a , y al fin otra para entrar en el pueblo; de manera que ni los de adentro podian ver á los de afuera, ni viceversa. Se llamó antes de la Culebra por terminar su arco con un dragón y se conservó hasta el mes de junio de 1562 que se derribo para ensanchar el paso. Se la llamó Cerrada , porque como era tan estrecha y formaba las r e – bueltas que se han d i c h o , escondiéndose de noche allí los facinerosos, robaban á los que entraban y salian. Para r e mediar tan gran daño estuvo cerrada hasta que poblándose la p a r t e esterior volvió á abrirse para poner en comunicación el arrabal con la v. La puerta de Balnadú se hallaba al N. junto á la antigua casa del Tesoro cerca del palacio su entrada y fábrica era semejante á la de las otras puertas.

Estramuros se hallaban los arrabales de San Francisco, San Martin y San Ginés

(Continua en el original)

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