Se halla situado entre las calles de las Infantas, San Bartolomé y Costanilla de Capuchinos en el lugar que ocupó el conv. «de estos regulares su figura es un cuadrado de 224 pies con 42 filas de árboles, que forman 11 calles, hermosos bancos de piedra y en su centro la fuent e que se hallaba en el sitio que hoy ocupa la gran casa de la esquina á la calle del Clavel ¡ el terreno de esta plazuela está mas elevado que el tránsito de la calle de las Infantas y por esta razón se ha cerrado toda ella con una elegante verja de hierro bronceado, que fué trasladada del salón del Prado, quedándole seis entradas, una por la costanilla, otra por la calle de San Bartolomé, y dos en cada uno délos otros frentes, con grandes faroles en los ángulos, y buenas escalinatas y pasamanos en ellas las nuevas casas construidas en esta bonita plaza, le dan realce y alegría
PLAZA DE LAS CORTES (HISTORIA DE MADRID)
Se halla situado delante de la fachada principal de las casas nuevas llamadas de Sta. Catalina, ocupando parte del solar en que se hallaba el conv. de este nombre, entre los palacios de Hijar v nuevo de las Cortes al N., y la iglesia de Capuchinos del Prado y el palacio del duque de Medinaceli al S. Tomó el nombre de plaza de las Cortes luego que se estableció en el extinguido conv. delEs- .píritu Santo el salón del congreso de los diputados. Forma un cuadrilongo muy estenso, y confluyen en ella las calles Carrera de San Gerónimo y del Prado al O.; las calles; del Florín y del Turco al N., v í a de San Agustin al S. Desde ia fuente «de Neptuno , á cuyo frente desemboca en el Prado, suben dos hermosas calles de árboles hasta el mencionan, conv. de Capuchinos de San Antonio y la calle del Florín a su cabeza hay una plazoleta adornada con diferentes can de árboles, cuyo centro ocupa la magnífica estatua de o vantes, rodeada por una pequeña verja de hierro bronct do. La mandó construir en honor de aquel maestro de• i* teratura española el rey Don Fernando VII, á su escuito ^ cámara D. Antonio Sola, quien hizo su modelo en^ Roma, fundieron los célebres artistas prusianos Luis Jollage y ^ llelmo N. Hospgarten. Hablando de esta obra a rVs t l C* ,it u0 diario de Roma el Señor Salvador Betti, secretario Pe rH de la insigne v pontifical Academia Romana de ban v decia «Loor ‘al Señor de Sola, quien con tanta J e i f » ¿’ perfección del a r t e nos hace ver la imagen de e s t e n_ escritor. Le vemos en ella, es el mismo Miguel ae us t e s , como lo manifiestan su noble figura, su espaciosa ^ t e , sus ojos llenos del fuego del alma, su andar tranco , ^ natural al hombre de armas y de aventuras, 7je n 0 de que se ven las maneras españolas del siglo AV 1« una sublime imaginación está en actitud de mudar el paso; actitud que no podia mostrarse por el a r t i s t a con mas facilidad y maestría, ya por el movimiento natural de las piernas á que acompaua el de toda la persona , ya por el contraste de los pliegues del vestido, y especialmente de la c a pa que mueve el aire con suavidad. Tiene en la mano derecha un lio de papeles , muestra de un literato , la i z quierda descansa sobre el puño de la espada en prueba de sif profesión militar y nobleza de sus antepasados; y para ocultar la imperfección de esta mano á causa de una h e r i da de arcabuz que en ella recibió en la batalla de Lepanto, Sola ha tenido la singular idea de cubrirla con un pliegue de la capa, conservando de este modo todo lo perfecto, sin e s – ponerse á la censura de los que exigen la verdad. Todo es vida en esta estatua, todo vanidad al propio tiempo que se conserva la oportuna dignidad. Y como intendente de las bellas arles digo, como sentencia u n i v e r s a l , que ésta estatua es una de las mas célebres que se han hecho en este glo, y una de las mas importantes por representar a_tan grande hombre. Añadiré ademas, que hace muchos anos, no se ha fundido en bronce en este pais otra igual, pues es semi-colosal, teniendo 40 palmos y medio de altura.» En Madrid han sido varios los p a r e c e r e s , aunque todos los i n teligentes reconocen el mérito de la e s t a t u a que nos ocupa.
L a s obras públicas, decia el erudito Pons , como e s t án e s puestas á la crítica de todos, son consideradas según el g u s to o capricho de cada uno, y si bien alguno suele acertar con lo mejor, hay que contentarse con lo que se hizo mientras no sea un absurdo. El mismo señor Sola remitió con la ‘ estatua un proyecto del pedestal sobre que debía descansar , pero no hallándolo conforme los profesores de la Acanemia de San Fernando , fue sustituido por otro que p r e sento el Señor Velazquez, el cual tambien sufrió modificaciones de importancia e n la ejecución. Los dos relieves del Pedestal, obra del escultor Don José Piquer , representan el j»no áDon Quijote y Sancho Panza, guiados por la Diosa de ¡a locura, y el otro la aventura de los l e o n e s en el mismo Pedestal se lee la siguiente inscripción «A Miguel de Cervantes Saavedra, príncipe de los ingenios españoles, ano a e 4835.» Esta inscripción está repetida en latin al rededor de la estatua hay una verja de h i e r r o , que si bjen parece querer reducir aquel monumento á mas estrechas proporciones, le mantiene limpio y ageno á las profanaciones de los mal intencionados.
PLAZA DE LA VILLA (HISTORIA DE MADRID)
Se halla delante de la casa municipal fue hecha en tiempo de Enrique IV con los derribos de varias casas; es regular y cuasi cuadrada, abierta por el lado de la calle Mayor, cerrada por los otros lados con las Casas Consistoriales , las que ocupó el Consejo de la Guerra y la casa de los Lujanes y una fuente en su centro.
PLAZA DEL MEDIODÍA DEL REAL PALACIO (HISTORIA DE MADRID)
Forman est a plaza de grande estension y figura cuasi cuadrada, por el N. la fachada principal de Palacio, por el S. la Armería, por el E. el cuartel que ocupa la guardia de Palacio y las nuevas obras que se están construyendo en este grandioso edificio, y por el O. una balaustrada con vista al campo. Las obras que acabamos de indicar cambiarán sin duda el aspecto de esta plaza; pero todavía habrá necesidad de decorarla con buenas estatuas ó monumentos que den realce alimpoitante lugar en que se halla.
PLAZA DE ORIENTE (HISTORIA DE MADRID)
Esta plaza, formada en la época de José Napoleón, con el derribo de varias manzanas que comprendían los conv. de San Gil y Sta. Clara, la parr. de San J u a n , la Biblioteca, el jardin de la Priora y mas de 50 casas, era entonces un espacio inmenso irregular y sumamente molesto en su tránsito en el rigor de las estaciones.
Fernando VII quiso remediar el daño causado por el estrangero, reemplazando los destruidos edificios con una magnífica plaza circular y un gran t e a t r o , enlazando el palacio con la población de la que estaba separado por aquel vasto desierto pero Madrid que en todo tiempo ha sido pueblo desgraciado en la construcción de sus edificios, por no pensar bien las cosas desde el principio, como decia el erudito Pons; Madrid que vio enterrar sumas inmensas en el Campo del Moro cuando se construyeron los cimientos de una capilla , que hubiera desfigurado el esterior del palacio y presentado en el interior un todo incoherente y desproporcionado ; Madrid que vio posponer los preciosos diseños de Rodríguez en la iglesia de San Francisco, á unos que fue preciso variar y mejorar en cuanto se pudo; Madrid vio tambien, que en la plaza de Oriente se malgastaron muchos millones de reales en construir un teatro de cuya rara belleza se hablará mas adelante, y dos galerías que habian de enlazar con dicho edificio, una de las cuales llegó á estar bastante adelantada en su alzado i consistía ésta en arcos de medio punto de granito, con columnas dóricas entregadas de igual m a t e r i a , y los triglifos, castillos de las metopas y otros ornatos de piedra de Colmenar.
Cuando se habian sacado casi todos los cimientos de una y otra galería, se habia labrado mucha piedra y se habia levantado parte del alzado; entonces pareció que las proporciones de las galerías eran mezquinas y se desistió de la comenzada obra, quedando así perdido lo gastado.
Si de las proporciones y demás circunstancias de un edificio no se ha de formar juicio hasta construirle, ¿para qué sirven los diseños ? El resultado fue, que por espacio de algunos años se cerró con unas malas tablas el inmenso espacio comprendido entre Santiago, la Encarnación, la calle del Espejo, y un puenlecillo en la embocadura de la calle de las Fuentes, quedando de noche interceptado el paso. Posteriormente se habilitó el tránsito por medio de andanadas alumbradas de faroles, se niveló el terreno, se fabricó el t e a t r o , se demolió la parte de la galería que se habia construido, y últimamente por cuenta de particulares se construyeron varias manzanas de casas entre la iglesia
de Santiago y la calle del Espejo, formando calles bien acordeladas , con igualdad de altura en el alero de cada manzana , pero tristes en general y poco transitadas. En tal estado se hallaba esta disforme plaza en 1841, cuando el real Patrimonio (dirigido entonces por el Sr. D. Agustin Arguelles, dignísimo tutor de S. M., y por el Sr. D. Martin de los Heroes , no menos digno intendente de Palacio , ambos distinguidos ciudadanos , modelo de honradez y patriotismo), acometió la empresa de embellecerla sucediéndose desde entonces nuevas mejoras hasta ponerla en el brillante estado en que se halla.
Ocupa el centro de la ya citada plaza una glorieta elíptica , cuyo eje mayor corre desde Palacio al t e a t r o ; se halla elevada como dos pies sobre el terreno y rodeada de una elegante escalinata compuesta de 3 gradas de piedra caliza, interrumpidas por 2 0 zócalos de granito , en los que sientan 40 pedestales con asientos intermedios de piedra ae Colmenar sobre dichos pedestales se elevan otras tant a s estatuas, pertenecientes á la gran colección que estuvo colocada en la balaustrada que corona el Realtalacio estas estatuas son de una magnitud estraordinaria , y no producen el buen efecto que debia esperarse, porque además de que no fueron ejecutadas para ser v i tas tan de cerca, lo que al presente mas lucen son JO mantos que justamente es lo p e o r , así por ser la parte n i ños acabada, como por las señales de las barras que>t vieron introducidas para asegurarlas en la gran a l t l j™ que se hallaban representan á los reyes godos Atau » Teodorico, Eurico , Leovigildo , Suintila, y Wamba; de Asturias D. Pelayo, D. Alonso I el Católico, D. AWso II el c a s t o , D. Ramiro I , D. Ordoño I y D. Alonso III el Magno; á los de León D. Ordoño I I , D. Ramiro I I , Don Alonso V y D. Alonso IX ; á los condes de Castilla Fernan- Gonzalez, «primer conde, D. Alonso VIII y Doña Berenguela; á los reyes de Castilla y León D. Fernando I , D. Alonso VI, Doña U r r a c a , D. Alonso X el Emperador, D. Sancho IV, D. Alonso X I , D. Juan I , Doña Isabel la Católica, D. Fernando V y D. Felipe I I ; al fundador del reino pirináico Iñigo Arista; á los reyes de Aragón D. Ramiro I , D. Ramiro I I , Sancho Ramirez, D. Alonso V el batallador, Doña Petronila, D. Jaime I y D. Sancho IV el b r a v o , y á los condes de Barcelona Wilfredo el Belloso, y D. Ramón Berenguer. La escalinata cuya circunferencia es de 1,286 pies, da subida á una calle de igual figura, de 64 pies de ancha, adornada con dos filas de acacias en el centro se eleva sobre zócalos de cantería y piedra de Colmenar con asientos á uno y otro lado la elegante berja de hierro bronceado que cierra la glorieta en una circunferencia de 886 p i e s ; dentro de esta berja hay un lindo jardin de flores y árboles frutales, adornado con 4 pequeños y graciosos surtidores.
Elévase en el medio de la espresada glorieta un alto zócalo de granito, en el que sienta un elegante pedestal de planta rectangular, cuyo neto está adornado por los costados con dos bajos relieves, en los que se representa á Felipe IV condecorando á Velazquez con el hábito de Santiago , y al mismo rey dispensando su protección á las ciencias y las a r t e s ; en los trentes del indicado neto hay recuadros de mármol con inscripciones. La que mira á Palacio dice REINANDO ISABEL II DE BORBON, AÑO DE 1844.
En la que corresponde á la parte del t e a t r o se lee PARA GLORIA DE LAS ARTES Y ORNAMENTO DE IA CAPITAL, ERIGIÓ ISABEL II ESTE MONUMENTO.
En cada uno de los dos frentes hay una fuente que consiste en la estatua de un anciano que simboliza un r . , el cual vierte el agua de la urna á unas conchas que la derraman en un gran pilón semicircular. Entre uno y otro pilón a t a n do con los mismos y por cada uno de los costados del monumento hay un plano al que dan subida 3 g r a d a s , y en el que se ve un mascaron que arroja agua en un pequeño p i lón , á cuyos lados hay asientos y balaustradas de hierro.
Dichos planos unidos á los pilones forman una circunferencia elíptica en relación con la de la glorieta. Las referidas esculturas y otras que en obsequio de la brevedad se omit e n , están ejecutadas en piedra blanca de Colmenar. En los cuatro ángulos se ven cuatro pedestales con otros tantos leones de bronce de gran magnitud todas estas obras han sido ejecutadas por los escultores de cámara D. F r a n cisco Elias y D. José Tomás. Sobre el monumento descansa la estatua ecuestre del rey D. Felipe IV, que fue trasladada al efecto desde el real sitio del Buen Retiro donde se hallaba.
Las noticias y descripción que de esta bellísima estatua da el erudito y gran crítico D. Antonio Pons, nada dejan que decir, y así creemos acertado insertar íntegro cuanto escribió aquel célebre autor sobre el precioso objeto que nos ocupa. Así lo hizo tambien el Sr. Mesonero en su apreciable Manual.
«Sábese que el Sr. Felipe IV escribió á la gran duquesa de Toscana, Cristina de Lorena, pidiéndola encargase al célebre escultor de aquella ciudad Pedro Tacca, la obra de esta e s t a t u a . Habiendo esta señora confiado al gran duque el encargo que t e n i a , llamó este al profesor, y se la ordenó con la circunstancia de dejar cualquier otro» trabajo y de que habia de correr por cuenta de S. A.^que con ella pensaba hacer un regalo á S. M. Después de algunos estudios que Tacca habia hecho, se le manifestó que gustaría al rey, que no se hiciese el caballo en la conformidad que los otros de su género, esto es en acto de p a s e o , sino ele corveta ó de galope. En vista de lo cual, y deseoso de agradar al rey, e s cribió á esta corte solicitando se le enviase un ejemplar ejecutado por buen pintor , para gobernarse y acertar mejor en la obra. En efecto, dentro de pocas semanas se le envió un cuadro de mano de Diego Velazquez con el rey á caballo , y á mas de esto otro r e t r a tó de medio cuerpo , que el mismo Velazquez hizo del rey.
«Vista la actitud que se habiVde dar al caballo por los profesores y aficionados que habia en Florencia, tuvieron por imposible que la obra pudiera efectuarse , tratándose de mantener en el angosto espacio de dos pies una mole de mas de diez y ocho millares de l i b r a s , la cual habia de subsistir fuera del equilibrio y por consiguiente posar en falso, como era preciso para representar el galope o la corveta, y así se tuvo por quimérico el pretender hallar fuera de la figura del caballo, ó sobre el plano ó debajo de él un equilibrio para t a n gran salida. Algunas noticias de aquel tiempo indican qué el célebre Gahleo Galilei consideró imposible la empresa; pero las mas ciertas son, que el mismo Galilei sugirió al Tacca la manera de mantenerlo. La destreza del Tacca contribuyó tambien al sostenimiento de esta máquina en el modo que tuvo de formar los gruesos y pegar las partes de ella hízola de dos t r o z o s , esceptuando las piernas y los brazos el un trozo hasta la cincha y otro desde la cincha á la cabeza macizó las piernas y así fue aumentando ó disminuyendo los gruesos conforme tuvo por conveniente para su intento. Pesa toda la otra de la estatua y el caballo diez y ocho mil libras. En cuanto á la actitud se dirá lo que sintieron los inteligentes del arte de cabalgar, suponiendo antes que el caballo se maneja en dos maneras, esto e s , en los aires altos y en t i e r r a . Una de las operaciones del manejo en cl aire es la corveta , formándola cuando se levanta, caminando siempre doblando los brazos hacia el Eecho, y manteniéndose ó equilibrándose sobre las ancas, ajando la grupa hacia el suelo. La posada es otra especie de operación en el a i r e , y esta la hace el caballo al t e r m i nar cualquier manejo , hágase en t i e r r a ó en el a i r e es un género de corveta, con la diferencia de que en la posada se levanta mas en el aire que en la corveta , y después se para y afirma con los cuatro pies; la alzada es nombre g e nérico de todos los movimientos que hace el caballo al alzarse con los brazos, y posarse sobre las piernas. La actitud que dio Tacca al caballo, es como un medio ó compuesto de las dos referidas operaciones, no siendo corveta por no sostenerse lo bastante sobre las ancas bajando la grupa y levantando la cabeza y espaldas. Tampoco es posada por describir su figura una línea casi plana desde los ojos a lo alto de la g r u p a , debiendo ser inclinada y últimamente no es galope, pues para serlo debiera echar hacia atrás una de las a n c a s , y la otra adelante y no estar iguales como están por tanto se considera ser un cierto medio como se ha dicho en las tales actitudes, en lo que el profesor procedió con sabiduría habiendo observado los que ejercitan la noble arte de la escultura, que cualquier otro movimiento hubiera sido menos gracioso. Acabada esta grande obra , y espuesta en la misma casa de Tacca, fue admiración dc los ciudadanos de Florencia; pero el artífice acabó sus dias inmediatamente , por graves disgustos que dicen le ocasionó un ministro del gran duque, nombrado para entender en los gastos necesarios, y en la recompensa de la obra. Esta se envió á Madrid para ofrecerla á S. M. en nombre del gran duque Fernando; y de dos hijos de Tacca vino el mayor, llamado tambien Fernando , y ahijado del gran duque , el cual por haber estudiado la profesión del p a d r e , y por su buen talento se consideró capaz de hacer este oficio con el r e v , do colocar la máquina en su sitio y de componer los pedazos que lo necesitasen. La referida obra se nalia estimada en los inventarios del Retiro en el precio do cuarenta mil doblones, aunque costó menos sin comparación en la cincha del caballo se lee esta firma Petrus Tacca F. Floren cice anno salutis MDCXXXX. Hay muy pocas entre las obras modernas de esta línea que se le igualen en el brío como e s t a espresado el caballo , en la dignidad del ginete, en la hermosura y lo acabo de las labores que se ven particularmente en los e s t r i b o s , freno, silla y e n l a banda del rey.» Apesar de este elegante adornedo aun aparecia desairada la plaza por los grandes espacios de terreno que por todos lados continuaban en su anterior estado ; pero constante el Real Patrimonio en embellecerla por todos los medios imaginables , hizo se construyesen al NO. SO. dos jardines, cada uno de 237 pies de ancho por 385 de largo, los cuales forman seis divisiones ó cuadros, separados por cuatro filas de árboles, por medio de los cuales van tres calles destinadas á paseo; que se plantase una calle de árboles que se estiende hasta la plaza de los Ministerios, y se subastasen los solares contiguos al t e a t r o y la Encarnación , en los que se están construyendo en el día diferentes casas que completarán por aquellos lados el adorno de la plaza al propio tiempo que la reservarán algun tanto de los vientos frios del N.
PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN O MAYOR (HISTORIA DE MADRID)
Tuvo su origen einando Don Juan II, en cuyo tiempo se formó con pobres Y toscos edificios un espacio» vasto é irregular, que llarnaj ^ n plaza del Arrabal. En tiempo de Felipe III fueron demolaos los espresados edificios , y bajo la dirección del hábil arquitecto Juan Gómez de Mora se dio principio en 4617 á ta actual plaza, cuyo coste fue de un millón, según Baena, J cuya construcción duró dos a ñ o s , como lo espresa la s i guiente inscripción, que existe al estremo opuesto del callejón del Infierno ó Arco del Triunfo en el pórtico de la P a nadería «Reinando Felipe I I I , por su mandado se derribó »y deshizo la plaza antigua de esta villa y se labró de nue- »vo en tiempo’de dos a ñ o s , siendo presidente de Castilla »Don Fernando de Acevedo, arzobispo de Burgos, y su- »pcrintendcnte de su fábrica el licenciado Pedro Tapia , del «Consejo Supremo de Castilla y de la general Inquisición, y «corregidor de esta villa Don Francisco Villacio, caballero »de la orden de Santiago ; y regidores comisarios Juan F e r n a n d e z , Don Gabriel Ocaña y Alarcon, caballero de orden »de Santiago, Juan Pinedo, Francisco Enriquez Villacorta »y Don Fernando Vallejo, gentil hombre de cámara de S. M. »y se acabó- año de 1619.» ,. .
Las muchas tiendas que habia en esta plaza, la abundancia de comestibles que en ella se vendían y la concurre ncia de gran número de forasteros la dieron una celebridad que estaba muy lejos de merecer, considerada artísticamente; Eues si bien las casas que la componían eran simétricas, abian sido construidas mezquinamente y sin ornato alguno de arquitectura.
Tres horrorosos incendios ocurrieron en esta plaza-, el primero en julio de1631,enel que se desplomó todo el lienzo de las carnicerías hasta el arco de la calle de Toledo; el s e gundo en 2 de agosto de 4672, quedando destruida la Pan a d e r í a , y el tercero en 16 de agosto de 1790. Este lamentable suceso fue para Madrid un verdadero conflicto empezó por la escalerilla y se estendió hasta la embocadura de la calle de Toledo por un lado y portales de Bringas por el o t r o , destruyendo completamente las casas comprendidas en este vasto espacio. Apurados todos los recursos humanos , se trajeron á esta plaza las imágenes de mas devoción del pueblo madrileño y se colocó el Santísimo en el balcón de la Panadería.
Encargado el arquitecto Don Juan Villanueva de la r e edificación del lienzo destruido, sustituyó con edificios sólidos los inmensos maderajes que t a n fácilmente eran presa de las llamas. Siguiendo el plan de Villanueva se ha construido toda la plaza, escepto un trozo y un arco en ia banda de Oriente y otro arco y unas casas á la izquierda de la Panadería en el lado del Norte.
Tiene la plaza que describimos la figura de un paralelógramo rectángulo con 434 pies en la línea mayor; 334 en la menor y 1,536 de circuito. Las casas se levantaron sobre pilares de granito, que forman soportales y tienen tres suelos esteriormente y dos en los espresados soportales, terminados á los 71 pies de altura. Todos los huecos se hallan decorados con jambas simétricas de piedra en los tres p i sos , lo que ocasiona poca variedad.
Las entradas están formadas por arcos de medio punto que llenan con su vuelta el espacio del cuarto principal.
Cerca de la escalerilla hay un arco rebajado, que según el plan de Villanueva debia servir de modelo para todas las entradas de esta plaza, y así llegó á estar la de la calle de Toledo; pero viéndose que tales ingresos eran feos é incómodos , se demolió el de esta calle y se adoptaron los grandes arcos de medio punto que existen.
Habiéndose desempedrado esta vasta plaza para dar corridas de toros en las funciones reales celebradas en octubre de 1846, se decidió mejorarla y adornarla procurando adoptar un plan que no impidiese tener en ella funciones de t o ros.
Al efecto se ha dejado en el centro una esplanada elíptica, circundada de una calle empedrada de adoquines para el paso de los carruajes, y en las enjutas de los cuatro ángulos se han hecho aceras levantadas, que se estienden por delante de los soportales.
Al rededor de la referida esplanada , hasta la cual se ha calculado que llegarán los tendidos, hay faroles y asientos; y en medio de la misma está colocada sobre un pedestal, rodeado de una alta verja de hierro bronceada, la estatua de Felipe I I I , fundador de esta plaza, ejecutada en bronce por el famoso Juan de Boloña, que la empezó, y por el no menos célebre Pedro Tacca, que la terminó en Florencia el año de 1616. Para hacer la e s t a t u a que nos ocupa se tuvo presente un r e t r a t o del rey que aquella representa, pintado por Juan Pantoja de la Cruz.
No estuvieron á la verdad en esta obra tan felices como en otras aquellos hábiles a r t i s t a s , particularmente en el c a ballo, cuyo vientre es demasiado abultado.Sin embargo, á pesar de estos y otros defectos el todo constituye un ornat o digno del sitio en que se halla. Tal vez en la colocación no se h a tenido el mayor acierto, pues al parecer debia mirarai palacio de la Panadería, objeto principal de toda la plaza.
Entre las reformas últimamente practicadas se cuenta la de haber igualado el piso de los soportales, condenando para los carruages todas las e n t r a d a s , escepto la de los portales de Guadalajara, ó calle de Ciudad-Rodrigo, y la que da salida á la plazuela de Sta. Cruz, formando así un estenso y cómodo paseo cubierto.
Muchos son los sucesos que en esta plaza han tenido l u g a r , así por fiestas magníficas en ella celebradas, como por terribles incendios, por autos de fé, y finalmente por naber sido en la misma ajusticiadas personas notables, pues hasta cl año de 1790 no se llevó á la plazuela de la Cebada el cadahalso que se colocaba frente á la Panadería ; cuando era en garrote delante del portal de Paños; si en horca y para los degollados en la parte de las carnicerías.
DIVISION INTERIOR (HISTORIA DE MADRID)
el área de Madrid se halla dividida de distintos modos según el ramo administrativo, judicial, eclesiástico ó militar que se considere; vamosvá ocupar á n u e s tros lectores de cada una de ellas.
La división municipal de Madrid ha sufrido diferentes alteraciones las últimas tuvieron lugar enlósanos 1838 y 1840, mas como guardan bastante analogía con la división que en el dia r i g e , y de esplanar aquellas nos envolvería en muchas repeticiones», preferimos detenernos en demostrar la actual, manifestando después la división j u d i c i a l , eclesiástica , militar y de policía. Madrid se divide municipalmente en dos cuarteles, 10 distritos y 89barrios en los términos que constan del estado que sigue e V díl « q u e s e P a r a l o s doscuartelesdenominadosdelNor- Por la t w U l J e . m P i e z a en los confines de Alcorcon, y viene d e SesovS!? A j a l C a s a d e C a m P ° f h a s t a c e r c a d e l P u e n t e ma nospI;« I u e s t e ángulo continúa por la tapia de la misce á o S 1 1 ‘ h a s t a l a alcantarilla que sale de ella; aquí t u é r t e n t e y corta el rio y su ribera por el Norte de la er- TOMO X. mita de la Virgen del P u e r t o ; sigue luego por la linde entre el Parque del Rey y la Tela, subiendo hasta el portillo de la Vega , v altillo de Losa. Desde elsitio donde estuvo a antigua puerta,» continúa por la calle de Malpica, la de la Almudena v Platerías , calle Mavor, Puerta del Sol, calles de Alcalá y del P ó s i t o , todas inclusive. Desdóla puerta do Alcalá sigue la tapia del Retiró h a s t a la esquina de la Montaña Rusa; toma luego el camino viejo de Vicálvaro y dejando para el Sur la Huerta del Caño gordo, concluye en el arroyo Abroñigal y término de Vicálvaro.
Cada uno de los 2 cuarteles se divide en 5 distritos. Los del Norte son Palacio, Universidad, Correos, Hospicio, y Aduana. Los del S u r , el Congreso, Hospital, Audiencia, la Latina é Inclusa.
Los límites del distrito de Palacio, desde la puerta de la Vega hasta la de Fuencarral, son la plaza de la Armería, pretil de Palacio , plazuela y calle de Rebeque, calle de Noblejas, de la Amnistía y de la Independencia, plaza de Isabel I I . , calle y plazuela de los Donados, costanilla de los Angeles, plazuela de Sto. Domingo, todas inclusive y lo misino la calle ancha de San Bernardo.
En los afueras, el barrio de la Florida se comprende entre la línea divisoria de los 2 cuarteles hasta la p u e r t a de la Vega, y entre otra que desde la puerta de San Bernardino corre por tapias del Príncipe Pío y real Florida hasta llegar al término de Fuencarral.
El d i s t r i to déla Universidad tiene por límitesdesde la p u e r t a de F u e n c a r r a l , toda la calle ancha de San Bernardo, la calle de Tudescos y Corredera baja de San Pablo , la plazuela de San Ildefonso, la Corredera alta y el remate de la calle de Fuencarral todas inclusive.
En los afueras el barrio del Campo de Guardias ¡ se limita al Poniente desde la puerta de San Bernardino por la tapia del Príncipe Pió y la real Florida, comprendiendo en este distrito y barrio la casa de San Bernardino, y al Oriente d e s de la p u e r t a de Bilbao por el camino real de Francia inclusive, hasta tocar ambas líneas el término de Fuencarral.
El distrito de Correos empieza donde estuvo la primitiva puerta de la Vega, y tiene esclusive los límites señalados al cuartel de Palacio h a s t a la plazuela de Sto. Domingo, las calles de .lacometrezo y de la Montera, tambien esclusive, la Puerta del S o l , calle»Mayor, la de las Platerías, Almudena y Malpica inclusive , comprendiendo tambien la casa de Benavente donde cierra su contorno. No tiene afueras.
El distrito del Hospicio tiene por límites desde la puerta de Bilbao, el remate de la calle de Fuencarral, la Corredera alta de San Pablo y la plazuela de San Ildefonso, la Corredera b a j a , la calle de Tudescos, las calles de Jacometrezo y de Hortaleza todas inclusive.
En los afueras el barrio de Chamberí está comprendido entre el camino de Francia esclusive y el d e la Fuente Castellana , desde la puerta de S t a . Bárbara hasta el término de Chamartin.
El distrito de la Aduana tiene por límites la calle de Hortaleza esclusive, y las calles de la Montera, de Alcalá y del Pósito inclusive.
En los afueras tiene el b a r r io de la Plaza de Toros que se comprende entre el camino de la Fuente Castellana y Chamartin por la p u e r t a de S t a . B á r b a r a , y por la de Alcalá los dos cuarteles de la línea divisoria del Norte y Sur.
El distrito del Congreso tiene por límites desde la puerta de Alcalá las calles del Pósito y Alcalá esclusive, calles de Espoz y Mina y la de la Cruz inclusive, toda la plazuela del Ángel ídem., y la calle de Atocha esclusive, desde la calle de Carretas hasta el Prado y puerta de dicho nombre.
En los afueras tiene el barrio dejas Delicias, limitado al Nort e por la línea divisoria de los dos cuarteles desde laesquina alta del R e t i r o , y desde la puerta de Atocha por el paseo de las Delicias inclusive hasta la segunda plazuela, desde donde sigue la línea por el camino esclusive que va á la primera e s clusa del Canal hasta llegar al arroyo Abroñigal y término de Vallecas.
El distrito del Hospital General tiene por límites, la calle de Valencia, la plazuela y calle de Lavapies inclusive, la calle de Relatores esclusive, y la calle de Atocha inclusive, desde la esquina de aquella hasta la puerta.
En los afueras tiene el barrio del Canal, cuyo contorno empieza en el portillo de Embajadores, y sigue la ronda hasta la esguina del Hospital, torna la dirección del paseo de las Delicias esclusive hasta la última plazuela; continúa por el camino inclusive de la primera esclusa hasta el arroyo Abroñigal y linderos con Vallecas, baja por estos al rio .Manzanares , vuelve por su orilla izquierda hasta la cabecera del Canal, sube por el pretil del puente de Toledo, y viene por el camino del portillo de Embajadores, en el que concluye.
El distrito de la Inclusa tiene por límites la calle de Toledo esclusive desde la puerta hasta San Millan, la calle de las Maldonadas , la travesía del Rastro , las calles de la Encomienda , de la Esgrima y del Calvario inclusive, tomando la de Jesus y Maria desde la expresada de la Esgrima para abajo, las calles de Lavapies y Valencia esclusive. No tiene afueras.
El distrito de la Latina tiene por límites las calles de Segovia , Puerta Cerrada, y Tintoreros esclusive y la calle de Toledo inclusive desde San I s i d r o hasta la puerta.
En los afueras, el barrio del puente de Toledo comprende desde la puerta de Segovia hasta el portillo de Embajadores.
Desde este baja la línea divisoria por el camino que va al puente de Toledo toma el pretil oriental, y sigue hasta la cabecera del Canal; de aquí pasa ai r io y sigue su curso hasta el término de Vallecas, vuelve desde el soto del Luzon por la mojonera de Villaverde y Carabanchel hasta encontrar el camino que de este pueblo» va á la ermita de San Isidro, se dirige por é l , y dejando fuera dicha ermita corta el rio por bajo de los pontones, y sube por el camino esclusive que comunica con la puerta de Segovia.
El d i s t r . de la Audiencia empieza en el derruido portillo de la Vega y comprende todo el ámbito de sucuestahastaelsitio de la ant. puerta; desde aquí forman sus límites las calles de Malpica, de la Almudena, de las Platerías y Mayor, v la Puerta del S o l , todas esclusive; las calles de Espoz y Mina y de la Cruz, tambien esclusive; la calle de Atocha desde la de Carretas hasta la esquina de la de Relatores, y la misma de Relatores, ambas inclusive; el principio de la calle de Lavapies, las del Calvario, Esgrima, Encomienda, Bast ro y Maldonadas, esclusive; la plazuela de San Millan y la calle de Toledo, tambien esclusive, hasta San Isidro. Siguiendo la dirección de la calle del Estudio comprende este distr. la calle de Toledo a r r i b a , desde el ángulo obtuso que hace la acera frontera á San Isidro. Completan sus límites las calles de Tintoreros, Puerta Cerrada y Segovia hasta la puerta de este nombre, todas inclusive.
En los afueras tiene el barrio del puente de Segovia comprende las casas inmediatas al mismo por ambos lados, la erm. de la Virgen del P u e r t o y la Tela, siendo su lím. al N. la división de los dos cuarteles. Sigue desde el ant. portillo de la Vega hasta la puerta de Segovia, y toma el camino de los pontones de San Isidro con las casas de ambos lados, cruza el r . por el pontón, continúa por la subida á la ermita y dejando á esta dentro del b a r r i o , se dirige por la senda que se va á Carabanchel y concluye en el t é r m . del pueblo.
Los distr. cuyos lím. preceden , sirven tambien para la elección de concejales como lo demuestra el siguiente (VER EN EL ORIGINAL)
PUERTA DE ATOCHA (HISTORIA DE MADRID)
Construida de ladrillo y poco notable á pesar de las muchas reformas que en ella se han hecho.
Tiene 3 ingresos de medio punto, decorados con columnas arrimadas de orden jónico. Existe en las oficinas delBeal Palacio el diseño del alzado de un magnífico arco triunfal, mandado hacer para este sitio á fines del reinado de Fernando VIL.
PUERTA DE TOLEDO (HISTORIA DE MADRID)
Principie’» á construirse en 1813 para perpetuar la memoria del feliz éxito que tuvo la gloriosa lucna de la Independencia. Al efecto se eligió el sitio al fin dc la calle de su mismo nombre , poco mas abajo de la vieja y miserable entrada que precedió al costoso monumento que vamos á describir. Ejecutó los correspondientes diseños Don Antonio Aguado, arquitecto afortunado cual ningún otro hasta ahora en lo que va de siglo, por las ocasiones que se le ofrecieron de lucirse ; pero desgraciado, si como es j u s t o , se atiende á lo poco satisfecho que el público ha quedado de sus obras.
Sobre una eminencia que se enlaza en el puente de Toledo por medio de considerables declives, suavizados por el arte en lo posible, .aparece en situación muy ventajosa mirando al S., la considerable mole de granito que forma el arco triunfal de Fernando VIL. Decoran esta obra por el e s terior dos medias columnas istriadas de orden jónico a n t i guo en el centro, y pilastras en los estremos hay entre las primeras un gran arco de medio punto, alto 36 pies, con 16 de luz á cada lado se ve una puerta cuadrada y encima un recuadro el cornisamento corre sobre los tres ingresos lio tiene interrumpido el arquitrave. En el cuerp^ ! la siguiente inscripción por el trente u y en el medí ático se lee la siguiente inscripción por traducida de la que hay en latin al opuesto lado A FERNANDO VII EL UESEADO, PADRE DE LA PATRIA, RESTITUIDO A SUS PUEBLOS, ESTERMINADA LA USURPACIÓN FRANCESA , EL AYUNTAMIENTO DE MADRID CONSAGRO ESTfc MONUMENTO DE FIDELIDAD, DE TRIUNFO, DE ALEGBIA AÑO DE 1827.
La elevación de toda la fábrica es de 65 pies con 54 dc trente. Sobre el mencionado ático hav un grupo de escuiiu ra que levanta 20 pies mas que la espresada altura lúe my delado por Don José Ginés, y ejecutado en piedra d e u» menar por Don Ramón Barba y Don Valeriano Salvatiei .., v representa á la España dispensando su protección a , artes. Sobre las puertas de los costados, v á u n o y otreIUJ del ático, hav trofeos militares. Critícase esta obra poi • estremada pesadez y falta de limado gusto/ , T o„ Pasado el arco triunfal de Fernando VII ó puerta de» ledo, se encuentra elingreso del Casino, de elegante ion – y mas abajo, uno después de otro, los portillos de Embajadores y de Valencia que nada de particular tienen, si bien es mejor el primero que el segundo. Dando frente á los deliciosos paseos que conducen á la Casa Blanca del Canal y al puente de Sta. Isabel, y al terminar el último tercio del paseo del Prado, llamado «indistintamente con los nombres de paseo del Botánico, ó de la fuente de la Alcachofa, está la
PORTILLO DE GILIMON (HISTORIA DE MADRID)
. Se llama así por el fiscal Gilí— mon de la Mota , y es de agramilado y de buena forma con dos pilastras, un arco de medio punto en el centro , y un frontispicio triangular en el remate. Eos capiteles y otros miembros son de granito
